Rumbo a la comunidad de Cuevas, Iturbide, Nuevo León

El pasado mes de abril recorrimos la sierra madre oriental del municipio de Iturbide en el estado de Nuevo León, el objetivo primordial era conocer los ecosistemas que ahí se ubican, comenzando el recorrido en la cabecera municipal de Linares para salir por el municipio de  Villa Mainero en Tamaulipas, es decir una especie de U pero por la sierra.

El viaje comienza subiendo por el matorral espinoso tamaulipeco de la ladera este de la sierra, adelante en el faldeo se ubican los matorrales submontanos, únicos en el mundo, más adelante nos internamos por el cañón de Iturbide o Santa Rosa donde los matorrales se funden con los encinares y posteriormente éstos con los bosques mixtos de pinos, al llegar a la cabecera de Iturbide los pinares se convierten en chaparrales y matorrales xerófilos, pues la lluvia se queda atrapada en las murallas de la sierra y escasea, permitiendo el desarrollo de éstos ecosistemas semiáridos.

Encinares del cañón de Iturbide, Nuevo León, México.
Iturbide es un pueblo pequeño, la cabecera de un municipio totalmente inmerso en la sierra madre oriental, al llegar por la carretera que conecta al municipio de Galeana se abre otra brecha que conduce a comunidades, rancherías y ejidos que están enclavados en las montañas. Al subir por ese camino el primer punto es la laguna de Santa Rosa, que la mayoría del año está seca, pero durante la temporada húmeda los huracanes pueden llenarla. En su lecho hay potreros, cultivos de maíz y huertas de frutales de climas templados como manzanas y ciruelos.

Panorámica de la Laguna de Santa Rosa, Iturbide, Nuevo León.

En esta parte se acaba el camini pavimentado y sigue la brecha de 24 km hacia Camarones, es una de las últimas localidades antes de la guarda raya con el estado de Tamaulipas hacia la comunidad de Venustiano Carranza (La oveja) en el municipio de Villa Mainero. En la Laguna de Santa Rosa se abre otra brecha que conduce al Bosque Escuela de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Bosque Escuela de la FCF, UANL.

Casa típica de adobe y piedra en la comunidad de Santa Rosa, Iturbide, Nuevo León.

Aquel día nos encontramos con una mula con su horqueta de madera en el lomo que ayuda a distribuír el peso de la carga ya sea de leña, paja, costales etc., cabe mencionar que las mulas y los m machos son los decendientes híbridos de la cruza entre las especies Equus ferus caballus ya sea caballo o yegüa y Equus africanus asinus ya sea burro o burra. En la sierra se acostumbra andar en mula o macho debido a que es más resistente que un caballo y más velóz que un burro, además es muy bueno para andar en terrenos agrestes descendientes sin que “se les vayan las patas” hacia los defiladeros.

Brecha para Camarones, Nuevo León.Al fondo se observa el Cerro Barranco Blanco.
Una mula esperando a su dueño.
Las mulas son las mejores “bestias” para moverse y transportar carga en la sierra a grandes distancias.

Adelante de la laguna de Santa Rosa, un valle intermontano, se llega al Puerto El Novillo, desde donde se angosta un el cañón El novillo hacia el sureste por donde comienzan los chaparrales con pinos piñoneros dispersos en las laderas de exposición noreste que son más bajas y del lado de las laderas oeste. Es complicado definir con precisión las características absolutas que definen estas comunidades florísticas, no obstante a grandes rasgos y como su nombre lo indica, los chaparrales son comunidades de porte bajo o porte arbustivo que crecen en la parte alta de la sierra sobre laderas expuestas a la acción directa del sol y de vientos fríos, cuya característica radica por poseer especies de hojas perennes esclerófilas, particularmente adaptados a ambientes secos y fríos (de la Lata-Gómez, 2006) como los encinos, rosáceas y ericáceas, donde las condiciones de sombra orográfica son aparentes y se supone son el relicto de la expansión de los climas secos durante el Mioceno (García-Morales, 2009). Mucho más altas se ubican los bosques mixtos, incluso con la presencia dispersa de chamales (Dioon angustifolium). 
Cañón El Novillo rumbo a la comunidad de Cuevas.
Chamales en el Cañón del Novillo.

Philadelphus calcicolus. Jazmín.
A este género (Philadelphus) se le considera ornamental y en el centro de México le llaman Mosqueta, en la zona se conoce como Jazmín.
Después de 12 km de ir por el cañón El Novillo se llega a las adjuntas del arroyo Las Chorreras y el escurrimiento el Novillo, aquí ya está cerca la comunidad de Cuevas y Lampazos y andando un poco por el arroyo en busca de fauna acuática observamos que a ambos lados del talud se pueden observar profundas oquedades esculpidas por la fuerza del paso del agua, formando “cuevas” y quizá de ahí provenga el nombre del ejido.

Arroyo Las Chorreras proveniente de la parte alta del municipio, escurriendo rumbo a Tamaulipas.

Panorámica del arroyo Las Chorreras, con taludes con oquedades en forma de cuevas horadadas por el agua.

En esta parte del arroyo abundan las oquedades horadadas en la roca y el suelo yesoso de suave conglomerado.

Arriba hay cruces, desconocemos la manera de como las colocaron.
Arroyo Las Chorreras desde Cuevas hacia Lampazos.
Después de este punto se llega a la comunidad de Cuevas, está a 920 m de altitud y ahí habitan alrededor de 120 personas. 
Comunidad de Cuevas, Iturbide, Nuevo León.
Tomando el fresco. En estas localidades todo es tranquilidad.
Frente a la comunidad hacia el oriente está el cañón del arroyo el Novillo el cual se interna entre las montañas hacia las partes bajas, éste arroyo unos km mas hacia abajo se llama Pablillo y viene a desembocar en Linares, N. L. El cañón desde donde se interna en cuevas es también llamado Cañón de Pablillo y tiene paredes verticales impresionantes y el río corre de color turquesa. Aquí anexo una foto de internet cuyo autor se llama Andoexplorando.

Cañón del Río Pablillo. Tomada de Panoramio.

Arroyo Novillos que más adelante se interna en el Cañón de Pablillo y toma el mismo nombre.
Rumbo al Cañón de Pablillo.

Arroyo El Novillo en la comunidad de Cuevas, Iturbide, Nuevo León.
Pasando Cuevas hay una pequeña cañada en donde escurre otro arroyo, el arroyo La Purisima. Éste arroyo obtiene su nombre de la comunidad de La Purisima en donde hay dos áreas naturales protegidas de carácter estatal debido a la presencia de ecosistemas raros como el bosque de cedros (Cupressus arizonica) y el bosque de oyamel (Abies vejarii var. mexicana) y además tiene el atractivo turístico de la Cascada La Purísima. En esta parte está el puente que pasa sobre el arroyo y hay cabañas en renta en la comunidad de Tijeras. Justo al lado de las cabañas nos percatamos de una cactácea epífita localmente llamada pitaya del género Hylocereus. Lamentablemente no tenía la flor abierta, aunque ya no faltaba mucho para abrir.

Pitaya, Hylocereus sp.
Pitaya, fruto de sabor agridulce.
Adelante de pasar el puente del Arroyo La Purisima y la comunidad de Tijeras se encuentra la localidad de Jazmines y de nuevo el camino se angosta en un cañón llamado Cañón Jazmines, en donde podemos ver como las comunidades en estas zonas protegidas de la exposición solar se comienzan a transformar en encinares.

Comunidad de Jazmines rumbo a Camarones.

Arroyo temporal.

En éstas áreas protegidas del intenso sol es común encontrar especies como los encinos.
En las laderas adyacentes al arroyo temporal se pueden observar encinares.

Pasando Jazmines el cañón se ensancha otra vez y sobre el camino hay un par de “guardaganados”  que es una estructura en forma de parrilla hecha con tubos de acero que se empotra en un foso hecho de concreto entre terreno y terreno para que cuando las vacas intenten cruzar se vean desanimadas debido a que se les resbalan las pezuñas, pero lo que llama la atención los señalamientos para indicar que la maquinaria pesada (que por lo general son las máquinas que arreglan el camino) no deben pasar por sobre los guardaganados, sino que deben abrir un falsete o puerta que está al lado para que no los arruinen.

Ejemplo de guardaganado.

Advertencia para la maquinaria pesada.

El falsete es una puerta rústica.

Los guardaganados sobre las brechas tienen la función de impedir que el ganado cruce de un terreno a otro.
Finalmente llegamos a la comunidad de Camarones, la vegetación aquí es chaparral mezclado con laderas semiáridas y hasta yucas pudimos observar dentro del pueblo. Regresamos de vuelta los 24 km hasta Iturbide y de ahí otros 45 km hasta La Loma, Linares.
Yucca filifera en medio de la comunidad de Camarones, Iturbide, Nuevo León.
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Flora y Fitogeografía de la RTP 82 Cañón de Iturbide, Nuevo León, México

El artículo científico es por lo general la culminación de un proyecto de investigación que se lleva a cabo. Aunque no es la única opción, por ahora ha sido la que se me ha presentado y con gusto les comparto un artículo referente a mi tesis de maestría sobre plantas de la sierra madre oriental en el estado de Nuevo León. Vamos avanzando despacio a la comprensión de nuestra diversidad florística, pero vamos avanzando.

Versa sobre la flora de una región que la CONABIO  ha declarado prioritaria para la conservación, es el Cañón de Iturbide, en el extremo oriente de la sierra madre oriental del estado de Nuevo León, ya colindando con el estado de Tamaulipas. Es un área escarpada,inaccecible, poco frecuentada y con interesantes relaciones florísticas neotropicales y neárticas, además de presentar profundos cañones como el de Rancho Viejo, El Caribeño, Jaures, La Escondida, El Marrubial, Arroyo Seco, Potosí, Las Azufrosas etc. que permiten que la temperatura se regule gradualmente entre la llanura costera y el altiplano y no de golpe como en una barrera orográfica que se eleva de pronto, lo cual permite la ineracción de floras riparias reproducción de ciertas especies de insectos de zonas cálidas como diferentes especies de mariposas, polillas y avispas. Es un área con mucho panorama escénico, además de la cascada del Caracol, y la Cascada la Escondida (fragmentada pero enorme) y por su fuera poco es un refugio para el chamal endémico Dioon angustifolium, una nueva especie de girasol que solo vive en un talud escarpado al fondo del barranco y algunos maíces nativos cuya semilla aún se sigue sembrando hasta la fecha. 
Subiendo por el cañón de Jaures.

Cascada el Caracol.

Yucca linearifolia y al fondo la Sierra de la Muralla.

Vista panorámica del Cañón de la Escondida.

La Salitrera.

Cascada de aguas azufrosas La prieta Linda, en la comunidad de Potrero Prieto.

Población de Dioon angustifolium.

Descendiendo a rapel de la cascada La Escondida.

Cañón de Arroyo Seco.

Cañón El Caribeño.

Cañón El Potosí.

Paraje Lagunillas en la comunidad de El Tejocote.
En pocas palabras la Región Terrestre Prioritaria 82, Cañón de Iturbide es una joya, aquí les dejo el artículo gratuito para su consulta: http://brit.org/webfm_send/470

Rancho Viejo y La Palma, Linares N. L.

Ejido Rancho Viejo y la Palma a la vera del Río Pablillo que baja desde Galeana N. L.

Estos dos ejidos se ubican al pie de la Sierra El Novillo en la cota de los 800 msnm en el municipio de Linares, N. L. En sus inmediaciones la vegetación característica son los pinares en la partes altas como el Cerro La Florida, El Cerro los Tanques, El Cerro Las Anacuas, El Cerro Gordo, El Cerro La Cueva del León y el Cerro El Tigre, mientras que en el estrecho valle intermontano se abren paso densos encinares con un aparente grado de disturbio debido a la presencia de muchas especie de malezas ruderales y especies de vegetación secundaría que han aparecido por las actividades humanas, especialmente la apertura del bosque a tierras de pastos para el ganado o el establecimiento de las milpas.

Entrada a Rancho Viejo y La Palma.
Es una zona templada en esta época del año, aunque en verano puede tornarse cálida, sobre todo en las partes bajas donde desemboca el Río Pablillo y donde está establecida la mayor población perteneciente al ejido. Es una zona muy apacible y la gente se dedica a las actividades de pastoreo, agricultura y silvicutlra, aunque a menudo migra a la pequeña ciudad de Linares donde hay mayor posibilidad de desarrollo para sus familias. 
Antes de arribar al ejido hay que subir una cuesta en donde el matorral submontano que domina la llanura de Linares cambia en transición al encinar y el pinar. Aquí hay Pinus teocote y Pinus pseudostrobus como dominantes en el estrado arbóreo y se acompaña de otras especies codominantes como encinos Quercus sp., madroños Arbutus xalapensis y cedros Juniperus sp. además de una gran cantidad de especies herbáceas que prosperan en los claros del bosque donde les es posible aprovechar mejor la luz solar.
Camino a Rancho Viejo y La Palma, un pinar que se extiende en las partes altas por sobre las laderas del Cerro La Florida.
En los alrededores del ejido, en la partes bajas del valle intermontano están los encinares. Estas comunidades densas se caracterizan porque el estrato arbóreo se encuentra dominado por especies del género Quercus, árboles de la familia de las Fagaceas cuyo origen biológico se sitúa en China y México, por lo tanto no es de extrañarse que México ostente una gran diversidad de estas especies, sin olvidar que después de Oaxaca, hasta la fecha Nuevo León y posiblemente Tamaulipas, sean los estados con mayor diversidad de estos carismáticos árboles belloteros. 
Encinares en época de lluvias del Ejido Rancho Viejo  y La Palma.
Culebra Drymobius margaritiferus, encontrada en el encinar.
Es de esperarse que el nombre del ejido La Palma derive de alguna razón o motivo propio del área. Creemos que ello se debe a que los encinares que aquí existen albergan, sin miedo a equivocarme, una de las poblaciones más abundantes y sanas que yo haya visto de las plantas gymnospermas llamadas locamente como Chamales, o cycadas, que asemejan a una palma por su forma. Estas plantas aparecieron en la tierra allá por la época carbonífera y presenciaron el origen y la extinción de los antiguos saurios, así como la evolución de muchas de las especies con las que actualmente compartimos el mundo. 
Chamales creciendo en el encinar del ejido. Nótese el chamal macho con su cono reproductor.

Pertenecen al orden Cycadales, el cual a su vez está compuesto por las familias Cycadaceae, Stangeriaceae y Zamiacea. En México se distribuye un total de 54 especies de la familia Zamiaceae. De este total, 25 especies corresponden al género Ceratozamia, 13 a Dioon y 16 a Zamia.

 

 

De las especies anteriores en el ejido se distribuye la especie Dioon angustifolium, especie endémica de la Sierra Madre Oriental de Nuevo León y la Sierra de San Carlos en Tamaulipas y cuyas poblaciones abarcan las cañadas húmedas de los municipios de Iturbide, Aramberri y Zaragoza.

Poblacion de chamales en el encinar del ejido Rancho Viejo y La Palma.
Es una especie bastante flexible, se la ha visto crecer en cañadas calizas con exposición solar abundante, así como en la umbría de este encinar. Al parecer el factor limitante parecen ser los suelos ácidos originados de las rocas sedimientarias, típicas de la Sierra Madre Oriental. 

Los chamales son especies monóicas, esto quiere decir que sus sexos están separados, por lo que hay plantas “machos” y plantas “hembras”. Es posible distinguir los sexos unicamente cuando desarrollan sus aparatos reproductores. Mientras el macho presenta un cono esbelto en forma de mazorca, la hembra muestra un cono rechoncho en cuyo interior se desarrollan las semillas.

Chamal hembra.
Chamal macho.
Desafortunadamente, los chamales son especies protegidas por la ley y nombradas en la NOM 059 SEMARNAT- 2010 debido al auge que últimamente han tenido como especies ornamentales, especialmente Cycas revoluta, originaria del sur de Japón. En la ciudad de Monterrey se las ve en plazas, hoteles, restaurantes y hasta hospitales. Su elegante efigie enmarca muchos jardines y encontrarlas en un estado adulto aproximadamente de más de 20 años puede llegar a costar varios  miles de pesos. Afortunadamente las especies ornamentales se consiguen fácilmente en vivero y las poblaciones naturales no están amenazadas por el saqueo, lo que realmente las afecta es el cambio de uso de suelo, la erosión y las prolongadas sequías.

Chamales creciendo con agaves.
Ladera erosionada con chamales en riesgo de caer.

Son además plantas muy particulares, pues de ellas depende la especie de mariposa Eumaeus childraenae, cuyas larvas se alimentan de las hojas tiernas de chamal y por ende se vuelven tóxicas, evitando así los depredadores. Esta mariposa se distribuye en la sierra madre oriental hasta Chiapas y Guatemala, estando asociadas a otras especies de chamales como lo muestra la siguiente investigación.

Eumaeus childrenae, mariposa alas de telaraña chamalina en el cañón de arroyo seco, cercano a Rancho Viejo, Linares, N. L.

Eumaeus childrenae.
Oruga de Eumaeus childrenae alimentándose de una hoja de Dioon angustifolium.
No obstante cabe mencionar que los chamales son de las plantas mas tóxicas del mundo pues contienen dos grupos de azúcares nitrogenados (cicacina y macrozamina), entre otras sustancias tóxicas, que representan los compuestos naturales carcinogénicos más potentes que se conocen. Pero no hay que alarmarnos, esto solo se logra tras su ingestión o la manipulación constante de sus partes.

Como nota final, extraigo un párrafo escrito por el Instituto Nacional de Ecología: Sus conos suelen parecer una mazorca de maíz, razón por la cual los nombres vulgares hacen referencia a “maíz viejo”, “maíz de los abuelos”, “maíz antiguo”, “maíz del monte” (Vázquez-Torres, 1989a, 1989b). En Chiapas, las hojas de algunas especies son usadas para decorar altares, especialmente durante la ceremonia para conmemorar el día de la Santa Cruz con hojas de espadaña (Dioon merolae) (Pérez-Farrera, 1994, 1999). En algunas especies, como el chamal (Dioon edule), las semillas son usadas como fuente de almidones comestibles y para texturizar ropa. En otras especies, como Certozamia mexicana, el cono femenino es usado como insecticida.

Y con el siguiente paisaje del Cañón de Rancho Viejo y la Palma nos despidió la tarde.

Cañón de Rancho Viejo y la Palma, Linares, Nuevo León. Al fondo se divisa la comunidad de La Florida.

Encinares tropicales de la Sierra Madre Oriental

Generalidades
Puig lo llama bosque esclerófilo tropical haciendo alusión a la textura rígida de las hojas de los encinos, el término esclerófilo proviene de los vocablos griegos sclero (duro) y phyllon (hoja) y se usa para dirigirse a las plantas de hojas “tiesas”, coriáceas, de cutícula gruesa y el término tropical hace alusión al régimen bioclimatico de esta comunidad vegetal sumamente interesante.
El término de encinar se justifica por el hecho de que una especie de encino, el Quercus oleoides, raras veces dos (Q. sororia y Q. glaucescens), es dominante. 

La vertiente del Golfo de México es conocida por su exuberante vegetación conformada por selvas, manglares, vegetación riparia, palmares y pantanos, ecosistemas típicos del trópico, sin embargo también se encuentra un tipo especial de bosque de encinos, vegetación típica neártica, de climas templados pero aquí sobre la llanura costera, en clima cálido y rodeados de selvas y otras comunidades tropicales.

Este ecosistema tan especial de la sierra madre oriental se presenta en forma de fragmentos desde Tamaulipas hasta Puebla, siempre como comunidades aisladas a menos de 800 metros sobre el nivel del mar y no esta representado más que en la vertiente Atlántica. Hasta el presente Q. oleoides no ha sido señalado en la costa pacífica. En la Huasteca, los bosques de Q. oleoides son doscontinuos y se encuentran en condiciones ecológicas muy diversificadas. Es posible reagruparlos en cuatro conjuntos geográficos:
1. El más importante esta situado al borde inmediato de la costa, y se extiende de manera mas o menos continuoa, de Punta Jerez, Tamaulipas a Tuxpan, Veracruz. Después de una interrupcion se vuelve a encontrar este mismo bosque en torno a Tecolutla y hasta Nautla, Veracruz. constituye una franja mas o menos paralela a la costa del Golfo, con un máximo de unos 10km de ancho. En Veracruz se encuentran pequeños bosques aislados al norte de Tepetzintla, una franja discontinua de mayor importancia cercana a Comapa, Xalapa, Actopan y Laguna Verde, un relicto entre el Puerto de Veracruz y Alvarado, y como pequeños manchones aislados entre Acayucan y Soteapan hasta Playa Vicente. Gómez Pompa (1966) describe los encinares de Misantla, Colipa y Nautla, en Veracruz, desarrollándose en la costa sobre suelos arcillosos y derivados de rocas basálticas.
2. El segundo conjunto comprende los bosques del norte de la sierra de Puebla, unicamente situados sobre las mesas basálticas y no sobre las colinas calcáreas que ocupan afloramientos ígneos que se presentan en forma intermitente y de pequeñas islas biogeográficas en medio de la selva mediana perennifolia en las estribaciones de la Sierra Norte de Puebla; estos bosques incluyen especies de selva tales como Ficus glaucescens, Sapium lateriflorum, Tapirira macrophyla y Alchornea latifolia. Están unidos al substrato, de modo que son discontinuos. Es posible relacionar los bosques esclerófilos de las mesetas basálticas de  Huautla, Huazalingo, Calnali y San Felipe Orizatlan del norte de Hidalgo, con los de los alrededores de  Tamazunchale, al sur de San Luis Potosí.  
3. Otros bosques de Q. oleoides están situados al este de la pequeña sierra de Tansabaca, en los límites de los municipios de Tamasopo y Aquismón, del estado de San Luis Potosí sobre suelos arcillosos rojos o amarillos que en ciertas condiciones pueden incluir especies típicas de selva como Brosimun alicastrumBursera simaruba, Carpodiptera ameliae, Ceiba pentandra, Dendropanax arboreus, Tabebuia rosea, Zinowiewia integerrima y Zuelania guidonia.
4. Finalmente, el último conjunto de bosques esclerófilos tropicales esta situado al norte de Aldama, Tamaulipas, sobre rocas volcánicas del Cuaternario. Q. oleoides tiene una fisionomía y una ecología muy diferentes  de las que posee en las anteriores regiones.
A pesar de las diferencias estructurales, fenológicas, florísticas y ecológicas que existen entre esos cuatro conjuntos, la gran dominancia de Q. oleoides  permite que se reagrupe en una misma formación. Un estudio más profundo debería permitir distinguir en esta formación agrupaciones  particulares (xérico, higrófilo, etc.); sin embargo, la realidad de los bosques de Q. oleoides permanece en su complejidad.
Origen
El bosque tropical esclerófilo (Quintero, 1974) o encinar tropical se considera que es un tipo de vegetación de origen templado que logró ajustarse a las condiciones climáticas cálido húmedas de las zonas bajas de latitudes tropicales. Es posible que estos encinares tuvieran un papel relevante como refugio florístico y faunístico durante el Pleistoceno (Prance, G.T. 1982 ). Estas comunidades arbóreas sobrevivientes del Pleistoceno, se comprende que debido a las bajas temperaturas durante la última glaciación se pudieron desarrollar a bajas altitudes y latitudes, inclusive hasta Costa Rica, pero al término de la glaciación solo sobrevivieron comunidades aisladas, las cuales se terminaron adaptando al clima cálido de la planicie costera del Golfo. Cabe notar que Sarukhán (1968) y Sousa (1968) señalaron esta posibilidad debido a la conexión que presentan estos encinares tropicales con encinares de zonas más altas, donde también se presentan las especies de Quercus de los bosques tropicales.
Ecología
La amplia distribución del bosque tropical esclerófilo entre los paralelos 20° y 23°, en variadas condiciones edáficas y bioclimáticas, indica que no son estrictas sus exigencias  ecológicas. 
Los Bioclimas
Los blioclimas de los bosques de Q. oleoides presentan afinidades con los del bosque tropical medio subperenifolio, del bosque tropical bajo caducifolio, del bosque espinoso bajo caducifolio. No parece necesario detallar todos los bioclimas, pero conviene indicar los tipos bioclimáticos extremos entre los que podría desarrollarse.
Al norte, o sea en la región mas seca, el bioclima es tropical subseco, muy cálido en la llanura, con temporada seca larga. Corresponde al clima de la estación de Aldama, Tamps. alt. 90 m, T=23°5, P=620mm, tf=18°, Ms=8. Al sur, en condiciones más húmedas, hay un bioclima tropical subhúmedo, muy cálido de llanura, con temporada seca corta: estación de Tuxpan, Ver., alt. 14 m, P=1320 mm, T=24°5, tf=19°; Ms=3. Los caracteres bioclimáticos generales de este bosque van a oscilar entre los siguientes valores:

a) Temperatura media anual de 23 a 25° C
b) Temperatura del mes más frio de 18 a 20°C
c) Precipitaciones promedio anuales de 600 a 1500 mm
d) Número de meses secos de 2 a 8

De ello se pude concluir que Q. oleoides es poco sensible a las variaciones estacionales  de las precipitaciones y de la duracion de la temporada seca. En cambio la temperatura del mes más frio puede ser el factor bioclimático limitante pues en todos los casos es superior a 18°C.
Suelos
En efecto, el factor edáfico es el que determina el cambio de vegetación, cuando bajo un mismo clima se encuentran los bosques medios subperennifolios, bajo caducifolio y esclerófilo. Los suelos del bosque esclerófilo pertenecen a cuatro tipos principales: arenosos, vertisoles, ligeramente ferralíticos, litosoles; pero en realidad, presentan siempre condiciones extremas de hidromorfía o de xericidad, que limitan la competencia de las demás especies.
Los suelos donde pueden presentarse estos bosques pueden ser suelos aluviales muy antiguos, formados del arrastre de cenizas volcánicas, con abundante grava cuarzosa en forma de cantos rodados, y se sitúan en las partes altas de lomeríos donde el drenaje superficial es muy fuerte. También se establecen en suelos derivados de materiales ígneos rocosos o cenizas, de tipo extrusivo o intrusivo, que se presenta en forma de mesas emergidas entre material calizo frágil, como puede observarse en la planicie costera del norte de Veracruz y las estribaciones de la Sierra Norte de Puebla, así como en San Luis Potosí e Hidalgo. En estas circunstancias los suelos pueden ser negros, arcillosos, someros, que sobreyacen a rocas basálticas o lateralíticos indiferenciados profundos y rojos, igualmente derivados de ceniza volcánica, el otro tipo es arenoso y de origen reciente, en planicies costeras de la zona de Tampico, Tecolutla y Nautla, en la zona del Golfo Norte (Pennington y Sarukhán, 1998).
Estructura y fisionomía
La estructura y la fisionomía del bosque tropical esclerófilo dependen principalmente de dos factores, antrópico y edáfico. Muchos de estos bosques densos y pluristratas están, en efecto, frecuentemente perturbados por la acción del hombre, y transformados en bosques claros.
Si no se consideran más que las formaciones climáticas, con exclusión de los bosques secundarios perturbados, se distinguen dos tipos:
1. Por una parte, los bosques claros, situados en la región 4 sobre los litosoles bien drenados. su recubrimiento varía del 40 al 60%. No hay más que un solo estrato arbóreo bajo (de 5 a 7 m), un estrato arbustivo y un estrato herbáceo; muy pocas lianas y epífitos. En este tipo, Q. oleoides no es la unica especie dominante, Bursera simaruba es codominante. La flora comprende elementos del bosque bajo espinoso caducifolio. Se trata de un grupo ecológico xérico.
2. Por otra parte, los bosques densos localizados en las demás regiones, principalmente en la primera, sobre suelos mas o menos hidromorfos. Tienes dos estratos arbóreos: alto (20 – 25 m) y bajo (8-12m), un estrato arbustivo, un estrato herbáceo, lianas y epífitos. El recubrimiento es de un 80 a un 100%. Q. oleoides es frecuentemente el único dominante. Las demás especies arbóreas tienen un coeficiente de abundancia – dominancia francamente menos elevado. Son comunes a los bosques tropicales caducifolios y a los subperenifolios. 
El 55% de las especies arbóreas de rellenos son perennifolias y el 45% son caducifolias. La floración se produce en el 60% de los casos antes o a principios de la temporada de lluvias es decir entre diciembre y junio. Para el resto, la floración se produce durante la temporada de lluvias.
Importancia
Debe destacarse también su papel ecológico preponderante, pues los bosques de encino resultan ser excelentes biomejoradores edáficos, ya que propician el desarrollo y el rejuvenecimiento del suelo a causa de la incorporación constante de hojas y permiten un control natural así como eficiente de la erosión, siendo también buenos retensores de suelo evitando desplazamientos en las pendientes. Asimismo, evitan el abatimiento de los mantos acuíferos, la desecación y azolve de presas, así como tolvaneras, entre otros aspectos de índole ecológica. Poseen resistencia como barrera ante huracanes y vientos fuertes, ya que son árboles muy robustos y fuertemente anclados al suelo. Y por si eso fuera poco, estos árboles constituyen un alto potencial de atractivo paisaje escénico, en donde numerosas epifitas como las orquídeas, las bromelias, anturios, peperomias e inclusive hasta cactáceas crecen en los encinos del bosque, además de mantener en el sotobosque otras especies interesantes como cícadas (Dioon edule, Zamia inermis y Z. loddigesii, las dos primeras en peligro de extinción), palmas (Sabal mexicana, Acrocomia aculeata, Chamaedorea elegans) y dioscoréas; en suma, en los encinos se conforman importantes nichos ecológicos de los ecosistemas.
Los encinares tropicales son muy importantes para la fauna, son fuente de alimentación ya que sus bayas son devoradas por una gran cantidad de mamíferos como cotuzas, pecaríes, venados, ardillas, ratones, cerdos, etc., y por las aves, algunos de estos animales también encuentran en los encinos sitios ideales para anidación, reproducción y caza. Al estar inmersos entre ecosistemas tropicales exuberantes mantienen estrecha relación con la ecología de dichos ecosistemas, funcionando como corredores y hábitat de la fauna. Una característica peculiar de estos bosques es que suelen mantener humedad en el suelo durante todo el año, además la humedad obtenida de la niebla en épocas de sequía mantiene el sotobosque con gran variedad de hierbas y epífitas, excelentes microhábitats para anfibios y reptiles, por tanto la mayoría de las especies faunísticas (inclusive aves) no tienen que migrar a otros sitios, manteniendo una abundancia y diversidad relativamente constante a lo largo del año a causa de la disponibilidad de especies base de la cadena trófica (Prance, 1982).
Problemática
Por las características de su madera, los bosques de encino han sido muy explotados con fines forestales para la extracción de madera, para la elaboración de carbón y tablas para el uso doméstico, lo cual provoca que este tipo de vegetación tienda a fases secundarias las que a su vez sean incorporadas a la actividad agrícola y principalmente pecuaria (Rezedowski, 1978). Una vez talado el bosque de encinos, su recuperación es difícil puesto que al ser de crecimiento lento suelen establecerse primero las especies ruderales y de rápido desarrollo de las selvas o pastizales aledaños, impidiendo la recuperación del bosque original. En el caso de incendios forestales o quemas periódicas debido a la roza la recuperación del bosque es aún más difícil ya que aparte de los problemas anteriores, el fuego destruye los hongos micorrízicos del suelo dificultando el crecimiento de nuevos encinos o la regeneración de árboles a partir de los tocones, además de reducir la fertilidad natural del suelo al volatilizar los compuestos nitrogenados. Esta pérdida promueve que en encinares deforestados se formen acahuales de selvas, este cambio afecta gravemente a poblaciones faunísticas vulnerables, con baja movilidad y alta dependencia del encinar tropical, como algunos reptiles y los anfibios del bosque en general. En otros casos, la perturbación intensa de los encinares tropicales produce una vegetación típicamente sabanoide con una drástica degradación de suelos.
En la Huasteca, los suelos de encinares tropicales se han utilizado para cultivos extensivos de caña de azúcar. Actualmente la Comisión Nacional para el conocimiento y uso de la biodiversidad (CONABIO) ha determinado dos importantes regiones terrestres prioritarias que presentan este tipo de bosques, una en la región tamaulipeca y la segunda en el centro de Veracruz, las cuales presentan problemas comunes de deforestación y transformación a pastizales o sabanas debido principalmente a la actividad agrícola y ganadera.
Siendo México el país con mayor diversidad de encinos en el mundo, poco conocemos sobre la biología, ecología, etnobotánica, y menos aún, sobre el aprovechamiento sustentable de este útil y valioso ecosistema que es el bosque tropical de encino.