Bosques de Niebla de la Sierra Alta de Xilitla, San Luis Potosí, Primera parte: El Cerro de La Silleta, Xilitla, San Luis Potosí

Quien haya visitado el municipio huasteco de Xilitla en el Estado de San Luis Potosí en un día despejado, irremediablemente habrá observado el hipnótico pico escarpado que enmarca la cordillera norte del pueblo, cumbre prominente que otea toda la Huasteca Potosina desde lo alto de la Sierra Madre Oriental.

Cerro de la Silleta visto desde Xilitla al amanecer.

Esta montaña de peculiar forma puntiaguda tiene su orígen en la roca madre proveniente de los sedimentos marinos, ya que la zona donde se asienta estuvo antiguamente inundada por mares muy someros con depósitos de carbonato resultado de la lenta y constante acumulación de las conchas de los animales marinos prehistóricos que al morir se hundían en el fondo y que al fosilizarse éstas capas inmensas sufrieron el proceso de orogénesis que las plegaron y emergieron y poco a poco fueron labradas por las lluvias ligeramente ácidas provenientes del Golfo de México, esculpiéndola como un faro que desde hace siglos debió haber pasmado a los primeros humanos que la vieron por primera vez.

La Silleta vista de frente desde la comunidad de La Tinaja, Xilitla.

Aunque no sabemos muy bien quienes fueron los primeros ojos humanos en ver la Silleta, sí sabemos que quizás el nombre más antiguo que recibió esta prominencia pétrea fue Tid´hach en voz Teenek además de Huitzmalotépetl (o Cerro de la Aguja) en voz Náhuatl. Posteriormente se dice que alguien la nombró Silleta en alusión de su semejanza con el famoso Cerro de la Silla en el Estado de Nuevo León y aunque no sea su nombre correcto, actualmente es inevitable mencionarla de otra manera debido a la costumbre, tanta, que la comunidad rural nahua que se ubica a sus pies es llamada de la misma manera.

El Cerro de la Silleta se ubica dentro de la Región Terrestre para la Conservación Xilitla, a la cual se le ha dado la encomienda de proteger los últimos y más grandes relictos de bosque de niebla del estado de San Luis Potosí, que junto con los de la Sierra Gorda Queretana podrían ser los bosques primarios de niebla más extensos y mejor conservados de la Sierra Madre Oriental, debido a que los de Veracruz, Puebla e Hidalgo se encuentran ya muy fragmentados por las actividades humanas y los de Tamaulipas no son tan extensos. A continuación dejo un video hecho por la CONANP acerca de la RPC Xilitla, desafortunadamente con unas tomas en áreas de vegetación de bosque de niebla transformado a milpas y milcahuales (milpas abandonadas).

A los pies del Cerro se ubica la comunidad de la Silleta por donde se accede siempre acompañado de un guía local (Que cobra alrededor de 300 pesos el día) por un sendero único con escalinatas de piedra y madera que debido a la casi perpetua humedad ambiental se encuentra siempre con una fina capa de agua que hace resbaloso el andar, por lo que no se recomienda para personas sin condición física.

Potreros en torno a la comunidad de la Silleta vistos desde el mirador.
La Silleta vista desde su base en la comunidad del mismo nombre antes de adentrarse en el sendero.
Al Cerro la Silleta se accede únicamente acompañado de un guía y por un sendero único de escalinatas, del cual está prohibido alejarse.

Como dato interesante, la Asociación Civil, SEDEPAC Huasteca A.C. ha realizado una casa de tabiques de tierra comprimida en la comunidad de la Silleta, en conjunto con la Arquitecta Daniela Lomas de Todo Tierra Arquitectura demostrando que la bioconstrucción es una oportunidad muy plausible para hacer casas hermosas con los materiales de la región. Aunque la fotografía es mala porque se tomó al atardecer puede verse lo sólida y estética que ha quedado.

Casa hecha por SEDEPAC Huasteca A.C. y Todo Tierra en la comunidad de la Silleta.

Ya al haber contratado guía y al interior de los bosques de niebla se siente como la humedad ambiental aumenta, aquí adentro el dosel arbóreo se entrelaza entre ramas, musgos, bromelias, líquenes y epífitas (que son las plantas que viven sobre otras plantas), haciendo que practicamente todos los rincones estén cubiertos de organismos vivos, incluyendo los mogotes de piedra caliza. Este tipo de bosque es el más biodiverso por unidad de área en México, es decir que una determinada área, por ejemplo un metro cuadrado podemos hallar más especies que en cualquier otro metro cuadrado de un ecosistema, incluídas las Selvas Altas Perennifolias de Chiapas, además a diferencia de estas selvas, los Bosques de Niebla poseen una rica mezcla de especies neárticas y neotropicales y muchos paleoendemismos, sin contar la rica diversidad filogenética que acumula.

La penumbra es un estado habitual de los bosques de niebla que promueve que todo se encuentre cubierto de plantas epífitas.
Debido a la humedad, todo se encuentra cubierto por musgos.
Los bosques de niebla son ricos también en diversidad filogenética. Es decir ricos en linajes de especies.

Estos bosques albergan más de 800 especies de plantas vasculares (De Nova, en proceso de publicación) destacando orquídeas, palmas, magnolias, cycadas, aguacates, granadillos, encinos centenarios e infinidad de otras plantas endémicas como begonias, salvias, pinguiculas y otras muchas herbáceas que por su rareza nos atraen.

Aguacatillo, Persea schiedeana.
Granadillo Taxus globosa.

 Orquídeas

Orquídea calaverita Stanhopea tigrina.

Especies endémicas

Begonias, Begonia xilitlensis.
Hojas de Begonia xilitlensis.
Especie nueva de Sisynrinchium que se está describiendo.
Especie nueva de Sisyrinchium.
Pinguicula moranensis, que aunque no es una especie de Pinguicula endémica, en la zonas sí  existen especies micro endémicas.
Chusquea sp. nueva.

Palmas

Chamaedorea radicalis, una palma muy usada para los arreglos florales y que en muchas partes de México su aprovechamiento está regulado y se reproduce en Unidades de Manejo de la Vida Silvestre.
Chamaedorea radicalis.
Brahea decumbens.
Hoja de Brahea decumbens.

Cycadas

Cycada, Ceratozamia mexicana.
Cycada, Ceratozamia mexicana.

Asparagáceas

El hemoso Agave gracielae, también endémico de la región.
Soyate, Nolina aff. hybernica.

Algunas otras especies de angiospermas o plantas con flores

Dahlia sp.
Salvia involucrata.

Voyria parasitica.
Salvia sp.

Hongos

Desafortunadamente desconozco el nombre de los hongos e invertebrados, es un tema de biodiversidad en donde hay un rezago enorme, necesitamos promover la micología, la malacología, la entomología…

Invertebrados

Babosa, son impresionantes y muy hermosas.
Se necesitan muchos estudios de gasterópodos en México, quizás haya miles de especies nuevas esperando a ser descritas.

Una especie de Chrysomelido.

Un hermoso ácaro aterciopelado, una de las muchísimas hermosas criaturas que habitan el sotobosque.

Además en estos bosques habitan aves muy raras y únicas en México como el chivizcoyo o gallinita de monte, y se han registrado jaguares, tigrillos y temazates, sin contar la importante misión que fungen estos bosques como hacedores de agua limpia que alimenta a la cabecera de Xilitla, o en su defecto a las Pozas del Castillo de Edward James, sitio mundialmente reconocido como capital del Surrealismo.

Jaguar captado en los vecinos bosques de la Sierra Gorda de Querétaro, aunque en realidad el jaguar no sabe de fronteras, solo se mueve en lugares remotos alejados de las personas y los bosques de Xilitla son su refugio.
Pozas de Xilitla, el agua que las alimenta proviene de los bosques de niebla de la Sierra Alta de Xilitla.

La cima del Cerro la Silleta

Después de una hora y media a buen paso por el bosque, se llega al pie del macizo del Cerro. Subir a la cumbre no es cosa fácil ni recomendable. Debido a que las comunidades comenzaron a realizar ecoturismo hasta hace muy poco, sus instalaciones son totalmente rústicas, e incluso se tiene que subir escalando con manos y pies una pared resbalosa que es un escurridero de agua, únicamente amarrado de una cuerda a la cintura y sin protección, ya que no se cuentan con arneses, cascos, ni armellas y la cuerda se ata a la base de un soyate, así que NO RECOMIENDO A PERSONAS SIN EXPERIENCIA QUE REALICEN ESTE RECORRIDO HASTA LA CIMA, solo hasta la base. La belleza del bosque por el sendero será suficiente para cautivarnos sin exponer nuestra vida y la reputación de la comunidad que se esmera en recibirnos y mostrarnos sus bosques.

Sin embargo, narraré el recorrido a la cima que nosotros realizamos a principios del mes de julio del 2017. Primero se llega a la base del Cerro y se sube por unas escaleras de madera, hay que pisar levemente para no hacer fricción y resbalar, siempre están húmedas, así que ir a gatas ayuda bastante.

Esclainata de madera para acceder a la cima del Cerro La Silleta.

Después el guía subirá  por la pared sin protección debido a su experiencia, para que él puea bajar la cuerda y que uno a uno de los integrantes tendremos que usar al rededor de la cintura como seguridad mientras se escala por la pared vertical y el guía supervisa desde arriba.

Para acceder a la cima hay que escalar una pared vertical, húmeda y resbalosa atados de una cuerda rústica.

Ya estando arriba de la pared vetical se sigue por caminos sinuosos entre la vegetación, la pared y el precipicio, cualquier paso en falso puede significar una caída al vacío, se debe ser cauto. Y después se llega al espinazo de la cumbre, donde se abre un camino de rocas entre un bosquete de cedros y cercocarpus muy particular.

El espinazo visto hacia abajo por donde se cumbra al Cerro La Silleta. Al la derecha la comunidad de la Silleta, al la izquierda los bosques que conducen a la Trinidad y a Querétaro.
El bosque de la cumbre del Cerro La Silleta.
Bosque de ericáceas y cedros achaparrados en la cumbre del Cerro La Silleta.
Ya casi llegamos (quizás los primeros botánicos en pisar esa cima). (Fotografía de S. Zamudio Ruíz).
Al ir subiendo hacia la cumbre se pueden ver las paredes verticales del Cerro. Aferrada la vegetación adora vivir en las alturas.
Pero aún de lo escabroso, los Agaves gracelae están perfectamente adaptados y viven felices allá arriba.
Y ni qué decir de los soyates, este montículo de roca gigantezco es su hábitat predilecto.
Musgos, herbáceas, todo cabe bien entre las grietas de las rocas calizas allá en la cumbre.
Salvia carranzae con su amiga catarina, hasta allá arriba andan.
Y no le teme a las alturas 🙂

Y después de unos minutos de ir brincando con cautela las piedras del espinazo llegamos por fin a la Cima del Cerro La Silleta, aunque nos tocó que la niebla no nos permitieraver nada en ese instante.

Colegas botánicos muy queridos, espero uno de miles de viajes que realicemos en nombre de la diversidad vegetal de México.

Después de andar un rato viendo las maravillas botánicas de ese universo agreste, la neblina se levantó por instantes y alcanzamos a ver al fondo el caserío de la Silleta, una sensación de gozo sentirse tan arriba, ver los bosques de niebla intactos de la Sierra Alta de Xilitla, incomparable alegría y esperemos que se perpetúen así muchos años.

Comunidad de la Silleta vista desde la cima del Cerro del mismo nombre.
La cima del Cerro La Silleta.

Y desde allá arriba y hacia el occidente se puede divisar la parte de Xilitla que está conservada, los bosques que no han sido invadidos por los humanos y reino de los silvestre, a la extrema derecha se pueden ver los picos más altos de esta parte de la Sierra Madre Oriental, lo que sería el Cerro Grande que comparte con Querétaro, incluso más alto que la Silleta. Aquí las nubes se arremolinan en la época de lluvias y caen los truenos y los relámpagos, se desploman las aguas de tormenta que bañan todo el valle y recargan los acuíferos. En realidad no tiene mucha complejidad comprender que sin estos bosques no habría agua ni vida en las tierras bajas.

La Sierra Alta de Xilitla, los dominios del Gran Abuelo Mam Lab de los Teenek, donde nace la lluvia y el agua que alimenta a la Huasteca Potosina.

Ya abajo, entre los boques abigarrados de vida, la niebla nos permitió nuevamente divisar desde la base al colosal Tid’hach, al Huizmalotépetl, ese lugar mítico a donde llega Mam Lab, el gran abuelo de los Huastecos o Teeneks, que año con año llega del mar en forma de pequeños danzantes que traen la lluvia fresca que fecunda la tierra y se cuela entre las grietas de la montañas y para hacer sus ruidosas fiestas de relámpagos y truenos fulgentes que alimentan los nacimientos, los Mam Lab  bajarán exhaustos, demacrados, viejos y borrachos por los arroyos y ríos de la llanura como el Coy, el Tampaón, el Gallinas y a tantos otros cauces que son afluentes de la gran cuenca del Pánuco,  así seguirán su camino hasta el mar para volver el año entrante y repetir el ciclo del agua, la vida y la fiesta y la degeneración. Bienvenido seas abuelo Mam Lab en ésta época de lluvias.

Cerro de la Silleta al regreso, visto desde los bosques de niebla que circundan su base.

El regreso es siempre más rápido ya que es de bajada y hay que ir a prisa para evitar que se haga de noche, pues el sendero es inherentemente umbroso y oscurece más rápido. Al bajar, se pueden comer alimentos caseros en la Silleta e incluso pernoctar ahí con tienda de campaña o realizar el regreso a Xilitla el cual es de aproximadamente una hora y media por un camino de terracería en donde se requiere doble tracción.

En el pueblo de Xilitla pudimos ver el tamaño de la hazaña lograda al divisar a la distancia al gigante de piedra que corona las serranías, ahora tan lejano y lo tuvimos un día antes bajo nuestros pies.

Y pensar que estuvimos un día antes allá arriba, en la puntita de la Silleta, ahora vista desde lo que queda de las selvas y bosques de niebla en Xilitla.

Antes de despedir esta entrada compartiré un video (muy malo porque no se ni tomar, ni editar videos aún… prometo aprender), pero que hago con la motivación de compartirles un fragmento del libro de “Viaje a la Huasteca con Guy Stresser-Péan” en donde se narra un poquito de la cosmogonía Teenek acerca de abuelo Mam Lab, los cerros cacláreos, la lluvia y los nacimientos de agua para comprender lo sacro de estos bosques y ver con claridad las razones que sobran para preservarlos con toda su pletórica biodiversidad y como hacedores de agua para la vida.

 

Dos franceses apasionados de México y la Huasteca

Hace ya casi 10 años que andando en las calles de la Ciudad de México obligué a mi compañero a que me llevara al Consulado Francés, una casona enorme en una barrio adinerado cerca de Polanco, solo para comprar un libro que alguna vez vi en un estante, no recuerdo en dónde, entonces estaba ahí en el último cuarto, una habitación llena de cajas y sendos estantes colmados de libros, además un escritorio enorme que parecía que pesaba toneladas y tras de si un amable caballero que nos hizo el favor de traer hasta mi el atesorado libro, fue ahí que tuve entre mis manos una de las últimas copias de la magnífica obra del Botánico francés Henri Puig: “La Vegetación de la Huasteca (México) Estudio Fitogeográfico y ecológico”, quien se embarcóa nuestro país en 1960 en la “Mission archéologique et ethnologique française au Mexique”.

La obra de Henri Puig en español.
Obra original de Henri Puig en francés.

Capítulo, tras capítulo iba yo devorando las fotografías en blanco y negro de un pasado glorioso de selvas y bosques casi interminables, se me mostraron las selvas bajas del sur de Tamaulipas, los encinares o bosques esclerófilos como él suele llamarlos de la sierra la Colmena, El algodón, Tamalave, El Abra… hasta las más húmedas selvas altas perenifolias en el norte de Veracruz en Zontecomatlán, Ilamatlán, Ixhuatlán de Madero, los bosques caducifolios húmedos de montaña con sus helechos arborescentes de Tlanchinol, así como retratos de los indígenas nahuas junto a majestuosos árboles, supe entonces de nombres tan queridos y atesorados hasta ahora de mi sierra como Chicontepec, Antiguo Morelos, Ocampo, Huayacocotla, Chapulhuacán, Pisaflores y Jacala, y ni qué decir de los mapas que me mostraron la geografía donde se ubicaba cada maravilla. Leer su trabajo fue un placer como lo he tenido con pocos libros en mi vida. Y había más sorpresas…pues este personaje no había llegado solo sino que había sido traído por otro francés igual de aventurero e interesante cuya investigación también amaría profundamente, así que al leer su trabajo fue que conocí a otro gran investigador de la Huasteca, el antropólogo Guy Stresser- Péan (1913-2009) quien lamentablemente nunca tuve el gusto de conocer en persona.

Guy Stresser-Péan.

No obstante, no voy a dejar de hablar de Monsieur Guy, de talante menudito y afable. Antropólogo que en sus años jóvenes deseaba ir a África a hacer antropologia, pero que por razones económicas y académicas su colega Paul Rivet, un etnólogo, lo convenció a irse a México a hacer su investigación, Monsieur Guy aceptó de mala gana, ¿después de todo cómo iba a compararse África con México?, y así llegó el jóven a México en 1936 a formar parte de la “Mission archéologique et ethnologique française au Mexique”, misma donde posteriormente llegó Monsieur Henri. Y así, sin querer, Guy llegó a la Huasteca y me imagino que la impresión que estas tierras le causaron fue tan poderosa que dedicó con pasión 60 años de su vida a investigaciones etnológicas y etnohistórica,  publicando su hermosa obra “Viaje a la Huasteca con Guy Stresser- Pean” en el 2000, donde además de datos sobre la región, narra de manera amena todas sus andanzas, incluyendo también un CD con sus grabaciones. El libro puede conseguirse en el Fondo de Cultura Económica, aunque ahorita al parecer no está en existencia.

Guy y Henri, dos franceses apasionados de México y la Huasteca y cuyas obras me inspiraron y siguen inspirando a muchos de los que trabajamos en esta rica región biocultural.

Fotografía tomada en la comunidad Teenek de Unión de Guadalupe, Aquismón, San Luis Potosí por el Dr. Eduardo Estrada, durante una expedición en septiembre del 2013.

Día de Muertos en la Huasteca

 

En días pasados tuve la oportunidad de ir a pasar las Festividades de Xantolo a la Huasteca Potosina, toda la región se encuentra de fiesta y ves por donde quiera, caminos de flores, velas encendidas, dulces y personas que se disfrazan en señal de que las ánimas de sus muertos bajan a ver la algarabía y recuerdan días pasados entre sus vivos.

El Xantolo es una festividad cristiano-pagana, palabra cuya raíz etimológica hace referencia en latín a Festum Onimium Sanctorum, que quiere decir: Fiesta de Todos los Santos, que más tarde terminó siento solo Xantolo bajo tintes náhuatl. Se celebra de manera similar en las comunidades Náhuatl y Teenek, así como en los municipios Huastecos de Tamaulipas, San Luis Potosí, Querétaro, Hidalgo, Veracruz y algunas pequeñas partes de Puebla y Guanajuato.

El Xantolo se considera la festividad más importante de toda la región Huasteca, es sin duda la de mayor arraigo indígenas y mestizos y se vive año con año durante los días 29, 30 y 31 de octubre, y 1 y 2 de noviembre, ha sido catalogada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

La raíz más profunda de la celebración, comienza con la cosecha de la milpa y la preparación de altares en las casas de las comunidades de los difuntos. Cada altar se acompaña con un camino de flores de cempasúchitl que comienza en los patios de las casas para guiarlos hacia el altar entre arcos llenos de hojas de palma y flores, papel picado, veladoras e inciensos, hacia la penumbra de cada hogar,  y una caña trozada de una platanera es la base de pequeñas veladoras de cera amarilla que le dan un aire sereno al ambiente que rodea al altar, en el cual se le da como ofrenda sus platillos prefeidos en vida al difunto, se le ponen bebidas, dulces, frutas e incluso se le trae música y se le reza con devoción para el agrado y descanso de su alma. Lo mismo se hace en los panteones, se adornan sus tumbas, se les pone flores y se prenden velas, entre música y algarabía.

Se cree que el día 28 de octubre llegan las almas de las personas que murieron trágicamente como por ejemplo en accidentes, el día 30 de octubre llegan las almas del limbo que no recibieron el sacramento de bautismo, el día 31 de octubre llegan las almas de los niños, el día 1 de noviembre llegan las almas de los adultos y el día 2 se van las almas a las 4 de la tarde que es cuando se levanta la ofrenda y se reparte entre los presentes, pues los difuntos ya las han probado y han quedado satisfechos.

Además de lo anterior, en las calles se realizan las llamadas comparsas o danzas de los huehues, personajes teenek enmascarados que bailan alegres por las calles para romper la tristeza de las fechas en alegría, tal como a los difuntos les hubieste gustado celebrar en vida. Al final les dejo la leyenda de los Huehues de San Vicente Tancuayalab, San Luis Potosí.

Auque la raíz de la festividad es más bien de tiempos de guardar en memoria de nuestros muertos, muchos elementos nuevos se han adherido a la celebración, como lo son la elaboración de catrinas, muestras gastronómicas y artesanales, desfiles nocturnos y velaciones en los panteones.

Fotografía tomada de Puki el Pagano.

LEYENDA LOS HUEHUES, UN REGALO DE XANTOLO

Leyenda escuchada en San Vicente Tancuayalab, S.L.P.

Existen muchas versiones sobre el origen de las danzas de los huehues. Por un lado, algunas apuntan que surgieron gracias a las tradiciones tének, pero otras afirman que es legado azteca cuando éstos conquistaron y subyugaron a la Huasteca. Sin importar cuál historia sea la correcta, lo cierto es que quienes las ejecutan están seguros de que sus danzas son anteriores a la llegada de los aztecas y, por lo tanto, son parte de su cultura ancestral, aunque ésta haya sufrido sincretismos.

Cuentan en San Vicente Tancuayalab que la tradición comenzó hace muchísimos años, un día en que se celebraban las fiestas de Xantolo y todo mundo andaba triste en el cementerio dejándoles ofrendas a sus difuntos -el aspecto de los panteones de aquellos tiempos era diferente al de ahora, pues no había cruces ni imágenes cristianas. La costumbre era sentir tristeza y llorar a los difuntos en su día; todos la seguían cabalmente.

Se dice que en esa ocasión, de la nada apareció un espíritu enmascarado que se puso a bailar entre las tumbas. Como la gente era muy supersticiosa y tenía muchos miedos, todos corrieron a sus casas y fueron a buscar al sacerdote -chamán tének- para contarle acerca de tal aparición y pedirle que hiciera un ritual para que con eso el ánima chocarrera mejor se fuera a otra parte y no los siguiera asustando. El sacerdote se dirigió al panteón, acompañado de los lugareños, y descubrieron que el enmascarado continuaba bailando alegremente entre las tumbas. Entonces, el sacerdote le preguntó: «¿Quién eres? ¿Qué quieres aquí?» El ánima respondió en lengua tének y así estuvieron hablando por un buen rato, mientras la gente seguía atenta el curso de la conversación. Luego, el misterioso enmascarado pronunció unas palabras en una lengua que nadie entendía, salvo el sacerdote, quien sí comprendió el mensaje, y luego trasmitió a los suyos. Les dijo: «Este ser es el espíritu del mismo Xantolo que quiere enseñarnos cómo honrar a nuestros muertos con estas danzas». Leyenda de Homero Adame tomada de https://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/13/mitos-y-leyendas-de-la-huasteca-los-huehues-un-legado-de-xantolo/

La gente se mostraba escéptica y pensó que a lo mejor se trataba de un chistoso que andaba jugándoles una broma. En eso, y de nueva cuenta, Xantolo dijo unas palabras en aquel lenguaje desconocido y aparecieron más ánimas igualmente enmascaradas que también se pusieron a bailar como si todo fuera una fiesta, y no un día para sentir y expresar tristeza. A partir de entonces, se corrió la voz por todos los pueblos de las huastecas, potosina y veracruzana, y la gente ha seguido la tradición de organizar danzas con huehues enmascarados que bailan en las calles y en los panteones con singular alegría para divertirse, en vez de sumergirse en un momento de llanto y amargura.

Cabe mencionar que en la parte correspondiente al estado de San Luis Potosí a esta tradición le llaman «huehuadas», mientras que en la de Veracruz, «viejadas», pues son huehues disfrazados de mujeres. Asimismo, se cuenta que las máscaras de diablos surgieron con la religión católica, pues estos ángeles caídos pertenecen al catolicismo, no a la cultura tének. Aunque la cosmogonía ancestral de los nativos incluye demonios, antiguamente no eran ni rojos ni tenían cuernos. Por último, la tradición de los huehues indica que luego de varios días de danzar en las calles, hay que terminar la Fiesta dedicada a Xantolo bailando en el panteón, pues fue así como empezó la costumbre, pero igual lo hacen porque los tének desean compartir esta alegría con sus antepasados, a quienes también les gustaba bailar

El cerro

Se siguen abriendo camino entre la espesura con ayuda del machete, con todo y que la tormenta ya se disipó en el altiplano, el día siguiente al del cielo negro de nubarrones, llegó cargado de luz y se puedo avanzar a tramos cortos entre el fango y los cadáveres bovinos, al fin se avanza, aunque sea despacito entre tanta ramazón atravesada.

–Así es la situación cada septiembre y octubre del lado del Golfo, acá en los valles siempre pega el huracán más fuerte, el agua que viene del mar, el agua más velóz, llega a los valles donde deja más destrozo, es curioso, siempre hemos amado más a los valles por su suave lontananza y por el río que los serpentea caudaloso y lento, por eso fuimos y somos de los valles en lo profundo de nuestras entrañas simiezcas, pero ahora te cuento porque es curioso, bueno, es curioso porque aunque la mayoría de las civilizaciones se hayan mecido en la cuna de los valles y entre los ríos, siempre ha habido quienes se replieguen a las montañas, si, va uno caminando por cualquier valle y de repente se encuentra con los mascarones petreos de la sierra, mirándote impávidos…la costa es brava, el valle te abraza, pero ¿y la montaña? la montaña es el horizonte interrumpido, es el fin del sueño nostálgico de las tierras onduladas, es la que irrumpe intempestiva la quietud de las líneas sutiles, es otro mundo, entonces quienes acaparan esa tersura y suavidad de los valles han temido de quienes se han adaptado a la violencia agreste de los cerros, los que lo han hecho por voluntad y los que lo han hecho por necesidad corridos a palos por quienes han conquistado la fertilidad, la tranquilidad y el suave arar y arreo del ganado que se da en los valles del mundo, antes fueron las haciendas españolas, ahora lo son los caciques mestizos, y la sierra, la sierra de los Teeneks se desquita, desquita entonces todo el esfuerzo de la faena en lomas empinadas que se van haciendo milcahuales pedregosos, porque cuando el agua pega en el cerro y se lleva sus parcelas, el río baja furioso y cargado de rencores ancestrales que va destrozando el potrero y la plantación del mestizo que acaparó alguna vez el valle.–