¿Flojera o estrategia?

Una reflexion para mis adentros y para el mundo entero, en la obertura del verano ¿Será flojera o será estrategia? Desde niña y durante los meses cálidos de primavera y verano, a eso de la una de la tarde, se me quitan las ganas de trabajar y me da por dormir, para volver a reactivarme como a las 4 de la tarde. No me puedo imaginar desgastándome en esas horas tan pesadas con estos soles de la zona intertropical mexicana. 
Ahora bien, en una sociedad en la que todos viven tan a prisa, soy el ejemplo vivo de la ineficacia, la pereza y la improductividad, pero si miro hacia atrás en mis ancestros cazadores-recolectores, no creo que ellos tampoco estuvieran tatemándose la cabeza a las 3 de la tarde en pleno matorral, a esa hora ni las lagartijas, entonces, estratégicamente duermo una o dos horas después de comer para levantarme llena de energía, con ideas creativas y la mente descansada y así seguir investigando el mundo en el que vivo, y hasta ahorita me ha funcionado. 
Esto lo vi en los Pames de San Luis Potosí, en donde sus vecinos mestizos de Querétaro, no hacían más que relegarlos por “perezosos”, pero los Pames se levantan a las 5 de la mañana a sembrar, para a las 11 o 12 desayunar y echarse a dormir toda la tarde y comenzar la faena cuando baje el sol. 
Por ello agradezco el tener una vida con un ritmo suave que me permite disfrutar a razon de los ciclos que sigue la naturaleza y no la loca carrera de  las sociedades humanas actuales corren sin parar diecto hacia una muerte prematura de tanto estrés. 
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Padhum

Yo lo vi, estaba parado allá en la punta de aquel risco grande, el que sale más. Estaba quieto mirando todo el valle que pega con la montaña, pero como era mañana de octubre, había mucha neblinita, de esa que se levanta suave entre los encinos, y como a esa hora ya esta todo mundo haciéndose el café y las gordas, pues la humareda de las casas tampoco me ayudó mucho a verlo bien, pero te lo juro que ahí estaba, estaba paradito viendo hacia el valle, solo, tan ausente y presente a la vez, como buscando su valle perdido, porque seguramente aquí vivía antes de que llegaramos, por alla por la cañada honda seguramente iba a refrescarse cuando el calor arreciaba, y los palos esos altos de hualul y volantín, qué va!!! esos han de haber sido sus tapancos, bien cómodos, y en la cueva de los remolinos, uy, ahí debió haberse hecho el nido para que su mujer pariera a sus hijillos, sí, seguramente extraña el valle, sus cerros enmontados, ahorita ya poco queda, todo se lo ha llevado el diablo progreso, pero fíjate,  nada más pasó una nube ligera y se tapó todo el risco y después, como un soplo el tigre se había ido.

Mané Salinas 

APOTEOSIS
La Apoteosis, en la entrada a San Vicente Tancuayalab, fotografía de Angel Yael de Panoramio.
La palabra padhum, viene de la voz Teenek, y quiere decir jaguar, por ello, lugares como Tampasito, en el municipio de San Vicente Tancuayalab en la Huasteca Potosina, que es un palabra hibridizada del castellano y el Teenek Tam-“lugar de”, padhum- “jaguar” e ito- “sufijo castellano que indica diminutivo”, quiere decir “Lugar del jaguarcito”, prueba inequívoca de la herencia cultural y linguística que nos habla un poco de lo que algún día fue la zona de la Huasteca, cuando los jaguares en aquel entonces se paseaban entre los Teenek, y quien sabe cuantos años fue así, antes de que les llegara “el progreso”.

Datos interesantes sobre las montañas del mundo

Altitud

Los 20 países que tienen el mayor porcentaje de zonas montañosas son: Andorra, Liechtenstein, el Bhután, Lesotho, Tayikistán, Kirguistán, Suiza, Macedonia, Líbano, Rwanda, Armenia, Nepal, Georgia, Bosnia Herzegovina, Laos, Swazilandia, Turquía, Austria, Albania y Eslovenia.

Una recopilación cartográfica reveló que el 48 por ciento del total de la superficie terrestre está a 500 metros sobre el nivel del mar; el 27 por ciento a más de 1 000 metros de altura; el 11 por ciento a más de 2 000 metros; el 5 por ciento a más de 3 000 metros y el 2 por ciento por encima de los 4 000 metros. Estas estadísticas proporcionan una aproximación para la descripción de las zonas montañosas.
   

Geografía

Las montañas cubren cerca del 25 por ciento de la superficie terrestre del mundo.

Sólo hay 20 kilómetros entre el abismo más profundo del océano y el punto más elevado sobre el nivel del mar: la cumbre del monte Everest.

Todas las montañas del mundo que tienen más de 7 000 metros de altura están en Asia, y las 14 cumbres que superan los 8 000 metros pertenecen a la cordillera del Himalaya, que recorre el borde meridional de la meseta del Tibet.

El Continente Africano abarca el 20 por ciento de la superficie de la Tierra. Alrededor del 50 por ciento de los países africanos tienen montañas o problemas de tierras con gran pendiente, y un 10 por ciento (3 millones de kilómetros cuadrados) de la superficie de África está clasificada como tierras altas. Los Andes tienen 7 250 kilómetros de longitud.
 

Clima

En los ecosistemas montañosos están comprendidos el lugar más húmedo del planeta (Charrapunji, en la India, que recibe 12 metros anuales de lluvia) y el lugar más seco: el desierto de Atacama, en Chile, donde no llueve desde hace 27 años. Si bien existe una relación inversa entre temperatura y altitud, no existe un valor constante de la disminución de la temperatura por unidad de elevación (gradiente térmico vertical). En los Alpes, cada 1 000 metros de elevación produce una disminución de 4ºC de temperatura en enero, mientras que en julio cada 1 000 metros de altura producen un gradiente térmico vertical de 6,25ºC. En la zona ecuatorial del altiplano peruano, los gradientes de temperatura son muy pronunciados, de 10,5ºC por cada 1 000 metros en la temporada más calurosa.

Agua

Hasta un 80 por ciento del agua dulce de superficie del planeta procede de las montañas.

Biodiversidad

El 80 por ciento de la alimentación humana procede de unas 20 plantas. Seis de éstas: el maíz, las patatas, la cebada, el sorgo, las manzanas y los tomates, provienen de zonas montañosas. Otros siete: el trigo, el arroz, los frijoles, la avena, las uvas, las naranjas y el centeno, ahora se cultivan en las montañas y producen muchas nuevas variedades.

Nepal tiene más de 2 000 variedades autóctonas de arroz, comprendidas muchas del famoso tipo aromático basmati. Los agricultores andinos pueden cultivar hasta 50 distintas variedades de patatas (existen 200 variedades).

Gente

En 2000 la FAO estimó que existen 718 millones de pobladores de las montañas. De éstos, 625 viven en países en desarrollo y en países en transición. Casi el 12 por ciento de la población mundial vive en las montañas, pero más del 50 por ciento depende directa o indirectamente de los recursos de las montañas.

Turismo

El turismo alpino es una fuente de ingresos en muchas regiones montañosas del mundo, aunque tiene costos ambientales. Constituye del 15% al 20% del turismo mundial (de 70.000 a 90.000 millones de dólares EE.UU. al año), y desempeña una importante función en la economía de los países.

Nepal se abrió al turismo internacional apenas en 1950 y los primeros exploradores y alpinistas del monte Everest pronto comenzaron a llegar. Esta zona captó un gran interés internacional después de que Hillary y Tenzing escalaron el Everest en 1953. Con todo, en 1960 el número de turistas extranjeros apenas era de 20 personas. En 1964 se construyó en la zona una pequeña pista de aterrizaje que abrió el paso al turismo. Desde entonces, el número de visitantes ha crecido rápidamente y se registra una llegada anual de alrededor de 25 000 turistas al año.

Pobreza

Alrededor del 80 por ciento de la población de las montañas vive por debajo del umbral de pobreza.

Hambre

En los países en desarrollo y en los países en transición, hasta 245 millones de personas rurales de las montañas corren peligro de sufrir hambre o ya la padecen

Conflictos 

En 1999, 23 de los 27 principales conflictos armados que hubo en el mundo se libraban en regiones montañosas. En el año 2000, 52 de los 81 países que recibieron ayuda de emergencia del Programa Mundial de Alimentos (PMA) son países montañosos.

Asuencias y novedades

Este 2012 he escrito muy poco en el Blog. La verdad que ha estado muy abandonado, pero las horas de trabajo de la tesis de Maestría han valido mucho la pena, y me he abstraído casi por total en ellas, bueno y en informarme acerca de la política, ya saben, con eso de que el 1 de julio se acerca…
Uno de los problemas principales que nos encontramos para proteger la biodiversidad mexicana es sin duda que ni siquiera sabemos lo que tenemos, ¿cómo vamos a proteger lo que ni siquiera sabemos que está ahí?. 
Ya muchos trabajos de investigación se han hecho en México, sobre todo respecto a los grupos más carismáticos de las ciencias naturales, como los grandes mamíferos, las aves, los reptiles, etc.; muchos de los biólogos que conozco son zoólogos, pocos botánicos, y si a eso le sumamos que los pocos botánicos que hay suelen inclinarse por algún grupo de plantas ya sean los zacates, las leguminosas, las plantas útiles, además ni se diga de los botánicos entisiastas de las cactáceas, las orquídeas y los árboles de las selvas tropicales, pues al final quedamos muy pocos los que hemos decidido especializarnos en una biorregión. Y al final, a eso he decidido dedicarme, al estudio y conservación de la flora que hay en la biorregión montañosa de la Sierra Madre Oriental, especialmente la porción de la Gran Sierra Plegada y el Carso Huasteco.
Actualmente me he ido estudiándola por partes, es imposible humana y economicamente halando, estudiarla toda a la vez, estudiar una porción montañosa de más de 800 km en 4 o 5 estados dividida por zonas es la meta que persigo. Obviamente por mi orígen, actualmente estudio porciones de la franja de montañas que cruza el estado de Nuevo León. Hace 3 años estudié la Sierra Gorda en Querétaro, y ahora tengo planes de pasarme a Tamaulipas, San Luis Potosí, y quizá Guanajuato e Hidalgo, todo a su tiempo. 
Además, siempre he creído que las mejores investigaciónes se logran en zonas que han sido poco exploradas, y con la cercanía con la ciudad de México, muchos bosques de Hidalgo, Veracruz y Puebla, ya están más que estudiados, y además tristemente están llenísimos de comunidades rurales que imposibilitan el desarrollo normal de la vida silvestre y se han vuelto ecosistemas muy humanizados. Por ello no me he animado del todo a lanzarme para allá.
Prefiero sin duda, Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí, estados que por mucho, conservan áreas serranas aún prístinas. Actualmente me encuentro en espera de presentar el exámen que me permita seguir llevando a cabo una investigación de Doctorado con acentuación en Ciencias y el Manejo de los Recursos Naturales, y por obvias razones he elegido a la zona culturalmente denominada Huasteca, para continuar con la investigación de la flora de la Sierra Madre Oriental.
Fruto de todo este esfuerzo que comenzó desde el 2008, es la creación de nuestra ONG, que lleva por nombre Rumbo a la Sierra Madre Oriental A. C., y la cual ya está en visperas de ser dada de alta y próximamente abriremos nuevos proyectos no solo de flora, sino también de fauna. Esperemos que la segunda mitad del 2012 traiga consigo muchos proyectos. Si desean conocer más acerca de las actividades que estaremos realizando no duden en darle una leída a la pestaña del menú prinpal del blog: ¿Qué hacemos?

Como sea, todo esto apenas comienza, pero esperamos comenzar con muchas investigaciones, aunque tengamos como siempre, que estirar el presupuesto. Con todas las ganas y eso es lo que cuenta. ¡¡¡Un saludo cordial a todos!!!

Perfil histórico cultural de Ciudad Mante

Hace poco más de un mes, tuve la fortuna de acompañar a una querida amiga a su tierra natal, Loma Alta, ejido de Gómez Farías, en la mera huasteca Tamaulipeca a la altura de la carretera nacional 85. Además de eso también me invitó a conocer ciudad Mante, bella ciudad por la cual una vez pasé en el 2006 cuando veníamos un amigo biólogo y yo en un autobús desde Ciudad Valles con destino a Monterrey,  en aquel entonces hicimos un viaje de fin de cursos a la Sierra Gorda, y ya veníamos bastante cansados de regreso que ni me percaté siquiera de las calles de la ciudad, por lo que en esta ocasión si tuve la fortuna, comímos ahí unas exquisitas y gigantescas quesadillas, fuimos al mercado, conocí a las despeinadas, esos camiones atiborrados de varitas de caña directo al ingenio, anduvimos en sus callles y hasta nos tomamos una refrescante agua de guapilla!!! Ya en casa de nuestra amiga, cortamos mangos, mangos de todas variedades, además de los ciruelos de la tierra caliente de la especie Spondias mombin, y ni qué decir de las naranjas, chirimoyas, limones, plátanos, aguacates y gran variedad de frutas nativas y naturalizadas.

Leyendo un poco sobre el Mante, me encontré con esta reseña del cronista de la ciudad, espero la disfruten tanto como yo y se animen a conocer tan hermoso municipio del sur del estado de Tamaulipas.

PERFIL HISTÓRICO CULTURAL DE CD. MANTE

Por: Sr. Juan José Mata Bravo (Cronista de la Ciudad)

La región de lo que hoy es el Mante fué conocida por su nombre huasteco de los “cinco potreros de Tamatán”, palabra que ésta en lengua “Tenek” o huasteca que significa “Lugar de canoas”.

Según diversos documentos, era sumamente insalubre a causa de las inundaciones que sufrían las tierras al desbordarse los ríos regionales, principalmente el río Mante, cuyas aguas permanecían meses sin salida dando lugar a la formación de gruesas capas de lama, que se convertían en campo propicio para la proliferación de zancudos, además de que abundaban los “tábanos”, insecto cuya picadura es sumamente dolorosa. Por ésas razones no se produjeron asentamientos humanos de colonos españoles o criollos, ya que no soportaban la insalubridad de la zona, a la que, sin embargo, reconocían como muy fértil y adecuada para diversos cultivos.

Conforme a investigaciones de varios estudiosos, en éstas tierras vivían tribus indígenas de “recolectores-cazadores”, pero con el predominio de pames, chichimecas y janambres. Sobre todo éstos últimos representaban un formidable escollo para los intentos colonizadores, pues atacaban indiscriminadamente a todos los que pretendieran asentarse en cualquier punto de “Tamatán”.

Refieren distintos relatos que los janambres hostilizaban continuamente a los colonos y cuando éstos trataban de repeler los ataques, los indígenas se refugiaban entre el monte formado, entre otras, por una planta muy espinosa, llamada “choveno” o “sinvergüenza’, de donde no había poder humano que los hiciera salir.

Existen, por otra parte, indicios de que desde muy temprano en la conquista de México, la región de El Mante actual fue visitada por varios misioneros agustinos, entre ellos Fray Juan de Mesa, Fray Nicolás de San Paulo (de apellido Witte); Fray Comelio de Bye y Fray Antonio de Roa, quienes misionaron en sitios como el Tamezín (Tamesí, Tanchipa (Tanchipa) y Tanguanchín; ésto según datos aportados por la doctora Patricia Osante en su obra “Orígenes del Nuevo Santander”.

Pero, según las evidencias disponibles, ninguno de ellos estableció alguna misión u otro asentamiento o, por lo menos, ninguna de las fuentes consultadas da razón de ello. Por lo tanto, los “Cinco potreros de Tamatán”, que también se conocían como el “Frondoso paraje de Canoas”, quedaron fuera de las fundaciones oficiales, inclusive de las escandonianas.

La mala calidad de las tierras de San Juan Bautista de Horcasitas (hoy Magiscatzin, municipio de González), fundado por José de Escandón el 11 de mayo de 1749, obligó a varios de sus colonos a incursionar hacia el lado de la Sierra de Tanchipa, incluyendo los alrededores del nacimiento del Río Mante, donde abrieron al cultivo una gran cantidad de tierras fértiles que les garantizaban excelentes cosechas de maíz, frijol, caña de azúcar, chiles y hasta frutales, con lo que aseguraban la subsistencia y obtenían remanentes considerables para comerciar.

Así, en noviembre de 1750, estando Escandón en visita de inspección en Horcasitas, encuentra ya consumado el hecho de la apertura de estas tierras encontrándola justificada y procede a gestionar la donación de las mismas al obispo de Manila, don Manuel Antonio Rojo de la Fuente y Vieyra, quien accedió a lo solicitado por considerarlo de justicia.

Luego de los trámites y de las diligencias requeridas, Escandón ordena al capitán Juan Antonio de Barberena tomar posesión de las tierras de los “Cinco potreros de Tamatán”, lo que según testimonio del propio Barberena ocurre el ocho de marzo de 1764, levantándose la lista oficial de los colonos mercedados, pertenecientes a las parcialidades de indios huastecos y olives que habitaban en Horcasitas. Miguel Velázquez y Ausencio Hemández representaban a los primeros y Andrés Gómez a los segundos. Treinta cinco colonos fueron ubicados en las inmediaciones del nacimiento del Río Mante y sesenta y seis más desde El Abra hasta Tanchipa.

Con base en éstos datos, algunas personas consideran ésta fecha y a éstos colonos como los fundadores de lo que se conocía como “Frondoso paraje de Canoas”, más tarde “Rancho Canoas”, posteriormente Villa Juárez y actualmente Ciudad Mante.

Sin embargo, debernos reconocer que un reparto de tierras no significa, necesariamente, la fundación de un poblado y, en ese sentido, la actual Ciudad Mante no tiene una fecha precisa de fundación.