Rumbo a la comunidad de Cuevas, Iturbide, Nuevo León

El pasado mes de abril recorrimos la sierra madre oriental del municipio de Iturbide en el estado de Nuevo León, el objetivo primordial era conocer los ecosistemas que ahí se ubican, comenzando el recorrido en la cabecera municipal de Linares para salir por el municipio de  Villa Mainero en Tamaulipas, es decir una especie de U pero por la sierra.

El viaje comienza subiendo por el matorral espinoso tamaulipeco de la ladera este de la sierra, adelante en el faldeo se ubican los matorrales submontanos, únicos en el mundo, más adelante nos internamos por el cañón de Iturbide o Santa Rosa donde los matorrales se funden con los encinares y posteriormente éstos con los bosques mixtos de pinos, al llegar a la cabecera de Iturbide los pinares se convierten en chaparrales y matorrales xerófilos, pues la lluvia se queda atrapada en las murallas de la sierra y escasea, permitiendo el desarrollo de éstos ecosistemas semiáridos.

Encinares del cañón de Iturbide, Nuevo León, México.
Iturbide es un pueblo pequeño, la cabecera de un municipio totalmente inmerso en la sierra madre oriental, al llegar por la carretera que conecta al municipio de Galeana se abre otra brecha que conduce a comunidades, rancherías y ejidos que están enclavados en las montañas. Al subir por ese camino el primer punto es la laguna de Santa Rosa, que la mayoría del año está seca, pero durante la temporada húmeda los huracanes pueden llenarla. En su lecho hay potreros, cultivos de maíz y huertas de frutales de climas templados como manzanas y ciruelos.

Panorámica de la Laguna de Santa Rosa, Iturbide, Nuevo León.

En esta parte se acaba el camini pavimentado y sigue la brecha de 24 km hacia Camarones, es una de las últimas localidades antes de la guarda raya con el estado de Tamaulipas hacia la comunidad de Venustiano Carranza (La oveja) en el municipio de Villa Mainero. En la Laguna de Santa Rosa se abre otra brecha que conduce al Bosque Escuela de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Bosque Escuela de la FCF, UANL.

Casa típica de adobe y piedra en la comunidad de Santa Rosa, Iturbide, Nuevo León.

Aquel día nos encontramos con una mula con su horqueta de madera en el lomo que ayuda a distribuír el peso de la carga ya sea de leña, paja, costales etc., cabe mencionar que las mulas y los m machos son los decendientes híbridos de la cruza entre las especies Equus ferus caballus ya sea caballo o yegüa y Equus africanus asinus ya sea burro o burra. En la sierra se acostumbra andar en mula o macho debido a que es más resistente que un caballo y más velóz que un burro, además es muy bueno para andar en terrenos agrestes descendientes sin que “se les vayan las patas” hacia los defiladeros.

Brecha para Camarones, Nuevo León.Al fondo se observa el Cerro Barranco Blanco.
Una mula esperando a su dueño.
Las mulas son las mejores “bestias” para moverse y transportar carga en la sierra a grandes distancias.

Adelante de la laguna de Santa Rosa, un valle intermontano, se llega al Puerto El Novillo, desde donde se angosta un el cañón El novillo hacia el sureste por donde comienzan los chaparrales con pinos piñoneros dispersos en las laderas de exposición noreste que son más bajas y del lado de las laderas oeste. Es complicado definir con precisión las características absolutas que definen estas comunidades florísticas, no obstante a grandes rasgos y como su nombre lo indica, los chaparrales son comunidades de porte bajo o porte arbustivo que crecen en la parte alta de la sierra sobre laderas expuestas a la acción directa del sol y de vientos fríos, cuya característica radica por poseer especies de hojas perennes esclerófilas, particularmente adaptados a ambientes secos y fríos (de la Lata-Gómez, 2006) como los encinos, rosáceas y ericáceas, donde las condiciones de sombra orográfica son aparentes y se supone son el relicto de la expansión de los climas secos durante el Mioceno (García-Morales, 2009). Mucho más altas se ubican los bosques mixtos, incluso con la presencia dispersa de chamales (Dioon angustifolium). 
Cañón El Novillo rumbo a la comunidad de Cuevas.
Chamales en el Cañón del Novillo.

Philadelphus calcicolus. Jazmín.
A este género (Philadelphus) se le considera ornamental y en el centro de México le llaman Mosqueta, en la zona se conoce como Jazmín.
Después de 12 km de ir por el cañón El Novillo se llega a las adjuntas del arroyo Las Chorreras y el escurrimiento el Novillo, aquí ya está cerca la comunidad de Cuevas y Lampazos y andando un poco por el arroyo en busca de fauna acuática observamos que a ambos lados del talud se pueden observar profundas oquedades esculpidas por la fuerza del paso del agua, formando “cuevas” y quizá de ahí provenga el nombre del ejido.

Arroyo Las Chorreras proveniente de la parte alta del municipio, escurriendo rumbo a Tamaulipas.

Panorámica del arroyo Las Chorreras, con taludes con oquedades en forma de cuevas horadadas por el agua.

En esta parte del arroyo abundan las oquedades horadadas en la roca y el suelo yesoso de suave conglomerado.

Arriba hay cruces, desconocemos la manera de como las colocaron.
Arroyo Las Chorreras desde Cuevas hacia Lampazos.
Después de este punto se llega a la comunidad de Cuevas, está a 920 m de altitud y ahí habitan alrededor de 120 personas. 
Comunidad de Cuevas, Iturbide, Nuevo León.
Tomando el fresco. En estas localidades todo es tranquilidad.
Frente a la comunidad hacia el oriente está el cañón del arroyo el Novillo el cual se interna entre las montañas hacia las partes bajas, éste arroyo unos km mas hacia abajo se llama Pablillo y viene a desembocar en Linares, N. L. El cañón desde donde se interna en cuevas es también llamado Cañón de Pablillo y tiene paredes verticales impresionantes y el río corre de color turquesa. Aquí anexo una foto de internet cuyo autor se llama Andoexplorando.

Cañón del Río Pablillo. Tomada de Panoramio.

Arroyo Novillos que más adelante se interna en el Cañón de Pablillo y toma el mismo nombre.
Rumbo al Cañón de Pablillo.

Arroyo El Novillo en la comunidad de Cuevas, Iturbide, Nuevo León.
Pasando Cuevas hay una pequeña cañada en donde escurre otro arroyo, el arroyo La Purisima. Éste arroyo obtiene su nombre de la comunidad de La Purisima en donde hay dos áreas naturales protegidas de carácter estatal debido a la presencia de ecosistemas raros como el bosque de cedros (Cupressus arizonica) y el bosque de oyamel (Abies vejarii var. mexicana) y además tiene el atractivo turístico de la Cascada La Purísima. En esta parte está el puente que pasa sobre el arroyo y hay cabañas en renta en la comunidad de Tijeras. Justo al lado de las cabañas nos percatamos de una cactácea epífita localmente llamada pitaya del género Hylocereus. Lamentablemente no tenía la flor abierta, aunque ya no faltaba mucho para abrir.

Pitaya, Hylocereus sp.
Pitaya, fruto de sabor agridulce.
Adelante de pasar el puente del Arroyo La Purisima y la comunidad de Tijeras se encuentra la localidad de Jazmines y de nuevo el camino se angosta en un cañón llamado Cañón Jazmines, en donde podemos ver como las comunidades en estas zonas protegidas de la exposición solar se comienzan a transformar en encinares.

Comunidad de Jazmines rumbo a Camarones.

Arroyo temporal.

En éstas áreas protegidas del intenso sol es común encontrar especies como los encinos.
En las laderas adyacentes al arroyo temporal se pueden observar encinares.

Pasando Jazmines el cañón se ensancha otra vez y sobre el camino hay un par de “guardaganados”  que es una estructura en forma de parrilla hecha con tubos de acero que se empotra en un foso hecho de concreto entre terreno y terreno para que cuando las vacas intenten cruzar se vean desanimadas debido a que se les resbalan las pezuñas, pero lo que llama la atención los señalamientos para indicar que la maquinaria pesada (que por lo general son las máquinas que arreglan el camino) no deben pasar por sobre los guardaganados, sino que deben abrir un falsete o puerta que está al lado para que no los arruinen.

Ejemplo de guardaganado.

Advertencia para la maquinaria pesada.

El falsete es una puerta rústica.

Los guardaganados sobre las brechas tienen la función de impedir que el ganado cruce de un terreno a otro.
Finalmente llegamos a la comunidad de Camarones, la vegetación aquí es chaparral mezclado con laderas semiáridas y hasta yucas pudimos observar dentro del pueblo. Regresamos de vuelta los 24 km hasta Iturbide y de ahí otros 45 km hasta La Loma, Linares.
Yucca filifera en medio de la comunidad de Camarones, Iturbide, Nuevo León.
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Viaje al ejido La Trinidad y paraje El Butano, Montemorelos, Nuevo León

Panorámica de la sierra de Montemorelos, hacia el ejido la Trinidad, Nuevo León. Vista hacia el sur-poniente.
Para los botánicos locales, el camino a La Trinidad y El Butano enclavados en una de las sierras más hermosas de Nuevo León, son parajes de especial interés por sus elementos de orígen neotropical y holártico, varios de ellos relictos de bosques mesófilos de montaña muy antiguos que quedaron varados en lo recóndito de la serranía, con especies que están en peligro de extinción, raras, hermosas y muy escasas, pero sobre todo, por ser de los pocos sitios que albergan una gran diversidad genérica de coníferas, en este sitio podemos hallar desde la parte más baja sabinos (Taxodium mucronatum), pinos (Pinus sp.), cedros (Juniperus y Cupressus), pinabetes (Picea martinezii), tejos (Taxus globosa) y oyameles (Abies sp.), faltando solamente los hayarines (Pseudotsuga sp.) para estar completos todos los géneros de coníferas oriundos de Nuevo León.
El viaje comienza desde el municipio de Allende, por el paraje Raíces en la carretera Nacional 85, donde típicamente las familias locales van a pasar días de campo en el Río Ramos, un paraje agradable y lleno de sabinos, no obstante si te gusta la privacidad y le huyes al bullicio, te recomiendo no ir los fines de semana, semana santa o vacaciones, debido a la gran afluencia de paseantes. 
Brazo del Río Ramos, Allende, Nuevo León. Vegetación riparia con Taxodium mucronatum, la primera de nuestras coníferas y la única que le gusta vivir en los valles y no sobre las montañas.

Entre semana, el río luce solitario y es el tiempo perfecto para ir a tomar fotografías.
Siguiendo la carretera, se va viendo el panorama distinto, dejamos atrás el bosque de galería y los matorrales submontanos van tomando forma. La carretera termina y comienza la brecha de terracería en mediano estado de conservación, no apta con lluvia o vehículos bajos. Hay una parte de la brecha donde es posible ver un meándro del río Ramos que baja desde las pozas del Chipitín en Santiago, es llamado la media luna y es lugar también de especial interés escénico al cual se accede siguiendo el cauce del río y no desviándose hacia La Trinidad.
En la esquina inferior izquierda es posible observar un poco borrosa la poza de la media luna, un meándro del Río Ramos que baja desde las Pozas del Chipitín en Santiago, Nuevo León.
La foto es de baja calidad, pero aquí se aprecia mejor la media luna.
 Conforme vamos adentrándonos en las cañadas cálidas de la montaña, empezamos a ver elementos interesantes presentes en nuestra flora neolonesa como la Esenbeckia berlandieri, el cual es un árbol pequeño de 3 a 6 m de altura, de corteza blanquecina, con hojas color verde oscuro y brillante de punta es redondeada, cuyas flores se encuentran en las puntas de las ramas y los frutos son unas cápsulas leñosas y gruesas. Esta planta es endémica de México y está asociada a climas cálidos entre los 100 y los 300msnm en concordancia con el bosque tropical caducifolio y subcaducifolio, no obstante aquí en el estado se asocia a los matorrales submontanos, que es lo más cercano que tenemos a los bosques tropicales en el estado. Es considerado además el árbol más raro de Texas.

Rama de Esenbeckia berlandieri, llamada también hueso de tigre e ipté en la Huasteca.
Una Esenbeckia berlandieri en el camino, puede verse su porte pequeño y elegante.
En el mismo ecosistema también se encuentra además un girasolito muy especial, endémico del estado y de la Sierra Madre Oriental, y además el único representante de su género: la Vigethia mexicana, o girasol mexicano de Vigeth. 

Vigethia mexicana, girasol endémico de Nuevo León y de la Sierra Madre Oriental.
Siguiendo la ruta de terracería, los ecosistemas comienzan a cambiar, así como el clima que se vuelve más fresco y húmedo. Aquí es donde la transición entre matorral submontano y bosque de encino permite que aparezcan nuevos elementos relevantes como los nogales, que hallan en estas sierras gran diversidad. Solo en el camino de acceso en la trinidad hay tres especies de siete que hay en el estado de Nuevo León.
Juglans major o nogal cimarrón.

Carya ovata.
Carya myristiciformis.
Ya en un entrada anterior hablé de las especies de plantas ornamentales nativas que están presentes en muchos hogares por tradición y que originalmente fueron sustraídas de los ecosistemas para formar a ser parte de nuestros hogares. Unas de ellas es la pata de vaca Bauhinia macranthera, leguminosa muy atractiva parienta de la que vemos en la ciudad con sus flores rosas o blancas durante la época de secas (Bauhinia purpurea), que si bien las especies de la sierra no tienen esas flores tan grandes y brillantes, son lo suficientemente atractivas para resaltar en la vegetación y ser sustento de múltiples polinizadores. Además encontramos especies herbáceas como la comunmente llamada barca de la niña, aquí se desarrollan en áreas de roca bajo condiciones ecológicas a veces muy paupérrimas de extremo sol y ausencia de agua, y embellecen por igual, jardines, maceteras y promontorios rocosos. Otras más son florecitas silvestres llamativas que engalanan las orillas de las brechas, los potreros, los baldíos y todo aquel sitio expuesto que reciba bastante luz.
Patas de vaca (Bauhinia macranthera) en el precipicio, floreciendo después de las lluvias de mayo.
Bauhinia macranthera, parienta de Bauhinia purpurea, en Nuevo León hay 5 especies de Bauhinias.
Flor de Bauhinia macranthera.
Tradescantia sp. o barca de la niña, especie ornamental sumamente diseminada en Nuevo León.

Erigeron sp. con un escarabajo longicornio de la familia de los cerambícidos.

Scutellaria suffrutescens de la familia de las lamiaceas, salvias, mentas y poleos son de la misma familia.

Ageratina sp. de la misma familia de los girasoles, es decir las asteráceas o compuestas, debido a sus infloresencias llamadas capítulos que están rodeadas de brácteas, que serían lo que coloquialmente conocemos como pétalos. Esta es la familia de  las angiospermas con más diversidad biológica en el mundo.

Otra asterácea del género Helenium, con su capítulo abultado a punto de florecer.
Una pequeña fresa silvestre comestible del género Fragaria, que se distingue por ser rastrera y no tener espinas.
Zarzamora silvestre del género Rubus, caracterizada por tener tallos espinosos a diferencia de Fragaria. Ambas son de la misma familia: Rosaceae, la misma de las manzanas, peras, duraznos y ciruelos.

Prunella vulgaris una plantita invasora que le encanta la frescura y la humedad de los bosques proveniente de Europa, también de la familia de las lamiáceas, usada en medicina tradicional para curar heridas e inflamaciones en la piel.

Bouvardia ternifolia, llamada también trompetilla por la forma de sus flores, una rubiácea como la planta del café.

Otra asterácea, esta vez una de porte un poco arbustivo, llamada Senecio roldana.

Geranio silvestre, Geranium sp.
Ranunculus sp. de la familia Ranunculaceae, llamado botón de oro en la zona.

Trébol del género Oxalis, familia Oxalidaceae.
Un Desmodium sp. de la familia de las leguminosas como los frijoles, las habas y los garbanzos.
Desmodium sp., Ranunculus sp. y Bouvardia ternifolia creciendo juntos.
Después de las lluvias salen las flores del género Tigridia, sus camotes se quedan en dormancia mientras la humedad y la temperatura son propicias para desarrollarse.
Siguiendo el camino, curiosamente después de subir al bosque de encino, la brecha baja a un cañón muy angosto que vuelve internarse en zonas cálidas en un bosque ripario muy particular. Otras rarezas se encuentran aquí, como una especie endémica de álamo y la tila mexicana.
Puente para cruzar el arroyo, en días de junio bastante seco. Este es otro arroyo que baja de la sierra y se junta con el Río Ramos. Aquí se pueden ver además mucha fauna asociada a las corrientes de agua.

Populus mexicana, un álamo difícil de ver en Nuevo León. En México, se encuentra reportado en la parte este de la planicie costera del Golfo de México, desde Nuevo León hasta Chiapas y el municipio de Álamo, Veracruz debe su nombre a esta especie.
Tilia mexicana, especie originaria de México que habita en climas templados entre los 1000 y los 2000msnm de altura asociada a bosques tropicales, mesófilos de montaña, de encino y de pino. Aquí se encuentra en la vera del arroyo.

Detalles del musgo que crece en las rocas que se humedecen a la orilla del arroyo.
De nuevo el camino remonta el cerro y le da la vuelta, ya en el horizonte de la serranía se alcanza ver la enigmática Piedra parada, promontorio calizo de exuberantes proporciones que enmarca el panorama único en la zona y a cuyo flanco se ubica una cueva que según rumores, fue explorada por un europeo hace algunos años, quien llegó con la promesa de encontrar un pterodáctilo, reptil fósil volador. Son leyendas, pero le dan un toque cómico e intrigante al sitio.
La cueva del pterodáctilo.

La piedra parada.
Más arriba, el agua brota a raudales de la sierra, cada montaña es una esponja que capta las aguas de lluvia guardando una proporción y dejando correr paulatinamente otra tanta a través de ojos y manantiales, que es donde se abastece la gente que vive allá arriba. Ya en estas altitudes pudimos ver un tejocote (Crataegus rosei), derivado del Náhuatl, en la que “texocotl” significa fruta dura, la cual es muy apreciado por la fauna silvestre, sobre todo los osos negros que hay en la región, además considero que es una especie elegante y bonita para considerarla como ornamental en las zonas templadas del noreste de México, solo en Nuevo León hay 11 especies, de las 13 que hay en el norte y centro de México. Aquí pueden leer o descargar un artículo acerca de este género en Mexico.

Especies de tejocotes de Nuevo León:

  1. Crataegus aurescens
  2. Crataegus baroussana var. barrousana
  3. Crataegus crus-galli
  4. Crataegus cuprina
  5. Crataegus gracicolor
  6. Crataegus grandifolia var. potosina
  7. Crataegus greggiana var. greggiana
  8. Crataegus greggiana var. pepo
  9. Crataegus rosei ssp. parrayana
  10. Crataegus sulfurea
  11. Crataegus tracyi var. madrensis

Chorro de agua que baja de la sierra.

Tejocote, Crataegus rosei ssp. parrayana
 Subiendo un poco más la vegetación se vuelve boscosa y comenzamos a ver los pinos moctezuma (Pinus montezumae), los cuales son escasos y no tan fáciles de encontrar. Se caracterizan por tener fascículos de 5 a 6 acículas y sus conos de color orce se curvan lugeramente en la parte terminal.
Pinus montezumae.
Conos y ramas de Pinus montezumae.
Rama con conos de Pinus montezumae. Nótese la ligera curvatura en la parte terminal del cono.
Después de una hora y media de subida en camioneta, finalmente arribamos a La Trinidad, que se ubica en un valle intermontano amplio y boscoso con un increible buen grado de conservación a pesar de ser un ejido con aprovechamiento forestal. Actualmente está dentro del programa de pago de servicios ambientales y las personas que lo conforman han aprendido a preciar más el turismo como fuente de ingresos, aunque incipientemente debido a que no muchas personas saben de su existencia. El objetivo de esta entrada además de informar acerca de los hallazgos botánicos de nuestros estudios, pretende incentivar la afluencia de turistas consientes que les permita apreciar la verdadera escencia de estos parajes tan únicos en México.

Llegando y viendo los Cupressus lusitanica del camino.
Cabaña en construcción, el turismo se va volviendo una realidad en el sitio, esperemos sea en beneficio de sus pobladores y no para unos cuantos adinerados habitantes de la ciudad.
 
Viviendas típicas.
 
Vista oriental del valle de la Trinidad, Montemorelos, Nuevo León.

Calles de La Trinidad, Montemorelos, Nuevo León.

Iglesia católica de La Trinidad, Montemorelos, Nuevo León.
Casa de adobe y madera, una buena combinación bio-arquitectónica debido a su aislamiento en esta zona templada.

Después de haber comido una deliciosa comida serrana en casa de Doña Rosalinda, habitante de La Trinidad, nos enfilamos al Butano, que está todavía a una hora o cuarenta minutos en camioneta a buena velocidad, un paraje realmente recóndito donde conviven elementos propios de los bosques mesófilos de montaña como las magnolias (Magnolia dealbata), los pinos colorados (Pinus patula), así como especies de bosques templados como los pinabetes (Picea marinezii) y los tejos (Taxus globosa).
Existe una investigación que señalan que en el paraje el Butano hay relictos de bosque de niebla o bosque mesíflo de montaña, tomado del documento, textualmente expresan lo siguiente:

“En el ejido La Trinidad, de Montemorelos, N. L., específicamente en el paraje conocido como El Butano, existen algunos rodales de bosque mesófilo de montaña. En las partes bajas y en las cañadas de esta área, con exposiciones este y noreste en los 1500 msnm, se detecta una nueva localidad en la distribución de Magnolia aff. dealbata, en contacto con bosques húmedos de Quercus rysophylla y de Q. affinis; y en íntima relación con el incremento altitudinal, se han observado otros elementos como Cornus florida, Carpinus caroliniana, Quercus coccolobifolia y Pinus spp. En la cota altitudinal de los 2100 msnm se inicia la distribución de Picea martinezii con Cornus florida, Ilex rubra, Quercus greggii, Abies duranguensis var. coahuilensis, Carya ovata y Taxus globosa. En estos lugares las especies detectadas muestran mayor afinidad hacia los elementos y las condiciones templados.”

Así que, un poco incrédula, aquel día vi que efectivamente el área puede llegar a presentar periodos de niebla, aunque escasos, dejan la sensación de que estamos en un bosque de niebla estructuralmente bien definido, aunque bueno, no olvidemos que si bien no son bosques de niebla como los de Tamaulipas, Veracruz o Puebla como, son importantes relictos que nos dan pistas de como fue la vegetación en un pasado lejano.

Camino al Butano, bosque de oyamel (Abies vejarii), pino moctezuma (Pinus montezumae) y pino colorado (Pinus patula).

Sauco en floración (Sambucus mexicana), especie también rara y asociada a bosques húmedos y templados.
Hongo del género Lycoperdon, en España llamados cuescos o “pedos” de lobo.

Debido al tiempo, aquella ocasión nos enfocamos en ir a ver las coníferas dejando la cañada de las Magnolias en un paraje llamado “Cuchilla parada” para otro día. Conforme nos adentramos en la brecha comenzamos a ver los primeras pinabetes, esas raras y hermosas coníferas únicas en el estado, con tan solo tres especies en México que aún están en debate debido a nuevos hallazgos genéticos: Picea chihuahuana, Picea mexicana y Picea martinezii (en honor al botánico Hidalguense Maximino Martínez), ésta última solo presente en Nuevo León y en ninguna otra parte del mundo. Aquí más info del pinabete de Nuevo León.

La entrada a la cañada de las Piceas martinezii, Taxus globosa y Abies vejarii.

Una pequeña Picea martinezii.

Una subida ligera en un bosque ancestral de pinabetes.

Un cono de pinabete.
Taxus globosa, usado en la medicina moderna para extraer el componente anticancerígeno Taxol.

Rama de Picea martinezii con cono, sus acículas son sumamente afiladas y “pican” al tocarlas, además si se corta una rama, en cuanto se seque, todas esas pequeñas acículas se caerán dejando la rama como un esqueleto, característica única de los pinabetes.
Después de quedar satisfechos con la colecta fotográfica, nos enfilamos de nuevo hacia La Trinidad para alcazar a llegar con luz a la carretera, ese día estuvo nublado, así que nos apresuramos. No obstante no todo en el viaje fueron alegrías, pues al regreso pudimos ver mondos campos sin pinos debido a la plaga del descortezador del pino del cual hablé anteriormente. Es lamentable la situación, y esperemos quede controlada a sus parámetros normales, puesto que las ondas cálidas provocadas por el cambio climático propician que estos insectos sigan depredando el bosque sin control natural ni de los factores meteorológicos como los frentes fríos, las masas de aire polar o incluso las heladas y nevadas en la zona. 

Bosques plagados con descortezador del pino (Dendroctonus sp.).

Al secarse los pinos se notan rojizos y son derribados, para que su madera sea quemada apilada en montones. Es un método bastante rudimentario, pero hasta la fecha es el más efectivo.
Pudimos bajar sin percances y la ida al Butano nos dejó maravillados. Si no eres fan de las plantas, te recomendamos ir a disfrutar de la tranquilidad del pueblo, saborear sus comidas típicas, sobre todo las salsas de chile de monte, los frijoles de olla y las tortillas recién hechas. Ademas puedes acampar, ir a la cueva del pterodáctilo, conocer de cerca la piedra parada y respirar el aire más limpio cerca de Monterrey y su área metropolitana. Preferible subir en camioneta de doble tracción o vehículo alto. Si necesitas más información puedes contactar vía Facebook la página de La Trinidad o a la compañera Ana Soriano que este 3 y 4 de Agosto organizará un viaje al ejido bastante económico para que conozcas uno de los bosques más importantes del noreste de México.

Encinares tropicales de la Sierra Madre Oriental

Generalidades
Puig lo llama bosque esclerófilo tropical haciendo alusión a la textura rígida de las hojas de los encinos, el término esclerófilo proviene de los vocablos griegos sclero (duro) y phyllon (hoja) y se usa para dirigirse a las plantas de hojas “tiesas”, coriáceas, de cutícula gruesa y el término tropical hace alusión al régimen bioclimatico de esta comunidad vegetal sumamente interesante.
El término de encinar se justifica por el hecho de que una especie de encino, el Quercus oleoides, raras veces dos (Q. sororia y Q. glaucescens), es dominante. 

La vertiente del Golfo de México es conocida por su exuberante vegetación conformada por selvas, manglares, vegetación riparia, palmares y pantanos, ecosistemas típicos del trópico, sin embargo también se encuentra un tipo especial de bosque de encinos, vegetación típica neártica, de climas templados pero aquí sobre la llanura costera, en clima cálido y rodeados de selvas y otras comunidades tropicales.

Este ecosistema tan especial de la sierra madre oriental se presenta en forma de fragmentos desde Tamaulipas hasta Puebla, siempre como comunidades aisladas a menos de 800 metros sobre el nivel del mar y no esta representado más que en la vertiente Atlántica. Hasta el presente Q. oleoides no ha sido señalado en la costa pacífica. En la Huasteca, los bosques de Q. oleoides son doscontinuos y se encuentran en condiciones ecológicas muy diversificadas. Es posible reagruparlos en cuatro conjuntos geográficos:
1. El más importante esta situado al borde inmediato de la costa, y se extiende de manera mas o menos continuoa, de Punta Jerez, Tamaulipas a Tuxpan, Veracruz. Después de una interrupcion se vuelve a encontrar este mismo bosque en torno a Tecolutla y hasta Nautla, Veracruz. constituye una franja mas o menos paralela a la costa del Golfo, con un máximo de unos 10km de ancho. En Veracruz se encuentran pequeños bosques aislados al norte de Tepetzintla, una franja discontinua de mayor importancia cercana a Comapa, Xalapa, Actopan y Laguna Verde, un relicto entre el Puerto de Veracruz y Alvarado, y como pequeños manchones aislados entre Acayucan y Soteapan hasta Playa Vicente. Gómez Pompa (1966) describe los encinares de Misantla, Colipa y Nautla, en Veracruz, desarrollándose en la costa sobre suelos arcillosos y derivados de rocas basálticas.
2. El segundo conjunto comprende los bosques del norte de la sierra de Puebla, unicamente situados sobre las mesas basálticas y no sobre las colinas calcáreas que ocupan afloramientos ígneos que se presentan en forma intermitente y de pequeñas islas biogeográficas en medio de la selva mediana perennifolia en las estribaciones de la Sierra Norte de Puebla; estos bosques incluyen especies de selva tales como Ficus glaucescens, Sapium lateriflorum, Tapirira macrophyla y Alchornea latifolia. Están unidos al substrato, de modo que son discontinuos. Es posible relacionar los bosques esclerófilos de las mesetas basálticas de  Huautla, Huazalingo, Calnali y San Felipe Orizatlan del norte de Hidalgo, con los de los alrededores de  Tamazunchale, al sur de San Luis Potosí.  
3. Otros bosques de Q. oleoides están situados al este de la pequeña sierra de Tansabaca, en los límites de los municipios de Tamasopo y Aquismón, del estado de San Luis Potosí sobre suelos arcillosos rojos o amarillos que en ciertas condiciones pueden incluir especies típicas de selva como Brosimun alicastrumBursera simaruba, Carpodiptera ameliae, Ceiba pentandra, Dendropanax arboreus, Tabebuia rosea, Zinowiewia integerrima y Zuelania guidonia.
4. Finalmente, el último conjunto de bosques esclerófilos tropicales esta situado al norte de Aldama, Tamaulipas, sobre rocas volcánicas del Cuaternario. Q. oleoides tiene una fisionomía y una ecología muy diferentes  de las que posee en las anteriores regiones.
A pesar de las diferencias estructurales, fenológicas, florísticas y ecológicas que existen entre esos cuatro conjuntos, la gran dominancia de Q. oleoides  permite que se reagrupe en una misma formación. Un estudio más profundo debería permitir distinguir en esta formación agrupaciones  particulares (xérico, higrófilo, etc.); sin embargo, la realidad de los bosques de Q. oleoides permanece en su complejidad.
Origen
El bosque tropical esclerófilo (Quintero, 1974) o encinar tropical se considera que es un tipo de vegetación de origen templado que logró ajustarse a las condiciones climáticas cálido húmedas de las zonas bajas de latitudes tropicales. Es posible que estos encinares tuvieran un papel relevante como refugio florístico y faunístico durante el Pleistoceno (Prance, G.T. 1982 ). Estas comunidades arbóreas sobrevivientes del Pleistoceno, se comprende que debido a las bajas temperaturas durante la última glaciación se pudieron desarrollar a bajas altitudes y latitudes, inclusive hasta Costa Rica, pero al término de la glaciación solo sobrevivieron comunidades aisladas, las cuales se terminaron adaptando al clima cálido de la planicie costera del Golfo. Cabe notar que Sarukhán (1968) y Sousa (1968) señalaron esta posibilidad debido a la conexión que presentan estos encinares tropicales con encinares de zonas más altas, donde también se presentan las especies de Quercus de los bosques tropicales.
Ecología
La amplia distribución del bosque tropical esclerófilo entre los paralelos 20° y 23°, en variadas condiciones edáficas y bioclimáticas, indica que no son estrictas sus exigencias  ecológicas. 
Los Bioclimas
Los blioclimas de los bosques de Q. oleoides presentan afinidades con los del bosque tropical medio subperenifolio, del bosque tropical bajo caducifolio, del bosque espinoso bajo caducifolio. No parece necesario detallar todos los bioclimas, pero conviene indicar los tipos bioclimáticos extremos entre los que podría desarrollarse.
Al norte, o sea en la región mas seca, el bioclima es tropical subseco, muy cálido en la llanura, con temporada seca larga. Corresponde al clima de la estación de Aldama, Tamps. alt. 90 m, T=23°5, P=620mm, tf=18°, Ms=8. Al sur, en condiciones más húmedas, hay un bioclima tropical subhúmedo, muy cálido de llanura, con temporada seca corta: estación de Tuxpan, Ver., alt. 14 m, P=1320 mm, T=24°5, tf=19°; Ms=3. Los caracteres bioclimáticos generales de este bosque van a oscilar entre los siguientes valores:

a) Temperatura media anual de 23 a 25° C
b) Temperatura del mes más frio de 18 a 20°C
c) Precipitaciones promedio anuales de 600 a 1500 mm
d) Número de meses secos de 2 a 8

De ello se pude concluir que Q. oleoides es poco sensible a las variaciones estacionales  de las precipitaciones y de la duracion de la temporada seca. En cambio la temperatura del mes más frio puede ser el factor bioclimático limitante pues en todos los casos es superior a 18°C.
Suelos
En efecto, el factor edáfico es el que determina el cambio de vegetación, cuando bajo un mismo clima se encuentran los bosques medios subperennifolios, bajo caducifolio y esclerófilo. Los suelos del bosque esclerófilo pertenecen a cuatro tipos principales: arenosos, vertisoles, ligeramente ferralíticos, litosoles; pero en realidad, presentan siempre condiciones extremas de hidromorfía o de xericidad, que limitan la competencia de las demás especies.
Los suelos donde pueden presentarse estos bosques pueden ser suelos aluviales muy antiguos, formados del arrastre de cenizas volcánicas, con abundante grava cuarzosa en forma de cantos rodados, y se sitúan en las partes altas de lomeríos donde el drenaje superficial es muy fuerte. También se establecen en suelos derivados de materiales ígneos rocosos o cenizas, de tipo extrusivo o intrusivo, que se presenta en forma de mesas emergidas entre material calizo frágil, como puede observarse en la planicie costera del norte de Veracruz y las estribaciones de la Sierra Norte de Puebla, así como en San Luis Potosí e Hidalgo. En estas circunstancias los suelos pueden ser negros, arcillosos, someros, que sobreyacen a rocas basálticas o lateralíticos indiferenciados profundos y rojos, igualmente derivados de ceniza volcánica, el otro tipo es arenoso y de origen reciente, en planicies costeras de la zona de Tampico, Tecolutla y Nautla, en la zona del Golfo Norte (Pennington y Sarukhán, 1998).
Estructura y fisionomía
La estructura y la fisionomía del bosque tropical esclerófilo dependen principalmente de dos factores, antrópico y edáfico. Muchos de estos bosques densos y pluristratas están, en efecto, frecuentemente perturbados por la acción del hombre, y transformados en bosques claros.
Si no se consideran más que las formaciones climáticas, con exclusión de los bosques secundarios perturbados, se distinguen dos tipos:
1. Por una parte, los bosques claros, situados en la región 4 sobre los litosoles bien drenados. su recubrimiento varía del 40 al 60%. No hay más que un solo estrato arbóreo bajo (de 5 a 7 m), un estrato arbustivo y un estrato herbáceo; muy pocas lianas y epífitos. En este tipo, Q. oleoides no es la unica especie dominante, Bursera simaruba es codominante. La flora comprende elementos del bosque bajo espinoso caducifolio. Se trata de un grupo ecológico xérico.
2. Por otra parte, los bosques densos localizados en las demás regiones, principalmente en la primera, sobre suelos mas o menos hidromorfos. Tienes dos estratos arbóreos: alto (20 – 25 m) y bajo (8-12m), un estrato arbustivo, un estrato herbáceo, lianas y epífitos. El recubrimiento es de un 80 a un 100%. Q. oleoides es frecuentemente el único dominante. Las demás especies arbóreas tienen un coeficiente de abundancia – dominancia francamente menos elevado. Son comunes a los bosques tropicales caducifolios y a los subperenifolios. 
El 55% de las especies arbóreas de rellenos son perennifolias y el 45% son caducifolias. La floración se produce en el 60% de los casos antes o a principios de la temporada de lluvias es decir entre diciembre y junio. Para el resto, la floración se produce durante la temporada de lluvias.
Importancia
Debe destacarse también su papel ecológico preponderante, pues los bosques de encino resultan ser excelentes biomejoradores edáficos, ya que propician el desarrollo y el rejuvenecimiento del suelo a causa de la incorporación constante de hojas y permiten un control natural así como eficiente de la erosión, siendo también buenos retensores de suelo evitando desplazamientos en las pendientes. Asimismo, evitan el abatimiento de los mantos acuíferos, la desecación y azolve de presas, así como tolvaneras, entre otros aspectos de índole ecológica. Poseen resistencia como barrera ante huracanes y vientos fuertes, ya que son árboles muy robustos y fuertemente anclados al suelo. Y por si eso fuera poco, estos árboles constituyen un alto potencial de atractivo paisaje escénico, en donde numerosas epifitas como las orquídeas, las bromelias, anturios, peperomias e inclusive hasta cactáceas crecen en los encinos del bosque, además de mantener en el sotobosque otras especies interesantes como cícadas (Dioon edule, Zamia inermis y Z. loddigesii, las dos primeras en peligro de extinción), palmas (Sabal mexicana, Acrocomia aculeata, Chamaedorea elegans) y dioscoréas; en suma, en los encinos se conforman importantes nichos ecológicos de los ecosistemas.
Los encinares tropicales son muy importantes para la fauna, son fuente de alimentación ya que sus bayas son devoradas por una gran cantidad de mamíferos como cotuzas, pecaríes, venados, ardillas, ratones, cerdos, etc., y por las aves, algunos de estos animales también encuentran en los encinos sitios ideales para anidación, reproducción y caza. Al estar inmersos entre ecosistemas tropicales exuberantes mantienen estrecha relación con la ecología de dichos ecosistemas, funcionando como corredores y hábitat de la fauna. Una característica peculiar de estos bosques es que suelen mantener humedad en el suelo durante todo el año, además la humedad obtenida de la niebla en épocas de sequía mantiene el sotobosque con gran variedad de hierbas y epífitas, excelentes microhábitats para anfibios y reptiles, por tanto la mayoría de las especies faunísticas (inclusive aves) no tienen que migrar a otros sitios, manteniendo una abundancia y diversidad relativamente constante a lo largo del año a causa de la disponibilidad de especies base de la cadena trófica (Prance, 1982).
Problemática
Por las características de su madera, los bosques de encino han sido muy explotados con fines forestales para la extracción de madera, para la elaboración de carbón y tablas para el uso doméstico, lo cual provoca que este tipo de vegetación tienda a fases secundarias las que a su vez sean incorporadas a la actividad agrícola y principalmente pecuaria (Rezedowski, 1978). Una vez talado el bosque de encinos, su recuperación es difícil puesto que al ser de crecimiento lento suelen establecerse primero las especies ruderales y de rápido desarrollo de las selvas o pastizales aledaños, impidiendo la recuperación del bosque original. En el caso de incendios forestales o quemas periódicas debido a la roza la recuperación del bosque es aún más difícil ya que aparte de los problemas anteriores, el fuego destruye los hongos micorrízicos del suelo dificultando el crecimiento de nuevos encinos o la regeneración de árboles a partir de los tocones, además de reducir la fertilidad natural del suelo al volatilizar los compuestos nitrogenados. Esta pérdida promueve que en encinares deforestados se formen acahuales de selvas, este cambio afecta gravemente a poblaciones faunísticas vulnerables, con baja movilidad y alta dependencia del encinar tropical, como algunos reptiles y los anfibios del bosque en general. En otros casos, la perturbación intensa de los encinares tropicales produce una vegetación típicamente sabanoide con una drástica degradación de suelos.
En la Huasteca, los suelos de encinares tropicales se han utilizado para cultivos extensivos de caña de azúcar. Actualmente la Comisión Nacional para el conocimiento y uso de la biodiversidad (CONABIO) ha determinado dos importantes regiones terrestres prioritarias que presentan este tipo de bosques, una en la región tamaulipeca y la segunda en el centro de Veracruz, las cuales presentan problemas comunes de deforestación y transformación a pastizales o sabanas debido principalmente a la actividad agrícola y ganadera.
Siendo México el país con mayor diversidad de encinos en el mundo, poco conocemos sobre la biología, ecología, etnobotánica, y menos aún, sobre el aprovechamiento sustentable de este útil y valioso ecosistema que es el bosque tropical de encino.

Los encinos

Este día me gustaria comentarles acerca de un grupo de árboles que considero de especial mención por ser numerosos, variados y peculiares, así mismo poco conocidos a pesar de estar presentes en casi todos los paisajes montañosos templados del país y por su puesto de la Sierra Madre Oriental, me refiero a los encinos.

Los encinares han estado asociados a la vida del hombre desde los primeros asentamientos, pues sus usos son tan variados que en algunas regiones se le puede dar tal o cual uso a una especie y en otra zona se le dan otros usos a la misma especie.

Siempre subestimados al lado de sus primos los pinos, los encinos poseen un alto valor económico debido a que de ellos se han obtenido todos aquellos productos que nos puede brindar un árbol: leña, madera para hacer un sin fin de cosas, aserrín, forraje, cercas vivas, protección de cuencas, sombra, ornamentales…en fin, mientras que su función en el ecosistema es insustituible. Pero aun así, es un grupo taxonómicamente complicado, por ende subestimado y sobreexplotado.

México es el segundo centro de diversidad para el género Quercus después del sureste de China. El número de especies para México aún es un tema de debate, pues mientras que algunos autores indican de entre 135 y 150 especies (Nixon 1993), los trabajos un poco mas recientes indican 161 especies (Valencia 2004), aunque algunos autores han indicado hasta 251 especies (Govaerts y Frodin 1998).

De las 161 especies 76 especies pertenecen a los llamados encinos rojos (sección Lobatae) , 81 a los encinos blancos (sección Quercus) y 4 a los encinos intermedios (sección Protobalanus), de las cuales 109 son endémicas, siendo los estados con mayor diversidad de especies: Oaxaca, Nuevo León, Jalisco, Chihuahua y Veracruz, desarrollándose desde los 0 hasta los 3500 msnm pero mas frecuentemente entre 1000 y 3000.

En el mundo hay entre 400 y 500 especies de encino, lo cual para México representaría tener entre el 32.2% y 40.2% de todas las especies existentes. Así mismo tomando en cuenta que en América existen 234 especies, en México se encuentra el 68.8%

Este grupo de plantas es todo un reto debido a la gran escasez de información por lo tanto resulta imperante establecer proyectos de investigación que nos acerquen al conocimiento de sus poblaciones actuales para posteriormente elegir las mejores estrategias que nos ayudarán a propagarlos y conservarlos.

Son los encinos los principales personajes de nuestros bosques, son siempre enigmáticos y sus brazos cargados de epifitas invitan a la imaginación de verle como una gran familia dónde él es el padre que cuida de sus hijos helechos, líquenes, hongos, mamíferos, reptiles, aves, bromelias, todos por igual.

Les dejo esta imagen de varias hojas de encino de la sierra de Río Verde, S. L. P. todas de ellas parte del Ejido El Nacimiento, enclavado en la Sierra Madre Oriental, cercano a la ANP Sierra de Álvarez, al centro sur del estado.