Flora y Fitogeografía de la RTP 82 Cañón de Iturbide, Nuevo León, México

El artículo científico es por lo general la culminación de un proyecto de investigación que se lleva a cabo. Aunque no es la única opción, por ahora ha sido la que se me ha presentado y con gusto les comparto un artículo referente a mi tesis de maestría sobre plantas de la sierra madre oriental en el estado de Nuevo León. Vamos avanzando despacio a la comprensión de nuestra diversidad florística, pero vamos avanzando.

Versa sobre la flora de una región que la CONABIO  ha declarado prioritaria para la conservación, es el Cañón de Iturbide, en el extremo oriente de la sierra madre oriental del estado de Nuevo León, ya colindando con el estado de Tamaulipas. Es un área escarpada,inaccecible, poco frecuentada y con interesantes relaciones florísticas neotropicales y neárticas, además de presentar profundos cañones como el de Rancho Viejo, El Caribeño, Jaures, La Escondida, El Marrubial, Arroyo Seco, Potosí, Las Azufrosas etc. que permiten que la temperatura se regule gradualmente entre la llanura costera y el altiplano y no de golpe como en una barrera orográfica que se eleva de pronto, lo cual permite la ineracción de floras riparias reproducción de ciertas especies de insectos de zonas cálidas como diferentes especies de mariposas, polillas y avispas. Es un área con mucho panorama escénico, además de la cascada del Caracol, y la Cascada la Escondida (fragmentada pero enorme) y por su fuera poco es un refugio para el chamal endémico Dioon angustifolium, una nueva especie de girasol que solo vive en un talud escarpado al fondo del barranco y algunos maíces nativos cuya semilla aún se sigue sembrando hasta la fecha. 
Subiendo por el cañón de Jaures.

Cascada el Caracol.

Yucca linearifolia y al fondo la Sierra de la Muralla.

Vista panorámica del Cañón de la Escondida.

La Salitrera.

Cascada de aguas azufrosas La prieta Linda, en la comunidad de Potrero Prieto.

Población de Dioon angustifolium.

Descendiendo a rapel de la cascada La Escondida.

Cañón de Arroyo Seco.

Cañón El Caribeño.

Cañón El Potosí.

Paraje Lagunillas en la comunidad de El Tejocote.
En pocas palabras la Región Terrestre Prioritaria 82, Cañón de Iturbide es una joya, aquí les dejo el artículo gratuito para su consulta: http://brit.org/webfm_send/470
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Viaje al ejido La Trinidad y paraje El Butano, Montemorelos, Nuevo León

Panorámica de la sierra de Montemorelos, hacia el ejido la Trinidad, Nuevo León. Vista hacia el sur-poniente.
Para los botánicos locales, el camino a La Trinidad y El Butano enclavados en una de las sierras más hermosas de Nuevo León, son parajes de especial interés por sus elementos de orígen neotropical y holártico, varios de ellos relictos de bosques mesófilos de montaña muy antiguos que quedaron varados en lo recóndito de la serranía, con especies que están en peligro de extinción, raras, hermosas y muy escasas, pero sobre todo, por ser de los pocos sitios que albergan una gran diversidad genérica de coníferas, en este sitio podemos hallar desde la parte más baja sabinos (Taxodium mucronatum), pinos (Pinus sp.), cedros (Juniperus y Cupressus), pinabetes (Picea martinezii), tejos (Taxus globosa) y oyameles (Abies sp.), faltando solamente los hayarines (Pseudotsuga sp.) para estar completos todos los géneros de coníferas oriundos de Nuevo León.
El viaje comienza desde el municipio de Allende, por el paraje Raíces en la carretera Nacional 85, donde típicamente las familias locales van a pasar días de campo en el Río Ramos, un paraje agradable y lleno de sabinos, no obstante si te gusta la privacidad y le huyes al bullicio, te recomiendo no ir los fines de semana, semana santa o vacaciones, debido a la gran afluencia de paseantes. 
Brazo del Río Ramos, Allende, Nuevo León. Vegetación riparia con Taxodium mucronatum, la primera de nuestras coníferas y la única que le gusta vivir en los valles y no sobre las montañas.

Entre semana, el río luce solitario y es el tiempo perfecto para ir a tomar fotografías.
Siguiendo la carretera, se va viendo el panorama distinto, dejamos atrás el bosque de galería y los matorrales submontanos van tomando forma. La carretera termina y comienza la brecha de terracería en mediano estado de conservación, no apta con lluvia o vehículos bajos. Hay una parte de la brecha donde es posible ver un meándro del río Ramos que baja desde las pozas del Chipitín en Santiago, es llamado la media luna y es lugar también de especial interés escénico al cual se accede siguiendo el cauce del río y no desviándose hacia La Trinidad.
En la esquina inferior izquierda es posible observar un poco borrosa la poza de la media luna, un meándro del Río Ramos que baja desde las Pozas del Chipitín en Santiago, Nuevo León.
La foto es de baja calidad, pero aquí se aprecia mejor la media luna.
 Conforme vamos adentrándonos en las cañadas cálidas de la montaña, empezamos a ver elementos interesantes presentes en nuestra flora neolonesa como la Esenbeckia berlandieri, el cual es un árbol pequeño de 3 a 6 m de altura, de corteza blanquecina, con hojas color verde oscuro y brillante de punta es redondeada, cuyas flores se encuentran en las puntas de las ramas y los frutos son unas cápsulas leñosas y gruesas. Esta planta es endémica de México y está asociada a climas cálidos entre los 100 y los 300msnm en concordancia con el bosque tropical caducifolio y subcaducifolio, no obstante aquí en el estado se asocia a los matorrales submontanos, que es lo más cercano que tenemos a los bosques tropicales en el estado. Es considerado además el árbol más raro de Texas.

Rama de Esenbeckia berlandieri, llamada también hueso de tigre e ipté en la Huasteca.
Una Esenbeckia berlandieri en el camino, puede verse su porte pequeño y elegante.
En el mismo ecosistema también se encuentra además un girasolito muy especial, endémico del estado y de la Sierra Madre Oriental, y además el único representante de su género: la Vigethia mexicana, o girasol mexicano de Vigeth. 

Vigethia mexicana, girasol endémico de Nuevo León y de la Sierra Madre Oriental.
Siguiendo la ruta de terracería, los ecosistemas comienzan a cambiar, así como el clima que se vuelve más fresco y húmedo. Aquí es donde la transición entre matorral submontano y bosque de encino permite que aparezcan nuevos elementos relevantes como los nogales, que hallan en estas sierras gran diversidad. Solo en el camino de acceso en la trinidad hay tres especies de siete que hay en el estado de Nuevo León.
Juglans major o nogal cimarrón.

Carya ovata.
Carya myristiciformis.
Ya en un entrada anterior hablé de las especies de plantas ornamentales nativas que están presentes en muchos hogares por tradición y que originalmente fueron sustraídas de los ecosistemas para formar a ser parte de nuestros hogares. Unas de ellas es la pata de vaca Bauhinia macranthera, leguminosa muy atractiva parienta de la que vemos en la ciudad con sus flores rosas o blancas durante la época de secas (Bauhinia purpurea), que si bien las especies de la sierra no tienen esas flores tan grandes y brillantes, son lo suficientemente atractivas para resaltar en la vegetación y ser sustento de múltiples polinizadores. Además encontramos especies herbáceas como la comunmente llamada barca de la niña, aquí se desarrollan en áreas de roca bajo condiciones ecológicas a veces muy paupérrimas de extremo sol y ausencia de agua, y embellecen por igual, jardines, maceteras y promontorios rocosos. Otras más son florecitas silvestres llamativas que engalanan las orillas de las brechas, los potreros, los baldíos y todo aquel sitio expuesto que reciba bastante luz.
Patas de vaca (Bauhinia macranthera) en el precipicio, floreciendo después de las lluvias de mayo.
Bauhinia macranthera, parienta de Bauhinia purpurea, en Nuevo León hay 5 especies de Bauhinias.
Flor de Bauhinia macranthera.
Tradescantia sp. o barca de la niña, especie ornamental sumamente diseminada en Nuevo León.

Erigeron sp. con un escarabajo longicornio de la familia de los cerambícidos.

Scutellaria suffrutescens de la familia de las lamiaceas, salvias, mentas y poleos son de la misma familia.

Ageratina sp. de la misma familia de los girasoles, es decir las asteráceas o compuestas, debido a sus infloresencias llamadas capítulos que están rodeadas de brácteas, que serían lo que coloquialmente conocemos como pétalos. Esta es la familia de  las angiospermas con más diversidad biológica en el mundo.

Otra asterácea del género Helenium, con su capítulo abultado a punto de florecer.
Una pequeña fresa silvestre comestible del género Fragaria, que se distingue por ser rastrera y no tener espinas.
Zarzamora silvestre del género Rubus, caracterizada por tener tallos espinosos a diferencia de Fragaria. Ambas son de la misma familia: Rosaceae, la misma de las manzanas, peras, duraznos y ciruelos.

Prunella vulgaris una plantita invasora que le encanta la frescura y la humedad de los bosques proveniente de Europa, también de la familia de las lamiáceas, usada en medicina tradicional para curar heridas e inflamaciones en la piel.

Bouvardia ternifolia, llamada también trompetilla por la forma de sus flores, una rubiácea como la planta del café.

Otra asterácea, esta vez una de porte un poco arbustivo, llamada Senecio roldana.

Geranio silvestre, Geranium sp.
Ranunculus sp. de la familia Ranunculaceae, llamado botón de oro en la zona.

Trébol del género Oxalis, familia Oxalidaceae.
Un Desmodium sp. de la familia de las leguminosas como los frijoles, las habas y los garbanzos.
Desmodium sp., Ranunculus sp. y Bouvardia ternifolia creciendo juntos.
Después de las lluvias salen las flores del género Tigridia, sus camotes se quedan en dormancia mientras la humedad y la temperatura son propicias para desarrollarse.
Siguiendo el camino, curiosamente después de subir al bosque de encino, la brecha baja a un cañón muy angosto que vuelve internarse en zonas cálidas en un bosque ripario muy particular. Otras rarezas se encuentran aquí, como una especie endémica de álamo y la tila mexicana.
Puente para cruzar el arroyo, en días de junio bastante seco. Este es otro arroyo que baja de la sierra y se junta con el Río Ramos. Aquí se pueden ver además mucha fauna asociada a las corrientes de agua.

Populus mexicana, un álamo difícil de ver en Nuevo León. En México, se encuentra reportado en la parte este de la planicie costera del Golfo de México, desde Nuevo León hasta Chiapas y el municipio de Álamo, Veracruz debe su nombre a esta especie.
Tilia mexicana, especie originaria de México que habita en climas templados entre los 1000 y los 2000msnm de altura asociada a bosques tropicales, mesófilos de montaña, de encino y de pino. Aquí se encuentra en la vera del arroyo.

Detalles del musgo que crece en las rocas que se humedecen a la orilla del arroyo.
De nuevo el camino remonta el cerro y le da la vuelta, ya en el horizonte de la serranía se alcanza ver la enigmática Piedra parada, promontorio calizo de exuberantes proporciones que enmarca el panorama único en la zona y a cuyo flanco se ubica una cueva que según rumores, fue explorada por un europeo hace algunos años, quien llegó con la promesa de encontrar un pterodáctilo, reptil fósil volador. Son leyendas, pero le dan un toque cómico e intrigante al sitio.
La cueva del pterodáctilo.

La piedra parada.
Más arriba, el agua brota a raudales de la sierra, cada montaña es una esponja que capta las aguas de lluvia guardando una proporción y dejando correr paulatinamente otra tanta a través de ojos y manantiales, que es donde se abastece la gente que vive allá arriba. Ya en estas altitudes pudimos ver un tejocote (Crataegus rosei), derivado del Náhuatl, en la que “texocotl” significa fruta dura, la cual es muy apreciado por la fauna silvestre, sobre todo los osos negros que hay en la región, además considero que es una especie elegante y bonita para considerarla como ornamental en las zonas templadas del noreste de México, solo en Nuevo León hay 11 especies, de las 13 que hay en el norte y centro de México. Aquí pueden leer o descargar un artículo acerca de este género en Mexico.

Especies de tejocotes de Nuevo León:

  1. Crataegus aurescens
  2. Crataegus baroussana var. barrousana
  3. Crataegus crus-galli
  4. Crataegus cuprina
  5. Crataegus gracicolor
  6. Crataegus grandifolia var. potosina
  7. Crataegus greggiana var. greggiana
  8. Crataegus greggiana var. pepo
  9. Crataegus rosei ssp. parrayana
  10. Crataegus sulfurea
  11. Crataegus tracyi var. madrensis

Chorro de agua que baja de la sierra.

Tejocote, Crataegus rosei ssp. parrayana
 Subiendo un poco más la vegetación se vuelve boscosa y comenzamos a ver los pinos moctezuma (Pinus montezumae), los cuales son escasos y no tan fáciles de encontrar. Se caracterizan por tener fascículos de 5 a 6 acículas y sus conos de color orce se curvan lugeramente en la parte terminal.
Pinus montezumae.
Conos y ramas de Pinus montezumae.
Rama con conos de Pinus montezumae. Nótese la ligera curvatura en la parte terminal del cono.
Después de una hora y media de subida en camioneta, finalmente arribamos a La Trinidad, que se ubica en un valle intermontano amplio y boscoso con un increible buen grado de conservación a pesar de ser un ejido con aprovechamiento forestal. Actualmente está dentro del programa de pago de servicios ambientales y las personas que lo conforman han aprendido a preciar más el turismo como fuente de ingresos, aunque incipientemente debido a que no muchas personas saben de su existencia. El objetivo de esta entrada además de informar acerca de los hallazgos botánicos de nuestros estudios, pretende incentivar la afluencia de turistas consientes que les permita apreciar la verdadera escencia de estos parajes tan únicos en México.

Llegando y viendo los Cupressus lusitanica del camino.
Cabaña en construcción, el turismo se va volviendo una realidad en el sitio, esperemos sea en beneficio de sus pobladores y no para unos cuantos adinerados habitantes de la ciudad.
 
Viviendas típicas.
 
Vista oriental del valle de la Trinidad, Montemorelos, Nuevo León.

Calles de La Trinidad, Montemorelos, Nuevo León.

Iglesia católica de La Trinidad, Montemorelos, Nuevo León.
Casa de adobe y madera, una buena combinación bio-arquitectónica debido a su aislamiento en esta zona templada.

Después de haber comido una deliciosa comida serrana en casa de Doña Rosalinda, habitante de La Trinidad, nos enfilamos al Butano, que está todavía a una hora o cuarenta minutos en camioneta a buena velocidad, un paraje realmente recóndito donde conviven elementos propios de los bosques mesófilos de montaña como las magnolias (Magnolia dealbata), los pinos colorados (Pinus patula), así como especies de bosques templados como los pinabetes (Picea marinezii) y los tejos (Taxus globosa).
Existe una investigación que señalan que en el paraje el Butano hay relictos de bosque de niebla o bosque mesíflo de montaña, tomado del documento, textualmente expresan lo siguiente:

“En el ejido La Trinidad, de Montemorelos, N. L., específicamente en el paraje conocido como El Butano, existen algunos rodales de bosque mesófilo de montaña. En las partes bajas y en las cañadas de esta área, con exposiciones este y noreste en los 1500 msnm, se detecta una nueva localidad en la distribución de Magnolia aff. dealbata, en contacto con bosques húmedos de Quercus rysophylla y de Q. affinis; y en íntima relación con el incremento altitudinal, se han observado otros elementos como Cornus florida, Carpinus caroliniana, Quercus coccolobifolia y Pinus spp. En la cota altitudinal de los 2100 msnm se inicia la distribución de Picea martinezii con Cornus florida, Ilex rubra, Quercus greggii, Abies duranguensis var. coahuilensis, Carya ovata y Taxus globosa. En estos lugares las especies detectadas muestran mayor afinidad hacia los elementos y las condiciones templados.”

Así que, un poco incrédula, aquel día vi que efectivamente el área puede llegar a presentar periodos de niebla, aunque escasos, dejan la sensación de que estamos en un bosque de niebla estructuralmente bien definido, aunque bueno, no olvidemos que si bien no son bosques de niebla como los de Tamaulipas, Veracruz o Puebla como, son importantes relictos que nos dan pistas de como fue la vegetación en un pasado lejano.

Camino al Butano, bosque de oyamel (Abies vejarii), pino moctezuma (Pinus montezumae) y pino colorado (Pinus patula).

Sauco en floración (Sambucus mexicana), especie también rara y asociada a bosques húmedos y templados.
Hongo del género Lycoperdon, en España llamados cuescos o “pedos” de lobo.

Debido al tiempo, aquella ocasión nos enfocamos en ir a ver las coníferas dejando la cañada de las Magnolias en un paraje llamado “Cuchilla parada” para otro día. Conforme nos adentramos en la brecha comenzamos a ver los primeras pinabetes, esas raras y hermosas coníferas únicas en el estado, con tan solo tres especies en México que aún están en debate debido a nuevos hallazgos genéticos: Picea chihuahuana, Picea mexicana y Picea martinezii (en honor al botánico Hidalguense Maximino Martínez), ésta última solo presente en Nuevo León y en ninguna otra parte del mundo. Aquí más info del pinabete de Nuevo León.

La entrada a la cañada de las Piceas martinezii, Taxus globosa y Abies vejarii.

Una pequeña Picea martinezii.

Una subida ligera en un bosque ancestral de pinabetes.

Un cono de pinabete.
Taxus globosa, usado en la medicina moderna para extraer el componente anticancerígeno Taxol.

Rama de Picea martinezii con cono, sus acículas son sumamente afiladas y “pican” al tocarlas, además si se corta una rama, en cuanto se seque, todas esas pequeñas acículas se caerán dejando la rama como un esqueleto, característica única de los pinabetes.
Después de quedar satisfechos con la colecta fotográfica, nos enfilamos de nuevo hacia La Trinidad para alcazar a llegar con luz a la carretera, ese día estuvo nublado, así que nos apresuramos. No obstante no todo en el viaje fueron alegrías, pues al regreso pudimos ver mondos campos sin pinos debido a la plaga del descortezador del pino del cual hablé anteriormente. Es lamentable la situación, y esperemos quede controlada a sus parámetros normales, puesto que las ondas cálidas provocadas por el cambio climático propician que estos insectos sigan depredando el bosque sin control natural ni de los factores meteorológicos como los frentes fríos, las masas de aire polar o incluso las heladas y nevadas en la zona. 

Bosques plagados con descortezador del pino (Dendroctonus sp.).

Al secarse los pinos se notan rojizos y son derribados, para que su madera sea quemada apilada en montones. Es un método bastante rudimentario, pero hasta la fecha es el más efectivo.
Pudimos bajar sin percances y la ida al Butano nos dejó maravillados. Si no eres fan de las plantas, te recomendamos ir a disfrutar de la tranquilidad del pueblo, saborear sus comidas típicas, sobre todo las salsas de chile de monte, los frijoles de olla y las tortillas recién hechas. Ademas puedes acampar, ir a la cueva del pterodáctilo, conocer de cerca la piedra parada y respirar el aire más limpio cerca de Monterrey y su área metropolitana. Preferible subir en camioneta de doble tracción o vehículo alto. Si necesitas más información puedes contactar vía Facebook la página de La Trinidad o a la compañera Ana Soriano que este 3 y 4 de Agosto organizará un viaje al ejido bastante económico para que conozcas uno de los bosques más importantes del noreste de México.

Autores que definieron la fitogeografía mexicana

En el caso de los organismos vegetales terrestres, la fitogeografía también llamada geobotánica es la ciencia derivada de la biogeografía que se encarga de estudiar la distribución geográfica de las plantas en la superficie de la Tierra, surgió del apócope Geografía Botánica, usado por primera vez por Humboldt (1820) a partir de su ensayo Essai sur la géographie des plantes, Ensayo sobre la geografía de las plantas.
Humboldt en su viaje por el Nuevo Mundo
Varios autores han tratado de definir las divisiones fitogeográficas de México; algunos se han basado en la distribución de los diferentes géneros de una misma familia, como Bravo (1937), para las cactáceas, o Hernández –Xolocotzi (1953), para las gramíneas y no carecen de interés tales estudios, pero los resultados son demasiado fragmentarios para que puedan generalizarse las divisiones así definidas, respecto al conjunto de la flora mexicana.
Helia Bravo Hollis
Efraím Hernández Xolocotzi
A partir de Hemsley (1888), está admitida la doble pertenencia de la flora mexicana a los imperios florales holártico y neotropical. Para este autor, el norte de México es florísticamente menos rico que el sur. Divide pues, el país en dos regiones florales distintas, considera el norte como el centro del origen de una flora xerófila autóctona, que se extiende posteriormente. El sur está caracterizado por una mezcla de elementos holárticos y neotropicales, habiendo podido evolucionar, unos y otros, para dar especies endémicas. El ejemplo más claro de esto es el de los bosques de encinos que tienen Bromeliáceas y Orquidáceas epífitas.

 En esta imagen vemos una parte de una selva. Mucha vegetación y flores exóticas.
Engler, (1909) distingue:
  • La Región Xerofítica Mesoamericana, con la provincia de Sonora y de las Mesetas Altas.
  • La Región de América Tropical, con la provincia de América Central y la de California Meridional, que tiene tres distritos: el sur californiano, el mexicano y el yucateco. 
Adolf Engler

Trealase (1924), en su revisión de las especies americanas del género Quercus, distingue las siguientes áreas de distribución:

  • Chihuahua y el norte
  • California
  • La Sierra Madre Oriental
  • La Sierra Madre Occidental
  • Las Mesetas Altas y el Eje Volcánico Transversal
  • La cordillera de la Sierra Madre del Sur
  • América Central
https://i1.wp.com/www.mobot.org/gradstudents/images/bigbill.jpg
William Trelase

Hayek (1926) divide México en tres regiones y siete distritos:

  • Región Florística Norteamericana del Pacífico, comprendiendo: 1.- La Sierra Madre y la 2.- La Cordillera Neovolcánica.
  • Región xerofítica centroamericana, con: 3.- Las altas cimas de la cordillera, 4.-Las estepas desérticas y 5.- los desiertos mexicanos.
  • Región Americana Tropical, comprendiendo: 6.- La Costa del Golfo y 7.- La costa oeste.

Standley (1936) reconoce la existencia de varias regiones botánicas bien delimitadas, las más importantes de las cuales son:

  • Los desiertos de cactáceas de Sonora, de San Luis Potosí y de Puebla.
  • La Península de Baja California, que posee una flora sui generis, análoga con la de los desiertos costeros de América del Sur.
  • La Sierra Madre Occidental, cuya flora es distinta de las de las Montañas Rocallosas, el límite entre las dos se sitúa al sur de los Estados de Arizona y de Nuevo Mexico.
  • Los bosques tropicales de tierra caliente, que se extienden hasta Sinaloa y Tamaulipas, alcanzando su máximo desarrollo en los estados de Veracruz, Oaxaca, Chiapas y Tabasco. No son más que la prolongación del bosque Amazónico, aunque tengan también especies endémicas.
  • La Península de Yucatán, región particular a causa de sus afinidades con las Antillas y el número considerable de taxones de distribución local.
  • Las zonas de las altas montañas, caracterizadas por sus especies endémicas, vinculadas con la flora de las Rocallosas y de los andes suramericanos.

Rzedowski (1962) distingue para todo México, tres elementos florísticos principales: neotropical, endémico y holártico, enumerados en orden de importancia decreciente.

El elemento meridional o neotropical comprende tres variantes ecológicas:

  • Las plantas de clima cálido y húmedo a semihúmedo, con distribución continua de América del Sur a México.
  • Las plantas de clima seco o semiseco, de distribución bicéntrica, uno en América del Sur, el otro en el norte de México y el sur de los Estados Unidos.
  • Las plantas de clima templado o fresco, húmedo a semihúmedo, distribuidas en las cadenas montañosas de América Latina.

El elemento boreal u holártico, cuyos géneros o especies son comunes con la flora de los Estados Unidos, Canadá o Eurasia. El autor distingue dos divisiones:

  • Grupos comunes con la flora del oeste norteamericano.
  • Grupos comunes con la flora del este norteamericano y del este de Asia.

El elemento endémico comprende tres familias y multitud de géneros cuya área está restringida a México o a sus regiones limítrofes.

Jerzy Rzedowski
Por otro lado, el prominente botánico francés Henry Puig (1991) quién aunque de manera muy regional, contribuyó acertadamente a la regionalización fitogeográfica de la flora de la región que culturalmente conocemos como “Huasteca”, determinando así que en dicha zona pueden distinguirse siete regiones florísticas:

  • 1 Llanura cálida húmeda y muy húmeda.
  • 2´ Llanura semihúmeda (con afinidades dominantemente neotropicales).
  • 2´´Llanura semihúmeda (con afinidades dominantemente del noreste mexicano).
  • 3 Llanura del norte de la sierra de Tamaulipas.
  • 4 Piedemonte de la Sierra y mesetas de baja altitud.
  • 5 Sierra Madre (sur y vertiente oriental).
  • 6 Sierra Madre (norte y vertiente occidental).
  • 7 Mesetas altas.

Flora y fitogeografía del cañón de Iturbide, Nuevo León, México

Últimamente no se ha escrito mucho en este espacio. 
Ello se debe a que me encuentro en el proceso de terminar por completo el proyecto denominado: Flora y fitogeografía del cañón de Iturbide, Nuevo León, México. Aunque como requisito para la obtención de grado la investigación está finalizada, aún tengo salidas por realizar, como la del próximo 28 de septiembre a un paraje denominado “La Muralla” a orillas del río Hualahuises, en el cañón de la Escondida, muy adentro en la sierra.
No obstante, como un préambulo les comparto un resúmen breve de lo que fue esta grata investigación que duró un año y medio, y que estoy segura dará pie a que esta Región Terrestre Prioritaria (CONABIO, 2000), sea declarada en algún momento próximo, como Área Natural Protegida. Les comparto pues, el resumen y algunas fotografías de nuestro trabajo.
El Cañón de Iturbide es el nombre con el que la Comisión Nacional para el Uso y Conocimiento de la Biodiversidad (2000), ha identificado como la Región Terrestre Prioritaria Número 82 siendo un conjunto de sierras plegadas de origen sedimentario situadas en la región fisiográfica de la Sierra Madre Oriental al sureste del estado de Nuevo León, la cual abarca los municipios de Iturbide, Galeana y Linares; dicha área destaca por su orografía accidentada lo cual ha permitido la permanencia de un corredor de bosques bien conservados que sirven de refugio para la fauna silvestre y en la generación de servicios ambientales hidrológicos. Partiendo de la premisa de que no existen estudios formales acerca de la diversidad florística de la mencionada área, el presente trabajo se basó en el reconocimiento taxonómico de las especies de flora vascular que componen sus comunidades vegetales a través de 15 recorridos sistematizados de exploración dentro de un polígono de aproximadamente 42,200 ha, los cuales sirvieron para llevar a cabo colectas botánicas e inventario fotográfico en 30 puntos de muestreo con el objetivo primordial de conformar su listado florístico. Los resultados de la investigación fueron divididos en tres partes, la Primera, hace alusión a la diversidad florística del área registrando 104 familias, 405 géneros y 805 especies, de los cuales 47 son categorías intraespecíficas. La Segunda se refiriere a la fitogeografía de la flora del área, que corresponde principalmente a tres vertientes: elementos de origen neotropical, de origen neártico y elementos endémicos de las zonas áridas mexicanas. Finalmente, la Tercera, se refiere a la afinidades florísticas dentro del área y respecto a otras cinco diferentes zonas montañosas previamente inventariadas ubicadas dentro de biorregión de la Sierra Madre Oriental en el noreste de México: Parque Nacional Cumbres de Monterrey, Sierra de San Carlos, San Antonio Peña Nevada, Área Natural Protegida Altas Cumbres y Reserva de la Biósfera El Cielo, a partir de la elaboración de una matriz de presencia-ausencia y análisis de conglomerados, usando el índice de similitud de Sörensen, resultando que bosques templados son dominantes y son los que más afinidades presentan entre sí, mientras que los sitios Parque Nacional Cumbres de Monterrey y Sierra de San Carlos, resultaron ser entre sí los que más especies comparten.
Palabras clave: cañón de Iturbide, flora, fitogeografía.

Subprovincias Fisiográficas de México según el INEGI

A la fecha, hay más de quince trabajos orientados hacia la clasificación biogeográfica del territorio mexicano en provincias bióticas. Los grupos más utilizados para la clasificación biogeográfica de México son mamíferos, aves, reptiles y plantas vasculares, así como sus características morfotectónicas. Uno de estos trabajos es el sistema del INEGI. El mapa anterior  representa los límites de las Subprovincias y Discontinuidades Fisiográficas. El total de éstas es de 88. El criterio de división se basa en rasgos morfotectónicos como lo son sierras, depresiones, llanuras, islas etc. 
En una mirada más profunda a dicho mapa, la división de las subprovincias que componen la Sierra Madre Oriental quedaría de la siguiente manera: 
Suprovincias fisiográficas de la Sierra Madre Oriental, según el sistema del INEGI (1990).
Yo en lo personal, es el sistema en el cual me gusta basarme para forjar los límites de la Sierra Madre Oriental debido a que profundiza en los importantes e ineludibles rasgos morfotectónicos los cuales brindan a este macizo montañoso una mayor extensión en contraste con otros sistemas que se basan solamente en la distribución de los elementos bióticos.  
Les recomiendo buscar también a Ferrusquía-Villafranca, l. 1990. Provincias biogeográficas con base en rasgos morfotectónicos. Mapa IV. S.10. Atlas Nacional de México. Vol. III. Instituto de Geografla, UNAM. México.

Este mapa se basa en Cervantes-Zamora, Y., Cornejo-Olgín, S. L., Lucero-Márquez, R., Espinoza-Rodríguez, J. M., Miranda-Viquez, E. y Pineda-Velázquez, A, (1990)

Encinares tropicales de la Sierra Madre Oriental

Generalidades
Puig lo llama bosque esclerófilo tropical haciendo alusión a la textura rígida de las hojas de los encinos, el término esclerófilo proviene de los vocablos griegos sclero (duro) y phyllon (hoja) y se usa para dirigirse a las plantas de hojas “tiesas”, coriáceas, de cutícula gruesa y el término tropical hace alusión al régimen bioclimatico de esta comunidad vegetal sumamente interesante.
El término de encinar se justifica por el hecho de que una especie de encino, el Quercus oleoides, raras veces dos (Q. sororia y Q. glaucescens), es dominante. 

La vertiente del Golfo de México es conocida por su exuberante vegetación conformada por selvas, manglares, vegetación riparia, palmares y pantanos, ecosistemas típicos del trópico, sin embargo también se encuentra un tipo especial de bosque de encinos, vegetación típica neártica, de climas templados pero aquí sobre la llanura costera, en clima cálido y rodeados de selvas y otras comunidades tropicales.

Este ecosistema tan especial de la sierra madre oriental se presenta en forma de fragmentos desde Tamaulipas hasta Puebla, siempre como comunidades aisladas a menos de 800 metros sobre el nivel del mar y no esta representado más que en la vertiente Atlántica. Hasta el presente Q. oleoides no ha sido señalado en la costa pacífica. En la Huasteca, los bosques de Q. oleoides son doscontinuos y se encuentran en condiciones ecológicas muy diversificadas. Es posible reagruparlos en cuatro conjuntos geográficos:
1. El más importante esta situado al borde inmediato de la costa, y se extiende de manera mas o menos continuoa, de Punta Jerez, Tamaulipas a Tuxpan, Veracruz. Después de una interrupcion se vuelve a encontrar este mismo bosque en torno a Tecolutla y hasta Nautla, Veracruz. constituye una franja mas o menos paralela a la costa del Golfo, con un máximo de unos 10km de ancho. En Veracruz se encuentran pequeños bosques aislados al norte de Tepetzintla, una franja discontinua de mayor importancia cercana a Comapa, Xalapa, Actopan y Laguna Verde, un relicto entre el Puerto de Veracruz y Alvarado, y como pequeños manchones aislados entre Acayucan y Soteapan hasta Playa Vicente. Gómez Pompa (1966) describe los encinares de Misantla, Colipa y Nautla, en Veracruz, desarrollándose en la costa sobre suelos arcillosos y derivados de rocas basálticas.
2. El segundo conjunto comprende los bosques del norte de la sierra de Puebla, unicamente situados sobre las mesas basálticas y no sobre las colinas calcáreas que ocupan afloramientos ígneos que se presentan en forma intermitente y de pequeñas islas biogeográficas en medio de la selva mediana perennifolia en las estribaciones de la Sierra Norte de Puebla; estos bosques incluyen especies de selva tales como Ficus glaucescens, Sapium lateriflorum, Tapirira macrophyla y Alchornea latifolia. Están unidos al substrato, de modo que son discontinuos. Es posible relacionar los bosques esclerófilos de las mesetas basálticas de  Huautla, Huazalingo, Calnali y San Felipe Orizatlan del norte de Hidalgo, con los de los alrededores de  Tamazunchale, al sur de San Luis Potosí.  
3. Otros bosques de Q. oleoides están situados al este de la pequeña sierra de Tansabaca, en los límites de los municipios de Tamasopo y Aquismón, del estado de San Luis Potosí sobre suelos arcillosos rojos o amarillos que en ciertas condiciones pueden incluir especies típicas de selva como Brosimun alicastrumBursera simaruba, Carpodiptera ameliae, Ceiba pentandra, Dendropanax arboreus, Tabebuia rosea, Zinowiewia integerrima y Zuelania guidonia.
4. Finalmente, el último conjunto de bosques esclerófilos tropicales esta situado al norte de Aldama, Tamaulipas, sobre rocas volcánicas del Cuaternario. Q. oleoides tiene una fisionomía y una ecología muy diferentes  de las que posee en las anteriores regiones.
A pesar de las diferencias estructurales, fenológicas, florísticas y ecológicas que existen entre esos cuatro conjuntos, la gran dominancia de Q. oleoides  permite que se reagrupe en una misma formación. Un estudio más profundo debería permitir distinguir en esta formación agrupaciones  particulares (xérico, higrófilo, etc.); sin embargo, la realidad de los bosques de Q. oleoides permanece en su complejidad.
Origen
El bosque tropical esclerófilo (Quintero, 1974) o encinar tropical se considera que es un tipo de vegetación de origen templado que logró ajustarse a las condiciones climáticas cálido húmedas de las zonas bajas de latitudes tropicales. Es posible que estos encinares tuvieran un papel relevante como refugio florístico y faunístico durante el Pleistoceno (Prance, G.T. 1982 ). Estas comunidades arbóreas sobrevivientes del Pleistoceno, se comprende que debido a las bajas temperaturas durante la última glaciación se pudieron desarrollar a bajas altitudes y latitudes, inclusive hasta Costa Rica, pero al término de la glaciación solo sobrevivieron comunidades aisladas, las cuales se terminaron adaptando al clima cálido de la planicie costera del Golfo. Cabe notar que Sarukhán (1968) y Sousa (1968) señalaron esta posibilidad debido a la conexión que presentan estos encinares tropicales con encinares de zonas más altas, donde también se presentan las especies de Quercus de los bosques tropicales.
Ecología
La amplia distribución del bosque tropical esclerófilo entre los paralelos 20° y 23°, en variadas condiciones edáficas y bioclimáticas, indica que no son estrictas sus exigencias  ecológicas. 
Los Bioclimas
Los blioclimas de los bosques de Q. oleoides presentan afinidades con los del bosque tropical medio subperenifolio, del bosque tropical bajo caducifolio, del bosque espinoso bajo caducifolio. No parece necesario detallar todos los bioclimas, pero conviene indicar los tipos bioclimáticos extremos entre los que podría desarrollarse.
Al norte, o sea en la región mas seca, el bioclima es tropical subseco, muy cálido en la llanura, con temporada seca larga. Corresponde al clima de la estación de Aldama, Tamps. alt. 90 m, T=23°5, P=620mm, tf=18°, Ms=8. Al sur, en condiciones más húmedas, hay un bioclima tropical subhúmedo, muy cálido de llanura, con temporada seca corta: estación de Tuxpan, Ver., alt. 14 m, P=1320 mm, T=24°5, tf=19°; Ms=3. Los caracteres bioclimáticos generales de este bosque van a oscilar entre los siguientes valores:

a) Temperatura media anual de 23 a 25° C
b) Temperatura del mes más frio de 18 a 20°C
c) Precipitaciones promedio anuales de 600 a 1500 mm
d) Número de meses secos de 2 a 8

De ello se pude concluir que Q. oleoides es poco sensible a las variaciones estacionales  de las precipitaciones y de la duracion de la temporada seca. En cambio la temperatura del mes más frio puede ser el factor bioclimático limitante pues en todos los casos es superior a 18°C.
Suelos
En efecto, el factor edáfico es el que determina el cambio de vegetación, cuando bajo un mismo clima se encuentran los bosques medios subperennifolios, bajo caducifolio y esclerófilo. Los suelos del bosque esclerófilo pertenecen a cuatro tipos principales: arenosos, vertisoles, ligeramente ferralíticos, litosoles; pero en realidad, presentan siempre condiciones extremas de hidromorfía o de xericidad, que limitan la competencia de las demás especies.
Los suelos donde pueden presentarse estos bosques pueden ser suelos aluviales muy antiguos, formados del arrastre de cenizas volcánicas, con abundante grava cuarzosa en forma de cantos rodados, y se sitúan en las partes altas de lomeríos donde el drenaje superficial es muy fuerte. También se establecen en suelos derivados de materiales ígneos rocosos o cenizas, de tipo extrusivo o intrusivo, que se presenta en forma de mesas emergidas entre material calizo frágil, como puede observarse en la planicie costera del norte de Veracruz y las estribaciones de la Sierra Norte de Puebla, así como en San Luis Potosí e Hidalgo. En estas circunstancias los suelos pueden ser negros, arcillosos, someros, que sobreyacen a rocas basálticas o lateralíticos indiferenciados profundos y rojos, igualmente derivados de ceniza volcánica, el otro tipo es arenoso y de origen reciente, en planicies costeras de la zona de Tampico, Tecolutla y Nautla, en la zona del Golfo Norte (Pennington y Sarukhán, 1998).
Estructura y fisionomía
La estructura y la fisionomía del bosque tropical esclerófilo dependen principalmente de dos factores, antrópico y edáfico. Muchos de estos bosques densos y pluristratas están, en efecto, frecuentemente perturbados por la acción del hombre, y transformados en bosques claros.
Si no se consideran más que las formaciones climáticas, con exclusión de los bosques secundarios perturbados, se distinguen dos tipos:
1. Por una parte, los bosques claros, situados en la región 4 sobre los litosoles bien drenados. su recubrimiento varía del 40 al 60%. No hay más que un solo estrato arbóreo bajo (de 5 a 7 m), un estrato arbustivo y un estrato herbáceo; muy pocas lianas y epífitos. En este tipo, Q. oleoides no es la unica especie dominante, Bursera simaruba es codominante. La flora comprende elementos del bosque bajo espinoso caducifolio. Se trata de un grupo ecológico xérico.
2. Por otra parte, los bosques densos localizados en las demás regiones, principalmente en la primera, sobre suelos mas o menos hidromorfos. Tienes dos estratos arbóreos: alto (20 – 25 m) y bajo (8-12m), un estrato arbustivo, un estrato herbáceo, lianas y epífitos. El recubrimiento es de un 80 a un 100%. Q. oleoides es frecuentemente el único dominante. Las demás especies arbóreas tienen un coeficiente de abundancia – dominancia francamente menos elevado. Son comunes a los bosques tropicales caducifolios y a los subperenifolios. 
El 55% de las especies arbóreas de rellenos son perennifolias y el 45% son caducifolias. La floración se produce en el 60% de los casos antes o a principios de la temporada de lluvias es decir entre diciembre y junio. Para el resto, la floración se produce durante la temporada de lluvias.
Importancia
Debe destacarse también su papel ecológico preponderante, pues los bosques de encino resultan ser excelentes biomejoradores edáficos, ya que propician el desarrollo y el rejuvenecimiento del suelo a causa de la incorporación constante de hojas y permiten un control natural así como eficiente de la erosión, siendo también buenos retensores de suelo evitando desplazamientos en las pendientes. Asimismo, evitan el abatimiento de los mantos acuíferos, la desecación y azolve de presas, así como tolvaneras, entre otros aspectos de índole ecológica. Poseen resistencia como barrera ante huracanes y vientos fuertes, ya que son árboles muy robustos y fuertemente anclados al suelo. Y por si eso fuera poco, estos árboles constituyen un alto potencial de atractivo paisaje escénico, en donde numerosas epifitas como las orquídeas, las bromelias, anturios, peperomias e inclusive hasta cactáceas crecen en los encinos del bosque, además de mantener en el sotobosque otras especies interesantes como cícadas (Dioon edule, Zamia inermis y Z. loddigesii, las dos primeras en peligro de extinción), palmas (Sabal mexicana, Acrocomia aculeata, Chamaedorea elegans) y dioscoréas; en suma, en los encinos se conforman importantes nichos ecológicos de los ecosistemas.
Los encinares tropicales son muy importantes para la fauna, son fuente de alimentación ya que sus bayas son devoradas por una gran cantidad de mamíferos como cotuzas, pecaríes, venados, ardillas, ratones, cerdos, etc., y por las aves, algunos de estos animales también encuentran en los encinos sitios ideales para anidación, reproducción y caza. Al estar inmersos entre ecosistemas tropicales exuberantes mantienen estrecha relación con la ecología de dichos ecosistemas, funcionando como corredores y hábitat de la fauna. Una característica peculiar de estos bosques es que suelen mantener humedad en el suelo durante todo el año, además la humedad obtenida de la niebla en épocas de sequía mantiene el sotobosque con gran variedad de hierbas y epífitas, excelentes microhábitats para anfibios y reptiles, por tanto la mayoría de las especies faunísticas (inclusive aves) no tienen que migrar a otros sitios, manteniendo una abundancia y diversidad relativamente constante a lo largo del año a causa de la disponibilidad de especies base de la cadena trófica (Prance, 1982).
Problemática
Por las características de su madera, los bosques de encino han sido muy explotados con fines forestales para la extracción de madera, para la elaboración de carbón y tablas para el uso doméstico, lo cual provoca que este tipo de vegetación tienda a fases secundarias las que a su vez sean incorporadas a la actividad agrícola y principalmente pecuaria (Rezedowski, 1978). Una vez talado el bosque de encinos, su recuperación es difícil puesto que al ser de crecimiento lento suelen establecerse primero las especies ruderales y de rápido desarrollo de las selvas o pastizales aledaños, impidiendo la recuperación del bosque original. En el caso de incendios forestales o quemas periódicas debido a la roza la recuperación del bosque es aún más difícil ya que aparte de los problemas anteriores, el fuego destruye los hongos micorrízicos del suelo dificultando el crecimiento de nuevos encinos o la regeneración de árboles a partir de los tocones, además de reducir la fertilidad natural del suelo al volatilizar los compuestos nitrogenados. Esta pérdida promueve que en encinares deforestados se formen acahuales de selvas, este cambio afecta gravemente a poblaciones faunísticas vulnerables, con baja movilidad y alta dependencia del encinar tropical, como algunos reptiles y los anfibios del bosque en general. En otros casos, la perturbación intensa de los encinares tropicales produce una vegetación típicamente sabanoide con una drástica degradación de suelos.
En la Huasteca, los suelos de encinares tropicales se han utilizado para cultivos extensivos de caña de azúcar. Actualmente la Comisión Nacional para el conocimiento y uso de la biodiversidad (CONABIO) ha determinado dos importantes regiones terrestres prioritarias que presentan este tipo de bosques, una en la región tamaulipeca y la segunda en el centro de Veracruz, las cuales presentan problemas comunes de deforestación y transformación a pastizales o sabanas debido principalmente a la actividad agrícola y ganadera.
Siendo México el país con mayor diversidad de encinos en el mundo, poco conocemos sobre la biología, ecología, etnobotánica, y menos aún, sobre el aprovechamiento sustentable de este útil y valioso ecosistema que es el bosque tropical de encino.

El Bosque tropical bajo caducifolio en la Sierra Gorda de Querétaro

Bosque tropical caducifolio  en época húmeda cerca de la localidad de
Tancoyol, en Jalpan de Serra, Qro.
Biogeografía: El bosque tropical caducifolio del área corresponde a la región floristica que el denomina como “Llanura semihúmeda” en la que coexisten las especies con afinidades meridionales y otras, endémicas del noreste de México, pero emparantadas con las familias tropicales, en la que el elemento con afinidades neotropicales meridionales es dominante (Puig, 1991). 
Caracteristicas del Bosque tropical caducifolio: El bosque tropical caducifolio tambien denominado selva baja caducifolia por otros autores (Gentry, 1942; Miranda y Hernández – X, 1963, Rzedowski, 1978; Challenger, 1998; Pennigton y Sarukhán, 1998), es una comunidad floristica del régimen tropical con una estacionalidad de eventos muy característicos que definen las variaciones en la vegetación a lo largo del año, estos eventos se definen como temporada lluviosa (junio – octubre) y temporada de sequía (noviembre – mayo), dónde las lluvias se presentan en el periodo del año cuando los días son largos y hay una predominancia de los vientos alisios, mientras que durante la temporada de sequía vemos un cambio radical en el ecosistema, la cual se produce en días cortos, y la vegetación se torna apagada y de colores grisáceos, las hojas perdidas quedan rezagadas en el sotobosque formando gruesas capas de material inflamable, haciendo al ecosistema muy vulnerable a incendiarse.
Estructura y fisionomía: En primera instancia es una comunidad decidua dónde los diámetros de los troncos es de menos de 50 cm, presentando cortezas lisa a veces papiráceas (como las especies del género Bursera ), fisuradas o escamosas, las copas son redondeadas, convexas, raramente densas, con follajes más anchos que altos, las hojas son compuestas, pinnadas o bipinnadas, abundan las leguminosas. Es una formación caducifolia muy densa y cerrada durante 3 a 6 meses, presenta 3 estratos que a veces se confunden, hay poca abundancia de especies trepadoras y epifitas, aunque en lagunas áreas suele haber poblaciones acentuadas de orquídeas, dentro del área existen promontorios rocosos, así como relices verticales dónde se distribuye una variada gama de especies con afinidades rupícolas, especialmente crassicaules y rosetofilas de gran porte. 
Cobertura densa a menudo impenetrable.
El estrato arbóreo presenta un promedio de altura de entre 8 y 12 m, con valores extremos que varían de los 4 a los 15 m, la cobertura en este estrato es casi continua y la cobertura foliar es del 80%. Los arboles de esta comunidad tienen un porte característico: el tronco es corto, torcido, y se ramifica pronto entre los 3 y 4 m. En el bosque tropical caducifolio puede haber dos estratos arbóreos, en el área de estudio solo se presenta uno, no hay tampoco la presencia de eminencias aisladas, no obstante hay especies que irrumpen en la uniformidad de la vegetación y sobresalen por su característica forma candelabriformes como el órgano (Neobuxbaumia polylopha) y forma rosetófila como el izote (Yucca sp.) y la lechucguilla (Agave lechuguilla).

Las especies más abundantes halladas en estrato arbóreo fueron el Palo corral (Lonchocarpus rugosus), Higuerón (Ficus sp.), Palo de arco (Lysiloma microphylla), Vidrioso (Crotton niveus), Guajillo (Acacia coulteri) y Chaca (Bursera simaruba). El desarrollo del estrato arbustivo varía dependiendo del estrato arbóreo, cuando el dosel arbóreo es denso, el estrato arbustivo se cierra creando mucha sombra en el suelo, sobre todo en la temporada lluviosa. El estrato arbustivo mide de 3 a 6 m y presenta especies jóvenes del estrato arbóreo, así como plantas exclusivas de dicho estrato. Especies halladas en el estrato arbustivo: Cihuapatle (Pluchea odorata), Mezquitillo (Acacia micrantha), Arrayán (Myrcianthes fragrans), Aguacatillo (Garrya laurifolia), Palo hediondo (Senna atommiana), Granjeno (Celtis pallida), Tepozán (Buddleia cordata) y chaya (Chaya multilobus). Debido a las condiciones de nula perturbación , el estrato herbáceo esta poco desarrollado y su excesiva densidad solo se da en área de disturbio leve o zonas con mucha luz como en los alrededores de los jagüeyes. Especies registradas en este estrato: Pilea microphylla, Chamal (Dioon edule), Hierba del pollo (Commelina diffusa y Commelina erecta), Lantana (Lantana involucrata), Otate (Bambusa sp.). 

Cañón cerca de la comunidad de Sabino Chico,
Jalpan de Serra, Querétaro.
En este tipo de vegetación podemos hallar también la presencia de especies con hábitos trepadores, y aunque son mucho menos abundantes y sus tallos son delgados en comparación a los de ecosistemas más húmedos, en el predio son abundantes en cañadas protegidas, y registramos especies como: Fideo (Cissus sp.), (Hippocratea celastroides), Pitajaya (Hylocereus undatus), Bejuco (Callaeum septentrionale) y Trepadora (Heteropteris beecheyana).

Aunque escasas, también se registra la presencia de epífitas, algunas muy carismáticas como las orquídeas, más comunes como las bromelias, entre las especies halladas están la Oreja de burro (Oncidium cebolleta), Oreja de marrano (Catasetum integerrimum), Bromelia (Tillandsia schiedeana), Bromelia (Tillandsia sp.). 

Mariposa en la comunidad de Pétzcola cerril, Jalpan de Serra, Qro.

Requerimientos edáficos:
Este bosque prefiere vivir sobre lomeríos y laderas bajas con suelos someros, pedregosos de buen drenaje, derivados de rocas sedimentarias (principalmente calizas-lutitas) y algunas rocas ígneas, en altitudes desde 300 hasta 1,400 m. Son suelos jóvenes con características de la roca madre y de textura arcillosa o arenosa, el pH de ácido a ligeramente alcalino, son pobres en materia orgánica y de color café oscuro. Los tipos de suelos en los que suele desarrollarse son Rendzinas, Vertisoles y Litosoles. 
Clima: Presenta un clima cálido-subhúmedo con lluvias en verano Aw0 y Aw1 (Köppen mod. por García,1973). Dónde la temperatura media anual se halla entre 22°5 a 25°5 mientras que la precipitación media anual varía entre 500 y 1,100 mm y la mayor parte (alrededor del 90%) de las lluvias se concentra en un periodo de 5 a 6 meses, de mayo a octubre. La distribución de la humedad es francamente desigual a lo largo del año, dividiéndose en dos estaciones bien marcadas: la seca y la húmeda. No se presentan heladas.

Distribución: Como se muestra en el mapa, este tipo de ecosistema cubre grandes extensiones casi continuas desde el sur de Sonora y el suroeste de Chihuahua hasta Chiapas, así como parte de baja California Sur. En la vertiente del Golfo se presenta en Tamaulipas, San Luis Potosí y norte de Veracruz y norte de Querétaro, posteriormente se extiende en el centro de Veracruz y finalmente en los estados de Yucatán y Campeche. Es en la Sierra Gorda donde se encuentran las mayores áreas cubiertas por estos bosques en el estado de Querétaro, principalmente en el municipio de Jalpan, y en áreas contiguas de Arroyo Seco, Landa de Matamoros y Pinal de Amoles.

Mapa de distribución del bosque tropical caducifolio en México
Estado actual de conservación: El bosque tropical caducifolio en México representa el ~ 60% de la vegetación tropical. Sin embargo, alrededor del 30% de estas selvas presenta algún tipo de perturbación. Para 1980 el 44% de su superficie original había sido transformada a cultivos, matorrales y sabanas, por lo que cada año se pierden 650 mil ha (2% anual) (García, Mendoza y Galicia 2005). 
Importancia económica: El hecho de que los suelos someros y pedregosos, característicos de este tipo de ecosistema, no son muy recomendables para la agricultura, únicamente en las zonas dónde la presión demográfica es demandante se someten a cultivo las áreas de bosque que están en las partes planas, pero en las laderas, dónde la pedregosidad aumentan, los bosques se encuentran más conservados; en cuanto a la extracción forestal no es de mucha importancia ya que los arboles no tienen las características que se necesitan para la comercialización, no obstante la madera de muchas especies es usada localmente para la construcción de muebles, para elaborar artesanías, postes, viviendas, así como para usarse como leña. Las cortezas de algunas especies de leguminosas contienen taninos que se usan para curtir pieles. La actividad más requerida en esta vegetación es la ganadería a base de ganado vacuno que pasta libremente, lo cual podemos observar en muchas áreas de la reserva, dónde los bosques sirven como área de apacentamiento para el ganado de los pobladores.

Importancia ecológica: Los vínculos geográficos de su flora son predominantemente neotropicales, mientras que los holárticos están ausentes, por lo tanto el número de endemismos a nivel de especie es notable (60% de las especies de selva; Rzedowski, 1991; Trejo y Dirzo 2000), concentrándose en los bosques de la cuenca del balsas, la península de Yucatán y el noreste de México.

Durante un viaje.
Función del ecosistema: Debido a su nulo potencial agrícola y forestal, las funciones del bosque tropical caducifolio son más bien ecológicas y paisajísticas: su función es generar múltiples servicios ambientales como captura de carbono, generación de agua y oxigeno, conservación de suelos, creación de microclimas y regulación del clima entre muchos otros, además de tener un gran valor paisajístico y ser de interés para el desarrollo de actividades eco turísticas.

Situación del ecosistema dentro del área de estudio:
Dentro de la RBSG la cual mide un total de 383,567-44-87.5 ha, el bosque caducifolio tiene una extensión de 145,250 ha aprox., de las cuales 122,445.75 ha se encuentran conservadas, las 22, 804.25 restantes están en zonas de amortiguamiento y han sido sometidas a la presión de actividades antropogénicas, especialmente el establecimiento de centros de población, y consecuentemente a partir de la apertura de poblados, sobrevienen el trazado de brechas, caminos, el desmonte para tierras de labor o potreros etc. Dentro del predio abarca un 90% de la vegetación lo que equivale a 142 ha aproximadamente y su estado de conservación es bueno, principalmente debido a la inaccecibilidad del terreno y la incapacidad para cultuvar. 
Mapa de distribución del bosque tropical caducifolio en la Sierra Gorda de Querétaro.
El ecosistema ocupa y determina funcionalidad de espacios: Este ecosistema se distribuye a manera de una faja transicional al pie de monte, entre los ecosistemas de tierra caliente y los ecosistemas de las mesas altas, como los bosques de encino, además en la región llega a estar vinculado con los matorrales submontanos, sean estos inermes o espinosos, formando espesas masas de vegetación durante la temporada de lluvias.

Algunos antecedentes de biogeografía

La historia del concepto de región biogeográfica se remonta a los trabajo de Buffon (1761), quien se percato por primera vez que los grandes mamíferos de las regiones tropicales del Nuevo y del Viejo Mundo no eran los mismos. Esta observación, que después se notó que también ocurría en otros grupos de organismos como aves, reptiles, insectos, arañas y plantas con flores, se ha reconocido como la “ley de Buffon” (Nelson 1978), y puede considerarse como uno de los primeros antecedentes, si no es que el principal, del establecimiento de las regiones biogeográficas.

Sin embargo, fue Agustín de Candolle (1820) quien estableció uno de los primeros sistemas de regiones biogeográficas a escala mundial, tomando como base la distribución de plantas. Candolle definió 20 áreas de endemismo, argumentando que cada una de ellas se caracterizaba por presentar numerosas especies vegetales, algunas de ellas endémicas, cuya distribución estaba limitada por barreras naturales como océanos, desiertos o cambios de tempeatura, o la presencia de plantas competidoras. Mas tarde Candolle incrementó el número de áreas de endemismos a 40.

Es solo después de la aceptación de la teoría de la evolución de Darwin, que Engler (1879) enfatizó la existencia de un aspecto histórico en el desarrollo de las floras de las diferentes regiones. Este autor establece un sistema de cuatro grandes “dominios” (Arcto-Terciario, Paleotropical, Neotropical y “Antiguos océanos)”, el cual a su vez contenía 32 regiones, basados en los aspectos climáticos y fisiológicos de Candolle. Así mismo Engler intentó trazar la historia de cada una de estas floras a partir del Terciario. Algunas de las modificaciones mas importantes de este sistema fueron las de Good (1974), quien nombró a estas grandes divisiones como reinos en vez de dominios.

Desde el punto de vista faunístico, Sclater (1858), dividió al mundo en 6 grandes regiones tomando en cuenta la distribución de las aves, sistema que fue adoptado por Wallace (1876), quien lo aplicó también a la distribución de otro tipo de animales, especialmente mamíferos. Las regiones de Wallace son seis: Paleártica, Etiópica, Oriental, Australiana, Neartica y Neotropical. Este sistema, tanto en sus límites como en los nombres de cada división, ha tenido gran aceptación desde entonces.


En el caso de las regiones biogeográficas, se distinguen varias escalas de acuerdo a la composición de la flora y la fauna; los criterios mas utilizados para hacerlo son:

(1) Porcentaje de taxones endémicos
(2) Tamaño de las diferentes floras o faunas
(3) Zonas de demarcación (cambios o lineas en dónde existe un cambio marcado en la composición de la flora y la fauna, los cuales generalmente coinciden con los límites de un gran número de intervalos taxonómicos.

Sin embargo, de acuerdo con otros autores (Espinosa et al. 2001), una región biogeográfica esta definida por la superposición de las áreas de distribución de dos o mas especies o taxones que le dan identidad y que, de acuerdo con la concepción original de Candolle (1820), reciben el nombre de endémicos. Es por lo anterior que los conceptos de región biogeográfica y taxón endémico se consideran conceptos inseparables.

El criterio de endemismo también sirve para reconocer y caracterizar unidades biogeográficas menores, conocidas como provincias bióticas, las cuales además de distinguirse por la concentración de ciertos endemismos, son relativamente homogéneas en sus condiciones ecológicas, por lo que se caracterizan por un conjunto particular de especies que viven bajo condiciones de fisiografía, clima, suelo y fisionomía vegetal similares (Espinosa et al. 2000)

El concepto de provincia biótica constituye la unidad básica dentro de un sistema jerárquico compuesto por seis categorías:

(1) Reinos
(2) Regiones
(3) Subregiones
(4) Dominios
(5) Provincias
(6) Distritos

El último término puede verse como una variante ecogeográfica ocasional, que se caracteriza por la existencia de especies y/o subespecies de distribución restringida (Cabrera y Willink 1973, Brown y Gibson 1983, Espinosa et al. 2000).

Tomada de: Luna Vega, I., Morrone, J. y Espinosa Organista, D. 2004. Biodiversidad de la Sierra Madre Oriental. Facultad de Ciencias,UNAM, México.

Ficha del libro: http://www.conabio.gob.mx/institucion/proyectos/resultados/FichapubBP014.pdf