Viaje etnobotánico a la sierra Otomí-Nahua-Tepehua del norte de Veracruz

El pasado mes de julio tuve la oportunidad de aventurarme en un viaje etnobotánico a la parte norte del estado de Veracruz, más específicamente a la sierra donde convergen tres culturas: la Otomí de las sierras orientales, la Nahua de la Huasteca y la Tepehua.

Anduve visitando los municipios de Ixhuatlán de Madero, Chicontepec de Tejeda, Zontecomatlán de López y Fuentes, Huayacocotla, Zacualpan y Texcatepec. Algunos de manera fugáz, pero llevándome gratos recuerdos y valiosísima información en cada uno de ellos, brindada cordialmente por sus habitantes Otomíes.
El primer día llegué de Linares a Álamo Veracruz en un autobús de la línea Futura de Estrella Blanca, a las 5 de la mañana, de ahí tomé un autobús local de Álamo a la comunidad de Llano de Enmedio municipio de Ixhuatlán de Madero, ahí llegó por mi mi Maestro Otomí el Dr. Luis Pérez Lugo, su primo Don Mayolo y su sobrino Omar, para posteriormente dirigirnos a la cabecera del municipio de Chicontepec y después a la comunidad de Limontitla, en el municipio de Zontecomatlán. Se habló con unas cuantas personas y se levantó el registro de las especies útiles más conspicuas. El tipo de vegetación en Limontitla es Selva Alta Perennifolia, o lo que queda de ella…

Palacio municipal de Chicontepec de Tejeda, El Balcón de las Huastecas, Veracruz.

Calles de Limontitla, Zontecomatlán, Veracruz, y pensar que alguna vez todas estas laderas estuvieron cubiertas de Selva Alta Perennifolia.

Chinche transmisora de la enfermedad de Chagas.

Un amigo muy fresco.
 Después de ahí nos dirigimos a Zontecomatlán donde cenamos, para después partir hacia Huayacocotla, cruzando prácticamente la sierra por todo el espinazo, viendo desde selvas tropicales hasta bosque mesófilo de montaña. De Huayacocotla, donde por cierto hacía mucho frío aquella noche, partimos a la comunidad de Atixtaca por una brecha sinuosa que baja desde Huaya hasta un valle amplio con bosques de niebla y varias plantaciones forestales, ahí pernoctamos en una hermosa cabaña con el mejor de los anfitriones: Doña Clarencia, la madre de mi Maestro Otomí. Ahí conocí a demás a Reyna, la hermana menor del Dr. Lugo, quién me sorprendió que también sea bióloga y se encuentre estudiando la vegetación de la Sierra de Otontepec, una  hermosa serranía aislada en el centro norte de la llanura veracruzana. Aquí hice otro levantamiento de información.

La cabañita donde dormí. De verdad que es un lujo dormir en esta casa en medio del bosque de niebla.

El patio de la casa de Doña Clarencia.

Una yegua.

Aquí las personas suelen criar borregos.

La casa donde me hospedé. Atixtaca, Zacualpan, Veracruz. Tipo de vegetación: bosque mesófilo de montaña.
 Posteriormente partimos en la camioneta hacia la comunidad de Agua de la Gallina, tambien en Zacualpan, pero de ahí bajamos a pie a un rancho privado en la congregación de la Guayaba en donde me mostrarían los famosos Pezmones, helechos arborecentes del género Cyathea, que alguna vez fueron bastante abundantes en toda la franja nubosa de la sierra madre oriental desde Veracruz hasta Oaxaca y que ahora se encuentran en peligro de extinción principalmente por el cambio de uso de suelo. Aquí pude observar uno de los mejores bosques de niebla que he visto en mi vida, pero muy a mi pesar, es solo un pequeño cañón fragmentado de unos cuantos cientos de hectáreas.
Pezmon, helecho arborescente del género Cyathea. Zacualpan, Veracruz.

Bosques de niebla de Zacualpan, Veracruz. Los helechos más pequeños se llaman pezmas.

Pezmas y pezmones, bosques de niebla, Zacualpan, Veracruz.
 Si hay algo que abunda en los bosques húmedos de Veracruz son los hongos, sin embargo, son organismos bastante desconocidos y desafortunadamente no cnozco sus nombres, pero si alguien quiere colaborar para identificarlos, se los vamos a agradecer todos quienes nos interesa conocer más acerca de la diversidad micológica mexicana. 

 Fue aquí donde he visto los liquidámbares más corpulentos y longevos de la sierra, aquí son llamados mirras, y los lugares donde abundan se les denomina mirrales.

Mi maestro Otomí, el Dr. Luis Pérez Lugo al lado de los liquidpambares más grandes del área.

El cayado de un helecho arborescente.

Helechos por todas partes. Nunca había visto tantos, sin embargo los más altos los vi en los bosques de niebla de  Tlanchinol, Hidalgo.

Se dice que aquí manda una mafia maderera lidereada por un solo dueño que no aprovecha, más bien explota la madera sin importar la integridad de los bosuques más biodiversos de la Sierra Madre Oriental. Desafortunadamente la CONAFOR está de acuerdo y premia las horribles plantaciones forestales sin dilucidar que éstas son un simple huerto de árboles, sin un ápice de biodiversidad como la tendría un bosque natural maduro.
 Después de ver los mejores bosques de niebla de la zona, partimos a la comunidad precisamente de la Pezma. Aquí también pude recavar mucha información y especies diferentes que la gente usa en su devenir cotidiano y además varias de ellas con un significado ritual. Esa tarde en la Pezma cayó un fuerte aguacero que al sonar sobre el techo de lámina en la casa de Doña Victoria, nuestra anfitriona, creaba un fuerte estruendo que sobresaltaba, sin contar que un gato noviero que nunca pude ver, se la pasó maullando incesantemente después de la tormenta y aún en las primeras horas de la mañana. Aquí además pude ver una gran variedad de animales domésticos que conviven de diaro con los habitantes de la Pezma.
La comunidad de la Pezma en un límpido amanecer de julio.

Vista desde la comunidad de la Pezma.

Lana secándose al sol.

Borregas.

Marranos bebés que para impedir que escapen entre las cercas, se les amarran al cuello horcones de diferentes tipos de madera.

De los compañeros más antiguos que tiene nuestro pasado indígena, el guajolote.

Una postal bizarra.

En ningún rincón de México pueden faltar las gallinas, que sin bien son asiáticas, se han adaptado perfectamente a nuestro entorno.

El Piojo, perro campero, raza criolla común en la zona.
Las vacas tampoco faltan en la geografía mexicana, desafortunadamente la dependencia a la carne traída por los españoles ha resultado en la apertura de muchos potreros para mantener hatos de ganado, que ha resultado en un intenso cambio de uso de suelo. Se acaba la salud humana y se acaban los bosques por creer que consumir carne a diario es saludable…

Y con los excrementos vacunos llegan más hongos.

Con los españoles también llegó el ganado equino.

Y deambulando por ahí, un montón de gatitos.
Las flores abundan ambién en los solares de las casas, en los caminos vecinales, las milpas y las brechas, la gran mayoría nativas y algunas malezas.

Orquídea.
Flor sin id.
Una huele de noche del género Mirabilis.

No me olvides, sin id.

Florifundio, Brugmansia sanguinea.

Hierba del zopilote, Ageratina sp.

Salvia sp.
Flor sin id.
Flor sin id.
La siguiente comunidad muestreada fue Cerro Chato, al pie de un imponente cerro de roca caliza que se considera sagrado.
El cerro Chato.
Vista desde Cerro Chato.
Parvadita de guajolotes en la comunidad de Cerro Chato.

Un gallo solitario en la comunidad de Cerro Chato.

Milpa al borde del abismo. Comunidad de El Tundó.
La siguiente comunidad fue Zacualpan, bajando por Agua Blanca en el estado de Hidalgo. Aquí hay varias minas de caolín y la extracción maderera es sumamente intensa, el tipo de vegetación es bosque de coníferas en su mayoría. El plan original era bajar de nuevo a Atixtaca y de ahí a las comunidades con selva tropical, pero un derrumbe adelante de la comunidad de Tzocohuite nos lo impidió, así que rodeamos por la cabecera de Zacualpan. Realmente pensaba que todas las cabeceras municipales de México tenían acceso pavimentado, me di cuenta de mi error, pues Zacualpan carece de carretera, solo se accede por brecha. Algunas comunidades por las que pasamos fueron Cruz de Ataque, Monte Obscuro (que de obscuro no tiene nada, solo hay plantaciones jóvenes de Pinus patula, muy deprimente, la verdad), Canalejas de Otates y El Manzanal. 
Deslave hacia Atixtaca adelante de la comunidad del Tozocohuite. En verdad que mis respetos al Dr. Lugo quien se sabe todos los caminos de la zona y sobre todo maneja muy bien de noche. Nada lo detiene.
Tiendita de paso en la comunidad de Tzocohuite.
Barranca cerca de la comunidad Tzocohuite. De las pocas zonas con bosques conservados debido principalmente a la inaccecibilidad para aprovechar la madera.

Tan cerca y tan lejos, Atixtaca se ve en el fondo de las barrancas pero debido al deslave tuvimos que rodear por la cabecera de Zacualpan.

Desafortunadamente en esta parte del municipio de Zacualpan hay muchísima extracción maderera, a mi parecer, bastante inadecuada.

Camino por la comunidad de Monte Obscuro.

La piedra parada, curioso mogote de roca caliza.

Monte Obscuro, de las pocas partes con bosques más o menos maduros.
Hornos para hacer carbón.
Riscos casi llegando a la comunidad de Zacualpan.

Pinguiculas sp. pequeñs plantas carnívoras creciendo en una pared por donde escurre agua durante la temporada de lluvias.
Pasamos Zacualpan y dimos vuelta por el camino que va para Atixtaca, pero antes de eso pasamos por un vivero que la CONAFOR tiene en la comunidad de Pueblo Viejo, donde realmente quedé impactada y decepcionada de lo que los cargos forestales del país son capaces de hacer. Pues a grandes rasgos resulta que el vivero produce una especie de pino que ni siquiera es de la zona: Pinus chiapensis, que si bien es una especie nativa de México y América Central y está asociado al bosque mesófilo de montaña, no se distribuye naturalmente tan al norte de Veracruz, más bien se ubica en los estados de Oaxaca y como su nombre lo indica: en Chiapas, y de ahí hacia Centroamérica. ¿Entonces porqué la CONAFOR siembra y distribuye esta especie en lugar de usar especies nativas? Son preguntas cuya respuesta solo atiende al mercado y al bolsillo…Pues por lo general a CONAFOR le resulta molesto investigar qué especies son las que crecen naturalmente en la zona, y además, mucho menos o nada les importa lo que los antiguos y originales pobladores Otomíes y Tepehuas de estas sierras tengan para decirnos acerca de cuáles son los árboles o las plantas que ellos más valoran y además son excelente candidatos para hacer reforestaciones, restauraciones e incluso plantaciones.

Vivero Forestal en Pueblo viejo, Zacualpan, Veracruz.
De hecho de eso versará el capítlo II de mi tesis de Doctorado, y el motivo de este viaje, expresamente para conocer los árboles nativos y valorados por los Otomíes que tengan potencial para la restauración de las zonas degradadas, y que, de lograrlo, sirva como guía para que la CONAFOR se acostumbre a escuchar la opinión de los pobladores locales y biólogos y aprenda a hacer los proyectos adecuadamente usando especies nativas desde el principio.
Además, me comentaban los forestales que atienden el vivero, que ellos tampoco no comprenden las órdenes de sus superiores, debido a que las personas acudían al vivero en busca de especies como el tlacuilo (Ulmus mexicana) y el palo escrito (Dalbergia palo-escrito), árboles de maderas que podrían considerarse preciosas y que en la actualidad son extremadamente escasos en la sierra de la región. 
Tallado en madera de talcuilo. Tlacuilo quiere decir en náhuatl: el que pinta escribiendo, el veteado de esta dura madera tropical es extraordinario y parece precisamente que está pintado.
Semillas de Palo escrito.
Aunque, he de aceptar que hubo gratas sorpresas. En la misma zona hay una cabaña muy confortable para que vengan a quedarse los investigadores, al lado corre un arroyo entre helechos arborescentes y mirras (Liquidambar stryraciflua) y además hay un hermoso orquidario obra de un biólogo investigador orgullosamente originario de Zacualpan, que logró colectar más de 70 especies de orquídeas, bromelias y helechos epífitos. Espero pronto ponerme en contacto para leer detenidamente su tesis que debe ser una joya única en esta zona de Veracruz. Por lo pronto les dejo las fotos para que se animen a conocer este interesante orquidario. 

Después de dejar Pueblo viejo, pasamos al recorrido que va de Atixtaca a bajar de nuevo a la llanura costera veracruzana a Llano de Enmedio y de ahí de nuevo a Álamo – Linares. Todas las localidades tuvieron lo suyo, pero este recorrido en especial que baja desde el bosque de niebla  a la llanura, me resultó espectacular. Tuve la oportunidad de ver desde arriba los bosques de niebla con helechos en donde estuve unos días antes, desde un puerto donde se divisan los relictos mejor conservados en el Rancho Las Guayabas, un poco antes del atardecer.

Vista del Rancho de Las guayabas, con los mejores bosques de niebla de la zona.
Desde Atixtaca hasta el punto donde pernoctamos pasamos las siguientes localidades por el lomo de los cerros: Las Mesillas, El Mezquite, El Manzano, El Batda, Agua Linda, El Tomate, El Capulín, Texcatepec (Cabecera municipal del mismo nombre que tampoco tiene carretera pavimentada para acceder), Las Canoas y finalmente Pie de la Cuesta a donde llegamos a dormir en medio de un tremendo aguacero. Aquí nos atendió de lo lindo una familia allegada al Dr. Lugo, he de aceptar que  en la sierra después de un viaje ajetreado es donde mejor se duerme. Bajamos de 1874 msnm en Atixtaca a 1446 en Pie de la Cuesta.

Pie de la Cuesta, Texcatepec, Veracruz. Los cerros calizos me recurdan mucho a Xilitla, S. L. P. Al fin Huasteca, todo es carso.
Aquí trabaje parte de la mañana y seguimos bajando, descubriendo por mi parte que estábamos cruzando por en frente de los cerros en donde se ubica el Cerro Chato, localidad en la que habíamos estado días antes y en medio una cañada profundísima por donde escurre el río Vinazco. Más abajo pasamos por La Mirra, Ayotuxtla, El Jabal, Cumbre del lindero y finalmente nuestro otro objetivo de ese día: Tzicatlan, totalmente de vuelta al sofocante clima del trópico que tanto amo.

El Cerro Chato visto desde “en frente”, y en medio la cañada por donde escurre el río Vinazco.

Señora Otomí de la comunidad de Ayotuxtla recargada en un cedrito rojo, que amablemente nos compartío del desayuno que aquel día le llevaba a su esposo a la labor.

Hermoso río Vinazco. De vuelta al magnífico clima tropical del faldeo de las sierras.
En Tzicatlan, hice más búqueda de información, ese día fue día de plaza y el mercado estaba lleno de comerciantes Otomíes y Nahuas con sus productos de todos lados y muchos de ellos cultivados en sus propios solares, además aquí la vegetación ofrecía otras posibilidades y otros nombres de plantas distintos. Pude ver una especie de “pata de cabra” (Bauhinia sp.) en floración que nunca había visto y además conocí un médico-curandero otomí, quedando a ratos inmersa en una conversación castellano-otomí que me hubiese encantado comprender. Aquí conocí también los cacahuates crudos sin tostar, bastante sabrosos. Y no faltó la foto a un pollito solitario que de no ser porque no me dejan subir con animales al autobús, me lo hubiese traído desde Veracruz a Linares 🙂

Bauhinia sp. en floración. Nueva para mi.
Polluelo solitario en la comunidad de Tzicatlan, Texcatepec, Veracruz.
Desde Tzicatlan son aproximadamente hora y media hasta la carretera que va de Llano de Enmedio hasta Chicontepec, para bajar pasamos las comunidades de Agua Fría, El Cuayo, La Esperanza, La Pahua, El Naranjal, Otlayo, Escuatitla, Tepetzintla, Rancho Nuevo, Ixtacahuayo, Tlaltzintla, Hueyhuatl, El Crucero, Azoquitipa, Tlamaya, Otlatempa, Huexoco, El Puente y El Paraje en donde se  acaba la terracería y comienza la carretera, de ahí nos fuimos hasta Llano de enmedio en donde la travesía continuaría al municipio de Tlachichilco y después al vecino estado de Hidalgo a los municipios de Huehuetla y San Bartolo Tutotepec, pero que desafortunadamente a causas ajenas a mi interés no pude seguir el viaje, pero prometí volver el diciembre. Así será…

Algo que me dejó profundamente desilusionada fue la gran devastación que ha sufrido esta parte de Veracruz, no es novedad que dicho estado de la república sea de los que menos vegetación primaria conservan, pero es muy triste debido a que irónicamente es uno de los más biodiversos.
Comunidad de La Pahua, rumbo a Ixtacahuayo y la Carretera de Chicontepec a Llano de Enmedio, Veracruz.
Al final del viaje tomé el último autobús que sale de Llano de enmedio en Ixhuatlán de Madero a las 7 de la tarde con destino a la cabecera del municipio de Álamo y de ahí el autobús a Monterrey de las 9 y media de la noche, llegando a las 5 de la mañana a Linares, Nuevo León. El próximo viaje será en vehículo propio saliendo de Linares y tendré la posibilidad de llevar 2 pasajeros extras que estén realmente interesados en conocer estos parajes desde su bioculturalidad. 
Sin embargo, si desean conocer esta zona de Veracruz por su parte, no duden en contactarme para proporcionarles la información y los contactos necesarios para llegar. Eligan hacer etno, agro y ecoturismo.

Le agradezco infinitamente a todos quienes colaboraron para que mi visión etnobotánica otomí se enriqueciera, pero especialmente al Dr. Luis Pérez Lugo por llevarme con él y tenerle la suficiente paciencia a mi inquisitiva, inexperta y débil persona, por eso  y mucho más es un gran maestro.

Amanecer en Atixtaca

Un manto fino de niebla se cuela entre los pinos, como fugaces sahumerios azules y plateados, así bañaba la humedad el agreste rumor del amanecer. Me incorporo y, como es costumbre, mis compañeros citadinos continúan envueltos en sus bolsas de dormir, pues el viaje desde Agua Blanca fue más cansado entre los brincos y sacudidas de una brecha sinuosa que baja;  yo por mi parte me dirijo al balcón de la cabaña, a saludar a las matas del patio bañadas de rocío, los colorines con sus bracitos colorados, los naranjales hechos todos perfume, el gruñido de los marranos tan pulcros e incomprendidos y no podían faltar los indispensables cánticos de los gallos, esas aves traídas de un trópico lejano que disputan su territorio y sus hembras a todo pulmón de un lado a otro del valle, mientras como de milagro el canto agudo y melodioso del clarín se escapa de entre las laderas circundantes allá por el lado suroeste del cerro sagrado con su copete nebuloso, apenas y en esas laderas empinadas quedan todavía bosques de niebla donde nadie los alcanza, porque aunque Zacualpan ostente orgulloso el premio al mérito forestal, yo sé, yo solo sé, que no es ningún mérito haber cambiado la moneda de los bosques prístinos de niebla por un puñado de plantaciones forestales de pinos y mirras que asemejan los parches cuadrados de una cobija de estambre en la imperiosa ondulación de los cerros, esos cerros preciosos, que respiran, pude ver su respiración en medio de aquel húmedo amanecer de febrero en plena huasteca veracruzana, en plena sierra otomí.

Encinares tropicales en riesgo por la minería a cielo abierto

Les comparto la información referente a la Mina Caballo Blanco, que pretende explotar un par de cerros en la parte central del estado de Vreacruz, en Actopan y Alto Lucero, área de sumo interés por la concentración de encinares tropicales, un ecosistema raro y escaso que tiene varios manchones interesantes en la Sierra Madre Oriental, relictos vivientes de un pasado de clima cambiante.

Con la consigna “Consulta pública ya” y la premisa “El agua vale más que el oro, no a la mina Caballo Blanco”. La Asamblea de Iniciativas y Defensa Ambiental (LaVida, http://www.lavida.org.mx/ ) está impulsando la petición a la Semarnat para que realice una consulta pública, preocupada no sólo por los riesgos a la vida y el medio ambiente que, de suyo, implica el proceso de explotación de una mina de oro a tajo abierto, sino por la peligrosa cercanía de escasos tres mil metros respecto a la Central Nucleoeléctrica Laguna Verde, en el municipio de Alto Lucero, Ver. De aprobarse, la mina usaría un promedio de 5 toneladas diarias de explosivos, situación que pone en riesgo nuclear a todo México. Las voces que, de por sí, después del desastre nuclear de Fukushima, Japón, se han alzado para señalar la obsolescencia y peligrosidad de la planta nuclear en Laguna Verde, ahora se preocupan por el caso, inédito en el mundo, de que una mina pretende extraer oro, usando explosivos y cianuro, en las cercanías de la planta.
Estas y otras preocupaciones explicó en entrevista Emilio Rodríguez Almazán, de LaVida:
Desde el punto de vista ambiental, hay dos maravillas que nos han asombrado. Una se llama el río de aves. Otra es el santuario de cícadas y de encinos tropicales.
Estos dos factores nos han hecho considerar el valor que tienen realmente el Cerro de La Paila y el Cerro de La Cruz. No es un valor minúsculo, es mayúsculo. Las actividades económicas y los veracruzanos nos hemos encargado de deforestar a un nivel realmente crítico.
Hay manchones o lagunas de vegetación suficientes, hasta el momento, para hacer un repoblamiento en la región de las plantas endémicas de la zona, lo cual puede permitir un crecimiento económico, por supuesto, encaminado en un verdadero desarrollo sustentable y en el desarrollo local de las personas.
Este santuario de cícadas, le llamamos, es una maravilla, pues quedan pocas regiones en donde hay esta planta que se llama Cícada Dioon Edule, una planta realmente importante no sólo en un sentido ambiental. Es importante en un sentido arqueológico porque se ha encontrado sus semillas en tumbas junto a las semillas más antiguas de maíz. Quiere decir que los olmecas y los totonacas consumían estas plantas, su semilla la cocían junto con el maíz. Era su alimento.
Estamos hablando de que si biológicamente tienen un crecimiento promedio de un metro cada mil años, y hay ejemplares de tres metros, podemos afirmar que hay ahí ejemplares de tres mil años que convivieron con nuestros ancestros, con los totonacas. Este es un valor incuantificable, no es equiparable ni siquiera con todo el oro que se va a extraer en ese lugar.
Lo mismo ocurre con losencinos tropicales, pues los encinos son especies que habitan en las zonas boreales, frías. Sin embargo en la última glaciación bajaron hasta el trópico y se quedaron ahí encerrados unos después del descongelamiento, y tenemos encinos tropicales que han estado en coevolución con las cícadas, con orquídeas y con los animales de la región. Es una maravilla realmente, que tiene otro potencial que no es el minero. Tiene un potencial increíble en el sentido turístico. Si se explotara esa región con un ecoturismo, las comunidades tendrían una mayor derrama económica que sería constante. No sólo seis años.
Es preocupante el hecho de que se pretenda instalar a la minería como la panacea del desarrollo económico en México y en nuestro estado. Pretensión que es falsa. Nada más por dar un ejemplo, las empresas mineras dicen que dejan mucha derrama económica en las regiones. Sin embargo, legalmente, lo único que se podría comprobar como derrama económica es el pago de las concesiones, de cinco a cien pesos por cada hectárea. Y eso es un pago anual para tener el derecho de la concesión. Esa es la única derrama económica comprobable.
Las demás tienen que ver con las “minalimosnas”, les decimos, que les dan tanto al gobierno federal, como al estatal y el municipal, para que les alienten este tipo de proyectos y les ayuden a que se instauren.
Cosa que no ocurre en sus países, en Canadá y en Estados Unidos, donde este tipo de proyectos son tan regulados desde el punto de vista ambiental, por toda la catástrofe que generan, que no es un negocio para ellos, tener una mitigación ambiental tan fuerte que realmente pueda decirse que estás equiparando el nivel de destrucción con la mitigación que podrías brindar. No les resulta rentable. Por eso vienen a países como el nuestro a hacer ese tipo de proyectos.
Las minas son responsables en gran medida del cambio climático. Por año consumen cerca de noventa y tres megakilowatts de energía, quince millones de litros de diesel, son fábricas de un consumo energético increíble y son fábricas de contaminación, y también de dinero, pero para el bolsillo de las empresas canadienses que vienen hacia acá.
Hoy día el oro se encuentra a mil ochocientos dólares la onza. En internet todo mundo puede consultar el precio del oro, lo puede corroborar. Y todo va apuntando a que el oro, a mitad de este año, va a subir a dos mil quinientos dólares la onza. En Caballo Blanco, dicen en su estudio, pueden obtener 600 mil onzas de oro, con cuatrocientas mil más, probables. Si nos ponemos a lo mínimo, digamos seiscientas mil onzas de oro por mil ochocientos dólares dan más de mil millones de dólares, una cantidad realmente grande (la pantalla de la calculadora dice: 1,080,000,000). Cantidad que hace poner a cualquiera con los ojos atentos a nuestro territorio.
Y no es la excepción de GoldGroup Mining, que tiene ya otras dos minas en nuestro país. Y este es su proyecto más ambicioso, dicen ellos. No van a pagar impuestos. Van a generar empleos de alto riesgo.
Van a generar empleos pero para sus propios operadores. Ya quiero ver a un habitante de Palma Sola o de Villa Rica que sepa ocupar una de esas maquinarias enormes que usan, o quiero ver que saquen de ahí a un ingeniero minero o un ingeniero químico. Esos son los empleos realmente fructuosos, que dan más dinero, el resto de los empleos son de alto riesgo.
Precisamente hace unos días, en Colombia, acaba de estallar una mina de oro y murieron tres trabajadores. En México, han ocurrido algunos accidentes con los barrenos y la empresa no se ha hecho responsable por los daños a la salud de manera directa con los trabajadores. Y si no lo hace con los trabajadores, muchos menos con los afectados. Hay una irresponsabilidad total de estas minas hacia la sociedad y al medio ambiente.
Estamos conscientes de ello y sabemos que no va a ser una batalla fácil. Porque estamos enfrentando a la mina Caballo Blanco, a través de la minera Cardel, que acaban de meter la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) para la explotación. Cabe destacar que ingresan este trámite por segunda ocasión, lo hicieron una vez el año pasado, a principios de diciembre, pero no cumplieron un trámite administrativo que tenían que hacer, entonces quitaron el trámite, porque sabían que les podía derrumbar su proceso y ambiciones. Luego vuelven a ingresar la MIA en el Distrito Federal, pensando que no íbamos a estar atentos de esta situación y lo meten. Meten el “sabadazo” (la meten el jueves 14 de diciembre, un día antes de la primera posada y el inicio de fiestas de fin de año, por eso el entrevistado se refiera al “sabadazo”, por analogía con detenciones policiacas de luchadores sociales en fin de semana, desde el viernes, para que solamente puedan salir hasta el siguiente lunes. Los luchadores sociales han llamado a eso “sabadazo”), corren los términos a partir de enero.
Ya ingresamos solicitudes de consulta pública en el Distrito Federal, en temporada decembrina. Ahora estamos pidiendo apoyo de la sociedad, de los veracruzanos, de los habitantes de Alto Lucero y Actopan, para que juntos pidamos la consulta pública y la reunión informativa.
Preguntamos a Emilio Rodríguez ¿quiénes pueden solicitar esta consulta?
Explica que por una reforma a las leyes relativas a los amparos, recién del año 2011, ya vigente, son de interés colectivo este tipo de proyectos, los proyectos y la Manifestaciones de Impacto Ambiental, son sujetas de interés colectivo, entonces cualquier habitante de este país, si de manera organizada se junta con otros, puede solicitar una consulta pública. Nosotros hemos hecho algunos borradores o formatos para la sociedad, organizaciones o los científicos que nos quieran apoyar. Porque cada uno de los sectores de la sociedad tiene una modalidad distinta para ingresar estas solicitudes de consulta.
Vamos por la consulta, por la reunión informativa y les vamos a demostrar con argumentos, como lo quieren la Semarnat y la minera, que es un proyecto no sustentable. Y la única forma en que se llevaría cabo, es a través de la ilegalidad, la mentira. Porque tenemos los argumentos científicos, técnicos y sociales que demuestran su imprudencia como desarrollo.
En la última parte de esta entrevista, la siguiente entrega, el factor más grave, el riesgo nuclear por la cercanía con Laguna Verde, situación única en el mundo.
La Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del proyecto Caballo Blanco para pedir el permiso de explotar una mina de oro y plata a cielo abierto a tres mil metros de la Central Nucleoeléctrica de Laguna Verde (CNLV) es ya, legalmente, de interés colectivo, de acuerdo con las leyes relativas al derecho de amparo vigentes en México, explicó Emilio Rodríguez Almazán, integrante de LaVida (La Asamblea Veracruzana de Iniciativas y Defensa Ambiental, http://www.lavida.org.mx/ ). Pero no lo es sólo legalmente, lo es también desde el punto de vista de lo que el Frente de Trabajadores de la Energía de México ha llamado una asunto de “seguridad nuclear y de seguridad nacional” (http://www.lavida.org.mx/noticia/%C2%A1no-mina-%E2%80%9Ccaballo-blanco%E2%80%9D )

En esta tercera y última parte, Emilio Rodríguez nos explica el riesgo por la cercanía del proyecto minero Caballo Blanco por su cercanía a Laguna Verde. El motivo más importante, grave y urgente para pedir a la Semarnat (Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales) una consulta pública:

Está Laguna Verde a tres kilómetros: Es la única mina en el mundo que se atreve a ponerse enfrente de una nucleoeléctrica. Actopan y Alto Lucero han pagado muy caro el pasivo ambiental de Laguna Verde. Van a pagar más caro si permiten el ingreso de Caballo Blanco.

Sin embargo, la empresa minera, si logra que les autoricen la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) e inician el proceso de explotación, va a hacer detonaciones de un promedio de cinco toneladas de explosivos.

La empresa minera el año pasado reunió a agentes municipales y a la CFE (Comisión Federal de Electricidad, responsable de la nucleoeléctrica Laguna Verde) para demostrarles en la explosión de un socavón, un túnel, con un sismógrafo al lado, que no va a haber gran movimiento en el subsuelo por vibración… eh, puede ser cierto esto, pero la circunstancia aquí es que la cantidad de explosivos que utilizan para un socavón y la que utilizarán para la explotación no es la misma.

No ocuparon esa vez cinco toneladas de explosivos, dinamitadas en distinto tiempo. Es lo que van a hacer cuando estén en explotación: Van a ocupar cinco toneladas. Hay un famosos instituto en los Estados Unidos, el Tecnológico de Massachusets, que tiene un cuadro que equipara las toneladas de explosivos en la escala Richter. Sabemos que cinco toneladas de explosivos equivalen más o menos a cuatro o cinco grados en la escala Richter. Ellos, la minera, no ocupan esa escala porque es una escala destructiva, la cual en el imaginario de la sociedad genera una idea de destrucción. Entonces ocupan otras unidades de medición geológicas que la sociedad desconoce y no sabemos, en ellas, cuál es el equivalente nivel de sismicidad.

Nosotros decimos que es un riesgo, porque no es que vayan a hacer una sola detonación. Van a hacer miles de detonaciones ininterrumpidamente durante seis años. Entonces esto tiene que moverle el tapete a la CFE, tiene que moverle el tapete a las autoridades estatales y federales de por qué permitir este tipo de proyectos. Hemos enviado una carta a la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias (http://www.cnsns.gob.mx/) expresándoles nuestra inquietud en este sentido, porque es la instancia correspondiente de la Secretaría de Economía, encargada de la cuestión nuclear, para decirles: Estamos preocupados por esta situación. Ni siquiera ellos nos dan una respuesta y nos dicen que todo va hacia la CFE y la CFE sabe si es o no viable. Parece que ni siquiera ellos mismos saben cuál podría llegar a ser el riesgo.

Otro factor muy importante que señalamos tiene que ver con el cianuro y los metales pesados que van a ir a parar a la Laguna Verde que da el nombre a la nucleoeléctrica y van a ir a parar también al mar.

El sistema de enfriamiento, sabemos, de los reactores depende del agua pura, de una específica pureza del agua. Tienen un sistema para que el agua que extraen pueda tener esta calidad y puedan enviarla a las tuberías que enfrían a los reactores e manera normal.

Queremos ver que consideren al cianuro y al plomo, el mercurio y al cadmio, para la purificación de este agua que puede poner en riesgo a todo el país.

Otro factor preocupante, social, es la cuestión de la salud. El proyecto minero Caballo Blanco va a enfermar, sí o sí, al personal de Laguna Verde y ahí hay un riesgo en la funcionalidad de la planta también. Porque son los humanos quienes están encargados de la operación de la planta.

Estamos totalmente indignados de que se pretenda abrir este proyecto. Junto con Wirikuta y otros proyectos mineros que hoy están, lamentablemente en la agenda nacional, Caballo Blanco es un tema importante para el país. Nos debe mover las fibras. Para empezar, por lo menos informarnos de manera correcta de qué está sucediendo con este tipo de proyectos.

Comentamos a Emiliano Rodríguez que el PERE (Plan de Emergencia Radiológico Externo, http://www.pere.proteccioncivil.gob.mx/) marca un perímetro de seguridad alrededor de la planta en un radio de dieciséis kilómetros, pero el resumen de la MIA de Caballo Blanco simplemente lo descarta diciendo que es un plan de protección y seguridad de las personas, pero no prohibe actividades mineras. El entrevistado respondió:

El PERE es un documento que establece cuáles son las medidas de alerta, de prevención y de evacuación cuando ya hay un riesgo radiológico nuclear. En ese momento, el PERE establece cuáles son las rutas por las cuáles los habitantes se pueden desplazar para alejarse de Laguna Verde. Es un documento que establece únicamente esto, no establece cuáles son las actividades económicas o industriales que se pueden desarrollar en su perímetro.

Lo que nosotros decimos es que sí hay un perímetro que el PERE establece de dieciséis kilómetros, por qué la mina está a los tres kilómetros. ¿Qué es lo que pasa ahí? ¿No hay nada que lo regule? ¿Cualquier persona puede llegar enfrente Laguna Verde y ya, poner una fábrica de equis o ye? Creemos que debe haber una regulación.

Otro factor muy importante, es que, lamentablemente, las leyes de nuestro país le permiten a las minas desplazar a quien sea del lugar en donde esté. No es el caso, pero si estuviese una ciudad encima del Cerro de La Paila y el Cerro de la Cruz, la minera tendría toda la capacidad legal de desplazar a los habitantes. Y el terreno en el que se encuentra Laguna Verde es parte de la concesión minera de GoldGroup Mining. Entonces, si en algún momento encuentran oro abajo de Laguna Verde la empresa minera tendría el derecho de extraer ese oro: ¿Se lo permitiría la CFE? ¿Se lo permitiría el gobierno federal, por qué es una actividad que no va a lastimar los reactores?

Creemos que ahí hay otro tema que interesa directamente a la soberanía nacional. Qué más, con un proyecto tan monstruosos como Laguna Verde, que ponerle otro enfrente. No se vale.

Normalmente con estas papas calientes, le decimos a Emiliano, el gobierno federal y el estatal se los pasan, con un “te toca a ti”. ¿De qué autoridades depende que la mina se ponga o no?

El gobierno federal es quien impulsa la minería como un motor económico. Sin embargo es el gobierno municipal (Actopan y Alto Lucero) quien otorga el permiso del cambio de uso de suelo, sin el cual la mina no puede operar. El gobierno estatal de Veracruz tiene su parte también para entregar una serie de permisos que dejen a la mina operar de manera regulada, legal.

Aquí la situación es que las empresas mineras tiene tanto capital, tanto dinero, que no les cuesta prometer carreteras, escuelas, pozos profundos, regalitos a científicos y a universidades, gobernadores, regidores. Tienen el suficiente dinero para hacerlo.

Sabemos que las empresas mineras ocupan todo lo que tienen a su alcance para instalarse. Como dice un compañero, si ya nos aplicaron el “sabadazo” (meter la MIA en el inicio de la fiestas de diciembre, el día 15, sigilosamente y en la ciudad de México, el el argot de luchadores sociales, “sabadazo”), no queremos que nos apliquen ahora el “tehuacanazo” (alusión a técnica de tortura policial que consiste en meter por la nariz del torturado agua mineral, “agua de Tehuacán”).

Realmente, si plantean que es un proyecto sostenible, como se jactan, que lo demuestren y ya veremos si se hace o no. Me atrevo a decir que vamos a ganar la consulta pública, que vamos demostrar que no es cierto. Ellos se van a hacer de otras artimañas para lograrlo…

Otro integrante de LaVida, en un foro público lo llamó “desvío de poder”. Se convierten en un poder de facto que subordina poderes formales. Contestó el entrevistado:

Sí, por ejemplo en el sector académico han habido muchos casos de empresas mineras que comprar a los Institutos de Investigación para que les avalen los proyectos, para que les investiguen. Y esta no va a ser la excepción. El director de la Facultad de Biología (de la Universidad Veracruzana), por ejemplo, ya declaró que Caballo Blanco puede ser un proyecto sustentable. El Centro de Investigaciones Tropicales (CITRO) también parece que está ya ahí apoyando con el traslado de las cícadas. Así harán con quien se deje, pero nosotros no nos vamos a dejar.

Nuestro objetivo es que no se abra la mina. No hay otra negociación. Hemos hablado con el gobierno del estado, con el sector científico, y les hemos manifestado esto.

Hay otras instancias, que iremos agotando si el proyecto va avanzando. Hay instancias internacionales también que ocuparemos si es necesario.

Los integrantes de LaVida esperan que el gobierno estatal, encabezado por Javier Duarte, cumpla su palabra de que la mina Caballo Blanco no se instalará. Pero sobre todo piden el apoyo ciudadano, social, de académicos éticos y de organizaciones. Que manden cartas firmadas y con copia de su credencial de elector pidiendo una consulta pública a la Semarnat. Las pueden escanear u mandar por mail a LaVida lavidapublica@gmail.com

En Facebook Lavida Anaa

Los formatos pueden buscarse también en: http://zapateando.wordpress.com/ Y en http://www.rioslibres.info/

Coloquio sobre Respresentaciones Sociales en la Sierra Madre Oriental, UVI Ixhuatlán de Madero, Veracruz. Día 1

11/11/11
Hace unos meses dediqué una entrada a promocionar el 2º COLOQUIO INTERNACIONAL Y 3º NACIONAL SOBRE REPRESENTACIONES SOCIALES EN EL AGRO. DEDICADO A LA SIERRA MADRE ORIENTAL, organizado por la Facultad de Sociología Rural de la Universidad de Chapingo, con sede en la Universidad Veracruzana Intercultural de la Huasteca, que pertenece a la Universidad Veracruzana, en el hermoso municipio de Ixhuatlán de Madero, en pleno faldeo de la sierra del norte de Veracruz, colindando con Hidalgo y Puebla.  
En verdad una chulada de lugar. Curiosamente di con la información de este coloquio a través de la página de Facebook del Instituto Tecnológico de Huejutla, Hidalgo, en donde alguno de sus seguidores, no recuerdo su nombre, lo mencionó y como leí que era sobre la Sierra Madre Oriental, definitivamente deduje que no podía dejar de asistir. 
Contacté a los amables organizadores y los días se me pasaron en la espera, desde agosto que mandé mi trabajo sobre La importancia de la biodiversidad de la Sierra Madre Oriental en la vida cotidiana de las comunidades serranas, en cinco localidades con diferentes tipos de vegetación en la Sierra Gorda de Querétaro y la Huasteca Hidalguense. Una investigación corta que pude realizar cuando viví por allá, pero que deja muy en claro la dependencia humana hacia el uso de la biodiversidad, especial caso hacia las plantas, así que esta fue una magnífica oportunidad de presentar un trabajo de botánica económica, mezclado con etnobotánica (ambas materias optativas de la maestría), además que salí a conocer un sitio nuevo en la sierra y conocí personas maravillosas, tanto que tengo pensado ir al próximo coloquio, solo que esta vez estará dedicado a las representaciones sociales de las Etnias que habitan el Centro de México, sobre todo haciendo énfasis en la famila Oto- Pame. 
Al principio pensé en lanzarme sola, pues Juan estaría en esos días apenas y regresando del Altiplano Potosino rumbo a casa, y mi pequeña granja no se cuida sola, así que a el le tocó esta vez quedarse, pero el dilema de cruzar media huasteca sola me tenía con cuidado, así que no pensé dos veces y me hice acompañar por mi hermana, mi cuñado y mi mejor amigo biólogo. Y el cuarteto partimos en el cochecito que nos ha llevado a mil sitios, no crean que no me preocupa el gasto energético, pero comparado su rendimiento de 13 km por litro, a haber viajado en avión o bus, me deja con mucha menor culpa, y con un solo tanque de 450 pesos, llegamos desde Linares NL. hasta Ixhuatlán de Madero, Veracruz, 9 hermosas horas de viaje cruzando literalmente la divina Huasteca.
El viaje comenzó un día simbólico y soleadito, el 11 de noviembre del 2011, al principio todo relax con nuestros taquitos de harina, de esos que venden en la Gas del entronque de Linares- San Roberto. Unos minutos más adelante llegamos a la “temida” frontera: Bienvenidos a Tamaulipas y Feliz Viaje les desea Nuevo León…llegamos al Libramiento y dejamos atrás a Ciudad Victoria, tan apacible en las faldas de la sierra, pero en cuanto nos fuimos internando a la parte de la carretera que atraviesa Llera, Gonzáles y Estación Manuel, un manto de nubes grises nos sorprendió con una sombría mañana. Ya la vegetación verde intenso, las galanas palmeras y los coposos orejones (Enterolobium cyclocarpum), nos anunciaban la llegada al subtrópico, habiendo dejado atrás hacía poco más de una hora el trópico de cáncer.
Al llegar a Altamira, comenzó el caos. Confieso que soy muy mala manejando, por ello no manejo en ciudad, así que la entrada a la zona metropolitana de Tampico figuró todo un reto, y pensando en lo fácil que sería hallar el puente que cruza a Veracruz, se nos fué toda una hora, entre pedir instrucciones, dar vueltas equivocadas, subir y bajar pasos a desnivel, aguantar semáforos… pero de pronto, aquella muralla azul en el horizonte, plagada de navíos desparramados en una ciudad marítima, nos mostró que estábamos por dejar atrás a Tamaulipas, la mole de agua llamada Río Pánuco, es de lo más impresionante que haya presenciado, tenía apenas 19 años cuando en biología fuimos a un Congreso a Chiapas, entonces lo vi.
Cruzamos el puente y de pronto el simple hecho de cruzar a Veracruz, pareció inyectarle otro verdor al ambiente, el aire se perfumó diferente, y los cielos húmedos se cargaron de nuevo de nubes.
Pasamos por Ozuluama, con sus quesos exquisitos,  después Naranjos Amatlán,  con su zona cirtícola y al horizonte del poniente, la llanura verdísima interrumpida por la Sierra de Otontepec, una isla biogeográfica, donde nacen las aguas del río Tancochin, que desemboca en la Laguna de Tamiahua; posteriormente pasamos por Cerro Azul, con su fila interminable de vehículos evitando raspar en los treinta y tantos topes que hay en esa parte de la carretera.
Pasando Cerro Azul, se llega al municipio de Álamo Tempache, y antes de llegar a la cabecera está la localidad de El Chapopote, de ahí uno toma una carretera secundaria hacia Llano de Enmedio. Al principio un topesito en la carretera justo al frente de una localidad no es algo de cuidado, la seriedad del asunto comienza cuando de uno a uno los topes van sumando cientos!!! sí, cientos!!! y no bordos suaves que uno pasa con suavidad, no!!! verdaderas bardas que le desgarran la panza a tu vehículo. Y ante la desesperación, el hambre, la nublazón que no acababa, pasamos el Río Vinazco y la carretera que conduce a la Sierra Norte de Puebla, oh dichosos los que habitan aquellos rumbos de ensueño. Y con los ánimos casi por los suelos, llegamos a Llano de Enmedio, pero la sorpresa mayor fue perder el mofle y la poca dignidad que nos quedaba, justo al salir del pueblo rumbo a Ixhuatlán… Cuatro norteños de pinta peculiar con un vehículo de placas chilangas atravesando la Huasteca con la tronadera de un coche desmoflado….ya me lo decía un compañero de la maestría que conoce los rumbos: cuidado con las bardas que hay por topes en la zona… Sin mofle y con un estruendo ensordecedor, llegamos por fin a Ixhuatlán.
Encontrar estacionamiento en medio de la plaza a treinta metros de la iglesia, ver esas laderas de selva y un restaurancito abierto, en verdad que no tiene precio, así que  borrón y cuenta nueva. Llegamos a nuestro destino.
En el restaurant no había mucha variedad, pero la comida casera hacía que valiera la pena, y pena fue la que sentimos al ver que ese mismo día por la mañana mientras veníamos de camino, el helicóptero donde viajaba el Secretario de Gobernación Francisco Blake Mora se fue al vacío en una zona montañosa del Estado de México…Ahí conocimos a quién al final de la jornada resultara un magnífico anfitrión representante de la UVI y compañero de parranda agradable…
El Hotel Ixhuatlán Inn, fue la última parada del día. Un día que comenzó soleado y acabó sombrío y gélido, lo único que deseábamos era dormir y agua caliente para descansar el cuerpo.

Encinares tropicales de la Sierra Madre Oriental

Generalidades
Puig lo llama bosque esclerófilo tropical haciendo alusión a la textura rígida de las hojas de los encinos, el término esclerófilo proviene de los vocablos griegos sclero (duro) y phyllon (hoja) y se usa para dirigirse a las plantas de hojas “tiesas”, coriáceas, de cutícula gruesa y el término tropical hace alusión al régimen bioclimatico de esta comunidad vegetal sumamente interesante.
El término de encinar se justifica por el hecho de que una especie de encino, el Quercus oleoides, raras veces dos (Q. sororia y Q. glaucescens), es dominante. 

La vertiente del Golfo de México es conocida por su exuberante vegetación conformada por selvas, manglares, vegetación riparia, palmares y pantanos, ecosistemas típicos del trópico, sin embargo también se encuentra un tipo especial de bosque de encinos, vegetación típica neártica, de climas templados pero aquí sobre la llanura costera, en clima cálido y rodeados de selvas y otras comunidades tropicales.

Este ecosistema tan especial de la sierra madre oriental se presenta en forma de fragmentos desde Tamaulipas hasta Puebla, siempre como comunidades aisladas a menos de 800 metros sobre el nivel del mar y no esta representado más que en la vertiente Atlántica. Hasta el presente Q. oleoides no ha sido señalado en la costa pacífica. En la Huasteca, los bosques de Q. oleoides son doscontinuos y se encuentran en condiciones ecológicas muy diversificadas. Es posible reagruparlos en cuatro conjuntos geográficos:
1. El más importante esta situado al borde inmediato de la costa, y se extiende de manera mas o menos continuoa, de Punta Jerez, Tamaulipas a Tuxpan, Veracruz. Después de una interrupcion se vuelve a encontrar este mismo bosque en torno a Tecolutla y hasta Nautla, Veracruz. constituye una franja mas o menos paralela a la costa del Golfo, con un máximo de unos 10km de ancho. En Veracruz se encuentran pequeños bosques aislados al norte de Tepetzintla, una franja discontinua de mayor importancia cercana a Comapa, Xalapa, Actopan y Laguna Verde, un relicto entre el Puerto de Veracruz y Alvarado, y como pequeños manchones aislados entre Acayucan y Soteapan hasta Playa Vicente. Gómez Pompa (1966) describe los encinares de Misantla, Colipa y Nautla, en Veracruz, desarrollándose en la costa sobre suelos arcillosos y derivados de rocas basálticas.
2. El segundo conjunto comprende los bosques del norte de la sierra de Puebla, unicamente situados sobre las mesas basálticas y no sobre las colinas calcáreas que ocupan afloramientos ígneos que se presentan en forma intermitente y de pequeñas islas biogeográficas en medio de la selva mediana perennifolia en las estribaciones de la Sierra Norte de Puebla; estos bosques incluyen especies de selva tales como Ficus glaucescens, Sapium lateriflorum, Tapirira macrophyla y Alchornea latifolia. Están unidos al substrato, de modo que son discontinuos. Es posible relacionar los bosques esclerófilos de las mesetas basálticas de  Huautla, Huazalingo, Calnali y San Felipe Orizatlan del norte de Hidalgo, con los de los alrededores de  Tamazunchale, al sur de San Luis Potosí.  
3. Otros bosques de Q. oleoides están situados al este de la pequeña sierra de Tansabaca, en los límites de los municipios de Tamasopo y Aquismón, del estado de San Luis Potosí sobre suelos arcillosos rojos o amarillos que en ciertas condiciones pueden incluir especies típicas de selva como Brosimun alicastrumBursera simaruba, Carpodiptera ameliae, Ceiba pentandra, Dendropanax arboreus, Tabebuia rosea, Zinowiewia integerrima y Zuelania guidonia.
4. Finalmente, el último conjunto de bosques esclerófilos tropicales esta situado al norte de Aldama, Tamaulipas, sobre rocas volcánicas del Cuaternario. Q. oleoides tiene una fisionomía y una ecología muy diferentes  de las que posee en las anteriores regiones.
A pesar de las diferencias estructurales, fenológicas, florísticas y ecológicas que existen entre esos cuatro conjuntos, la gran dominancia de Q. oleoides  permite que se reagrupe en una misma formación. Un estudio más profundo debería permitir distinguir en esta formación agrupaciones  particulares (xérico, higrófilo, etc.); sin embargo, la realidad de los bosques de Q. oleoides permanece en su complejidad.
Origen
El bosque tropical esclerófilo (Quintero, 1974) o encinar tropical se considera que es un tipo de vegetación de origen templado que logró ajustarse a las condiciones climáticas cálido húmedas de las zonas bajas de latitudes tropicales. Es posible que estos encinares tuvieran un papel relevante como refugio florístico y faunístico durante el Pleistoceno (Prance, G.T. 1982 ). Estas comunidades arbóreas sobrevivientes del Pleistoceno, se comprende que debido a las bajas temperaturas durante la última glaciación se pudieron desarrollar a bajas altitudes y latitudes, inclusive hasta Costa Rica, pero al término de la glaciación solo sobrevivieron comunidades aisladas, las cuales se terminaron adaptando al clima cálido de la planicie costera del Golfo. Cabe notar que Sarukhán (1968) y Sousa (1968) señalaron esta posibilidad debido a la conexión que presentan estos encinares tropicales con encinares de zonas más altas, donde también se presentan las especies de Quercus de los bosques tropicales.
Ecología
La amplia distribución del bosque tropical esclerófilo entre los paralelos 20° y 23°, en variadas condiciones edáficas y bioclimáticas, indica que no son estrictas sus exigencias  ecológicas. 
Los Bioclimas
Los blioclimas de los bosques de Q. oleoides presentan afinidades con los del bosque tropical medio subperenifolio, del bosque tropical bajo caducifolio, del bosque espinoso bajo caducifolio. No parece necesario detallar todos los bioclimas, pero conviene indicar los tipos bioclimáticos extremos entre los que podría desarrollarse.
Al norte, o sea en la región mas seca, el bioclima es tropical subseco, muy cálido en la llanura, con temporada seca larga. Corresponde al clima de la estación de Aldama, Tamps. alt. 90 m, T=23°5, P=620mm, tf=18°, Ms=8. Al sur, en condiciones más húmedas, hay un bioclima tropical subhúmedo, muy cálido de llanura, con temporada seca corta: estación de Tuxpan, Ver., alt. 14 m, P=1320 mm, T=24°5, tf=19°; Ms=3. Los caracteres bioclimáticos generales de este bosque van a oscilar entre los siguientes valores:

a) Temperatura media anual de 23 a 25° C
b) Temperatura del mes más frio de 18 a 20°C
c) Precipitaciones promedio anuales de 600 a 1500 mm
d) Número de meses secos de 2 a 8

De ello se pude concluir que Q. oleoides es poco sensible a las variaciones estacionales  de las precipitaciones y de la duracion de la temporada seca. En cambio la temperatura del mes más frio puede ser el factor bioclimático limitante pues en todos los casos es superior a 18°C.
Suelos
En efecto, el factor edáfico es el que determina el cambio de vegetación, cuando bajo un mismo clima se encuentran los bosques medios subperennifolios, bajo caducifolio y esclerófilo. Los suelos del bosque esclerófilo pertenecen a cuatro tipos principales: arenosos, vertisoles, ligeramente ferralíticos, litosoles; pero en realidad, presentan siempre condiciones extremas de hidromorfía o de xericidad, que limitan la competencia de las demás especies.
Los suelos donde pueden presentarse estos bosques pueden ser suelos aluviales muy antiguos, formados del arrastre de cenizas volcánicas, con abundante grava cuarzosa en forma de cantos rodados, y se sitúan en las partes altas de lomeríos donde el drenaje superficial es muy fuerte. También se establecen en suelos derivados de materiales ígneos rocosos o cenizas, de tipo extrusivo o intrusivo, que se presenta en forma de mesas emergidas entre material calizo frágil, como puede observarse en la planicie costera del norte de Veracruz y las estribaciones de la Sierra Norte de Puebla, así como en San Luis Potosí e Hidalgo. En estas circunstancias los suelos pueden ser negros, arcillosos, someros, que sobreyacen a rocas basálticas o lateralíticos indiferenciados profundos y rojos, igualmente derivados de ceniza volcánica, el otro tipo es arenoso y de origen reciente, en planicies costeras de la zona de Tampico, Tecolutla y Nautla, en la zona del Golfo Norte (Pennington y Sarukhán, 1998).
Estructura y fisionomía
La estructura y la fisionomía del bosque tropical esclerófilo dependen principalmente de dos factores, antrópico y edáfico. Muchos de estos bosques densos y pluristratas están, en efecto, frecuentemente perturbados por la acción del hombre, y transformados en bosques claros.
Si no se consideran más que las formaciones climáticas, con exclusión de los bosques secundarios perturbados, se distinguen dos tipos:
1. Por una parte, los bosques claros, situados en la región 4 sobre los litosoles bien drenados. su recubrimiento varía del 40 al 60%. No hay más que un solo estrato arbóreo bajo (de 5 a 7 m), un estrato arbustivo y un estrato herbáceo; muy pocas lianas y epífitos. En este tipo, Q. oleoides no es la unica especie dominante, Bursera simaruba es codominante. La flora comprende elementos del bosque bajo espinoso caducifolio. Se trata de un grupo ecológico xérico.
2. Por otra parte, los bosques densos localizados en las demás regiones, principalmente en la primera, sobre suelos mas o menos hidromorfos. Tienes dos estratos arbóreos: alto (20 – 25 m) y bajo (8-12m), un estrato arbustivo, un estrato herbáceo, lianas y epífitos. El recubrimiento es de un 80 a un 100%. Q. oleoides es frecuentemente el único dominante. Las demás especies arbóreas tienen un coeficiente de abundancia – dominancia francamente menos elevado. Son comunes a los bosques tropicales caducifolios y a los subperenifolios. 
El 55% de las especies arbóreas de rellenos son perennifolias y el 45% son caducifolias. La floración se produce en el 60% de los casos antes o a principios de la temporada de lluvias es decir entre diciembre y junio. Para el resto, la floración se produce durante la temporada de lluvias.
Importancia
Debe destacarse también su papel ecológico preponderante, pues los bosques de encino resultan ser excelentes biomejoradores edáficos, ya que propician el desarrollo y el rejuvenecimiento del suelo a causa de la incorporación constante de hojas y permiten un control natural así como eficiente de la erosión, siendo también buenos retensores de suelo evitando desplazamientos en las pendientes. Asimismo, evitan el abatimiento de los mantos acuíferos, la desecación y azolve de presas, así como tolvaneras, entre otros aspectos de índole ecológica. Poseen resistencia como barrera ante huracanes y vientos fuertes, ya que son árboles muy robustos y fuertemente anclados al suelo. Y por si eso fuera poco, estos árboles constituyen un alto potencial de atractivo paisaje escénico, en donde numerosas epifitas como las orquídeas, las bromelias, anturios, peperomias e inclusive hasta cactáceas crecen en los encinos del bosque, además de mantener en el sotobosque otras especies interesantes como cícadas (Dioon edule, Zamia inermis y Z. loddigesii, las dos primeras en peligro de extinción), palmas (Sabal mexicana, Acrocomia aculeata, Chamaedorea elegans) y dioscoréas; en suma, en los encinos se conforman importantes nichos ecológicos de los ecosistemas.
Los encinares tropicales son muy importantes para la fauna, son fuente de alimentación ya que sus bayas son devoradas por una gran cantidad de mamíferos como cotuzas, pecaríes, venados, ardillas, ratones, cerdos, etc., y por las aves, algunos de estos animales también encuentran en los encinos sitios ideales para anidación, reproducción y caza. Al estar inmersos entre ecosistemas tropicales exuberantes mantienen estrecha relación con la ecología de dichos ecosistemas, funcionando como corredores y hábitat de la fauna. Una característica peculiar de estos bosques es que suelen mantener humedad en el suelo durante todo el año, además la humedad obtenida de la niebla en épocas de sequía mantiene el sotobosque con gran variedad de hierbas y epífitas, excelentes microhábitats para anfibios y reptiles, por tanto la mayoría de las especies faunísticas (inclusive aves) no tienen que migrar a otros sitios, manteniendo una abundancia y diversidad relativamente constante a lo largo del año a causa de la disponibilidad de especies base de la cadena trófica (Prance, 1982).
Problemática
Por las características de su madera, los bosques de encino han sido muy explotados con fines forestales para la extracción de madera, para la elaboración de carbón y tablas para el uso doméstico, lo cual provoca que este tipo de vegetación tienda a fases secundarias las que a su vez sean incorporadas a la actividad agrícola y principalmente pecuaria (Rezedowski, 1978). Una vez talado el bosque de encinos, su recuperación es difícil puesto que al ser de crecimiento lento suelen establecerse primero las especies ruderales y de rápido desarrollo de las selvas o pastizales aledaños, impidiendo la recuperación del bosque original. En el caso de incendios forestales o quemas periódicas debido a la roza la recuperación del bosque es aún más difícil ya que aparte de los problemas anteriores, el fuego destruye los hongos micorrízicos del suelo dificultando el crecimiento de nuevos encinos o la regeneración de árboles a partir de los tocones, además de reducir la fertilidad natural del suelo al volatilizar los compuestos nitrogenados. Esta pérdida promueve que en encinares deforestados se formen acahuales de selvas, este cambio afecta gravemente a poblaciones faunísticas vulnerables, con baja movilidad y alta dependencia del encinar tropical, como algunos reptiles y los anfibios del bosque en general. En otros casos, la perturbación intensa de los encinares tropicales produce una vegetación típicamente sabanoide con una drástica degradación de suelos.
En la Huasteca, los suelos de encinares tropicales se han utilizado para cultivos extensivos de caña de azúcar. Actualmente la Comisión Nacional para el conocimiento y uso de la biodiversidad (CONABIO) ha determinado dos importantes regiones terrestres prioritarias que presentan este tipo de bosques, una en la región tamaulipeca y la segunda en el centro de Veracruz, las cuales presentan problemas comunes de deforestación y transformación a pastizales o sabanas debido principalmente a la actividad agrícola y ganadera.
Siendo México el país con mayor diversidad de encinos en el mundo, poco conocemos sobre la biología, ecología, etnobotánica, y menos aún, sobre el aprovechamiento sustentable de este útil y valioso ecosistema que es el bosque tropical de encino.