Aguas subterráneas de la sierra madre oriental

Las aguas subterráneas son aquellas que se confinan al subsuelo y contrario a la creencia popular de que bajo nuestros pies corren extensos ríos entre cavernas, los acuíferos o el agua subterránea suele estar contenida entre los poros de las rocas que funcionan como esponjas y su acumulación por la filtración del agua superficial hacia el subsuelo es un proceso muy lento que puede avanzar unos pocos milímetros al día. Sin embargo existe una excepción a la regla, en donde ciertos tipos de rocas solubles permiten que el agua las horade a través del proceso de karstificación y forme en ellas profundas galerías subterráneas bajo las montañas en donde efectivamente pueden correr ríos. 
Las rocas solubles suceptibles a la karstificación son los yesos y las rocas carbonatadas mejor conocidas como calizas. La sierra madre oriental está formada de calizas, rocas provenientes de las conchas de los animales marinos, por lo que el agua ligeramente ácifidicada proveniente de la lluvia ha sido capaz de labrarles una red extensa de galerías, cavernas, simas, grutas y cuevas en donde también a veces podemos encontrar ríos subterráneos y surgencias de agua, llamadas fuentes vauclusianas o mejor conocidas como manantiales.
Una fuente vauclusiana es una surgencia de agua que brota intermitentemente y que se da en regiones kársticas a través de un conducto subterráneo que funciona como sifón y que requiere que el agua alcance un determinado nivel para recargarse, dependiendo de las lluvias que caigan en la región. El nombre de vauclusiana procede de un manantial cerca de Avignon, en Vaucluse, Francia.
Ya en anteriores entradas he hablado del cañón de jaures y la fuente vauclusiana del volcancito un ubicado cerca de éste cañón dentro del municipio de Linares, Nuevo León, el manantial del volcancito, el cual presenta caras muy diferentes depndiendo de la época del año. En febrero del 2013 lo encontramos vacío y debido a que no tenemos equipo ni experiencie en espeleología decidimos no continuar para encontra el fondo.
Cueva del volcancito el 6 de febrero del 2013.

Posteriormente acudimos a verlo en octubre del 2013. En septiembre de ese año hubo unos increíbles aumulados de lluvia en la zona al paso del huracán Ingrid, por lo que la surgencia estaba llena y pudimos ver el volcancito lleno.

El volcancito el 9 de octubre del 2013.

Corriente del volcancito el 13 de octubre del 2013.
El invierno del 2013-2014 fue anormalmente húmedo, históricamente no se tenía registro de tanta lluvia en épocas invernales, sin contar que fue el más prologadamente frío y con más tormentas invernales por lo que era obvio que el 4 de enero que fuimos de nuevo lo encontrásemos lleno de agua, tanta que no nos fue posible acercarnos a la bocacueva. 
El volcancito, 4 de enero del 2014.

En nuestra última visita al sitio el nivel del agua había bajado después de 10 meses y la corriente se encuentraba calma, tanto que fue posible ver a través de la claridad del agua hasta donde se pierde el fondo de la cueva, la cual continúa.

El volcancito el 9 de noviembre del 2014.
 
Entrada a la cueva del volcancito. 9 de noviembre del 2014.
Profundidades de la cueva inundada, 9 de noviembre del 2014.

En la primera fotogrfía de la serie se observa la misma cueva sin agua.
Y es así como la sierra madre oriental es una muestra de los procesos geológicos propios de las formaciones calizas y existen en ella una variedad de fuentes vauclusianas como la surgencia de Tambaque en San Luis Potosí y la cueva de Jalpan, más todas aquellas que están en el carso huasteco y de donde nacen ríos y arroyos. Son tanta la fascinación hacia estas zonas donde nace el agua que incluso se les asocia a deidades que habitan en las profundidades y de cuyo folklore ha escrito el antropólogo francés Guy Stresser Péan.
La cueva de Tambaque, San Luis Potosí, en época de secas.
Cueva de Jalpan, Querétaro.
El folclor de las fuentes vauclusianas entre los huastecos
En la parte sureste del estado de San Luis Potosí, México, las montañas calcáreas de la sierra madre forman una serie de pliegues paralelos, similares a los de la región de Jura, en Francia, que abarcan toda la gama de fenomenos kársticos clásicos: cuevas, simas en la superficie de las mesetas, llanuras superficiales cavadas por el agua (lapíaz), etc. Un línea de potentes fuentes vaculusianas-situadas a la salida de un sifón cártstico- de flujo a menudo muy variable, marca el límite oriental de esta región caracterizada por el plegamiento del terreno.
Dichos fenómenos geológicos así como el hecho de que las nubes arrastradas por los vientos alisios parezcan dirigirse siempre hacia la sierra madre – en cuyas laderas terminan deteniéndose, por regla general- han dejado una fuerte impresión entre los huastecos.
Lo anterior ha dado lugar a diversos mitos, según los cuales los cerros están huecos y en ellos eligen su morada los dioses del rayo. Éstos últimos organizan fiestas y balies cuyos ecos creen escuchar los indios en el eco de las aguas subterráneas. Los alegres convidados salen después a la superficie a través de las fuentes vauclusianas, para acompañar hasta el mar las aguas a su cargo. A estas alturas se trata ya de seres degenerados y envejecidos por los placeres sexuales, embriagados por el agua preciosa que vertieron y bebieron anteriormente. Sin embargo, a su llegada al mar, esa agua -imagen del licor de inmortalidad- les garantiza finalmente el sueño mágico de la embriaguéz, seguido por una resurección y un retorno a la juventud.
Guy Stresser-Péan

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El cañón del Alamar, Municipios de Linares-Galeana, Nuevo León

En la franja de montañas que ciñen el centro del estado de Nuevo León, existe una serie de cañones estrechos que interrumpen la continuidad del macizo montañoso y son un pasaje entre la llanura costera del Golfo Norte de fisiografía plana, climas cálido-subhúmedos y matorrales espinosos tamaulipecos y el altiplano mexicano de fisiografía ondulada, climas templados-secos y matorrales xerófilos.
El acordeón de serranías se imponen plegadas en anticlinales y sinclinales, o crestas y valles que aglomeran tipos de roca, suelos, climas, altitudes, exposiciones, insolaciones, umbrías y por su puesto flora y fauna uy diversos. Son los cañones, los pasadizos que irrumpen y hacen que las aguas que caen en la parte alta de la cuenca puedan bajar de manera muy rápida hacia la llanura. 
La Sierra Madre Oriental está llena de ellos. Hace unos meses visitamos el del Alamar, por donde escurre el río Potosí (llamado así en la parte alta de la cuenca en el municipio de Galeana)-Cabezones (en la parte baja en Linares y Montemorelos), parte de la cuenca de San Fernando-Soto la Marina, cuya altura máxima es el cerro del Potosí con 3700 msnm y la altura mínima es de 0 m en el municipio de Soto La Marina, desembocando en el Golfo de México en el estado de Tamaulipas. 
El cañón es sinuoso, está rodeado de altas paredes verticales, roca expuesta y pequeños bosquetes de encinos, pero en su mayoría podemos ver matorrales submontanos y la corriente perene del río Potosí. El nombre de Alamar hace referencia a los álamos de río (Platanus rzedowskii) que también abundan.

En la entrada se ubica la localidad de Loma Alta, del municipio de Linares, posteriormente Las Caleras, Temporales, Canoas, La Boquilla, Los Sabinos, El Alamar, El Mezquite, Los Americanos, Guadalupe, después sigue Galeana con Los Chorros, Las Palmas, Protrero Prieto de Abajo, Potrero Prieto de Arriba, El Nopal, Molino de Higueras y Brownsville, el cañón se abre justo en la entrada a la cabecera municipal de Galeana, incluso se puede ver desde la carretera y es posible andarlo a pie o en un vehículo todo terreno. En esta entrada solo llegamos hasta Los Americanos, pero ya tenemos otra entrada de la parte que corre de Potrero Prieto de Abajo, con el manantial de aguas azufrosas.

Entrada al cañón del Alamar en la comunidad de Boquillas. Aquí a menudo se transportan en carretas jaladas por bueyes debido a la gran cantidad de piedra bola o cantos rodados que impiden el paso a los vehículos, sobre todo en temporada de lluvias.

Salimos muy temprano y dejamos nuestro vehículo en la comunidad de La Boquilla para caminar y poder hacer un reconocimiento a fondo de la biodiversidad que hay en el cañón. Desde muy temprano estuvimos oyendo el canto del tinamú canelo (Crypturellus cinnamomeus) un ave parecida a una pequeña gallina que es muy críptica, es decir que se la pasa oculta entre la maleza y es muy fácil escucharla pero muy difícil verla. De hecho hasta hace pocos años se extendió la dsitribución de esta ave a zonas centrales del estado de Nuevo León. En éste artículo de unos colegas de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León, encontraron al tinamú canelo en el Cerro de la Silla y la sierra del mismo nombre apenas en el 2011, además se menciona:

“En Nuevo León, Sutton (1951) considera la especie como la mejor conocida de la familia y establece una distribución desde el norte de Linares hacia el sur. Por otro lado, Contreras-Balderas et al. (2008) proporcionan un registro fotográfico en un bosque de Quercus en el Parque Nacional Cumbres de Monterrey, mientras que el registro fotográfico más reciente es el de A. Hidalgo en 2010 en el Área Natural Protegida Parque La Estanzuela (com. pers.)”.
Tinamú canelo. Fotografía de Dave Irving.

Por lo que haber escuchado el canto del tinamú en el cañón del Alamar confirma que podría estar bien establecida y usar la sierra madre oriental desde Tamaulipas hasta Nuevo León. A continuación les dejo un video de su canto captado ya cuando veníamos bajando del cañón:

Vista del cañón en la comunidad de Boquillas, hábitat del tinamú canelo, bosques de encino y matorrales submontanos.

El paisaje es majestuoso, la sierra se abre en una garganta profunda pero muy amplia rodeada de montañas altas y escarpadas con matorrales submontanos que van poco a poco pasando a bosques de encino, pudimos registrar variadas especies de plantas como el ébano, anacua, jaboncillo, panalero, barreta, nopal, salvia, poleo, chicalote, potro, anacahuita, tenaza, vara dulce, chile piquín, y en ésta época del año es posible hallarlas floreciendo o fructificando.

Matorrales submontanos en el cañón El Alamar.

Eucnide lobata
Anagallis arvensis.

Havardia pallens. Tenaza.

Especie herbácea sin identificar (flor azul), Calyptocarpus vialis (flor amarilla) y líquen.

Ehretia anacua. Anacua.

Ebenopsis ebano. Ébano.

Echinocereus sp. Alicoche.

Salvia ballotaeflora. Salvia.

Mascagnia macroptera. Vid mariposa amarilla.
Capsicum annuum var. glabriusculum. Chile piquín.

Cordia boissieri. Anacahuita.
Anacahuita en flor.

Forestiera angustifolia. Panalero.

Opuntia sp. Nopal.

Caesalpinia mexicana. Potro.
Flor del potro.
Sapindus saponaria. Jaboncillo

Árbol de jaboncillo.

Vista del cañón del Alamar a la altura de la comunidad de Los Sabinos. Se pueden observar bosques de encino en las montañas.
El camino tiene secciones que van por sobre el cauce seco y secciones que van en el faldeo de la sierra, en general está en buenas condiciones después del huracán Alex en julio del 2010 y el huracán Ingrid en septiembre del 2013, pero hay partes donde hay que cruzar el río y es donde puede haber problemas debido a la piedra suelta. También se desembocan veredas que se meten a la sierra, algunas entre el matorral bastante intrincado.
Camino por entre la sierra en el cañón del Alamar. Ideal para los ciclistas y excursionistas.
Vereda que se interna entre los matorrales de la sierra.
El cuidador de la entrada.
Hay partes del camino entre el cauce seco y otras más entre el río, sin un vehículo de doble tracción es imposible acceder, el paseo es agradable a pie y hasta en bicicleta. 

El río Potosí-Cabezones es un cuerpo de agua perenne y ha permitido que se desarrolle una gran cantidad de ambientes riparios en donde pulula la vida, especialmente de artrópodos como caballetes, libélulas, mariposas, arañas cazadoras, zapateros, nadadores de dorso y carritos de agua, así como peces y ranas.

Cauce del río Potosí-Cabezones, de tipo permanente lo cual permite el desarrollo de ambientes riparios en aguas cristalinas.
Pececitos Astyanax mexicana, sus poblaciones solo se confinan a cauces de aguas muy limpias, lo cual nos indica la calidad de las aguas del río.

Vista del cañón del Alamar pasando Los Sabinos y antes de llegar al la ranchería del Alamar.

Vista del Cañón del Alamar desde la ranchería de Los Americanos.

A la altura de la ranchería Los americanos pueden verse veras fértiles donde se siembra maíz, nogales y se alimentan rebaños de cabras.

El agua atrae mucha fauna, variadas especies de odonatos como éste caballete o caballito del diablo.

El agua también es propicia para el desarrollo de especies asociadas a ambientes riparios como los álamos de río o también llamados sicomoros (Platanus rzedowskii), de ahí el nombre del cañón: el alamar, que alude a la concentración de ésta especie en sus riberas.
Álamo de río (Platanus rzedowskii) en las riberas del cañón, de ahí su nombre.
Otra especie asociada a los cauces de los ríos son los sauces llorones o sauz (Salix bonplandiana).
Sin duda un elemento que no puede faltar en los ecosistemas mexicanos son los agaves, aquí un par de agaves escabrosos (Agave scabra) por su textura rasposa.

Una rana del género Lithobates.

En algunas partes, sobre todo en las rancherías se pueden observar este tipo de puentes rústicos que la gente usa para pasar de una ribera a otra, aunque en cualquier venida fuerte de agua estos puentes desaparecen, pues se los lleva la fuerte corriente.
Un renacuajo.

En algunas zonas el río adquiere tonalidades turquesa por la acumulación de minerales, en otras, tonalidades verdes por la acumulación de algas.

Incluso entre la ranchería de Los Sabinos y Los Americanos hay un pequeño manantial que brota de la sierra y alimenta al cauce en forma de afluente, no sabemos si es perene o temporal, pero suponemos que por su pequeño tamaño debe ser temporal y solo existe en época de lluvias.

Nacimiento de agua.

Pequeño nacimiento de agua entre las rocas, debido a la coloración amarillenta de las rocas, podria tratarse de una acumulación de agua azufrosa como ocurre en otros nacimientos río arriba.

El agua nace de entre las rocas y alimenta el afluente del río Potosí-Cabezones.

Un álamo ha crecido en la base del nacimiento.

Cascada pequeña que se forma por el nacimiento de agua.

Tras el nacimiento se extiende una cañada con bosques de encino.

La coloración amarillenta delata posible filtración de azufre en el agua.

Éste tipo de ambientes genera microecosistemas donde convergen gran cantidad de fauna artrópoda, incluso si existiera la posibilidad de colocar cámaras infrarrojas podríamos captar animales nocturos que bajan a abrevar al nacimiento y el estanque que se forma, ese día solo vimos una interesante concentración de microfauna asociada al agua.

Mariposa.

Zapateros en la superficie del agua.

Araña cazadora.

Libélula.

Has secciones del cañón en donde la roca caliza deja ver su angustiosa geomorfología, la cual indica un fuerte empuje que en tiempos pasados los procesos geológicos provocaron a los macizos que emergieron del lecho marino.

Paredes verticales con capas comprimidas, se puede ver la fuerza con la que la roca literalmente fue doblada hasta en 90 grados.

Toda una caja de pandora para los geólogos, ¿qué nos dirían las rocas si hablaran?.

El cañón es un caleidoscopio entre diversidad geológica, biológica e hidrológica. 
Ese día volvimos hasta donde dejamos el vehículo estacionado en la ranchería de Las Boquillas por no arriesgarnos a quedarnos varados, la tarde fue calurosa y bien aprovechada hasta por los perros.

La Picea disfrutando del cauce del río y atrás capas y capas del cañón del Alamar.


En la segunda ocasión nos aventuramos hasta más adelante de la ranchería de los Sabinos, pero lamentablemente nos quedamos varados en medio de la pasada del río y estuvimos a punto de que el agua entrara a la camioneta. Desesperados comenzamos a hacer palanca a las llantas enterradas entre las piedras para tratar de des atascar la camioneta pero como por mera treta del destino, un grupo de biólogos conocidos que casualmente se encontraban de paseo aquel domingo nos remolcaron con su vehículo doble tracción. Este post lo dedico afectuosa y respetuosamente al Dr. Jorge Verduzco y el Dr. Manuel Nevárez de la Facultad de Biología de la UANL, así como al Dr. Raúl De la Torre Lillingston, su esposa la Dra. Clauda Plata de la UNAM y demas colegas amantes de las cactáceas cuyos nombres torpemente olvidé por habernos ayudado amablemente a salir literalmente del atolladero aquel día. Les dejo aquí la fotografía que muestra el momento después de salir haciendo la inconfundible señal de un cactus candelabriforme que los compañeros de la UNAM llaman la “compaseñal” y para los amantes de los cactus les dejo su página de facebook. 

Bien atascados en el río.
Con el Dr. Manuel Nevárez y el Dr. Jorge Verduzco de la FCB de la UANL.
La compañseñal con el Dr. Raúl De La Torre Lillingston y su esposa la Dra. Claudia Platas de la UNAM.

Flora y Fitogeografía de la RTP 82 Cañón de Iturbide, Nuevo León, México

El artículo científico es por lo general la culminación de un proyecto de investigación que se lleva a cabo. Aunque no es la única opción, por ahora ha sido la que se me ha presentado y con gusto les comparto un artículo referente a mi tesis de maestría sobre plantas de la sierra madre oriental en el estado de Nuevo León. Vamos avanzando despacio a la comprensión de nuestra diversidad florística, pero vamos avanzando.

Versa sobre la flora de una región que la CONABIO  ha declarado prioritaria para la conservación, es el Cañón de Iturbide, en el extremo oriente de la sierra madre oriental del estado de Nuevo León, ya colindando con el estado de Tamaulipas. Es un área escarpada,inaccecible, poco frecuentada y con interesantes relaciones florísticas neotropicales y neárticas, además de presentar profundos cañones como el de Rancho Viejo, El Caribeño, Jaures, La Escondida, El Marrubial, Arroyo Seco, Potosí, Las Azufrosas etc. que permiten que la temperatura se regule gradualmente entre la llanura costera y el altiplano y no de golpe como en una barrera orográfica que se eleva de pronto, lo cual permite la ineracción de floras riparias reproducción de ciertas especies de insectos de zonas cálidas como diferentes especies de mariposas, polillas y avispas. Es un área con mucho panorama escénico, además de la cascada del Caracol, y la Cascada la Escondida (fragmentada pero enorme) y por su fuera poco es un refugio para el chamal endémico Dioon angustifolium, una nueva especie de girasol que solo vive en un talud escarpado al fondo del barranco y algunos maíces nativos cuya semilla aún se sigue sembrando hasta la fecha. 
Subiendo por el cañón de Jaures.

Cascada el Caracol.

Yucca linearifolia y al fondo la Sierra de la Muralla.

Vista panorámica del Cañón de la Escondida.

La Salitrera.

Cascada de aguas azufrosas La prieta Linda, en la comunidad de Potrero Prieto.

Población de Dioon angustifolium.

Descendiendo a rapel de la cascada La Escondida.

Cañón de Arroyo Seco.

Cañón El Caribeño.

Cañón El Potosí.

Paraje Lagunillas en la comunidad de El Tejocote.
En pocas palabras la Región Terrestre Prioritaria 82, Cañón de Iturbide es una joya, aquí les dejo el artículo gratuito para su consulta: http://brit.org/webfm_send/470

Muerte de un cachorro de jaguar en Linares, Nuevo León

 

El día 14 de noviembre del 2013 se dio a conocer la noticia en Televisa Monterrey de que un grupo de personas habían matado y cocinado en discada (platillo típico) a un jaguar en el municipio de Linares, Nuevo León, México. La noticia trascendió en muchos medios de comunicación nacionales e internacionales después de que fueran publicadas unas fotografías en la red social de facebook donde el jaguar era exhibido y cocinado  mientras un grupo de personas, entre ellos menores de edad, disfrutaban la presa obtenida en la cacería.
El jaguar es una especie bajo protección por la Norma Oficial Mexicana 059 donde se exponen aquellas especies de flora, fauna y hongos que se encuentren bajo amenazas de extinguirse, el jaguar tiene la máxima categoría: en peligro de extinción.
En México existe un grupo de expertos encargados de darle seguimiento a todos los temas relacionados con la conservación del jaguar, su presidente,  Rodrigo Núñez, afirma que México tiene apenas una población aproximada de cuatro mil jaguares y que los estados que tienen menos población de jaguares son precisamente los del norte: Nuevo León, Coahuila, Chihuahua y Sonora; las poblaciones más grandes las encontramos en Campeche, Yucatán, Chiapas y Oaxaca, y después de la selva amazónica brasileña, las selvas de la península de Yucatán son las que más jaguares albergan en el mundo.

Ha sido un hecho lamentable. La noticia causó revuelo en su momento con el trendig topic en twitter: #JusticiaParaJaguarNL y como todo lo mediático, se ha ido apagando debido a que las autoridades como la PGR y la PROFEPA, no han hallado a los responsables de tan lamentable hecho.
Este felino es sumamente críptico, es decir que es muy difícil que se deje ver por los humanos y cabe destacar que por este espacio había estado hablando de su escasa presencia en el estado de Nuevo León en años anteriores, desde las investigaciónes que se han realizado, hasta los últimos reportes de su presencia, los cuales habían figurado como una luz de esperanza para volver a tener poblaciones residentes de jaguar en la sierra madre oriental, sin embargo la ignorancia de las personas se impuso de nuevo y un jaguar cachorro de sexo desconocido tuvo que pagar las concecuencias de que no conozcamos, valoremos y mucho menos respetemos la fauna de Nuevo León.
No se sabe nada de dónde fue cazado, aunque rumores presumen que fue en el municipio de Hualahuises, contiguo a Linares y muy cerca de la falda de la sierra madre oriental; tampoco se sabe nada de los responsables quienes siguen prófugos de la justicia debido a que podrían ser acreedores de hasta 9 años de prisión y 3 millones de pesos en multas. El saber la verdad del acontecimiento arrojará luz acerca de hacia dónde se han movido sus poblaciones, pues por lo general son machos adultos los que más se mueven, pero habiendo hembras y mejor aún, cachorros, podrían ser indicativos de que se están reproduciendo y eso es un hecho memorable para la biodiversidad del noreste de México y de la Sierra Madre Oriental.
Esperemos que este hecho sirva para informarnos, para reflexionar de hacia donde queremos ir como sociedad, por lo pronto ya se ha levantado una carta al presidente de la república mexicana para que tome cartas en el asunto lo más pronto posible. 

Flora y fitogeografía del cañón de Iturbide, Nuevo León, México

Últimamente no se ha escrito mucho en este espacio. 
Ello se debe a que me encuentro en el proceso de terminar por completo el proyecto denominado: Flora y fitogeografía del cañón de Iturbide, Nuevo León, México. Aunque como requisito para la obtención de grado la investigación está finalizada, aún tengo salidas por realizar, como la del próximo 28 de septiembre a un paraje denominado “La Muralla” a orillas del río Hualahuises, en el cañón de la Escondida, muy adentro en la sierra.
No obstante, como un préambulo les comparto un resúmen breve de lo que fue esta grata investigación que duró un año y medio, y que estoy segura dará pie a que esta Región Terrestre Prioritaria (CONABIO, 2000), sea declarada en algún momento próximo, como Área Natural Protegida. Les comparto pues, el resumen y algunas fotografías de nuestro trabajo.
El Cañón de Iturbide es el nombre con el que la Comisión Nacional para el Uso y Conocimiento de la Biodiversidad (2000), ha identificado como la Región Terrestre Prioritaria Número 82 siendo un conjunto de sierras plegadas de origen sedimentario situadas en la región fisiográfica de la Sierra Madre Oriental al sureste del estado de Nuevo León, la cual abarca los municipios de Iturbide, Galeana y Linares; dicha área destaca por su orografía accidentada lo cual ha permitido la permanencia de un corredor de bosques bien conservados que sirven de refugio para la fauna silvestre y en la generación de servicios ambientales hidrológicos. Partiendo de la premisa de que no existen estudios formales acerca de la diversidad florística de la mencionada área, el presente trabajo se basó en el reconocimiento taxonómico de las especies de flora vascular que componen sus comunidades vegetales a través de 15 recorridos sistematizados de exploración dentro de un polígono de aproximadamente 42,200 ha, los cuales sirvieron para llevar a cabo colectas botánicas e inventario fotográfico en 30 puntos de muestreo con el objetivo primordial de conformar su listado florístico. Los resultados de la investigación fueron divididos en tres partes, la Primera, hace alusión a la diversidad florística del área registrando 104 familias, 405 géneros y 805 especies, de los cuales 47 son categorías intraespecíficas. La Segunda se refiriere a la fitogeografía de la flora del área, que corresponde principalmente a tres vertientes: elementos de origen neotropical, de origen neártico y elementos endémicos de las zonas áridas mexicanas. Finalmente, la Tercera, se refiere a la afinidades florísticas dentro del área y respecto a otras cinco diferentes zonas montañosas previamente inventariadas ubicadas dentro de biorregión de la Sierra Madre Oriental en el noreste de México: Parque Nacional Cumbres de Monterrey, Sierra de San Carlos, San Antonio Peña Nevada, Área Natural Protegida Altas Cumbres y Reserva de la Biósfera El Cielo, a partir de la elaboración de una matriz de presencia-ausencia y análisis de conglomerados, usando el índice de similitud de Sörensen, resultando que bosques templados son dominantes y son los que más afinidades presentan entre sí, mientras que los sitios Parque Nacional Cumbres de Monterrey y Sierra de San Carlos, resultaron ser entre sí los que más especies comparten.
Palabras clave: cañón de Iturbide, flora, fitogeografía.

Rancho Viejo y La Palma, Linares N. L.

Ejido Rancho Viejo y la Palma a la vera del Río Pablillo que baja desde Galeana N. L.

Estos dos ejidos se ubican al pie de la Sierra El Novillo en la cota de los 800 msnm en el municipio de Linares, N. L. En sus inmediaciones la vegetación característica son los pinares en la partes altas como el Cerro La Florida, El Cerro los Tanques, El Cerro Las Anacuas, El Cerro Gordo, El Cerro La Cueva del León y el Cerro El Tigre, mientras que en el estrecho valle intermontano se abren paso densos encinares con un aparente grado de disturbio debido a la presencia de muchas especie de malezas ruderales y especies de vegetación secundaría que han aparecido por las actividades humanas, especialmente la apertura del bosque a tierras de pastos para el ganado o el establecimiento de las milpas.

Entrada a Rancho Viejo y La Palma.
Es una zona templada en esta época del año, aunque en verano puede tornarse cálida, sobre todo en las partes bajas donde desemboca el Río Pablillo y donde está establecida la mayor población perteneciente al ejido. Es una zona muy apacible y la gente se dedica a las actividades de pastoreo, agricultura y silvicutlra, aunque a menudo migra a la pequeña ciudad de Linares donde hay mayor posibilidad de desarrollo para sus familias. 
Antes de arribar al ejido hay que subir una cuesta en donde el matorral submontano que domina la llanura de Linares cambia en transición al encinar y el pinar. Aquí hay Pinus teocote y Pinus pseudostrobus como dominantes en el estrado arbóreo y se acompaña de otras especies codominantes como encinos Quercus sp., madroños Arbutus xalapensis y cedros Juniperus sp. además de una gran cantidad de especies herbáceas que prosperan en los claros del bosque donde les es posible aprovechar mejor la luz solar.
Camino a Rancho Viejo y La Palma, un pinar que se extiende en las partes altas por sobre las laderas del Cerro La Florida.
En los alrededores del ejido, en la partes bajas del valle intermontano están los encinares. Estas comunidades densas se caracterizan porque el estrato arbóreo se encuentra dominado por especies del género Quercus, árboles de la familia de las Fagaceas cuyo origen biológico se sitúa en China y México, por lo tanto no es de extrañarse que México ostente una gran diversidad de estas especies, sin olvidar que después de Oaxaca, hasta la fecha Nuevo León y posiblemente Tamaulipas, sean los estados con mayor diversidad de estos carismáticos árboles belloteros. 
Encinares en época de lluvias del Ejido Rancho Viejo  y La Palma.
Culebra Drymobius margaritiferus, encontrada en el encinar.
Es de esperarse que el nombre del ejido La Palma derive de alguna razón o motivo propio del área. Creemos que ello se debe a que los encinares que aquí existen albergan, sin miedo a equivocarme, una de las poblaciones más abundantes y sanas que yo haya visto de las plantas gymnospermas llamadas locamente como Chamales, o cycadas, que asemejan a una palma por su forma. Estas plantas aparecieron en la tierra allá por la época carbonífera y presenciaron el origen y la extinción de los antiguos saurios, así como la evolución de muchas de las especies con las que actualmente compartimos el mundo. 
Chamales creciendo en el encinar del ejido. Nótese el chamal macho con su cono reproductor.

Pertenecen al orden Cycadales, el cual a su vez está compuesto por las familias Cycadaceae, Stangeriaceae y Zamiacea. En México se distribuye un total de 54 especies de la familia Zamiaceae. De este total, 25 especies corresponden al género Ceratozamia, 13 a Dioon y 16 a Zamia.

 

 

De las especies anteriores en el ejido se distribuye la especie Dioon angustifolium, especie endémica de la Sierra Madre Oriental de Nuevo León y la Sierra de San Carlos en Tamaulipas y cuyas poblaciones abarcan las cañadas húmedas de los municipios de Iturbide, Aramberri y Zaragoza.

Poblacion de chamales en el encinar del ejido Rancho Viejo y La Palma.
Es una especie bastante flexible, se la ha visto crecer en cañadas calizas con exposición solar abundante, así como en la umbría de este encinar. Al parecer el factor limitante parecen ser los suelos ácidos originados de las rocas sedimientarias, típicas de la Sierra Madre Oriental. 

Los chamales son especies monóicas, esto quiere decir que sus sexos están separados, por lo que hay plantas “machos” y plantas “hembras”. Es posible distinguir los sexos unicamente cuando desarrollan sus aparatos reproductores. Mientras el macho presenta un cono esbelto en forma de mazorca, la hembra muestra un cono rechoncho en cuyo interior se desarrollan las semillas.

Chamal hembra.
Chamal macho.
Desafortunadamente, los chamales son especies protegidas por la ley y nombradas en la NOM 059 SEMARNAT- 2010 debido al auge que últimamente han tenido como especies ornamentales, especialmente Cycas revoluta, originaria del sur de Japón. En la ciudad de Monterrey se las ve en plazas, hoteles, restaurantes y hasta hospitales. Su elegante efigie enmarca muchos jardines y encontrarlas en un estado adulto aproximadamente de más de 20 años puede llegar a costar varios  miles de pesos. Afortunadamente las especies ornamentales se consiguen fácilmente en vivero y las poblaciones naturales no están amenazadas por el saqueo, lo que realmente las afecta es el cambio de uso de suelo, la erosión y las prolongadas sequías.

Chamales creciendo con agaves.
Ladera erosionada con chamales en riesgo de caer.

Son además plantas muy particulares, pues de ellas depende la especie de mariposa Eumaeus childraenae, cuyas larvas se alimentan de las hojas tiernas de chamal y por ende se vuelven tóxicas, evitando así los depredadores. Esta mariposa se distribuye en la sierra madre oriental hasta Chiapas y Guatemala, estando asociadas a otras especies de chamales como lo muestra la siguiente investigación.

Eumaeus childrenae, mariposa alas de telaraña chamalina en el cañón de arroyo seco, cercano a Rancho Viejo, Linares, N. L.

Eumaeus childrenae.
Oruga de Eumaeus childrenae alimentándose de una hoja de Dioon angustifolium.
No obstante cabe mencionar que los chamales son de las plantas mas tóxicas del mundo pues contienen dos grupos de azúcares nitrogenados (cicacina y macrozamina), entre otras sustancias tóxicas, que representan los compuestos naturales carcinogénicos más potentes que se conocen. Pero no hay que alarmarnos, esto solo se logra tras su ingestión o la manipulación constante de sus partes.

Como nota final, extraigo un párrafo escrito por el Instituto Nacional de Ecología: Sus conos suelen parecer una mazorca de maíz, razón por la cual los nombres vulgares hacen referencia a “maíz viejo”, “maíz de los abuelos”, “maíz antiguo”, “maíz del monte” (Vázquez-Torres, 1989a, 1989b). En Chiapas, las hojas de algunas especies son usadas para decorar altares, especialmente durante la ceremonia para conmemorar el día de la Santa Cruz con hojas de espadaña (Dioon merolae) (Pérez-Farrera, 1994, 1999). En algunas especies, como el chamal (Dioon edule), las semillas son usadas como fuente de almidones comestibles y para texturizar ropa. En otras especies, como Certozamia mexicana, el cono femenino es usado como insecticida.

Y con el siguiente paisaje del Cañón de Rancho Viejo y la Palma nos despidió la tarde.

Cañón de Rancho Viejo y la Palma, Linares, Nuevo León. Al fondo se divisa la comunidad de La Florida.

Cascada el Caracol, Iturbide N. L.

Iturbide se localiza al sudeste del estado, en la región denominada Sierra Madre Oriental ubicado en los 24º44′ de latitud norte y 99º53′ de longitud oeste, se encuentra a 1,850 metros sobre el nivel del mar. Limita al norte con el municipio de Galeana; al sur con Aramberri; al este con Linares y con el estado de Tamaulipas; al oeste con Galeana.

Kiosko en la plaza de Iturbide por la mañana.

Vista desde la plaza.
Iturbide es un municipio perteneciente al estado de Nuevo León, cuya geografía es accidentada en un 100%. Todo el municipio se halla inmerso en la biorregión de la Sierra Madre Oriental y tiene variados climas y tipos de vegetación que van de los semiáridos hasta los subhúmedos, pasando por los templados y hasta los fríos en las cumbres más altas.

La geografía de Iturbide es accidentada en su totalidad, aquí una vista al cañón de la Escondida.
La Sierra Madre Oriental cruza casi todo el municipio formando valles y cañones como el de Peña Colorada, Las alazanas y La Muralla. El río San Antonio que nace en el rancho La Tinaja, atraviesa el municipio de norte a sur. Los ríos Pablillos y Hualahuises, recorren el territorio de oeste a este. Asimismo al norte del municipio se encuentra el río La Muralla. Todos estos de corriente permanente. El clima es (CW), templado con lluvias en verano, la temperatura media anual es de 19ºC, la precipitación es de 560 mm. El régimen de lluvias es de septiembre a diciembre. Los vientos dominantes son del norte.

Sierra La Muralla.

Biológicamente hablando no ha sido lo suficientemente descrito, por lo tanto no es de sorprenderse encontrar una que otra especie de flora rara o no común, como el caso de la recientemente descrita Yucca angustifolia.

Yucca angustifolia, especie recientemente descrita en el año del 2004.

En esta ocasión nos encaminamos a la cascada del Caracol, que afortunadamente por su difícil acceso a pie, pocos son los turistas que se aventuran a conocerla.

Camino sinuoso a pie por entre las laderas para llegar a la Cascada El Caracol.
En este recorrido avanzas por las laderas rocosas cubiertas de bosques ralos de encinos, nogales, cedros, uno que otro pino, granjeno, diferentes acacias, monillas, ceanothus, palo santo y otras especies asociadas a los bosques de encino y chaparrales.

Granjeno. Sus frutos son de un sabor agridulce bastante agradable. Se dice que hay quienes hacen mermelada con sus frutos.
Frutos de Monilla Ungnadia speciosa en su cápsula trilobada, usados para hacer artesanías como collares.

En los mogotes de roca caliza hay magueyes huastecos de la especie Agave bracteosa cuyas poblaciones se distribuyen ampliamente en las paredes calizas de la Sierra Madre Oriental y es una especie marcada como Amenazada por la NOM ECOL 059.

Mogotes de roca caliza con poblaciones de Agave bracteosa.

Agave bracteosa.
    

 Además de interesantes especies leñosas y de hábitos rupícolas, hay especies herbáceas asociadas a zonas húmedas y umbrosas, lo cual les ha permitido desarrollar hojas carnosas y les ha brindado una predilección especial por ser plantas que además tienen un gran valor ornamental en los jardines de muchos hogares neoloneses como las llamadas begonias y la barca de la niña.

Begonia uniflora con un par de botones a punto de abrir.

Barca de la niña Tradescantia crassifolia.
Otros de los habitantes carismáticos que observamos en estos bosques son sin duda los insectos, como una mosca ladrona y un saltamontes en etapa juvenil.

Mosca ladrona de la familia Asilidae.
Saltamontes de la familia Acrididae en etapa juvenil, pues nótese que sus alas no se han desarrollado totalmente.

Entre las oquedades de las paredes calizas se abren paso interesantes sistemas de cavernas y cuevas. Durante el recorrido hacia la cascada está la llamada “Cueva oscura”, a la cual solo es prudente acceder con un buen equipo espeleológico por poseer peligrosas simas en su interior de hasta 7 m de profundidad. Aparentemente no ha sido estudiada del todo y hasta la fecha se desconoce su profundidad total o si conecta hacia otros sistemas cavernarios. Nosotros solo accedimos al primer recinto a unos 10 m de profundidad y aún sin haber avanzado mucho nos fue posible observar su franca belleza pétrea.

Mogotes de piedra caliza, es común encontrar poblaciones de flora rupícola y gran variedad de oquedades, cavernas y hasta cuevas.

El letrero hacia la Cueva Oscura.

Entrada a la Cueva Oscura.
Columna hecha a partir de la unión de una estalactita con una estalagmita, proceso que conlleva millones de años para formarse.

La cueva oscura vista de adentro hacia afuera.

Antes de llegar a la cascada, ya es perceptible el rumor que provoca el agua al estrellarse sobre las rocas, aún así uno no puede abstraerse del todo por el sonido, pues en un recoveco anterior se abre paso una enorme oquedad en la pared, la cual no es lo suficientemente profunda como para formar ni siquiera una caverna, pero si impacta su tamaño y forma de cúpula. Esta es llamada la Cueva del Muerto.

El nombre deja mucho a la imaginación y como cualquier oquedad, caverna, cueva o sima  inspira un misterioso deseo y respeto en cualquiera que se interne en ellas.

Aunque su negrura asombra y estremece, realmente no hay mas que unos cuantos metros antes de que termine en una pared.

Unos metros más adelante por una vereda sinuosa y húmeda vamos acercándonos a la cascada, ya el frescor es ineludible y una gran cantidad de nogales provocan una umbría deseable, la brisa se levanta y los helechos se multiplican a cada paso que damos. Un letrero nos indica que estamos por llegar y en una rinconada agreste, el agua corre y se precipita de una lado a otro, figurando dar vueltas como un caracol y formando así una impresionante cascada de unos 50 m de altura, otra joya más de la Sierra Madre Oriental.

Letrero que nos indica la llegada a la Cascada El Caracol.


Cascada El Caracol, Iturbide N. L.

Arroyo abajo no podemos dejar pasar la oportunidad de refrescarnos a la sombra de los álamos de río y los nogales. La vegetación que aquí se concentra está asociada a las corriente de agua y las cañadas protegidas y es notoriamente más frondosa y exuberante que en el recorrido por el chaparral de la ladera.

Álamo de río, habitante común de los arroyos de la sierra, esta especie es Platanus rzedowskii, en honor a este prominente botánico.

Nogales y álamos adornan el cauce del arroyo.

Arroyo abajo la abundancia de vegetación y la fisionomía del bosque cambia totalmente en contraste a las laderas de chaparrales.

Hongos del género Coriolus localmente llamados orejitas de palo, cubren profusamente un tronco caído beneficiados por la humedad y la sombra.
De vuelta al camino, solo unas valientes se atreven a ramonear en las laderas más abruptas y las cimas más altas de las vértebras rocosas, andan libres y nunca se cansan, no tienen más casa que la misma sierra y en cualquier día la majada de cabras parece fundirse entre las rocas y los magueyes.

Aguas azufrosas de Potrero Prieto, Sierra de Galeana, N. L.

Comunidad de Potrero prieto vista hacia el noreste en la tarde.

El pasado 20 de agosto nos dirigimos a un área serrana en demasía interesante. Desde que estaba en secundaría mi papá me regaló un mapa turístico de la Sierra Madre Oriental de Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí, una verdadera joya que me sigue fascinando hasta la fecha, que aunque plasmado con dibujitos pueriles de montañistas y atractivos naturales, es sin duda una guía invaluable para los que nos gusta andar serreando. Fue ahí dónde supe que en una localidad al norte del municipio de Galeana, colindando con Iturbide está la localidad de Potrero prieto, por un camino de terracería de 14 km que sale de la carretera Linares- San Roberto, unos cuantos km después de pasar la cabecera municipal de Iturbide con rumbo a Galeana. 

Potrero prieto podría ser una localidad serrana más, pero como la Sierra Madre Oriental tiene motivos sobrados para sorprender a  nuestra leve existencia, en las inmediaciones de las serranias cortadas de dicha localidad se abre paso el río Potosí que baja desde la Laguna de Labradores en Galeana, y cerca de la localidad de Potrero se rompe en un desnivel formando la espectacular cascada de La Prieta Linda, y más abajo siguiendo el curso de los cerros se abre paso por entre el Cañón del Potosí en donde el río sale del lado de Montemorelos y toma el nombre de Cabezones. 
Potrero prieto de abajo y el cañón por donde escurre el Río Potosí- Cabezones.

Cascada La Prieta Linda vista de costado por la mañana, comunidad de Potrero prieto, Galeana, N. L.
Cascada La Prieta linda vista de frente por la tarde.
Cascada La Prieta Linda.
Pero río arriba, subiendo una loma tras de la comunidad y de nuevo bajando al nivel del río, serpenteando rocas y el caudal manso del agua, esta un secreto mucho más interesante que por primera vez vi plasmado en el mapita que ya les mencioné: en Potrero prieto hay unas aguas azufrosas.

Río Potosí cerca a la comunidad de Potrero Prieto, Galeana, N. L.
Matorrales submontanos dominan los paisajes del cañón por donde escurre el río Potosí.
Y ahí están ellas, brotando en los escollos de la roca madre del cerro, emanando durante sabrá Dios cuantos años el azufre atrapado en cuevas profundas durante tiempos inmemoriales, rodeadas de un matorral que se agarra con fiereza a las laderas empinadas, ahí entre barretas, varas dulces, yucas, tenazas, sotoles y lechuguillas, ya no se sabe si en un matorral submontano empecinado en treparse a más de 1000 m de altura por entre los cerros o un pedazo de matorral chihuahuense perdido entre la sierra, ahí nacen y amarillean la roca, apestan el aire con su particular tufo ácido y por su puesto invitan a bañar el cuerpo o por lo menos los pies con la promesa de relajar un poco los músculos que para la mayoría ya ha sido suficiente sacrificio llegar caminando hasta ellas después de una hora de subir y bajar el cerro.

Aguas azufrosas de Potrero Prieto, Galeana, N. L.

El agua brota de entre las rocas.

Al irnos aproximando el particular olor a azufre que comúnmente se dice a “huevo podrido” , nos anuncia la llegada.

El agua que fluye del subsuelo se incorpora al río impidiendo que el agua pueda beberse e incluso incide en la fauna acuática.

El color amarillo es evidente en estas aguas debido a las altas concentraciones de azufre.
En el acomunidad comentan que en semana santa la gente acostumbra venir a bañarse a estas aguas debido a sus propiedades curativas en las afecciones de la piel.

Las aguas azufrosas también forman una pequeña cascada.

Son locamente llamadas: Azufrosas La Cruz y es todo un espectáculo digno de admiración y respeto
Planta asociada a zonas azufrosas Samolus ebracteatus.
Ranitas descansando entre las grietas húmedas de la roca caliza. Fue notoria la cantidad de fauna acuática que se resguarda río arriba de las aguas azufrosas, en cambio río abajo estuvo ausente.
Aunque este excepcional paraje se ha mantenido conservado debido a su aislamiento, sigue siendo irremediablemente un imán del turismo desorganizado, por lo menos cada Semana Santa. Sabemos que desafortunadamente el flujo humano no puede ser frenado totalmente, pero en cambio si puede ser regulado para permitir que el ecosistema no decaiga ante la presión humana y pueda seguir siendo apreciado indefinidamente. Este viaje nos permitió relfexionar que la sierra tiene mucha diversidad por ofrecernos,  no solo biológica sino geológica y mineral que sin duda debe asegurarse su conservación. 

Cañón de Jaures y Cueva El Volcancito

Hola
La semana pasada tuvimos la oportunidad de ir a explorar un lugar en la sierra llamado el cañón de Jaures. Este lugar esta muy cerca de la cabecera municipal de Linares, aproximadamente a unos 28km de distancia al suroeste, por la carretera estatal 31 Linares – San Roberto. Todo fue gracias a un error de cálculos, pues por pláticas de una compañera de la maestría, quien me comentó de un sitio denominado El Volcancito, cueva con un manantial que verte las aguas captadas en las partes altas de la sierra durante las temporadas húmedas de junio a octubre, llegamos sin querer al cañón sin percatarnos que el mencionado “Volcancito” se hallaba casi al pie de la carretera, y paraje del cual mas adelante les comentaré.
Por lo pronto el cañón de Jaures está saliendo de Linares y entrando por el cañón de Santa Rosa, por donde pasa la carretera la cual ha quedado un tanto dañada desde que pasó el meteoro de Alex el mes de julio del 2010, se llega al vado del río, en la desviación hacia los ejidos de Rancho Viejo y La Palma, desde dónde se accesa al cañón por un camino de terracería un poco sinuoso y accidentado. 
 Mapa de ubicación del cañón de Jaures
El cañón se abre hacia el sur, y está rodeado de altas paredes verticales de roca caliza. Entrar al cañón de Jaures es entrar en un reino amurallado, recóndito entre las alturas, pues al comienzo te encuentras a unos 600 msnm, mientras que las cumbres rebasan los 2000 msnm, fundiéndose en una perfecta gama verde de matorrales submontanos, encinares, bosques mixtos de encino y pino, pinares y finalmente valles de orígen sedimentarios, locamente llamados potreros, angostos sitios de topografía plana rodeados de altísimas paredes calizas tapizadas de agaves y cactáceas.
Vista norte del cañón de Jaures entre paredes verticales de caliza.
Aparentemente el lugar no ofrece mucho atractivo para el turista común, quien busca de ríos, cascadas, cavernas y aventuras “extremas”, en cambio para el  turista exigente y amante del entorno natural, es un exquisito viaje serrano, pues en tan solo 8 km de recorrido, 4 de subida y 4 de regreso, pudimos ver halcones cola roja emitiendo su particular llamado en lo alto de las cumbres, ademas de auras, mosqueros y el privilegio incomparable de ver dos hermosos trogones machos, situación bastante afortunada.
Para el botánico, el regalo es la sorpresa de hallar una población significativa de cycadas de la especie Dioon edule, bastante características, protegidas por las leyes mexicanas y  endémicas de la Sierra Madre Oriental, desde Nuevo León hasta Veracruz, comúnmente llamadas Chamales, maíz viejo o maíz de los abuelos por la forma de su órgano reproductivo o cono, del cual se cosechan las semillas para molerlas y elaborar masa para tamales. Además también hay cactáceas que crecen entre la yesca de pino.
 
Dioon edule
 Cactáceas en bosque de pino
Río abajo, justo a la altura de carretera, esta la llamada cueva del Volcancito, la cual está  inundada al pie del talud del cerro, por dónde el agua sale desbordada semejante a la lava surgiendo de la boca de un volcán  durante la época lluviosa. Obviamente en este mes el agua esta en niveles muy bajos, hasta unos 10 m en la profunidad de la oquedad en forma de tunel profundo y solo es posible llegar a ella descendiendo por una peligrosa caída surcada por rocas gigantes que han quedado varadas desde tiempos inmemoriales debido a la fuerza de arrastre del agua, hasta la base de suave y gris arena silícea como el preludio hacia una inundada negrura de dimensiones desconocidas esperando a ser recorrida.
 Caverna El Volcancito durante la temporada seca.
Estando frente a la garganta inundada de agua con tonalidades azul oscuro, frente a nosotros se yergue el techo de la oquedad y pudimos percatarnos con asombro y tristeza de los rayones y graffitis que los turistas sin cultura dejan cuando el agua alcanza sus máximos niveles y es posible tocar el techo de la cueva simplemente nadando dentro de ella. En la imagen siguiente, donde aparecemos mi hermana  y yo,  alcanzan a observarse los graffitis de color rojo y azul en el techo de la cueva, que la verdad dejan mucho que desear de los pseudo turistas que visitan estos parajes solo para dañar y no para admirar y aprender.
Finalmente, caminamos un poco por el cauce seco del río y es sorprendente la fuerza del agua durante el huracán Alex, plasmada en la basura que arrastró río abajo desde Iturbide y que los estoicos alamos de río (Platanus sp.) resistieron al quedar atascada entre sus troncos. Les dejo finalmente el perfil de una hoja de estos alamos, habitantes ineludibles de los ríos de la Sierra Madre Oriental.
Hoja de álamo de río Platanus sp.