Viaje al ejido La Trinidad y paraje El Butano, Montemorelos, Nuevo León

Panorámica de la sierra de Montemorelos, hacia el ejido la Trinidad, Nuevo León. Vista hacia el sur-poniente.
Para los botánicos locales, el camino a La Trinidad y El Butano enclavados en una de las sierras más hermosas de Nuevo León, son parajes de especial interés por sus elementos de orígen neotropical y holártico, varios de ellos relictos de bosques mesófilos de montaña muy antiguos que quedaron varados en lo recóndito de la serranía, con especies que están en peligro de extinción, raras, hermosas y muy escasas, pero sobre todo, por ser de los pocos sitios que albergan una gran diversidad genérica de coníferas, en este sitio podemos hallar desde la parte más baja sabinos (Taxodium mucronatum), pinos (Pinus sp.), cedros (Juniperus y Cupressus), pinabetes (Picea martinezii), tejos (Taxus globosa) y oyameles (Abies sp.), faltando solamente los hayarines (Pseudotsuga sp.) para estar completos todos los géneros de coníferas oriundos de Nuevo León.
El viaje comienza desde el municipio de Allende, por el paraje Raíces en la carretera Nacional 85, donde típicamente las familias locales van a pasar días de campo en el Río Ramos, un paraje agradable y lleno de sabinos, no obstante si te gusta la privacidad y le huyes al bullicio, te recomiendo no ir los fines de semana, semana santa o vacaciones, debido a la gran afluencia de paseantes. 
Brazo del Río Ramos, Allende, Nuevo León. Vegetación riparia con Taxodium mucronatum, la primera de nuestras coníferas y la única que le gusta vivir en los valles y no sobre las montañas.

Entre semana, el río luce solitario y es el tiempo perfecto para ir a tomar fotografías.
Siguiendo la carretera, se va viendo el panorama distinto, dejamos atrás el bosque de galería y los matorrales submontanos van tomando forma. La carretera termina y comienza la brecha de terracería en mediano estado de conservación, no apta con lluvia o vehículos bajos. Hay una parte de la brecha donde es posible ver un meándro del río Ramos que baja desde las pozas del Chipitín en Santiago, es llamado la media luna y es lugar también de especial interés escénico al cual se accede siguiendo el cauce del río y no desviándose hacia La Trinidad.
En la esquina inferior izquierda es posible observar un poco borrosa la poza de la media luna, un meándro del Río Ramos que baja desde las Pozas del Chipitín en Santiago, Nuevo León.
La foto es de baja calidad, pero aquí se aprecia mejor la media luna.
 Conforme vamos adentrándonos en las cañadas cálidas de la montaña, empezamos a ver elementos interesantes presentes en nuestra flora neolonesa como la Esenbeckia berlandieri, el cual es un árbol pequeño de 3 a 6 m de altura, de corteza blanquecina, con hojas color verde oscuro y brillante de punta es redondeada, cuyas flores se encuentran en las puntas de las ramas y los frutos son unas cápsulas leñosas y gruesas. Esta planta es endémica de México y está asociada a climas cálidos entre los 100 y los 300msnm en concordancia con el bosque tropical caducifolio y subcaducifolio, no obstante aquí en el estado se asocia a los matorrales submontanos, que es lo más cercano que tenemos a los bosques tropicales en el estado. Es considerado además el árbol más raro de Texas.

Rama de Esenbeckia berlandieri, llamada también hueso de tigre e ipté en la Huasteca.
Una Esenbeckia berlandieri en el camino, puede verse su porte pequeño y elegante.
En el mismo ecosistema también se encuentra además un girasolito muy especial, endémico del estado y de la Sierra Madre Oriental, y además el único representante de su género: la Vigethia mexicana, o girasol mexicano de Vigeth. 

Vigethia mexicana, girasol endémico de Nuevo León y de la Sierra Madre Oriental.
Siguiendo la ruta de terracería, los ecosistemas comienzan a cambiar, así como el clima que se vuelve más fresco y húmedo. Aquí es donde la transición entre matorral submontano y bosque de encino permite que aparezcan nuevos elementos relevantes como los nogales, que hallan en estas sierras gran diversidad. Solo en el camino de acceso en la trinidad hay tres especies de siete que hay en el estado de Nuevo León.
Juglans major o nogal cimarrón.

Carya ovata.
Carya myristiciformis.
Ya en un entrada anterior hablé de las especies de plantas ornamentales nativas que están presentes en muchos hogares por tradición y que originalmente fueron sustraídas de los ecosistemas para formar a ser parte de nuestros hogares. Unas de ellas es la pata de vaca Bauhinia macranthera, leguminosa muy atractiva parienta de la que vemos en la ciudad con sus flores rosas o blancas durante la época de secas (Bauhinia purpurea), que si bien las especies de la sierra no tienen esas flores tan grandes y brillantes, son lo suficientemente atractivas para resaltar en la vegetación y ser sustento de múltiples polinizadores. Además encontramos especies herbáceas como la comunmente llamada barca de la niña, aquí se desarrollan en áreas de roca bajo condiciones ecológicas a veces muy paupérrimas de extremo sol y ausencia de agua, y embellecen por igual, jardines, maceteras y promontorios rocosos. Otras más son florecitas silvestres llamativas que engalanan las orillas de las brechas, los potreros, los baldíos y todo aquel sitio expuesto que reciba bastante luz.
Patas de vaca (Bauhinia macranthera) en el precipicio, floreciendo después de las lluvias de mayo.
Bauhinia macranthera, parienta de Bauhinia purpurea, en Nuevo León hay 5 especies de Bauhinias.
Flor de Bauhinia macranthera.
Tradescantia sp. o barca de la niña, especie ornamental sumamente diseminada en Nuevo León.

Erigeron sp. con un escarabajo longicornio de la familia de los cerambícidos.

Scutellaria suffrutescens de la familia de las lamiaceas, salvias, mentas y poleos son de la misma familia.

Ageratina sp. de la misma familia de los girasoles, es decir las asteráceas o compuestas, debido a sus infloresencias llamadas capítulos que están rodeadas de brácteas, que serían lo que coloquialmente conocemos como pétalos. Esta es la familia de  las angiospermas con más diversidad biológica en el mundo.

Otra asterácea del género Helenium, con su capítulo abultado a punto de florecer.
Una pequeña fresa silvestre comestible del género Fragaria, que se distingue por ser rastrera y no tener espinas.
Zarzamora silvestre del género Rubus, caracterizada por tener tallos espinosos a diferencia de Fragaria. Ambas son de la misma familia: Rosaceae, la misma de las manzanas, peras, duraznos y ciruelos.

Prunella vulgaris una plantita invasora que le encanta la frescura y la humedad de los bosques proveniente de Europa, también de la familia de las lamiáceas, usada en medicina tradicional para curar heridas e inflamaciones en la piel.

Bouvardia ternifolia, llamada también trompetilla por la forma de sus flores, una rubiácea como la planta del café.

Otra asterácea, esta vez una de porte un poco arbustivo, llamada Senecio roldana.

Geranio silvestre, Geranium sp.
Ranunculus sp. de la familia Ranunculaceae, llamado botón de oro en la zona.

Trébol del género Oxalis, familia Oxalidaceae.
Un Desmodium sp. de la familia de las leguminosas como los frijoles, las habas y los garbanzos.
Desmodium sp., Ranunculus sp. y Bouvardia ternifolia creciendo juntos.
Después de las lluvias salen las flores del género Tigridia, sus camotes se quedan en dormancia mientras la humedad y la temperatura son propicias para desarrollarse.
Siguiendo el camino, curiosamente después de subir al bosque de encino, la brecha baja a un cañón muy angosto que vuelve internarse en zonas cálidas en un bosque ripario muy particular. Otras rarezas se encuentran aquí, como una especie endémica de álamo y la tila mexicana.
Puente para cruzar el arroyo, en días de junio bastante seco. Este es otro arroyo que baja de la sierra y se junta con el Río Ramos. Aquí se pueden ver además mucha fauna asociada a las corrientes de agua.

Populus mexicana, un álamo difícil de ver en Nuevo León. En México, se encuentra reportado en la parte este de la planicie costera del Golfo de México, desde Nuevo León hasta Chiapas y el municipio de Álamo, Veracruz debe su nombre a esta especie.
Tilia mexicana, especie originaria de México que habita en climas templados entre los 1000 y los 2000msnm de altura asociada a bosques tropicales, mesófilos de montaña, de encino y de pino. Aquí se encuentra en la vera del arroyo.

Detalles del musgo que crece en las rocas que se humedecen a la orilla del arroyo.
De nuevo el camino remonta el cerro y le da la vuelta, ya en el horizonte de la serranía se alcanza ver la enigmática Piedra parada, promontorio calizo de exuberantes proporciones que enmarca el panorama único en la zona y a cuyo flanco se ubica una cueva que según rumores, fue explorada por un europeo hace algunos años, quien llegó con la promesa de encontrar un pterodáctilo, reptil fósil volador. Son leyendas, pero le dan un toque cómico e intrigante al sitio.
La cueva del pterodáctilo.

La piedra parada.
Más arriba, el agua brota a raudales de la sierra, cada montaña es una esponja que capta las aguas de lluvia guardando una proporción y dejando correr paulatinamente otra tanta a través de ojos y manantiales, que es donde se abastece la gente que vive allá arriba. Ya en estas altitudes pudimos ver un tejocote (Crataegus rosei), derivado del Náhuatl, en la que “texocotl” significa fruta dura, la cual es muy apreciado por la fauna silvestre, sobre todo los osos negros que hay en la región, además considero que es una especie elegante y bonita para considerarla como ornamental en las zonas templadas del noreste de México, solo en Nuevo León hay 11 especies, de las 13 que hay en el norte y centro de México. Aquí pueden leer o descargar un artículo acerca de este género en Mexico.

Especies de tejocotes de Nuevo León:

  1. Crataegus aurescens
  2. Crataegus baroussana var. barrousana
  3. Crataegus crus-galli
  4. Crataegus cuprina
  5. Crataegus gracicolor
  6. Crataegus grandifolia var. potosina
  7. Crataegus greggiana var. greggiana
  8. Crataegus greggiana var. pepo
  9. Crataegus rosei ssp. parrayana
  10. Crataegus sulfurea
  11. Crataegus tracyi var. madrensis

Chorro de agua que baja de la sierra.

Tejocote, Crataegus rosei ssp. parrayana
 Subiendo un poco más la vegetación se vuelve boscosa y comenzamos a ver los pinos moctezuma (Pinus montezumae), los cuales son escasos y no tan fáciles de encontrar. Se caracterizan por tener fascículos de 5 a 6 acículas y sus conos de color orce se curvan lugeramente en la parte terminal.
Pinus montezumae.
Conos y ramas de Pinus montezumae.
Rama con conos de Pinus montezumae. Nótese la ligera curvatura en la parte terminal del cono.
Después de una hora y media de subida en camioneta, finalmente arribamos a La Trinidad, que se ubica en un valle intermontano amplio y boscoso con un increible buen grado de conservación a pesar de ser un ejido con aprovechamiento forestal. Actualmente está dentro del programa de pago de servicios ambientales y las personas que lo conforman han aprendido a preciar más el turismo como fuente de ingresos, aunque incipientemente debido a que no muchas personas saben de su existencia. El objetivo de esta entrada además de informar acerca de los hallazgos botánicos de nuestros estudios, pretende incentivar la afluencia de turistas consientes que les permita apreciar la verdadera escencia de estos parajes tan únicos en México.

Llegando y viendo los Cupressus lusitanica del camino.
Cabaña en construcción, el turismo se va volviendo una realidad en el sitio, esperemos sea en beneficio de sus pobladores y no para unos cuantos adinerados habitantes de la ciudad.
 
Viviendas típicas.
 
Vista oriental del valle de la Trinidad, Montemorelos, Nuevo León.

Calles de La Trinidad, Montemorelos, Nuevo León.

Iglesia católica de La Trinidad, Montemorelos, Nuevo León.
Casa de adobe y madera, una buena combinación bio-arquitectónica debido a su aislamiento en esta zona templada.

Después de haber comido una deliciosa comida serrana en casa de Doña Rosalinda, habitante de La Trinidad, nos enfilamos al Butano, que está todavía a una hora o cuarenta minutos en camioneta a buena velocidad, un paraje realmente recóndito donde conviven elementos propios de los bosques mesófilos de montaña como las magnolias (Magnolia dealbata), los pinos colorados (Pinus patula), así como especies de bosques templados como los pinabetes (Picea marinezii) y los tejos (Taxus globosa).
Existe una investigación que señalan que en el paraje el Butano hay relictos de bosque de niebla o bosque mesíflo de montaña, tomado del documento, textualmente expresan lo siguiente:

“En el ejido La Trinidad, de Montemorelos, N. L., específicamente en el paraje conocido como El Butano, existen algunos rodales de bosque mesófilo de montaña. En las partes bajas y en las cañadas de esta área, con exposiciones este y noreste en los 1500 msnm, se detecta una nueva localidad en la distribución de Magnolia aff. dealbata, en contacto con bosques húmedos de Quercus rysophylla y de Q. affinis; y en íntima relación con el incremento altitudinal, se han observado otros elementos como Cornus florida, Carpinus caroliniana, Quercus coccolobifolia y Pinus spp. En la cota altitudinal de los 2100 msnm se inicia la distribución de Picea martinezii con Cornus florida, Ilex rubra, Quercus greggii, Abies duranguensis var. coahuilensis, Carya ovata y Taxus globosa. En estos lugares las especies detectadas muestran mayor afinidad hacia los elementos y las condiciones templados.”

Así que, un poco incrédula, aquel día vi que efectivamente el área puede llegar a presentar periodos de niebla, aunque escasos, dejan la sensación de que estamos en un bosque de niebla estructuralmente bien definido, aunque bueno, no olvidemos que si bien no son bosques de niebla como los de Tamaulipas, Veracruz o Puebla como, son importantes relictos que nos dan pistas de como fue la vegetación en un pasado lejano.

Camino al Butano, bosque de oyamel (Abies vejarii), pino moctezuma (Pinus montezumae) y pino colorado (Pinus patula).

Sauco en floración (Sambucus mexicana), especie también rara y asociada a bosques húmedos y templados.
Hongo del género Lycoperdon, en España llamados cuescos o “pedos” de lobo.

Debido al tiempo, aquella ocasión nos enfocamos en ir a ver las coníferas dejando la cañada de las Magnolias en un paraje llamado “Cuchilla parada” para otro día. Conforme nos adentramos en la brecha comenzamos a ver los primeras pinabetes, esas raras y hermosas coníferas únicas en el estado, con tan solo tres especies en México que aún están en debate debido a nuevos hallazgos genéticos: Picea chihuahuana, Picea mexicana y Picea martinezii (en honor al botánico Hidalguense Maximino Martínez), ésta última solo presente en Nuevo León y en ninguna otra parte del mundo. Aquí más info del pinabete de Nuevo León.

La entrada a la cañada de las Piceas martinezii, Taxus globosa y Abies vejarii.

Una pequeña Picea martinezii.

Una subida ligera en un bosque ancestral de pinabetes.

Un cono de pinabete.
Taxus globosa, usado en la medicina moderna para extraer el componente anticancerígeno Taxol.

Rama de Picea martinezii con cono, sus acículas son sumamente afiladas y “pican” al tocarlas, además si se corta una rama, en cuanto se seque, todas esas pequeñas acículas se caerán dejando la rama como un esqueleto, característica única de los pinabetes.
Después de quedar satisfechos con la colecta fotográfica, nos enfilamos de nuevo hacia La Trinidad para alcazar a llegar con luz a la carretera, ese día estuvo nublado, así que nos apresuramos. No obstante no todo en el viaje fueron alegrías, pues al regreso pudimos ver mondos campos sin pinos debido a la plaga del descortezador del pino del cual hablé anteriormente. Es lamentable la situación, y esperemos quede controlada a sus parámetros normales, puesto que las ondas cálidas provocadas por el cambio climático propician que estos insectos sigan depredando el bosque sin control natural ni de los factores meteorológicos como los frentes fríos, las masas de aire polar o incluso las heladas y nevadas en la zona. 

Bosques plagados con descortezador del pino (Dendroctonus sp.).

Al secarse los pinos se notan rojizos y son derribados, para que su madera sea quemada apilada en montones. Es un método bastante rudimentario, pero hasta la fecha es el más efectivo.
Pudimos bajar sin percances y la ida al Butano nos dejó maravillados. Si no eres fan de las plantas, te recomendamos ir a disfrutar de la tranquilidad del pueblo, saborear sus comidas típicas, sobre todo las salsas de chile de monte, los frijoles de olla y las tortillas recién hechas. Ademas puedes acampar, ir a la cueva del pterodáctilo, conocer de cerca la piedra parada y respirar el aire más limpio cerca de Monterrey y su área metropolitana. Preferible subir en camioneta de doble tracción o vehículo alto. Si necesitas más información puedes contactar vía Facebook la página de La Trinidad o a la compañera Ana Soriano que este 3 y 4 de Agosto organizará un viaje al ejido bastante económico para que conozcas uno de los bosques más importantes del noreste de México.

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Plantas ornamentales y nativas que se encuentran en la Sierra Madre Oriental de Nuevo León

Buenas tardes. He andado ausente debido a cuestiones académicas, pero eso si, muy satisfecha con la labor que realizo colectando datos de la flora en la sierra. Aún así me he dado el tiempo para mostrarles unas láminas que contienen fotografías de algunas de las especies nativas de la sierra más bonitas que pueden ayudar a decorar, atraer polinizadores y fauna, además de verdear, ser especies alimenticias o medicinales, proteger y regrescar nuestros patios y jardines en un clima como la ciudad de Saltillo, Coahuila, Monterrey, Nuevo León o Ciudad Victoria, Tamaulipas. 
Muchas de ellas ya se consiguen en viveros, otras las cultiva la gente serrana, varias tienen algún estatus de conservación pero habiéndolas conseguido en viveros certificados nos aseguramos de no estar dañando sus poblaciones y al contrario, tenemos la oportunidad de reproducrilas y dispersarlas desde nuestras casas para familiares, amigos y vecinos.
Les dejo aquí la información y espero se animen a sembrar estas especies en sus hogares.

La foto de la anacua y el colorín son de internet debido a que los que tengo aquí en la casa no tenían su flor.

Encinares tropicales del norte de San Luis Potosí, México

Los encinares tropicales son ecosistemas escasos con características similares a un bosque típico de encinos, pero con la particularidad de estar ubicados muy cerca del mar y solamente del lado del Golfo de México donde reciben las aguas de los vientos alisios. Según estudios se cree que son las reminicencias de bosques templados durante la última glaciación, que al témino de la misma quedaron aislados y se adaptaron a las nuevas condiciones cálidas y húmedas.

Sus especies características en el dosel arbóreo son el Quercus oleoides, Q. glauscecens y Q. sororia. De acuerdo al libro Árboles Tropicales de México de Pennington y Sarukhán los bosques se encuentran desde el sur de Tamaulipas en una pequeña fracción de la Reserva de la Biósfera El Cielo, pasando por las sierras de Nuevo Morelos, Antiguo Morelos y Ocampo, para después surgir en una franja continua en el municipio de El Naranjo, Ciudad del Maíz, Tamasopo, Santa Catarina y Lagunillas en San Luis Potosí, posteriormente aparece un fragento pequeño en la Sierra de Otontepec al norte de Veracruz y una franja aislada y pequeña en la Sierra Norte de Puebla cercano al río Pantepec, se interrumpe después hasta los famosos encinares tropicales de Alto Lucero y Actopan (que por cierto están en riesgo por la apertura de una mina a cielo abierto), más al sur se ubican otros grandes fragmentos en los Tuxtlas y finalmentepequeños vestigios en los Chimalapas, la selva del Ocote, El Triunfo y la porción suroriental de Tabasco.

Para ubicarlos de una manera más entendible, anexo el mapa que tomé de dicha literatura a continuación:

Mapa de los encinares tropicales de México, tomado de Pennington y Sarukhan (2005).
Ciertamente desconozco en qué literatura se basaron para realizar dicho mapa, me supongo que en los mapas de Uso de suelo y vegetación de México realizado por la CONABIO o el INEGI. Sin embargo, me sigue pareciendo un mapa incompleto, puesto que en la Reserva de la Biósfera Sierra de Tamaulipas también hay una franja de bosques en unas serranías casi pegadas al mar en la Sierra Las Pitas y la Sierra de Maratines, incluso la misma CONABIO maneja tal sitio como la Región Terrestre Prioritaria 92, en los municipios de Aldama y Soto la Marina. Textualmente la CONABIO describe el lugar así: 

“La importancia de esta RTP radica en la presencia de encinares tropicales (Quercus oleoides) sobre afloramientos de basalto desde Aldama hacia la Boca del Tordo, en el Golfo, hasta las cercanías de La Zamorina. Se estima que estos encinares se desarrollaron a bajas latitudes y altitudes como consecuencia de abatimientos de la temperatura durante la última glaciación. En la región también se presentan restos de selva mediana, así como selva baja caducifolia y pastizales. Es una zona importante para mamíferos como los jaguares.”
Por ello a ese mapa le hace falta la parte de la Sierra de Tamaulipas para quedar completo.

No obstante, en esta entrada me enfocaré a describir de manera muy somera y en ningún momento con el afán de ser exhaustiva, los encinares tropicales del norte de San Luis Potosí, más precisamente en la comunidad de El Puerto, al norte del municipio de El Naranjo, en donde hemos estado acudiendo a hacer investigaciónes florísticas y etnobotánicas y en donde pronto contaremos con una pequeña estación de campo.

Encinas tropical del norte de San Luis Potosí.

Recorriendo la zona.
Estos encinares se ubican en el faldeo oriental de la llamada Sierra Grande, que no es más que un brazo de la Sierra Madre Oriental que viene desde Tula, Tamaulipas y corre de norte a sur de manera ininterrumpida hasta llegar a la comunidad potosina de El Salto del Agua, donde se ubican las famosas cascadas de El Meco (por Chichimecos), y El Salto, cuyo cauce desafortunadamente es interceptado por la hidroeléctrica Camilo Arriaga.

Cascada El Salto del Meco, municipio de El Naranjo, San Luis Potosí.

Cascada El Salto, seca por las actividades de la Hidroeléctrica

En las cercanías de la comunidad de El Salto del agua se ubica El Puerto a 600 msnm y aquí pudimos ver un encinar moderadamente denso, con un estrato arbóreo de hasta 12 m de altura, con un estrato herbáceo bastante cerrado y la particularidad de encontrarse en codominancia con palmares de Sabal mexicana. 
Sabal mexicana inmersa entre el encinar tropical.

Encinares tropicales de San Luis Potosí se extienden desde El Naranjo, Ciudad del Maíz, Valles, Tamasopo, Rayón, Lagunillas hasta Santa Catarina por la Sierra Madre Oriental.

Nacimiento de agua.

Una interesante combinación de elementos neotropicales y neárticos, últimos relictos de la glaciación.

Además en los alrededores hay densos bosques tropicales caducifolios, y en los valles planos verdes cañaverales que se mantienen solo en las partes bajas, respetando casi intactas las vegetaciones de las sierras alargadas circunvecinas como Tanchipa, Tamalave, Colmena y de Enmedio, entre El Mante, Tamaulipas y Valles, San Luis Potosí. 

Terreno de caña, solo pas partes planas sirven para este propósito, de las sierras se aprovechan recursos como el agua, la leña, plantas medicinales y plantas forrajeras.

El valle del Naranjo visto desde la carretera Salto del agua, al fondo la Sierra La Colmena.

Despeinadas cargadas de caña.
Cañaverales jóvenes y en flor, al fondo la Sierra Grande en cuyas faldas se distribuyen los encinares tropicales.

Sí te interesa conocer estas zonas, la Organización Civil Potosina La Tierra Respira A. C. está organizando un campamento los días 2, 3 y 4 de agosto, precisamente para ver la problemática de la Hidroeléctrica Camilo Arriaga. En éste enlace podrás encontrar toda la información detallada del viaje.