Aguas subterráneas de la sierra madre oriental

Las aguas subterráneas son aquellas que se confinan al subsuelo y contrario a la creencia popular de que bajo nuestros pies corren extensos ríos entre cavernas, los acuíferos o el agua subterránea suele estar contenida entre los poros de las rocas que funcionan como esponjas y su acumulación por la filtración del agua superficial hacia el subsuelo es un proceso muy lento que puede avanzar unos pocos milímetros al día. Sin embargo existe una excepción a la regla, en donde ciertos tipos de rocas solubles permiten que el agua las horade a través del proceso de karstificación y forme en ellas profundas galerías subterráneas bajo las montañas en donde efectivamente pueden correr ríos. 
Las rocas solubles suceptibles a la karstificación son los yesos y las rocas carbonatadas mejor conocidas como calizas. La sierra madre oriental está formada de calizas, rocas provenientes de las conchas de los animales marinos, por lo que el agua ligeramente ácifidicada proveniente de la lluvia ha sido capaz de labrarles una red extensa de galerías, cavernas, simas, grutas y cuevas en donde también a veces podemos encontrar ríos subterráneos y surgencias de agua, llamadas fuentes vauclusianas o mejor conocidas como manantiales.
Una fuente vauclusiana es una surgencia de agua que brota intermitentemente y que se da en regiones kársticas a través de un conducto subterráneo que funciona como sifón y que requiere que el agua alcance un determinado nivel para recargarse, dependiendo de las lluvias que caigan en la región. El nombre de vauclusiana procede de un manantial cerca de Avignon, en Vaucluse, Francia.
Ya en anteriores entradas he hablado del cañón de jaures y la fuente vauclusiana del volcancito un ubicado cerca de éste cañón dentro del municipio de Linares, Nuevo León, el manantial del volcancito, el cual presenta caras muy diferentes depndiendo de la época del año. En febrero del 2013 lo encontramos vacío y debido a que no tenemos equipo ni experiencie en espeleología decidimos no continuar para encontra el fondo.
Cueva del volcancito el 6 de febrero del 2013.

Posteriormente acudimos a verlo en octubre del 2013. En septiembre de ese año hubo unos increíbles aumulados de lluvia en la zona al paso del huracán Ingrid, por lo que la surgencia estaba llena y pudimos ver el volcancito lleno.

El volcancito el 9 de octubre del 2013.

Corriente del volcancito el 13 de octubre del 2013.
El invierno del 2013-2014 fue anormalmente húmedo, históricamente no se tenía registro de tanta lluvia en épocas invernales, sin contar que fue el más prologadamente frío y con más tormentas invernales por lo que era obvio que el 4 de enero que fuimos de nuevo lo encontrásemos lleno de agua, tanta que no nos fue posible acercarnos a la bocacueva. 
El volcancito, 4 de enero del 2014.

En nuestra última visita al sitio el nivel del agua había bajado después de 10 meses y la corriente se encuentraba calma, tanto que fue posible ver a través de la claridad del agua hasta donde se pierde el fondo de la cueva, la cual continúa.

El volcancito el 9 de noviembre del 2014.
 
Entrada a la cueva del volcancito. 9 de noviembre del 2014.
Profundidades de la cueva inundada, 9 de noviembre del 2014.

En la primera fotogrfía de la serie se observa la misma cueva sin agua.
Y es así como la sierra madre oriental es una muestra de los procesos geológicos propios de las formaciones calizas y existen en ella una variedad de fuentes vauclusianas como la surgencia de Tambaque en San Luis Potosí y la cueva de Jalpan, más todas aquellas que están en el carso huasteco y de donde nacen ríos y arroyos. Son tanta la fascinación hacia estas zonas donde nace el agua que incluso se les asocia a deidades que habitan en las profundidades y de cuyo folklore ha escrito el antropólogo francés Guy Stresser Péan.
La cueva de Tambaque, San Luis Potosí, en época de secas.
Cueva de Jalpan, Querétaro.
El folclor de las fuentes vauclusianas entre los huastecos
En la parte sureste del estado de San Luis Potosí, México, las montañas calcáreas de la sierra madre forman una serie de pliegues paralelos, similares a los de la región de Jura, en Francia, que abarcan toda la gama de fenomenos kársticos clásicos: cuevas, simas en la superficie de las mesetas, llanuras superficiales cavadas por el agua (lapíaz), etc. Un línea de potentes fuentes vaculusianas-situadas a la salida de un sifón cártstico- de flujo a menudo muy variable, marca el límite oriental de esta región caracterizada por el plegamiento del terreno.
Dichos fenómenos geológicos así como el hecho de que las nubes arrastradas por los vientos alisios parezcan dirigirse siempre hacia la sierra madre – en cuyas laderas terminan deteniéndose, por regla general- han dejado una fuerte impresión entre los huastecos.
Lo anterior ha dado lugar a diversos mitos, según los cuales los cerros están huecos y en ellos eligen su morada los dioses del rayo. Éstos últimos organizan fiestas y balies cuyos ecos creen escuchar los indios en el eco de las aguas subterráneas. Los alegres convidados salen después a la superficie a través de las fuentes vauclusianas, para acompañar hasta el mar las aguas a su cargo. A estas alturas se trata ya de seres degenerados y envejecidos por los placeres sexuales, embriagados por el agua preciosa que vertieron y bebieron anteriormente. Sin embargo, a su llegada al mar, esa agua -imagen del licor de inmortalidad- les garantiza finalmente el sueño mágico de la embriaguéz, seguido por una resurección y un retorno a la juventud.
Guy Stresser-Péan

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El Cañón del Río Pilón

El río pilón nace en las profundidades  encañonadas de la sierra madre oriental del estado de Nuevo León, en el municipio de Rayones y sus aguas son afluentes del río San Juan, el más caudaloso del estado que a su vez forma parte de la cuenca del Río San Fernando.

Al bajar por la sierra ha creado otro cañón que desemboca en el municipio de Montemorelos, junto a la comunidad de Puerta de la Boca. Desde aquí se puede realizar un recorrido ameno entre el cauce, aunque debido a los huracanes Alex en el 2010 e Ingrid en el 2013 las aguas han dejado en malas condiciones los caminos, que definitivaente es algo positivo pues evita la circulación masiva de vehículos 4 x 4 que maltratan el cauce del agua.
Entrada al cañón del río pilón desde la comunidad Puerta de la Boca.

La vegetación que domina en ésta zona que se ubica a 600 msnm es de matorral submontano.

Aunque también podemos ver que al lado del cauce hay manchones de vegetación riparia la cual está representada por los hermosos sabinos o ahuehuetes (Taxodium mucronatum) el árbol de México.

El agua baja cristalina desde el municipio de Rayones.
El recorrido comienza a un lado del cauce, donde es posible ver una gran biodiversidad, desde plantas en floración tanto rupícolas como acuáticas, insectos, aves y rastros de otros organismos. Se puede ir a un lado del agua observando la vida asociada al agua que corre así como a las laderas rocosas que enmarcan el cauce del agua como lo son plantas asociadas a taludes rocosos y de piedra conglomerada.
Egagrópila de tecolote o lechuza, se puede observar la carcasa de un insecto de color verde brillante.

Grilleta Pterophylla beltrani.

Crasa que es muy utilizada como ornamental en las casas. Sedum palmeri.

Otra crasa que también es muy usada como ornamental. Sedum wrigthii.

Un microecosistema de las rocas: lechuguillas, crasas y siemprevivas entre los atisbos de suelo entre litosoles.

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Pata de vaca Bauhinia machranthera, la planta más ampliamente distribuída en la sierra madre oriental.

Un saltamontes inmaduro, se le pueden observar sus pequeñas alas sin desarrollar del todo.

Una Mascagnia macroptera, una planta característica del matorral submontano.

Frutos de Mascagnia macroptera.

Frutos ya secos, adentro contiene su semilla. La especie macroptera se refiere al ala grande que cubre la semilla.

Otra vista de los frutos de Mascagnia macroptera.

Una planta muy asociada a los cuerpos de agua: Lobelia cardinalis.
Más adelante como a 1km de distancia de Puerta de la Boca se encuentra un venero. Los veneros son salidas de agua a través de la roca, esto se debe al proceso geológico a través del cual el agua de lluvia que cae sobre las montañas se filtra entre las grietas de la misma llegando por gravedad a los huecos subterráneos que hay en ellas, especialmente las montañas de orígen sedimentario que son de rocas muy porosas y permeables, cuando el agua que se junta dentro de los montañas llena las cavidades se forman acuíferos que buscan filtrarse por alguna grieta más abajo por gravedad, el agua se sigue acumulando y la presión aumenta busca salir por las zonas más blandas de roca creando así los veneros que escurren hacia la libertad, brindándonos del agua limpia. En el recorrido está un venero impresionante, el más impresionante que hayamos presenciado. 
Venero en el cañón del río Pilón.

Un venero es un escurrimiento de agua que escapa de las parte subterráneas de la roca que compone las montañas.

El agua brota.

El agua permite el desarrollo de especies asociadas a los cauces de agua como el lampazo u oreja de elefante Xanthosoma robustum.

El venero su ubica sobre un talud de roca en la parte sur del cañón.

El crecimiento de lampazos crea umbría que sirve de refugio a especies asociadas al agua, princopalmente anfibios.

Puee verse el crecimiento de helechos y lampazos por la cantidad de agua que brota del venero.

Se forman pequeñas cascadas de agua cristalina y helada por venir de las profundidades de la roca.

Junto al venero se halla un altar a la virgen de Guadalupe.
Conforme vamos avanzando a menudo el camino se interna en las laderas del cerro, alejándose del agua y permitiendo ver el matorral submontano más de cerca con otro tipo de plantas, aunque en repetidas ocasiones el camino de nuevo baja y no en pocas veces cruza el cauce, por lo que si viene crecido el paso se torna imposible en vehículos o a pie, estas características hacen que este tipo de lugares se conserve a salvo de las actividades humanas debido a la inaccecibilidad.

Siguiendo el río. Sobre las laderas se pueden observar matorrales submontanos y bosques de encino.
Hay partes donde el río hace recovecos y se hace más profundo.
Matorral submontano, un lugar muy umbroso.

El río adquiere tonalidades turquiesa debido al agua limpia y los minerales que arrastra.

Camino por entre el matorral sumbontano.

Cerca con postes de madera y alambre de púas que delimita los ranchos.

Conforme se avanza en el matorral submontano podemos apreciar otro tipo de especies interesantes, algunas de ellas como la parra silvestre, inimaginables para muchísimas personas que creen que en nuestras sierras no hay alimentos comestibles. En las zonas serranas hat también muchos sitios que sirvieron posiblemente de cobertizos para los antiguos chichimecas, eran lugares con agua, con cuevas y con plantas y animales comestibles. Atrás del venero encontramos una agradable oquedad muy fresca y húmeda donde además encontramos plantas de la familia Piperace que se distribuyen en las zonas más húmedas del estado y son raras, apenas 5 Peperomias y una del género Piper que es la que encontramos: Piper auritum.

Oquedad tras el venero.

Un cobertizo lleno de vida.

Piper auritum.

Parra silvestre: Vitis berlandieri.

Parra comestible y nativa.

Chapulines que también pueden ser comestibles.

Granjeno, Celtis pallida, su fruto es agridulce y se puede elaborar mermelada.

Una papaya que aunque es silvestre en México no se distribuye naturalmente en el estado de Nuevo León, esta fue quizá producto de un descuido.

Papaya.

Ha sabido sobrevivir bien las heladas de la sierra.

Además de las plantas comestibles hay también muchas herbáceas interesantes que componen el estrato bajo del matorral submontano. Debemos señalar que este tipo de vegetación caracterizado por cubrir el faldeo de la sierra entre el matorral espinoso Tamaulipeco y los bosques de encino de la sierra es endémico, es decir es un ecosistema único en el mundo. Es subinerme, que quiere decir que algunas de sus especies son espinosas y la mayoría no lo son, es denso y tiene un porte que llega hasta los 8 metros o más de altura, caracterizado por especies como la barreta (Helietta parvifolia), la anacahuita (Cordia boissieri), el granjeno (Celtis pallida), la palma yuca (Yucca treculeana), el palmito (Brahea berlandieri), la anacua (Ehretia anacua), el chamal (Dioon angustifolium), la acacia (Acacia berlandieri), la monilla (Ugnadia speciosa), el fresno (Fraxinus sp.) y muchas otras especies arboreas, arbustivas y herbáceas.

Charrasquillo (Paintheria elachystophylla).

Gallito (Centrosema virginiana).

Tenaza.

Tenaza (Havardia pallens).
Catácea creciendo (Echinocactus hamatacanthus) con siemprevivas (Selaginella pilifera).

Oenothera sp.

Barreta (Helietta parvifolia) una planta característica del matorral submontano.
 Sobre el sendero hay un falsete que indica la entrada a un rancho. La sierra entera tiene dueño, ya sean propietarios particulares, ejidales o propiedad de la nación toda la tierra está fraccionada. Afortunadamente muchos de estos terrenos son vírgenes todavía, en la parte norte de la sierra madre oriental en los estados de Coahuila, Nuevo León, Durango, Zacatecas y Tamaulipas es mucho más fácil ver la sierra conservada que en San Luis Potosí, Querétaro, Guanajuato, Hidalgo, Veracruz y Puebla debido a que en los primeros los propietarios suelen vivir en las ciudades y no abundan los ejidos, mientras que en los últimos abunda la sobrepoblación rural. Si de conservación se trata, es preferible que no existan personas en la sierra para que los procesos naturales sigan su curso. 
Entrada a un rancho privado.

Los ranchos privados muchas veces son beneficiosos para la conservación de la vida silvestre.

Vista del rancho Las Pintas.
 El cañón sigue su curso río arriba. Se pueden observar oquedades horadadas por acció del agua y muchos relieves en la roca caliza que nos demuestran la antiguedad de ls rocas y la paciencia del agua para cincelrlas. Estas paredes además son hogar de muchas especies que se han adaptado a vivir en el suelo somero que sobresale de entre las grietas de la roca, muchas otras son acuáticas y otras más son tan versátiles que colonizan el lecho rocoso hasta que una crecida del río ls arrastra cada temporada de huracanes.
Oquedades horadadas por el paso del agua.

El cañón tiene paredes verticales sobre el lecho desde donde se aferran una amplia variedad de especies rupícolas.

Paredes de roca y deslaves.
Oquedad y vista hacia el sur.

Vista de la oquedad desde afuera.

Pared de roca caliza colonizada por miles de plantas rupícolas.

También pudimos observar  especies asociadas al cauce del agua, algunas de ellas invasoras muy agresivas como el carrizo (Arundo donax).

Lobelia cardinalis.

Cyperus sp.

Fruta de la rana, Phyla nodiflora.

Astracea sin id.

Carrizo (Arundo donax) una especie invasora de cuerpos de agua.
Sin id.
El día estuvo soleado y fresco, pudimos conocer otro cañón más de la sierra madre, otro proverbial camino de agua entre la parte alta y la parte baja de una cuenca hidrográfica y ver la magnitud que el agua tiene en la vida de todos los organimos incluyéndonos a nosotros. La sierra madre oriental propicia la captación de agua en sus mantos acuíferos y nos las devuelve en forma de los múltiples ríos que alimentan la llanura costera del Golfo.
Hasta aquí llegó nuestro viaje.

Vista del ecosistema del cañón del Río Pilón.

La reapropiación de la muerte en la sierra madre oriental de Puebla

Lo desconocido es fuente de prohibiciones. Se ha visto que nombrar lo innombrable —cualquiera que sea el modo en el que se haga— constituye una tentación real para el hombre. La reapropiación de lo desconocido forma parte de la misma tentación. Si bien la lengua clásica recurre a la expresión quenamican ”el lugar desconocido” para designar el lugar donde residen los muertos, utiliza también otra expresión simétricamente opuesta: tocenchan, ”la morada de todos nosotros”. La morada se refiere, en efecto, al lugar más conocido, al más familiar.

 

Nemi —al igual que la expresión ”vivir en”— puede tomar en español el sentido de ”habitar, morar en”, pero el sema ”desplazarse” subyace aún: así, podemos decir que habitamos sobre la tierra (nemi) pero estamos solamente de paso. Muchos textos le recuerdan al hombre que sólo está transitoriamente sobre la tierra y que deberá ceder el sitio a otros. Su verdadera morada —el lugar donde tanto el espacio como el tiempo se ensanchan— es tocenchan, la ”morada de todos nosotros”, expresión con que se designa el lugar donde residen los muertos.


Al igual que ciertas lenguas europeas —pienso aquí sobre todo en la oposición que hace el inglés entre home y house o el español entre ”hogar” y ”casa”—, el nahuatl distingue una visión subjetiva del habitat —nochan ”mi hogar” (la casa es concebida como el lugar donde se vive: en nahuatl moderno el prefijo marcador de posesivo es en este caso obligatorio)— y una visión de la casa como objeto —in calli ”la casa”, se calli ”una casa”, nocal ”mi casa” (la casa es concebida como un objeto: en nahuatl moderno el prefijo marcador de posesivo no es obligatorio)—. El hablante expresa una relación afectiva más entrañable con su casa cuando utiliza la primera palabra (-chan), que la segunda (cali). Tocenchan, la morada de los muertos, es un lugar del que se apropian fuertemente los nahuas en la época clásica.




En los dialectos modernos la expresión Tocenchan ha desaparecido para designar el lugar donde moran los muertos, el Mictlan. Para nombrar este lugar, los nahuas recurren en la actualidad a cali. Este paso de -chan a cali se puede interpretar como un distanciamiento ante el objeto descrito: la relación con la palabra es menos estrecha a nivel afectivo.




Este distanciamiento respecto del Mictlan puede ser interpretado como un efecto secundario de la Conquista: al haberlo identificado los evangelizadores con el infierno cristiano resultaba difícil para los nahuas continuar considerando su ”propio hogar” (tocenchan) a ese lugar de tormentos eternos.
Actualmente, en la Sierra Norte de Puebla el Mictlan es designado por las palabras cali (nahuatl clásico calli) o tecali. El sentido primero de cali es, de hecho, ”refugio”; esta palabra designa tanto un refugio construido —una casa— como uno natural —una cueva—. La aparición de tecali, ”refugio de piedra (fe-)”, que significa exclusivamente ”cueva”, hace patente la voluntad de oponer con claridad dos conceptos: la cueva y la casa. Esta oposición restringe el significado de la palabra cali, que designa así exclusivamente la casa, el habitat urbano.

 

Ambas palabras, cali y tecali, corresponden a dos visiones diferentes de la morada de los muertos. Los textos en los que aparece cali hacen del Mictlan un infierno cristiano, que es identificado con las casas de piedra donde habitan los mestizos. Ese infierno es descrito como una gran casa resguardada por soldados al servicio de su jefe, el diablo, quien, cabe hacer la aclaración, es un blanco.
Los textos en los que es empleada tecali minimizan esos detalles para poner énfasis en la multitud humana que se despliega en un lugar subterráneo. Se expresa aquí una creencia, antigua pero aún vigente, de que el muerto va a encontrar a sus padres, a sus ancestros, en el más allá. En el Mictlan cueva (tecali) el muerto encuentra a sus ancestros, mientras que en el Mictlan urbano (cali) se topa con los diablos de origen cristiano.

Precisemos que en el sincretismo cultural dos visiones del mundo pueden coexistir, a condición de que no sean contradictorias. Con frecuencia los relatos recopilados mezclan los rasgos del cali con los del tecali. Han sido aquí distinguidos en aras de la claridad de la exposición.

 

 La visión simbólica propia de los nahuas del este hace surgir la creencia en una morada de los muertos ubicada en una cueva inmensa. El ancestro original es esa dualidad llamada Talocan ”nuestra madre, nuestro padre nutricios”, a la cual —aún hoy en la Sierra Norte de Puebla— se rinde culto en las cuevas más profundas, las entradas de Talocan. El ancestro mítico está situado en el corazón del mundo; es el origen y el fin de toda la humanidad. El muerto encuentra en la cueva la cadena de sus ancestros, que se remonta hasta sus orígenes.

 

 Texto y fotografías de San Miguel Tzinacapan Tsinakaapan

Talokan



…el Talokan no es solamente el lugar donde habitan los seres sobrenaturales, es
ante todo la bodega del mundo, en él se encuentran “ollitas” con la esencia del agua,
del aire, de los rayos y del maíz. Es el lugar de la abundancia, nada falta ahí. De ahí
salió el maíz que descubrieron los pájaros carpinteros y acarrearon las hormigas
arrieras, de ahí sale el agua de los ríos y sus peces; de ahí salen los vientos buenos
y los vientos peligrosos; de ahí salen los rayos que se visten de rojo como los palitos
de la danza de los Santiagos.
En los cerros que hay cuevas y se va así el agujero, se va, se va hasta llega uno,
dicen que también es como aquí, también hay muchas, pero ese es Talokan, ahí
salen dice que por ejemplo, los tejones, tejones, todo clase de animales, hasta las
víboras dicen, pero de eso yo no sé, pero me han contado que ahí en el Talokan
esos animales allá están bastante.
En las comunidades la gente grande nos platica que donde hay un
nacimiento de agua hay un víbora que es la que cuida el agua, son víboras gruesas,
grandes y que cuando han llegado a matar esa víbora, ese animal, se seca el
nacimiento de agua, como que ha coincidido que han matado la víbora y se seca el
nacimiento de agua, entonces existe esa creencia, porque las víboras, no sé qué tipo
de víbora, pero cuida el agua, o sea ella hace que haya agua.
Cuando encontraron el agua los antepasados y fueron escombrando, despejando,
abriendo brecha este… se encontraron con un montón de murciélagos que salían ahí,
ahí era su… pues ahí donde vivían, entonces precisamente es Tzinacapan, fuente de
murciélagos, entonces ahí surge el nombre del pueblo y está dentro de la historia.
[MAP]. (Murillo et al., 2005).