Pilateno, Xilitla, San Luis Potosí- Segundo día de viaje etnobotánico.

Vista poniente de Pilateno, El Abra, abertura en la sierra por donde escurre agua. Se dice que es imposible llegar hasta este lugar y el que lo logra se pierde para siempre.
Pilateno es una comunidad Náhuatl de la Huasteca que se ubica al sur de la cabecera municipal de Xilitla, en el estado de San Luis Potosí.
La expresión Pilateno se deriva de dos voces: pill que significa “pequeño” y ateno que significa brocal de pozo, es decir: brocal pequeño. El brocal es la parte sólida que rodea a un pozo de agua que está al nivel de la superficie, con la finalidad de evitar accidentes, esas estructuras que comunmente llamamos “norias” y que por lo general tienen encima un arco que sujeta una polea con una cuerda y una tina para sacar agua de su pozo. 
Al bajar por la terracería que va de Xilitla a Pilateno, aproximadamente unos 9 km de distancia, lo primero que te topas es eso: un pozo donde la gente va por agua. Aunque en la comunidad no hay agua potable, se abastece de agua de los pozos y de los arroyos, aún así las personas la hierven o la cloran para evitar enferemedades gastrointestinales.
 

Terracería rumbo a Pilateno (Fotografía del Dr. E. Estrada).
En la comunidad habitan unas 600 personas de orígen Náhuatl cuyas principales actividades de subsistencia son el cultivo de café, la agricultura, la ganadería extensiva y la venta de artesanías hechas con semillas de plantas  exóticas y nativas. Desafortunadamente aquí también se ve mucho el fenómeno de la migración hacia las ciudades o a Estados Unidos.

Semillas orgánicas para sembrar. Se almacenan en botellas para evitar humedad y roedores.

Maíz criollo (Fotografía del Dr. E. Estrada).

La tarea de la escuela. Los niños de primaria asisten a la escuela rural de la localidad.
La primaria.

La secundaria.

Los alimentos que se preparan son a base de tortillas de maíz, calabazas, frijoles, huevo, papas arróz, chile, semillas y ocasionalmente carne de pollo, cerdo y res, sobre todo cuando hay fiestas. Debemos destacar que Pilateno es una comunidad productora de café de sombra el cual se bebe a diario en la comunidad y se vende en los alrededores.

Tostando café.
Vista desde la cocina.

Vainas tostadas (Fotografía del Dr. E. Estrada).
Existe un grupo de mujeres llamadas “Artesanando juntas” que colaboran en esta actividad guiadas por una asociación civil que reside en el Distrito Federal y que cada cierto tiempo les surte de los materiales necesarios para que puedan seguir elaborando sus artesanías de semillas entre las que destacan collares, aretes, pulseras, rosarios, llaveros y adornos.

Bisutería de semillas.

Artesanando juntas.

Aretes de semillas (Fotografía del Dr, E. Estrada).

Maceta vegetal.
 
En las cercanías pasa el arroyo, en donde las personas lavan su ropa y se van a bañar. Es difícil concebir que envenenen de esta forma el precioso cauce, pero desafortunadamente la falta de una concientización así como de la estructura necesaria para dichas actividades, orilla a las personas a utilizar los recursos disponibles de esta manera tan dañina, pero de fortuna que para eso estamos nosotros, para proponer nuevas técnicas y cambiar el paradigma.

El abra de Pilateno, Xilitla, San Luis Potosí.

Bañandose en el arroyo.

Cortina de vegetación.

Arroyo de Pilateno, Xilitla, San Luis Potosí.
La vegetación del área es bosque tropical subperennifolio (Rzedowski, 1979) o selva mediana subperennifolia (Miranda y Hernández X. 1963), o como lo llamase Henry Puig (1991)  bosque tropical mediano subperennifolio, aquel botánico francés que describió la Vegetación de la Huasteca. Este tipo de vegetación se caracteriza en l sitio por presentar un estrato arbóreo que va de los 15 a los 25 m de altura moderadamente denso, con especies que presentan contrafuertes, un estrato arbustivo denso de hasta 10 m de altura, múltiples epífitas, enredaderas y hongos. En pocas palabras es la vegetación más exuberante del noreste de México.

En el bosque tropical mediano subperennifolio son comunes las epífitas, aquellas plantas que crecen sobre otras plantas sin aprovecharse de sus recursos. Simplemente se anclan y aprovechan la poscición en sus ramas y troncos como puede verse en la imágen.

Los troncos de las especies de árboles que mueren sirven de sustrato para los hongos saprobios.

Pequeños hongos que comienzan su crecimiento. En estos ecosistemas con abundante humedad ambiental es muy común encontrarlos.

Los arroyos concentran gran variedad de especies del bosque que están adaptadas a las corrientes de agua y forman los llamados bosque sde galería, que no son más que bosques adaptados al agua y que son únicos en cada ecosistema.

Especies como el mamey (Pouteria sapota), aguacate (Persea sp.), frijolillo (Cojoba arborea), chaca (Bursera simaruba), higuerón (Ficus cotinifolia), copal (Protium copal), chalahuite (Inga paterno), tzocohuite (Lucuma glauca), puam (Trema micrantha), isip (Chrysophyllum oliviforme), ojite (Brosimum alicastrum) son comunes en el estrato arbóreo.

Atardecer en Pilateno.

La visita que nosotros realizamos fue con el objetivo de conocer más acerca de cómo las comunidades indigenas hacen uso frecuente de los recursos naturales que les ofrece el bosque, específicamente de las esécies arbóreas y nativas del bosque tropical mediano subperennifolio, que además puedan ser usadas para restaurar la gran planicie Huasteca que ha sido devastada a lo largo de los años, convertida en potreros de ganado cebú, cultivos de naranja y caña, llanos sin uso aparente, pozos de petróleo y muchas otras actividades humanas que comenzaron a la llegada de los españoles.


Entrevistas etnobotánicas.

¿Cómo se usan los recursos vegetales? (Fotografía del Dr. E. Estrada).

Entrevista rápida con Don Aristeo, el comisariado ejidal de Pilateno.

Todo el equipo de la materia de Etnobotánica de la Facultad de Ciencias Forestales con las compañeras de Artesanando juntas.
Al término del día salimos de nuevo a Xilitla y nos fue posible observar por último el imponente abra, esa garganta atrayente que se abre entre las montañas en medio de un hálito enervante de la vegetación siempre sumida en eterna humedad. Esperemos que los habitantes de la región sepan usar con sabiduría sus recursos vegetales y que el público en general se anime a conocer estos rincones Xilitlenses con la finalidad de apoyar el ecoturismo y la economía de las familias que habitan estos ecosistemas tan hermoso y vulnerables.

La perfecta sintonía entre orografía, vientos, humedad marítima, temperatura cálida y suelos calcáreos formaron estas selvas que aún cubren el faldeo oriental de una de las sierras más biodiversas de México.

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Día de Plaza en Xilitla- Día dos del viaje etnobotánico

El sábado 1 de junio amaneció preocupantemente nublado y con ligera llovizna, típica del clima tropical Af ecuatorial de Kopen, que se caracteriza por temperaturas altas con la media anual siempre superior a 27 °C a nivel del mar y casi constante durante todo el año con amplitud térmica anual inferior a 3 °C, además de lluvias abundantes y regulares siempre superiores a 1500 o 2000 mm por año, y Xilitla es, el punto más norteño con tanta humedad dentro de la Sierra Madre Oriental, los otros picos de precipitación se encuentran en la Sierra Norte de Puebla en la comunidad de Cuetzalan, puesto que está más cerca al mar y sus formidables vientos alisios.

Clima Af Ecuatorial.

Típica mañana de temporada húmeda, justo el primero de junio, a veces las aguas llegan desde mayo y a veces se restrasan hasta julio.
Como la mencioné en el anterior post, pernoctamos en el Hotel Guzmán. Un sitio cómodo, econímico y un tanto pintoresco, pero definitivamente complicado para encontrar estacionamiento.

Hotel Guzmán atiborrado de plantas de ornato, la mayoría exóticas.

El loby tiene un tragaluz en medio desde donde las plantas se estiran hacia la los rayos solares que por ahí se cuelan.

La combinación de sus balcones, madera, puedra, luz y vegetación le dan un toque bastante agradable y acogedor.
 Ese día desayunamos en el Restaurant Cayos, a espaldas del hotel, desde cuyo balcón se puede divisar con amplitud las sierras del norte de la cabecera.

Balcón del restaurant Cayos, debido a la llovizna aún no se encontraba arreglado.

Las casas sobre la ladera nublada.
Caminamos un poco por la plaza para esperar a que la llovizna se disipara y en unas horas más se levantó la neblina y la gente comenzó a llegar desde las comunidades con sus múltiples productos, especialmente verduras.
Ilgesia de Santiago Apostol, Xilitla, San Luis Potosí.

Callejuela empedrada.

Ya habiéndose disipado la llovizna nos reunimos en la plaza principal para realizar las entrevistas etnobotánicas a las personas que cada sábado y domingo bajan de las comunidades aledañas en Xilitla como Nuevo miramar, Miramar viejo, Cerro quebrado, Ixtacamel, Buenavista y San Pedro Huitzquilico, así como personas Teenek de los barrios cercanos a Aquismón y también de la Sierra Gorda de Querétaro como Valle de Guadalupe y Tres Lagunas, a vender sus productos.
Productos orgánicos cosechados en las huertas de patio de las comunidades aledañas (Foto del Dr. E. Estrada).
Las mujeres tienen un papel fundamental en la trasnferencia del conocimiento etnobotánico.

Variedad de parte de plantas con fines medicinales principalmente, traídas de la Sierra Gorda de Querétaro (Foto del Dr. E. Estrada).
La mayoría de las personas del ámbito rural confían más en los tratamientos naturales, debido a que los tienen al alcance de su espacio y su presupuesto, y por herencia cultural (Foto del Dr. E. Estrada).
Frijoles (Foto del Dr. E. Estrada).
Estropajos del género Luffa. Me ha tocado ver en repetidas ocasiones que en los mercados los venden ya sin semillas, por lo que resulta de importancia, conseguir estropajos asilvestrados con la finalidad de seguirlos propagando. Su enredadera puede dar sombra si se le guía correctamente y sus frutos sirven para lavar trastes o exfoliar el cuerpo (Foto del Dr. E. Estrada).
Una “medida” de 10 pesos de coyoles, pequeños tomatillos que crecen silvestres y se usan para hecr deliciosas salsas (Foto del Dr. E. Estrada).
Coyoles (Solanum sp.).
Y para acompañar la salsa de coyol, unos chiles pico de pájaro (Capsicum sp.).
Pareja Teenek que asiste los días de plaza a Xilitla a vender sus productos. La dama con su tradicional petob (Foto del Dr. E. Estrada).
Vendiendo tamales y yuca (Manihot esculenta) natural y con piloncillo (Foto del Dr. E. Estrada).
Capulines (Prunus serotina) (Foto del Dr. E. Estrada).
Zarzamoras (Rubus sp.) (Foto del Dr. E. Estrada).
Calabacitas redondas (Cucurbita moschata) (Foto del Dr. E. Estrada).
Miel con su pedazo de colmena (Foto del Dr. E. Estrada).
Miel, calabacitas y quelites. Los quelites son cualquier parte “tierna” o inmadura que se consume de una planta (Foto del Dr. E. Estrada).
Jobos (Spondias sp.) (Foto del Dr. E. Estrada).
Vendiendo quelites, los nopales también pueden ser considerados como tales (Foto del Dr. E. Estrada).
Las plantas ornamentales no pueden faltar y las hay de muchas especies la mayoría exóticas (Foto del Dr. E. Estrada).
Los productos se colocan sobre hojas de papatla (Heliconia sp. y Canna indica) (Foto del Dr. E. Estrada).
Cebollines (Allium sp.), café (Coffea arabiga) y chile (Capsicum sp.) (Foto del Dr. E. Estrada).
Quelites y chile ciruelo.
Totomoxtle, hojas de maíz para hacer tamales.
Jaca (Artocarpus heterophyllus), mango criollo (Manguifera indica), canela (Cinnamomum zeylanicum), pomo, chile pico de pájaro (Capsicum sp.).
Fruto de pomo.
Variedad: mango criollo, pomo, duraznos, verdolagas, plátano, tamarindos y vainas de efez.
Fruto de Jaca (Artocarpus heterophyllus), el más grande del mundo, originario de nuestra maravillosa Antípoda: La India, pero cultivado en la sierra de Xilitla.
Chile ciruelo y variedad de acodos de plantas ornamentales, listas para plantar.
Calabazas, cebollas, zanahorias, maíz y cilantro sobre hojas de papatla.

Y como no queriendo, pasó aquel día una virgen muy milagrosa con los enfermos, proveniente de Soriano, munucipio de Colón, Querétaro.

Ruega por los dolores de los enfermos. Parte del sincretismo espiritual de la región huasteca, con profundo arraigo católico.

La cantidad de plantas usadas es impresionante, van desde las alimenticias, medicinales, forrajeras, para lavar, para construír, como utensilio, como adorno, como amuleto y hasta para hacer bisutería y artesanías, en verdad que la vida sin las plantas no sería posible para nadie.
A veces estando en las ciudades se nos olvida por completo la importancia que tienen para nuestra vida, en cambio quienes viven en estos entornos rodeados de ellas, saben muy bien su valor, aunque desafortundamente también a veces abusan, sobre todo los más jóvenes que no comprenden la magnitud con la que cada día se merman los recursos naturales de las montañas.

Reserva Forestal Nacional; Porción Boscosa del Estado de San Luis Potosí.

En el Municipio de Xilitla se encuentra la mayor parte de la superficie de la “Reserva forestal Nacional, Porción Boscosa del Estado de San Luis Potosí” (RPC), la cual tiene la superficie total de 29 mil 885 hectáreas, según el acuerdo dado el día 2 de octubre de 1923 Diario Oficial de la Federación del 3 de noviembre de 1923.
El 4 de octubre de 1923, fue decretada el Reserva Forestal Nacional Porción Boscosa del Estado de San Luis Potosí -Región Prioritaria para la Conservación (RPC)-, con carácter de inalienable e irrevocable siendo los propios habitantes los que se ocupan de conservar la vida silvestre de la Reserva.
Así mismo especies prioritarias han sido identificados en la RPC como es: el jaguar (especie prioritaria) entre otras especies de mamíferos -CENJAGUAR 2008-, oso negro y observados anfibios, reptiles, aves y vegetales como helechos arborescentes -en peligro de extinción-, orquídeas y cactáceas como la pitahaya. Estos elementos además de ser importantes en los ecosistemas, ofrecen un gran atractivo al mercado del turismo alternativo local, nacional y extranjero por la gran disposición de la comunidad de poder mostrarle a los visitantes el gran valor natural que poseen.
Fuente: Turismo Alternativo en la Reserva Forestal Nacional “Porción Boscosa del Estado de San Luis Potosí”.
Importancia Ecológica de la RPC
La importancia ecológica de la RPC radica en la importante recarga de agua que se lleva a cabo gracias a su paisaje kárstico de 600 dolinas, la hidrología subterránea de la región que es posible debido a diversa geología local y a la precipitación de la región. Se tiene una recarga anual mayor a los 3500 millones de metros cúbicos de agua que alimentan al acuífero de la región proporcionándolo a la vez a los habitantes de la región. (Las Áreas Naturales Protegidas del estado de San Luis Potosí. Evolución y situación actual.)
Por otra parte la región tiene una impresionante variedad de ecosistemas donde abunda gran biodiversidad característica de cada ecosistema, por ejemplo el bosque mesófilo de montaña que junto a los de la sierra de Alaquines, Catorce y Álvarez, representan el 1% de la vegetación natural del Estado de San Luis Potosí; además se pueden encontrar los siguientes ecosistemas en la región, selva baja caducifolia, selva mediana subperenifolia, bosques templados y bosques de coníferas y plantas altas. (Las Áreas Naturales Protegidas del estado de San Luis Potosí. Evolución y situación actual.)

Fuente: Las Áreas Naturales Protegidas del estado de San Luis Potosí. Evolución y situación actual, 2003.

La Sierra Huasteca desde mi perspectiva

Hace unos días que no he pensado en otra cosa, aunque he estado atiborraba de asuntos académicos, no se me sale de la cabeza la idea de hacia donde será el siguiente paso.

Desde hace muchos años, recuerdo las historias fantásticas de un compañero entrañable al que tengo más de 20 años de conocer, me contaba de castillos en medio de una selva espesa, de cascadas de aguas turquesas, de cerros interminables cubiertos siempre de niebla… Algún tiempo después, con ayuda del Atlas Geográfico de los libros de Texto Gratuitos de la SEP, supe que esos lugares se ubicaban en la región cultural llamada Huasteca. Y me hechizó la idea de conocer aquel nombre que tanto mencionaba: Xilitla
No fue sino hasta el 2006 cuando terminé mi carrera de biología (frustrada porque mis compañeros no quisieron organizar un viaje y en su lugar hicieron un costoso tradicional cena-baile) que me decidí a ir fuese como fuese a conocer la Huasteca. Otro entrañable amigo cuyo nombre no hay necesidad de mencionar, porque él sabrá quién es y cuanto conocimos los dos en aquel viaje, fue quien me acompañó, apenas íbamos con una Guía Roji tomando autobuses aquí y allá, acampando en donde se hiciera de noche, cargando sleeping, comiendo bocoles y zacahuil en los mercados, en fin  solo Dios sabe como mi madre en aquellos años de oro sin balaceras me dejó ir sola, y así  llegamos a la Sierra Gorda de Querétaro y de ahí a la maravillosa Xilitla, donde conocí el castillo fantástico de quien me hablaba mi otro amigo: el castillo de Sir Edward James, un personaje espléndido rodeado de un halo de locura seductora que me hubiese encantado conocer en vivo y a todo color. En verdad que añoro otros tiempos que no son míos, acepto que a menudo me siento incómoda en esta modernidad tan amenazante…
Apenas y supimos de la cercanía de aquella garganta palpitante en medio de la montaña, aquel abismo magnífico, una puerta hacia las profundidades insondables de la Sierra Madre Oriental, sí, el Sótano de las Golondrinas, emprendimos emocionados el viaje hacia Aquismon en un autobús destartalado, yo llamé a mi casa desde un teléfono de tarjeta en la plaza de Aquismon y no estaba mi madre en casa, recuerdo bien que le dejé el recado a mi tío, que por las buenas creo que no se imaginaba en que rincones lejanos andaba de vaga, todo el viaje en  aquel autobusito ruidoso fue un constante ir plasmada en el vidrio, con la mirada que se me salía de los ojos, con tanta selva, con tanto frescor, tantas caras de un color moreno rojizo tan hermoso, tan auténtico: Tanzozob, Tamapatz, Zopope… poco me faltó para llorar de la emoción al llegar al mentado sótano. 
Llegamos y no lo podíamos creer, era imposible la magnitud de aquella vista, un vértigo inimaginable, tan  terrorífico como fascinador, la montaña exhalaba un viento entrecortado por las guaguas y los periquitos que literalmente nos peinaban la cabeza con su vuelo al ras, estaba ahí ante nuestros ojos, una de las cosas que me ha marcado más en mi vida. Quedé flechada y jamás volvió mi corazón a estar tranquilo, siempre pensando en volver a aquellas sierras Huastecas, siempre.
Poco después me fui a Chihuahua dos años a trabajar, ahí conocí al biólogo que ahora es mi esposo, y fue tanta mi obstinación por volver, que yo no se si fue tanto desearlo o tanto soñarlo, que mis súplicas internas rindieron su fruto y recibí un correo de aceptación para trabajar ambos en la Reserva de la Biósfera de la Sierra Gorda de Querétaro por parte de otra persona especial que poco tiempo después sería mi amigo, al que estimo mucho aunque nuestra forma de ver el mundo sea tan distinta. 
Cuando viví ahí en Jalpan fui la persona más plena, más feliz y más completa del mundo, pero aún así, anhelaba el momento en que por angas o mangas tuviéramos que ir a Río Verde, a Xilitla, a Ciudad Valles  etc. por algún encargo, esa carretera nacional 85 de su tramo de Llera, Tamaulipas a Tamazunchale, S. L. P. era todo un placer para mi recorrerla, aquellas murallas hasta el cielo a la altura de Huichihuayan, con la sierra Montecristo enmarcando el paisaje siempre verde, nuboso y las orillas del camino llenas de plantas de ornato y sabrosos Litchies, la Y griega siempre activa, los tramos selváticos de Matlapa, Tamazunchale con sus cerros tropicales, el tramo de Gómez Farías en Tamaulipas, con sus pays de mango, la cueva del abra impresionante, y ni se diga la carretera que va de Tamazunchale para Pachuca, pero por el lado de Huejutla, un verdadero manjar a los sentidos, esa otra hermosísima Huasteca, la Hidalguense, agreste e indomable, esa escarpada serranía colmada de niebla y vasijas de barro colorado, un paraíso.
Pero tiempo después tuve que volver a Nuevo León, en donde vivo hasta la fecha, pero juro que no hay día que no sufra la lejanía de esas tierras prodigiosas y la dulzura de su gente, tan dulce como el pilón de los cañaverales color verde nuevo.
Y entonces recordé que mientras viví en Chihuahua, mi supervisor-jefe-maestro-amigo, me contaba que si uno desea trascender en la conservación de las tierras que amamos no es necesario querer salvar el mundo, hay que casarse de tiempo completo con ese sitio al cual amemos, con su bioculturalidad, hay que comprenderle, hay que gozarle y hay que protegerle y amarle. Sus palabras no tenían del todo sentido para mi en aquel entonces, él había nacido en Castaños, Coahuila y estaba “casado” por así decirlo, con el Santuario de la Cotorra Serrana en Madera, Chihuahua desde hacía en aquel entonces, 14 años…
Y entonces comprendí…
Que toda esta serie de eventos, uno tras otro, me han llevado de aquí para allá, y creo que haga lo que haga, me manden a donde me manden, me invite a donde me inviten, me replieguen a donde me replieguen, mi entera voluntad, mis esfuerzos, mis pensamientos, mis anhelos, mis ojos siempre están dirigidos hacia un mismo lugar: la Sierra Madre Oriental,sí, pero muy especialmente la Sierra Huasteca desde el Soto La Marina, hasta el Tuxpan, a donde muy pronto, estoy segura he de volver para no moverme de ahí nunca jamás.
Cascada cercana al castillo de Sir Edward James, Xilitla, San Luis Potosí (Abril, 2006).

Mi hermana y yo en otra de las cascadas (Abril, 2008).
Castillo de Sir Edward James (Abril, 2006).
Los pasadizos del castillo de Sir Edward James (Abril, 2008).
En el castillo, Xilitla, S. L. P. (Abril, 2008).
Plaza de Xilitla al atardecer, atrás las impresionantes anticlinales (Abril, 2006).

Semana Santa 2009, Xilitla, San Luis Potosí.
Iglesia de Aquismon, San Luis Potosí (Abril, 2006). 

Mi regalo de cumpleaños, Febrero 2009, Cascadas de Tamasopo, San Luis Potosí. 

El Puente de Dios, Tamasopo, S. L. P.  Febrero 2009. 

Laguna Atezca, Molango de Escamilla, Hidalgo, mayo 2009. 

Plaza frente a la iglesia de Molango de Escamilla, Hidalgo. 

Remanente de bosque de niebla con helechos arborescentes, Tlanchinol, Hidalgo. 

Huejutla, Hidalgo, mayo 2009. 

Cañón del Río Santa María visto desde San Antonio Tancoyol, Sierra Gorda de Querétaro, al otro lado es Aquismon, San Luis Potosí. 

Cañón de la Servilleta, Gómez Farías, Tamaulipas, Semana Santa, 2009. 

Cañón de la Servilleta, Semana Santa, 2009. 

Enchiladas Huastecas cerca del mercado de Ciudad Valles, Abril, 2012.

Plaza de Ciudad Valles, Abril, 2012. 

Río Valles, Abril, 2009. 

Cascadas de Micos, Valles, San Luis Potosí. 

Cascadas de Micos. 

Cascadas de Micos, 2012. 

La bióloga Mariana Reyna y yo, en los bosques de enebros de la comunidad de El Cañón, Landa de Matamoros, Querétaro, julio 2009. 

Valle Verde, todos rumbo al sótano de las Golondrinas por el camino que va de Zoyapilca , Querétaro a Tanzozob, S. L. P. 

Sótano de las Golondrinas, Aquismon, San Luis Potosí. 

Huastecos Teenek

 
La población

La palabra “huasteco” deriva de una voz náhuatl que para algunos autores es el gentilicio de Huaxtlán, “lugar donde abundan los huaxis”, planta leguminosa cuyas vainas son comestibles; otros señalan que proviene de Cuextlán, “en los cues”, montículos o plataformas redondas hechas de piedra y arcilla sobre las cuales los antiguos habitantes de la región erigieron sus templos y viviendas. En su lengua se llaman a sí mismos teenek, “hombres”, y a su territorio Teenek tsabal, “la tierra de los teenek” o “donde habitan los teenek”.

De acuerdo con Swadesh y Arana, la lengua huasteca se clasifica dentro del grupo Maya-Totonaco, tronco y familia Mayense, subfamilia Yaxu. Cabe destacar que es el único idioma separado geográficamente del resto de las lenguas mayenses.

Los datos recabados por el XI Censo general de población y vivienda, en 1990, revelan una cifra global de 14 7264 huastecos a nivel nacional, de los cuales 26 525 entran en el rango de cero a cuatro años y 120 739 son hablantes de la lengua con cinco años y más. De estos últimos, la mayoría se concentra en San Luis Potosí, con 68 733 integrantes, y en Veracruz, con 46 897, además de 1 888 en Tamaulipas y 109 en Hidalgo; en calidad de migrantes, destacan 870 registrados en el Distrito Federal, 788 en el Estado de México, 407 en Nuevo León y cifras menos significativas en otros estados de la república.

El actual Teenek tsabal comprende una porción del noreste de San Luis Potosí, con diez municipios, y otra porción del noreste del estado de Veracruz, ambas contiguas y ubicadas en la región geográfica conocida como la Huasteca. Los municipios potosinos con mayor población teenek son Aquismón, Tanlajás, Ciudad Valles, Huehuetlán, General Pedro Antonio de los Santos (antes Tancanhuitz de Santos), San Antonio, Tamuín, Ébano y Tanquian de Escobedo. En Veracruz, los municipios mayoritarios son Tantoyuca y, en menor proporción Tempoal y Tantima.

El clima que predomina en el territorio huasteco es cálido húmedo con lluvias en verano y una previa temporada de sequía. La temperatura media anual oscila alrededor de los 23.5°C, con un registro mínimo de 0°C y un máximo de 45°C, y variaciones diarias drásticas en los meses de noviembre a febrero. La precipitación pluvial varía año con año en las distintas áreas del territorio, en un rango de 800 a 4 000 mm promedio anual. Las tierras teenek están provistas de una vasta red hidrográfica, compuesta principalmente por una gran cantidad de arroyos estaciónales que alimentan a diversos ríos, entre los que destacan el Moctezuma, el Valles, el Huichiuayán, el Koy, el Puhal, el Tempoal, el Tamuín y el Pánuco.

Los registros altitudinales van desde los pocos metros sobre el nivel del mar hasta los 2 000; sin embargo, la mayoría de los asentamientos huastecos se encuentran de los 60 a los 500 msnm entre la planicie y las elevaciones de la sierra Madre Oriental.

La variabilidad de las condiciones climáticas y altitudinales en la Huasteca es la responsable de la distribución y diversidad de las asociaciones vegetales. En el área teenek predominan los bosques tropicales en alturas de los 50 a los 800 msnm, donde son elementos arbóreos característicos el ramón, palo mulato, ceiba, palo santo o multé chicozapote, copal, frijolillo, zocohuite, jobo, sabino y palo de rosa, entre muchos otros. En altitudes de los 600 a los 2 000 msnm, la vegetación corresponde a bosques templados con diversas asociaciones de pinos, encinos y liquidámbar. En una reducida área del noreste del territorio teenek se presenta un bosque espinoso en el que ébano cerón y gabilla constituyen las especies dominantes.

La base de la economía familiar del grupo huasteco es la agricultura, practicada bajo la forma tradicional de roza-tumba y quema. Maíz, frijol, calabaza, yuca y camote son sus productos agrícolas y de recolección básicos de subsistencia; entre los de carácter comercial sobresalen los cultivos de caña de azúcar, ajonjolí, arroz y cacahuate, además de frutales como naranja, plátano, piña y mango. En las estribaciones de la sierra el cultivo del café representa una importante fuente de ingresos a la economía familiar. Otras entradas complementarias se obtienen por la venta de artesanías —tales como morrales, petacas, hamacas, mecapales, tapetes y cestos— elaboradas con fibra de henequén, zapupe, maguey y palma, además de diversos artículos de alfarería y prendas tradicionales bordadas con motivos típicos.

Vale la pena destacar que la productividad agrícola de las tierras teenek es cada vez menor debido, entre otros factores, al creciente deterioro y contaminación de su medio ambiente, que aunados a la insuficiencia de tierras en relación con el incremento poblacional, dan pie a un alto índice de migración, principalmente hacia los estados de Nuevo León, Distrito Federal y Estado de México.

La vivienda teenek posee una sola habitación de forma circular que se usa como dormitorio, cocina y almacén, construida con paredes de varas atadas con bejuco y a veces recubierta con barro; el techo es cónico, y se arma con zacate o palma sobre una estructura de horcones de madera. Alrededor de la casa, se encuentra un solar donde se crían animales domésticos y se cultivan diversos árboles frutales, hierbas y hortalizas que complementan las necesidades domésticas.

La disposición de los servicios básicos en los asentamientos de la etnia en cuestión, varía de una población a otra y, al menos en San Luis Potosí, se encuentra muy por debajo de los niveles de bienestar promedio estatal. Por ejemplo, se estima que en el municipio de San Antonio —el más marginado— sólo un 4.8% de las viviendas cuentan con servicio de agua entubada, 3.3% con drenaje y 29% con energía eléctrica.

En relación con las vías de comunicación, la Huasteca potosina posee dos caminos pavimentados: la atraviesa de sur a norte la carretera México-Ciudad Valles-Laredo, y de oeste a este la carretera Xolol-Tamuín, de las cuales parten caminos rurales y de terracería que van a las distintas cabeceras municipales y a otras localidades. En Veracruz, la principal carretera pavimentada que cruza la Huasteca es la de Pánuco-Tuxpan, en la que convergen caminos de terracería, herradura y brechas que conectan con distintos poblados huastecos.

En los últimos años, las instituciones de salud pública han incrementado su cobertura con la apertura de unidades médicas rurales del IMSS-COPLAMAR (actualmente IMSS-Solidaridad), además de los ya establecidos centros de salud de la SSA en cada cabecera municipal. En San Luis Potosí, la atención de segundo y tercer nivel es proporcionada en Ciudad Valles, Tamazunchale y la capital del estado, e incluso en la ciudad de Tampico, en el estado de Tamaulipas. Según datos recabados en la Jurisdicción Sanitaria No. I (Pánuco) del estado de Veracruz, que abarca la zona teenek de dicha entidad, las diez principales causas de morbilidad son las infecciones respiratorias agudas, infecciones intestinales y las mal definidas, ascariasis, amibiasis, traumatismos y envenenamientos, dermatoficosis y dermatomicosis, enterobiasis, hipertensión arterial, angina estreptocócica y tricuriasis.

Con el propósito de presentar una alternativa organizada de salud y legalizar sus prácticas médicas, los terapeutas teenek, junto con otros indígenas de la Huasteca, han conformado tres organizaciones —una en la porción veracruzana y dos en la potosina—. La Organización de Médicos Indígenas Tradicionales de Ejidos de Pujal Coy Fase II (OMITEPCOY) que inició sus actividades en 1990 en Santa Martha Tamuín, y actualmente está integrada por 40 médicos nahuas y teenek de tres nuevos centros de población ejidal de los municipios de Ébano y de la Huasteca potosina; la Organización de Médicos Indígenas Tradicionales Timauitz (OMITT), con sede en Tancanhuitz de Santos; se creó en 1991 y agrupa alrededor de 79 miembros de ocho municipios del centro de la Huasteca potosina, al sureste del estado; finalmente, la Organización de Médicos Tradicionales Indígenas de la Huasteca Veracruzana (OMTIHV), con sede en Chicontepec, se fundó también en 1991, y cuenta con más de 40 asociados de los distintos municipios que comprende dicha región.

La vida religiosa y ceremonial actual de los huastecos —basada en elementos prehispánicos y católicos-trasciende a aspectos cotidianos de su existir y de su entorno. En ella son fundamentales y complementarios los puntos cardinales, particularmente el este del teenek tsabal mítico, lugar en que descansan las almas de los curanderos, músicos y danzantes, y de donde provienen las lluvia; así como su contraparte, el oeste, que aloja las almas de la gente común; asimismo sus cuevas, entrada al mundo de las potencias divinas, constituyen lugares de culto y comunicación con lo sobrenatural.

Como elemento característico de las etnias campesinas dependientes de los recursos que les proporciona su medio ambiente, veneran particularmente a los dioses relacionados con el ciclo agrícola: el trueno (dios de la lluvia), la tierra (diosa de la fertilidad), el Sol y la Luna.

Para los teenek, cada uno de los componentes de la naturaleza se encuentra impregnado de potencias benéficas y peligrosas, dependiendo de cómo se usen; el comportamiento de ciertos animales es indicador del futuro, de la venida de las lluvias y del éxito en las cosechas; asimismo, a través de ciertas plantas pueden conocer el pasado o el futuro y de diagnosticar una enfermedad.

La danza constituye un elemento de expresión artística y ceremonial muy peculiar entre los nahuas y teenek de la Huasteca; en ellas los nahuas aluden a la conquista, mientras que los huastecos representan a sus señores antepasados. Destacan la “danza pequeña” o tzacan-son, la danza de las Varitas, la Malinche, el Rey Colorado, el Gavilán o el Volador, entre otras, cada una con un significado particular.

Dentro de las ceremonias y festejos importantes en los que ejecutan sus danzas, se encuentran las relacionadas con las actividades agrícolas; en ellas se pide colectivamente permiso a la naturaleza para la siembra, se solicitan las lluvias y una buena cosecha. También se baila en la fiesta de Todos Santos y Fieles Difuntos, y en las particulares celebraciones a los santos patronos de cada pueblo, como san José, san Isidro, Santiago Apóstol, san Agustín y san Miguel, entre otros.