Viaje etnobotánico a la Sierra Huasteca – Día uno

Actualmente me encuentro cursando el Doctorado en Manejo de Recursos Naturales acá en Nuevo León, mi temática de tesis de investigación versa sobre la diversidad de flora y tipos de vegetación que hay en la cadena montañosa de la Sierra Madre Oriental, desde Coahuila hasta Veracruz; mucho de mi trabajo consistirá en la revisión de especímenes depositados en diferentes herbarios en México y Estados Unidos, eso será solo uno de los capítulos, por lo que atendiendo a la necesidad de volver las investigaciones de flora mucho más prácticas que teóricas en beneficio de la conservación y el buen manejo de nuestras plantas, otro capítulo se basará en aquellas especies sobre todo de árboles que las comunidades etno-mestizas aprecien y que a su vez puedan servir para crear un programa de restauración en los bosques tropicales de la región Huasteca, que es la que en entradas anteriores, he señalado como la región más transformada de esta sierra mexicana.

En base a lo anterior, los días 31 de mayo, 1 y 2 de junio se organizó  una salida de campo de la materia de etnobotánica para los compañeros de Maestría de la Facultad de Ciencias Forestales de la UANL a favor del cumplimiento de sus créditos y no está de más decirlo, que también con la finalidad de echarme un poco la mano en mi proyecto de invstigación, por lo cual les estoy infinitamente agradecida. Sin contar que este tipo de experiencias abren mucho el panorama a los estudiantes, sobre todo a aquellos que así como salen de la licenciatura se embarcan en la maestría sin haber conocido el “mundo real” de como se mueven las cosas en este país. 
El intinerario era llegar a desayunar a las puertas de la Huasteca, comunidad de Guayalejo, Llera de Canales, Tamaulipas.

Dicen por ahí que del Guayalejo en delante, ya todo es Huasteca.

Aquí se ubica un restaurant a orilla de carretera cuya especialidad es el consomé y la barbacoa de borrego, bastante rústico y pintoresco, bardeado de carrizos del género Arundo donax, una especie invsora de nuestros ríos y arroyos, pero que sabiéndola secar se usa bastante bien en muchísimas acciones. Aquí empezó la faena de ver cómo es que las personas utilizan sus recursos vegetales. Además de las instalaciones el menú ofrece plantas de temporada como los taquitos de chochas, que son las inflorecencias de las palmas Yucas, en cuyo caso podemos saborearlas de marzo a junio en toda la región semiárdida de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas.

Los compañeros desayunando en Guayalejo. (Fotografía del Dr. E. Estrada).

Barda de carrizo Arundo donax. (Fotografía del Dr. E. Estrada)

Poste de madera de Vidrioso, una especie que desconocemos. (Fotografía del Dr. E. Estrada).

En el Restaurant sirven tortillas de maíz recién hechas, el aplanador es de madera de mezquite. (Fotografía del Dr. E. Estrada).
Ya habiendo comido, el siguiente punto era llegar a comer un postre en La Morita, donde tienen extensas huertas de mango y con ellas hacen pays y agua, además de tener un vivero con plantas nativas y exóticas, sobre todo frutales. Aquí algunos les tocó conocer los jobos o también llamados ciruelos (Spondias mombin), una especie nativa muy diseminada por la llanura Huasteca (Todas las fotos de La Morita son propiedad del Dr. E. Estada).

La Morita, Xicoténcatl, Tamaulipas.

Viendo El vivero.

Jobos (Spondias mombin).

El vivero de la La Morita.

Plantas de ornato y frutales.

También plantas para fines agroforestales.

Mucha variedad.

Lomo de tigre.

Los compañeros muy interesados en la gran variedad de plantas.

 Después de dejar la Morita, cruzamos Ciudad Mante en la parte sur de Tamaulipas, aquí la Sierra Madre Oriental se aleja de la carretera y la vista se pierde entre los cañaverales de la zona que abastecen al Ingenio Mante, con sus camiones cargados de caña que localmente les denominan “Las despeinadas”, por obvias razones. Toda esta parte del estado está llena de cultivos de caña, y la monotonía se interrumpe en la Sierra del Abra  en cuyos flancos se han abierto minas de cal que entristecen el paisaje polvoriento y semiárido de la selva baja en los meses de secas, cruzando esta sierra está Antiguo Morelos y posteriormente la frontera con San Luis Potosí, para pasar por en medio de Ciudad Valles.

Las despeinadas. (Fotografía del Dr. E. Estada).

Cañaverales y al fondo la Sierra alagartada del Abra  (Fotografía del Dr. E. Estrada).

Pasando el tórrido Valles, seguimos por la carretera hacia Tamazunchale y nos desviamos en la entrada a Aquismón, con la finalidad de ir a Tambaque, en donde Juan y yo estuvimos hace un par de meses y ya hice una crónica de dicho viaje, aquí nace el Río Coy y además se puede nadar, acampar y preparar buenos días de campo, pero si a ti como a mi no te gusta el tumulto de gente, no vayas en Semana Santa o en fin de semana.

Para llegar hay que pasar por el centro de Aquismón y en el camino podemos ver los tianguis donde se ofrece variedad de plantas que las personas traen de sus huertas en la sierra. Esta parte de la Sierra de Aquismón es la Sierra de los Teenek, porque es aquí donde se concentra la mayor cantidad de sus centros poblacionales en comunidades como Tamapatz, Tantzobtzob, Tampaxal y Zopope.

Tianguis de Tanchanaco (Fotografía de E. Estrada).

Además el camino ofrece múltiples vistas de cómo se usan las plantas como cercas vivas en los numerosos  potreros de la zona.

Cerca viva en el camino a Tambaque (Fotografía de E. Estrada).

Potreros. (Fotografía de E. Estrada).

 En el sitio hay un restaurant muy pintoresco construído de piedra y cobijado por una magnificente ceiba a la orilla del río de aguas turquesa.

Restaurant Tamabaque (Fotografía de E. Estrada).
Río Coy (Fotografía de E. Estrada).
En el restaurant venden aguas frescas de frutas de temporada como la zarzamora y capulín cutlivadas en la región, además de mango, limón, piña etc., todas mezcladas en una fusión fresca que el propietario del restaurant, el Prof. Mauricio, bautizó: Aguas de Afrodita. Además ofrece platillos regionales como el caldo tres huastecas, las acamayas y las ecnhiladas en su versión huasteca y potosinas.
Agua de zarzamora (Fotografía de E. Estrada).

Ceiba que cobija al Restaurant (Fotografía de E. Estrada).

La distribución más norteña de las Ceibas está en Llera, Tamaulipas, en la huasteca es común encontrarlas creciendo en valles al pie de las montañas, sobre todo en áreas húmedas (Fotografía de E. Estrada).

Brazos de ceiba (Fotografía de E. Estrada).

Pasada la comida y la nadada, nos dirigimos de nuevo a Aquismón para tomar otra vez la carretera nacional 85, de aquí rumbo al municipio de Huehuetlán, a conocer y probar las nieves artesanales de más de 50 sabores entre los que destacan frutas autóctonas tropicales o cultivadas como jobo, capulín y lichi (de orígen Chino), además de los sabores más conocidos como mango, limón, chocolate, vainilla, fresa, cajeta, rompope, queso con frambuesa, nuez y muchísimas más.

Comiendo nieve artesanal en Huehuetlán, San Luis Potosí.
Después de ahí, partimos a lo que sería nuestro destino final y base de operaciones: Xilitla, y en donde pernoctamos en el Hotel Guzmán, lugar económico y confortable a media cuadra del centro y con una vista envidiable a la serranía Xilitlense, en donde justo a nuestra llegada pudimos apreciar el atardecer del 31 de mayo en todo su esplendor, y lejano y altivo el cerro de T´idhach en voz Teenek o Huitzmalotepetl en voz Náhuatl, erróneamente denominado “silleta”.

Cerro de T´idhach o Huitzmalotepetl visto desde Xilitla (Fotografía de E. Estrada).
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Tambaque, donde los dioses del rayo vuelven al mar

El nacimiento de Tambaque es un sitio que se interna en la Sierra Madre Oriental y donde nace el Río Coy, tributario del Río Tampaon, que a su vez viertes sus aguas en el imponente Pánuco.
Este sitio queda a unos cuantos km de distancia al noroeste de la cabecera municipal de Aquismon, municipio de orígen Teenek, al sureste del estado de San Luis Potosí.
El recorrido no tiene ningún costo y se puede andar por agradables senderos al lado del río hasta donde el agua nace de una cueva al pie de un talud en donde el cañón se cierra entre las profundidades de la Sierra.

La corriente es calma porque estamos en época de estiaje.

Podemos ver atrás una vegetación de selva mediana subperenifolia en un estado mas o menos secundario.

El paisaje con sus las luces y sombras del atardecer crean espacios idóneos para reflexionar y abrir la mente.

 El orígen del nombre Tambaque como ya les había comentado en otra entrada tiene varios orígenes, uno de ellos es debidoa que antes cuando hubo la hacienda cañera, al moler la caña se generaba el gabazo que en el dialecto Teenek se conoce como le nombra T’ambax, (el cual se pronuncia tambach) y se dice que los mestizos al no poder pronunciar correctamente la palabra le llamaban “Tambache” y de aquí el nombre actual de Tambaque. La segunda acepción es proveniente de la palabra tzabac, que es el nombre Teenek de un árbol local, que no he podido identificar aún.

El agua va en un nivel muy bajo, pero ello ayuda a formar agradables espejos de agua donde la fauna silvestre baja a abrevar por las noches.

Conforme uno va avanzando por sobre el empedrado de la ladera sur, vamos viendo los manantiales por donde el agua que se colecta en las partes altas de la sierra, viene a salir en estos afloramientos de aguas kársticas que en geografía física se les denomina fuentes vauclusianas, sumamente sagradas para los compañeros Teenek. 

Fuente vauclusiana en Tamabaque, Aquismón, S.L. P.

Ya en su libro de “Un viaje a la Huasteca” el francés Guy Stresser Péan habló de la importancia irremplazable que estos manantiales tienen en la cosmogonía del pueblo Teenek

Los Teenek, saben que los cerros están huecos y es morada de los dioses del rayo, donde hacen fiestas y bailes cuyo eco se puede escuchar entre el rumor de las aguas subterráneas.

Y a pesar de la resequedad de esta ríspida primavera que llegó con múltiples incendios a la región huasteca, el agua sigue firme brotando de las profundidades de la roca, extasiada con tanta luz y tantos colores después de haber permanecido en la completa oscuridad quién sabe desde cuando. Nadie sabe en realidad cuanto es que el agua permanece dentro del cerro al caer como lluvia, hasta que sale por algún manantial.
Y el agua sige brotando con todo y lo seco de la primavera.

Y Tambaque no se seca, marzo 2013.
 Cuando la época de lluvias llega a la región, el caudal crece y trae consigo la revoltura de aguas escandalosas que vienen desde arriba. Mucha de la la lluvia vertida en el espinzao de los cerros colindantes con la Sierra Gorda de Querétaro se infiltra por entre las rugosidades de la roca caliza creando cavernas y sótanos. Es curioso pensar que allá arriba en aquellos parajes tan boscosos como Rancho Nuevo, Lagunita de San Diego o Valleverde, no corra río alguno porque toda el agua se va por los resumideros y viene a inundar puntualmente la llanura Huasteca, el agua siempre encontrará manera e irá a escurrir de nuevo al mar por la boca grande del Pánuco, justo en el Puerto de Tampico.

Al término de las fiestas y las orgías, los dioses del rayo salen cansados de las cuevas a través de los manantiales y van de nuevo con Mamlab, hasta su reino en el mar de oriente, para rejuvenecer y de nuevo emprender su viaje por las nubes hasta las montañas y de nuevo a las profundidades de la tierra.

La selva celosa guarda bien el camino de los dioses del rayo.

Un guardián del río.

Espejo líquido.
Al término del sendero está lo que venimos a ver, un tanto decepcionados por el bajo caudal, pero nunca deja de impresionar la magnificencia de aquellos portales por los cuales ingresar al interior de nuestra madre tierra.

Abertura por donde el agua escapa muy despacio.

Arriba se puede observar la oquedad que en época de lluvia escupe agua a raudales.

Y aquí termina el cañón, justo en una monda pared de roca caliza.

El musgo es la prueba de la humedad que guardan las rocas, son pioneros y crean sustrato para que otras plantas se afiancen durante la época de sequía, pues en época lluviosa, las aguas todo lo cubren.

Chorreadero de piedras arrastradas por la corriente.

Ahora es posible bajar a explorar, pero en época lluviosa todo es un estruendo de aguas que manan implacables de la sierra.

El agua amolda las raíces de los hijos que sustenta y los hace a su antojo, contra ella nadie puede.
Y antes de que oscurezca nos despedimos de tan grata holgura de la tierra profunda, deseando volver para conocerle en su faceta violenta despues de algún huracán.

Meztli feliz de probar el agua kárstica.
Y para no perder la costumbre: buscando zopilotes, tlacuaches o ardillas.
 Ya de regreso del cañón oscuro, de nuevo se hizo la luz y pudimos ver con más calma los señalamientos de la entrada y lo agradable de la arquitectura ecoturística, que para nada me pareció fuera de lugar, ni tampoco agresiva con el entorno, pues se usó piedra del mismo sitio y debido a la humedad, ésta ha ido llenándose de musgos.

Senderos, con plazoletas y áreas de descanso.

Afortunadamente nadie nos impidió entrar con nuestros perros, lo cual me parece excelente para quienes viajamos siempre con ellos. Puntos buenos para el ecoturista no convencional.
Ahí vamos.
El sendero que nos lleva hacia el manantial.

Amar el árbol es comprender la vida.

Plaza del frijolillo. Tamabaque, S. L. P.
La plaza del Frijolillo.
Preservación del agua.
Y como toda buena selva, la estructura de su flora le hace honor con esta interesante epífita.

Más epífitas.
Un habitante finamente ornamentado de la selva de Tamabque.
Las sierras que se yerguen al occidente del territorio Teenek, son  barreras de vida, de una diversidad biocultural magnífica que se abre como un abanico mesoamericano que muy pocos valoran en la geografía mexicana. Pero de nuevo lo reafirmo, éstas selvas son las más norteñas de la vertiente del Golfo, más al norte aún las de Tamaulipas, pero de este porte y estas magnificencias, solo las que le quedan a San Luis Potosí, porque su vecino Veracruz ya ha perdido lamentablemente las suyas a manos de un agrarismo desenfrenado y mal educado.
 
Selva mediana subperennifolia en Tamabaque, AQuismón, San Luis Potosí.

Nótese la estructura arbórea, la presencia de epífitas y los contrafuertes de las raíces.

Y sin embargo, a la tala no se le ve un final en la Huasteca. Ya no siento coraje, siento pena porque esto es causado por la ignorancia y la necesidad.
Pero esperemos que las selvas que quedan se sigan viendo así  y las que ya fueron destruídas, puedan volver a ser selvas y no potreros ni cañaverales.
 Cayendo la tarde nos apresuramos a salir con luz de Tambaque pues todavía nos faltaba encontrar un lugar en donde pudiéramos dormir con los perros, pues por las prisas olvidamos llevar tienda de campaña. Debo mencionar que por una módica cantidad uno puede acampar en las orillas del río Coy, obviamente río abajo del nacimiento de Tambaque.
Y va cayendo la tarde.

Y el sol lo baña todo con su suave luz crepuscular.

Aferrado en el borde, siempre atento del paso del agua. 

Y así ve el árbol, el eterno devenir de la corriente, bebiendo los sueños que le dejan los dioses del rayo al pasar.

Y el sol sigue bañando de luz los paisajes de Tambaque.

Raíces con contrafuertes, prueba de que la vegetación pertenece a un entorno tropical.
Últimos rayos de sol del día.
Al término del recorrido hay venta de comida típica como los bocoles, además pan casero, dulces, plantas ornamentales sembradas en macetas de bambú, y hasta vainilla de Papantla.
Al salir del recorrido, está el Restaurant Tambaque, una edificación de piedra maciza al cobijo de una ceiba y rodeada de plantas exuberantes en donde se pueden comer deliciosos platillos regionales, recomendando así el caldo tres huastecas y las acamayas, así como unas originales y creativas bebidas llamadas Aguas de Afrodita, todo ello atendidos por su propietario el Prof. Mauricio, conocedor de la región, sus leyendas y sus andares. Ahí mismo se pueden hospedar y comprar bebidas para pasar un poco el calorcito de la zona.

Fluír sin un fin más que fluír sin un fin. Gustavo Cerati en su canción Río Babel.

Si desean información sobre restaurantes, hospedaje o camping pueden escribir al correo electrónico:  tambaquecamyrest@yahoo.com.mx o llamar al 482 1034538 y 4821008597.

Historia del Balneario Tambaque, Aquismón, S. L. P.

Por: Dulce María Palacios Rincón
Fotografías: Tomadas de Internet
¿Te ha sucedido que visitas un lugar y no conoces el significado de su nombre y el origen del mismo?
Esta investigación trata de la historia y posibles orígenes del nombre de uno de los balnearios más conocidos de la Huasteca Potosina, situado en el municipio de Aquismón, S.L.P. a 8 km de la cabecera municipal y que cada día aumenta su afluencia turística.
En los años comprendidos de 1920 a 1935 el balneario Tambaque era una selva virgen, no existían viviendas a la orilla del río, solo a unos 200 mts del balneario existía una molienda propiedad del Sr. Carlos de la Garza Cantú originario del estado de Nuevo León, pero en 1938 un movimiento agrario expropia la hacienda; el Sr. Cantú decide entregar su terreno voluntariamente y apoya al Sr. Catarino Garza, que en ese tiempo era su administrador a que obtenga una parte del terreno y forme un grupo organizado para conformar un ejido, el Sr. Catarino Garza apoyado con el Sr. Graciano Ríos promueven que Tambaque forme parte del ejido Santa Cruz, publicándose en 1940 el nombramiento del ejido en el Diario Oficial, en estos años se realizan varios movimientos por parte de la procuraduría agraria y se forman los ejidos Tanchanaco y Santa Cruz, con sus respectivos anexos.
En los tiempos del auge de la Hacienda de la cual se desconoce su nombre, la gente que trabajaba para el Sr. Cantú, sembraba caña de azúcar en grandes cantidades en la región que hoy se conoce como Santa Cruz y ejido Santa Cruz y la transportaba a la molienda por medio de carretas jaladas por bueyes, en la región que ahora es Tanchanaco y una parte de lo que hoy se conoce como Tanute, el arroyo Tanute, además de la parte de Palmira viejo donde todavía existe un molino que era también propiedad del Sr. Cantú también existían grandes plantíos de caña, que igualmente, en carretas jaladas por bueyes era transportada hasta la Hacienda, las carretas atravesaban el rio Tambaque por el lugar que hasta ahora se conoce como“paso de las carretas”, ya que en ese tiempo este paso no era tan profundo como en la actualidad, rodeaban la propiedad del Sr. Garza, en donde ahora se encuentran unas cabañas para hospedaje y llegaba al lugar en donde estaba la molienda y que en la actualidad solo existen restos de un chacuaco (por donde salía el humo) y restos del horno que se tenía para hervir la miel; el molino funcionaba por medio de una rueda con veletas que se movía por la presión de agua, esta agua era transportada hasta este lugar por un canal o sequía que estaba conectado desde el nacimiento y llegaba hasta la rueda.
De esta hacienda se desprende un primer posible origen del nombre de Tabaque ya que al moler la caña se generaba el gabazo que en el dialecto Teenek se conoce como le nombra T’ambax, (el cual se pronuncia tambach) y se dice que los mestizos al no poder pronunciar correctamente la palabra le llamaban “Tambache” y de aquí el nombre actual de Tambaque.
En los años de 1950 a 1960 empezó la población a las orillas del río, el primer habitante fue el Sr. Hilario Resendiz, originario de la Sierra de Tanchanaco, el Sr. Resendiz se dedicaba a curtir cuero en la cabaña donde se encuentra actualmente en el área común del ejido Santa Cruz y que funciona como refresquería, los nativos del lugar cuentan que esta persona tenía tres cajones tipo piletas llenas de agua, cal y cáscara del tallo del jumo o guamúchil, para introducir el cuero y realizar el proceso de curtimiento..
En estos tiempos la gente para poder cruzar el río lo hacía caminando porque no existía puente, en el año de 1950 la región sufre de una sequía prolongada y es entonces que el río Tambaque queda completamente seco, la gente venía al lugar a recolectar pescados enormes que habían quedado varados en las pequeñas pozitas que conservaba el manantial, fue tan prolongado el periodo de sequía del río que llegó a tener arbustos en el interior de su caudal, al no tener señales de lluvia la gente preocupada comenzó a realizar novenas y procesiones desde Santa Cruz hasta el balneario y el 10 de mayo de 1951, el último día de una novena y cuando la gente regresaba a sus casas, comenzó una gran tempestad acompañada de granizo y al día siguiente el balneario estaba lleno de agua.
Después de este acontecimiento se tuvo la necesidad de construir un puente para poder cruzar el río, el primer puente construido fue una parte con durmientes y terminado con simples palos, posteriormente se fueron reforzando los materiales con cables de acero restirados de los árboles cercanos, que en su mayoría eran zabaques, conocidos en la lengua Teenek como Tzabac, de aquí puede derivarse el segundo posible origen del nombre de Tambaque, ya que en esos tiempos y en la actualidad los Teenek cuando se dirigen a Tambaque ellos dicen que van a Bac’Ja’, en donde bac’ proviene de la parte final de la palabra Tzabac (Zabaque) árbol predominante en el balneario y Ja’ que quiere decir agua por lo que nos daría como traducción “agua junto al zabaque”; en la actualidad existe una frase Tan Zab Ja en la entrada al balneario, con la traducción “lugar de agua bajita”, sin embargo los lugareños están en desacuerdo ya que lugar de agua bajita es conocido en el dialecto Teenek como tza at’ ja’.
Abundando un poco más sobre el zabaque se dice que este árbol que se da en esta región, se desconoce su existencia en otras regiones y su origen, no se conoce su nombre científico, lo que si se conoce es que alcanza una altura de hasta 30 mts y que existen diferentes variedades las cuales se diferencian por sus frutos, algunos son redondos y algunos ovalados, sus colores son algunos rojo púrpura, amarillos y rallados (amarillo y rojo), con sus frutas se pueden elaborar conservas, piloncillo y también se puede consumir cocido en agua, sus tallos eran ocupados para horcones por ser una madera muy pesada, en sus frutos se desprende una buena cantidad de goma que se torna muy pegajosa la cuál debe quitarse al momento de su cocimiento o elaboración de conserva por medio de ramas, una vez al año se reproducen sus frutos y según la versión de los lugareños cuando este árbol tiene muchas flores para la formación de sus frutos este pronostica el acercamiento de una gran epidemia tal como sarampión, viruela o tosferina entre otras.
En los años 80’s el puente de durmientes se reemplaza por el puente que existe originalmente, construido de material, además de que se construye una pequeña represa en el balneario y un camino empedrado hacia el nacimiento, dándole a Tambaque un cambio que propició mas afluencia de visitantes a este lugar, esta obra se realizó en el periodo del presidente Chayo Gómez, con la colaboración del gobierno federal y estatal.
Los lugareños cuentan que el agua del río Tambaque no sirve para cocinar, se puede probar cocinando una olla de frijoles con esta agua y lo único que se va a conseguir es desperdiciar la leña sin lograr cocinar el alimento, además se dice que si tienes sed el agua del lugar no te la va a quitar, solo te llenará el estómago sin lograr el efecto deseado, esto se debe probablemente a que el agua proviene de lugares subterráneos demasiado profundos que ocasionan que el líquido contenga demasiados minerales.
Sin embargo Tambaque cuenta con dos manantiales que contienen agua muy diferente a la del Balneario, uno de ellos, llamado el pocito, se encuentra en la parte de oeste de donde están actualmente construidos los baños del ejido Santa cruz, este pequeño nacimiento está en forma de cúspide y el agua baja como de una lomita, se dice que el año 1950 cuando el rio se secó completamente, este nacimiento permaneció con agua, otro nacimiento se encuentra en la parte cercana a las cabañas de Tambaque, este nacimiento en la actualidad abastece de agua al ejido Santa Cruz por medio de una bomba; se cree que ambos nacimientos están conectados, pero no se sabe a ciencia cierta ya que en medio de los dos corre el agua del balneario.
Existen algunas creencias que los lugareños cuentan de Tambaque, una de ellas es que en tiempo de sequía, si en la noche los habitantes escuchan al río sonar como si llevara mucha agua (como un torrente), esta es una señal de que en tres días lloverá, otra creencia es que en época de lluvias, si Tambaque está demasiado crecido y de repente baja su caudal (en dos o tres días) a su cauce normal, es señal de que seguirá lloviendo, ya que el tiempo para que el balneario retorne a la normalidad es de entre 10 a 15 días.
En los alrededores de Tambaque existían iguanas, víboras 4 narices y cola blanca entre las más predominantes, existía el búho y el picametate, tejones, mapaches, ardillas, jabalí, venado, changos, y un animal parecido al chango con su cabeza blanca conocido como por los Teenek como thulul, era un animal muy resistente a las balas.
Había diferentes peces como el pez sierra, robalo, mojarras, acamayas, camarones, tortugas, víboras acuáticas, en aves acuáticas estaba el gallerete (ave acuática en forma de gallina), patos en diferentes variedades, garzas blancas y moradas y martín pescador, entre otros.
En cuestión de plantas abundaba el tzabaque, al que hicimos referencia anteriormente y que puede ser el origen del nombre Tambaque, el orejón, aguacate, café, frijolillo, ceibas y árboles de mante de los cuales en la actualidad se conserva un mante cerca del puente, enfrente de un Zabaque.
Existe un lugar que en la actualidad no se conoce tanto y que es parte del ejido Santa Cruz a unos 500 mts al lado poniente del nacimiento de Tambaque, en donde se encuentra un hoyo con una dimensión de un metro o metro y medio de ancho y que e constantemente emana vapores fríos  no se sabe que profundidad tiene este agujero, solo se cree que es un respiradero del mismo manantial de Tambaque, su nombre en Teenek es Tsamay Jol (hoyo frío).
En el lado noroeste del ejido Santa Cruz, existe una peña llamada peña blanca conocida en Teenek como Dhak Tsen, que se localiza a una distancia de hora y media del ejido y en donde al escalar se puede encontrar una parte plana del tamaño de un estadio y en medio de la peña una apertura o grieta; en ese abismo existen colmenas y platanales, se dice que tiene una altura aproximada de 120 mts.
Otro lugar es el llamado Japazum en donde existen peces muy grandes, como cocodrilos, a este lugar no se le ha encontrado la profundidad y el lugar es conocido en Teenek como Ja’ pathu’m (agua del tigre o lugar del tigre en el agua), la gente cuenta que existe un animal muy grande que cuida la laguna y que sale de las profundidades.
Los tres lugares cercanos a Tambaque, podrían ser considerados en un futuro como destinos turísticos alternativos que puede ofrecer el ejido Santa Cruz.
Notas: Este trabajo se realizó a través de la recopilación de información mediante investigación de campo y charlas con la gente adulta vecina del balneario Tambaque.