Sin vida

Hasta donde sabemos,

el universo es una vastedad fría sin rastros de vida,

casi absurda,

que podría ser todo menos afable y familiar, cálida y humana

pero del universo somos y a él iremos

así que acurrucados aquí en el vientre cariñoso de la Tierra,

desde donde estemos, la via láctea nos cobije y que no se nos olvide que 

somos un soplo de vida entre eones de estrellas muertas.

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Bosques de Niebla de la Sierra Alta de Xilitla, San Luis Potosí, Primera parte: El Cerro de La Silleta, Xilitla, San Luis Potosí

Quien haya visitado el municipio huasteco de Xilitla en el Estado de San Luis Potosí en un día despejado, irremediablemente habrá observado el hipnótico pico escarpado que enmarca la cordillera norte del pueblo, cumbre prominente que otea toda la Huasteca Potosina desde lo alto de la Sierra Madre Oriental.

Cerro de la Silleta visto desde Xilitla al amanecer.

Esta montaña de peculiar forma puntiaguda tiene su orígen en la roca madre proveniente de los sedimentos marinos, ya que la zona donde se asienta estuvo antiguamente inundada por mares muy someros con depósitos de carbonato resultado de la lenta y constante acumulación de las conchas de los animales marinos prehistóricos que al morir se hundían en el fondo y que al fosilizarse éstas capas inmensas sufrieron el proceso de orogénesis que las plegaron y emergieron y poco a poco fueron labradas por las lluvias ligeramente ácidas provenientes del Golfo de México, esculpiéndola como un faro que desde hace siglos debió haber pasmado a los primeros humanos que la vieron por primera vez.

La Silleta vista de frente desde la comunidad de La Tinaja, Xilitla.

Aunque no sabemos muy bien quienes fueron los primeros ojos humanos en ver la Silleta, sí sabemos que quizás el nombre más antiguo que recibió esta prominencia pétrea fue Tid´hach en voz Teenek además de Huitzmalotépetl (o Cerro de la Aguja) en voz Náhuatl. Posteriormente se dice que alguien la nombró Silleta en alusión de su semejanza con el famoso Cerro de la Silla en el Estado de Nuevo León y aunque no sea su nombre correcto, actualmente es inevitable mencionarla de otra manera debido a la costumbre, tanta, que la comunidad rural nahua que se ubica a sus pies es llamada de la misma manera.

El Cerro de la Silleta se ubica dentro de la Región Terrestre para la Conservación Xilitla, a la cual se le ha dado la encomienda de proteger los últimos y más grandes relictos de bosque de niebla del estado de San Luis Potosí, que junto con los de la Sierra Gorda Queretana podrían ser los bosques primarios de niebla más extensos y mejor conservados de la Sierra Madre Oriental, debido a que los de Veracruz, Puebla e Hidalgo se encuentran ya muy fragmentados por las actividades humanas y los de Tamaulipas no son tan extensos. A continuación dejo un video hecho por la CONANP acerca de la RPC Xilitla, desafortunadamente con unas tomas en áreas de vegetación de bosque de niebla transformado a milpas y milcahuales (milpas abandonadas).

A los pies del Cerro se ubica la comunidad de la Silleta por donde se accede siempre acompañado de un guía local (Que cobra alrededor de 300 pesos el día) por un sendero único con escalinatas de piedra y madera que debido a la casi perpetua humedad ambiental se encuentra siempre con una fina capa de agua que hace resbaloso el andar, por lo que no se recomienda para personas sin condición física.

Potreros en torno a la comunidad de la Silleta vistos desde el mirador.
La Silleta vista desde su base en la comunidad del mismo nombre antes de adentrarse en el sendero.
Al Cerro la Silleta se accede únicamente acompañado de un guía y por un sendero único de escalinatas, del cual está prohibido alejarse.

Como dato interesante, la Asociación Civil, SEDEPAC Huasteca A.C. ha realizado una casa de tabiques de tierra comprimida en la comunidad de la Silleta, en conjunto con la Arquitecta Daniela Lomas de Todo Tierra Arquitectura demostrando que la bioconstrucción es una oportunidad muy plausible para hacer casas hermosas con los materiales de la región. Aunque la fotografía es mala porque se tomó al atardecer puede verse lo sólida y estética que ha quedado.

Casa hecha por SEDEPAC Huasteca A.C. y Todo Tierra en la comunidad de la Silleta.

Ya al haber contratado guía y al interior de los bosques de niebla se siente como la humedad ambiental aumenta, aquí adentro el dosel arbóreo se entrelaza entre ramas, musgos, bromelias, líquenes y epífitas (que son las plantas que viven sobre otras plantas), haciendo que practicamente todos los rincones estén cubiertos de organismos vivos, incluyendo los mogotes de piedra caliza. Este tipo de bosque es el más biodiverso por unidad de área en México, es decir que una determinada área, por ejemplo un metro cuadrado podemos hallar más especies que en cualquier otro metro cuadrado de un ecosistema, incluídas las Selvas Altas Perennifolias de Chiapas, además a diferencia de estas selvas, los Bosques de Niebla poseen una rica mezcla de especies neárticas y neotropicales y muchos paleoendemismos, sin contar la rica diversidad filogenética que acumula.

La penumbra es un estado habitual de los bosques de niebla que promueve que todo se encuentre cubierto de plantas epífitas.
Debido a la humedad, todo se encuentra cubierto por musgos.
Los bosques de niebla son ricos también en diversidad filogenética. Es decir ricos en linajes de especies.

Estos bosques albergan más de 800 especies de plantas vasculares (De Nova, en proceso de publicación) destacando orquídeas, palmas, magnolias, cycadas, aguacates, granadillos, encinos centenarios e infinidad de otras plantas endémicas como begonias, salvias, pinguiculas y otras muchas herbáceas que por su rareza nos atraen.

Aguacatillo, Persea schiedeana.
Granadillo Taxus globosa.

 Orquídeas

Orquídea calaverita Stanhopea tigrina.

Especies endémicas

Begonias, Begonia xilitlensis.
Hojas de Begonia xilitlensis.
Especie nueva de Sisynrinchium que se está describiendo.
Especie nueva de Sisyrinchium.
Pinguicula moranensis, que aunque no es una especie de Pinguicula endémica, en la zonas sí  existen especies micro endémicas.
Chusquea sp. nueva.

Palmas

Chamaedorea radicalis, una palma muy usada para los arreglos florales y que en muchas partes de México su aprovechamiento está regulado y se reproduce en Unidades de Manejo de la Vida Silvestre.
Chamaedorea radicalis.
Brahea decumbens.
Hoja de Brahea decumbens.

Cycadas

Cycada, Ceratozamia mexicana.
Cycada, Ceratozamia mexicana.

Asparagáceas

El hemoso Agave gracielae, también endémico de la región.
Soyate, Nolina aff. hybernica.

Algunas otras especies de angiospermas o plantas con flores

Dahlia sp.
Salvia involucrata.

Voyria parasitica.
Salvia sp.

Hongos

Desafortunadamente desconozco el nombre de los hongos e invertebrados, es un tema de biodiversidad en donde hay un rezago enorme, necesitamos promover la micología, la malacología, la entomología…

Invertebrados

Babosa, son impresionantes y muy hermosas.
Se necesitan muchos estudios de gasterópodos en México, quizás haya miles de especies nuevas esperando a ser descritas.

Una especie de Chrysomelido.

Un hermoso ácaro aterciopelado, una de las muchísimas hermosas criaturas que habitan el sotobosque.

Además en estos bosques habitan aves muy raras y únicas en México como el chivizcoyo o gallinita de monte, y se han registrado jaguares, tigrillos y temazates, sin contar la importante misión que fungen estos bosques como hacedores de agua limpia que alimenta a la cabecera de Xilitla, o en su defecto a las Pozas del Castillo de Edward James, sitio mundialmente reconocido como capital del Surrealismo.

Jaguar captado en los vecinos bosques de la Sierra Gorda de Querétaro, aunque en realidad el jaguar no sabe de fronteras, solo se mueve en lugares remotos alejados de las personas y los bosques de Xilitla son su refugio.
Pozas de Xilitla, el agua que las alimenta proviene de los bosques de niebla de la Sierra Alta de Xilitla.

La cima del Cerro la Silleta

Después de una hora y media a buen paso por el bosque, se llega al pie del macizo del Cerro. Subir a la cumbre no es cosa fácil ni recomendable. Debido a que las comunidades comenzaron a realizar ecoturismo hasta hace muy poco, sus instalaciones son totalmente rústicas, e incluso se tiene que subir escalando con manos y pies una pared resbalosa que es un escurridero de agua, únicamente amarrado de una cuerda a la cintura y sin protección, ya que no se cuentan con arneses, cascos, ni armellas y la cuerda se ata a la base de un soyate, así que NO RECOMIENDO A PERSONAS SIN EXPERIENCIA QUE REALICEN ESTE RECORRIDO HASTA LA CIMA, solo hasta la base. La belleza del bosque por el sendero será suficiente para cautivarnos sin exponer nuestra vida y la reputación de la comunidad que se esmera en recibirnos y mostrarnos sus bosques.

Sin embargo, narraré el recorrido a la cima que nosotros realizamos a principios del mes de julio del 2017. Primero se llega a la base del Cerro y se sube por unas escaleras de madera, hay que pisar levemente para no hacer fricción y resbalar, siempre están húmedas, así que ir a gatas ayuda bastante.

Esclainata de madera para acceder a la cima del Cerro La Silleta.

Después el guía subirá  por la pared sin protección debido a su experiencia, para que él puea bajar la cuerda y que uno a uno de los integrantes tendremos que usar al rededor de la cintura como seguridad mientras se escala por la pared vertical y el guía supervisa desde arriba.

Para acceder a la cima hay que escalar una pared vertical, húmeda y resbalosa atados de una cuerda rústica.

Ya estando arriba de la pared vetical se sigue por caminos sinuosos entre la vegetación, la pared y el precipicio, cualquier paso en falso puede significar una caída al vacío, se debe ser cauto. Y después se llega al espinazo de la cumbre, donde se abre un camino de rocas entre un bosquete de cedros y cercocarpus muy particular.

El espinazo visto hacia abajo por donde se cumbra al Cerro La Silleta. Al la derecha la comunidad de la Silleta, al la izquierda los bosques que conducen a la Trinidad y a Querétaro.
El bosque de la cumbre del Cerro La Silleta.
Bosque de ericáceas y cedros achaparrados en la cumbre del Cerro La Silleta.
Ya casi llegamos (quizás los primeros botánicos en pisar esa cima). (Fotografía de S. Zamudio Ruíz).
Al ir subiendo hacia la cumbre se pueden ver las paredes verticales del Cerro. Aferrada la vegetación adora vivir en las alturas.
Pero aún de lo escabroso, los Agaves gracelae están perfectamente adaptados y viven felices allá arriba.
Y ni qué decir de los soyates, este montículo de roca gigantezco es su hábitat predilecto.
Musgos, herbáceas, todo cabe bien entre las grietas de las rocas calizas allá en la cumbre.
Salvia carranzae con su amiga catarina, hasta allá arriba andan.
Y no le teme a las alturas 🙂

Y después de unos minutos de ir brincando con cautela las piedras del espinazo llegamos por fin a la Cima del Cerro La Silleta, aunque nos tocó que la niebla no nos permitieraver nada en ese instante.

Colegas botánicos muy queridos, espero uno de miles de viajes que realicemos en nombre de la diversidad vegetal de México.

Después de andar un rato viendo las maravillas botánicas de ese universo agreste, la neblina se levantó por instantes y alcanzamos a ver al fondo el caserío de la Silleta, una sensación de gozo sentirse tan arriba, ver los bosques de niebla intactos de la Sierra Alta de Xilitla, incomparable alegría y esperemos que se perpetúen así muchos años.

Comunidad de la Silleta vista desde la cima del Cerro del mismo nombre.
La cima del Cerro La Silleta.

Y desde allá arriba y hacia el occidente se puede divisar la parte de Xilitla que está conservada, los bosques que no han sido invadidos por los humanos y reino de los silvestre, a la extrema derecha se pueden ver los picos más altos de esta parte de la Sierra Madre Oriental, lo que sería el Cerro Grande que comparte con Querétaro, incluso más alto que la Silleta. Aquí las nubes se arremolinan en la época de lluvias y caen los truenos y los relámpagos, se desploman las aguas de tormenta que bañan todo el valle y recargan los acuíferos. En realidad no tiene mucha complejidad comprender que sin estos bosques no habría agua ni vida en las tierras bajas.

La Sierra Alta de Xilitla, los dominios del Gran Abuelo Mam Lab de los Teenek, donde nace la lluvia y el agua que alimenta a la Huasteca Potosina.

Ya abajo, entre los boques abigarrados de vida, la niebla nos permitió nuevamente divisar desde la base al colosal Tid’hach, al Huizmalotépetl, ese lugar mítico a donde llega Mam Lab, el gran abuelo de los Huastecos o Teeneks, que año con año llega del mar en forma de pequeños danzantes que traen la lluvia fresca que fecunda la tierra y se cuela entre las grietas de la montañas y para hacer sus ruidosas fiestas de relámpagos y truenos fulgentes que alimentan los nacimientos, los Mam Lab  bajarán exhaustos, demacrados, viejos y borrachos por los arroyos y ríos de la llanura como el Coy, el Tampaón, el Gallinas y a tantos otros cauces que son afluentes de la gran cuenca del Pánuco,  así seguirán su camino hasta el mar para volver el año entrante y repetir el ciclo del agua, la vida y la fiesta y la degeneración. Bienvenido seas abuelo Mam Lab en ésta época de lluvias.

Cerro de la Silleta al regreso, visto desde los bosques de niebla que circundan su base.

El regreso es siempre más rápido ya que es de bajada y hay que ir a prisa para evitar que se haga de noche, pues el sendero es inherentemente umbroso y oscurece más rápido. Al bajar, se pueden comer alimentos caseros en la Silleta e incluso pernoctar ahí con tienda de campaña o realizar el regreso a Xilitla el cual es de aproximadamente una hora y media por un camino de terracería en donde se requiere doble tracción.

En el pueblo de Xilitla pudimos ver el tamaño de la hazaña lograda al divisar a la distancia al gigante de piedra que corona las serranías, ahora tan lejano y lo tuvimos un día antes bajo nuestros pies.

Y pensar que estuvimos un día antes allá arriba, en la puntita de la Silleta, ahora vista desde lo que queda de las selvas y bosques de niebla en Xilitla.

Antes de despedir esta entrada compartiré un video (muy malo porque no se ni tomar, ni editar videos aún… prometo aprender), pero que hago con la motivación de compartirles un fragmento del libro de “Viaje a la Huasteca con Guy Stresser-Péan” en donde se narra un poquito de la cosmogonía Teenek acerca de abuelo Mam Lab, los cerros cacláreos, la lluvia y los nacimientos de agua para comprender lo sacro de estos bosques y ver con claridad las razones que sobran para preservarlos con toda su pletórica biodiversidad y como hacedores de agua para la vida.

 

Dos franceses apasionados de México y la Huasteca

Hace ya casi 10 años que andando en las calles de la Ciudad de México obligué a mi compañero a que me llevara al Consulado Francés, una casona enorme en una barrio adinerado cerca de Polanco, solo para comprar un libro que alguna vez vi en un estante, no recuerdo en dónde, entonces estaba ahí en el último cuarto, una habitación llena de cajas y sendos estantes colmados de libros, además un escritorio enorme que parecía que pesaba toneladas y tras de si un amable caballero que nos hizo el favor de traer hasta mi el atesorado libro, fue ahí que tuve entre mis manos una de las últimas copias de la magnífica obra del Botánico francés Henri Puig: “La Vegetación de la Huasteca (México) Estudio Fitogeográfico y ecológico”, quien se embarcóa nuestro país en 1960 en la “Mission archéologique et ethnologique française au Mexique”.

La obra de Henri Puig en español.
Obra original de Henri Puig en francés.

Capítulo, tras capítulo iba yo devorando las fotografías en blanco y negro de un pasado glorioso de selvas y bosques casi interminables, se me mostraron las selvas bajas del sur de Tamaulipas, los encinares o bosques esclerófilos como él suele llamarlos de la sierra la Colmena, El algodón, Tamalave, El Abra… hasta las más húmedas selvas altas perenifolias en el norte de Veracruz en Zontecomatlán, Ilamatlán, Ixhuatlán de Madero, los bosques caducifolios húmedos de montaña con sus helechos arborescentes de Tlanchinol, así como retratos de los indígenas nahuas junto a majestuosos árboles, supe entonces de nombres tan queridos y atesorados hasta ahora de mi sierra como Chicontepec, Antiguo Morelos, Ocampo, Huayacocotla, Chapulhuacán, Pisaflores y Jacala, y ni qué decir de los mapas que me mostraron la geografía donde se ubicaba cada maravilla. Leer su trabajo fue un placer como lo he tenido con pocos libros en mi vida. Y había más sorpresas…pues este personaje no había llegado solo sino que había sido traído por otro francés igual de aventurero e interesante cuya investigación también amaría profundamente, así que al leer su trabajo fue que conocí a otro gran investigador de la Huasteca, el antropólogo Guy Stresser- Péan (1913-2009) quien lamentablemente nunca tuve el gusto de conocer en persona.

Guy Stresser-Péan.

No obstante, no voy a dejar de hablar de Monsieur Guy, de talante menudito y afable. Antropólogo que en sus años jóvenes deseaba ir a África a hacer antropologia, pero que por razones económicas y académicas su colega Paul Rivet, un etnólogo, lo convenció a irse a México a hacer su investigación, Monsieur Guy aceptó de mala gana, ¿después de todo cómo iba a compararse África con México?, y así llegó el jóven a México en 1936 a formar parte de la “Mission archéologique et ethnologique française au Mexique”, misma donde posteriormente llegó Monsieur Henri. Y así, sin querer, Guy llegó a la Huasteca y me imagino que la impresión que estas tierras le causaron fue tan poderosa que dedicó con pasión 60 años de su vida a investigaciones etnológicas y etnohistórica,  publicando su hermosa obra “Viaje a la Huasteca con Guy Stresser- Pean” en el 2000, donde además de datos sobre la región, narra de manera amena todas sus andanzas, incluyendo también un CD con sus grabaciones. El libro puede conseguirse en el Fondo de Cultura Económica, aunque ahorita al parecer no está en existencia.

Guy y Henri, dos franceses apasionados de México y la Huasteca y cuyas obras me inspiraron y siguen inspirando a muchos de los que trabajamos en esta rica región biocultural.

Fotografía tomada en la comunidad Teenek de Unión de Guadalupe, Aquismón, San Luis Potosí por el Dr. Eduardo Estrada, durante una expedición en septiembre del 2013.

Si pasáramos más tiempo filosofando en lo “silvestre”


Si tomáramos la decisión de pasar más tiempo reflexionando y filosofando en el seno materno del planeta, el primigenio, el que lo sustenta todo:

comienzaríamos a abrir los ojos, 

se nos irían cayendo los prejuicios de la vista, 

desaparecerían los afectos vanos hacia los objetos suntuarios, 

lo ilógico de la moral impuesta se desvanecería, 

se manifiestaría la imperdurabilidad de la religión, 

comenzaríamos a notar lo efímero del artífice humano que nos aleja de las leyes naturales y del orígen de nuestra existencia de átomos que se transformarán un día u otro…, 

entonces vendría la revelación y abriríamos la puerta de las verdades y retrocederíamos pasmados al sabernos y sentirnos parte de un todo-vivo inmenso, majestuoso y abominable a la vez, 

porque nuestra vida al igual que la de un ser unicelular es eso, un soplo de luz ominosa que iluminará todo mientras sea y cuya escencia propia se perderá en la oscura noche de los tiempos del universo, 

solo para transformarse en una escencia nueva que ilumine la red de la vida en un ir y venir de formas (ojalá) inagotables.

 Mané

Geología de la Sierra Madre Oriental

La Sierra Madre Oriental presenta 24 tipos diferentes de rocas provenientes de tres eras geológicas: paleozóica, mesozóica y cenozóica y ocho sistemas (Figura. 1) (INEGI).

Figura 1. Mapa de las eras geológicas de las rocas de la Sierra Madre Oriental.

Eras geológicas: Al poniente de Ciudad Victoria, en el paraje denominado Cañón El Novillo, se localizan afloramientos de las rocas más antiguas de la Sierra Madre Oriental, que son rocas intrusivas ácidas intrusionando a gneises, depositadas desde la era Precámbrica y constituidas por rocas metamórficas. Tales gneis han quedado expuestos debido a ventanas erosionales formadas por profundos cañones como los de El Huizachal-Peregrina y El Novillo (Ortega, 1978). En Nuevo León existen otros afloramientos de rocas antiguas como esquistos del Precámbrico.

En San Luis Potosí, ubicados en el centro de anticlinales erosionados de la Sierra de Catorce, afloran rocas lutita-arenisca pertenecientes al Triásico.

Las rocas que precedieron son provenientes del Jurásico Superior, y se hallan dispersas en Nuevo León, Zacatecas, San Luis Potosí, Hidalgo, Veracruz y Puebla donde hay afloramientos masivos de caliza, de yeso y de yeso asociado con caliza.

Finalmente, aparecen los estratos de rocas sedimentarias marinas (del Cretácico y del Jurásico Superior), entre las que predominan las calizas y, en segundo término, las areniscas y las lutitas, perfilándose como las más abundantes y gruesas de la Sierra Madre Oriental que además conforman a casi todas las sierras de esta región.

Tipos de rocas: El tipo de roca predominante en grandes proporciones es la caliza, seguida de los otros tipos en proporciones marcadamente menores (Figura. 2).

Figura 2. Tipos de rocas de la Sierra Madre Oriental.

Tipos de vegetación de la Sierra Madre Oriental

Factores como la latitud, gradiente altitudinal, la geodiversidad, la variedad de suelos y climas propician que en la SMOr confluyan ecosistemas de bosques templados, bosques de niebla, vegetación alpina, selvas, matorrales desérticos, áreas abiertas con palmares y vegetación acuática que además generan una gran diversidad de ecotonos, así también, muchas áreas de la sierra también han sido transformadas para uso antrópico que también tienen un reflejo en las comunidades vegetales trayendo consigo a la flora exótica.

Según la carta de uso de suelo y vegetación del INEGI Serie IV al año 2011 en la SMOr hay 35 tipos de vegetación primaria (Figura. 1) (Tabla. 1) que abarcaron hasta ese año 16,070,845.6 hectáreas de vegetación primaria, 3,570,930.3 hectáreas de vegetación secundaria y 2,339,265.2 hectáreas de usos antrópicos entre los que destacan la agricultura de temporal, los asentamientos humanos y las zonas urbanas.

Dejando a un lado los usos del suelo y las condiciones de vegetación, la CONABIO (1999) ha agrupado 30 tipos de vegetación naturales destacando como los más abundantes los matorrales (matorral desértico rosetófilo con alrededor de 6,331,376.9 hectáreas, el matorral desértico micrófilo con 3,817,863.7 hectáreas y el matorral submontano con 1,619,329.7 hectáreas) que se distribuyen principalmente en la ladera de sotavento y en las áreas planas que separan los macizos montañosos o sierras que componen la cordillera. La vegetación de las sierras se compone principalmente de bosques de encino (725,827.1 hectáreas), bosques de pino (442,986.1 hectáreas), bosques mixtos de pino-encino (411,346.2 hectáreas) y los chaparrales (447,252.0 hectáreas) que están en transición a las zonas áridas. Otros tipos de vegetación de importancia por su gran acumulación de biodiversidad y su alarmante transformación en el país son el bosque mesófilo de montaña (127,804.8 hectáreas) y la selva alta perennifolia (3,027.9 hectáreas).

Figura 1. Tipos de vegetación de la Sierra Madre Oriental.
Tipos de vegetación y hectáreas que abarca cada uno según el INEGI hasta 2011.

Tipos de climas de la Sierra Madre Oriental

Climas

 

La SMOr le debe su clima a diversos factores. Principalmente a su yuxtaposición tierra-océano, pues las masas de agua caliente del Golfo de México fungen el papel termostáticos del aire que a su vez es calentado y humedecido y al viajar hacia el oeste choca en la barrera que impone la sierra, haciéndose presente el fenómeno de sombra orográfica que hace que en la fachada oriental puedan llover hasta 4500mm de lluvia anuales y en la fachada occidental hasta 100mm de lluvia anuales. Además, su posición latitudinal partida por el Trópico de Cáncer como la línea imaginaria que señala el comienzo de las latitudes medias y tropicales del planeta, promoviendo la presencia de fenómenos meteorológicos de latitudes subtropicales al norte del trópico e intertropicales al sur. También su accidentado relieve ha favorecido que en ella existan todos los tipos de climas en México (Luna et al., 2004). La SMOr tiene dos estaciones muy marcadas, la seca y fría y la húmeda y cálida, debido a su ubicación donde cada año los vientos alisios del Golfo la impactan en forma de huracanes tropicales descargando copiosas precipitaciones en la fachada oriental y sureste por su cercanía al mar, mientras que los vientos van perdiendo humedad conforme se internan en el continente, por lo que la zona noroeste recibe pocas precipitaciones y presenta condiciones de aridez. La mitad seca y fría del año presenta fenómenos de masas de aire frío y seco de procedencia polar que a veces se condensa y precipita en forma de nieve en las partes más altas de la sierra, pero cuando dichas masas de aire polar ingresan por el Golfo de México se cargan de humedad y se convierten en los llamados “nortes” o masas de aire frío y húmedo dejando algunas precipitaciones durante la época seca, además de descensos bruscos en la temperatura, heladas, nubosidad baja y vientos de hasta 30 km/h (Hernández y Carrasco, 2004; Puig, 1991; García, 1981)

En general, la SMOr queda incluida en cuatro regiones climáticas:

  • Norte: Es la región más amplia y se ubica en la cara occidental de la sierra, en ella predominan las zonas áridas, un máximo de temperatura, altas subtropicales y un régimen pluviométrico muy variable, pero que por lo general está ausente de los vientos húmedos.
  • Noreste: Es la segunda zona más amplia y se extiende en forma e franja en la cara oriental de la sierra. Esta zona es más húmeda que la norte, aquí los “nortes” tienen su mayor efecto, presenta altas subtropicales y un régimen de lluvias intermedio.
  • Golfo de México: Es la tercera zona más amplia, también se ubica en la fachada oriental pero en la porción más sureña desde Tamaulipas hasta puebla, se ve muy afectada por los vientos alisios, ondas del este, huracanes, nortes y tiene un alto nivel de precipitaciones.
  • Centro: es una pequeña porción de la parte más austral de la sierra en la zona semiárida del estado de Hidalgo. Esta zona también se ve influenciada por los vientos alisios pero a diferencia de las tres primeras zonas, en esta también tiene influencia el monzón del pacífico en el verano y posee dos máximos de temperatura al año a diferencia de las otras.

Isotermas (Figura. 1)

Figura 1. Isotermas de la Sierra Madre Oriental.

 

García (1988) registra cuatro zonas térmicas en la SMOr:

  • Cálida con temperaturas de 22 a 26°C ubicada principalmente al sureste de la sierra en Guanajuato, Querétaro, Veracruz, Puebla y San Luis Potosí.
  • Semicálida: con temperaturas de 18 a 22°C y es la que abarca la mayor parte de la sierra en Coahuila, Nuevo León, Durango, Zacatecas, San Luis Potosí y Tamaulipas.
  • Templada: Con temperaturas de 12 a 18°C, esta confinada a las partes altas de la sierra en todos los estados.
  • Semifría: De 5 a 12°C es la zona térmica más pequeña confinada a los picos más altos de la sierra.

Isoyetas (Figura. 2)

Figura 2. Isoyetas de la Sierra Madre Oriental

 

Igual de variadas que las isotermas, las líneas de precipitación pueden ir desde los 300 en el extremo norte a los 4000 mm de lluvias en el extremo sur y se ha dividido en tres zonas:

  • Zona I: Se localiza en la vertiente del Golfo de México y es la más húmeda de las tres zonas con 2000 hasta más de 4000 mm de lluvia al año y la estación meteorológica que ha registrado la mayor cantidad de lluvia de toda la sierra (4,134 mm al año) se localizó en Cuetzalan, Puebla.
  • Zona II: Es la región intermedia. Se localiza también en la vertiente de la sierra, pero hacia el norte con 600 a 1200 mm de lluvia anuales.
  • Zona III: La región más seca, localizada al norte con 300 a 600 mm de lluvia anuales, y su estación meteorológica con el valor más bajo (139 mm) se registró en Agua Nueva, Coahuila.
Figura 3. Unidades climáticas de la Sierra Madre Oriental (INEGI).

Tipos Climáticos

Cálidos

(A)C(fm)

Semiárido húmedo del grupo C, temperatura media anual mayor de 18ºC, temperatura del mes más frio menor de 18ºC, temperatura del mes más caliente mayor de 22ºC. Precipitación del mes más seco mayor a 40 mm; lluvias entre verano e invierno y porcentaje de lluvia invernal menor al 18% del total anual.

(A)C(m)

Semiárido húmedo del grupo C, temperatura media anual mayor de 18ºC, temperatura del mes más frio menor de18ºC, temperatura del mes más caliente mayor de 22ºC. Lluvias de verano, precipitación del mes más seco mayor de 40 mm; porcentaje de lluvia invernal del 5% al 10.2% del total anual.

(A)C(m)(f)

Semiárido húmedo del grupo C, temperatura media anual mayor de 18ºC, temperatura del mes más frio menor de 18ºC, temperatura del mes más caliente mayor de 22ºC. Con precipitación anual mayor de 500 mm y precipitación del mes más seco mayor de 40 mm; lluvias de verano y porcentaje de lluvia invernal mayor al 10.2% del total anual.

(A)C(w1)

Semiárido subhúmedo del grupo C, temperatura media anual mayor de 18ºC, temperatura del mes más frio menor de 18ºC, temperatura del mes más caliente mayor de 22ºC. Precipitación del mes más seco menor de 40 mm; lluvias de verano con índice P/T entre 43.2 y 55 y porcentaje de lluvia invernal del 5% al 10.2% anual.

(A)C(w2)

Semiárido subhúmedo del grupo C, temperatura media anual mayor de 18ºC, temperatura del mes más frio menor de18ºC, temperatura del mes más caliente mayor de 22ºC. Precipitación del mes más seco menor a 40 mm; lluvias de verano con índice P/T mayor de 55 y porcentaje de lluvia invernal del 5% al 10.2% del total anual.

(A)C(wo)

Semiárido subhúmedo del grupo C, temperatura media anual mayor de 18ºC, temperatura del mes más frio menor de 18ºC, temperatura del mes más caliente mayor de 22ºC. Precipitación del mes más seco menor de 40 mm; lluvias de verano con índice P/T menor de 43.2, y porcentaje de lluvia invernal del 5% al 10.2% del total anual.

(A)C(wo)x’

Semiárido subhúmedo del grupo C, temperatura media anual mayor de 18ºC, temperatura del mes más frio menor de 18ºC, temperatura del mes más caliente mayor de 22ºC. Precipitación del mes más seco menor de 40 mm; lluvias de verano, porcentaje de lluvia invernal mayor al 10.2 % del total anual.

A(f)

Cálido húmedo, temperatura media anual mayor de 22ºC y temperatura del mes más frio mayor de 18ºC. Precipitación del mes más seco mayor de 40 mm; lluvias entre verano e invierno mayores al 18% anual. Am Cálido húmedo, temperatura media anual mayor de 22ºC y temperatura del mes más frio mayor de 18ºC. Precipitación del mes más seco menor de 60 mm; lluvias de verano y porcentaje de precipitación invernal del 5% al 10.2% del total anual.

Am(f)

Cálido húmedo, temperatura media anual mayor de 22ºC y temperatura del mes más frio mayor de 18ºC. Precipitación del mes más seco menor de 60 mm; lluvias de verano y porcentaje de lluvia invernal mayor al 10.2% del total anual.

Aw1

Cálido subhúmedo, temperatura media anual mayor de 22ºC y temperatura del mes más frio mayor de 18ºC. Precipitación del mes más seco menor de 60 mm; lluvias de verano con índice P/T entre 43.2 y 55.3 y porcentaje de lluvia invernal del 5% al 10.2% del total anual.

Aw1(x’)

Cálido subhúmedo, temperatura media anual mayor de 22ºC y temperatura del mes más frio mayor de 18ºC. Precipitación del mes más seco menor de 60 mm; lluvias de verano y porcentaje de lluvia invernal mayor al 10.2% del total anual.

Aw2

Cálido subhúmedo, temperatura media anual mayor de 22ºC y temperatura del mes más frio mayor de 18ºC. Precipitación del mes más seco entre 0 y 60 mm; lluvias de verano con índice P/T mayor de 55.3 y porcentaje de lluvia invernal del 5% al 10.2% del total anual.

Aw2(x’)

Cálido subhúmedo, temperatura media anual mayor de 22ºC y temperatura del mes más frio mayor de 18ºC. Precipitación del mes más seco entre 0 y 60 mm; lluvias de verano y porcentaje de lluvia invernal mayor al 10.2% del total anual.

Awo

Cálido subhúmedo, temperatura media anual mayor de 22ºC y temperatura del mes más frio mayor de 18ºC. Precipitación del mes más seco entre 0 y 60 mm; lluvias de verano con índice P/T menor de 43.2 y porcentaje de lluvia invernal del 5% al 10.2% del total anual.

Secos

BS1(h’)(x’)

Semiárido, cálido, temperatura media anual mayor de 22ºC, temperatura del mes más frio mayor de 18ºC. Lluvias repartidas todo el año y porcentaje de lluvia invernal mayor al 18% del total anual.

BS1(h’)w

Semiárido cálido, temperatura media anual mayor de 22ºC, temperatura del mes más frio mayor de 18ºC. Lluvias de verano y porcentaje de lluvia invernal del 5% al 10.2% del total anual.

BS1h(x’)

Semiárido, semiárido, temperatura media anual mayor de 18ºC, temperatura del mes más frio menor de 18ºC, temperatura del mes más caliente mayor de 22ºC. Lluvias repartidas todo el año y porcentaje de lluvia invernal mayor al 18% del total anual.

BS1hw

Semiárido, semiárido, temperatura media anual mayor de 18ºC, temperatura del mes más frio menor de18ºC, temperatura del mes más caliente mayor de 22ºC. Lluvias de verano y porcentaje de lluvia invernal del 5% al 10.2% del total anual.

BS1k”w

Semiárido, semifrío temperatura del mes más frio entre -3ºC y 18ºC, temperatura del mes más caliente menor de 22°C. Lluvias de verano y porcentaje de lluvia invernal mayor al 18% del total anual.

BS1k(x’)

Semiárido, templado, temperatura media anual entre 12ºC y 18ºC, temperatura del mes más frio entre -3ºC y 18ºC, temperatura del mes más caliente menor de 22ºC. Lluvias de verano y porcentaje de lluvia invernal mayor al 18% del total anual.

BS1kw

Semiárido, templado, temperatura media anual entre 12ºC y 18ºC, temperatura del mes más frio entre -3ºC y 18ºC, temperatura del mes más caliente menor de 22ºC. Lluvias de verano y porcentaje de lluvia invernal del 5% al 10.2% del total anual.

BSo(h’)(x’)

Árido, cálido, temperatura media anual mayor de 22ºC, temperatura del mes más frio mayor de 18ºC.

Lluvias repartidas todo el año, y porcentaje de lluvia invernal mayor al 18% del total anual.

BSoh(x’)

Árido, semiárido, temperatura entre 18ºC y 22ºC, temperatura del mes más frio menor de18ºC, temperatura del mes más caliente mayor de 22ºC. Lluvias repartidas todo el año y porcentaje de lluvia invernal del 5% al 10.2% del total anual.

BSohw

Árido, semiárido, temperatura entre 18ºC y 22ºC, temperatura del mes más frio menor de18ºC, temperatura del mes más caliente mayor de 22ºC. Lluvias de verano y porcentaje de lluvia invernal del 5% al 10.2% del total anual.

BSok(x’)

Árido, templado, temperatura entre 12ºC y 18ºC, temperatura del mes más frio entre -3ºC y 18ºC, temperatura del mes más caliente menor de 22ºC. Lluvias repartidas todo el año y porcentaje de lluvia invernal mayor al 18% del total anual.

BSokw

Árido, templado, temperatura media anual entre 12°C y 18°C, temperatura del mes más frio entre -3°C y 18°C. Lluvias de verano, porcentaje de lluvia invernal entre 5% y 10.2% del total anual.

BWh(x’)

Muy árido, semiárido, temperatura media anual entre 18º y 22ºC, temperatura del mes más frio menor de 18ºC, temperatura del mes más caliente mayor de 22ºC. Lluvias repartidas todo el año y porcentaje de lluvia invernal mayor al 18% del total anual.

BWhw

Muy árido, semiárido, temperatura media anual entre 18ºC y 22ºC, temperatura del mes más frio menor de 18º C, temperatura del mes más caliente mayor de 22ºC. Lluvias de verano y porcentaje de lluvia invernal del 5% al 10.2% del total anual. C(f) Templado, húmedo, temperatura media anual entre 12ºC y 18ºC, temperatura del mes más frio entre -3ºC y 18ºC y temperatura del mes más caliente bajo 22ºC. Precipitación en el mes más seco mayor de 40 mm; lluvias todo el año y porcentaje de lluvia invernal mayor al 18% del total anual.

Fríos

C(m)

Templado, húmedo, temperatura media anual entre 12ºC y 18ºC, temperatura del mes más frio entre -3ºC y 18ºC y temperatura del mes más caliente bajo 22ºC. Precipitación en el mes más seco menor de 40 mm; lluvias de verano y porcentaje de lluvia invernal del 5% al 10.2% del total anual.

C(m)(f) Templado, húmedo, temperatura media anual entre 12ºC y 18ºC, temperatura del mes más frio entre -3ºC y 18ºC y temperatura del mes más caliente bajo 22ºC. Precipitación en el mes más seco menor de 40 mm; lluvias de verano y porcentaje de lluvia invernal mayor al 10.2% del total anual.

C(w1)

Templado, subhúmedo, temperatura media anual entre 12ºC y 18ºC, temperatura del mes más frio entre -3ºC y 18ºC y temperatura del mes más caliente bajo 22ºC. Precipitación en el mes más seco menor de 40 mm; lluvias de verano con índice P/T entre 43.2 y 55 y porcentaje de lluvia invernal del 5% al 10.2% del total anual.

C(w2)

Templado, subhúmedo, temperatura media anual entre 12ºC y 18ºC, temperatura del mes más frio entre -3ºC y 18ºC y temperatura del mes más caliente bajo 22ºC. Precipitación en el mes más seco menor de 40 mm; lluvias de verano con índice P/T mayor de 55 y porcentaje de lluvia invernal del 5 al 10.2% del total anual.

C(wo)

Templado, subhúmedo, temperatura media anual entre 12ºC y 18ºC, temperatura del mes más frio entre -3ºC y 18ºC y temperatura del mes más caliente bajo 22ºC. Precipitación en el mes más seco menor de 40 mm; lluvias de verano con índice P/T menor de 43.2 y porcentaje de precipitación invernal del 5% al 10.2% del total anual.

C(wo)x’

Templado, subhúmedo, temperatura media anual entre 12ºC y 18ºC, temperatura del mes más frio entre -3ºC y 18ºC y temperatura del mes más caliente bajo 22ºC. Precipitación en el mes más seco menor de 40 mm; lluvias en verano y porcentaje de lluvia invernal mayor al 10.2% del total anual.

Cb'(m)

Semifrío, húmedo con verano fresco largo, temperatura media anual entre 5ºC y 12ºC, temperatura del mes más frio entre -3ºC y 18ºC; temperatura del mes más caliente bajo 22ºC. Precipitación en el mes más seco menor de 40 mm; lluvias de verano y porcentaje de lluvia invernal entre 5 y 10.2% del total anual.

Cb'(m)(f)

Semifrío, húmedo con verano fresco largo, temperatura media anual entre 5ºC y 12ºC, temperatura del mes más frio entre -3ºC y 18ºC, temperatura del mes más caliente bajo 22°C. Precipitación en el mes más seco menor de 40 mm; lluvias de verano y porcentaje de lluvia invernal mayor al 10.2% del total anual.

Cb'(w1)

Semifrío, subhúmedo con verano fresco largo, temperatura media anual entre 5ºC y 12ºC, temperatura del mes más frio entre -3ºC y 18ºC, temperatura del mes más caliente bajo 22°C. Precipitación en el mes más seco menor de 40 mm; lluvias de verano y porcentaje de precipitación invernal del 5 al 10.2% del total anual.

Cb'(w1)x’

Semifrío, subhúmedo con verano fresco largo, temperatura media anual entre 5ºC y 12ºC, temperatura del mes más frio entre -3ºC y 18ºC, temperatura del mes más caliente bajo 22°C.

Precipitación en el mes más seco menor de 40 mm; lluvias de verano y porcentaje de lluvia invernal mayor al 10.2% del total anual.

Cb'(w2) Semifrío, subhúmedo con verano fresco largo, temperatura media anual entre 5ºC y 12ºC, temperatura del mes más frio entre -3ºC y 18ºC, temperatura del mes más caliente bajo 22°C. Precipitación en el mes más seco menor de 40 mm; lluvias de verano y porcentaje de lluvia invernal del 5 al 10.2% del total anual.

Hidrografía de la Sierra Madre Oriental

La SMOr atraviesa por 7 regiones hidrológicas (Figura. 1), las cuales a su vez se dividen en 9 subregiones hidrológicas (Figura. 2), 32 cuencas hidrográficas (Figura. 3) y 387 subcuencas hidrográficas (Figura. 4). De las 32 cuencas hidrográficas 25 son endorreicas y 7 son exorreicas (Figura. 5). Las cuencas endorreicas se ubican al oeste de la sierra, del lado de la ladera de sotavento y alimentan regiones hidrológicas como las del Salado, Nazas-Aguanaval y Mapimí, sus alturas máximas oscilan entre los 3700 y los 2200m y las mínimas entre 1856 y 745m; la principal cuenca endorréica de la SMOr es la del Río Nazas-Aguanaval. Las cuencas exorreicas se ubican al este, del lado de la ladera de barlovento y alimentan regiones del Pánuco, Soto La Marina y San Fernando, sus alturas máximas oscilan entre los 3702 y 2763m mientras que sus alturas mínimas llegan al nivel del mar.

Figura 1. Regiones hidrológicas de la Sierra Madre Oriemtal.
Figura 2. sub-Regiones hidrológicas de la Sierra Madre Oriental.
Figura 3. 32 Cuencas Hidrográficas de la Sierra Madre Oriental.
Figura 4. 387 Subcuencas Hidrográficas de la Sierra Madre Oriental.
Figura 5. Cuencas Endorréicas y Exorréicas de la Sierra Madre Oriental.

Debido a la estructura cárstica de las montañas, la SMOr funge el papel de torre de agua captando las lluvias provenientes de los vientos alisios del Golfo de México, y devolviéndola en forma de manantiales y resurgencias o fuentes vauclusianas que en algunas zonas son de carácter intermitente y solo están presentes en épocas de lluvias pero en otras áreas pueden ser permanentes e irrigar amplias zonas de la llanura costera del golfo, así como tener corrientes tributarias de dos de los ríos más importantes de México como el Bravo y el Pánuco. Debido a la misma característica porosa de la roca, la acumulación de agua sin corriente no es frecuente, solo hay algunas áreas de los valles intermontanos donde se puede acumular agua y formar lagunas de manera temporal durante la época de lluvias, especialmente en la región sureste de la sierra donde la precipitación es mucho más alta que al noroeste (Figura. 6).

Figura 6. Cuerpos de agua de la Sierra Madre Oriental.

Edafología de la Sierra Madre Oriental

Sierras Transversales: En estas sierras predominan los litosoles con suelos de menos de 10 cm de profundidad y en los lomeríos y bajadas dominan los xerosoles háplicos y cálcicos poco profundos. Los suelos en esta subprovincia son en su mayoría de origen residual y en menor proporción colurio aluvial, se caracterizan porque en la mayoría de los casos presentan fases salinas, por lo que su fertilidad es baja y su uso se ve muy limitado.

Gran Sierra Plegada: Los suelos que dominan son los litosoles, derivados en su mayor parte de calizas y lutitas del Cretácico Inferior y Superior, su desarrollo es incipiente, son poco profundos (menos de l0 cm) y se les encuentra limitados por un contacto lítico continuo y coherente; están asociados con otros de colores pardo oscuros o pardo rojizos que sobre yacen a roca caliza o a material enriquecido con cal en más de 40% (Rendzinas). También hay afloramientos yesíferos paralelos en el mismo sentido, particularmente del lado occidental de la sierra, y fosforitas en menor medida.

Pliegues de Saltillo-Parras: En los llanos dominan las lutitas y las areniscas mientras que en las sierras se presentan los suelos denominados litosoles, que son de origen residual y tienen un desarrollo incipiente. Asociados a ellos se encuentran los regosoles calcáricos, sobre todo en las sierras, en donde estos suelos se han derivado de las lutitas-areniscas que las conforman.

Sierra de la Paila: La dominancia de las calizas provenientes de litosoles es casi completa en la sierra, excepto en el valle de San Marcos y Los Pinos, donde afloran rocas volcánicas basálticas sobre un área de consideración.

Sierras y Llanuras Coahuilenses: Se observa en toda la subprovincia un claro predominio de los litosoles, que son suelos de origen residual, poco desarrollados y muy someros (no exceden los 10 cm de profundidad). Sin embargo, dependiendo del sistema de topoformas en que se encuentren, forman asociaciones diferentes.

Serranías del Burro: En ella dominan los litosoles, también están presentes rendzinas con frecuencia asociadas con regosol calcárico o con xerosoles háplico, cálcico y lúvico.

Sierras y Llanuras Occidentales: En la parte austral de la unidad afloran rocas ígneas intrusivas. Predominan suelos con una capa superficial de color claro, que en muchas ocasiones presentan a profundidad manchas, polvo o aglomeraciones de cal, los cuales son denominados xerosoles cálcicos. En esta subprovincia las condiciones climáticas son muy similares, por lo que aquí también abundan los xerosoles, sobre todo gypsicos, aunque hay cálcicos y háplicos. Cubren 41.60% de la región y se localizan fundamentalmente en las llanuras, donde son de origen aluvial y están asociados con yermosoles gypsicos.

Carso Huasteco: Los diferentes tipos de suelos presentes en esta zona tienen alto contenido de carbonatos, derivados de calizas por la acción de la precipitación y la temperatura, son de origen residual y presenta un fuerte grado de disección, por la acción de los importantes ríos que afluyen en ella. Sobre este panorama se encuentran zonas de suelos: rendzinas asociados a litosoles, feozems háplicos, regosoles cálcaricos y luvisoles orticos. En los cañones dominan los litosoles de origen residual, poco profundos (menores de 10 cm), de colores obscuros y rojizos; con abundantes afloramientos rocosos y fase lítica. En los valles y llanuras intermontanas se encuentran los suelos más profundos, fundamentalmente vertisoles pélicos.

Localización de la Sierra Madre Oriental

Figura 1. Localización de la Provincia Fisiográfica de la Sierra Madre Oriental.

Basándonos en la clasificación de Cervantes, et al., (1990), la Sierra Madre Oriental es una cadena montañosa que se localiza en el noreste de México (Figura. 1) cuyo polígono abarca aproximadamente 22,019,231 hectáreas o el 11.20% del total de la superficie continental de México (196,437,500 hectáreas). Sus sierras están orientadas de sureste a noroeste y tienen una gran curvatura que orienta una porción de occidente a oriente llamada curvatura de Monterrey (Sánchez, 1985). Su longitud aproximada es de unos 1250 km que se extiende desde el sur de Texas, en el Parque nacional Big Bend, pasando por Coahuila, Durango, Zacatecas, Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí, Guanajuato, Querétaro, Hidalgo, Veracruz y Puebla (Tabla. 1).

Tabla 1. Distribución y porcentajes estatales de la provincia fisiográfica de la Sierra Madre Oriental.

Anchura y elevación

Su anchura promedio es de 214 km, teniendo en sus partes más angostas 62 km y en sus partes más anchas 343 km, aproximadamente. Según el Continuo de Elevaciones Mexicano (INEGI, 2012), su altura mínima es de 5m y su altura máxima de 3,709 msnm (que corresponde al Cerro del Potosí, en el Municipio de Galeana, Nuevo León) y en promedio es de 1,313.24 msnm.