Rumbo a la comunidad de Cuevas, Iturbide, Nuevo León

El pasado mes de abril recorrimos la sierra madre oriental del municipio de Iturbide en el estado de Nuevo León, el objetivo primordial era conocer los ecosistemas que ahí se ubican, comenzando el recorrido en la cabecera municipal de Linares para salir por el municipio de  Villa Mainero en Tamaulipas, es decir una especie de U pero por la sierra.

El viaje comienza subiendo por el matorral espinoso tamaulipeco de la ladera este de la sierra, adelante en el faldeo se ubican los matorrales submontanos, únicos en el mundo, más adelante nos internamos por el cañón de Iturbide o Santa Rosa donde los matorrales se funden con los encinares y posteriormente éstos con los bosques mixtos de pinos, al llegar a la cabecera de Iturbide los pinares se convierten en chaparrales y matorrales xerófilos, pues la lluvia se queda atrapada en las murallas de la sierra y escasea, permitiendo el desarrollo de éstos ecosistemas semiáridos.

Encinares del cañón de Iturbide, Nuevo León, México.
Iturbide es un pueblo pequeño, la cabecera de un municipio totalmente inmerso en la sierra madre oriental, al llegar por la carretera que conecta al municipio de Galeana se abre otra brecha que conduce a comunidades, rancherías y ejidos que están enclavados en las montañas. Al subir por ese camino el primer punto es la laguna de Santa Rosa, que la mayoría del año está seca, pero durante la temporada húmeda los huracanes pueden llenarla. En su lecho hay potreros, cultivos de maíz y huertas de frutales de climas templados como manzanas y ciruelos.

Panorámica de la Laguna de Santa Rosa, Iturbide, Nuevo León.

En esta parte se acaba el camini pavimentado y sigue la brecha de 24 km hacia Camarones, es una de las últimas localidades antes de la guarda raya con el estado de Tamaulipas hacia la comunidad de Venustiano Carranza (La oveja) en el municipio de Villa Mainero. En la Laguna de Santa Rosa se abre otra brecha que conduce al Bosque Escuela de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Bosque Escuela de la FCF, UANL.

Casa típica de adobe y piedra en la comunidad de Santa Rosa, Iturbide, Nuevo León.

Aquel día nos encontramos con una mula con su horqueta de madera en el lomo que ayuda a distribuír el peso de la carga ya sea de leña, paja, costales etc., cabe mencionar que las mulas y los m machos son los decendientes híbridos de la cruza entre las especies Equus ferus caballus ya sea caballo o yegüa y Equus africanus asinus ya sea burro o burra. En la sierra se acostumbra andar en mula o macho debido a que es más resistente que un caballo y más velóz que un burro, además es muy bueno para andar en terrenos agrestes descendientes sin que “se les vayan las patas” hacia los defiladeros.

Brecha para Camarones, Nuevo León.Al fondo se observa el Cerro Barranco Blanco.
Una mula esperando a su dueño.
Las mulas son las mejores “bestias” para moverse y transportar carga en la sierra a grandes distancias.

Adelante de la laguna de Santa Rosa, un valle intermontano, se llega al Puerto El Novillo, desde donde se angosta un el cañón El novillo hacia el sureste por donde comienzan los chaparrales con pinos piñoneros dispersos en las laderas de exposición noreste que son más bajas y del lado de las laderas oeste. Es complicado definir con precisión las características absolutas que definen estas comunidades florísticas, no obstante a grandes rasgos y como su nombre lo indica, los chaparrales son comunidades de porte bajo o porte arbustivo que crecen en la parte alta de la sierra sobre laderas expuestas a la acción directa del sol y de vientos fríos, cuya característica radica por poseer especies de hojas perennes esclerófilas, particularmente adaptados a ambientes secos y fríos (de la Lata-Gómez, 2006) como los encinos, rosáceas y ericáceas, donde las condiciones de sombra orográfica son aparentes y se supone son el relicto de la expansión de los climas secos durante el Mioceno (García-Morales, 2009). Mucho más altas se ubican los bosques mixtos, incluso con la presencia dispersa de chamales (Dioon angustifolium). 
Cañón El Novillo rumbo a la comunidad de Cuevas.
Chamales en el Cañón del Novillo.

Philadelphus calcicolus. Jazmín.
A este género (Philadelphus) se le considera ornamental y en el centro de México le llaman Mosqueta, en la zona se conoce como Jazmín.
Después de 12 km de ir por el cañón El Novillo se llega a las adjuntas del arroyo Las Chorreras y el escurrimiento el Novillo, aquí ya está cerca la comunidad de Cuevas y Lampazos y andando un poco por el arroyo en busca de fauna acuática observamos que a ambos lados del talud se pueden observar profundas oquedades esculpidas por la fuerza del paso del agua, formando “cuevas” y quizá de ahí provenga el nombre del ejido.

Arroyo Las Chorreras proveniente de la parte alta del municipio, escurriendo rumbo a Tamaulipas.

Panorámica del arroyo Las Chorreras, con taludes con oquedades en forma de cuevas horadadas por el agua.

En esta parte del arroyo abundan las oquedades horadadas en la roca y el suelo yesoso de suave conglomerado.

Arriba hay cruces, desconocemos la manera de como las colocaron.
Arroyo Las Chorreras desde Cuevas hacia Lampazos.
Después de este punto se llega a la comunidad de Cuevas, está a 920 m de altitud y ahí habitan alrededor de 120 personas. 
Comunidad de Cuevas, Iturbide, Nuevo León.
Tomando el fresco. En estas localidades todo es tranquilidad.
Frente a la comunidad hacia el oriente está el cañón del arroyo el Novillo el cual se interna entre las montañas hacia las partes bajas, éste arroyo unos km mas hacia abajo se llama Pablillo y viene a desembocar en Linares, N. L. El cañón desde donde se interna en cuevas es también llamado Cañón de Pablillo y tiene paredes verticales impresionantes y el río corre de color turquesa. Aquí anexo una foto de internet cuyo autor se llama Andoexplorando.

Cañón del Río Pablillo. Tomada de Panoramio.

Arroyo Novillos que más adelante se interna en el Cañón de Pablillo y toma el mismo nombre.
Rumbo al Cañón de Pablillo.

Arroyo El Novillo en la comunidad de Cuevas, Iturbide, Nuevo León.
Pasando Cuevas hay una pequeña cañada en donde escurre otro arroyo, el arroyo La Purisima. Éste arroyo obtiene su nombre de la comunidad de La Purisima en donde hay dos áreas naturales protegidas de carácter estatal debido a la presencia de ecosistemas raros como el bosque de cedros (Cupressus arizonica) y el bosque de oyamel (Abies vejarii var. mexicana) y además tiene el atractivo turístico de la Cascada La Purísima. En esta parte está el puente que pasa sobre el arroyo y hay cabañas en renta en la comunidad de Tijeras. Justo al lado de las cabañas nos percatamos de una cactácea epífita localmente llamada pitaya del género Hylocereus. Lamentablemente no tenía la flor abierta, aunque ya no faltaba mucho para abrir.

Pitaya, Hylocereus sp.
Pitaya, fruto de sabor agridulce.
Adelante de pasar el puente del Arroyo La Purisima y la comunidad de Tijeras se encuentra la localidad de Jazmines y de nuevo el camino se angosta en un cañón llamado Cañón Jazmines, en donde podemos ver como las comunidades en estas zonas protegidas de la exposición solar se comienzan a transformar en encinares.

Comunidad de Jazmines rumbo a Camarones.

Arroyo temporal.

En éstas áreas protegidas del intenso sol es común encontrar especies como los encinos.
En las laderas adyacentes al arroyo temporal se pueden observar encinares.

Pasando Jazmines el cañón se ensancha otra vez y sobre el camino hay un par de “guardaganados”  que es una estructura en forma de parrilla hecha con tubos de acero que se empotra en un foso hecho de concreto entre terreno y terreno para que cuando las vacas intenten cruzar se vean desanimadas debido a que se les resbalan las pezuñas, pero lo que llama la atención los señalamientos para indicar que la maquinaria pesada (que por lo general son las máquinas que arreglan el camino) no deben pasar por sobre los guardaganados, sino que deben abrir un falsete o puerta que está al lado para que no los arruinen.

Ejemplo de guardaganado.

Advertencia para la maquinaria pesada.

El falsete es una puerta rústica.

Los guardaganados sobre las brechas tienen la función de impedir que el ganado cruce de un terreno a otro.
Finalmente llegamos a la comunidad de Camarones, la vegetación aquí es chaparral mezclado con laderas semiáridas y hasta yucas pudimos observar dentro del pueblo. Regresamos de vuelta los 24 km hasta Iturbide y de ahí otros 45 km hasta La Loma, Linares.
Yucca filifera en medio de la comunidad de Camarones, Iturbide, Nuevo León.
Anuncios

Flora y Fitogeografía de la RTP 82 Cañón de Iturbide, Nuevo León, México

El artículo científico es por lo general la culminación de un proyecto de investigación que se lleva a cabo. Aunque no es la única opción, por ahora ha sido la que se me ha presentado y con gusto les comparto un artículo referente a mi tesis de maestría sobre plantas de la sierra madre oriental en el estado de Nuevo León. Vamos avanzando despacio a la comprensión de nuestra diversidad florística, pero vamos avanzando.

Versa sobre la flora de una región que la CONABIO  ha declarado prioritaria para la conservación, es el Cañón de Iturbide, en el extremo oriente de la sierra madre oriental del estado de Nuevo León, ya colindando con el estado de Tamaulipas. Es un área escarpada,inaccecible, poco frecuentada y con interesantes relaciones florísticas neotropicales y neárticas, además de presentar profundos cañones como el de Rancho Viejo, El Caribeño, Jaures, La Escondida, El Marrubial, Arroyo Seco, Potosí, Las Azufrosas etc. que permiten que la temperatura se regule gradualmente entre la llanura costera y el altiplano y no de golpe como en una barrera orográfica que se eleva de pronto, lo cual permite la ineracción de floras riparias reproducción de ciertas especies de insectos de zonas cálidas como diferentes especies de mariposas, polillas y avispas. Es un área con mucho panorama escénico, además de la cascada del Caracol, y la Cascada la Escondida (fragmentada pero enorme) y por su fuera poco es un refugio para el chamal endémico Dioon angustifolium, una nueva especie de girasol que solo vive en un talud escarpado al fondo del barranco y algunos maíces nativos cuya semilla aún se sigue sembrando hasta la fecha. 
Subiendo por el cañón de Jaures.

Cascada el Caracol.

Yucca linearifolia y al fondo la Sierra de la Muralla.

Vista panorámica del Cañón de la Escondida.

La Salitrera.

Cascada de aguas azufrosas La prieta Linda, en la comunidad de Potrero Prieto.

Población de Dioon angustifolium.

Descendiendo a rapel de la cascada La Escondida.

Cañón de Arroyo Seco.

Cañón El Caribeño.

Cañón El Potosí.

Paraje Lagunillas en la comunidad de El Tejocote.
En pocas palabras la Región Terrestre Prioritaria 82, Cañón de Iturbide es una joya, aquí les dejo el artículo gratuito para su consulta: http://brit.org/webfm_send/470

El manantial del Volcancito, Linares, Nuevo León

Ya hace tres años que llegué a Linares y uno de los primeros sitios que fui a conocer fue el Cañón de Jaures y la Cueva del Volcancito, de los cuales hice una entrada del blog en aquel entonces.
A principios de año volví a frecuentar el sitio del Volcancito, pero a diferencia de hace tres años, ahora estaba casi seco, había que bajar unos 40 metros por un sótano estrechoy aún así no pudimos sondear el sitio exacto hasta donde había agua. Estas son las imágenes, aunque borrosas por falta de tripié:

Cueva profunda del Volcancito.
Los compañeros sondeando el sitio hasta donde llegó el agua.

Vista desde adentro de la cueva.

Con flash de la cámara nos fue más fácil ver los detalles desde adentro.

Un poco más abajo y no encontramos rastros de agua. 
Esta vez regresamos con la promesa de encontrar por fin el volcancito con agua, pues en la temporada de lluvia suele pasar que se llena y brota a raudales, cuál fuente vauclusiana, sin embargo, con el paso del huracán Ingrid durante el 14, 15 y 16 de septiembre la cantidad de agua superó nuestras expectativas y el agua al salir de la cueva formó una cascada uniéndose al río que baja por el cañón de Iturbide y solo lleva agua después de los huracanes. Todo un espectáculo. Aquí les dejo las fotos, igual un poco borrosas por falta de luz.

Cañón de Iturbide con su río intermitente después del Huracán Ingrid, octubre del 2013.
Cascada de agua que brota de la cueva del volcancito al fondo.

Agua brotando del cerro.
Al ir subiendo por un costado de la cascada pudimos llegar hasta la bocacueva, sitio que durante el estiaje estuvo totalmente seco y ahora rebosaba de agua llegando casi al techo de la cueva. Nos imaginamos la cueva sumergida de aguas turquesas, la impresionante cavidad repleta de agua que no deja de salir durante semanas.


El compañero Humberto, colega botánico, cerca a la bocacueva.
Agua brotando a raudales desde las profundidades sumergidas de la cueva.

Actualmente nadie ha sondeado las profundidades de esta cueva.
Al paso de las lluvias la sierra se embebe y llena los mantos acuíferos, pues en ella por su orígen calcáreo más que en otras sierras, hay una súper red subterránea de cuevas, sotanos y cavernas que sirven como resguardo del líquido y los van suministrando poco a poco hacia la superficie como en el caso de la cueva del volcancito.
Cascada que se forma al pie de la cueva del volcancito.
Y al agua fluye por algunas semanas o meses, dependiendo qué tan copiosas hayan sido las lluvias previas y posteriores que mantienen vivo el afluente.
Aquel día se nos llegó la hora de volver y dejamos atrás el paraje con un clima fresco ya típico del fin de la temporada de lluvias, esperando que el agua que brota de la sierra siga presente hasta que las lluvias vuelvan el próximo año en el mes de julio.
Atardecer en el Cañón de Iturbide.

Cañón de Iturbide, vista al poniente.

Álamo de río (Platanus rzedowski) a la vera del río Iturbide.

Nueva especie de girasol para la Sierra Madre Oriental de Nuevo León, México.

UNA ESPECIE NUEVA DE VERBESINA (COMPOSITAE: HELIANTHEAE) DEL NORESTE DE MÉXICO

José Ángel Villarreal-Quintanilla (UAAAN)

Eduardo Estrada-Castillón (Facultad de Ciencias Forestales,UANL)

Magdalena Salinas Rodríguez (Facultad de Ciencias Forestales, UANL)

Se describe como especie nueva a Verbesina lanulosa del estado mexicano de Nuevo León, se distingue de las otras especies por la forma de las hojas, pecíolo y pubescencia.
Planta herbácea perenne, sufruticosa, de 20 a 60 cm de alto: tallos varios desde la base, simples a poco ramificados, cilíndricos, ligeramente estriados, sin alas, seríceos: hojas opuestas, distribuidas en 4 a 6 nudos en la porción media inferior del tallo, rómbicas a elípticas, a ligeramente triangulares, de 25 a 52 mm de largo, de 18 a 32 mm de ancho, el ápice obtuso, la base atenuada, las de la base con un pecíolo anchamente alado, auriculado, las superiores sésiles, auriculadas, margen dentado, con 8 a 12 dientes de 2 a 4 mm de largo, nerviación pinnada, poco evidente, superficie del haz serícea, con pelos simples de 0.2 a 0.4 mm de largo, de color verde oscuro, el envés tomentoso-lanoso que le da una tonalidad blanco-grisácea; cabezuelas agrupada en cimas de (4)5 a 9(11), sobre pedúnculos de 12 a 24 cm de largo, seríceos, pedicelos de 12 a 64 mm de largo, brácteas de la inflorescencia 1 a 3, oblongo-lanceoladas, 6 a 15 mm de largo, foliáceas; involucro hemisférico, de 4 a 6 mm de alto y 6 a 12 mm de ancho, brácteas 22 a 24, en dos series, subiguales, 5.5 a 6.5 mm de largo y 1.5 a 1.8 mm de ancho, las externas oblongas, con el ápice agudo, receptáculo ligeramente cónico, de 2-3 mm de ancho y 3-4 mm de alto, páleas de 5 a 6 mm de largo, escariosas, de color pajizo, puntiagudas, pilosas; flores liguladas 16 a 19, fértiles, limbo oblongo a elíptico, de 16 a 22 mm de largo y 4 a 5 mm de ancho, con el ápice diminutamente bilobado, de color amarillo; flores tubulares60 a 120, de 4 a 6 mm de largo, amarillas, diminutamente pilosas en la parte externa de garganta y lóbulos, los lóbulos triangulares, 0.6 a 0.8 mm de largo, anteras 2.5 mm de largo, oscuras, con apéndices triangulares, de 0.4 mm de largo, amarillentos, estilo bifurcado, las ramas ligeramente aplanadas, con el ápice agudo; aquenios de las flores tubulares estrechamente obovados, de 4 a 5 mm de largo y 1.5 mm ancho en la porción superior, negros, con pocos pelos esparcidos, las alas de 0.3 a 0.5 mm de ancho, de color crema, con margen entero a eroso, vilano de 2 aristas subiguales de 1.6 a 3.2 mm de largo.
Tipo: MÉXICO. Nuevo León, municipio de Iturbide, Comunidad La Salirtera camino a la Cascada El Caracol 24° 46´ 47.6´´N y 99° 54´20.5´´ O, 1423 msnm
Material adicional examinado: México. Nuevo León, municipio de Iturbide, Comunidad La Salirtera camino a la Cascada El Caracol 24° 46´ 47.6´´N y 99° 54´20.5´´ O, 1423 msn. 
Al parecer se trata de una especie con distribución restringida, ya que solo se conoce hasta el momento de la localidad tipo, crece en matorral submontano en áreas de pendiente pronunciada y sustrato rocoso, asociada con Vauquelinia corymbosa, Painteria elachistophylla, Agave lecheguilla, Acacia berlandieri, Fraxinus greggii, Decatropis bicolor, Senna lindheimeriana, Casimirioa pringlei, Eysenhardtia texana, Celtis pallida, Agave bracteosa, Aclepias linearifolia, Astrolepis sinuata, Tillandsia recurvata, Tillandsia usneoides, Juniperus flaccida, Abutilon malacum y Meximalva filipes.
Verbesina lanulosa está ubicada en la sección Pterophyton de acuerdo con la clasificación propuesta por Robinson y Greenman (1899).
Hábitat de Verbesina lanulosa. Fotografía del Dr. Eduardo Estrada.

Verbesina lanulosa. Fotografía del Dr. Eduardo Estrada.

Cabezuelas de Verbesina lanulosa. Fotografía del Dr. Eduardo Estrada.

Tallos y hojas pubescentes de Verbesina lanulosa. Fotografía del Dr. Eduardo Estrada.

 

Flora y fitogeografía del cañón de Iturbide, Nuevo León, México

Últimamente no se ha escrito mucho en este espacio. 
Ello se debe a que me encuentro en el proceso de terminar por completo el proyecto denominado: Flora y fitogeografía del cañón de Iturbide, Nuevo León, México. Aunque como requisito para la obtención de grado la investigación está finalizada, aún tengo salidas por realizar, como la del próximo 28 de septiembre a un paraje denominado “La Muralla” a orillas del río Hualahuises, en el cañón de la Escondida, muy adentro en la sierra.
No obstante, como un préambulo les comparto un resúmen breve de lo que fue esta grata investigación que duró un año y medio, y que estoy segura dará pie a que esta Región Terrestre Prioritaria (CONABIO, 2000), sea declarada en algún momento próximo, como Área Natural Protegida. Les comparto pues, el resumen y algunas fotografías de nuestro trabajo.
El Cañón de Iturbide es el nombre con el que la Comisión Nacional para el Uso y Conocimiento de la Biodiversidad (2000), ha identificado como la Región Terrestre Prioritaria Número 82 siendo un conjunto de sierras plegadas de origen sedimentario situadas en la región fisiográfica de la Sierra Madre Oriental al sureste del estado de Nuevo León, la cual abarca los municipios de Iturbide, Galeana y Linares; dicha área destaca por su orografía accidentada lo cual ha permitido la permanencia de un corredor de bosques bien conservados que sirven de refugio para la fauna silvestre y en la generación de servicios ambientales hidrológicos. Partiendo de la premisa de que no existen estudios formales acerca de la diversidad florística de la mencionada área, el presente trabajo se basó en el reconocimiento taxonómico de las especies de flora vascular que componen sus comunidades vegetales a través de 15 recorridos sistematizados de exploración dentro de un polígono de aproximadamente 42,200 ha, los cuales sirvieron para llevar a cabo colectas botánicas e inventario fotográfico en 30 puntos de muestreo con el objetivo primordial de conformar su listado florístico. Los resultados de la investigación fueron divididos en tres partes, la Primera, hace alusión a la diversidad florística del área registrando 104 familias, 405 géneros y 805 especies, de los cuales 47 son categorías intraespecíficas. La Segunda se refiriere a la fitogeografía de la flora del área, que corresponde principalmente a tres vertientes: elementos de origen neotropical, de origen neártico y elementos endémicos de las zonas áridas mexicanas. Finalmente, la Tercera, se refiere a la afinidades florísticas dentro del área y respecto a otras cinco diferentes zonas montañosas previamente inventariadas ubicadas dentro de biorregión de la Sierra Madre Oriental en el noreste de México: Parque Nacional Cumbres de Monterrey, Sierra de San Carlos, San Antonio Peña Nevada, Área Natural Protegida Altas Cumbres y Reserva de la Biósfera El Cielo, a partir de la elaboración de una matriz de presencia-ausencia y análisis de conglomerados, usando el índice de similitud de Sörensen, resultando que bosques templados son dominantes y son los que más afinidades presentan entre sí, mientras que los sitios Parque Nacional Cumbres de Monterrey y Sierra de San Carlos, resultaron ser entre sí los que más especies comparten.
Palabras clave: cañón de Iturbide, flora, fitogeografía.

Rancho Viejo y La Palma, Linares N. L.

Ejido Rancho Viejo y la Palma a la vera del Río Pablillo que baja desde Galeana N. L.

Estos dos ejidos se ubican al pie de la Sierra El Novillo en la cota de los 800 msnm en el municipio de Linares, N. L. En sus inmediaciones la vegetación característica son los pinares en la partes altas como el Cerro La Florida, El Cerro los Tanques, El Cerro Las Anacuas, El Cerro Gordo, El Cerro La Cueva del León y el Cerro El Tigre, mientras que en el estrecho valle intermontano se abren paso densos encinares con un aparente grado de disturbio debido a la presencia de muchas especie de malezas ruderales y especies de vegetación secundaría que han aparecido por las actividades humanas, especialmente la apertura del bosque a tierras de pastos para el ganado o el establecimiento de las milpas.

Entrada a Rancho Viejo y La Palma.
Es una zona templada en esta época del año, aunque en verano puede tornarse cálida, sobre todo en las partes bajas donde desemboca el Río Pablillo y donde está establecida la mayor población perteneciente al ejido. Es una zona muy apacible y la gente se dedica a las actividades de pastoreo, agricultura y silvicutlra, aunque a menudo migra a la pequeña ciudad de Linares donde hay mayor posibilidad de desarrollo para sus familias. 
Antes de arribar al ejido hay que subir una cuesta en donde el matorral submontano que domina la llanura de Linares cambia en transición al encinar y el pinar. Aquí hay Pinus teocote y Pinus pseudostrobus como dominantes en el estrado arbóreo y se acompaña de otras especies codominantes como encinos Quercus sp., madroños Arbutus xalapensis y cedros Juniperus sp. además de una gran cantidad de especies herbáceas que prosperan en los claros del bosque donde les es posible aprovechar mejor la luz solar.
Camino a Rancho Viejo y La Palma, un pinar que se extiende en las partes altas por sobre las laderas del Cerro La Florida.
En los alrededores del ejido, en la partes bajas del valle intermontano están los encinares. Estas comunidades densas se caracterizan porque el estrato arbóreo se encuentra dominado por especies del género Quercus, árboles de la familia de las Fagaceas cuyo origen biológico se sitúa en China y México, por lo tanto no es de extrañarse que México ostente una gran diversidad de estas especies, sin olvidar que después de Oaxaca, hasta la fecha Nuevo León y posiblemente Tamaulipas, sean los estados con mayor diversidad de estos carismáticos árboles belloteros. 
Encinares en época de lluvias del Ejido Rancho Viejo  y La Palma.
Culebra Drymobius margaritiferus, encontrada en el encinar.
Es de esperarse que el nombre del ejido La Palma derive de alguna razón o motivo propio del área. Creemos que ello se debe a que los encinares que aquí existen albergan, sin miedo a equivocarme, una de las poblaciones más abundantes y sanas que yo haya visto de las plantas gymnospermas llamadas locamente como Chamales, o cycadas, que asemejan a una palma por su forma. Estas plantas aparecieron en la tierra allá por la época carbonífera y presenciaron el origen y la extinción de los antiguos saurios, así como la evolución de muchas de las especies con las que actualmente compartimos el mundo. 
Chamales creciendo en el encinar del ejido. Nótese el chamal macho con su cono reproductor.

Pertenecen al orden Cycadales, el cual a su vez está compuesto por las familias Cycadaceae, Stangeriaceae y Zamiacea. En México se distribuye un total de 54 especies de la familia Zamiaceae. De este total, 25 especies corresponden al género Ceratozamia, 13 a Dioon y 16 a Zamia.

 

 

De las especies anteriores en el ejido se distribuye la especie Dioon angustifolium, especie endémica de la Sierra Madre Oriental de Nuevo León y la Sierra de San Carlos en Tamaulipas y cuyas poblaciones abarcan las cañadas húmedas de los municipios de Iturbide, Aramberri y Zaragoza.

Poblacion de chamales en el encinar del ejido Rancho Viejo y La Palma.
Es una especie bastante flexible, se la ha visto crecer en cañadas calizas con exposición solar abundante, así como en la umbría de este encinar. Al parecer el factor limitante parecen ser los suelos ácidos originados de las rocas sedimientarias, típicas de la Sierra Madre Oriental. 

Los chamales son especies monóicas, esto quiere decir que sus sexos están separados, por lo que hay plantas “machos” y plantas “hembras”. Es posible distinguir los sexos unicamente cuando desarrollan sus aparatos reproductores. Mientras el macho presenta un cono esbelto en forma de mazorca, la hembra muestra un cono rechoncho en cuyo interior se desarrollan las semillas.

Chamal hembra.
Chamal macho.
Desafortunadamente, los chamales son especies protegidas por la ley y nombradas en la NOM 059 SEMARNAT- 2010 debido al auge que últimamente han tenido como especies ornamentales, especialmente Cycas revoluta, originaria del sur de Japón. En la ciudad de Monterrey se las ve en plazas, hoteles, restaurantes y hasta hospitales. Su elegante efigie enmarca muchos jardines y encontrarlas en un estado adulto aproximadamente de más de 20 años puede llegar a costar varios  miles de pesos. Afortunadamente las especies ornamentales se consiguen fácilmente en vivero y las poblaciones naturales no están amenazadas por el saqueo, lo que realmente las afecta es el cambio de uso de suelo, la erosión y las prolongadas sequías.

Chamales creciendo con agaves.
Ladera erosionada con chamales en riesgo de caer.

Son además plantas muy particulares, pues de ellas depende la especie de mariposa Eumaeus childraenae, cuyas larvas se alimentan de las hojas tiernas de chamal y por ende se vuelven tóxicas, evitando así los depredadores. Esta mariposa se distribuye en la sierra madre oriental hasta Chiapas y Guatemala, estando asociadas a otras especies de chamales como lo muestra la siguiente investigación.

Eumaeus childrenae, mariposa alas de telaraña chamalina en el cañón de arroyo seco, cercano a Rancho Viejo, Linares, N. L.

Eumaeus childrenae.
Oruga de Eumaeus childrenae alimentándose de una hoja de Dioon angustifolium.
No obstante cabe mencionar que los chamales son de las plantas mas tóxicas del mundo pues contienen dos grupos de azúcares nitrogenados (cicacina y macrozamina), entre otras sustancias tóxicas, que representan los compuestos naturales carcinogénicos más potentes que se conocen. Pero no hay que alarmarnos, esto solo se logra tras su ingestión o la manipulación constante de sus partes.

Como nota final, extraigo un párrafo escrito por el Instituto Nacional de Ecología: Sus conos suelen parecer una mazorca de maíz, razón por la cual los nombres vulgares hacen referencia a “maíz viejo”, “maíz de los abuelos”, “maíz antiguo”, “maíz del monte” (Vázquez-Torres, 1989a, 1989b). En Chiapas, las hojas de algunas especies son usadas para decorar altares, especialmente durante la ceremonia para conmemorar el día de la Santa Cruz con hojas de espadaña (Dioon merolae) (Pérez-Farrera, 1994, 1999). En algunas especies, como el chamal (Dioon edule), las semillas son usadas como fuente de almidones comestibles y para texturizar ropa. En otras especies, como Certozamia mexicana, el cono femenino es usado como insecticida.

Y con el siguiente paisaje del Cañón de Rancho Viejo y la Palma nos despidió la tarde.

Cañón de Rancho Viejo y la Palma, Linares, Nuevo León. Al fondo se divisa la comunidad de La Florida.

Cascada el Caracol, Iturbide N. L.

Iturbide se localiza al sudeste del estado, en la región denominada Sierra Madre Oriental ubicado en los 24º44′ de latitud norte y 99º53′ de longitud oeste, se encuentra a 1,850 metros sobre el nivel del mar. Limita al norte con el municipio de Galeana; al sur con Aramberri; al este con Linares y con el estado de Tamaulipas; al oeste con Galeana.

Kiosko en la plaza de Iturbide por la mañana.

Vista desde la plaza.
Iturbide es un municipio perteneciente al estado de Nuevo León, cuya geografía es accidentada en un 100%. Todo el municipio se halla inmerso en la biorregión de la Sierra Madre Oriental y tiene variados climas y tipos de vegetación que van de los semiáridos hasta los subhúmedos, pasando por los templados y hasta los fríos en las cumbres más altas.

La geografía de Iturbide es accidentada en su totalidad, aquí una vista al cañón de la Escondida.
La Sierra Madre Oriental cruza casi todo el municipio formando valles y cañones como el de Peña Colorada, Las alazanas y La Muralla. El río San Antonio que nace en el rancho La Tinaja, atraviesa el municipio de norte a sur. Los ríos Pablillos y Hualahuises, recorren el territorio de oeste a este. Asimismo al norte del municipio se encuentra el río La Muralla. Todos estos de corriente permanente. El clima es (CW), templado con lluvias en verano, la temperatura media anual es de 19ºC, la precipitación es de 560 mm. El régimen de lluvias es de septiembre a diciembre. Los vientos dominantes son del norte.

Sierra La Muralla.

Biológicamente hablando no ha sido lo suficientemente descrito, por lo tanto no es de sorprenderse encontrar una que otra especie de flora rara o no común, como el caso de la recientemente descrita Yucca angustifolia.

Yucca angustifolia, especie recientemente descrita en el año del 2004.

En esta ocasión nos encaminamos a la cascada del Caracol, que afortunadamente por su difícil acceso a pie, pocos son los turistas que se aventuran a conocerla.

Camino sinuoso a pie por entre las laderas para llegar a la Cascada El Caracol.
En este recorrido avanzas por las laderas rocosas cubiertas de bosques ralos de encinos, nogales, cedros, uno que otro pino, granjeno, diferentes acacias, monillas, ceanothus, palo santo y otras especies asociadas a los bosques de encino y chaparrales.

Granjeno. Sus frutos son de un sabor agridulce bastante agradable. Se dice que hay quienes hacen mermelada con sus frutos.
Frutos de Monilla Ungnadia speciosa en su cápsula trilobada, usados para hacer artesanías como collares.

En los mogotes de roca caliza hay magueyes huastecos de la especie Agave bracteosa cuyas poblaciones se distribuyen ampliamente en las paredes calizas de la Sierra Madre Oriental y es una especie marcada como Amenazada por la NOM ECOL 059.

Mogotes de roca caliza con poblaciones de Agave bracteosa.

Agave bracteosa.
    

 Además de interesantes especies leñosas y de hábitos rupícolas, hay especies herbáceas asociadas a zonas húmedas y umbrosas, lo cual les ha permitido desarrollar hojas carnosas y les ha brindado una predilección especial por ser plantas que además tienen un gran valor ornamental en los jardines de muchos hogares neoloneses como las llamadas begonias y la barca de la niña.

Begonia uniflora con un par de botones a punto de abrir.

Barca de la niña Tradescantia crassifolia.
Otros de los habitantes carismáticos que observamos en estos bosques son sin duda los insectos, como una mosca ladrona y un saltamontes en etapa juvenil.

Mosca ladrona de la familia Asilidae.
Saltamontes de la familia Acrididae en etapa juvenil, pues nótese que sus alas no se han desarrollado totalmente.

Entre las oquedades de las paredes calizas se abren paso interesantes sistemas de cavernas y cuevas. Durante el recorrido hacia la cascada está la llamada “Cueva oscura”, a la cual solo es prudente acceder con un buen equipo espeleológico por poseer peligrosas simas en su interior de hasta 7 m de profundidad. Aparentemente no ha sido estudiada del todo y hasta la fecha se desconoce su profundidad total o si conecta hacia otros sistemas cavernarios. Nosotros solo accedimos al primer recinto a unos 10 m de profundidad y aún sin haber avanzado mucho nos fue posible observar su franca belleza pétrea.

Mogotes de piedra caliza, es común encontrar poblaciones de flora rupícola y gran variedad de oquedades, cavernas y hasta cuevas.

El letrero hacia la Cueva Oscura.

Entrada a la Cueva Oscura.
Columna hecha a partir de la unión de una estalactita con una estalagmita, proceso que conlleva millones de años para formarse.

La cueva oscura vista de adentro hacia afuera.

Antes de llegar a la cascada, ya es perceptible el rumor que provoca el agua al estrellarse sobre las rocas, aún así uno no puede abstraerse del todo por el sonido, pues en un recoveco anterior se abre paso una enorme oquedad en la pared, la cual no es lo suficientemente profunda como para formar ni siquiera una caverna, pero si impacta su tamaño y forma de cúpula. Esta es llamada la Cueva del Muerto.

El nombre deja mucho a la imaginación y como cualquier oquedad, caverna, cueva o sima  inspira un misterioso deseo y respeto en cualquiera que se interne en ellas.

Aunque su negrura asombra y estremece, realmente no hay mas que unos cuantos metros antes de que termine en una pared.

Unos metros más adelante por una vereda sinuosa y húmeda vamos acercándonos a la cascada, ya el frescor es ineludible y una gran cantidad de nogales provocan una umbría deseable, la brisa se levanta y los helechos se multiplican a cada paso que damos. Un letrero nos indica que estamos por llegar y en una rinconada agreste, el agua corre y se precipita de una lado a otro, figurando dar vueltas como un caracol y formando así una impresionante cascada de unos 50 m de altura, otra joya más de la Sierra Madre Oriental.

Letrero que nos indica la llegada a la Cascada El Caracol.


Cascada El Caracol, Iturbide N. L.

Arroyo abajo no podemos dejar pasar la oportunidad de refrescarnos a la sombra de los álamos de río y los nogales. La vegetación que aquí se concentra está asociada a las corriente de agua y las cañadas protegidas y es notoriamente más frondosa y exuberante que en el recorrido por el chaparral de la ladera.

Álamo de río, habitante común de los arroyos de la sierra, esta especie es Platanus rzedowskii, en honor a este prominente botánico.

Nogales y álamos adornan el cauce del arroyo.

Arroyo abajo la abundancia de vegetación y la fisionomía del bosque cambia totalmente en contraste a las laderas de chaparrales.

Hongos del género Coriolus localmente llamados orejitas de palo, cubren profusamente un tronco caído beneficiados por la humedad y la sombra.
De vuelta al camino, solo unas valientes se atreven a ramonear en las laderas más abruptas y las cimas más altas de las vértebras rocosas, andan libres y nunca se cansan, no tienen más casa que la misma sierra y en cualquier día la majada de cabras parece fundirse entre las rocas y los magueyes.

Aguas azufrosas de Potrero Prieto, Sierra de Galeana, N. L.

Comunidad de Potrero prieto vista hacia el noreste en la tarde.

El pasado 20 de agosto nos dirigimos a un área serrana en demasía interesante. Desde que estaba en secundaría mi papá me regaló un mapa turístico de la Sierra Madre Oriental de Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí, una verdadera joya que me sigue fascinando hasta la fecha, que aunque plasmado con dibujitos pueriles de montañistas y atractivos naturales, es sin duda una guía invaluable para los que nos gusta andar serreando. Fue ahí dónde supe que en una localidad al norte del municipio de Galeana, colindando con Iturbide está la localidad de Potrero prieto, por un camino de terracería de 14 km que sale de la carretera Linares- San Roberto, unos cuantos km después de pasar la cabecera municipal de Iturbide con rumbo a Galeana. 

Potrero prieto podría ser una localidad serrana más, pero como la Sierra Madre Oriental tiene motivos sobrados para sorprender a  nuestra leve existencia, en las inmediaciones de las serranias cortadas de dicha localidad se abre paso el río Potosí que baja desde la Laguna de Labradores en Galeana, y cerca de la localidad de Potrero se rompe en un desnivel formando la espectacular cascada de La Prieta Linda, y más abajo siguiendo el curso de los cerros se abre paso por entre el Cañón del Potosí en donde el río sale del lado de Montemorelos y toma el nombre de Cabezones. 
Potrero prieto de abajo y el cañón por donde escurre el Río Potosí- Cabezones.

Cascada La Prieta Linda vista de costado por la mañana, comunidad de Potrero prieto, Galeana, N. L.
Cascada La Prieta linda vista de frente por la tarde.
Cascada La Prieta Linda.
Pero río arriba, subiendo una loma tras de la comunidad y de nuevo bajando al nivel del río, serpenteando rocas y el caudal manso del agua, esta un secreto mucho más interesante que por primera vez vi plasmado en el mapita que ya les mencioné: en Potrero prieto hay unas aguas azufrosas.

Río Potosí cerca a la comunidad de Potrero Prieto, Galeana, N. L.
Matorrales submontanos dominan los paisajes del cañón por donde escurre el río Potosí.
Y ahí están ellas, brotando en los escollos de la roca madre del cerro, emanando durante sabrá Dios cuantos años el azufre atrapado en cuevas profundas durante tiempos inmemoriales, rodeadas de un matorral que se agarra con fiereza a las laderas empinadas, ahí entre barretas, varas dulces, yucas, tenazas, sotoles y lechuguillas, ya no se sabe si en un matorral submontano empecinado en treparse a más de 1000 m de altura por entre los cerros o un pedazo de matorral chihuahuense perdido entre la sierra, ahí nacen y amarillean la roca, apestan el aire con su particular tufo ácido y por su puesto invitan a bañar el cuerpo o por lo menos los pies con la promesa de relajar un poco los músculos que para la mayoría ya ha sido suficiente sacrificio llegar caminando hasta ellas después de una hora de subir y bajar el cerro.

Aguas azufrosas de Potrero Prieto, Galeana, N. L.

El agua brota de entre las rocas.

Al irnos aproximando el particular olor a azufre que comúnmente se dice a “huevo podrido” , nos anuncia la llegada.

El agua que fluye del subsuelo se incorpora al río impidiendo que el agua pueda beberse e incluso incide en la fauna acuática.

El color amarillo es evidente en estas aguas debido a las altas concentraciones de azufre.
En el acomunidad comentan que en semana santa la gente acostumbra venir a bañarse a estas aguas debido a sus propiedades curativas en las afecciones de la piel.

Las aguas azufrosas también forman una pequeña cascada.

Son locamente llamadas: Azufrosas La Cruz y es todo un espectáculo digno de admiración y respeto
Planta asociada a zonas azufrosas Samolus ebracteatus.
Ranitas descansando entre las grietas húmedas de la roca caliza. Fue notoria la cantidad de fauna acuática que se resguarda río arriba de las aguas azufrosas, en cambio río abajo estuvo ausente.
Aunque este excepcional paraje se ha mantenido conservado debido a su aislamiento, sigue siendo irremediablemente un imán del turismo desorganizado, por lo menos cada Semana Santa. Sabemos que desafortunadamente el flujo humano no puede ser frenado totalmente, pero en cambio si puede ser regulado para permitir que el ecosistema no decaiga ante la presión humana y pueda seguir siendo apreciado indefinidamente. Este viaje nos permitió relfexionar que la sierra tiene mucha diversidad por ofrecernos,  no solo biológica sino geológica y mineral que sin duda debe asegurarse su conservación. 

Cañón de Jaures y Cueva El Volcancito

Hola
La semana pasada tuvimos la oportunidad de ir a explorar un lugar en la sierra llamado el cañón de Jaures. Este lugar esta muy cerca de la cabecera municipal de Linares, aproximadamente a unos 28km de distancia al suroeste, por la carretera estatal 31 Linares – San Roberto. Todo fue gracias a un error de cálculos, pues por pláticas de una compañera de la maestría, quien me comentó de un sitio denominado El Volcancito, cueva con un manantial que verte las aguas captadas en las partes altas de la sierra durante las temporadas húmedas de junio a octubre, llegamos sin querer al cañón sin percatarnos que el mencionado “Volcancito” se hallaba casi al pie de la carretera, y paraje del cual mas adelante les comentaré.
Por lo pronto el cañón de Jaures está saliendo de Linares y entrando por el cañón de Santa Rosa, por donde pasa la carretera la cual ha quedado un tanto dañada desde que pasó el meteoro de Alex el mes de julio del 2010, se llega al vado del río, en la desviación hacia los ejidos de Rancho Viejo y La Palma, desde dónde se accesa al cañón por un camino de terracería un poco sinuoso y accidentado. 
 Mapa de ubicación del cañón de Jaures
El cañón se abre hacia el sur, y está rodeado de altas paredes verticales de roca caliza. Entrar al cañón de Jaures es entrar en un reino amurallado, recóndito entre las alturas, pues al comienzo te encuentras a unos 600 msnm, mientras que las cumbres rebasan los 2000 msnm, fundiéndose en una perfecta gama verde de matorrales submontanos, encinares, bosques mixtos de encino y pino, pinares y finalmente valles de orígen sedimentarios, locamente llamados potreros, angostos sitios de topografía plana rodeados de altísimas paredes calizas tapizadas de agaves y cactáceas.
Vista norte del cañón de Jaures entre paredes verticales de caliza.
Aparentemente el lugar no ofrece mucho atractivo para el turista común, quien busca de ríos, cascadas, cavernas y aventuras “extremas”, en cambio para el  turista exigente y amante del entorno natural, es un exquisito viaje serrano, pues en tan solo 8 km de recorrido, 4 de subida y 4 de regreso, pudimos ver halcones cola roja emitiendo su particular llamado en lo alto de las cumbres, ademas de auras, mosqueros y el privilegio incomparable de ver dos hermosos trogones machos, situación bastante afortunada.
Para el botánico, el regalo es la sorpresa de hallar una población significativa de cycadas de la especie Dioon edule, bastante características, protegidas por las leyes mexicanas y  endémicas de la Sierra Madre Oriental, desde Nuevo León hasta Veracruz, comúnmente llamadas Chamales, maíz viejo o maíz de los abuelos por la forma de su órgano reproductivo o cono, del cual se cosechan las semillas para molerlas y elaborar masa para tamales. Además también hay cactáceas que crecen entre la yesca de pino.
 
Dioon edule
 Cactáceas en bosque de pino
Río abajo, justo a la altura de carretera, esta la llamada cueva del Volcancito, la cual está  inundada al pie del talud del cerro, por dónde el agua sale desbordada semejante a la lava surgiendo de la boca de un volcán  durante la época lluviosa. Obviamente en este mes el agua esta en niveles muy bajos, hasta unos 10 m en la profunidad de la oquedad en forma de tunel profundo y solo es posible llegar a ella descendiendo por una peligrosa caída surcada por rocas gigantes que han quedado varadas desde tiempos inmemoriales debido a la fuerza de arrastre del agua, hasta la base de suave y gris arena silícea como el preludio hacia una inundada negrura de dimensiones desconocidas esperando a ser recorrida.
 Caverna El Volcancito durante la temporada seca.
Estando frente a la garganta inundada de agua con tonalidades azul oscuro, frente a nosotros se yergue el techo de la oquedad y pudimos percatarnos con asombro y tristeza de los rayones y graffitis que los turistas sin cultura dejan cuando el agua alcanza sus máximos niveles y es posible tocar el techo de la cueva simplemente nadando dentro de ella. En la imagen siguiente, donde aparecemos mi hermana  y yo,  alcanzan a observarse los graffitis de color rojo y azul en el techo de la cueva, que la verdad dejan mucho que desear de los pseudo turistas que visitan estos parajes solo para dañar y no para admirar y aprender.
Finalmente, caminamos un poco por el cauce seco del río y es sorprendente la fuerza del agua durante el huracán Alex, plasmada en la basura que arrastró río abajo desde Iturbide y que los estoicos alamos de río (Platanus sp.) resistieron al quedar atascada entre sus troncos. Les dejo finalmente el perfil de una hoja de estos alamos, habitantes ineludibles de los ríos de la Sierra Madre Oriental.
Hoja de álamo de río Platanus sp.