Pasado, presente y futuro de los estudios florísticos por la Dra. Sandra Knapp

La Dra. Sandra Knapp es una botánica inglesa que estudia la familia Solanaceae, la misma familia del tabaco, las papas y los chiles, especialmente los de Mesoamérica,  actualmente trabaja en el Natural History Museum de Londres y nos dio una conferencia magistral en el marco del XX Congreso Mexicano de Botánica en la Ciudad de México el día jueves 8 de septiembre del 2016 sobre porqué los estudios florísticos siempre estarán vigentes entre los estudios de la botánica.

Resulta que inventariar las plantas ha dejado de tener importancia en el gremio de la botánica, debido a que solemos pensar que ya no hay nada qué descubrir o ningún mérito experimental tiene hacer un listado de las plantas en determinada región, incluso hay revistas o journals botánicos que ya no están aceptando estudios florísticos para publicar y esto se ha vuelto una desventaja para quienes estudiamos la florística.

Sin embargo, el estudio de la florística siempre será importante porque las comunidades de plantas no son estáticas, están constantemente en cambio, y más con los factores del antropoceno, saber cuántas, cúales y dónde están las plantas que nos rodean jamás pasará de moda.

Les dejo entonces un video que grabé sobre la conferencia de la Dra. Knapp, gracias al Ing. Gabriel Rubio Méndez por prestarme su tableta para poder transmitirles este video.

 

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Mapa de la vegetación primaria, secundaria y usos de suelo de México

México no siempre fue como lo vemos: ¿Te has peguntado si los paisajes que ves cuando transitas por las carreteras de México siempre han sido iguales?, la respuesta es no. Las actividades humanas han transformado profundamente el paisaje, el siguiente mapa nos muestra hasta el 2013 en color verde las áreas con vegetación primaria u original, en naranja las áreas con vegetación original transformada, en rojo las áreas sin vegetación original y donde se desarrollan actividades agropecuarias y en negro los asentamientos humanos y las zonas urbanas e industriales donde la tierra ha sido reemplazada por concreto. ¿Hay zonas de vegetación primaria en el lugar donde habitas?, ¿Qué pasaría si pudiéramos recuperar más extensión de vegetación primaria y regular nuestro crecimiento humano?, ¿Qué pasará cuando ya no haya áreas de vegetación primaria?, estados como Veracruz, Tlaxcala, Aguascalientes, Guanajuato, Puebla y Morelos son los que menos vegetación primaria tienen, mientras que la península de Baja California, Sonora, Chihuahua y Coahuila son los que conservan más vegetación primaria. Observar y cuestionarnos es el primer paso para la acción.

Las selvas del norte de Veracruz, sur de Tamaulipas y oriente de San Luis Potosí

En algún punto de Ozuluama de Mascareñas, Veracruz.

Las selvas que otrora cubrieron la llanura costera del Golfo son ahora un mosaico de potreros, inimaginable que antes este mosaico fue un corredor ininterrumpido de selvas medianas y selvas altas que ahora quedaron rezagadas con mucho esfuerzo en la región de Los Tuxtlas y escondidas entre las cañadas de algunos municipios de la Huasteca como Zontecomatlán en Veracruz, Huazalingo en Hidalgo, Xilitla y Tamasopo en San Luis  y Gómez Farías en Tamaulipas…quizás también algunos otros manchones casi inexistentes en cañadas protegidas.

Entonces, ¿Cómo quejarnos del aumento de la temperatura, de las lluvias tempestuosas que duran minutos y se van, de la sequía, de los cultivos sedientos de agroquímicos, de las cabezas de ganado flacas, de la falta de abejas, de las enfermedades, de los huracanes, de la falta de oportunidades si hemos talado el 99% de las selvas de la llanura costera?

Caña, ganado y petróleo son pilares del arraigo de la llanura huasteca, son sinónimo de orgullo, de identidad y de cultura, sin embargo, en donde casi todos ven vastos cañaverales con su capomo, manadas de vacas gordas que andan en los potreros y sendos pozos petroleros con sus llamas iluminándolo todo día y noche, yo veo monocultivos de agroquímicos causantes de cáncer, pérdida de la biodiversidad de manera irreversible, paisajes fragmentados, contaminación de aire, tierra y suelo por efectos de la extracción de hidrocarburos y por su puesto una simulación de una realidad que no es sostenible. Simplemente para mi las piezas no encajan y me encantaría poder cambiar eso o al menos hacer ver a más personas que la pérdida de los ecosistemas originales es un suicidio.

Sin embargo, siendo una zona tropical, es mucho más sencillo volver a tener ecosistemas muy parecidos a los originales a través de procesos de restauración, solo faltaría la voluntad de las personas en transformar sus ranchos, parcelas, predios de monocultivos y potreros a ecosistemas originales, pero nadie lo haría de ésta forma, a menos que quisieran dedicarse exclusivamente a la conservación, cosa que es muy improbable el día de hoy, pero, siempre existen alternativas, en este caso la agroforestería y la permacultura que con sus técnicas podrían devolverle conectvidad a las selvas de la llanura con las del sureste de México en Campeche , Yucatan y Quintana Roo y ser motor de vida para la biodiversidad, protección contra huracanes, generadoras de agua y tierra fértil. Pero no siguiendo las mismas técnicas que dictan los agrónomos de antaño, sino, adaptándonos a los procesos de la naturaleza, no contrarrestándolos u omitiéndolos.

Si seguimos haciendo las cosas como las hacían nuestros abuelos en el sentido de creer que todo durará para siempre, pronto México será un país de refugiados ambientales.

Ya hay manuales de permacultura tropical, poco a poco iré subiendo información sobre sistemas agroforestales y me sentiré satisfecha si al menos alguien más se atreve a imaginas la llanura Huasteca de nuevo cubierta de selvas, ya es un paso hacia otra visión.

Buscan la creación de un corredor biológico en la Sierra Gorda. Por Esmeralda Trueba

Respecto a las poblaciones de Guacamayas verdes en la Sierra Madre Oriental del estado de Querétaro, les transcribo el siguiente reportaje que me ha parecido excelente. La nota original la puedes leer aquí.

Querétaro cuenta con muchos atractivos turísticos, pero existe uno que poca gente conoce y se trata del Santuario de la Guacamaya Verde, en Arroyo Seco./foto: M.Mallet

La entidad cuenta con muchos atractivos turísticos, pero existe uno que poca gente conoce y se trata del Santuario de la Guacamaya Verde.

Entre las ‘especies bandera’, concretamente en la Reserva de Biosfera de la Sierra Gorda de Querétaro, habita en el llamado ‘Sótano del Barro’, municipio de Arroyo Seco, la guacamaya verde; cuyo nombre científico es: Ara militaris .

Se le denomina “especie bandera” a animales o plantas que son elegidos como símbolos, y que son usados para proteger y preservar su hábitat.

Gracias a esta especie, los habitantes de la comunidad de Santa María de Cocos han logrado un beneficio económico, y con ello una razón para proteger la biodiversidad que habita en la zona; que apoyados por investigadores extranjeros y nacionales, han promovido la conservación de este sitio y con ello buscan la creación de un corredor biológico.

Cabe precisar que el estado de Querétaro cuenta con muchos atractivos turísticos, pero existe uno que poca gente conoce y se trata del Santuario de la Guacamaya Verde que se ubica en esta comunidad, en donde también se tiene el ‘Sótano del Barro’, que es el segundo más grande del mundo con 450 metros de profundidad y 300 metros de diámetro.

Una de las peculiaridades de las guacamayas verdes es que tras el paso de los años, su población no ha incrementado pese a que año con año se registra que tienen crías, sin embargo, desde el 2013 al 2016 el número de aves se ha mantenido entre los 79 y 80 ejemplares.

Esta situación ha intrigado a los científicos y propiciado la investigación para identificar las razones por las cuales no se da un incremento considerable de población.

A través de la asociación United Corridors A.C., dirigida por la bióloga, Jennifer S. Lowry, en 2013 se creó el programa ‘Monitoreo comunitario de la Guacamaya Verde’, que se ha implementado en dos comunidades de la sierra gorda queretana, una de ellas es en Santa María de Cocos y la otra, en Sauz de Guadalupe, municipio de Pinal de Amoles.

Este proyecto, a decir de la directora de United Corridors A.C., consiste en la enseñanza en ciencia y educación ambiental, ecología; el cuidado de la especie y como tomar los datos en sesgos; dirigido directamente a los habitantes de la comunidad.

“Tenemos dos monitores de las comunidades que están tomando datos para checar la calidad de los datos, con esto puedo revisar y darles retroalimentación y como pueden mejorar. Tenemos un método que usamos que se llama “El Doble” alrededor, entonces en cada punto hay dos monitores y con esto vamos midiendo y ver si hay cosas a controlar; tienen cámaras también entonces toman muchas fotos y videos y con esto podemos contar las guacamayas. Es un proyecto de ciencia ciudadana, es un proceso en general y entonces necesitamos aprender de ellos y ellos de nosotros”, indicó.

También se brindan talleres para especificar aspectos que se captan en la experiencia en campo y con ello se especializa a los monitores comunitarios.

Jennifer S. Lowry explicó que aunado a este proyecto base, desde hace un año se implementaron tecnologías de punta en la investigación de esta especie, que consistió en la liberación de una guacamaya en cautiverio -que con permiso de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y con todos los estudios de salud genética-, se le colocó un collar con GPS, para su monitoreo.

“No sabemos realmente como se mueven las guacamayas durante migración, que usualmente es entre dos a tres meses cada año. Esta guacamaya se llama Petra Herrera que liberamos el 15 de septiembre del año pasado y arrojó datos muy interesantes; parece que las guacamayas gastan mucho tiempo durante migración en Guanajuato, el año pasado fue año de piñón e investigando en estas comunidades nos confirmaron que llegaban ahí guacamayas. Esto es uno de los beneficios de ciencia ciudadana”, indicó.

Una de las consecuencias de esta investigación es que con ello, se está iniciando el corredor de conservación, por medio de la caracterización del hábitat, es decir, la identificación de las distintas especies que hay.

La bióloga explicó que el Sótano del Barro es fuente de población para la guacamaya queretana, aunque busca otros sitios (hasta 150 kilómetros) para alimentarse, que son las zonas, donde también se está buscando su conservación.

Afirmó que la tecnología que se aplicó en Petra fue muy efectiva para el estudio de esta especie, ya que baja los datos por medio del satélite y siguen al ave en todo su recorrido de migración.

Algunos otros de los resultados que ha arrojado esta investigación es que parece ser que existen tres parvadas que migran a distintos sitios, sin embargo, es necesario seguir explorando a la especie.

La especialista detalló que tan solo un collar tiene un costo de 4 mil dólares, sumando el costo que representa bajar los datos, que oscila entre 20 y 50 dólares cada mes, y depende la programación del collar.

Las miras de esta investigación siguen con rumbo a identificar qué pasa con la población, y por qué no están aumentando.

“En 2013 tuvimos un conteo de 81, el año pasado fue de 79 y este año 79. Parece estable y es muy interesante porque fue de un estudio publicado en el 99 y fue lo mismo como de 80, y esa es otra cuestión, porque si cada año tenemos como 13 hoyos activos (nidos) ¿Por qué la población no está aumentando? se están dispersando a otras poblaciones, no hay comida suficiente, impactos humanos. Esta es de las preguntas que estamos investigando”, afirmó.

Hasta el momento, Jennifer S. Lowry indicó que solo se tienen especulaciones de lo que puede generar esta situación, que puede ser por depredadores naturales como el halcón cola roja, los coatis o tejones. También pudiera hablarse de fragmentación de bosque y su hábitat, ya que migran para conseguir alimento. E incluso dijo es también atribuible a la tala clandestina, o bien a la caza furtiva, que aseguró se ha detectado.

Si bien los trabajos de conservación se están realizando en conjunto con el Consejo Nacional del Ambiente (CONAM), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), SEMARNAT, las comunidades y los municipios; es indispensable la aportación económica de las distintas instancias, así como de particulares o bien empresas que promuevan el rescate de estas especies que con la evolución, requieren de mayor monitoreo, a sabiendas que la implementación de estas tecnologías son altamente costosas; por ello, dijo, es muy importante la colaboración de las empresas.

Se ha detectado que existen -en mínima cantidad- mutaciones de guacamaya verde, sin embargo, es indispensable continuar con las investigaciones para identificar la raíz de estas modificaciones genéticas, que pudieran atribuirse a minerales que hay en la zona, aunque de momento no existe la certeza, hasta que no se continúe con estos estudios.

En este tenor, Ricardo Benito, colaborador en el proyecto, aseguró que estas investigaciones son tan caras que no están subsidiadas como se requiere; por ello refirió, que mientras la sociedad se involucre en esta conservación, el estado de Querétaro pudiera tener grandes alcances en la preservación de esta y muchas otras especies endémicas.

También afirmó que una de las grandes bondades de esta conservación es que beneficia no solo a las especies, sino a toda una comunidad que en esfuerzo conjunto protegen la zona, que bajo un empoderamiento y sus propios reglas dan acceso al turismo; generando así, una fuente de ingresos y con ello un sistema de conservación bien establecido.

“Cuando la gente del ejido se da cuenta que a través de las guacamayas pueden tener un ingreso, se controla esa gente (turistas), o sea, que no venga la gente a hacer lo que quiera, sino lo que ellos quieren; es un sistema bien establecido. Les genera un ingreso, una actividad, entre otras cosas… es muy interesante para ellos, y entonces viene la conservación, para que haya guacamayas que nos dan de comer, pues hay que cuidar el bosque, sino se van a ir”, narró.

Y es que indicó que los visitantes llegan queriendo hacer lo que les dé “la gana”, se encuentran con tanta naturaleza que no les importa dañar un poco, sin embargo, esta ideología la traen miles de personas al año y genera un gran impacto de gravedad al ambiente.

Esta zona fue decretada como un Área Natural Protegida el 19 de Mayo de 1997, año desde el que se cuida y conserva la biodiversidad y los recursos naturales de la zona y que hoy también es protegida por sus propios pobladores, que ya ven en este atractivo natural una forma más de vida.

Claro ejemplo es Santa María de Cocos, donde se conformó un comité de rescate y protección de la guacamaya verde, presidido por el señor, Ángel Suarez González e integrado por 27 socios.

“El trabajo que tenemos nosotros con las guacamayas es protegerlas, en el comité somos 27 socios y de ahí estamos formando equipos de 5 y cada semana trabaja un equipo, si en esa semana no vienen personas, pues no ganan nada, pero si viene el otro equipo y con ellos si viene gente pues ellos si ganan todo”, afirmó.

Pese a que se trata de una cuestión de suerte dijo, todos tienen responsabilidades, que es hacer la limpieza del albergue; mismo que se creó con la intención de dar hospedaje a los visitantes y que hoy ya cuenta con 18 habitaciones para albergar a cerca de 60 personas.

Para comenzar con la aventura al Sótano del Barro, Santuario de la Guacamaya Verde, indicó, primero se les informa a los visitantes sobre el recorrido que se emprende, ya que el terreno es pedregoso y solo hay dos formas de subirlo: caminando o en mula, aunado a que el recorrido al sitio es de un tiempo aproximado de 2 horas.

En punto de las 4 de la mañana, los turistas deben estar listos para comenzar el viaje, para llegar al despertar de la Guacamaya y vislumbrar su vuelo en la búsqueda de alimento.

“Nosotros les advertimos porque ya yendo a mitad de cerro o antes ya dicen: “¡Ay! me hubiera traído una mulita” pero ya no se puede (…). El recorrido es a las 4 de la mañana para llegar ahí a las 6: 10, descansar un ratito y ver la hora en que salen todas las guacamayas, porque si pueden ir después, pero no les aseguramos que haya hartas guacamayas como en la mañana; pero sí se les asegura que verán un verdadero espectáculo natural, una chulada”, indicó.

El santuario se enaltece con el vuelo de estas aves, que brindan una vista sorprendente al visitante, que a 300 metros de distancia logra ver esta especie que con su colorido plumaje, ofreciendo así, un espectáculo natural.

En la permanencia del sitio solo se percibe el sonido de la guacamaya que junto a otras especies de aves como el colibrí, el halcón, venados, pumas, tigrillos… dan vida a este espacio natural.

En lo que respecta a la afluencia turística, el señor Ángel indicó que en Semana Santa y en el mes de diciembre es la temporada en que más gente visita este santuario y que de acuerdo a su libreta de registro son visitantes del estado de Querétaro, México y de países como Canadá, Estados Unidos, Colombia, Brasil, y hasta de Europa.

El presidente del comité, informó que parte de las acciones que se realizan para la protección de la especie, es permitir que investigadores cuiden de la especie.

“Acá tenemos dos biólogas Jennifer y Karina y ellas consiguen algunos proyectos para monitorear el sótano y aquí hay equipo de muchachas que monitorean, se van hasta dos o tres días”, indicó.

Aunado a ello dijo, se está trabajando con instancias para el apoyo para el crecimiento del albergue y con ello la detonación del turismo. Aunque también hay zona de acampar y renta de cabañas.

A pesar de que se tiene este acceso libre, refirió que la regla que todo turista debe acatar a su llegada es no subir solo al sótano, no introducir drones, no hacer uso de flash y -sobre todo- no tirar piedras al sótano.

El señor Sotero Hernández Montoya, guía turístico, durante el ascenso al sótano relata las experiencias que como comité han transitado, en donde explica que si bien esta representación estaba unida al “Grupo Ecológico Sierra Gorda”, decidieron tomar por su propia cuenta la administración y conservación del sitio y emprender trabajo en conjunto con las instancias federales.

Es por ello que desde hace treinta años se detona y protege este sitio, aunque arrepentido aseguró, antes no valoraban lo que tienen sus tierras:

“Más antes no sabíamos lo que teníamos, la diversión era al contrario, veníamos acá en forma de disfrutar nosotros, bajábamos piedras al abismo, porque se oían como caían y entonces salía mucha guacamaya; estoy hablando de unos treinta y tantos años, hasta que un día el gobierno puso un grupo de voluntariado quienes mandaron a capacitar a la gente y de ahí para adelante supimos valorar lo que tenemos y ahora al contrario es llegar ahí con las manos vacías y guardar respeto”, indicó.

Incluso informa al turista sobre el alimento del ave que puede variar desde chamali, ave del paraíso, mojoque, oshite, capón, la semilla de chaca y frutas.

Invita también a los turistas a regresar en el mes de mayo, que dijo, es cuando en esta zona de Querétaro se festeja el “Día de la Guacamaya Verde”.

Explicó que el pertenecer a este comité representa un trabajo muy arduo de gestión y de amor por la tierra ya que dijo, hay que estar haciendo constantes gestiones para lograr recursos de las diferentes instancias, poder dignificar la zona, los espacios para los turistas. Además de respetar los acuerdos que hay en las tierras, puesto que a diferencia de otros países, en México las áreas naturales y protegidas tienen pequeños propietarios o ejidatarios.

Vivimos entre dos grandes Reinos

Anque en nuestro imaginario nos congregamos respecto a líneas invisibles que separan los “países, estados, municipios, comunidades…”, existen líneas totalmente visibles que separan de manera natural los territorios continentales, llamados Reinos Biogeográficos, que a su vez se dividen en provincias biogeográficas. 

Éstas líneas se acomodan de acuerdo factores abióticos como la latitud planetaria, las corrientes oceánicas, la forma de los continentes, la fisiografia (relieve), la edafología (suelo), la insolación, la altitud y demás factores que determinan el clima y a su vez originan el arreglo de los factores bióticos como la flora y la fauna. 

A lo largo de la historia, diversos autores han dividido a México con éstas líneas visibles como las Regiones Botánicas de Humboldt (Caliente, Templada, Fría), Martens y Galeotti (Caliente de la Costa y de las Barrancas, Templada de la zona caliente, de los helechos arborescentes, de los pinos y de los cactus, región fría inferior, media y superior); Grisebach (Caliente, Fría del Altiplano, Templada Atlántica y Templada Pacífica); Hemsley (Norte y Sur), Smith (Región Neártica y Región Neotropical), Goldman y Moore (18 regiones), Stuart (17 regiones), Rzedowski y Reyna (Florísticas), Casas y Reyna (Herpetofaunísticas), Ramírez y Castro (Mastofaunísticas) y Ferrusquía (Morfotectónico-Bióticas). 

Aunado a la anterior partición natural del territorio continental, los grupos humanos han desarrollado su cultura de acuerdo a los atributos naturales que les rodean en la provincia biogeográfica donde se establecen, conformando así las regiones bioculturales, por ejemplo, grupos humanos de las llanuras desarrollan estrategias de adaptación a su entorno distintas a grupos humanos que se desarrollan en islas o en barrancas, desde su alimentación, vestimenta, vivienda hasta su lenguaje y cosmogonía, todo el conocimiento de los pueblos es reservorio vivo de las regiones bioculturales. 

 

Niños nadando en el río en una comunidad con vegetación de selva alta perennifolia.

La simulación de las líneas de los países ha delimitado y disgregado de manera forzada a las líneas naturales en las que se divide nuestro territrio, al grado de ser casi desconocidas para la mayoría de nosotros, por ende, se nos ha enseñado a conocer la biodiversidad de otras zonas antes que la propia, porque se nos incita a que ciertos modos de adaptación al entorno son mejores que otros, se nos ha adoctrinado subconscientemente que es más deseable por ejemplo, comer spaghetti antes que un plato de frijoles, o es mejor la simbología de un león que de un coyote. 

Parte fundamental de la crisis ambiental que vivimos se debe a que no valoramos la biorregión donde vivimos y mientras no entendamos que somos parte de biorregiones más que de países, la crisis ambiental no podrá ser confrontada. 

Si quieres conocer la biorregión donde habitas, localízala en el siguiente mapa, investiga si en ella hay regiones bioculturales y trata de adaptarte lo más posible a ella, es única e irrepetible en el mundo aunque se nos enseñe a replicar la cotidianidad de otras culturas. 

Cañaverales por sistemas agro-forestales

Acabo de leer hace un rato que para fabricar una botella de pet con capacidad de un litro para contener agua se necesitan 4 litros de agua. Creo firmemente que hemos perdido la lógica de la existencia…

 

¿Cómo es posible que para hacer una botella de agua de un litro gastemos otros 4?, ¿en qué momento nuestros flamantes ingenieron industriales perdieron la razón y comenzaron a dejarse seducir por los economistas y comenzaron a diseñar basura?, tanta tanta basura, ¿no sentirán en las noches remordiemiento por fabricar tantas tonterías inservibles?, ¿sabrán siquiera las consecuencias de sus diseños inútiles?, ¿tan ciegos somos?, ¿No podemos diseñar filtros y programas de captación ciudadana de agua, fraccionamientos con ecotecnias, botellas irrompibles para llenar de agua en fuentes oficiales de agua potables instaladas por toda la ciudad y la red carretera?, ¿no sería eso más sencillo?. Tal parece ser que no.

Me preguntaba entonces porque valoramos tanto algunos alimentos sobre otros, vaya que la burra no era arisca como decimos en México, la han hecho arisca y si el campo donde ahora vivo es un mar de caña entre sierras tropicales no es más que por la demanda de una población sedienta de azúcar.

 

Es que las soluciones yo las veo tan obvias que me doy de topes, o quizás este muy equivocada, pero definitivamente no concibo la idea de tumbar la vegetación para poner un cañaveral que año con año requerirá toneladas de agua y agroquímicos y que al final del ciclo desprenderá dióxido de carbono cuando se queme.

Pocas son las plantas a las que somos verdaderamente adictos: trigo, máiz, arróz, soya, avena, azúcar, café, cebada, tabaco…Un día sin ninguna de estas plantas sería un caos para muchas personas, pero ¿porqué?, ¿porqué hemos cambiado tanto nuestra dieta hasta ponernos enfermos y obesos?. en México solamente existen más de 4000 plantas con potencial alimenticio y medicinal, entre quelites, hierbas, frutas, semillas y raíces, si bien el maíz es la base, tampoco tenemos que alimentarnos todos los días de maíz, ni tomar todos los días café o chocolate.

Cañaverales en zonas planas y selva en zonas accidentadas.

El caso de la caña me suena terrible porque es un cultivo depredador, requiere cambiar totalmente el ecosistema, sin contar que requiere muchísima agua y agroquímicos, un cañaveral sin asistencia de riego y orgánica dará buenos rendimientos a lo sumo cuatro años antes de tener que cambiar la vocación de la tierra, un cañaveral con agroquímicos y sistemas de riego dará hasta 10 años de buenas cosechas.

Me imagino que en podríamos transformar sendas hectáreas de cañaverales de los valles huastecos del sur de Tamaulipas, norte de Veracruz e Hidalgo y oriente de San Luis Potosí por sistemas agro-forestales, por ejemplo frutales como papayas, guayabas, mangos, cocos, guamuchiles, palmas de coyol y palmito, tamarindos, mameyes, zapotes, chicozapotes, liches, ciruelo criollo y demás plantas adaptadas a la región, en donde el suelo estuviera protegido por ellos y además se pudiera pastorear ganado, en donde no hubiera necesidad de tener agroquímicos y las mismas heces del ganado abonaran la tierra, con muchísimos nichos ecológicos en la copa, el tronco y las raíces de los árboles, algo imposible en los monótonos mares de caña, serían inmensos bosques comestibles acompañados también de productos maderables, que si bien no son ecosistemas naturales,  sí serían sistemas agro forestales diversificados que ofrecen una mayor diversidad al paisaje huasteco.

 

La primera gran ventaja sería la tranformación radical de ecosistema a algo más diversificado. Tendríamos protección del suelo, diversificación de nichos para la biodiversidad, diversificación de productos y energía, por ejemplo si un día una plaga atacara la caña, no habría grandes pérdidas por la variedad de plantas, por el amplio mosaico de productos, ya sean alimenticios como fruta, forrajes como ciertos árboles, medicinales como muchísimas herbáceas, maderables, textiles, para ebanistería y construcción, como todavía podemos encontrar casas hechas con troncos de palma apachite (Sabal mexicana).

 

Comunidad de Buenavista, Tamasopo, SLP, con variedad de especies que hacen un mosaico.

La segunda gran ventaja está la reducción del uso de agroquímicos y la exigencia de agua que en casos extremos ha llegado a secar cascadas como la de Tamul en San Luis Potosí, además que también reduciría enormemente las emisiones de gases de efecto invernadero por la quema de la caña en la llamada “zafra” y por los procesos que se llevan a cabo en los ingenios, ayudando así a combatir el calentamiento global. No es casualidad que ahora llueva menos que antes en la Huasteca, pues la selva ha sido cambiada por caña.

Riego tecnificado de caña con aguas del Río Gallinas, cerca de la comunidad de El Chino, Tamasopo, SLP.

La tercera gran ventaja sería la repartición del trabajo. La caña es un trabajo muy árduo; sembrarla, cortarla, quemarla, transportarla, procesarla… no así el trabajo en los sistemas agro-forestales como la ganadería, la recolección de plantas medicinales, el cuidado de especies menores, la recolección de leña, la obtención de madera y otros saberes que mujeres, niños y personas de edad realizan a pequeña escala en sus solares, además mucho de éste producto se puede transformar, como la madera en muebles, en artesanías, en enseres y utensilios, los productos animales también como quesos, mantequilla, huevo fresco, carne orgánica, carne salada o cecina, la fruta también a mermeladas, deshidratada, en bebidas, incluyendo así a más personas de más edades que las que pueden trabajar en el ingenio.

Árboles aislados y cordones de vegetación entre cañaverales en la comunidad de El Aguacate, Tamasopo, SLP.

Finalmente la cuarta gran inversión de cambiar el cañaveral por los sistemas agro-forestales sería en nuestra salud, si hay tantos cañaverales es porque la población promedio consume monstruosas cantidades de azúcar cada día y si nos ponemos a reflexionar, todos, absolutamente todos conocemos a alguna persona con diabetes, hasta niños, ¿es realmente necesario comer tanta azúcar?

Éstas razones poderosas son por las que yo veo tan inconcebibles estos océanos de caña en la Huasteca, afortunadamente, todo se puede cambiar a sistemas agro-forestales y estamos a tiempo.

Mapa de los ejidos de México para Google Earth y ArcGis

Muchos de nosotros quienes trabajamos con la biodiversidad, los ecosistemas, la protección del territorio, los cultivos en fin, los que trabajamos en el campo, nos será de muchísima ayuda tener el shapefile o el kmz de los ejidos de México, un tipo de archivo que se usa en programas cartográficos como Google Earth, ArcGis o Qgis.

¡Espero les sea de mucha ayuda! Les dejo el link de descarga.


Descargar Mapa de los Ejidos de México.