Los últimos Chichimecas vivos en México

Sierra Gorda de Guanajuato. Foto de Víctor Ildefonso.

La Sierra Gorda de Guanajuato es una región montañosa perteneciente a la Sierra Madre Oriental en la subprovincia del Carso Huasteco. El área abarca la zona Noreste del municipio de San Luis de la Paz, Victoria, Xichú, Atarjea y Santa Catarina.

Presa El Realito rumbo a Río Verde, San Luis Potosí. Foto de Víctor Ildefonso.
Alberga hacia el occidente áreas propias del semidesierto en buen estado de conservación, mientras que en los cañones colindantes con San Luis Potosí y Querétaro podemos hallar bosques templados así como bosques tropicales y matorrales submontanos. 
Matorral crasicuaule, Santa Catarina, Guanajuato. Foto de Víctor Ildefonso.
Debido a su naturaleza cárstica el área representa una esponja que funciona como receptora del agua de lluvia, recargando así los mantos acuíferos del subsuelo, que asimismo ha condicionado la morfología de su paisaje, caracterizado por la abundancia de dolinas hacia Xichú y Atarjea (conocidas localmente como “sótanos”), impresionantes mogotes kársticos, así como la presencia de sierras de laderas abruptas con una secuencia estratigráfica de rocas de alta permeabilidad y drenajes principalmente endorréicos y subterráneos, además de la presencia de laderas de pronunciadas pendientes.

Cerro de las Letras-Mesa Escalante, San Luis de la Paz, Guanajuato. Foto de Víctor Ildefonso.
Cerro de los Picachos camino al Realito. Foto de Víctor Ildefonso.
Fue recientemente promovida como Área Natural Protegida Reserva de la Biósfera Sierra Gorda de Guanajuato.

Xichú, Guanajuato. Foto de Víctor Ildefonso.
Aunque su biodiversidad es variada e interesante por tratarse de un municipio cuya vegetación natural ha sido transformada casi en su totalidad, hay en la Sierra Gorda de Guanajuato otras cuestiones de interés sobre todo antropológico, etnológico, histórico y social. 

Los Chichimecas

 
En realidad los Chichimecas es una palabra acuñada por los pueblos mesoaméricanos para denominar de forma despectiva a todos aquellos grupos humanos de nómadas que habitaron aridoamérica. Se les rechazaba por el hecho de vivir “en el monte”, de no hacer centros de población, de ser rudimentarios cazadores-recolectores y por su puesto por su reputación de bárbaros guerreros. Ahora sabemos que los Chichimecas no fueron en realidad tan salvajes como los pintan. 

En el estado de Guanajuato la historia de los chichimecas parece remontarse al año 1200 d.C., cuando los chichimecas de Xólotl procedentes del norte sometieron a los antiguos pobladores de la región: los chupicuaros y otomíes. Poblaron los territorios de Nattahí (Celaya) y Xidoo (Salamanca) numerosas tribus chichimecas y teochichimecas. Según algunos antropólogos estos grupos eran belicosos y crueles.
Su manera de cazar se basaba en el uso del arco y la flecha. Toda su indumentaria, herramientas, chozas, alimento etc. era obtenido directamente de los recursos que obtenían de su entorno circundante, aunque también comienzan a surgir vestigios de que ciertos grupos de Chichimecas practicaron el intercambio de bienes con otros grupos vecinos como los Huastecos y los Otomíes, éstos últimos emparentados a los Chichimecas. 
Como recolectores, los cactus y los mezquites les proporcionaban otra parte importante de su alimentación, ya que comían tunas crudas, secas o en licor (colonche). Las hojas, flores y corazón de cactus los cocían en hornos subterráneos. Con los mezquites hacían un pan que aguantaba mucho tiempo y elaboraban a su vez un licor. Otros alimentos eran el agave, el maguey, el zapote, las pitayas, la borrachita. Asimismo comían raíces parecidas a las papas o a la yuca, semillas de una planta llamada cimatl (frijol rojo). En algunos sitios se cultivaba rudimentariamente el maíz y las calabazas. Es conocido que consumían además la miel que producen la avispa, la hormiga y el jicote. 
Estos grupos en general no construyeron ningún tipo de viviendas permanentes; se limitaron a utilizar cuevas naturales o a edificar sencillos albergues hechos de lodo, pencas de maguey, palma o zacate. En la época prehispánica, los Chichimecas eran sumamente temidos por su belicosidad y fiereza por los demás pueblos. Nunca pudieron ser sometidos por nadie, ni aún por los poderosos aztecas. Al arribar los españoles, tampoco ellos lograron vencerlos por las armas. 
Sin embargo, su indómita libertad y alma belicosa, prefirió la muerte antes que la conquista por parte de los españoles.
Es así que los conquistadores se enfrentaron a la más larga y cruenta lucha en América, la cual duró cuatro décadas, de 1550 a 1590. Casi todos los Chichimecas de aridoamérica fueron prácticamente exterminados, no obstante algunos grupos fueron finalmente pacificados, a través de tratados en los que se intercambiaban favores a cambio de un territorio para que su cultura no se extinguiese del todo.
Fue aquí en la Sierra Gorda de Guanajuato en donde hasta nuestros días sobrevive la última población de Chichimecas en todo México, específicamente en la localidad Misión de Chichimecas, en el municipio de San Luis de la Paz, muy cerca de la cabecera municipal. 

La Misión de Chichimecas

El “Rancho Uza” comunidad indígena “Misión de Chichimecas”, es reconocido por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) como el último asentamiento indígena Chichimeca Jonaz del país en el Estado de Guanajuato, en el municipio de San Luis De La Paz en honor de San Luis Rey de Francia y la Paz por el tratado de pacificación entre otomíes y Chichimecas

Establecida en un terreno semiárido de 1818 km2 conformado por valles y lomas que habitan aproximadamente 600 familias (4000 habitantes, de acuerdo con el ultimo diagnóstico realizado por la CDI Local) conservando su idioma Ézar, sus costumbres y sus tradiciones.

En abril del 2012, tuve la oportunidad de conocer la Misión de Chichimecas, y no solo eso, sino que también conocí a varios de sus habitantes, personajes inigualables, que llevan con orgullo el matiz de su estirpe, apropiado además con una mezcla de sabores regionales como el gusto por el huapango.
Aquí les dejo unas fotos. 
Don Gonzalo Alvarado, originario de Los Naranjos, Guanajuato, es autor de canciones inéditas con la quinta Huapanguera, guitarra y la armónica, un verdadero artista que incluso llegó a grabar un cassette en la ciudad de México pero que aún sigue en el anonimato. ¿Algúna persona inmersa en el tema de la música folklórica que recomiende qué hacer antes de que estas melodías se queden en el olvido?

 
Don Trinidad González, otro personaje inconfundible de la Misión de Chichimecas, un verdadero tesoro, toca el violín, sabe muchas historias  y hasta hizo un “cinito”,  con ayuda de una tira de dibujos hechos por el, atados a una varilla e iluminados por una vela, mientras narra la historia.
Música que alegra el alma.

El guardían de la casa de Don Gonzalo.
Atardecer en la Misión de Chichimecas.

Fuente: Bautista, A. Socialización y apropiación de tecnologías mediáticas en el ámbito familiar y comunitario chichimeca en San Luis de la Paz, Guanajuato. Tesis Doctoral. Posgrado en Ciencias Antropológicas de la Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa, D. F. Más información del trabajo del autor aquí. 
Anuncios

Aguas azufrosas de Potrero Prieto, Sierra de Galeana, N. L.

Comunidad de Potrero prieto vista hacia el noreste en la tarde.

El pasado 20 de agosto nos dirigimos a un área serrana en demasía interesante. Desde que estaba en secundaría mi papá me regaló un mapa turístico de la Sierra Madre Oriental de Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí, una verdadera joya que me sigue fascinando hasta la fecha, que aunque plasmado con dibujitos pueriles de montañistas y atractivos naturales, es sin duda una guía invaluable para los que nos gusta andar serreando. Fue ahí dónde supe que en una localidad al norte del municipio de Galeana, colindando con Iturbide está la localidad de Potrero prieto, por un camino de terracería de 14 km que sale de la carretera Linares- San Roberto, unos cuantos km después de pasar la cabecera municipal de Iturbide con rumbo a Galeana. 

Potrero prieto podría ser una localidad serrana más, pero como la Sierra Madre Oriental tiene motivos sobrados para sorprender a  nuestra leve existencia, en las inmediaciones de las serranias cortadas de dicha localidad se abre paso el río Potosí que baja desde la Laguna de Labradores en Galeana, y cerca de la localidad de Potrero se rompe en un desnivel formando la espectacular cascada de La Prieta Linda, y más abajo siguiendo el curso de los cerros se abre paso por entre el Cañón del Potosí en donde el río sale del lado de Montemorelos y toma el nombre de Cabezones. 
Potrero prieto de abajo y el cañón por donde escurre el Río Potosí- Cabezones.

Cascada La Prieta Linda vista de costado por la mañana, comunidad de Potrero prieto, Galeana, N. L.
Cascada La Prieta linda vista de frente por la tarde.
Cascada La Prieta Linda.
Pero río arriba, subiendo una loma tras de la comunidad y de nuevo bajando al nivel del río, serpenteando rocas y el caudal manso del agua, esta un secreto mucho más interesante que por primera vez vi plasmado en el mapita que ya les mencioné: en Potrero prieto hay unas aguas azufrosas.

Río Potosí cerca a la comunidad de Potrero Prieto, Galeana, N. L.
Matorrales submontanos dominan los paisajes del cañón por donde escurre el río Potosí.
Y ahí están ellas, brotando en los escollos de la roca madre del cerro, emanando durante sabrá Dios cuantos años el azufre atrapado en cuevas profundas durante tiempos inmemoriales, rodeadas de un matorral que se agarra con fiereza a las laderas empinadas, ahí entre barretas, varas dulces, yucas, tenazas, sotoles y lechuguillas, ya no se sabe si en un matorral submontano empecinado en treparse a más de 1000 m de altura por entre los cerros o un pedazo de matorral chihuahuense perdido entre la sierra, ahí nacen y amarillean la roca, apestan el aire con su particular tufo ácido y por su puesto invitan a bañar el cuerpo o por lo menos los pies con la promesa de relajar un poco los músculos que para la mayoría ya ha sido suficiente sacrificio llegar caminando hasta ellas después de una hora de subir y bajar el cerro.

Aguas azufrosas de Potrero Prieto, Galeana, N. L.

El agua brota de entre las rocas.

Al irnos aproximando el particular olor a azufre que comúnmente se dice a “huevo podrido” , nos anuncia la llegada.

El agua que fluye del subsuelo se incorpora al río impidiendo que el agua pueda beberse e incluso incide en la fauna acuática.

El color amarillo es evidente en estas aguas debido a las altas concentraciones de azufre.
En el acomunidad comentan que en semana santa la gente acostumbra venir a bañarse a estas aguas debido a sus propiedades curativas en las afecciones de la piel.

Las aguas azufrosas también forman una pequeña cascada.

Son locamente llamadas: Azufrosas La Cruz y es todo un espectáculo digno de admiración y respeto
Planta asociada a zonas azufrosas Samolus ebracteatus.
Ranitas descansando entre las grietas húmedas de la roca caliza. Fue notoria la cantidad de fauna acuática que se resguarda río arriba de las aguas azufrosas, en cambio río abajo estuvo ausente.
Aunque este excepcional paraje se ha mantenido conservado debido a su aislamiento, sigue siendo irremediablemente un imán del turismo desorganizado, por lo menos cada Semana Santa. Sabemos que desafortunadamente el flujo humano no puede ser frenado totalmente, pero en cambio si puede ser regulado para permitir que el ecosistema no decaiga ante la presión humana y pueda seguir siendo apreciado indefinidamente. Este viaje nos permitió relfexionar que la sierra tiene mucha diversidad por ofrecernos,  no solo biológica sino geológica y mineral que sin duda debe asegurarse su conservación.