Nuevos reportes de Jaguar en Nuevo León

Ya hace unos meses subí una entrada acerca de los Jaguares en Nuevo León. Pero hace unas semanas recibí una notificación por Facebook, acerca de un jaguar que andaba en las faldas de la Sierra Madre Oriental, muy al norte de la distribución donde se le vió por última vez. Más omitiremos el sitio exacto con la finalidad de evitar que personas indeseables lo molesten. 
La persona que me envió el dato es cazador y me sorprendió muchísimo que una persona con tales intereses se acercara a dejarnos ver la presencia de este felino tan llamativo en los alrededores su  rancho. Hace algunos años quizá esta persona o cualquier cazador hubiese visto una gran oprtunidad de trofeo en este animal tan especial, pero esta vez, no fue así y me quedo tranquila sabiendo que está en buenas manos.
Nuestra A. C. en lo particular se queda corta con las expectativas de estudiar los pasos de este gato, debido a que no es cosa fácil, es costoso y requiere muchísimo tiempo. Es cosa de expertos, afortunadamente tenemos contactos biólogos que laboran para la conservación del jaguar que ya tienen el dato y próximamente estarán tomando cartas en el asunto. 
No hay que creer que por andar ahí tenemos que llegar con cámaras y reflectores a buscarlo, como si fuera una celebridad, al contrario, hay que darle su espacio y únicamente basta con que los investigadores en la materia averiguen por dónde se mueve, quienes lo estudian saben de sobra que muy raras veces verán a sus sujetos de estudio, salvo cuando se requiere ponerles un radio collar como casi todos los jaguares de la Reserva de la Biósfera de Calackmul en Campeche (podría decirse el mayor reservorio de jaguares en México), en todas las demás áreas donde se estudia, rara vez se llega a ver, solo por cámaras trampa, como las siguientes imágenes que reafirman la importancia de los cuerpos de agua para toda la fauna y para nosotros mismos:
Jaguar en cámara infrarroja. 13 de Septiembre del 2012.
27 de Septiembre del 2012.
4 de Octubre del 2012.
Se ve un jaguar bajando al arroyo, eran las 5:21 pm del 19 de abril del 2013.
Baja al arroyo.
Bebiendo agua.
De regreso al monte alto, después de aproximadamente 5 minutos de beber agua.
Se puede ver que es un adulto, y posiblemente sea una hembra, lo cual es mucho más interesante porque las hembras no son tan errabundas como los machos.
Nos deja un buen augurio.
 Las cámaras trampa son una maravillosa herramienta de muestreo, son relativamente baratas y se pueden conseguir en tiendas especialiadas en Estados Unidos. Lo que nos queda a nosotros es alertar a los pobladores que guarden a su ganado y que no le pongan tentaciones a este gran felino, el no atacará al ganado a menos que esté libre y desprotegido y no haya más que comer, habiendo venados y no teniendo oportunidad de matar una res, no lo hará, es desconfiado y suele tener hábitos crípticos, es decir que se oculta todo el tiempo e incluso puede estar frente a nosotros sin darnos cuenta. Es un animal viajero que se mueve en grande zonas por eso es primordial crear áreas libres de amenazas como el Parque Nacional Cumbres de Monterrey, para que su genética fluya hacia Gómez Farías, Tamaulipas, Tamasopo y Xilitla S. L. P., Jalpan, Querétaro, y la Misión en Hidalgo, municipios en donde se ha reportado su presencia en los últimos años.
Es una tarea de todos cuidar este felino, no se necesita mucho, solo dejarlo en paz, no tener ganado suelto, no cazar sus presas desmedidamente, respetar su espacio y sobre todo: NO EXPANDIR LA CIUDAD Y BAJAR NUESTRO CONSUMO DE BIENES Y SERVICIOS, decrecer nuestra existencia en este planeta, para permitir que otros también puedan vivir en paz entre nosotros.
Mis felicitaciones al Sr. que amablmente me proporcionó los datos, él sabe quién es y se lo agradezco. Les ruego a todos quienes lean esta entrada que se sumen a la conservación del jaguar y se sientan orgullosos de tener este mamífero tan imponente viviendo feliz entre las sierras de Nuevo León.
Si desean más información sobre el tema, pueden visitar la página del compañero Biólogo Juan Luis Peña Mondragón, egresado de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UANL y actual integrante del CIECO en la UNAM.

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La diversidad cultural de la Sierra Madre Oriental

El primer mapa de la Huasteca de Abraham Ortellius. Nótese la toponímia en su mayoría Hasteca.

De nuevo una entrada haciendo alusión a la Región cultural de la Huasteca. Suelo hacer mucho hincapié en la zona porque dentro de la Sierra Madre Oriental, que como ya he explicado en antiguas entradas (Subprovincias fisiográficas de México, Regionalización  fisiográfica de la Sierra Madre Oriental), la sierra abarca prácticamente todo el noreste de México, pero su parte más meriodional o sureña, la Huasteca, es el área con mayor diversidad de especies y culturas,  que bien es equiparable a mencionar el bajío, la sierra tarahumara, la región mayense, la mesa purépecha, la sierra huichola, la mesa del Nayar o la selva lacandona. Todas estas regiones culturales tienen el común denominador de una gran riqueza en biodiversidad y en cultura.
Desafortunadamente el pasado cultural del norte de la SMOr, fue destruido casi en su totalidad, y no quedan muchos vestigios vivos de su existencia, salvo la étnia Kikapú de Coahuila, todo lo demás son grabados y pinturas rupestres como las que recientemente se encontraron enclavadas en unas cuevas en la sky island Sierra de San Carlos, al norte del Estado de Tamaulipas.

Kikapúes de Coahuila, México.
 
Pinturas rupestres en las cuevas de la Sierra de San Carlos al noroeste del estado de Tamaulipas.
Sin embargo, estas piedras incomprendidas nada nos dicen acerca del acervo vivo de cómo eran las relaciones del humano y la naturaleza. Toda esa riqueza solo quedó plasmada en fragmentos en algunos escritos de los conquistadores. Fue entonces que por sus condiciones climáticas de aridéz y lejanía, las sierras septentrionales son las mejor conservadas de la SMOr.

Sierra de Menchaca al norte del Valle de Cuatrociénegas Coahuila, en perfecto estado de conservación.

Prácticamente todas las serranías que surcan el estado de Coahuila pertenecen a ella y lo constatan, así bien, la Sierra de Picachos y el cinturón de sierras de Nuevo León, como también la parte que cruza el estado de Tamaulipas, donde comienza la Huasteca cruzando el río Guayalejo en el municipio de Llera, encontramos todavía buenos vestigios de conservación como la reserva de la Biósfera el Cielo, y aunque en menor medida, también ciertas zonas serranas rodeadas de tierras cañeras al norte de San Luis Potosí como la Reserva de la Biósfera de Abra Tanchipa, y las serranías del Naranjo, Ciudad del Maíz y Tamasopo, donde aún hay un excelente hábitat para mamíferos indicadores de conservación como el jaguar (Investigación: Abundancia del jaguar (Panthera onca) y de sus presas en el municipio de Tamasopo, San Luis Potosí).

Ejido San José, Reserva de la Biósfera El Cielo, Gómez Farías, Tamaulipas.
Tomando como base la carretera que cruza de Río Verde a Ciudad Valles en San Luis Potosí y exceptuando la Sierra Gorda Guanajuatense y Queretana, de ahí para abajo, el panorama de conservación de la vegetación primaria de la SMOR es evidentemente muy escaso.

Sierra Gorda Queretana, cuyas sierras se encuentra en su mayoría en buen estado de conservación.
Empero de su devastación, la región Huasteca, hasta la fecha es hogar de 7 grupos culturales: los Teenek o Huastecos, los Nahuas, los Otomíes de la Sierra, los Pames, los Chichimecas Jonáces, los Tepehuas y los Totonacos, más los mestizos.

Pames de Santa María Acapulco, San Luis Potosí.

Chichimecas jonáces de San Luis de la Paz, Guanajuato.

Teenek de Tanlajás, San Luis Potosí.

Otomíes de la Sierra, San Pablito Pahuatlán, Puebla.

Tepehuas de Pisaflores, Veracruz.

Totonacos de la región del Río Pantepec, Veracruz y norte de Puebla.

Nahuas de la Huasteca.
Mestizos en las festividades de Semana Santa en Tanlajás, San Luis Potosí.
Pero como ya mencioné, esta zona de la sierra ha sido transformada casi en su totalidad; su clima favorablemente húmedo, así como su paisaje boscoso y abrupto ha gestado múltiples relaciones etnobiológicas. Y así había sido por cientos de años sin aparente disturbio, hasta la aparición del yugo español, que dió paso a nuevas tecnologías de aprovechamiento de la tierra, llegando así el ganado bovino y desplazando la usanza ocasional de comer carne de venado, temazate, jabalí y mucha otra fauna silvestre en menor proporción a como se comían hojas, frutos, semillas, insectos, miel, mariscos y muchos otros alimentos, no solo carne. Así se erosionaron los cerros, se extendieron las milpas, se tumbaron los bosques y la parte sureña de la SMOr, la más rica en biodiversidad y cultura, es ahora la más devastada y a la vez marginada.

Lo que antes fue una selva continua se convirtió en potreros en Tancanhuitz de Santos, al fondo la Sierra de Aquismón, San Luis Potosí.
El valle que alguna vez fue selva alta y mediana perennifolia rodeando la SMOr como las mismas selvas que quedan en Veracruz y Chiapas, que se extendían hasta Tampico y Pánuco, ahora son ranchos grandísimos en manos de unos cuantos propietarios, mientras que las montañas a donde el español ahuyentó a los dueños legítimos de aquellos valles, es decir los Teenek, quienes se toparon a su vez con los Nahuas, Otomíes y Tepehuas, ahora es tapiz de contrastantes mizcahuales, o potreros para las vacas, pedazos de selva y bosque de niebla secundarios, miles de comunidades encaramadas en las lomas pelonas, una red telarañezca de tendido eléctrico en todos los rincones y uno que otro pico conservado como el Cerro Grande, La Silleta y los riscos de Tecaya en San Luis Potosí, el Cerro de Lontla , el Cerro de la Aguja y el Cerro de Tehuetlan en Hidalgo, la sierra de Otontepec en Veracruz, etc.
Cerro de Lontla, Hidalgo.
Sierra de Otontepec, Veracruz.

Cerro de La Silleta, San Luis Potosí.

Cerro de La Aguja, Hidalgo.

Digamos que a grandes rasgos Ciudad Valles en el estado de San Luis Potosí, es el umbral de los contrastes. Por un lado hacia el norte, en la sierra ya no quedan muchos vestigios vivos de los antiguos pobladores étnicos, salvo los Kikapúes en las sierras de Múzquiz Coahuila, pero en su mayoría conservan bastante bien su vegetación primaria de bosques mixtos y matorrales, así mismo su biodiversidad, mientras que para el sur hay muchos tipos de vegetación sobre todo tropicales y biodiversidad, además seis étnias (Teenek, Pames, Nahuas, Otomíes de la Sierra, Tepehuas y Totonacos), pero muy escasos sitios conservados.

Ello ha formado ese sincretismo tan particular a partir de una mezcla entre las étnias, los mestizos, su historia, la geografía, la religión y muchos más factores, quienes han visto nacer una gran riqueza cultural y se han autodenominado todos por igual: Huastecos. 

No puede faltar ese sentimiento de pertenencia representado en una de las aves más carismáticas de la franja tropical que surca la región meridional de la SMOr.
Entonces, la SMOr, es por excelencia, una biorregión de contrastes bioculturales intensos y vivos, que engalanan y enriquecen la tierra de México y en apenas 1350 km de distancia hay más especies, más lenguas, más tipos de suelo, climas y geoformas que en toda Inglaterra. Otra razón por la cual sentirme viviendo en un paraíso que no cambio.

Fotografías tomadas de la red y la página de facebook de Tancanhuitz y Tanlajás.

Yo soy quien escribe desde este lado de la pantalla

Bueno. Me declaro asidua lectora de múltiples blogs, leo blogs con recetas de cocina, hasta biogeografía, política, leyendas, manualidades, poemas, crítica y también de literatura de terror, sin olvidar historia, antropología, fotografía  y uno que otro con las andanzas de ciertos personajes.
En realidad leo de todo y agradezco mucho que a la gente le guste escribir para el mundo, sin embargo, poco o nada sé de quienes se ponen del otro lado de la pantalla a escribir para nuestro goce.
Así que en esta entrada dejo un pequeño párrafo que describe en breve quien es quien les escribe con muchísimo gusto y pasión por la sierra, de este lado de la pantalla.
Me llamo María Magdalena Salinas Rodríguez, pero desde niña me llaman Mané, igual que como a mi madre le decían sus primas de jóven pero con acento en la “e” y no en la “a”. Nací en Monterrey, Nuevo León el 10 de febrero de 1984, un sábado por la mañanita a eso de las 11 horas más o menos, y en dicha ciudad crecí y viví hasta que cumplí 22 años de edad. Estudié la carrera de Biología en la Universidad Autónoma de Nuevo León, y yo quería (como casi todos los biólogos) estudiar jaguares y demás felinos, pero gracias a que cuando cursaba el cuarto semestre en el año 2003, llevé la materia de Biogeografía y conocí la obra Jerzy Rzedowski acerca de la vegetación de México, todo ello acompañado de un viaje a la Reserva de la Biósfera El Cielo en Tamaulipas con el Biol. Alejandro Ledezma Menxueiro, mi vidia dió un giro y decidí que los felinos no eran mi verdadera vocación, aunque al final de la carrera, de nuevo por azares del destino, terminé trabajando con mi segunda pasión después de las plantas, es decir las aves, en este caso las aves de los pastizales de la Reserva de la Biósfera Los Pastizales de Janos, en Chihuahua. Cuando terminé la carrera a los 22 años me dieron trabajo en Janos y ahí viví unos meses y fue donde conocí al que ahora es mi compañero de vida. Después el trabajo se movió a Ciudad Madera, también en Chihuahua pero ahora enclavados en la Sierra Madre Occidental y ahí viví otros meses. Era curioso estar allá y seguir con el ímpetu conocer y estar en la Sierra Madre Oriental… y de no ser por la falta de trabajo y la inseguridad, con todo el gusto del mundo me hubiese establecido en esa hermosa y conservada región del país.
 Si  embargo,  mi esposo y yo nos mudamos a trabajar los dos juntos a la Sierra Gorda de Querétaro en 2008, en el pueblo mágico de Jalpan. Ahí vivimos casi otros dos años y estando allá aprendí todo sobre trabajar con las comunidades, con permacultura, agoecología, manejo de cuencas, con una vida frugal y sobre todo a que mi lugar de vida era sin duda la Huasteca. 
Por ciertos desatinados pasos del destino tuvimos que regresar a Nuevo León, a vivir un año más en otro pueblo mágico, Santiago, pero siendo estos lugares tan caros, nos vimos obligados a buscar otras alternativas y fue cuando caí a estudiar de nuevo a la Universidad, solo que esta vez enfocada al manejo de los recursos de los bosques, en la Facultad de Ciencias Forestales, en agosto del 2010.
Aquí en Linares nació nuestra ONG Rumbo a la Sierra Madre Oriental, a partir de aquí nacieron proyectos como el de la “Flora y Fitogeografía del Cañón de Iturbide, Nuevo León, México”, además está gestándose “La Sierra Madre Oriental: conocimiento, manejo y conservación de su diversidad florística”, “Diversidad Florística y Fitogeografia de Puerto, Purificación” y finalmente el del “Aula Biocultural de la SMOr”. Y por si fuera poco, lo que hace algunos años era un sueño inalcanzable, hoy parece más cerca que nunca: monitorear al rey de los felinos americanos, el gran jaguar de la SMOr de Nuevo León. 

Actualmente seguimos viviendo en una colonia rural de Linares, trabajando día a día en no serle un estorbo al planeta y al contrario, dejarle muchas cosas buenas a nuestro paso, informar acerca de todo lo que nos apasiona, contagiar esa pasión en las personas, fomentar otros estilos de vida, ser promotores de conocimiento y nuevos saberes, enaltecer las raíces de nuestra diversidad biocultural, gritarle al mundo lo que la Sierra Madre Oriental tiene por entregarnos. Esta herramienta visionaria y magnánima llamada internet, nos lo permite y vamos a seguir haciéndolo mientras podamos.

Es por todo esto y mucho más que yo soy quien escribe de este lado de la pantalla.

Buenas noches. (10:33 pm, hora del centro de México).