Pilateno, Xilitla, San Luis Potosí- Segundo día de viaje etnobotánico.

Vista poniente de Pilateno, El Abra, abertura en la sierra por donde escurre agua. Se dice que es imposible llegar hasta este lugar y el que lo logra se pierde para siempre.
Pilateno es una comunidad Náhuatl de la Huasteca que se ubica al sur de la cabecera municipal de Xilitla, en el estado de San Luis Potosí.
La expresión Pilateno se deriva de dos voces: pill que significa “pequeño” y ateno que significa brocal de pozo, es decir: brocal pequeño. El brocal es la parte sólida que rodea a un pozo de agua que está al nivel de la superficie, con la finalidad de evitar accidentes, esas estructuras que comunmente llamamos “norias” y que por lo general tienen encima un arco que sujeta una polea con una cuerda y una tina para sacar agua de su pozo. 
Al bajar por la terracería que va de Xilitla a Pilateno, aproximadamente unos 9 km de distancia, lo primero que te topas es eso: un pozo donde la gente va por agua. Aunque en la comunidad no hay agua potable, se abastece de agua de los pozos y de los arroyos, aún así las personas la hierven o la cloran para evitar enferemedades gastrointestinales.
 

Terracería rumbo a Pilateno (Fotografía del Dr. E. Estrada).
En la comunidad habitan unas 600 personas de orígen Náhuatl cuyas principales actividades de subsistencia son el cultivo de café, la agricultura, la ganadería extensiva y la venta de artesanías hechas con semillas de plantas  exóticas y nativas. Desafortunadamente aquí también se ve mucho el fenómeno de la migración hacia las ciudades o a Estados Unidos.

Semillas orgánicas para sembrar. Se almacenan en botellas para evitar humedad y roedores.

Maíz criollo (Fotografía del Dr. E. Estrada).

La tarea de la escuela. Los niños de primaria asisten a la escuela rural de la localidad.
La primaria.

La secundaria.

Los alimentos que se preparan son a base de tortillas de maíz, calabazas, frijoles, huevo, papas arróz, chile, semillas y ocasionalmente carne de pollo, cerdo y res, sobre todo cuando hay fiestas. Debemos destacar que Pilateno es una comunidad productora de café de sombra el cual se bebe a diario en la comunidad y se vende en los alrededores.

Tostando café.
Vista desde la cocina.

Vainas tostadas (Fotografía del Dr. E. Estrada).
Existe un grupo de mujeres llamadas “Artesanando juntas” que colaboran en esta actividad guiadas por una asociación civil que reside en el Distrito Federal y que cada cierto tiempo les surte de los materiales necesarios para que puedan seguir elaborando sus artesanías de semillas entre las que destacan collares, aretes, pulseras, rosarios, llaveros y adornos.

Bisutería de semillas.

Artesanando juntas.

Aretes de semillas (Fotografía del Dr, E. Estrada).

Maceta vegetal.
 
En las cercanías pasa el arroyo, en donde las personas lavan su ropa y se van a bañar. Es difícil concebir que envenenen de esta forma el precioso cauce, pero desafortunadamente la falta de una concientización así como de la estructura necesaria para dichas actividades, orilla a las personas a utilizar los recursos disponibles de esta manera tan dañina, pero de fortuna que para eso estamos nosotros, para proponer nuevas técnicas y cambiar el paradigma.

El abra de Pilateno, Xilitla, San Luis Potosí.

Bañandose en el arroyo.

Cortina de vegetación.

Arroyo de Pilateno, Xilitla, San Luis Potosí.
La vegetación del área es bosque tropical subperennifolio (Rzedowski, 1979) o selva mediana subperennifolia (Miranda y Hernández X. 1963), o como lo llamase Henry Puig (1991)  bosque tropical mediano subperennifolio, aquel botánico francés que describió la Vegetación de la Huasteca. Este tipo de vegetación se caracteriza en l sitio por presentar un estrato arbóreo que va de los 15 a los 25 m de altura moderadamente denso, con especies que presentan contrafuertes, un estrato arbustivo denso de hasta 10 m de altura, múltiples epífitas, enredaderas y hongos. En pocas palabras es la vegetación más exuberante del noreste de México.

En el bosque tropical mediano subperennifolio son comunes las epífitas, aquellas plantas que crecen sobre otras plantas sin aprovecharse de sus recursos. Simplemente se anclan y aprovechan la poscición en sus ramas y troncos como puede verse en la imágen.

Los troncos de las especies de árboles que mueren sirven de sustrato para los hongos saprobios.

Pequeños hongos que comienzan su crecimiento. En estos ecosistemas con abundante humedad ambiental es muy común encontrarlos.

Los arroyos concentran gran variedad de especies del bosque que están adaptadas a las corrientes de agua y forman los llamados bosque sde galería, que no son más que bosques adaptados al agua y que son únicos en cada ecosistema.

Especies como el mamey (Pouteria sapota), aguacate (Persea sp.), frijolillo (Cojoba arborea), chaca (Bursera simaruba), higuerón (Ficus cotinifolia), copal (Protium copal), chalahuite (Inga paterno), tzocohuite (Lucuma glauca), puam (Trema micrantha), isip (Chrysophyllum oliviforme), ojite (Brosimum alicastrum) son comunes en el estrato arbóreo.

Atardecer en Pilateno.

La visita que nosotros realizamos fue con el objetivo de conocer más acerca de cómo las comunidades indigenas hacen uso frecuente de los recursos naturales que les ofrece el bosque, específicamente de las esécies arbóreas y nativas del bosque tropical mediano subperennifolio, que además puedan ser usadas para restaurar la gran planicie Huasteca que ha sido devastada a lo largo de los años, convertida en potreros de ganado cebú, cultivos de naranja y caña, llanos sin uso aparente, pozos de petróleo y muchas otras actividades humanas que comenzaron a la llegada de los españoles.


Entrevistas etnobotánicas.

¿Cómo se usan los recursos vegetales? (Fotografía del Dr. E. Estrada).

Entrevista rápida con Don Aristeo, el comisariado ejidal de Pilateno.

Todo el equipo de la materia de Etnobotánica de la Facultad de Ciencias Forestales con las compañeras de Artesanando juntas.
Al término del día salimos de nuevo a Xilitla y nos fue posible observar por último el imponente abra, esa garganta atrayente que se abre entre las montañas en medio de un hálito enervante de la vegetación siempre sumida en eterna humedad. Esperemos que los habitantes de la región sepan usar con sabiduría sus recursos vegetales y que el público en general se anime a conocer estos rincones Xilitlenses con la finalidad de apoyar el ecoturismo y la economía de las familias que habitan estos ecosistemas tan hermoso y vulnerables.

La perfecta sintonía entre orografía, vientos, humedad marítima, temperatura cálida y suelos calcáreos formaron estas selvas que aún cubren el faldeo oriental de una de las sierras más biodiversas de México.

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Perfil histórico cultural de Ciudad Mante

Hace poco más de un mes, tuve la fortuna de acompañar a una querida amiga a su tierra natal, Loma Alta, ejido de Gómez Farías, en la mera huasteca Tamaulipeca a la altura de la carretera nacional 85. Además de eso también me invitó a conocer ciudad Mante, bella ciudad por la cual una vez pasé en el 2006 cuando veníamos un amigo biólogo y yo en un autobús desde Ciudad Valles con destino a Monterrey,  en aquel entonces hicimos un viaje de fin de cursos a la Sierra Gorda, y ya veníamos bastante cansados de regreso que ni me percaté siquiera de las calles de la ciudad, por lo que en esta ocasión si tuve la fortuna, comímos ahí unas exquisitas y gigantescas quesadillas, fuimos al mercado, conocí a las despeinadas, esos camiones atiborrados de varitas de caña directo al ingenio, anduvimos en sus callles y hasta nos tomamos una refrescante agua de guapilla!!! Ya en casa de nuestra amiga, cortamos mangos, mangos de todas variedades, además de los ciruelos de la tierra caliente de la especie Spondias mombin, y ni qué decir de las naranjas, chirimoyas, limones, plátanos, aguacates y gran variedad de frutas nativas y naturalizadas.

Leyendo un poco sobre el Mante, me encontré con esta reseña del cronista de la ciudad, espero la disfruten tanto como yo y se animen a conocer tan hermoso municipio del sur del estado de Tamaulipas.

PERFIL HISTÓRICO CULTURAL DE CD. MANTE

Por: Sr. Juan José Mata Bravo (Cronista de la Ciudad)

La región de lo que hoy es el Mante fué conocida por su nombre huasteco de los “cinco potreros de Tamatán”, palabra que ésta en lengua “Tenek” o huasteca que significa “Lugar de canoas”.

Según diversos documentos, era sumamente insalubre a causa de las inundaciones que sufrían las tierras al desbordarse los ríos regionales, principalmente el río Mante, cuyas aguas permanecían meses sin salida dando lugar a la formación de gruesas capas de lama, que se convertían en campo propicio para la proliferación de zancudos, además de que abundaban los “tábanos”, insecto cuya picadura es sumamente dolorosa. Por ésas razones no se produjeron asentamientos humanos de colonos españoles o criollos, ya que no soportaban la insalubridad de la zona, a la que, sin embargo, reconocían como muy fértil y adecuada para diversos cultivos.

Conforme a investigaciones de varios estudiosos, en éstas tierras vivían tribus indígenas de “recolectores-cazadores”, pero con el predominio de pames, chichimecas y janambres. Sobre todo éstos últimos representaban un formidable escollo para los intentos colonizadores, pues atacaban indiscriminadamente a todos los que pretendieran asentarse en cualquier punto de “Tamatán”.

Refieren distintos relatos que los janambres hostilizaban continuamente a los colonos y cuando éstos trataban de repeler los ataques, los indígenas se refugiaban entre el monte formado, entre otras, por una planta muy espinosa, llamada “choveno” o “sinvergüenza’, de donde no había poder humano que los hiciera salir.

Existen, por otra parte, indicios de que desde muy temprano en la conquista de México, la región de El Mante actual fue visitada por varios misioneros agustinos, entre ellos Fray Juan de Mesa, Fray Nicolás de San Paulo (de apellido Witte); Fray Comelio de Bye y Fray Antonio de Roa, quienes misionaron en sitios como el Tamezín (Tamesí, Tanchipa (Tanchipa) y Tanguanchín; ésto según datos aportados por la doctora Patricia Osante en su obra “Orígenes del Nuevo Santander”.

Pero, según las evidencias disponibles, ninguno de ellos estableció alguna misión u otro asentamiento o, por lo menos, ninguna de las fuentes consultadas da razón de ello. Por lo tanto, los “Cinco potreros de Tamatán”, que también se conocían como el “Frondoso paraje de Canoas”, quedaron fuera de las fundaciones oficiales, inclusive de las escandonianas.

La mala calidad de las tierras de San Juan Bautista de Horcasitas (hoy Magiscatzin, municipio de González), fundado por José de Escandón el 11 de mayo de 1749, obligó a varios de sus colonos a incursionar hacia el lado de la Sierra de Tanchipa, incluyendo los alrededores del nacimiento del Río Mante, donde abrieron al cultivo una gran cantidad de tierras fértiles que les garantizaban excelentes cosechas de maíz, frijol, caña de azúcar, chiles y hasta frutales, con lo que aseguraban la subsistencia y obtenían remanentes considerables para comerciar.

Así, en noviembre de 1750, estando Escandón en visita de inspección en Horcasitas, encuentra ya consumado el hecho de la apertura de estas tierras encontrándola justificada y procede a gestionar la donación de las mismas al obispo de Manila, don Manuel Antonio Rojo de la Fuente y Vieyra, quien accedió a lo solicitado por considerarlo de justicia.

Luego de los trámites y de las diligencias requeridas, Escandón ordena al capitán Juan Antonio de Barberena tomar posesión de las tierras de los “Cinco potreros de Tamatán”, lo que según testimonio del propio Barberena ocurre el ocho de marzo de 1764, levantándose la lista oficial de los colonos mercedados, pertenecientes a las parcialidades de indios huastecos y olives que habitaban en Horcasitas. Miguel Velázquez y Ausencio Hemández representaban a los primeros y Andrés Gómez a los segundos. Treinta cinco colonos fueron ubicados en las inmediaciones del nacimiento del Río Mante y sesenta y seis más desde El Abra hasta Tanchipa.

Con base en éstos datos, algunas personas consideran ésta fecha y a éstos colonos como los fundadores de lo que se conocía como “Frondoso paraje de Canoas”, más tarde “Rancho Canoas”, posteriormente Villa Juárez y actualmente Ciudad Mante.

Sin embargo, debernos reconocer que un reparto de tierras no significa, necesariamente, la fundación de un poblado y, en ese sentido, la actual Ciudad Mante no tiene una fecha precisa de fundación.