Dos franceses apasionados de México y la Huasteca

Hace ya casi 10 años que andando en las calles de la Ciudad de México obligué a mi compañero a que me llevara al Consulado Francés, una casona enorme en una barrio adinerado cerca de Polanco, solo para comprar un libro que alguna vez vi en un estante, no recuerdo en dónde, entonces estaba ahí en el último cuarto, una habitación llena de cajas y sendos estantes colmados de libros, además un escritorio enorme que parecía que pesaba toneladas y tras de si un amable caballero que nos hizo el favor de traer hasta mi el atesorado libro, fue ahí que tuve entre mis manos una de las últimas copias de la magnífica obra del Botánico francés Henri Puig: “La Vegetación de la Huasteca (México) Estudio Fitogeográfico y ecológico”, quien se embarcóa nuestro país en 1960 en la “Mission archéologique et ethnologique française au Mexique”.

La obra de Henri Puig en español.
Obra original de Henri Puig en francés.

Capítulo, tras capítulo iba yo devorando las fotografías en blanco y negro de un pasado glorioso de selvas y bosques casi interminables, se me mostraron las selvas bajas del sur de Tamaulipas, los encinares o bosques esclerófilos como él suele llamarlos de la sierra la Colmena, El algodón, Tamalave, El Abra… hasta las más húmedas selvas altas perenifolias en el norte de Veracruz en Zontecomatlán, Ilamatlán, Ixhuatlán de Madero, los bosques caducifolios húmedos de montaña con sus helechos arborescentes de Tlanchinol, así como retratos de los indígenas nahuas junto a majestuosos árboles, supe entonces de nombres tan queridos y atesorados hasta ahora de mi sierra como Chicontepec, Antiguo Morelos, Ocampo, Huayacocotla, Chapulhuacán, Pisaflores y Jacala, y ni qué decir de los mapas que me mostraron la geografía donde se ubicaba cada maravilla. Leer su trabajo fue un placer como lo he tenido con pocos libros en mi vida. Y había más sorpresas…pues este personaje no había llegado solo sino que había sido traído por otro francés igual de aventurero e interesante cuya investigación también amaría profundamente, así que al leer su trabajo fue que conocí a otro gran investigador de la Huasteca, el antropólogo Guy Stresser- Péan (1913-2009) quien lamentablemente nunca tuve el gusto de conocer en persona.

Guy Stresser-Péan.

No obstante, no voy a dejar de hablar de Monsieur Guy, de talante menudito y afable. Antropólogo que en sus años jóvenes deseaba ir a África a hacer antropologia, pero que por razones económicas y académicas su colega Paul Rivet, un etnólogo, lo convenció a irse a México a hacer su investigación, Monsieur Guy aceptó de mala gana, ¿después de todo cómo iba a compararse África con México?, y así llegó el jóven a México en 1936 a formar parte de la “Mission archéologique et ethnologique française au Mexique”, misma donde posteriormente llegó Monsieur Henri. Y así, sin querer, Guy llegó a la Huasteca y me imagino que la impresión que estas tierras le causaron fue tan poderosa que dedicó con pasión 60 años de su vida a investigaciones etnológicas y etnohistórica,  publicando su hermosa obra “Viaje a la Huasteca con Guy Stresser- Pean” en el 2000, donde además de datos sobre la región, narra de manera amena todas sus andanzas, incluyendo también un CD con sus grabaciones. El libro puede conseguirse en el Fondo de Cultura Económica, aunque ahorita al parecer no está en existencia.

Guy y Henri, dos franceses apasionados de México y la Huasteca y cuyas obras me inspiraron y siguen inspirando a muchos de los que trabajamos en esta rica región biocultural.

Fotografía tomada en la comunidad Teenek de Unión de Guadalupe, Aquismón, San Luis Potosí por el Dr. Eduardo Estrada, durante una expedición en septiembre del 2013.
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