El cañón del Alamar, Municipios de Linares-Galeana, Nuevo León

En la franja de montañas que ciñen el centro del estado de Nuevo León, existe una serie de cañones estrechos que interrumpen la continuidad del macizo montañoso y son un pasaje entre la llanura costera del Golfo Norte de fisiografía plana, climas cálido-subhúmedos y matorrales espinosos tamaulipecos y el altiplano mexicano de fisiografía ondulada, climas templados-secos y matorrales xerófilos.
El acordeón de serranías se imponen plegadas en anticlinales y sinclinales, o crestas y valles que aglomeran tipos de roca, suelos, climas, altitudes, exposiciones, insolaciones, umbrías y por su puesto flora y fauna uy diversos. Son los cañones, los pasadizos que irrumpen y hacen que las aguas que caen en la parte alta de la cuenca puedan bajar de manera muy rápida hacia la llanura. 
La Sierra Madre Oriental está llena de ellos. Hace unos meses visitamos el del Alamar, por donde escurre el río Potosí (llamado así en la parte alta de la cuenca en el municipio de Galeana)-Cabezones (en la parte baja en Linares y Montemorelos), parte de la cuenca de San Fernando-Soto la Marina, cuya altura máxima es el cerro del Potosí con 3700 msnm y la altura mínima es de 0 m en el municipio de Soto La Marina, desembocando en el Golfo de México en el estado de Tamaulipas. 
El cañón es sinuoso, está rodeado de altas paredes verticales, roca expuesta y pequeños bosquetes de encinos, pero en su mayoría podemos ver matorrales submontanos y la corriente perene del río Potosí. El nombre de Alamar hace referencia a los álamos de río (Platanus rzedowskii) que también abundan.

En la entrada se ubica la localidad de Loma Alta, del municipio de Linares, posteriormente Las Caleras, Temporales, Canoas, La Boquilla, Los Sabinos, El Alamar, El Mezquite, Los Americanos, Guadalupe, después sigue Galeana con Los Chorros, Las Palmas, Protrero Prieto de Abajo, Potrero Prieto de Arriba, El Nopal, Molino de Higueras y Brownsville, el cañón se abre justo en la entrada a la cabecera municipal de Galeana, incluso se puede ver desde la carretera y es posible andarlo a pie o en un vehículo todo terreno. En esta entrada solo llegamos hasta Los Americanos, pero ya tenemos otra entrada de la parte que corre de Potrero Prieto de Abajo, con el manantial de aguas azufrosas.

Entrada al cañón del Alamar en la comunidad de Boquillas. Aquí a menudo se transportan en carretas jaladas por bueyes debido a la gran cantidad de piedra bola o cantos rodados que impiden el paso a los vehículos, sobre todo en temporada de lluvias.

Salimos muy temprano y dejamos nuestro vehículo en la comunidad de La Boquilla para caminar y poder hacer un reconocimiento a fondo de la biodiversidad que hay en el cañón. Desde muy temprano estuvimos oyendo el canto del tinamú canelo (Crypturellus cinnamomeus) un ave parecida a una pequeña gallina que es muy críptica, es decir que se la pasa oculta entre la maleza y es muy fácil escucharla pero muy difícil verla. De hecho hasta hace pocos años se extendió la dsitribución de esta ave a zonas centrales del estado de Nuevo León. En éste artículo de unos colegas de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León, encontraron al tinamú canelo en el Cerro de la Silla y la sierra del mismo nombre apenas en el 2011, además se menciona:

“En Nuevo León, Sutton (1951) considera la especie como la mejor conocida de la familia y establece una distribución desde el norte de Linares hacia el sur. Por otro lado, Contreras-Balderas et al. (2008) proporcionan un registro fotográfico en un bosque de Quercus en el Parque Nacional Cumbres de Monterrey, mientras que el registro fotográfico más reciente es el de A. Hidalgo en 2010 en el Área Natural Protegida Parque La Estanzuela (com. pers.)”.
Tinamú canelo. Fotografía de Dave Irving.

Por lo que haber escuchado el canto del tinamú en el cañón del Alamar confirma que podría estar bien establecida y usar la sierra madre oriental desde Tamaulipas hasta Nuevo León. A continuación les dejo un video de su canto captado ya cuando veníamos bajando del cañón:

Vista del cañón en la comunidad de Boquillas, hábitat del tinamú canelo, bosques de encino y matorrales submontanos.

El paisaje es majestuoso, la sierra se abre en una garganta profunda pero muy amplia rodeada de montañas altas y escarpadas con matorrales submontanos que van poco a poco pasando a bosques de encino, pudimos registrar variadas especies de plantas como el ébano, anacua, jaboncillo, panalero, barreta, nopal, salvia, poleo, chicalote, potro, anacahuita, tenaza, vara dulce, chile piquín, y en ésta época del año es posible hallarlas floreciendo o fructificando.

Matorrales submontanos en el cañón El Alamar.

Eucnide lobata
Anagallis arvensis.

Havardia pallens. Tenaza.

Especie herbácea sin identificar (flor azul), Calyptocarpus vialis (flor amarilla) y líquen.

Ehretia anacua. Anacua.

Ebenopsis ebano. Ébano.

Echinocereus sp. Alicoche.

Salvia ballotaeflora. Salvia.

Mascagnia macroptera. Vid mariposa amarilla.
Capsicum annuum var. glabriusculum. Chile piquín.

Cordia boissieri. Anacahuita.
Anacahuita en flor.

Forestiera angustifolia. Panalero.

Opuntia sp. Nopal.

Caesalpinia mexicana. Potro.
Flor del potro.
Sapindus saponaria. Jaboncillo

Árbol de jaboncillo.

Vista del cañón del Alamar a la altura de la comunidad de Los Sabinos. Se pueden observar bosques de encino en las montañas.
El camino tiene secciones que van por sobre el cauce seco y secciones que van en el faldeo de la sierra, en general está en buenas condiciones después del huracán Alex en julio del 2010 y el huracán Ingrid en septiembre del 2013, pero hay partes donde hay que cruzar el río y es donde puede haber problemas debido a la piedra suelta. También se desembocan veredas que se meten a la sierra, algunas entre el matorral bastante intrincado.
Camino por entre la sierra en el cañón del Alamar. Ideal para los ciclistas y excursionistas.
Vereda que se interna entre los matorrales de la sierra.
El cuidador de la entrada.
Hay partes del camino entre el cauce seco y otras más entre el río, sin un vehículo de doble tracción es imposible acceder, el paseo es agradable a pie y hasta en bicicleta. 

El río Potosí-Cabezones es un cuerpo de agua perenne y ha permitido que se desarrolle una gran cantidad de ambientes riparios en donde pulula la vida, especialmente de artrópodos como caballetes, libélulas, mariposas, arañas cazadoras, zapateros, nadadores de dorso y carritos de agua, así como peces y ranas.

Cauce del río Potosí-Cabezones, de tipo permanente lo cual permite el desarrollo de ambientes riparios en aguas cristalinas.
Pececitos Astyanax mexicana, sus poblaciones solo se confinan a cauces de aguas muy limpias, lo cual nos indica la calidad de las aguas del río.

Vista del cañón del Alamar pasando Los Sabinos y antes de llegar al la ranchería del Alamar.

Vista del Cañón del Alamar desde la ranchería de Los Americanos.

A la altura de la ranchería Los americanos pueden verse veras fértiles donde se siembra maíz, nogales y se alimentan rebaños de cabras.

El agua atrae mucha fauna, variadas especies de odonatos como éste caballete o caballito del diablo.

El agua también es propicia para el desarrollo de especies asociadas a ambientes riparios como los álamos de río o también llamados sicomoros (Platanus rzedowskii), de ahí el nombre del cañón: el alamar, que alude a la concentración de ésta especie en sus riberas.
Álamo de río (Platanus rzedowskii) en las riberas del cañón, de ahí su nombre.
Otra especie asociada a los cauces de los ríos son los sauces llorones o sauz (Salix bonplandiana).
Sin duda un elemento que no puede faltar en los ecosistemas mexicanos son los agaves, aquí un par de agaves escabrosos (Agave scabra) por su textura rasposa.

Una rana del género Lithobates.

En algunas partes, sobre todo en las rancherías se pueden observar este tipo de puentes rústicos que la gente usa para pasar de una ribera a otra, aunque en cualquier venida fuerte de agua estos puentes desaparecen, pues se los lleva la fuerte corriente.
Un renacuajo.

En algunas zonas el río adquiere tonalidades turquesa por la acumulación de minerales, en otras, tonalidades verdes por la acumulación de algas.

Incluso entre la ranchería de Los Sabinos y Los Americanos hay un pequeño manantial que brota de la sierra y alimenta al cauce en forma de afluente, no sabemos si es perene o temporal, pero suponemos que por su pequeño tamaño debe ser temporal y solo existe en época de lluvias.

Nacimiento de agua.

Pequeño nacimiento de agua entre las rocas, debido a la coloración amarillenta de las rocas, podria tratarse de una acumulación de agua azufrosa como ocurre en otros nacimientos río arriba.

El agua nace de entre las rocas y alimenta el afluente del río Potosí-Cabezones.

Un álamo ha crecido en la base del nacimiento.

Cascada pequeña que se forma por el nacimiento de agua.

Tras el nacimiento se extiende una cañada con bosques de encino.

La coloración amarillenta delata posible filtración de azufre en el agua.

Éste tipo de ambientes genera microecosistemas donde convergen gran cantidad de fauna artrópoda, incluso si existiera la posibilidad de colocar cámaras infrarrojas podríamos captar animales nocturos que bajan a abrevar al nacimiento y el estanque que se forma, ese día solo vimos una interesante concentración de microfauna asociada al agua.

Mariposa.

Zapateros en la superficie del agua.

Araña cazadora.

Libélula.

Has secciones del cañón en donde la roca caliza deja ver su angustiosa geomorfología, la cual indica un fuerte empuje que en tiempos pasados los procesos geológicos provocaron a los macizos que emergieron del lecho marino.

Paredes verticales con capas comprimidas, se puede ver la fuerza con la que la roca literalmente fue doblada hasta en 90 grados.

Toda una caja de pandora para los geólogos, ¿qué nos dirían las rocas si hablaran?.

El cañón es un caleidoscopio entre diversidad geológica, biológica e hidrológica. 
Ese día volvimos hasta donde dejamos el vehículo estacionado en la ranchería de Las Boquillas por no arriesgarnos a quedarnos varados, la tarde fue calurosa y bien aprovechada hasta por los perros.

La Picea disfrutando del cauce del río y atrás capas y capas del cañón del Alamar.


En la segunda ocasión nos aventuramos hasta más adelante de la ranchería de los Sabinos, pero lamentablemente nos quedamos varados en medio de la pasada del río y estuvimos a punto de que el agua entrara a la camioneta. Desesperados comenzamos a hacer palanca a las llantas enterradas entre las piedras para tratar de des atascar la camioneta pero como por mera treta del destino, un grupo de biólogos conocidos que casualmente se encontraban de paseo aquel domingo nos remolcaron con su vehículo doble tracción. Este post lo dedico afectuosa y respetuosamente al Dr. Jorge Verduzco y el Dr. Manuel Nevárez de la Facultad de Biología de la UANL, así como al Dr. Raúl De la Torre Lillingston, su esposa la Dra. Clauda Plata de la UNAM y demas colegas amantes de las cactáceas cuyos nombres torpemente olvidé por habernos ayudado amablemente a salir literalmente del atolladero aquel día. Les dejo aquí la fotografía que muestra el momento después de salir haciendo la inconfundible señal de un cactus candelabriforme que los compañeros de la UNAM llaman la “compaseñal” y para los amantes de los cactus les dejo su página de facebook. 

Bien atascados en el río.
Con el Dr. Manuel Nevárez y el Dr. Jorge Verduzco de la FCB de la UANL.
La compañseñal con el Dr. Raúl De La Torre Lillingston y su esposa la Dra. Claudia Platas de la UNAM.

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Aguas azufrosas de Potrero Prieto, Sierra de Galeana, N. L.

Comunidad de Potrero prieto vista hacia el noreste en la tarde.

El pasado 20 de agosto nos dirigimos a un área serrana en demasía interesante. Desde que estaba en secundaría mi papá me regaló un mapa turístico de la Sierra Madre Oriental de Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí, una verdadera joya que me sigue fascinando hasta la fecha, que aunque plasmado con dibujitos pueriles de montañistas y atractivos naturales, es sin duda una guía invaluable para los que nos gusta andar serreando. Fue ahí dónde supe que en una localidad al norte del municipio de Galeana, colindando con Iturbide está la localidad de Potrero prieto, por un camino de terracería de 14 km que sale de la carretera Linares- San Roberto, unos cuantos km después de pasar la cabecera municipal de Iturbide con rumbo a Galeana. 

Potrero prieto podría ser una localidad serrana más, pero como la Sierra Madre Oriental tiene motivos sobrados para sorprender a  nuestra leve existencia, en las inmediaciones de las serranias cortadas de dicha localidad se abre paso el río Potosí que baja desde la Laguna de Labradores en Galeana, y cerca de la localidad de Potrero se rompe en un desnivel formando la espectacular cascada de La Prieta Linda, y más abajo siguiendo el curso de los cerros se abre paso por entre el Cañón del Potosí en donde el río sale del lado de Montemorelos y toma el nombre de Cabezones. 
Potrero prieto de abajo y el cañón por donde escurre el Río Potosí- Cabezones.

Cascada La Prieta Linda vista de costado por la mañana, comunidad de Potrero prieto, Galeana, N. L.
Cascada La Prieta linda vista de frente por la tarde.
Cascada La Prieta Linda.
Pero río arriba, subiendo una loma tras de la comunidad y de nuevo bajando al nivel del río, serpenteando rocas y el caudal manso del agua, esta un secreto mucho más interesante que por primera vez vi plasmado en el mapita que ya les mencioné: en Potrero prieto hay unas aguas azufrosas.

Río Potosí cerca a la comunidad de Potrero Prieto, Galeana, N. L.
Matorrales submontanos dominan los paisajes del cañón por donde escurre el río Potosí.
Y ahí están ellas, brotando en los escollos de la roca madre del cerro, emanando durante sabrá Dios cuantos años el azufre atrapado en cuevas profundas durante tiempos inmemoriales, rodeadas de un matorral que se agarra con fiereza a las laderas empinadas, ahí entre barretas, varas dulces, yucas, tenazas, sotoles y lechuguillas, ya no se sabe si en un matorral submontano empecinado en treparse a más de 1000 m de altura por entre los cerros o un pedazo de matorral chihuahuense perdido entre la sierra, ahí nacen y amarillean la roca, apestan el aire con su particular tufo ácido y por su puesto invitan a bañar el cuerpo o por lo menos los pies con la promesa de relajar un poco los músculos que para la mayoría ya ha sido suficiente sacrificio llegar caminando hasta ellas después de una hora de subir y bajar el cerro.

Aguas azufrosas de Potrero Prieto, Galeana, N. L.

El agua brota de entre las rocas.

Al irnos aproximando el particular olor a azufre que comúnmente se dice a “huevo podrido” , nos anuncia la llegada.

El agua que fluye del subsuelo se incorpora al río impidiendo que el agua pueda beberse e incluso incide en la fauna acuática.

El color amarillo es evidente en estas aguas debido a las altas concentraciones de azufre.
En el acomunidad comentan que en semana santa la gente acostumbra venir a bañarse a estas aguas debido a sus propiedades curativas en las afecciones de la piel.

Las aguas azufrosas también forman una pequeña cascada.

Son locamente llamadas: Azufrosas La Cruz y es todo un espectáculo digno de admiración y respeto
Planta asociada a zonas azufrosas Samolus ebracteatus.
Ranitas descansando entre las grietas húmedas de la roca caliza. Fue notoria la cantidad de fauna acuática que se resguarda río arriba de las aguas azufrosas, en cambio río abajo estuvo ausente.
Aunque este excepcional paraje se ha mantenido conservado debido a su aislamiento, sigue siendo irremediablemente un imán del turismo desorganizado, por lo menos cada Semana Santa. Sabemos que desafortunadamente el flujo humano no puede ser frenado totalmente, pero en cambio si puede ser regulado para permitir que el ecosistema no decaiga ante la presión humana y pueda seguir siendo apreciado indefinidamente. Este viaje nos permitió relfexionar que la sierra tiene mucha diversidad por ofrecernos,  no solo biológica sino geológica y mineral que sin duda debe asegurarse su conservación. 

1er Festival del Cabrito y el Chile Piquín

Últimamente Monterrey, capital del norteño estado de Nuevo León nos ha sacudido con una serie de noticias lamentables desde el ámbito social que no tienen traza de acabar. No obstante no todo en este maravilloso estado debe seguir siendo tragedia, como sociedad hay que aprender de nuestros errores e ir forjando destinos en común que nos lleven a todos hacia una cultura de equidad y sabiduría. Una sociedad forjada en ideas vanas traídas de otros lados del mundo como esa penosa visión de convertir a Monterrey en una especie de “Las Vegas” mexicana es una tremenda aberración del sentir de una tierra que posee infinita riqueza natural y cultural, es un desperdicio de ideología. No hay que perder de vista lo que somos, hay que volver a nuestras raíces para poder acceder a un nivel cultural apreciable. Considero que las tragedias vividas a diario en la ciudad son el resultado en parte de esta lamentable pérdida de identidad.

Por ello creo que una forma crucial de despertar en nosotros el sentimiento biorregional, es a través del fomento de eventos culturales en donde se realcen los saberes, las costumbres y las formas de concebir el sincretismo de la vida cotidiana del norestense, hay que aprender a valorar lo “nuestro”, lo que nos ha hecho grandes sobrevivientes en medio de este norte implacable, y no estoy hablando de la industriosa metrópoli, ni de su nefasto equipo de futbol, mucho menos de ese orgullo tozudo del “regio”, que más que orgullo a menudo es obsesión insana bañada de soberbia y ni pizca de humildad…

Porque en Monterrey no solo se vive a lo “gringo”, también se saborea la esencia del matorral y la serranía en un delicioso taco de cabrito con sus chiles piquines en escabeche. Por eso les comparto este mensaje del Grupo de Compra Solidaria – Monterrey, México, quien hace alusión al 1er Festival del Cabrito y el Chile Piquín.

Hola a todos los colaboradores y simpatizantes,

Queremos informarles que del 15 al 18 de septiembre se llevará a cabo el 1er. Festival del Cabrito y el Chile Piquín, en la Nave Lewis del Parque Fundidora, en Monterrey, N.L.

Información del festival aquí: http://festivaldelcabrito.com/

Con mucho entusiasmo los organizadores han abierto un espacio para la participación de los ejidos productores en favor del lobo mexicano, que vendrán desde los municipios de Galeana, Aramberri y Zaragoza. Entre los expositores estará, desde luego, el grupo del ejido La Providencia, con las auténticas tortillas de maíz criollo. Además de las tortillas, los ejidos tendrán a la venta aguamiel de maguey, quesos frescos, huevo de rancho, cabrito, borrego, tunas, nopalitos, chile piquín, mermeladas, manzana, durazno y más. Además, también se brindará información acerca de los servicios turísticos que ofrecen estos ejidos.

El programa de recuperación del lobo mexicano se comenzó a trabajar en la sierra de Nuevo León desde el año de 1998. El objetivo del programa es reintroducir al lobo mexicano, una subespecie en peligro de extinción y que tiene un efecto paraguas en beneficio de la conservación de los servicios ambientales y de muchas otras especies de flora y fauna silvestre. El proyecto del lobo mexicano requiere la restauración y conservación de los ecosistemas naturales de la sierra, así como la participación activa de sus habitantes y el mejoramiento de su calidad de vida. Por eso, los ejidos en favor del lobo mexicano están buscando mejorar sus sistemas de producción (hacia esquemas sustentables) y obtener mejores ganancias con la comercialización de sus productos para garantizar el autoempleo.

Los invitamos a apoyar este esfuerzo que están haciendo los campesinos por sacar adelante a sus familias al mismo tiempo que conservan los recursos naturales. Ellos quieren ofrecer mejores oportunidades a sus hijos para que no tengan que migrar a los Estados Unidos o a ciudades como Monterrey, en donde el empleo es escaso, mal remunerado o con malas condiciones laborales. En días pasados un trabajador del gobierno municipal de Aramberri les decía a los campesinos: “No dejen a sus muchachos de ociosos, porque si no van a dar a las filas del crimen”.

Agradecemos su interés y los esperamos en el Festival del Cabrito y el Chile Piquín.