Nueva AICA Cerro El Viejo- Puerto Purificación

Esta entrada de la dedico al ornitólogo Coahuilense Javier Cruz Nieto de Pronatura Noroeste. Que sin él y sus anécdotas de atávicas montañas con jaguares, cícadas y magnolias, no me hubiera sido posible conocer a fondo esta maravillosa zona de la SMOr.
Recientemente un compañero biólogo especializado en ornitología logró elevar a la categoría de Área de Importancia para la Conservación de las Aves la zona serrana colindante de los municipios de General Zaragoza y Aramberri en el estado de Nuevo León en donde se encuentra el Cerro del Viejo, una de las prominencias más altas del Estado con aproximadamente 3500 metros sobre el nivel del mar, así como los municipios de Guémez e Hidalgo en el Estado de Tamaulipas en donde nace el Río Purificación y están los relictos de bosque mesófilo de montaña más desconocidos de la Sierra Madre Oriental. El AICA se denominó como Cerro del Viejo-Puerto Purificación.
El lado Neolonés

Explanada en la base del Cerro del Viejo, cara oriente. Un sitio ideal para acampar y nótese la predominancia de los bosques mixtos, de un lado pinos y del otro encinos
Cerro del Viejo en temporada seca. Estas cumbres son el sitio donde se congregan las cotorras serranas orientales en enero y febrero.

También hay manera de escalarlo, de hecho Hinton, un botánico reconocido por ser especialista en la flora de Nuevo León acampó solo en la cima muchas veces
Existen dos maneras de acceder a la zona, por Nuevo León y por Tamaulipas. Ambas poco accecibles por lo quebrado del terreno. Yendo de la parte alta hacia las partes bajas, se accede por el pueblo de General Zaragoza en el estado de Nuevo León, subiendo por la terracería que va a la localidad de Dulces Nombres. Aquí, en cuanto comenzamos a subir podemos percatarnos de la imponencia del Cerro del Viejo.
Cerro del Viejo, una de las montañas más altas de Nuevo León y de la Sierra Madre Oriental.
En esta parte del AICA podemos encontrar bosques mixtos así como también franjas de bosques de coníferas. Una de estas coníferas emblemáticas es la Picea martinezii, una especie de pinácea sumamente rara y escasa, que viene a inyectarle tintes de floras neárticas a una zona que conforme nos acercamos a la llanura de Tamaulipas, presenta rasgos netamente tropicales. Esta  planta es endémica del estado de Nuevo León y hasta la fecha solo se le conoce en dos localidades aisladas: El Bútano, en las faldas de la Sierra La Cebolla en el municipio de Montemorelos, y aquí en el Cerro del Viejo, en varias localidades a su alrededores, una de ellas en Aramberri y la otra en Zaragoza.
Material para la colecta botánica: Prensa, GPS, pluma y libreta.
Estróbilo de Picea martinezii en el Cerro del Viejo, Zaragoza, Nuevo León.

 En México existen dos especies de Piceas, la martinezii en la Sierra Madre Oriental de Nuevo León y la chihuahuana en la Sierra Madre Occidental del estado de Chihuahua. Es decir, cada sierra tiene su Picea, lo curioso es que la Oriental, es mucho más jóven que la Occidental, lo que nos hace pensar en que quizá al principio solo era una sola especie en los bosques antiguos que tuvo que viajar de alguna manera hasta las serranías orientales en alguna etapa de la historia natural del planeta, cuando obviamente la sierra ya había emergido del mar y cuando las condiciones climáticas de frío permitieron a la picea conquistar nuevos espacios.

Picea martinezii.
Pequeña Picea martinezii. Un atisbo de esperanza para la sobrevivencia de la especie.
Las poblaciones de esta especie se encuentran dispersas entre las cañadas húmedas, no es sencillo verlas todas y creemos que existan muchos más individuos que aún no han sido descubiertos ni mucho menos estudiados. Hay que meterse por cañones oscuros y angostos y franquear piedras y relices verticales que están cubiertos de plantas rupícolas

Bosques mixtos de Quercus, Abies, Pinus, Pseudotsuga y Picea en las faldas del Cerro del Viejo, Zaragoza, N. L.

Piedras monolíticas de orígen kárstico cubiertas de plantas rupícolas.

Agave celsii, maguey de hábitos rupícolas, bastante común en las sierras kársticas de la Sierra Madre Oriental y endémico de México.
Una de sus múltiples sinonimias es Agave rupícola (Regel), así como también uno de sus nombres vulgares es maguey de las peñas por su hábito de crecer sobre los mogotes calizos.

 En los alrededores del bosque donde se hallan las Piceas también hay bosques mixtos de coníferas y latifoliadas, además también se encuentra como flora acompañante del dosel especies como los madroños (Arbutus xalapensis), cuya característica principal es su corteza papirácea de color rojo intenso, mostrando su madera tersa y de color pálido, la cual tiene múltiples usos.

Arbutus xalapensis en un bosque mixto de coníferas y latifoliadas en las faldas del cerro del Viejo, Zaragoza, N. L.

Conforme rodeamos al “Viejo” llegamos a un aserradero abandonado en un sitio que le denominan La Escondida. Aquí hay unas cuantas casitas rurales en estado de aparente abandono, aunque poseen propietarios que muy posiblemente vienen a habitarlas por temporadas.

Antiguo Aserradero en las faldas del Cerro del Viejo. Las casas tienen luz gracias a un programa de gobierno para adquirir celdas solares.

Aunque la zona tiene un buen grado de conservación, cerca a las localidades siempre hay potreros bastante erosionados.

 Más adelante, rumbo a la ranchería Paso del Niño y Garza hay divisaderos desde donde se puede ver la serranía colindante con el estado de Tamaulipas. Un oleaje de sierras interminables que no dejan ver aún hasta la llanura, aunque posiblemente desde la cima del Cerro del Viejo eso si sea posible. Hay ocasiones, sobre todo durante la época de lluvias, que las nubes provenientes del Golfo de México chocan con las sierras bajas de la parte de Puerto Purtificación y pareciera como si la punta de las sierras flotara en un mar blanco de nubes.

AICA Cerro del Viejo- Puerto Purificación, México.

Mar de nubes. Del lado neolonés, el más alto y con especies de orígen neártico, se puede ver el mar de nubes bajas que cubren las sierras del lado tamaulipeco, el lado bajo y cálido, donde están los relictos de bosque de niebla y las especies tropicales del AICA.
En general la zona representa un área clave en la distribución de elementos florísticos de orígenes heterogéneos, debido a que por un lado representan el límite sur de muchos taxones de origen neártico, así como el límite norte de otros taxones de ascendencias neotropicales que se distribuyen hacia el sur del país.
Del lado neolonés podemos encontrar bosques mixtos, bosques de coníferas, chaparrales y matorrales submontanos. En todos los ecosistemas se hace presenta además la flora mexicana como los magueyes.
También está presente el elemento endémico mexicano, como lo denominara Rzedowski, al definir el orígen de las floras que hay en el territorio nacional. En resumen, el AICA, tiene una gama amplia de biodiversidad.
 El lado Tamaulipeco

Para acceder por el lado de Tamaulipas, es necesario entrar por la Carretera Nacional 85 a la altura del entronque a la comunidad de Santa Engracia unos km al noroeste de Ciudad Victoria, donde está la vieja hacienda. Siguiendo la brecha que se interna en la sierra se llega a la comunidad de Guayabas, ahí hay que subir hasta la comunidad de los Mimbres, y más adelante atravesar el llamado “Paso de la muerte”.
 
Paso de la muerte visto hacia el sur.

Este paraje de la brecha es llamado así porque cuando ésta se realizó cortando la piedra viva, quedó el camino al lado de un reliz vertical que se abre hacia el fondo de un cañón bastante profundo, imposiblitando hacia ambos lados, cualquier intento de ampliarla, por lo que si un vehículo se topa de frente con otro, alguno de los dos tendrá que irse de reversa para poder abrir el paso. Se necesita suma pericia y sangre templada para no equivocarse.

El paso de la muerte es una parte de la brecha que conecta Tamaulipas con Nuevo León, en donde el camino se estrecha y de un lado hay un reliz vertical y del otro el desfiladero hacia un cañón profundo.

Solo cabe una vehículo y si se topan dos de frente, uno tendrá que volver de reversa para abrir el paso.

Después del paso de la muerte se prosigue hacia el poblado de Puerto Purificación, de ahí el nombre del área, además de que en las profundidades de las montañas nace el río Purificación que más tarde será tributario del Río Soto La Marina e irá a perderse al mar. Son estas montañas un reservorio de agua kárstica que se guarda dentro de las montañas y brota de cuando en cuando en pequeños nacimientos o manantiales.

Estas montañas guardan agua kárstica que dependiendo de la temporada del año, aflora en pequeños nacimientos que salen de entre las paredes de roca.

Aunque en época de lluvias, y especialmente como pasó en julio del año 2010 cuando el huracán Alex pasó justo por encima del AICa y fue a desvanecerse en Charcas, S. L. P, los caminos y brechas se vuelven ríos, imposibilitando aún más el acceso a estas montañas.

Las brechas se convierten en bajadas de agua después de las tormentas y los huracanes.

 Más adelante comienzan los relictos de bosques de niebla, pero nuestro objetivo es primero llegar a comer al paraje conocido como Los Caballos, ahí hay una cabaña y una mesa ampliaque usan los madereros para comer y descansar cuando les agarra la noche en la serranía.

Comiendo en Los Caballos, Tamaulipas.
Después de comer hay que llegar a la comunidad de Conrado Castillo, un ejido de vocación forestal que se ubica en el municipio de Hidalgo, Tamaulipas. muchas de las actividades del estado de Tamaulipas están bajo la tutela del presidente de la Unión de Silvicultores y Empresarios Forestale, Carlos Diez Gutiérrez Coleman, quien dicen por ahí, es una aguzado maderero que ha mermando insaciablemente los bosques mixtos de la Sierra Madre Oriental a lo largo de los años. 
Afortunadamente, el pago de servicios ambientales ha resguardado un poco la integridad de estos bosques, debido a que las comunidades ham comenzado a ver más redituable que se les pague por proteger y seguir así proveyendo de agua a los campos de sorgo y los naranjales que hay en la llanura, que por la ingrata faena de talar árboles y terminar malbaratando su madera.

Pago por servicios ambientales hidrológicos en el ejido Conrado Castillo, Hidalgo, Tamaulipas.

Finalmente se llega al ejido. De ahí sigue el camino sinuoso que conecta hacia las comunidades de Nuevo León, pero en sus alrededores están los bosques de niebla, los cuales se limitan solo al estado de Tamaulipas y por ende, aunque muy cercanos, privan del gozo de ostentar estos bosques tan raros a los neoloneses.

Acampando en el Ejido Conrado Castillo, Hidalgo, Tamaulipas.

 La comunidad de Conrado Castillo está a 1958 msnm y tiene aproximadamente 36 habitantes. Su clima es el templado subhúmedo, aunque en enero es común que se presenten heladas. Es aquí donde se pernocta para proseguir con las labores de detectar las rutas migratorias de las cotorras serranas.

Joya con vestigios de hielo debido a las bajas temperaturas de enero.

Cristales de hielo en la hierba.

Musgos y herbáceas cubiertas de hielo. Este fenómeno se le denomina “candelillear”, en donde solo baja unas horas la temperatura abajo de los cero grados y es suficiente para cristalizar el agua de rocío nocturno.

En las cercanías de Conrado Castillo hay zonas sumamente interesantes desde el punto de vista fitogeográfico. Son zonas desnudas entre las peñas, donde la insolación es directa y se yergue un laberinto de rocas calizas horadadas por el paso de las lluvias sobre el suelo rocoso de las montañas. Aquí hay especies más bien de hábitos rupícolas como cactáceas, magueyes y flores de peña, acostumbrados a sustratos pobres y a fuertes expociciones de sol, viento y frío.

Mammillaria sp. encontrada en las cercanías de un afloramiento rocoso en el ejido Conrado Castillo.

Echeveria sp. Hermosas plantas crasas que se desarrollan entre las grietas de las rocas calizas.
Abertura hacia las profundidades de un sótano. En esta ladera hay muchos de ellos, unos realmente impresionantes pero que por seguridad es necesario no acercarse si no se tiene el equipo necesario para introducirse en ellos.
Y a porpósito de sótanos y cavernas, hay que poner especial mención en el sistema cavernario purificación. Este es un sistema de ríos que corren por cavernas que bajan desde la parte alta de Nuevo León hasta las sierras de Tamaulipas. Hasta donde se  ha sondeado es el segundo sistema de cavernas más extenso de México con 94,889 m después del de Ox Bel Ha en Quintana Roo con 96, 800 m. Son los espeleólogos texanos quienes han estudiado más a fondo el ramaje subterráneo de este sistema e incluso tienen una organización no lucrativa que se dedica enteramente a su investigación a través del Proyecto Espeleológico Purificación.
Proyecto Espeloelógico Purificación.

Ahora si, lo que para mi es lo más espectacular son los bosques de niebla. Los cuales se distribuyen en manchones irregulares en las laderas barlovento de las sierras de la parte tamaulipeca, entre 1300 y 1500 m de altura en contacto con bosques de pino y encino.

Bosques de niebla de Puerto Purificación, Tamaulipas.
El trabajo más reciente que hace mención de los bosques de Puerto Purificación esta publicado en el libro “El Bosque Mesófilo de Montaña en México, Amenazas y Oportunidades para su Conservación y Manejo Sostenible” de León, L., Luna, I., Martínez, M. y Trejo, D. (2010).

Pinguicula moranensis, una plantita carnívora que busca las áreas húmedas para crecer.

Una particularidad de los bosques de niebla o bosques mesófilos de montaña es su abundancia de helechos y epífitas.

Los autores realizaron un análisis que dividió a la subprovincia de la Gran Sierra Plegada en función de la división estatal, la hidrografía y el nivel de aislamiento o distancia entre los bosques mesófilos de montaña en tres subregiones: El Cielo, Vestigios de San Luis Potosí y Cañadas de Nuevo León y Tamaulipas, ésta última incluyendo por su puesto a los bosques de Puerto Purififación correspondiendo además a la distribución más septentrional de este tipo de vegetación en México, debido a que los bosques de niebla de la Sierra de San Carlos, así como los del Bútano en Montemorelos no tienen todos los elementos florísticos para considerarlos verdaderos bosques de niebla con toda su estructura y correlaciones climáticas.

Bosques de niebla de Puerto Purificación, Tamaulipas, México.
Y por si fuera poco, estos bosques también albergan a la rara magnolia de Tamaulipas, una especie arbórea de suma belleza y gran porte, de una historia que deleita a cualquier fitogeógrafo por ser de las primeras plantas con flor que existieron sobre la tierra, la gran abuela de las flores podría decirse. Para mi, la planta más rara de esta zona, solo equiparable con la Picea martinezii y ambas confluyendo a menos de 25 km en línea recta desde las alturas de Nuevo León, hasta las sierras húmedas de Tamaulipas.

 Magnolia tamaulipana.
De lado izquierdo un liquidámbar y de lado derecho una magnolia. La verdad que ver estas cosas me hacen muy dichosa.

Magnolia de Tamaulipas en Puerto Purificación.

Los autores mencionan que estos bosques están restringidos a las cañadas y zonas húmedas del bosque de encino y coníferas, donde las comunidades de flora y fauna están bien conservadas, por ende reafirman el hecho de que los bosques de esta subregión presentan un valor de calidad alto debido principalmente a su inaccesibilidad, pero además a que la densidad humana es baja así como las actividades turísticas.

Además hay muchas especies de hongos, siendo una de ellas la carismática Amanita muscaria.

Amanita muscaria en Puerto Purificación. Una compañera bióloga oriunda de Ciudad Victoria, Tamaulipas realizó su tesis de licenciatura acerca de la micofagia de pequeños mamíferos como ratones y musarañas en esta zona de la SMOr.

El primordio de una nueva vida, por cierto, bastante efímera.

Además presenta la distribución más norteña de Liquidambar stryraciflua en México, un árbol característico de estos bosques y que le confieren por lo tanto el honor de ser los bosques de niebla más norteños.

Bosque de Liquidambar styraciflua en la zona de Puerto Purificación, Tamaulipas.

Los bosques de niebla más norteños de México.

Con base a los criterios anteriormente descritos, los autores consideraron a la subregión de prioridad alta y recomendaron que es importante emprender estudios sistemáticos en los bosques de la zona debido a que los trabajos publicados son escasos y no recientes.

Como vemos, es un tremendo logro el haber consolidado la importancia que estos bosques no solo para la conservación de las poblaciones de aves, sino por toda su herencia florística. Felicidades al Biol. René Valdés Peña.

En lo personal estas sierras son otro motivo de ímpetu por la investigación de la flora mexicana, porque aunque la inseguridad de los alrededores me impidieron realizar mi tesis de maestría en ellos hace dos años, pronto reanudaremos las investigaciones.

Anuncios

Tambaque, donde los dioses del rayo vuelven al mar

El nacimiento de Tambaque es un sitio que se interna en la Sierra Madre Oriental y donde nace el Río Coy, tributario del Río Tampaon, que a su vez viertes sus aguas en el imponente Pánuco.
Este sitio queda a unos cuantos km de distancia al noroeste de la cabecera municipal de Aquismon, municipio de orígen Teenek, al sureste del estado de San Luis Potosí.
El recorrido no tiene ningún costo y se puede andar por agradables senderos al lado del río hasta donde el agua nace de una cueva al pie de un talud en donde el cañón se cierra entre las profundidades de la Sierra.

La corriente es calma porque estamos en época de estiaje.

Podemos ver atrás una vegetación de selva mediana subperenifolia en un estado mas o menos secundario.

El paisaje con sus las luces y sombras del atardecer crean espacios idóneos para reflexionar y abrir la mente.

 El orígen del nombre Tambaque como ya les había comentado en otra entrada tiene varios orígenes, uno de ellos es debidoa que antes cuando hubo la hacienda cañera, al moler la caña se generaba el gabazo que en el dialecto Teenek se conoce como le nombra T’ambax, (el cual se pronuncia tambach) y se dice que los mestizos al no poder pronunciar correctamente la palabra le llamaban “Tambache” y de aquí el nombre actual de Tambaque. La segunda acepción es proveniente de la palabra tzabac, que es el nombre Teenek de un árbol local, que no he podido identificar aún.

El agua va en un nivel muy bajo, pero ello ayuda a formar agradables espejos de agua donde la fauna silvestre baja a abrevar por las noches.

Conforme uno va avanzando por sobre el empedrado de la ladera sur, vamos viendo los manantiales por donde el agua que se colecta en las partes altas de la sierra, viene a salir en estos afloramientos de aguas kársticas que en geografía física se les denomina fuentes vauclusianas, sumamente sagradas para los compañeros Teenek. 

Fuente vauclusiana en Tamabaque, Aquismón, S.L. P.

Ya en su libro de “Un viaje a la Huasteca” el francés Guy Stresser Péan habló de la importancia irremplazable que estos manantiales tienen en la cosmogonía del pueblo Teenek

Los Teenek, saben que los cerros están huecos y es morada de los dioses del rayo, donde hacen fiestas y bailes cuyo eco se puede escuchar entre el rumor de las aguas subterráneas.

Y a pesar de la resequedad de esta ríspida primavera que llegó con múltiples incendios a la región huasteca, el agua sigue firme brotando de las profundidades de la roca, extasiada con tanta luz y tantos colores después de haber permanecido en la completa oscuridad quién sabe desde cuando. Nadie sabe en realidad cuanto es que el agua permanece dentro del cerro al caer como lluvia, hasta que sale por algún manantial.
Y el agua sige brotando con todo y lo seco de la primavera.

Y Tambaque no se seca, marzo 2013.
 Cuando la época de lluvias llega a la región, el caudal crece y trae consigo la revoltura de aguas escandalosas que vienen desde arriba. Mucha de la la lluvia vertida en el espinzao de los cerros colindantes con la Sierra Gorda de Querétaro se infiltra por entre las rugosidades de la roca caliza creando cavernas y sótanos. Es curioso pensar que allá arriba en aquellos parajes tan boscosos como Rancho Nuevo, Lagunita de San Diego o Valleverde, no corra río alguno porque toda el agua se va por los resumideros y viene a inundar puntualmente la llanura Huasteca, el agua siempre encontrará manera e irá a escurrir de nuevo al mar por la boca grande del Pánuco, justo en el Puerto de Tampico.

Al término de las fiestas y las orgías, los dioses del rayo salen cansados de las cuevas a través de los manantiales y van de nuevo con Mamlab, hasta su reino en el mar de oriente, para rejuvenecer y de nuevo emprender su viaje por las nubes hasta las montañas y de nuevo a las profundidades de la tierra.

La selva celosa guarda bien el camino de los dioses del rayo.

Un guardián del río.

Espejo líquido.
Al término del sendero está lo que venimos a ver, un tanto decepcionados por el bajo caudal, pero nunca deja de impresionar la magnificencia de aquellos portales por los cuales ingresar al interior de nuestra madre tierra.

Abertura por donde el agua escapa muy despacio.

Arriba se puede observar la oquedad que en época de lluvia escupe agua a raudales.

Y aquí termina el cañón, justo en una monda pared de roca caliza.

El musgo es la prueba de la humedad que guardan las rocas, son pioneros y crean sustrato para que otras plantas se afiancen durante la época de sequía, pues en época lluviosa, las aguas todo lo cubren.

Chorreadero de piedras arrastradas por la corriente.

Ahora es posible bajar a explorar, pero en época lluviosa todo es un estruendo de aguas que manan implacables de la sierra.

El agua amolda las raíces de los hijos que sustenta y los hace a su antojo, contra ella nadie puede.
Y antes de que oscurezca nos despedimos de tan grata holgura de la tierra profunda, deseando volver para conocerle en su faceta violenta despues de algún huracán.

Meztli feliz de probar el agua kárstica.
Y para no perder la costumbre: buscando zopilotes, tlacuaches o ardillas.
 Ya de regreso del cañón oscuro, de nuevo se hizo la luz y pudimos ver con más calma los señalamientos de la entrada y lo agradable de la arquitectura ecoturística, que para nada me pareció fuera de lugar, ni tampoco agresiva con el entorno, pues se usó piedra del mismo sitio y debido a la humedad, ésta ha ido llenándose de musgos.

Senderos, con plazoletas y áreas de descanso.

Afortunadamente nadie nos impidió entrar con nuestros perros, lo cual me parece excelente para quienes viajamos siempre con ellos. Puntos buenos para el ecoturista no convencional.
Ahí vamos.
El sendero que nos lleva hacia el manantial.

Amar el árbol es comprender la vida.

Plaza del frijolillo. Tamabaque, S. L. P.
La plaza del Frijolillo.
Preservación del agua.
Y como toda buena selva, la estructura de su flora le hace honor con esta interesante epífita.

Más epífitas.
Un habitante finamente ornamentado de la selva de Tamabque.
Las sierras que se yerguen al occidente del territorio Teenek, son  barreras de vida, de una diversidad biocultural magnífica que se abre como un abanico mesoamericano que muy pocos valoran en la geografía mexicana. Pero de nuevo lo reafirmo, éstas selvas son las más norteñas de la vertiente del Golfo, más al norte aún las de Tamaulipas, pero de este porte y estas magnificencias, solo las que le quedan a San Luis Potosí, porque su vecino Veracruz ya ha perdido lamentablemente las suyas a manos de un agrarismo desenfrenado y mal educado.
 
Selva mediana subperennifolia en Tamabaque, AQuismón, San Luis Potosí.

Nótese la estructura arbórea, la presencia de epífitas y los contrafuertes de las raíces.

Y sin embargo, a la tala no se le ve un final en la Huasteca. Ya no siento coraje, siento pena porque esto es causado por la ignorancia y la necesidad.
Pero esperemos que las selvas que quedan se sigan viendo así  y las que ya fueron destruídas, puedan volver a ser selvas y no potreros ni cañaverales.
 Cayendo la tarde nos apresuramos a salir con luz de Tambaque pues todavía nos faltaba encontrar un lugar en donde pudiéramos dormir con los perros, pues por las prisas olvidamos llevar tienda de campaña. Debo mencionar que por una módica cantidad uno puede acampar en las orillas del río Coy, obviamente río abajo del nacimiento de Tambaque.
Y va cayendo la tarde.

Y el sol lo baña todo con su suave luz crepuscular.

Aferrado en el borde, siempre atento del paso del agua. 

Y así ve el árbol, el eterno devenir de la corriente, bebiendo los sueños que le dejan los dioses del rayo al pasar.

Y el sol sigue bañando de luz los paisajes de Tambaque.

Raíces con contrafuertes, prueba de que la vegetación pertenece a un entorno tropical.
Últimos rayos de sol del día.
Al término del recorrido hay venta de comida típica como los bocoles, además pan casero, dulces, plantas ornamentales sembradas en macetas de bambú, y hasta vainilla de Papantla.
Al salir del recorrido, está el Restaurant Tambaque, una edificación de piedra maciza al cobijo de una ceiba y rodeada de plantas exuberantes en donde se pueden comer deliciosos platillos regionales, recomendando así el caldo tres huastecas y las acamayas, así como unas originales y creativas bebidas llamadas Aguas de Afrodita, todo ello atendidos por su propietario el Prof. Mauricio, conocedor de la región, sus leyendas y sus andares. Ahí mismo se pueden hospedar y comprar bebidas para pasar un poco el calorcito de la zona.

Fluír sin un fin más que fluír sin un fin. Gustavo Cerati en su canción Río Babel.

Si desean información sobre restaurantes, hospedaje o camping pueden escribir al correo electrónico:  tambaquecamyrest@yahoo.com.mx o llamar al 482 1034538 y 4821008597.

Claves de identificación de los Pinos Mexicanos

Los Pinos son por excelencia los elementos de la flora arbórea que junto con los encinos, mejor caracterizan la vegetación de las serranías mexicanas. El número de especies que hay en nuestro país aún es objeto de discusión taxonómica. Algunos autores aseguran que suman unas 50, otros en cambio elevan la cifra de especies y subespecies hasta más de 70, pero hay algo que sí es evidente para todos los botánicos: México es el mayor centro de diversidad mundial del género Pinus.
Los hay desde las más remotas alturas como el Pinus culminicola en el Cerro del Potosí a más de 3500 msnm, o el Pinus caribaea que crece en las costas caribeñas casi a nivel del mar. Además existen aproximadamente 35 especies de pinos endémicos como Pinus rzedowski. Aunque desafortunadamente hay ocho especies en peligro de extinción: Pinus culminicola, P. maximartinezii, P. rzedowskii, P. pinceana, P. johannis, P. radiata (var. binata), P. lagunae, P. jaliscana y P. Nelsoni.
Aquí les dejo las fotocopias de unas claves un poco viejitas que tengo de cuando estaba en la Facultad de Biología (2005), que con tantos avances genéticos quedan un poco fuera de lugar, aunque siempre servirán para comparar las características morfológicas generales de cada una de las especies, sin meternos en cuestiones moleculares.
 

El Río Tampaon, la vena que riega la llanura de la Huasteca Potosina

A principios de marzo del presente, como parte de un viaje de investigación dirigido a conocer los lugares donde antaño hubo bosques tropicales caducifolios como los llama Rzedowski, selvas bajas caducifolias como los denomina Miranda o bosques tropicales bajos deciduos como los llama Puig, fuimos a conocer las serranías bajas y alargadas del norte del municipio de Aquismón en colindancia con el municipio de Ciudad Valles y Tamasopo. En especial aquel sitio en que la sierra se parte y deja abierta la garganta inmensa por donde el Río Tampaon escurre desde las serranías altas de la Sierra Gorda de Guanajuato y Querétaro, en cuyo caso el Río se llama Santa María y figura una espléndida frontera natural con el estado de San Luis Potosí.
En algún momento de la historia no hace tantos años, toda la llanura costera del Golfo al oriente de la Sierra Madre Oriental en lo que hoy es el estado de Tamaulipas, San Luis Potosí y Veracruz estuvo cubierta de selvas o bosques tropicales que en algunas zonas son caducifolios y en otras son perenes, es decir, en áreas abiertas y soleadas, algunos de los elementos arbóreos que los componen suelen perder sus hojas durante aproximadamente 8 meses de noviembre a junio, ello para evitar el exceso de pérdida de agua en su organismo, y ante los primeros indicios de lluvias del verano, vuelven a retoñar y a dar fruto, mientras tanto en las áreas pegadas a las sierras, los bosques tropicales perenes o subcaducifolios perduran con la mayor parte de sus elementos colmados de hojas verdes, aquí no hay tanta insolación y la pérdida de humedad es mínima comparada con la llanura.
 En esta ocasión visitamos la formación de llanura, bastante grisácea en plena época seca del año, sin embargo, los estragos que el pseudo progreso le ha traído a la región de la llanura huasteca han sido devastadores. No defiendo el pasado como un paraíso, puesto que existen indicios de que antaño también hubo sequías y cambios erráticos del clima que dejaban a los antiguos pobladores de esta parte de mesoamérica sumidos en el hambre, el calor y la falta de agua. 
Sin embargo, antes de que nuestra dieta se volviera casi exclusivamente carnívora, las selvas conservaban sus antiguos territorios y no había zonas de suelo desnudo, apisonado y muerto como lo hay ahora. Además, hubo también palmares naturales, pero viéndose favorecidas por los incendios y la insolación, las palmas sabales han ganado terreno desproporcionalmente, convirtiéndose en auténticas malezas.

Ladera de suelo desnudo en la llanura Huasteca. El sobre pastoreo del suelo que antes fue selva ha dejado vastas áreas yermas incapaces de recuperarse sin ayuda humana.
En cuanto los antiguos Teenek perdieron la disponibilidad de sus legítimas tierras y se vieron obligados a remontarse a las altas sierras del municipio de Aquismon (nombre de orígen Huasteco: Aquich, especie de árbol típico de las selvas caducifolias y mom: pozo; El pozo del Aquiche), los nuevos pobladores caucásicos y mestizos, vieron más económicamente más redituable la edificación de haciendas ganaderas y cañeras en este paraíso, y poco a poco las selvas fueron tumbadas para convertir la llanura en un enorme potrero que año con año ve con más añoranza las lluvias que no llegan y que en cuanto arriban ya no caen serenas por días mojando de a poco la tierra, sino que caen intempestivas y arrastran todo a su paso en una sola tarde, tiñiendo de lodo los ríos turqueza y dejando charcos regados que en sumo se evaporan bajo el ardiente sol.
 
Aunque en la imágen aparece ganado de diversos orígenes, el preferido de la zona es el ganado cebú, de orígen asiático y perfectamente adaptado al calor, la humedad y las garrapatas. Al fondo un frondoso árbol de mango, también de orígen asiático.
Al fondo la sierra por donde baja el río Tampaon, tributario del Pánuco, todas las llanuras son ahora zacatales y palmares, cuando en algún momento fueron selvas.
La zona es ganadera por excelencia, no niego que sea una tierra perfecta para dicho fin, pero creo que la manera en que se han desarrollado las actividades agropecuarias, no ha sido la idónea. Cualquier poblador del área concuerda en que el clima se ha vuelto inclemente. Las lluvias se han ausentado más de lo normal, el calor quema más que otros años, el agua de la sierra ha bajado su aforo, los parásitos del ganado están fuera de control y cada año es más urgente bañarlo en químicos que es bien sabido, tienen efectos cancerígenos. Los ganaderos y cañeros, saben bien que por ahí no va la cosa, pero es la costumbre y/o la ignorancia de otras formas de hacer las cosas, lo que los ha ido orillando al borde de este abismo.
Aunque a pesar de todo, a este caballo no parece importarle el cambio climático…

Entre terreno y terreno hay cercas que dividen sus posesiones, esta división también ha sido un problema para la fauna silvestre, cuyos pasos naturales se han viso severamente fragmentados por mallas, rejas, corrales y falsetes.
 Es preciso que los ganaderos de la huasteca se quiten esa venda de los ojos, incluso los agrónomos saben bien que las recetas mágicas de sus agroquímicos y suplementos alimenticios para el ganado, cada vez son menos eficaces y es un vicio que no acabará si no nos atrevemos a pensar diferente. Se pueden recuperar las selvas, y será como una bola de nieve, entre más selvas haya, las lluvias serán más estacionales y el suelo será más fértil, pero ya no podemos pensar que por el camino en que vamos, el clima y las selvas se van a recuperar solas.
La Agroforestería y la Permacultura es un recurso clave, pues porponen la armonización de diferentes actividades a través del tiempo y del espacio, para no sobrepasar la capacidad de carga de los ecosistemas. Podemos seguir teniendo ganado, pero ya no será posible tenerlo en vastas extensiones sin árboles, en vez de ello se pueden tener potreros de pastos, pero con especies propias de la selva baja que sirvan también de alimento al ganado, intercalado de árboles frutales, cercos vivos para las aves, lagunas para la fauna silvestre y además cultivos de hortalizas.
El agua se puede administrar desde el río Tampaon a través de canales de riego, terrazas que atrapen agua de lluvia y además depósitos que impidan que el agua se evapore, como comunmente pasa en los jagueyes y presones.
Acequia seca, debido a la sequía.
Además se puede apostar por otro tipo de ganado no tan costoso de mantener como los borregos, que además de dar carne, también dan lana y se pueden pastorear en menor extensión de terreno que las vacas. Intercalando árboles propios de la selva entre terrenos con pastos, horalizas y reservorios de agua se hace argoforestería, quitándole así presión al suelo, devolviéndole sus nutrientes y sobre todo cubriendo parches de selva para atraer de nuevo las lluvias.
Ganado ovino en un parche arbolado.

Y bueno, después de un paseo triste y abrasador entre tantos cementerios de selva que ahora son potreros calientes, llegamos al destino final, el Río Tampaon, en cuyo corazón se encuentra el llamado Puente de Dios, una formación pétrea que puedes ir a conocer en un paseo en lancha con un costo de 150 pesos, ayudando así al fomento del turismo y por ende la economía de las familias que viven en los ejido aledaños.

Cañón del Río Tamapon.
Para llegar al Cañón del Río Tampaon desde Monterrey, hay que seguir la Carretera Nacional 85, pasando por Linares, NL., Ciudad Victoria, Tamaulipas, Ciudad Valles, S. L. P. y siguiendo la carretera que va para Tamazunchale, después de pasar el poblado de El Pujal, en cuyo tramo atraviesa el Río Tampaón, unos cuantos km adelante se encuentra la entrada a la derecha por un camino de terracería de aproximadamente 24km. Hay que seguir los señalamientos que hay sobre la brecha y pasar varios terrenos con falsetes, pero preguntando a los lugareños es sencillo llegar. La boca del cañón es parte de un rancho privado el cual cierran a las 8 de la noche, entonces si no alcanzaste a salir a esa hora tendrás que quedarte a pernoctar. Puede llegar cualquier tipo de vehículo.
No cobran la entrada, pero no hay lugar donde hospedarse, tienditas ni restaurantes, solo una playa de arena sílica inmensa, así como una arboleda de álamos temblones donde poner una tienda de campaña. Vale mucho la pena y para la próxima tomaremos el paseo en lancha para conocer el Puente de Dios.

 
En cuanto a las investigaciones… ya les contaré más adelante los resultados y el sentir de los pobladores respecto a la desaparición de los bosques tropicales de llanura. Esto es para mi la etnobotánica aplicada, de la cual tratará un capítulo de mi tesis de Doctorado. Buen sábado a todos.