El Cañón del Río Pilón

El río pilón nace en las profundidades  encañonadas de la sierra madre oriental del estado de Nuevo León, en el municipio de Rayones y sus aguas son afluentes del río San Juan, el más caudaloso del estado que a su vez forma parte de la cuenca del Río San Fernando.

Al bajar por la sierra ha creado otro cañón que desemboca en el municipio de Montemorelos, junto a la comunidad de Puerta de la Boca. Desde aquí se puede realizar un recorrido ameno entre el cauce, aunque debido a los huracanes Alex en el 2010 e Ingrid en el 2013 las aguas han dejado en malas condiciones los caminos, que definitivaente es algo positivo pues evita la circulación masiva de vehículos 4 x 4 que maltratan el cauce del agua.
Entrada al cañón del río pilón desde la comunidad Puerta de la Boca.

La vegetación que domina en ésta zona que se ubica a 600 msnm es de matorral submontano.

Aunque también podemos ver que al lado del cauce hay manchones de vegetación riparia la cual está representada por los hermosos sabinos o ahuehuetes (Taxodium mucronatum) el árbol de México.

El agua baja cristalina desde el municipio de Rayones.
El recorrido comienza a un lado del cauce, donde es posible ver una gran biodiversidad, desde plantas en floración tanto rupícolas como acuáticas, insectos, aves y rastros de otros organismos. Se puede ir a un lado del agua observando la vida asociada al agua que corre así como a las laderas rocosas que enmarcan el cauce del agua como lo son plantas asociadas a taludes rocosos y de piedra conglomerada.
Egagrópila de tecolote o lechuza, se puede observar la carcasa de un insecto de color verde brillante.

Grilleta Pterophylla beltrani.

Crasa que es muy utilizada como ornamental en las casas. Sedum palmeri.

Otra crasa que también es muy usada como ornamental. Sedum wrigthii.

Un microecosistema de las rocas: lechuguillas, crasas y siemprevivas entre los atisbos de suelo entre litosoles.

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Pata de vaca Bauhinia machranthera, la planta más ampliamente distribuída en la sierra madre oriental.

Un saltamontes inmaduro, se le pueden observar sus pequeñas alas sin desarrollar del todo.

Una Mascagnia macroptera, una planta característica del matorral submontano.

Frutos de Mascagnia macroptera.

Frutos ya secos, adentro contiene su semilla. La especie macroptera se refiere al ala grande que cubre la semilla.

Otra vista de los frutos de Mascagnia macroptera.

Una planta muy asociada a los cuerpos de agua: Lobelia cardinalis.
Más adelante como a 1km de distancia de Puerta de la Boca se encuentra un venero. Los veneros son salidas de agua a través de la roca, esto se debe al proceso geológico a través del cual el agua de lluvia que cae sobre las montañas se filtra entre las grietas de la misma llegando por gravedad a los huecos subterráneos que hay en ellas, especialmente las montañas de orígen sedimentario que son de rocas muy porosas y permeables, cuando el agua que se junta dentro de los montañas llena las cavidades se forman acuíferos que buscan filtrarse por alguna grieta más abajo por gravedad, el agua se sigue acumulando y la presión aumenta busca salir por las zonas más blandas de roca creando así los veneros que escurren hacia la libertad, brindándonos del agua limpia. En el recorrido está un venero impresionante, el más impresionante que hayamos presenciado. 
Venero en el cañón del río Pilón.

Un venero es un escurrimiento de agua que escapa de las parte subterráneas de la roca que compone las montañas.

El agua brota.

El agua permite el desarrollo de especies asociadas a los cauces de agua como el lampazo u oreja de elefante Xanthosoma robustum.

El venero su ubica sobre un talud de roca en la parte sur del cañón.

El crecimiento de lampazos crea umbría que sirve de refugio a especies asociadas al agua, princopalmente anfibios.

Puee verse el crecimiento de helechos y lampazos por la cantidad de agua que brota del venero.

Se forman pequeñas cascadas de agua cristalina y helada por venir de las profundidades de la roca.

Junto al venero se halla un altar a la virgen de Guadalupe.
Conforme vamos avanzando a menudo el camino se interna en las laderas del cerro, alejándose del agua y permitiendo ver el matorral submontano más de cerca con otro tipo de plantas, aunque en repetidas ocasiones el camino de nuevo baja y no en pocas veces cruza el cauce, por lo que si viene crecido el paso se torna imposible en vehículos o a pie, estas características hacen que este tipo de lugares se conserve a salvo de las actividades humanas debido a la inaccecibilidad.

Siguiendo el río. Sobre las laderas se pueden observar matorrales submontanos y bosques de encino.
Hay partes donde el río hace recovecos y se hace más profundo.
Matorral submontano, un lugar muy umbroso.

El río adquiere tonalidades turquiesa debido al agua limpia y los minerales que arrastra.

Camino por entre el matorral sumbontano.

Cerca con postes de madera y alambre de púas que delimita los ranchos.

Conforme se avanza en el matorral submontano podemos apreciar otro tipo de especies interesantes, algunas de ellas como la parra silvestre, inimaginables para muchísimas personas que creen que en nuestras sierras no hay alimentos comestibles. En las zonas serranas hat también muchos sitios que sirvieron posiblemente de cobertizos para los antiguos chichimecas, eran lugares con agua, con cuevas y con plantas y animales comestibles. Atrás del venero encontramos una agradable oquedad muy fresca y húmeda donde además encontramos plantas de la familia Piperace que se distribuyen en las zonas más húmedas del estado y son raras, apenas 5 Peperomias y una del género Piper que es la que encontramos: Piper auritum.

Oquedad tras el venero.

Un cobertizo lleno de vida.

Piper auritum.

Parra silvestre: Vitis berlandieri.

Parra comestible y nativa.

Chapulines que también pueden ser comestibles.

Granjeno, Celtis pallida, su fruto es agridulce y se puede elaborar mermelada.

Una papaya que aunque es silvestre en México no se distribuye naturalmente en el estado de Nuevo León, esta fue quizá producto de un descuido.

Papaya.

Ha sabido sobrevivir bien las heladas de la sierra.

Además de las plantas comestibles hay también muchas herbáceas interesantes que componen el estrato bajo del matorral submontano. Debemos señalar que este tipo de vegetación caracterizado por cubrir el faldeo de la sierra entre el matorral espinoso Tamaulipeco y los bosques de encino de la sierra es endémico, es decir es un ecosistema único en el mundo. Es subinerme, que quiere decir que algunas de sus especies son espinosas y la mayoría no lo son, es denso y tiene un porte que llega hasta los 8 metros o más de altura, caracterizado por especies como la barreta (Helietta parvifolia), la anacahuita (Cordia boissieri), el granjeno (Celtis pallida), la palma yuca (Yucca treculeana), el palmito (Brahea berlandieri), la anacua (Ehretia anacua), el chamal (Dioon angustifolium), la acacia (Acacia berlandieri), la monilla (Ugnadia speciosa), el fresno (Fraxinus sp.) y muchas otras especies arboreas, arbustivas y herbáceas.

Charrasquillo (Paintheria elachystophylla).

Gallito (Centrosema virginiana).

Tenaza.

Tenaza (Havardia pallens).
Catácea creciendo (Echinocactus hamatacanthus) con siemprevivas (Selaginella pilifera).

Oenothera sp.

Barreta (Helietta parvifolia) una planta característica del matorral submontano.
 Sobre el sendero hay un falsete que indica la entrada a un rancho. La sierra entera tiene dueño, ya sean propietarios particulares, ejidales o propiedad de la nación toda la tierra está fraccionada. Afortunadamente muchos de estos terrenos son vírgenes todavía, en la parte norte de la sierra madre oriental en los estados de Coahuila, Nuevo León, Durango, Zacatecas y Tamaulipas es mucho más fácil ver la sierra conservada que en San Luis Potosí, Querétaro, Guanajuato, Hidalgo, Veracruz y Puebla debido a que en los primeros los propietarios suelen vivir en las ciudades y no abundan los ejidos, mientras que en los últimos abunda la sobrepoblación rural. Si de conservación se trata, es preferible que no existan personas en la sierra para que los procesos naturales sigan su curso. 
Entrada a un rancho privado.

Los ranchos privados muchas veces son beneficiosos para la conservación de la vida silvestre.

Vista del rancho Las Pintas.
 El cañón sigue su curso río arriba. Se pueden observar oquedades horadadas por acció del agua y muchos relieves en la roca caliza que nos demuestran la antiguedad de ls rocas y la paciencia del agua para cincelrlas. Estas paredes además son hogar de muchas especies que se han adaptado a vivir en el suelo somero que sobresale de entre las grietas de la roca, muchas otras son acuáticas y otras más son tan versátiles que colonizan el lecho rocoso hasta que una crecida del río ls arrastra cada temporada de huracanes.
Oquedades horadadas por el paso del agua.

El cañón tiene paredes verticales sobre el lecho desde donde se aferran una amplia variedad de especies rupícolas.

Paredes de roca y deslaves.
Oquedad y vista hacia el sur.

Vista de la oquedad desde afuera.

Pared de roca caliza colonizada por miles de plantas rupícolas.

También pudimos observar  especies asociadas al cauce del agua, algunas de ellas invasoras muy agresivas como el carrizo (Arundo donax).

Lobelia cardinalis.

Cyperus sp.

Fruta de la rana, Phyla nodiflora.

Astracea sin id.

Carrizo (Arundo donax) una especie invasora de cuerpos de agua.
Sin id.
El día estuvo soleado y fresco, pudimos conocer otro cañón más de la sierra madre, otro proverbial camino de agua entre la parte alta y la parte baja de una cuenca hidrográfica y ver la magnitud que el agua tiene en la vida de todos los organimos incluyéndonos a nosotros. La sierra madre oriental propicia la captación de agua en sus mantos acuíferos y nos las devuelve en forma de los múltiples ríos que alimentan la llanura costera del Golfo.
Hasta aquí llegó nuestro viaje.

Vista del ecosistema del cañón del Río Pilón.
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El cañón del Alamar, Municipios de Linares-Galeana, Nuevo León

En la franja de montañas que ciñen el centro del estado de Nuevo León, existe una serie de cañones estrechos que interrumpen la continuidad del macizo montañoso y son un pasaje entre la llanura costera del Golfo Norte de fisiografía plana, climas cálido-subhúmedos y matorrales espinosos tamaulipecos y el altiplano mexicano de fisiografía ondulada, climas templados-secos y matorrales xerófilos.
El acordeón de serranías se imponen plegadas en anticlinales y sinclinales, o crestas y valles que aglomeran tipos de roca, suelos, climas, altitudes, exposiciones, insolaciones, umbrías y por su puesto flora y fauna uy diversos. Son los cañones, los pasadizos que irrumpen y hacen que las aguas que caen en la parte alta de la cuenca puedan bajar de manera muy rápida hacia la llanura. 
La Sierra Madre Oriental está llena de ellos. Hace unos meses visitamos el del Alamar, por donde escurre el río Potosí (llamado así en la parte alta de la cuenca en el municipio de Galeana)-Cabezones (en la parte baja en Linares y Montemorelos), parte de la cuenca de San Fernando-Soto la Marina, cuya altura máxima es el cerro del Potosí con 3700 msnm y la altura mínima es de 0 m en el municipio de Soto La Marina, desembocando en el Golfo de México en el estado de Tamaulipas. 
El cañón es sinuoso, está rodeado de altas paredes verticales, roca expuesta y pequeños bosquetes de encinos, pero en su mayoría podemos ver matorrales submontanos y la corriente perene del río Potosí. El nombre de Alamar hace referencia a los álamos de río (Platanus rzedowskii) que también abundan.

En la entrada se ubica la localidad de Loma Alta, del municipio de Linares, posteriormente Las Caleras, Temporales, Canoas, La Boquilla, Los Sabinos, El Alamar, El Mezquite, Los Americanos, Guadalupe, después sigue Galeana con Los Chorros, Las Palmas, Protrero Prieto de Abajo, Potrero Prieto de Arriba, El Nopal, Molino de Higueras y Brownsville, el cañón se abre justo en la entrada a la cabecera municipal de Galeana, incluso se puede ver desde la carretera y es posible andarlo a pie o en un vehículo todo terreno. En esta entrada solo llegamos hasta Los Americanos, pero ya tenemos otra entrada de la parte que corre de Potrero Prieto de Abajo, con el manantial de aguas azufrosas.

Entrada al cañón del Alamar en la comunidad de Boquillas. Aquí a menudo se transportan en carretas jaladas por bueyes debido a la gran cantidad de piedra bola o cantos rodados que impiden el paso a los vehículos, sobre todo en temporada de lluvias.

Salimos muy temprano y dejamos nuestro vehículo en la comunidad de La Boquilla para caminar y poder hacer un reconocimiento a fondo de la biodiversidad que hay en el cañón. Desde muy temprano estuvimos oyendo el canto del tinamú canelo (Crypturellus cinnamomeus) un ave parecida a una pequeña gallina que es muy críptica, es decir que se la pasa oculta entre la maleza y es muy fácil escucharla pero muy difícil verla. De hecho hasta hace pocos años se extendió la dsitribución de esta ave a zonas centrales del estado de Nuevo León. En éste artículo de unos colegas de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León, encontraron al tinamú canelo en el Cerro de la Silla y la sierra del mismo nombre apenas en el 2011, además se menciona:

“En Nuevo León, Sutton (1951) considera la especie como la mejor conocida de la familia y establece una distribución desde el norte de Linares hacia el sur. Por otro lado, Contreras-Balderas et al. (2008) proporcionan un registro fotográfico en un bosque de Quercus en el Parque Nacional Cumbres de Monterrey, mientras que el registro fotográfico más reciente es el de A. Hidalgo en 2010 en el Área Natural Protegida Parque La Estanzuela (com. pers.)”.
Tinamú canelo. Fotografía de Dave Irving.

Por lo que haber escuchado el canto del tinamú en el cañón del Alamar confirma que podría estar bien establecida y usar la sierra madre oriental desde Tamaulipas hasta Nuevo León. A continuación les dejo un video de su canto captado ya cuando veníamos bajando del cañón:

Vista del cañón en la comunidad de Boquillas, hábitat del tinamú canelo, bosques de encino y matorrales submontanos.

El paisaje es majestuoso, la sierra se abre en una garganta profunda pero muy amplia rodeada de montañas altas y escarpadas con matorrales submontanos que van poco a poco pasando a bosques de encino, pudimos registrar variadas especies de plantas como el ébano, anacua, jaboncillo, panalero, barreta, nopal, salvia, poleo, chicalote, potro, anacahuita, tenaza, vara dulce, chile piquín, y en ésta época del año es posible hallarlas floreciendo o fructificando.

Matorrales submontanos en el cañón El Alamar.

Eucnide lobata
Anagallis arvensis.

Havardia pallens. Tenaza.

Especie herbácea sin identificar (flor azul), Calyptocarpus vialis (flor amarilla) y líquen.

Ehretia anacua. Anacua.

Ebenopsis ebano. Ébano.

Echinocereus sp. Alicoche.

Salvia ballotaeflora. Salvia.

Mascagnia macroptera. Vid mariposa amarilla.
Capsicum annuum var. glabriusculum. Chile piquín.

Cordia boissieri. Anacahuita.
Anacahuita en flor.

Forestiera angustifolia. Panalero.

Opuntia sp. Nopal.

Caesalpinia mexicana. Potro.
Flor del potro.
Sapindus saponaria. Jaboncillo

Árbol de jaboncillo.

Vista del cañón del Alamar a la altura de la comunidad de Los Sabinos. Se pueden observar bosques de encino en las montañas.
El camino tiene secciones que van por sobre el cauce seco y secciones que van en el faldeo de la sierra, en general está en buenas condiciones después del huracán Alex en julio del 2010 y el huracán Ingrid en septiembre del 2013, pero hay partes donde hay que cruzar el río y es donde puede haber problemas debido a la piedra suelta. También se desembocan veredas que se meten a la sierra, algunas entre el matorral bastante intrincado.
Camino por entre la sierra en el cañón del Alamar. Ideal para los ciclistas y excursionistas.
Vereda que se interna entre los matorrales de la sierra.
El cuidador de la entrada.
Hay partes del camino entre el cauce seco y otras más entre el río, sin un vehículo de doble tracción es imposible acceder, el paseo es agradable a pie y hasta en bicicleta. 

El río Potosí-Cabezones es un cuerpo de agua perenne y ha permitido que se desarrolle una gran cantidad de ambientes riparios en donde pulula la vida, especialmente de artrópodos como caballetes, libélulas, mariposas, arañas cazadoras, zapateros, nadadores de dorso y carritos de agua, así como peces y ranas.

Cauce del río Potosí-Cabezones, de tipo permanente lo cual permite el desarrollo de ambientes riparios en aguas cristalinas.
Pececitos Astyanax mexicana, sus poblaciones solo se confinan a cauces de aguas muy limpias, lo cual nos indica la calidad de las aguas del río.

Vista del cañón del Alamar pasando Los Sabinos y antes de llegar al la ranchería del Alamar.

Vista del Cañón del Alamar desde la ranchería de Los Americanos.

A la altura de la ranchería Los americanos pueden verse veras fértiles donde se siembra maíz, nogales y se alimentan rebaños de cabras.

El agua atrae mucha fauna, variadas especies de odonatos como éste caballete o caballito del diablo.

El agua también es propicia para el desarrollo de especies asociadas a ambientes riparios como los álamos de río o también llamados sicomoros (Platanus rzedowskii), de ahí el nombre del cañón: el alamar, que alude a la concentración de ésta especie en sus riberas.
Álamo de río (Platanus rzedowskii) en las riberas del cañón, de ahí su nombre.
Otra especie asociada a los cauces de los ríos son los sauces llorones o sauz (Salix bonplandiana).
Sin duda un elemento que no puede faltar en los ecosistemas mexicanos son los agaves, aquí un par de agaves escabrosos (Agave scabra) por su textura rasposa.

Una rana del género Lithobates.

En algunas partes, sobre todo en las rancherías se pueden observar este tipo de puentes rústicos que la gente usa para pasar de una ribera a otra, aunque en cualquier venida fuerte de agua estos puentes desaparecen, pues se los lleva la fuerte corriente.
Un renacuajo.

En algunas zonas el río adquiere tonalidades turquesa por la acumulación de minerales, en otras, tonalidades verdes por la acumulación de algas.

Incluso entre la ranchería de Los Sabinos y Los Americanos hay un pequeño manantial que brota de la sierra y alimenta al cauce en forma de afluente, no sabemos si es perene o temporal, pero suponemos que por su pequeño tamaño debe ser temporal y solo existe en época de lluvias.

Nacimiento de agua.

Pequeño nacimiento de agua entre las rocas, debido a la coloración amarillenta de las rocas, podria tratarse de una acumulación de agua azufrosa como ocurre en otros nacimientos río arriba.

El agua nace de entre las rocas y alimenta el afluente del río Potosí-Cabezones.

Un álamo ha crecido en la base del nacimiento.

Cascada pequeña que se forma por el nacimiento de agua.

Tras el nacimiento se extiende una cañada con bosques de encino.

La coloración amarillenta delata posible filtración de azufre en el agua.

Éste tipo de ambientes genera microecosistemas donde convergen gran cantidad de fauna artrópoda, incluso si existiera la posibilidad de colocar cámaras infrarrojas podríamos captar animales nocturos que bajan a abrevar al nacimiento y el estanque que se forma, ese día solo vimos una interesante concentración de microfauna asociada al agua.

Mariposa.

Zapateros en la superficie del agua.

Araña cazadora.

Libélula.

Has secciones del cañón en donde la roca caliza deja ver su angustiosa geomorfología, la cual indica un fuerte empuje que en tiempos pasados los procesos geológicos provocaron a los macizos que emergieron del lecho marino.

Paredes verticales con capas comprimidas, se puede ver la fuerza con la que la roca literalmente fue doblada hasta en 90 grados.

Toda una caja de pandora para los geólogos, ¿qué nos dirían las rocas si hablaran?.

El cañón es un caleidoscopio entre diversidad geológica, biológica e hidrológica. 
Ese día volvimos hasta donde dejamos el vehículo estacionado en la ranchería de Las Boquillas por no arriesgarnos a quedarnos varados, la tarde fue calurosa y bien aprovechada hasta por los perros.

La Picea disfrutando del cauce del río y atrás capas y capas del cañón del Alamar.


En la segunda ocasión nos aventuramos hasta más adelante de la ranchería de los Sabinos, pero lamentablemente nos quedamos varados en medio de la pasada del río y estuvimos a punto de que el agua entrara a la camioneta. Desesperados comenzamos a hacer palanca a las llantas enterradas entre las piedras para tratar de des atascar la camioneta pero como por mera treta del destino, un grupo de biólogos conocidos que casualmente se encontraban de paseo aquel domingo nos remolcaron con su vehículo doble tracción. Este post lo dedico afectuosa y respetuosamente al Dr. Jorge Verduzco y el Dr. Manuel Nevárez de la Facultad de Biología de la UANL, así como al Dr. Raúl De la Torre Lillingston, su esposa la Dra. Clauda Plata de la UNAM y demas colegas amantes de las cactáceas cuyos nombres torpemente olvidé por habernos ayudado amablemente a salir literalmente del atolladero aquel día. Les dejo aquí la fotografía que muestra el momento después de salir haciendo la inconfundible señal de un cactus candelabriforme que los compañeros de la UNAM llaman la “compaseñal” y para los amantes de los cactus les dejo su página de facebook. 

Bien atascados en el río.
Con el Dr. Manuel Nevárez y el Dr. Jorge Verduzco de la FCB de la UANL.
La compañseñal con el Dr. Raúl De La Torre Lillingston y su esposa la Dra. Claudia Platas de la UNAM.

Flora y Fitogeografía de la RTP 82 Cañón de Iturbide, Nuevo León, México

El artículo científico es por lo general la culminación de un proyecto de investigación que se lleva a cabo. Aunque no es la única opción, por ahora ha sido la que se me ha presentado y con gusto les comparto un artículo referente a mi tesis de maestría sobre plantas de la sierra madre oriental en el estado de Nuevo León. Vamos avanzando despacio a la comprensión de nuestra diversidad florística, pero vamos avanzando.

Versa sobre la flora de una región que la CONABIO  ha declarado prioritaria para la conservación, es el Cañón de Iturbide, en el extremo oriente de la sierra madre oriental del estado de Nuevo León, ya colindando con el estado de Tamaulipas. Es un área escarpada,inaccecible, poco frecuentada y con interesantes relaciones florísticas neotropicales y neárticas, además de presentar profundos cañones como el de Rancho Viejo, El Caribeño, Jaures, La Escondida, El Marrubial, Arroyo Seco, Potosí, Las Azufrosas etc. que permiten que la temperatura se regule gradualmente entre la llanura costera y el altiplano y no de golpe como en una barrera orográfica que se eleva de pronto, lo cual permite la ineracción de floras riparias reproducción de ciertas especies de insectos de zonas cálidas como diferentes especies de mariposas, polillas y avispas. Es un área con mucho panorama escénico, además de la cascada del Caracol, y la Cascada la Escondida (fragmentada pero enorme) y por su fuera poco es un refugio para el chamal endémico Dioon angustifolium, una nueva especie de girasol que solo vive en un talud escarpado al fondo del barranco y algunos maíces nativos cuya semilla aún se sigue sembrando hasta la fecha. 
Subiendo por el cañón de Jaures.

Cascada el Caracol.

Yucca linearifolia y al fondo la Sierra de la Muralla.

Vista panorámica del Cañón de la Escondida.

La Salitrera.

Cascada de aguas azufrosas La prieta Linda, en la comunidad de Potrero Prieto.

Población de Dioon angustifolium.

Descendiendo a rapel de la cascada La Escondida.

Cañón de Arroyo Seco.

Cañón El Caribeño.

Cañón El Potosí.

Paraje Lagunillas en la comunidad de El Tejocote.
En pocas palabras la Región Terrestre Prioritaria 82, Cañón de Iturbide es una joya, aquí les dejo el artículo gratuito para su consulta: http://brit.org/webfm_send/470

El manantial del Volcancito, Linares, Nuevo León

Ya hace tres años que llegué a Linares y uno de los primeros sitios que fui a conocer fue el Cañón de Jaures y la Cueva del Volcancito, de los cuales hice una entrada del blog en aquel entonces.
A principios de año volví a frecuentar el sitio del Volcancito, pero a diferencia de hace tres años, ahora estaba casi seco, había que bajar unos 40 metros por un sótano estrechoy aún así no pudimos sondear el sitio exacto hasta donde había agua. Estas son las imágenes, aunque borrosas por falta de tripié:

Cueva profunda del Volcancito.
Los compañeros sondeando el sitio hasta donde llegó el agua.

Vista desde adentro de la cueva.

Con flash de la cámara nos fue más fácil ver los detalles desde adentro.

Un poco más abajo y no encontramos rastros de agua. 
Esta vez regresamos con la promesa de encontrar por fin el volcancito con agua, pues en la temporada de lluvia suele pasar que se llena y brota a raudales, cuál fuente vauclusiana, sin embargo, con el paso del huracán Ingrid durante el 14, 15 y 16 de septiembre la cantidad de agua superó nuestras expectativas y el agua al salir de la cueva formó una cascada uniéndose al río que baja por el cañón de Iturbide y solo lleva agua después de los huracanes. Todo un espectáculo. Aquí les dejo las fotos, igual un poco borrosas por falta de luz.

Cañón de Iturbide con su río intermitente después del Huracán Ingrid, octubre del 2013.
Cascada de agua que brota de la cueva del volcancito al fondo.

Agua brotando del cerro.
Al ir subiendo por un costado de la cascada pudimos llegar hasta la bocacueva, sitio que durante el estiaje estuvo totalmente seco y ahora rebosaba de agua llegando casi al techo de la cueva. Nos imaginamos la cueva sumergida de aguas turquesas, la impresionante cavidad repleta de agua que no deja de salir durante semanas.


El compañero Humberto, colega botánico, cerca a la bocacueva.
Agua brotando a raudales desde las profundidades sumergidas de la cueva.

Actualmente nadie ha sondeado las profundidades de esta cueva.
Al paso de las lluvias la sierra se embebe y llena los mantos acuíferos, pues en ella por su orígen calcáreo más que en otras sierras, hay una súper red subterránea de cuevas, sotanos y cavernas que sirven como resguardo del líquido y los van suministrando poco a poco hacia la superficie como en el caso de la cueva del volcancito.
Cascada que se forma al pie de la cueva del volcancito.
Y al agua fluye por algunas semanas o meses, dependiendo qué tan copiosas hayan sido las lluvias previas y posteriores que mantienen vivo el afluente.
Aquel día se nos llegó la hora de volver y dejamos atrás el paraje con un clima fresco ya típico del fin de la temporada de lluvias, esperando que el agua que brota de la sierra siga presente hasta que las lluvias vuelvan el próximo año en el mes de julio.
Atardecer en el Cañón de Iturbide.

Cañón de Iturbide, vista al poniente.

Álamo de río (Platanus rzedowski) a la vera del río Iturbide.

Viaje etnobotánico a la sierra Otomí-Nahua-Tepehua del norte de Veracruz

El pasado mes de julio tuve la oportunidad de aventurarme en un viaje etnobotánico a la parte norte del estado de Veracruz, más específicamente a la sierra donde convergen tres culturas: la Otomí de las sierras orientales, la Nahua de la Huasteca y la Tepehua.

Anduve visitando los municipios de Ixhuatlán de Madero, Chicontepec de Tejeda, Zontecomatlán de López y Fuentes, Huayacocotla, Zacualpan y Texcatepec. Algunos de manera fugáz, pero llevándome gratos recuerdos y valiosísima información en cada uno de ellos, brindada cordialmente por sus habitantes Otomíes.
El primer día llegué de Linares a Álamo Veracruz en un autobús de la línea Futura de Estrella Blanca, a las 5 de la mañana, de ahí tomé un autobús local de Álamo a la comunidad de Llano de Enmedio municipio de Ixhuatlán de Madero, ahí llegó por mi mi Maestro Otomí el Dr. Luis Pérez Lugo, su primo Don Mayolo y su sobrino Omar, para posteriormente dirigirnos a la cabecera del municipio de Chicontepec y después a la comunidad de Limontitla, en el municipio de Zontecomatlán. Se habló con unas cuantas personas y se levantó el registro de las especies útiles más conspicuas. El tipo de vegetación en Limontitla es Selva Alta Perennifolia, o lo que queda de ella…

Palacio municipal de Chicontepec de Tejeda, El Balcón de las Huastecas, Veracruz.

Calles de Limontitla, Zontecomatlán, Veracruz, y pensar que alguna vez todas estas laderas estuvieron cubiertas de Selva Alta Perennifolia.

Chinche transmisora de la enfermedad de Chagas.

Un amigo muy fresco.
 Después de ahí nos dirigimos a Zontecomatlán donde cenamos, para después partir hacia Huayacocotla, cruzando prácticamente la sierra por todo el espinazo, viendo desde selvas tropicales hasta bosque mesófilo de montaña. De Huayacocotla, donde por cierto hacía mucho frío aquella noche, partimos a la comunidad de Atixtaca por una brecha sinuosa que baja desde Huaya hasta un valle amplio con bosques de niebla y varias plantaciones forestales, ahí pernoctamos en una hermosa cabaña con el mejor de los anfitriones: Doña Clarencia, la madre de mi Maestro Otomí. Ahí conocí a demás a Reyna, la hermana menor del Dr. Lugo, quién me sorprendió que también sea bióloga y se encuentre estudiando la vegetación de la Sierra de Otontepec, una  hermosa serranía aislada en el centro norte de la llanura veracruzana. Aquí hice otro levantamiento de información.

La cabañita donde dormí. De verdad que es un lujo dormir en esta casa en medio del bosque de niebla.

El patio de la casa de Doña Clarencia.

Una yegua.

Aquí las personas suelen criar borregos.

La casa donde me hospedé. Atixtaca, Zacualpan, Veracruz. Tipo de vegetación: bosque mesófilo de montaña.
 Posteriormente partimos en la camioneta hacia la comunidad de Agua de la Gallina, tambien en Zacualpan, pero de ahí bajamos a pie a un rancho privado en la congregación de la Guayaba en donde me mostrarían los famosos Pezmones, helechos arborecentes del género Cyathea, que alguna vez fueron bastante abundantes en toda la franja nubosa de la sierra madre oriental desde Veracruz hasta Oaxaca y que ahora se encuentran en peligro de extinción principalmente por el cambio de uso de suelo. Aquí pude observar uno de los mejores bosques de niebla que he visto en mi vida, pero muy a mi pesar, es solo un pequeño cañón fragmentado de unos cuantos cientos de hectáreas.
Pezmon, helecho arborescente del género Cyathea. Zacualpan, Veracruz.

Bosques de niebla de Zacualpan, Veracruz. Los helechos más pequeños se llaman pezmas.

Pezmas y pezmones, bosques de niebla, Zacualpan, Veracruz.
 Si hay algo que abunda en los bosques húmedos de Veracruz son los hongos, sin embargo, son organismos bastante desconocidos y desafortunadamente no cnozco sus nombres, pero si alguien quiere colaborar para identificarlos, se los vamos a agradecer todos quienes nos interesa conocer más acerca de la diversidad micológica mexicana. 

 Fue aquí donde he visto los liquidámbares más corpulentos y longevos de la sierra, aquí son llamados mirras, y los lugares donde abundan se les denomina mirrales.

Mi maestro Otomí, el Dr. Luis Pérez Lugo al lado de los liquidpambares más grandes del área.

El cayado de un helecho arborescente.

Helechos por todas partes. Nunca había visto tantos, sin embargo los más altos los vi en los bosques de niebla de  Tlanchinol, Hidalgo.

Se dice que aquí manda una mafia maderera lidereada por un solo dueño que no aprovecha, más bien explota la madera sin importar la integridad de los bosuques más biodiversos de la Sierra Madre Oriental. Desafortunadamente la CONAFOR está de acuerdo y premia las horribles plantaciones forestales sin dilucidar que éstas son un simple huerto de árboles, sin un ápice de biodiversidad como la tendría un bosque natural maduro.
 Después de ver los mejores bosques de niebla de la zona, partimos a la comunidad precisamente de la Pezma. Aquí también pude recavar mucha información y especies diferentes que la gente usa en su devenir cotidiano y además varias de ellas con un significado ritual. Esa tarde en la Pezma cayó un fuerte aguacero que al sonar sobre el techo de lámina en la casa de Doña Victoria, nuestra anfitriona, creaba un fuerte estruendo que sobresaltaba, sin contar que un gato noviero que nunca pude ver, se la pasó maullando incesantemente después de la tormenta y aún en las primeras horas de la mañana. Aquí además pude ver una gran variedad de animales domésticos que conviven de diaro con los habitantes de la Pezma.
La comunidad de la Pezma en un límpido amanecer de julio.

Vista desde la comunidad de la Pezma.

Lana secándose al sol.

Borregas.

Marranos bebés que para impedir que escapen entre las cercas, se les amarran al cuello horcones de diferentes tipos de madera.

De los compañeros más antiguos que tiene nuestro pasado indígena, el guajolote.

Una postal bizarra.

En ningún rincón de México pueden faltar las gallinas, que sin bien son asiáticas, se han adaptado perfectamente a nuestro entorno.

El Piojo, perro campero, raza criolla común en la zona.
Las vacas tampoco faltan en la geografía mexicana, desafortunadamente la dependencia a la carne traída por los españoles ha resultado en la apertura de muchos potreros para mantener hatos de ganado, que ha resultado en un intenso cambio de uso de suelo. Se acaba la salud humana y se acaban los bosques por creer que consumir carne a diario es saludable…

Y con los excrementos vacunos llegan más hongos.

Con los españoles también llegó el ganado equino.

Y deambulando por ahí, un montón de gatitos.
Las flores abundan ambién en los solares de las casas, en los caminos vecinales, las milpas y las brechas, la gran mayoría nativas y algunas malezas.

Orquídea.
Flor sin id.
Una huele de noche del género Mirabilis.

No me olvides, sin id.

Florifundio, Brugmansia sanguinea.

Hierba del zopilote, Ageratina sp.

Salvia sp.
Flor sin id.
Flor sin id.
La siguiente comunidad muestreada fue Cerro Chato, al pie de un imponente cerro de roca caliza que se considera sagrado.
El cerro Chato.
Vista desde Cerro Chato.
Parvadita de guajolotes en la comunidad de Cerro Chato.

Un gallo solitario en la comunidad de Cerro Chato.

Milpa al borde del abismo. Comunidad de El Tundó.
La siguiente comunidad fue Zacualpan, bajando por Agua Blanca en el estado de Hidalgo. Aquí hay varias minas de caolín y la extracción maderera es sumamente intensa, el tipo de vegetación es bosque de coníferas en su mayoría. El plan original era bajar de nuevo a Atixtaca y de ahí a las comunidades con selva tropical, pero un derrumbe adelante de la comunidad de Tzocohuite nos lo impidió, así que rodeamos por la cabecera de Zacualpan. Realmente pensaba que todas las cabeceras municipales de México tenían acceso pavimentado, me di cuenta de mi error, pues Zacualpan carece de carretera, solo se accede por brecha. Algunas comunidades por las que pasamos fueron Cruz de Ataque, Monte Obscuro (que de obscuro no tiene nada, solo hay plantaciones jóvenes de Pinus patula, muy deprimente, la verdad), Canalejas de Otates y El Manzanal. 
Deslave hacia Atixtaca adelante de la comunidad del Tozocohuite. En verdad que mis respetos al Dr. Lugo quien se sabe todos los caminos de la zona y sobre todo maneja muy bien de noche. Nada lo detiene.
Tiendita de paso en la comunidad de Tzocohuite.
Barranca cerca de la comunidad Tzocohuite. De las pocas zonas con bosques conservados debido principalmente a la inaccecibilidad para aprovechar la madera.

Tan cerca y tan lejos, Atixtaca se ve en el fondo de las barrancas pero debido al deslave tuvimos que rodear por la cabecera de Zacualpan.

Desafortunadamente en esta parte del municipio de Zacualpan hay muchísima extracción maderera, a mi parecer, bastante inadecuada.

Camino por la comunidad de Monte Obscuro.

La piedra parada, curioso mogote de roca caliza.

Monte Obscuro, de las pocas partes con bosques más o menos maduros.
Hornos para hacer carbón.
Riscos casi llegando a la comunidad de Zacualpan.

Pinguiculas sp. pequeñs plantas carnívoras creciendo en una pared por donde escurre agua durante la temporada de lluvias.
Pasamos Zacualpan y dimos vuelta por el camino que va para Atixtaca, pero antes de eso pasamos por un vivero que la CONAFOR tiene en la comunidad de Pueblo Viejo, donde realmente quedé impactada y decepcionada de lo que los cargos forestales del país son capaces de hacer. Pues a grandes rasgos resulta que el vivero produce una especie de pino que ni siquiera es de la zona: Pinus chiapensis, que si bien es una especie nativa de México y América Central y está asociado al bosque mesófilo de montaña, no se distribuye naturalmente tan al norte de Veracruz, más bien se ubica en los estados de Oaxaca y como su nombre lo indica: en Chiapas, y de ahí hacia Centroamérica. ¿Entonces porqué la CONAFOR siembra y distribuye esta especie en lugar de usar especies nativas? Son preguntas cuya respuesta solo atiende al mercado y al bolsillo…Pues por lo general a CONAFOR le resulta molesto investigar qué especies son las que crecen naturalmente en la zona, y además, mucho menos o nada les importa lo que los antiguos y originales pobladores Otomíes y Tepehuas de estas sierras tengan para decirnos acerca de cuáles son los árboles o las plantas que ellos más valoran y además son excelente candidatos para hacer reforestaciones, restauraciones e incluso plantaciones.

Vivero Forestal en Pueblo viejo, Zacualpan, Veracruz.
De hecho de eso versará el capítlo II de mi tesis de Doctorado, y el motivo de este viaje, expresamente para conocer los árboles nativos y valorados por los Otomíes que tengan potencial para la restauración de las zonas degradadas, y que, de lograrlo, sirva como guía para que la CONAFOR se acostumbre a escuchar la opinión de los pobladores locales y biólogos y aprenda a hacer los proyectos adecuadamente usando especies nativas desde el principio.
Además, me comentaban los forestales que atienden el vivero, que ellos tampoco no comprenden las órdenes de sus superiores, debido a que las personas acudían al vivero en busca de especies como el tlacuilo (Ulmus mexicana) y el palo escrito (Dalbergia palo-escrito), árboles de maderas que podrían considerarse preciosas y que en la actualidad son extremadamente escasos en la sierra de la región. 
Tallado en madera de talcuilo. Tlacuilo quiere decir en náhuatl: el que pinta escribiendo, el veteado de esta dura madera tropical es extraordinario y parece precisamente que está pintado.
Semillas de Palo escrito.
Aunque, he de aceptar que hubo gratas sorpresas. En la misma zona hay una cabaña muy confortable para que vengan a quedarse los investigadores, al lado corre un arroyo entre helechos arborescentes y mirras (Liquidambar stryraciflua) y además hay un hermoso orquidario obra de un biólogo investigador orgullosamente originario de Zacualpan, que logró colectar más de 70 especies de orquídeas, bromelias y helechos epífitos. Espero pronto ponerme en contacto para leer detenidamente su tesis que debe ser una joya única en esta zona de Veracruz. Por lo pronto les dejo las fotos para que se animen a conocer este interesante orquidario. 

Después de dejar Pueblo viejo, pasamos al recorrido que va de Atixtaca a bajar de nuevo a la llanura costera veracruzana a Llano de Enmedio y de ahí de nuevo a Álamo – Linares. Todas las localidades tuvieron lo suyo, pero este recorrido en especial que baja desde el bosque de niebla  a la llanura, me resultó espectacular. Tuve la oportunidad de ver desde arriba los bosques de niebla con helechos en donde estuve unos días antes, desde un puerto donde se divisan los relictos mejor conservados en el Rancho Las Guayabas, un poco antes del atardecer.

Vista del Rancho de Las guayabas, con los mejores bosques de niebla de la zona.
Desde Atixtaca hasta el punto donde pernoctamos pasamos las siguientes localidades por el lomo de los cerros: Las Mesillas, El Mezquite, El Manzano, El Batda, Agua Linda, El Tomate, El Capulín, Texcatepec (Cabecera municipal del mismo nombre que tampoco tiene carretera pavimentada para acceder), Las Canoas y finalmente Pie de la Cuesta a donde llegamos a dormir en medio de un tremendo aguacero. Aquí nos atendió de lo lindo una familia allegada al Dr. Lugo, he de aceptar que  en la sierra después de un viaje ajetreado es donde mejor se duerme. Bajamos de 1874 msnm en Atixtaca a 1446 en Pie de la Cuesta.

Pie de la Cuesta, Texcatepec, Veracruz. Los cerros calizos me recurdan mucho a Xilitla, S. L. P. Al fin Huasteca, todo es carso.
Aquí trabaje parte de la mañana y seguimos bajando, descubriendo por mi parte que estábamos cruzando por en frente de los cerros en donde se ubica el Cerro Chato, localidad en la que habíamos estado días antes y en medio una cañada profundísima por donde escurre el río Vinazco. Más abajo pasamos por La Mirra, Ayotuxtla, El Jabal, Cumbre del lindero y finalmente nuestro otro objetivo de ese día: Tzicatlan, totalmente de vuelta al sofocante clima del trópico que tanto amo.

El Cerro Chato visto desde “en frente”, y en medio la cañada por donde escurre el río Vinazco.

Señora Otomí de la comunidad de Ayotuxtla recargada en un cedrito rojo, que amablemente nos compartío del desayuno que aquel día le llevaba a su esposo a la labor.

Hermoso río Vinazco. De vuelta al magnífico clima tropical del faldeo de las sierras.
En Tzicatlan, hice más búqueda de información, ese día fue día de plaza y el mercado estaba lleno de comerciantes Otomíes y Nahuas con sus productos de todos lados y muchos de ellos cultivados en sus propios solares, además aquí la vegetación ofrecía otras posibilidades y otros nombres de plantas distintos. Pude ver una especie de “pata de cabra” (Bauhinia sp.) en floración que nunca había visto y además conocí un médico-curandero otomí, quedando a ratos inmersa en una conversación castellano-otomí que me hubiese encantado comprender. Aquí conocí también los cacahuates crudos sin tostar, bastante sabrosos. Y no faltó la foto a un pollito solitario que de no ser porque no me dejan subir con animales al autobús, me lo hubiese traído desde Veracruz a Linares 🙂

Bauhinia sp. en floración. Nueva para mi.
Polluelo solitario en la comunidad de Tzicatlan, Texcatepec, Veracruz.
Desde Tzicatlan son aproximadamente hora y media hasta la carretera que va de Llano de Enmedio hasta Chicontepec, para bajar pasamos las comunidades de Agua Fría, El Cuayo, La Esperanza, La Pahua, El Naranjal, Otlayo, Escuatitla, Tepetzintla, Rancho Nuevo, Ixtacahuayo, Tlaltzintla, Hueyhuatl, El Crucero, Azoquitipa, Tlamaya, Otlatempa, Huexoco, El Puente y El Paraje en donde se  acaba la terracería y comienza la carretera, de ahí nos fuimos hasta Llano de enmedio en donde la travesía continuaría al municipio de Tlachichilco y después al vecino estado de Hidalgo a los municipios de Huehuetla y San Bartolo Tutotepec, pero que desafortunadamente a causas ajenas a mi interés no pude seguir el viaje, pero prometí volver el diciembre. Así será…

Algo que me dejó profundamente desilusionada fue la gran devastación que ha sufrido esta parte de Veracruz, no es novedad que dicho estado de la república sea de los que menos vegetación primaria conservan, pero es muy triste debido a que irónicamente es uno de los más biodiversos.
Comunidad de La Pahua, rumbo a Ixtacahuayo y la Carretera de Chicontepec a Llano de Enmedio, Veracruz.
Al final del viaje tomé el último autobús que sale de Llano de enmedio en Ixhuatlán de Madero a las 7 de la tarde con destino a la cabecera del municipio de Álamo y de ahí el autobús a Monterrey de las 9 y media de la noche, llegando a las 5 de la mañana a Linares, Nuevo León. El próximo viaje será en vehículo propio saliendo de Linares y tendré la posibilidad de llevar 2 pasajeros extras que estén realmente interesados en conocer estos parajes desde su bioculturalidad. 
Sin embargo, si desean conocer esta zona de Veracruz por su parte, no duden en contactarme para proporcionarles la información y los contactos necesarios para llegar. Eligan hacer etno, agro y ecoturismo.

Le agradezco infinitamente a todos quienes colaboraron para que mi visión etnobotánica otomí se enriqueciera, pero especialmente al Dr. Luis Pérez Lugo por llevarme con él y tenerle la suficiente paciencia a mi inquisitiva, inexperta y débil persona, por eso  y mucho más es un gran maestro.

Viaje al ejido La Trinidad y paraje El Butano, Montemorelos, Nuevo León

Panorámica de la sierra de Montemorelos, hacia el ejido la Trinidad, Nuevo León. Vista hacia el sur-poniente.
Para los botánicos locales, el camino a La Trinidad y El Butano enclavados en una de las sierras más hermosas de Nuevo León, son parajes de especial interés por sus elementos de orígen neotropical y holártico, varios de ellos relictos de bosques mesófilos de montaña muy antiguos que quedaron varados en lo recóndito de la serranía, con especies que están en peligro de extinción, raras, hermosas y muy escasas, pero sobre todo, por ser de los pocos sitios que albergan una gran diversidad genérica de coníferas, en este sitio podemos hallar desde la parte más baja sabinos (Taxodium mucronatum), pinos (Pinus sp.), cedros (Juniperus y Cupressus), pinabetes (Picea martinezii), tejos (Taxus globosa) y oyameles (Abies sp.), faltando solamente los hayarines (Pseudotsuga sp.) para estar completos todos los géneros de coníferas oriundos de Nuevo León.
El viaje comienza desde el municipio de Allende, por el paraje Raíces en la carretera Nacional 85, donde típicamente las familias locales van a pasar días de campo en el Río Ramos, un paraje agradable y lleno de sabinos, no obstante si te gusta la privacidad y le huyes al bullicio, te recomiendo no ir los fines de semana, semana santa o vacaciones, debido a la gran afluencia de paseantes. 
Brazo del Río Ramos, Allende, Nuevo León. Vegetación riparia con Taxodium mucronatum, la primera de nuestras coníferas y la única que le gusta vivir en los valles y no sobre las montañas.

Entre semana, el río luce solitario y es el tiempo perfecto para ir a tomar fotografías.
Siguiendo la carretera, se va viendo el panorama distinto, dejamos atrás el bosque de galería y los matorrales submontanos van tomando forma. La carretera termina y comienza la brecha de terracería en mediano estado de conservación, no apta con lluvia o vehículos bajos. Hay una parte de la brecha donde es posible ver un meándro del río Ramos que baja desde las pozas del Chipitín en Santiago, es llamado la media luna y es lugar también de especial interés escénico al cual se accede siguiendo el cauce del río y no desviándose hacia La Trinidad.
En la esquina inferior izquierda es posible observar un poco borrosa la poza de la media luna, un meándro del Río Ramos que baja desde las Pozas del Chipitín en Santiago, Nuevo León.
La foto es de baja calidad, pero aquí se aprecia mejor la media luna.
 Conforme vamos adentrándonos en las cañadas cálidas de la montaña, empezamos a ver elementos interesantes presentes en nuestra flora neolonesa como la Esenbeckia berlandieri, el cual es un árbol pequeño de 3 a 6 m de altura, de corteza blanquecina, con hojas color verde oscuro y brillante de punta es redondeada, cuyas flores se encuentran en las puntas de las ramas y los frutos son unas cápsulas leñosas y gruesas. Esta planta es endémica de México y está asociada a climas cálidos entre los 100 y los 300msnm en concordancia con el bosque tropical caducifolio y subcaducifolio, no obstante aquí en el estado se asocia a los matorrales submontanos, que es lo más cercano que tenemos a los bosques tropicales en el estado. Es considerado además el árbol más raro de Texas.

Rama de Esenbeckia berlandieri, llamada también hueso de tigre e ipté en la Huasteca.
Una Esenbeckia berlandieri en el camino, puede verse su porte pequeño y elegante.
En el mismo ecosistema también se encuentra además un girasolito muy especial, endémico del estado y de la Sierra Madre Oriental, y además el único representante de su género: la Vigethia mexicana, o girasol mexicano de Vigeth. 

Vigethia mexicana, girasol endémico de Nuevo León y de la Sierra Madre Oriental.
Siguiendo la ruta de terracería, los ecosistemas comienzan a cambiar, así como el clima que se vuelve más fresco y húmedo. Aquí es donde la transición entre matorral submontano y bosque de encino permite que aparezcan nuevos elementos relevantes como los nogales, que hallan en estas sierras gran diversidad. Solo en el camino de acceso en la trinidad hay tres especies de siete que hay en el estado de Nuevo León.
Juglans major o nogal cimarrón.

Carya ovata.
Carya myristiciformis.
Ya en un entrada anterior hablé de las especies de plantas ornamentales nativas que están presentes en muchos hogares por tradición y que originalmente fueron sustraídas de los ecosistemas para formar a ser parte de nuestros hogares. Unas de ellas es la pata de vaca Bauhinia macranthera, leguminosa muy atractiva parienta de la que vemos en la ciudad con sus flores rosas o blancas durante la época de secas (Bauhinia purpurea), que si bien las especies de la sierra no tienen esas flores tan grandes y brillantes, son lo suficientemente atractivas para resaltar en la vegetación y ser sustento de múltiples polinizadores. Además encontramos especies herbáceas como la comunmente llamada barca de la niña, aquí se desarrollan en áreas de roca bajo condiciones ecológicas a veces muy paupérrimas de extremo sol y ausencia de agua, y embellecen por igual, jardines, maceteras y promontorios rocosos. Otras más son florecitas silvestres llamativas que engalanan las orillas de las brechas, los potreros, los baldíos y todo aquel sitio expuesto que reciba bastante luz.
Patas de vaca (Bauhinia macranthera) en el precipicio, floreciendo después de las lluvias de mayo.
Bauhinia macranthera, parienta de Bauhinia purpurea, en Nuevo León hay 5 especies de Bauhinias.
Flor de Bauhinia macranthera.
Tradescantia sp. o barca de la niña, especie ornamental sumamente diseminada en Nuevo León.

Erigeron sp. con un escarabajo longicornio de la familia de los cerambícidos.

Scutellaria suffrutescens de la familia de las lamiaceas, salvias, mentas y poleos son de la misma familia.

Ageratina sp. de la misma familia de los girasoles, es decir las asteráceas o compuestas, debido a sus infloresencias llamadas capítulos que están rodeadas de brácteas, que serían lo que coloquialmente conocemos como pétalos. Esta es la familia de  las angiospermas con más diversidad biológica en el mundo.

Otra asterácea del género Helenium, con su capítulo abultado a punto de florecer.
Una pequeña fresa silvestre comestible del género Fragaria, que se distingue por ser rastrera y no tener espinas.
Zarzamora silvestre del género Rubus, caracterizada por tener tallos espinosos a diferencia de Fragaria. Ambas son de la misma familia: Rosaceae, la misma de las manzanas, peras, duraznos y ciruelos.

Prunella vulgaris una plantita invasora que le encanta la frescura y la humedad de los bosques proveniente de Europa, también de la familia de las lamiáceas, usada en medicina tradicional para curar heridas e inflamaciones en la piel.

Bouvardia ternifolia, llamada también trompetilla por la forma de sus flores, una rubiácea como la planta del café.

Otra asterácea, esta vez una de porte un poco arbustivo, llamada Senecio roldana.

Geranio silvestre, Geranium sp.
Ranunculus sp. de la familia Ranunculaceae, llamado botón de oro en la zona.

Trébol del género Oxalis, familia Oxalidaceae.
Un Desmodium sp. de la familia de las leguminosas como los frijoles, las habas y los garbanzos.
Desmodium sp., Ranunculus sp. y Bouvardia ternifolia creciendo juntos.
Después de las lluvias salen las flores del género Tigridia, sus camotes se quedan en dormancia mientras la humedad y la temperatura son propicias para desarrollarse.
Siguiendo el camino, curiosamente después de subir al bosque de encino, la brecha baja a un cañón muy angosto que vuelve internarse en zonas cálidas en un bosque ripario muy particular. Otras rarezas se encuentran aquí, como una especie endémica de álamo y la tila mexicana.
Puente para cruzar el arroyo, en días de junio bastante seco. Este es otro arroyo que baja de la sierra y se junta con el Río Ramos. Aquí se pueden ver además mucha fauna asociada a las corrientes de agua.

Populus mexicana, un álamo difícil de ver en Nuevo León. En México, se encuentra reportado en la parte este de la planicie costera del Golfo de México, desde Nuevo León hasta Chiapas y el municipio de Álamo, Veracruz debe su nombre a esta especie.
Tilia mexicana, especie originaria de México que habita en climas templados entre los 1000 y los 2000msnm de altura asociada a bosques tropicales, mesófilos de montaña, de encino y de pino. Aquí se encuentra en la vera del arroyo.

Detalles del musgo que crece en las rocas que se humedecen a la orilla del arroyo.
De nuevo el camino remonta el cerro y le da la vuelta, ya en el horizonte de la serranía se alcanza ver la enigmática Piedra parada, promontorio calizo de exuberantes proporciones que enmarca el panorama único en la zona y a cuyo flanco se ubica una cueva que según rumores, fue explorada por un europeo hace algunos años, quien llegó con la promesa de encontrar un pterodáctilo, reptil fósil volador. Son leyendas, pero le dan un toque cómico e intrigante al sitio.
La cueva del pterodáctilo.

La piedra parada.
Más arriba, el agua brota a raudales de la sierra, cada montaña es una esponja que capta las aguas de lluvia guardando una proporción y dejando correr paulatinamente otra tanta a través de ojos y manantiales, que es donde se abastece la gente que vive allá arriba. Ya en estas altitudes pudimos ver un tejocote (Crataegus rosei), derivado del Náhuatl, en la que “texocotl” significa fruta dura, la cual es muy apreciado por la fauna silvestre, sobre todo los osos negros que hay en la región, además considero que es una especie elegante y bonita para considerarla como ornamental en las zonas templadas del noreste de México, solo en Nuevo León hay 11 especies, de las 13 que hay en el norte y centro de México. Aquí pueden leer o descargar un artículo acerca de este género en Mexico.

Especies de tejocotes de Nuevo León:

  1. Crataegus aurescens
  2. Crataegus baroussana var. barrousana
  3. Crataegus crus-galli
  4. Crataegus cuprina
  5. Crataegus gracicolor
  6. Crataegus grandifolia var. potosina
  7. Crataegus greggiana var. greggiana
  8. Crataegus greggiana var. pepo
  9. Crataegus rosei ssp. parrayana
  10. Crataegus sulfurea
  11. Crataegus tracyi var. madrensis

Chorro de agua que baja de la sierra.

Tejocote, Crataegus rosei ssp. parrayana
 Subiendo un poco más la vegetación se vuelve boscosa y comenzamos a ver los pinos moctezuma (Pinus montezumae), los cuales son escasos y no tan fáciles de encontrar. Se caracterizan por tener fascículos de 5 a 6 acículas y sus conos de color orce se curvan lugeramente en la parte terminal.
Pinus montezumae.
Conos y ramas de Pinus montezumae.
Rama con conos de Pinus montezumae. Nótese la ligera curvatura en la parte terminal del cono.
Después de una hora y media de subida en camioneta, finalmente arribamos a La Trinidad, que se ubica en un valle intermontano amplio y boscoso con un increible buen grado de conservación a pesar de ser un ejido con aprovechamiento forestal. Actualmente está dentro del programa de pago de servicios ambientales y las personas que lo conforman han aprendido a preciar más el turismo como fuente de ingresos, aunque incipientemente debido a que no muchas personas saben de su existencia. El objetivo de esta entrada además de informar acerca de los hallazgos botánicos de nuestros estudios, pretende incentivar la afluencia de turistas consientes que les permita apreciar la verdadera escencia de estos parajes tan únicos en México.

Llegando y viendo los Cupressus lusitanica del camino.
Cabaña en construcción, el turismo se va volviendo una realidad en el sitio, esperemos sea en beneficio de sus pobladores y no para unos cuantos adinerados habitantes de la ciudad.
 
Viviendas típicas.
 
Vista oriental del valle de la Trinidad, Montemorelos, Nuevo León.

Calles de La Trinidad, Montemorelos, Nuevo León.

Iglesia católica de La Trinidad, Montemorelos, Nuevo León.
Casa de adobe y madera, una buena combinación bio-arquitectónica debido a su aislamiento en esta zona templada.

Después de haber comido una deliciosa comida serrana en casa de Doña Rosalinda, habitante de La Trinidad, nos enfilamos al Butano, que está todavía a una hora o cuarenta minutos en camioneta a buena velocidad, un paraje realmente recóndito donde conviven elementos propios de los bosques mesófilos de montaña como las magnolias (Magnolia dealbata), los pinos colorados (Pinus patula), así como especies de bosques templados como los pinabetes (Picea marinezii) y los tejos (Taxus globosa).
Existe una investigación que señalan que en el paraje el Butano hay relictos de bosque de niebla o bosque mesíflo de montaña, tomado del documento, textualmente expresan lo siguiente:

“En el ejido La Trinidad, de Montemorelos, N. L., específicamente en el paraje conocido como El Butano, existen algunos rodales de bosque mesófilo de montaña. En las partes bajas y en las cañadas de esta área, con exposiciones este y noreste en los 1500 msnm, se detecta una nueva localidad en la distribución de Magnolia aff. dealbata, en contacto con bosques húmedos de Quercus rysophylla y de Q. affinis; y en íntima relación con el incremento altitudinal, se han observado otros elementos como Cornus florida, Carpinus caroliniana, Quercus coccolobifolia y Pinus spp. En la cota altitudinal de los 2100 msnm se inicia la distribución de Picea martinezii con Cornus florida, Ilex rubra, Quercus greggii, Abies duranguensis var. coahuilensis, Carya ovata y Taxus globosa. En estos lugares las especies detectadas muestran mayor afinidad hacia los elementos y las condiciones templados.”

Así que, un poco incrédula, aquel día vi que efectivamente el área puede llegar a presentar periodos de niebla, aunque escasos, dejan la sensación de que estamos en un bosque de niebla estructuralmente bien definido, aunque bueno, no olvidemos que si bien no son bosques de niebla como los de Tamaulipas, Veracruz o Puebla como, son importantes relictos que nos dan pistas de como fue la vegetación en un pasado lejano.

Camino al Butano, bosque de oyamel (Abies vejarii), pino moctezuma (Pinus montezumae) y pino colorado (Pinus patula).

Sauco en floración (Sambucus mexicana), especie también rara y asociada a bosques húmedos y templados.
Hongo del género Lycoperdon, en España llamados cuescos o “pedos” de lobo.

Debido al tiempo, aquella ocasión nos enfocamos en ir a ver las coníferas dejando la cañada de las Magnolias en un paraje llamado “Cuchilla parada” para otro día. Conforme nos adentramos en la brecha comenzamos a ver los primeras pinabetes, esas raras y hermosas coníferas únicas en el estado, con tan solo tres especies en México que aún están en debate debido a nuevos hallazgos genéticos: Picea chihuahuana, Picea mexicana y Picea martinezii (en honor al botánico Hidalguense Maximino Martínez), ésta última solo presente en Nuevo León y en ninguna otra parte del mundo. Aquí más info del pinabete de Nuevo León.

La entrada a la cañada de las Piceas martinezii, Taxus globosa y Abies vejarii.

Una pequeña Picea martinezii.

Una subida ligera en un bosque ancestral de pinabetes.

Un cono de pinabete.
Taxus globosa, usado en la medicina moderna para extraer el componente anticancerígeno Taxol.

Rama de Picea martinezii con cono, sus acículas son sumamente afiladas y “pican” al tocarlas, además si se corta una rama, en cuanto se seque, todas esas pequeñas acículas se caerán dejando la rama como un esqueleto, característica única de los pinabetes.
Después de quedar satisfechos con la colecta fotográfica, nos enfilamos de nuevo hacia La Trinidad para alcazar a llegar con luz a la carretera, ese día estuvo nublado, así que nos apresuramos. No obstante no todo en el viaje fueron alegrías, pues al regreso pudimos ver mondos campos sin pinos debido a la plaga del descortezador del pino del cual hablé anteriormente. Es lamentable la situación, y esperemos quede controlada a sus parámetros normales, puesto que las ondas cálidas provocadas por el cambio climático propician que estos insectos sigan depredando el bosque sin control natural ni de los factores meteorológicos como los frentes fríos, las masas de aire polar o incluso las heladas y nevadas en la zona. 

Bosques plagados con descortezador del pino (Dendroctonus sp.).

Al secarse los pinos se notan rojizos y son derribados, para que su madera sea quemada apilada en montones. Es un método bastante rudimentario, pero hasta la fecha es el más efectivo.
Pudimos bajar sin percances y la ida al Butano nos dejó maravillados. Si no eres fan de las plantas, te recomendamos ir a disfrutar de la tranquilidad del pueblo, saborear sus comidas típicas, sobre todo las salsas de chile de monte, los frijoles de olla y las tortillas recién hechas. Ademas puedes acampar, ir a la cueva del pterodáctilo, conocer de cerca la piedra parada y respirar el aire más limpio cerca de Monterrey y su área metropolitana. Preferible subir en camioneta de doble tracción o vehículo alto. Si necesitas más información puedes contactar vía Facebook la página de La Trinidad o a la compañera Ana Soriano que este 3 y 4 de Agosto organizará un viaje al ejido bastante económico para que conozcas uno de los bosques más importantes del noreste de México.

Tambaque, donde los dioses del rayo vuelven al mar

El nacimiento de Tambaque es un sitio que se interna en la Sierra Madre Oriental y donde nace el Río Coy, tributario del Río Tampaon, que a su vez viertes sus aguas en el imponente Pánuco.
Este sitio queda a unos cuantos km de distancia al noroeste de la cabecera municipal de Aquismon, municipio de orígen Teenek, al sureste del estado de San Luis Potosí.
El recorrido no tiene ningún costo y se puede andar por agradables senderos al lado del río hasta donde el agua nace de una cueva al pie de un talud en donde el cañón se cierra entre las profundidades de la Sierra.

La corriente es calma porque estamos en época de estiaje.

Podemos ver atrás una vegetación de selva mediana subperenifolia en un estado mas o menos secundario.

El paisaje con sus las luces y sombras del atardecer crean espacios idóneos para reflexionar y abrir la mente.

 El orígen del nombre Tambaque como ya les había comentado en otra entrada tiene varios orígenes, uno de ellos es debidoa que antes cuando hubo la hacienda cañera, al moler la caña se generaba el gabazo que en el dialecto Teenek se conoce como le nombra T’ambax, (el cual se pronuncia tambach) y se dice que los mestizos al no poder pronunciar correctamente la palabra le llamaban “Tambache” y de aquí el nombre actual de Tambaque. La segunda acepción es proveniente de la palabra tzabac, que es el nombre Teenek de un árbol local, que no he podido identificar aún.

El agua va en un nivel muy bajo, pero ello ayuda a formar agradables espejos de agua donde la fauna silvestre baja a abrevar por las noches.

Conforme uno va avanzando por sobre el empedrado de la ladera sur, vamos viendo los manantiales por donde el agua que se colecta en las partes altas de la sierra, viene a salir en estos afloramientos de aguas kársticas que en geografía física se les denomina fuentes vauclusianas, sumamente sagradas para los compañeros Teenek. 

Fuente vauclusiana en Tamabaque, Aquismón, S.L. P.

Ya en su libro de “Un viaje a la Huasteca” el francés Guy Stresser Péan habló de la importancia irremplazable que estos manantiales tienen en la cosmogonía del pueblo Teenek

Los Teenek, saben que los cerros están huecos y es morada de los dioses del rayo, donde hacen fiestas y bailes cuyo eco se puede escuchar entre el rumor de las aguas subterráneas.

Y a pesar de la resequedad de esta ríspida primavera que llegó con múltiples incendios a la región huasteca, el agua sigue firme brotando de las profundidades de la roca, extasiada con tanta luz y tantos colores después de haber permanecido en la completa oscuridad quién sabe desde cuando. Nadie sabe en realidad cuanto es que el agua permanece dentro del cerro al caer como lluvia, hasta que sale por algún manantial.
Y el agua sige brotando con todo y lo seco de la primavera.

Y Tambaque no se seca, marzo 2013.
 Cuando la época de lluvias llega a la región, el caudal crece y trae consigo la revoltura de aguas escandalosas que vienen desde arriba. Mucha de la la lluvia vertida en el espinzao de los cerros colindantes con la Sierra Gorda de Querétaro se infiltra por entre las rugosidades de la roca caliza creando cavernas y sótanos. Es curioso pensar que allá arriba en aquellos parajes tan boscosos como Rancho Nuevo, Lagunita de San Diego o Valleverde, no corra río alguno porque toda el agua se va por los resumideros y viene a inundar puntualmente la llanura Huasteca, el agua siempre encontrará manera e irá a escurrir de nuevo al mar por la boca grande del Pánuco, justo en el Puerto de Tampico.

Al término de las fiestas y las orgías, los dioses del rayo salen cansados de las cuevas a través de los manantiales y van de nuevo con Mamlab, hasta su reino en el mar de oriente, para rejuvenecer y de nuevo emprender su viaje por las nubes hasta las montañas y de nuevo a las profundidades de la tierra.

La selva celosa guarda bien el camino de los dioses del rayo.

Un guardián del río.

Espejo líquido.
Al término del sendero está lo que venimos a ver, un tanto decepcionados por el bajo caudal, pero nunca deja de impresionar la magnificencia de aquellos portales por los cuales ingresar al interior de nuestra madre tierra.

Abertura por donde el agua escapa muy despacio.

Arriba se puede observar la oquedad que en época de lluvia escupe agua a raudales.

Y aquí termina el cañón, justo en una monda pared de roca caliza.

El musgo es la prueba de la humedad que guardan las rocas, son pioneros y crean sustrato para que otras plantas se afiancen durante la época de sequía, pues en época lluviosa, las aguas todo lo cubren.

Chorreadero de piedras arrastradas por la corriente.

Ahora es posible bajar a explorar, pero en época lluviosa todo es un estruendo de aguas que manan implacables de la sierra.

El agua amolda las raíces de los hijos que sustenta y los hace a su antojo, contra ella nadie puede.
Y antes de que oscurezca nos despedimos de tan grata holgura de la tierra profunda, deseando volver para conocerle en su faceta violenta despues de algún huracán.

Meztli feliz de probar el agua kárstica.
Y para no perder la costumbre: buscando zopilotes, tlacuaches o ardillas.
 Ya de regreso del cañón oscuro, de nuevo se hizo la luz y pudimos ver con más calma los señalamientos de la entrada y lo agradable de la arquitectura ecoturística, que para nada me pareció fuera de lugar, ni tampoco agresiva con el entorno, pues se usó piedra del mismo sitio y debido a la humedad, ésta ha ido llenándose de musgos.

Senderos, con plazoletas y áreas de descanso.

Afortunadamente nadie nos impidió entrar con nuestros perros, lo cual me parece excelente para quienes viajamos siempre con ellos. Puntos buenos para el ecoturista no convencional.
Ahí vamos.
El sendero que nos lleva hacia el manantial.

Amar el árbol es comprender la vida.

Plaza del frijolillo. Tamabaque, S. L. P.
La plaza del Frijolillo.
Preservación del agua.
Y como toda buena selva, la estructura de su flora le hace honor con esta interesante epífita.

Más epífitas.
Un habitante finamente ornamentado de la selva de Tamabque.
Las sierras que se yerguen al occidente del territorio Teenek, son  barreras de vida, de una diversidad biocultural magnífica que se abre como un abanico mesoamericano que muy pocos valoran en la geografía mexicana. Pero de nuevo lo reafirmo, éstas selvas son las más norteñas de la vertiente del Golfo, más al norte aún las de Tamaulipas, pero de este porte y estas magnificencias, solo las que le quedan a San Luis Potosí, porque su vecino Veracruz ya ha perdido lamentablemente las suyas a manos de un agrarismo desenfrenado y mal educado.
 
Selva mediana subperennifolia en Tamabaque, AQuismón, San Luis Potosí.

Nótese la estructura arbórea, la presencia de epífitas y los contrafuertes de las raíces.

Y sin embargo, a la tala no se le ve un final en la Huasteca. Ya no siento coraje, siento pena porque esto es causado por la ignorancia y la necesidad.
Pero esperemos que las selvas que quedan se sigan viendo así  y las que ya fueron destruídas, puedan volver a ser selvas y no potreros ni cañaverales.
 Cayendo la tarde nos apresuramos a salir con luz de Tambaque pues todavía nos faltaba encontrar un lugar en donde pudiéramos dormir con los perros, pues por las prisas olvidamos llevar tienda de campaña. Debo mencionar que por una módica cantidad uno puede acampar en las orillas del río Coy, obviamente río abajo del nacimiento de Tambaque.
Y va cayendo la tarde.

Y el sol lo baña todo con su suave luz crepuscular.

Aferrado en el borde, siempre atento del paso del agua. 

Y así ve el árbol, el eterno devenir de la corriente, bebiendo los sueños que le dejan los dioses del rayo al pasar.

Y el sol sigue bañando de luz los paisajes de Tambaque.

Raíces con contrafuertes, prueba de que la vegetación pertenece a un entorno tropical.
Últimos rayos de sol del día.
Al término del recorrido hay venta de comida típica como los bocoles, además pan casero, dulces, plantas ornamentales sembradas en macetas de bambú, y hasta vainilla de Papantla.
Al salir del recorrido, está el Restaurant Tambaque, una edificación de piedra maciza al cobijo de una ceiba y rodeada de plantas exuberantes en donde se pueden comer deliciosos platillos regionales, recomendando así el caldo tres huastecas y las acamayas, así como unas originales y creativas bebidas llamadas Aguas de Afrodita, todo ello atendidos por su propietario el Prof. Mauricio, conocedor de la región, sus leyendas y sus andares. Ahí mismo se pueden hospedar y comprar bebidas para pasar un poco el calorcito de la zona.

Fluír sin un fin más que fluír sin un fin. Gustavo Cerati en su canción Río Babel.

Si desean información sobre restaurantes, hospedaje o camping pueden escribir al correo electrónico:  tambaquecamyrest@yahoo.com.mx o llamar al 482 1034538 y 4821008597.

El Río Tampaon, la vena que riega la llanura de la Huasteca Potosina

A principios de marzo del presente, como parte de un viaje de investigación dirigido a conocer los lugares donde antaño hubo bosques tropicales caducifolios como los llama Rzedowski, selvas bajas caducifolias como los denomina Miranda o bosques tropicales bajos deciduos como los llama Puig, fuimos a conocer las serranías bajas y alargadas del norte del municipio de Aquismón en colindancia con el municipio de Ciudad Valles y Tamasopo. En especial aquel sitio en que la sierra se parte y deja abierta la garganta inmensa por donde el Río Tampaon escurre desde las serranías altas de la Sierra Gorda de Guanajuato y Querétaro, en cuyo caso el Río se llama Santa María y figura una espléndida frontera natural con el estado de San Luis Potosí.
En algún momento de la historia no hace tantos años, toda la llanura costera del Golfo al oriente de la Sierra Madre Oriental en lo que hoy es el estado de Tamaulipas, San Luis Potosí y Veracruz estuvo cubierta de selvas o bosques tropicales que en algunas zonas son caducifolios y en otras son perenes, es decir, en áreas abiertas y soleadas, algunos de los elementos arbóreos que los componen suelen perder sus hojas durante aproximadamente 8 meses de noviembre a junio, ello para evitar el exceso de pérdida de agua en su organismo, y ante los primeros indicios de lluvias del verano, vuelven a retoñar y a dar fruto, mientras tanto en las áreas pegadas a las sierras, los bosques tropicales perenes o subcaducifolios perduran con la mayor parte de sus elementos colmados de hojas verdes, aquí no hay tanta insolación y la pérdida de humedad es mínima comparada con la llanura.
 En esta ocasión visitamos la formación de llanura, bastante grisácea en plena época seca del año, sin embargo, los estragos que el pseudo progreso le ha traído a la región de la llanura huasteca han sido devastadores. No defiendo el pasado como un paraíso, puesto que existen indicios de que antaño también hubo sequías y cambios erráticos del clima que dejaban a los antiguos pobladores de esta parte de mesoamérica sumidos en el hambre, el calor y la falta de agua. 
Sin embargo, antes de que nuestra dieta se volviera casi exclusivamente carnívora, las selvas conservaban sus antiguos territorios y no había zonas de suelo desnudo, apisonado y muerto como lo hay ahora. Además, hubo también palmares naturales, pero viéndose favorecidas por los incendios y la insolación, las palmas sabales han ganado terreno desproporcionalmente, convirtiéndose en auténticas malezas.

Ladera de suelo desnudo en la llanura Huasteca. El sobre pastoreo del suelo que antes fue selva ha dejado vastas áreas yermas incapaces de recuperarse sin ayuda humana.
En cuanto los antiguos Teenek perdieron la disponibilidad de sus legítimas tierras y se vieron obligados a remontarse a las altas sierras del municipio de Aquismon (nombre de orígen Huasteco: Aquich, especie de árbol típico de las selvas caducifolias y mom: pozo; El pozo del Aquiche), los nuevos pobladores caucásicos y mestizos, vieron más económicamente más redituable la edificación de haciendas ganaderas y cañeras en este paraíso, y poco a poco las selvas fueron tumbadas para convertir la llanura en un enorme potrero que año con año ve con más añoranza las lluvias que no llegan y que en cuanto arriban ya no caen serenas por días mojando de a poco la tierra, sino que caen intempestivas y arrastran todo a su paso en una sola tarde, tiñiendo de lodo los ríos turqueza y dejando charcos regados que en sumo se evaporan bajo el ardiente sol.
 
Aunque en la imágen aparece ganado de diversos orígenes, el preferido de la zona es el ganado cebú, de orígen asiático y perfectamente adaptado al calor, la humedad y las garrapatas. Al fondo un frondoso árbol de mango, también de orígen asiático.
Al fondo la sierra por donde baja el río Tampaon, tributario del Pánuco, todas las llanuras son ahora zacatales y palmares, cuando en algún momento fueron selvas.
La zona es ganadera por excelencia, no niego que sea una tierra perfecta para dicho fin, pero creo que la manera en que se han desarrollado las actividades agropecuarias, no ha sido la idónea. Cualquier poblador del área concuerda en que el clima se ha vuelto inclemente. Las lluvias se han ausentado más de lo normal, el calor quema más que otros años, el agua de la sierra ha bajado su aforo, los parásitos del ganado están fuera de control y cada año es más urgente bañarlo en químicos que es bien sabido, tienen efectos cancerígenos. Los ganaderos y cañeros, saben bien que por ahí no va la cosa, pero es la costumbre y/o la ignorancia de otras formas de hacer las cosas, lo que los ha ido orillando al borde de este abismo.
Aunque a pesar de todo, a este caballo no parece importarle el cambio climático…

Entre terreno y terreno hay cercas que dividen sus posesiones, esta división también ha sido un problema para la fauna silvestre, cuyos pasos naturales se han viso severamente fragmentados por mallas, rejas, corrales y falsetes.
 Es preciso que los ganaderos de la huasteca se quiten esa venda de los ojos, incluso los agrónomos saben bien que las recetas mágicas de sus agroquímicos y suplementos alimenticios para el ganado, cada vez son menos eficaces y es un vicio que no acabará si no nos atrevemos a pensar diferente. Se pueden recuperar las selvas, y será como una bola de nieve, entre más selvas haya, las lluvias serán más estacionales y el suelo será más fértil, pero ya no podemos pensar que por el camino en que vamos, el clima y las selvas se van a recuperar solas.
La Agroforestería y la Permacultura es un recurso clave, pues porponen la armonización de diferentes actividades a través del tiempo y del espacio, para no sobrepasar la capacidad de carga de los ecosistemas. Podemos seguir teniendo ganado, pero ya no será posible tenerlo en vastas extensiones sin árboles, en vez de ello se pueden tener potreros de pastos, pero con especies propias de la selva baja que sirvan también de alimento al ganado, intercalado de árboles frutales, cercos vivos para las aves, lagunas para la fauna silvestre y además cultivos de hortalizas.
El agua se puede administrar desde el río Tampaon a través de canales de riego, terrazas que atrapen agua de lluvia y además depósitos que impidan que el agua se evapore, como comunmente pasa en los jagueyes y presones.
Acequia seca, debido a la sequía.
Además se puede apostar por otro tipo de ganado no tan costoso de mantener como los borregos, que además de dar carne, también dan lana y se pueden pastorear en menor extensión de terreno que las vacas. Intercalando árboles propios de la selva entre terrenos con pastos, horalizas y reservorios de agua se hace argoforestería, quitándole así presión al suelo, devolviéndole sus nutrientes y sobre todo cubriendo parches de selva para atraer de nuevo las lluvias.
Ganado ovino en un parche arbolado.

Y bueno, después de un paseo triste y abrasador entre tantos cementerios de selva que ahora son potreros calientes, llegamos al destino final, el Río Tampaon, en cuyo corazón se encuentra el llamado Puente de Dios, una formación pétrea que puedes ir a conocer en un paseo en lancha con un costo de 150 pesos, ayudando así al fomento del turismo y por ende la economía de las familias que viven en los ejido aledaños.

Cañón del Río Tamapon.
Para llegar al Cañón del Río Tampaon desde Monterrey, hay que seguir la Carretera Nacional 85, pasando por Linares, NL., Ciudad Victoria, Tamaulipas, Ciudad Valles, S. L. P. y siguiendo la carretera que va para Tamazunchale, después de pasar el poblado de El Pujal, en cuyo tramo atraviesa el Río Tampaón, unos cuantos km adelante se encuentra la entrada a la derecha por un camino de terracería de aproximadamente 24km. Hay que seguir los señalamientos que hay sobre la brecha y pasar varios terrenos con falsetes, pero preguntando a los lugareños es sencillo llegar. La boca del cañón es parte de un rancho privado el cual cierran a las 8 de la noche, entonces si no alcanzaste a salir a esa hora tendrás que quedarte a pernoctar. Puede llegar cualquier tipo de vehículo.
No cobran la entrada, pero no hay lugar donde hospedarse, tienditas ni restaurantes, solo una playa de arena sílica inmensa, así como una arboleda de álamos temblones donde poner una tienda de campaña. Vale mucho la pena y para la próxima tomaremos el paseo en lancha para conocer el Puente de Dios.

 
En cuanto a las investigaciones… ya les contaré más adelante los resultados y el sentir de los pobladores respecto a la desaparición de los bosques tropicales de llanura. Esto es para mi la etnobotánica aplicada, de la cual tratará un capítulo de mi tesis de Doctorado. Buen sábado a todos.

Historia del Balneario Tambaque, Aquismón, S. L. P.

Por: Dulce María Palacios Rincón
Fotografías: Tomadas de Internet
¿Te ha sucedido que visitas un lugar y no conoces el significado de su nombre y el origen del mismo?
Esta investigación trata de la historia y posibles orígenes del nombre de uno de los balnearios más conocidos de la Huasteca Potosina, situado en el municipio de Aquismón, S.L.P. a 8 km de la cabecera municipal y que cada día aumenta su afluencia turística.
En los años comprendidos de 1920 a 1935 el balneario Tambaque era una selva virgen, no existían viviendas a la orilla del río, solo a unos 200 mts del balneario existía una molienda propiedad del Sr. Carlos de la Garza Cantú originario del estado de Nuevo León, pero en 1938 un movimiento agrario expropia la hacienda; el Sr. Cantú decide entregar su terreno voluntariamente y apoya al Sr. Catarino Garza, que en ese tiempo era su administrador a que obtenga una parte del terreno y forme un grupo organizado para conformar un ejido, el Sr. Catarino Garza apoyado con el Sr. Graciano Ríos promueven que Tambaque forme parte del ejido Santa Cruz, publicándose en 1940 el nombramiento del ejido en el Diario Oficial, en estos años se realizan varios movimientos por parte de la procuraduría agraria y se forman los ejidos Tanchanaco y Santa Cruz, con sus respectivos anexos.
En los tiempos del auge de la Hacienda de la cual se desconoce su nombre, la gente que trabajaba para el Sr. Cantú, sembraba caña de azúcar en grandes cantidades en la región que hoy se conoce como Santa Cruz y ejido Santa Cruz y la transportaba a la molienda por medio de carretas jaladas por bueyes, en la región que ahora es Tanchanaco y una parte de lo que hoy se conoce como Tanute, el arroyo Tanute, además de la parte de Palmira viejo donde todavía existe un molino que era también propiedad del Sr. Cantú también existían grandes plantíos de caña, que igualmente, en carretas jaladas por bueyes era transportada hasta la Hacienda, las carretas atravesaban el rio Tambaque por el lugar que hasta ahora se conoce como“paso de las carretas”, ya que en ese tiempo este paso no era tan profundo como en la actualidad, rodeaban la propiedad del Sr. Garza, en donde ahora se encuentran unas cabañas para hospedaje y llegaba al lugar en donde estaba la molienda y que en la actualidad solo existen restos de un chacuaco (por donde salía el humo) y restos del horno que se tenía para hervir la miel; el molino funcionaba por medio de una rueda con veletas que se movía por la presión de agua, esta agua era transportada hasta este lugar por un canal o sequía que estaba conectado desde el nacimiento y llegaba hasta la rueda.
De esta hacienda se desprende un primer posible origen del nombre de Tabaque ya que al moler la caña se generaba el gabazo que en el dialecto Teenek se conoce como le nombra T’ambax, (el cual se pronuncia tambach) y se dice que los mestizos al no poder pronunciar correctamente la palabra le llamaban “Tambache” y de aquí el nombre actual de Tambaque.
En los años de 1950 a 1960 empezó la población a las orillas del río, el primer habitante fue el Sr. Hilario Resendiz, originario de la Sierra de Tanchanaco, el Sr. Resendiz se dedicaba a curtir cuero en la cabaña donde se encuentra actualmente en el área común del ejido Santa Cruz y que funciona como refresquería, los nativos del lugar cuentan que esta persona tenía tres cajones tipo piletas llenas de agua, cal y cáscara del tallo del jumo o guamúchil, para introducir el cuero y realizar el proceso de curtimiento..
En estos tiempos la gente para poder cruzar el río lo hacía caminando porque no existía puente, en el año de 1950 la región sufre de una sequía prolongada y es entonces que el río Tambaque queda completamente seco, la gente venía al lugar a recolectar pescados enormes que habían quedado varados en las pequeñas pozitas que conservaba el manantial, fue tan prolongado el periodo de sequía del río que llegó a tener arbustos en el interior de su caudal, al no tener señales de lluvia la gente preocupada comenzó a realizar novenas y procesiones desde Santa Cruz hasta el balneario y el 10 de mayo de 1951, el último día de una novena y cuando la gente regresaba a sus casas, comenzó una gran tempestad acompañada de granizo y al día siguiente el balneario estaba lleno de agua.
Después de este acontecimiento se tuvo la necesidad de construir un puente para poder cruzar el río, el primer puente construido fue una parte con durmientes y terminado con simples palos, posteriormente se fueron reforzando los materiales con cables de acero restirados de los árboles cercanos, que en su mayoría eran zabaques, conocidos en la lengua Teenek como Tzabac, de aquí puede derivarse el segundo posible origen del nombre de Tambaque, ya que en esos tiempos y en la actualidad los Teenek cuando se dirigen a Tambaque ellos dicen que van a Bac’Ja’, en donde bac’ proviene de la parte final de la palabra Tzabac (Zabaque) árbol predominante en el balneario y Ja’ que quiere decir agua por lo que nos daría como traducción “agua junto al zabaque”; en la actualidad existe una frase Tan Zab Ja en la entrada al balneario, con la traducción “lugar de agua bajita”, sin embargo los lugareños están en desacuerdo ya que lugar de agua bajita es conocido en el dialecto Teenek como tza at’ ja’.
Abundando un poco más sobre el zabaque se dice que este árbol que se da en esta región, se desconoce su existencia en otras regiones y su origen, no se conoce su nombre científico, lo que si se conoce es que alcanza una altura de hasta 30 mts y que existen diferentes variedades las cuales se diferencian por sus frutos, algunos son redondos y algunos ovalados, sus colores son algunos rojo púrpura, amarillos y rallados (amarillo y rojo), con sus frutas se pueden elaborar conservas, piloncillo y también se puede consumir cocido en agua, sus tallos eran ocupados para horcones por ser una madera muy pesada, en sus frutos se desprende una buena cantidad de goma que se torna muy pegajosa la cuál debe quitarse al momento de su cocimiento o elaboración de conserva por medio de ramas, una vez al año se reproducen sus frutos y según la versión de los lugareños cuando este árbol tiene muchas flores para la formación de sus frutos este pronostica el acercamiento de una gran epidemia tal como sarampión, viruela o tosferina entre otras.
En los años 80’s el puente de durmientes se reemplaza por el puente que existe originalmente, construido de material, además de que se construye una pequeña represa en el balneario y un camino empedrado hacia el nacimiento, dándole a Tambaque un cambio que propició mas afluencia de visitantes a este lugar, esta obra se realizó en el periodo del presidente Chayo Gómez, con la colaboración del gobierno federal y estatal.
Los lugareños cuentan que el agua del río Tambaque no sirve para cocinar, se puede probar cocinando una olla de frijoles con esta agua y lo único que se va a conseguir es desperdiciar la leña sin lograr cocinar el alimento, además se dice que si tienes sed el agua del lugar no te la va a quitar, solo te llenará el estómago sin lograr el efecto deseado, esto se debe probablemente a que el agua proviene de lugares subterráneos demasiado profundos que ocasionan que el líquido contenga demasiados minerales.
Sin embargo Tambaque cuenta con dos manantiales que contienen agua muy diferente a la del Balneario, uno de ellos, llamado el pocito, se encuentra en la parte de oeste de donde están actualmente construidos los baños del ejido Santa cruz, este pequeño nacimiento está en forma de cúspide y el agua baja como de una lomita, se dice que el año 1950 cuando el rio se secó completamente, este nacimiento permaneció con agua, otro nacimiento se encuentra en la parte cercana a las cabañas de Tambaque, este nacimiento en la actualidad abastece de agua al ejido Santa Cruz por medio de una bomba; se cree que ambos nacimientos están conectados, pero no se sabe a ciencia cierta ya que en medio de los dos corre el agua del balneario.
Existen algunas creencias que los lugareños cuentan de Tambaque, una de ellas es que en tiempo de sequía, si en la noche los habitantes escuchan al río sonar como si llevara mucha agua (como un torrente), esta es una señal de que en tres días lloverá, otra creencia es que en época de lluvias, si Tambaque está demasiado crecido y de repente baja su caudal (en dos o tres días) a su cauce normal, es señal de que seguirá lloviendo, ya que el tiempo para que el balneario retorne a la normalidad es de entre 10 a 15 días.
En los alrededores de Tambaque existían iguanas, víboras 4 narices y cola blanca entre las más predominantes, existía el búho y el picametate, tejones, mapaches, ardillas, jabalí, venado, changos, y un animal parecido al chango con su cabeza blanca conocido como por los Teenek como thulul, era un animal muy resistente a las balas.
Había diferentes peces como el pez sierra, robalo, mojarras, acamayas, camarones, tortugas, víboras acuáticas, en aves acuáticas estaba el gallerete (ave acuática en forma de gallina), patos en diferentes variedades, garzas blancas y moradas y martín pescador, entre otros.
En cuestión de plantas abundaba el tzabaque, al que hicimos referencia anteriormente y que puede ser el origen del nombre Tambaque, el orejón, aguacate, café, frijolillo, ceibas y árboles de mante de los cuales en la actualidad se conserva un mante cerca del puente, enfrente de un Zabaque.
Existe un lugar que en la actualidad no se conoce tanto y que es parte del ejido Santa Cruz a unos 500 mts al lado poniente del nacimiento de Tambaque, en donde se encuentra un hoyo con una dimensión de un metro o metro y medio de ancho y que e constantemente emana vapores fríos  no se sabe que profundidad tiene este agujero, solo se cree que es un respiradero del mismo manantial de Tambaque, su nombre en Teenek es Tsamay Jol (hoyo frío).
En el lado noroeste del ejido Santa Cruz, existe una peña llamada peña blanca conocida en Teenek como Dhak Tsen, que se localiza a una distancia de hora y media del ejido y en donde al escalar se puede encontrar una parte plana del tamaño de un estadio y en medio de la peña una apertura o grieta; en ese abismo existen colmenas y platanales, se dice que tiene una altura aproximada de 120 mts.
Otro lugar es el llamado Japazum en donde existen peces muy grandes, como cocodrilos, a este lugar no se le ha encontrado la profundidad y el lugar es conocido en Teenek como Ja’ pathu’m (agua del tigre o lugar del tigre en el agua), la gente cuenta que existe un animal muy grande que cuida la laguna y que sale de las profundidades.
Los tres lugares cercanos a Tambaque, podrían ser considerados en un futuro como destinos turísticos alternativos que puede ofrecer el ejido Santa Cruz.
Notas: Este trabajo se realizó a través de la recopilación de información mediante investigación de campo y charlas con la gente adulta vecina del balneario Tambaque.

Perfil histórico cultural de Ciudad Mante

Hace poco más de un mes, tuve la fortuna de acompañar a una querida amiga a su tierra natal, Loma Alta, ejido de Gómez Farías, en la mera huasteca Tamaulipeca a la altura de la carretera nacional 85. Además de eso también me invitó a conocer ciudad Mante, bella ciudad por la cual una vez pasé en el 2006 cuando veníamos un amigo biólogo y yo en un autobús desde Ciudad Valles con destino a Monterrey,  en aquel entonces hicimos un viaje de fin de cursos a la Sierra Gorda, y ya veníamos bastante cansados de regreso que ni me percaté siquiera de las calles de la ciudad, por lo que en esta ocasión si tuve la fortuna, comímos ahí unas exquisitas y gigantescas quesadillas, fuimos al mercado, conocí a las despeinadas, esos camiones atiborrados de varitas de caña directo al ingenio, anduvimos en sus callles y hasta nos tomamos una refrescante agua de guapilla!!! Ya en casa de nuestra amiga, cortamos mangos, mangos de todas variedades, además de los ciruelos de la tierra caliente de la especie Spondias mombin, y ni qué decir de las naranjas, chirimoyas, limones, plátanos, aguacates y gran variedad de frutas nativas y naturalizadas.

Leyendo un poco sobre el Mante, me encontré con esta reseña del cronista de la ciudad, espero la disfruten tanto como yo y se animen a conocer tan hermoso municipio del sur del estado de Tamaulipas.

PERFIL HISTÓRICO CULTURAL DE CD. MANTE

Por: Sr. Juan José Mata Bravo (Cronista de la Ciudad)

La región de lo que hoy es el Mante fué conocida por su nombre huasteco de los “cinco potreros de Tamatán”, palabra que ésta en lengua “Tenek” o huasteca que significa “Lugar de canoas”.

Según diversos documentos, era sumamente insalubre a causa de las inundaciones que sufrían las tierras al desbordarse los ríos regionales, principalmente el río Mante, cuyas aguas permanecían meses sin salida dando lugar a la formación de gruesas capas de lama, que se convertían en campo propicio para la proliferación de zancudos, además de que abundaban los “tábanos”, insecto cuya picadura es sumamente dolorosa. Por ésas razones no se produjeron asentamientos humanos de colonos españoles o criollos, ya que no soportaban la insalubridad de la zona, a la que, sin embargo, reconocían como muy fértil y adecuada para diversos cultivos.

Conforme a investigaciones de varios estudiosos, en éstas tierras vivían tribus indígenas de “recolectores-cazadores”, pero con el predominio de pames, chichimecas y janambres. Sobre todo éstos últimos representaban un formidable escollo para los intentos colonizadores, pues atacaban indiscriminadamente a todos los que pretendieran asentarse en cualquier punto de “Tamatán”.

Refieren distintos relatos que los janambres hostilizaban continuamente a los colonos y cuando éstos trataban de repeler los ataques, los indígenas se refugiaban entre el monte formado, entre otras, por una planta muy espinosa, llamada “choveno” o “sinvergüenza’, de donde no había poder humano que los hiciera salir.

Existen, por otra parte, indicios de que desde muy temprano en la conquista de México, la región de El Mante actual fue visitada por varios misioneros agustinos, entre ellos Fray Juan de Mesa, Fray Nicolás de San Paulo (de apellido Witte); Fray Comelio de Bye y Fray Antonio de Roa, quienes misionaron en sitios como el Tamezín (Tamesí, Tanchipa (Tanchipa) y Tanguanchín; ésto según datos aportados por la doctora Patricia Osante en su obra “Orígenes del Nuevo Santander”.

Pero, según las evidencias disponibles, ninguno de ellos estableció alguna misión u otro asentamiento o, por lo menos, ninguna de las fuentes consultadas da razón de ello. Por lo tanto, los “Cinco potreros de Tamatán”, que también se conocían como el “Frondoso paraje de Canoas”, quedaron fuera de las fundaciones oficiales, inclusive de las escandonianas.

La mala calidad de las tierras de San Juan Bautista de Horcasitas (hoy Magiscatzin, municipio de González), fundado por José de Escandón el 11 de mayo de 1749, obligó a varios de sus colonos a incursionar hacia el lado de la Sierra de Tanchipa, incluyendo los alrededores del nacimiento del Río Mante, donde abrieron al cultivo una gran cantidad de tierras fértiles que les garantizaban excelentes cosechas de maíz, frijol, caña de azúcar, chiles y hasta frutales, con lo que aseguraban la subsistencia y obtenían remanentes considerables para comerciar.

Así, en noviembre de 1750, estando Escandón en visita de inspección en Horcasitas, encuentra ya consumado el hecho de la apertura de estas tierras encontrándola justificada y procede a gestionar la donación de las mismas al obispo de Manila, don Manuel Antonio Rojo de la Fuente y Vieyra, quien accedió a lo solicitado por considerarlo de justicia.

Luego de los trámites y de las diligencias requeridas, Escandón ordena al capitán Juan Antonio de Barberena tomar posesión de las tierras de los “Cinco potreros de Tamatán”, lo que según testimonio del propio Barberena ocurre el ocho de marzo de 1764, levantándose la lista oficial de los colonos mercedados, pertenecientes a las parcialidades de indios huastecos y olives que habitaban en Horcasitas. Miguel Velázquez y Ausencio Hemández representaban a los primeros y Andrés Gómez a los segundos. Treinta cinco colonos fueron ubicados en las inmediaciones del nacimiento del Río Mante y sesenta y seis más desde El Abra hasta Tanchipa.

Con base en éstos datos, algunas personas consideran ésta fecha y a éstos colonos como los fundadores de lo que se conocía como “Frondoso paraje de Canoas”, más tarde “Rancho Canoas”, posteriormente Villa Juárez y actualmente Ciudad Mante.

Sin embargo, debernos reconocer que un reparto de tierras no significa, necesariamente, la fundación de un poblado y, en ese sentido, la actual Ciudad Mante no tiene una fecha precisa de fundación.