Historias de la Sierra

A menudo me pregunto porqué mi gusto hacia las montañas, creo que ha sido una mezcla de experiencias, sazonadas con el tiempo y cocinadas con el calor de vivir en una tierra tórrida siempre deseosa de resguardo entre murallas de vegetación y ríos mansos que bajan desde las altas cumbres. Pero también, por sus historias, su gente y su cultura.
Cuando estudiaba la secundaria, allá por 1997 – 1999, un compañero de antaño al cual aprecio mucho me prestó un libro llamado Mitos, Cuentos y Leyendas Regionales, Tradición oral de Nuevo León del Antropólogo Homero Adame Martínez. Un librito bastante particular e  interesante, digno de cualquier biblioteca norestense que fácilmente puedes conseguir en los blogs del autor: Mitos, leyendas y Tradiciónes de México. o Mitos y Leyendas de Homero Adame.
No recuerdo cuanto tiempo tuve en mis manos la preciada joya prestada llena de cuentos, leyendas, anécdotas etc. casi la mayoría de Linares, N. L., pues hasta donde yo se el autor vivió aquí su niñez y hasta llegó a trabajar para la Universidad Autónoma de Nuevo León. En fin, el libro me transportó a sitios que yo desconocía, imaginando situaciones que le dieron un giro de 360° a lo que conocía como: historias de aparecidos, o historias de miedo. 
Las historias de Homero Adame, la mayoría transcritas de las mismas palabras de los narradores, van más allá de las historias de miedo que a veces se cuentan, es un acerbo cultural irreemplazable en la vida de los pueblos norestenses, es una puerta a mundos olvidados, a los ayeres que se empolvan en un rincón, dando paso al futbol, las novelas y los videojuegos, como dice en algunas de las lineas de sus libros un narrador: los espantos se acabaron.
En verdad que me gustó tanto que le pedí a mi mamá que me lo comprara en aquel entonces en la librería Castillo, ubicada en una renombrada plaza comercial de Monterrey, y desde entonces tengo la pieza en mis manos, invaluable, y son acaso ironías de la vida, que los pasajes de sus cuentos revividos en mi mente de aquellos años de secundaria, allá se quedaron, porque ahora con todo y que ya casi tengo un año de vivir aquí en Linares, nada es igual a lo que algún día leí. Como dicen entonces, los espantos se acabaron.
Les dejo aquí una de las historias que más me gustan y que creo yo, influyó en el gran cariño que le tengo a la Sierra Madre Oriental:

ATRAPADOS EN VISIONES

Existe mucha gente, tanto de la sierra como de los valles, que platica de ciertas visiones, sitios fantásticos donde cualquiera se puede quedar atrapado por una eternidad. Dichos lugares son como mundos paralelos, irreales, pero para quien los ve son totalmente reales mientras la visión dure.

Comoen muchos casos generalmente escuchamos historias de alguien que conoce a alguien que le pasó un suceso extraordinario. en esta ocasión, sin embargo, tenemos una narración de primera persona, de alguien que asegura haber tenido una experiencia surrealista.

Cosas raras si pasan. Hay mucho rollo en todo esto y como que no quieres creer, pero cuando a ti te pasa cambias tu modo de ver las cosas y tienes la seguridad de que si hay cosas inexplicables.
Te voy a platicar lo que nos pasó una vez que fuimos a la sierra a traer un material para hacer unas mesas. Salimos bien temprano en la camioneta y llegamos a un lugar bien bonito. Yo andaba con mi primo y con el señor que conocía el lugar de donde siempre sacaba el material: raíces de troncos y cosas así. Bien bonitos.
Entonces llegamos y empezamos a caminar. Mi primo y yo nos metimos por un caminito, mientas el señor seguía buscando por ahí. Y que crees?, que llegamos a un arroyo bien padre que tenía un charquito que hasta se antojaba para nadar. Aunque era temprano ya hacía un poco de calor, así que yo me lavé las manos y me remojé la cara, y mi primo también.
Luego seguimos caminando y yo veía cosas raras, o no sé, a lo mejor nomás me las imaginaba. Pero hasta se escuchaban voces y cantos que no se oyen por estos rumbos.
De rato nos reunimos con este señor y seguimos buscando la madera. Encontramos la que queríamos y, bueno, para sacarla estaba en chino. Pero como pudimos, arrastramos entre los tres algunas raíces y luego las llevamos a la camioneta.
Para esto ya se nos había pasado buena parte del día, y como el calor estaba de la fregada, pues se nos ocurrió ir al charquito para darnos un chapuzón. Y que crees? llegamos al mismo lugar donde habíamos estado en la mañana y nada, no había ni arroyito, ni charquito, ni nada. El lugar era el mismo pero estaba bien seco.
Le contamos al señor este lo que nos había pasado. El nos dijo que no era raro, porque él sabía de buena fuente que en la sierra pasan cosas que la mente de uno no comprende.
No me acuerdo bien como lo puso, pero creo que dijo que hay veces que cuando llegas a la sierra antes del amanecer, la sierra te envuelve con su energía y puedes entrar como a otra dimensión, y con eso ves cosas que normalmente no verías. Pero aunque suene muy bonito, la cosa no es tan fácil como parece, pues hay veces que te metes en una visión y te puedes quedar atrapado por quién sabe cuanto tiempo. También dijo, que muchas veces tienes que esperar hasta que se abra la puerta de esta dimensión para regresarte acá. Esta grueso, no?
La verdad yo no sé mucho de esto, pero de que vi cosas y oí cosas, eso si me consta. Pero lo bueno es que tuvimos suerte de no quedarnos atrapados como nos dijeron, aunque, bueno, a lo mejor eso no es cierto.
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El origen kárstico de la Sierra Madre Oriental

El karst, carst o localmente llamado “carso” es un relieve que hace referencia a un proceso geológico resultado de la meteorización química de las rocas compuestas por minerales solubles en agua, caso especial, están las rocas calizas compuestas de las conchas y valvas de los organismos marinos que habitaron los antiguos mares someros del golfo mexicano, los cuales al morir se precipitaron hacia el lecho marino y pasando millones de años hubo una inmensa acumulación de capas y capas de carbonato de calcio (el principal componente de sus estructuras duras y el cual es soluble en agua) que emergieron en forma de montañas de roca caliza sedimentaria que ahora forman casi la totalidad de los litosoles del esqueleto de la Sierra Madre Oriental.
En términos más precisos la palabra karst proviene del alemán karst: lo cual significa meseta de piedra caliza. El concepto de karst fue introducido en 1893 por el geógrafo serbio, especializado en geomorfología, Jovan Cvijić en su libro Das Karstphänomen.
El proceso en sí se llama karstificación y se refiere a la disolución indirecta del carbonato cálcico de las rocas calizas debido a la acción de aguas ligeramente ácidas. El agua se acidifica cuando se enriquece en dióxido de carbono, por ejemplo cuando atraviesa el suelo y reacciona con el carbonato, formando bicarbonato, que es soluble. 
Por ende la lluvia ancestral que ha caído por millones de años por sobre los flancos de la sierra ha formado corrientes superficiales ligeramente acidificadas que se han colado por entre las grietas de los cerros y a través del lento proceso de karstificación, se ha moldeado pacientemente el “relieve kárstico”el cual puede ser  superficial o “exokárstico” o subterráneo o “endokárstico”.
 Existen muchas manifestaciónes exokársticas y endokársticas, dentro de las primeras podemos mencionar:
  • Gargantas: las cuales son hendiduras profundas y estrechas de paredes verticales y muy próximas, en cuyo fondo suele existir por lo general un río o arroyo, aunque puede estar abandonado debido a que el agua pudo haber hallado un escape subterráneo.
Garganta con arroyo entre paredes estrechas. Rancho Paso del
Agua,  Río Verde, S. L. P.
  • Lapiaces: Los lapiaces son cavidades superficiales de dimensiones decimétricas, aunque en profundidad pueden superar la decena de metros. En realidad el lapiaz varía entre unos pocos milímetros, microlapiaz, a varios metros. Se trata de las formas kársticas elementales. Presentan fondos planos y aristas vivas, aunque pueden ser aristas romas. Cuando se encuentran en pendiente las aristas de los lapiaces pueden presentar cierta continuidad. En ese caso se habla de lapiaces lineales, que pueden adoptar formas sinuosas que asemejan cursos fluviales, incluso se habla de meandros de lapiaz. Cuando las fisuras configuran una trama cuadrangular definen una mesa de lapiaz, formada por una trama de losas delimitadas por las fracturas. Las cavidades más o menos circulares se llaman lapiaces alveolares. En las rocas dolomíticas el lapiaz presenta muros, puentes naturales, pitones y pasillos repartidos de manera desordenada por la región. Se habla entonces de relieve kárstico ruiniforme. 
  • Dolinas: La dolina es una depresión cerrada, de planta circular o elíptica, con unas dimensiones de entre unos metros y varios centenares de metros. Si tiene un fondo plano y no muy profundo decimos que es una cubeta, o dolina de platillo, que tiene en su fondo terra rossa, lo que impide que continúen los procesos de karstificación. Sin embargo cuando el proceso continúa la dolina adopta un aspecto de embudo, tendremos entonces una dolina de pozo. En la sierra son comúnmente llamados como Hoyas o Joyas.
  • Valle del Ovni, Reserva de la Biósfera El Cielo.

     

    La Hoya del Pinalito en época de Estiaje, Landa de Matamoros, Querétaro.
  • Uvalas: La coalescencia de varias dolinas resultan formas compuestas de planta alveolar llamadas uvalas.  
  • Poljés: Un poljé es una extensa depresión cerrada, de fondo plano, de dimensiones kilométricas, dominada por vertientes escarpadas. La notable planitud del poljé se debe a la acumulación en el fondo de la arcilla de descalcificación. Dentro de un poljé encontramos formas kársticas menores: dolinas y lapiaces. También encontramos grandes cerros residuales, de pendientes acusadas, llamados cuetos. La existencia de poljés está relacionada con los grandes accidentes tectónicos y la organización de la red hidrográfica. Los poljés, por sus propias dimensiones, necesitan organizar la escorrentía. Al ser una depresión cerrada la evacuación del agua se realiza a través de pozos llamados ponors, llamados localmente como resumideros o tragaderos. El resumidero comunica el poljé con el exterior, a través de una red subterránea. Dependiendo de su capacidad  y el aporte de agua, los poljés pueden inundarse, formando lagos temporales, lo que favorece la existencia de un fondo plano.  La comunidad hidalguense de Jacala esta ubicada dentro de un enorme poljé, donde como en muchas áreas de la Huasteca, el agua corre subterránea y hay que bombearla desde los escasos manantiales donde los afluentes hacen de nuevo su presencia.
  •  

    • Mogotes o conos kársticos: Los mogotes son elevaciónes de roca caliza  que se caracterizan por su estructura redondeada, similar a la de una torre. La altura de estas torres son generalmente de menos de 25 metros y los diámetros varían entre 10 y 200 m. La estructura de las formas es alargada con una orientación marcada a largo del eje vertical. Los mogotes son remanentes de capas sedimentario de caliza erosionadas. Estas capas se formaron originalmente en aguas poco profundas, a continuación, fueron dobladas y falladas durante los ciclos orogénicos. Las elevaciones tectónicas llevaron las capas de piedra caliza a la superficie, donde fueron erosionadas por la lluvia, el viento y la energía del oleaje. El Valle de los Fantasmas en el ANP Estatal Sierra de Alvárez en San Luis Potosí,  el Cerro de la Campana y la Piedra del Elefante en la Reserva de la Biósfera El Cielo en Tamaulipas, es el típico ejemplo de un mogote calizo.

    Arriba el Valle de los Fantasmas, en el municipio de Zaragoza, S. L. P.
    Centro el Cerro de la Campana y abajo La Piedra del Elefante,
    en el municipio de Gómez Farías, Tamaulipas.
    Algunas de las manifestaciónes endokársticas son:
    Sistemas cavernarios: Los sistemas cavernarios son lo más característico del relieve kárstico. El agua a través de las grietas va disolviendo la roca y creando una red de galerías y sistemas hidrológicos inmensos que se cominican con el exterior a través de resumideros, simas y surgencias. En principio, su forma general es la de un río subterráneo. La forma elemental es la galería, más o menos horizontal, que localmente se curvan hacia arriba en sifones. La galería puede estrecharse en túneles y pasillos, a menudo ramificados y sin salida. Localmente se desarrollan salas de dimensiones considerables, cuya parte superior forma una bóveda. Este es un mundo húmedo, y cuando el agua a presión deja de circular por las galerías el agua cae continuamente desde el techo y las bóvedas. Esa agua lleva disuelta caliza, que se precipita formando estalactitas que cuelgan del techo y estalagmitas, que se levantan del suelo. Cuando estas concreciones calizas entran en contacto forman columnas, tabiques y cortinas. Las aguas kársticas terminan por emerger al exterior por medio de surgencias. El cambio de presión que se produce en las surgencias hace que la caliza disuelta se precipite. Esas concreciones situadas al pie de las surgencias se llaman travertinos. Si la concreción calcárea se consolida sobre órganos vegetales se dice que es una toba. Si la surgencia acceden al exterior a presión y en sentido ascendente se la llama fuente vauclusiana. La circulación subterránea provoca en la superficie de valles ciegos, unos valles normalmente secos pero que se pueden inundar esporádicamente. Los ríos que alimentan las cavidades subterráneas pueden ser autóctonos, que proceden de fuentes que surgen al pie de fondos de sacos, o alóctonos, que entran en el macizo calcáreo encajados entre cañones u hoces de paredes abruptas.
    Cueva Los Charcos, ej. Petzcola, Jalpan de Serra, Querétaro.
    Salida de la cueva Los Charcos.
    La Cueva de Jalpan es la resurgencia de un río temporal que baja desde
    la comunidad de Pitzquintla a través de un resumidero, recorre el cerro
    subterráneamente y resurge en las cercanías de Jalpan de Serra en Querétaro.
    Esta cueva se inunda en época de lluvias, mientras que en época de estiaje permanece seca.

    En la Sierra Madre Oriental existe el Sistema Cavernario Purificación entre Nuevo León y Tamaulipas con aproximadamente 93,755 m de largo y considerando como el segundo más largo en el país (después de Oc Bel Ha en Quintana Roo con 96,800 m de largo), donde al agua va buscando salir a la superficie y formando cañones y dando vida a los manantiales que surgen en las tierras bajas de la Llanura Costera del Golfo. 
    Una de las múltiples entradas del Sistema Cavernario Purificación.
    En la actualidad no ha sido del todo mapeada por lo intrincado de su traba subterránea.
    Simas o sótanos: Un sótano no es más que una cavidad subterránea por lo general cilíndrica que se abre al exterior mediante un conducto vertical de pendiente pronunciada debida al derrumbe de un techo de roca caliza. Las simas o sótanos se originan cuando las aguas de un río subterráneo dejan de fluir o infiltrarse al niveles inferiores, eliminando la presión que el agua tiene sobre el techo de la gruta, la cual al quedar vacía suele hacer que éste se colapse, quedando solo un conducto vacío. Cuando una dolina colapsa, se forma una sima. Las simas más famosas de México son el Sótano de las Golondrinas con unos 376 m de profundidad y el Sótano del Barro con 455 m de profundidad (la segunda más profunda del mundo) y con una población sana de guacamayas verdes (Ara militaris).

    Sótano de las Golondrinas, Aquismón, S. L. P.

    Gacamayas verdes anidando en las paredes calizas del Sótano del Barro
    en la comunidad serrana de Santa María de Cocos, Arroyo Seco, Querétaro.

    Guacamayas verdes, habitantes distinguidos de la Sierra Madre Oriental.

    Sótano del Barro, Arroyo seco, Querétaro.

    Guacamayas verdes saliendo del Sótano del Barro
    Ponors, Resumideros o tragaderos: La palabra ponor deriva de nora, del idioma proto-eslavo, que significa fosa, hoyo, abismo. El término ponor se ha instituido como un término geológico internacional para una gran entrada de agua hacia el subsuelo en terrenos kársticos, no obstante en la región son llamados resumideros o tragaderos por los pobladores de la sierra. Un resumidero como su nombre lo indica es un tipo de pasaje donde una corriente superficial de agua drena total o parcialmente hacia un sistema kárstico de cavernas subterráneas de roca caliza. Los resumideros conducen a los sistemas cavernario y los sistemas cavernarios tienen sus salidas hacia las resurgencias, que no son otra cosa que los manantiales que surgen sierra abajo.
    Resumidero en una ladera cercana a la comunidad de Conrado Castillo en Tamaulipas.

    Otro resumidero en la localidad de Lagunita de San Diego en Landa de Matamoros, Querétaro.
    Como podemos ver, los relieves kársticos son interminables en la Sierra Madre Oriental, pues desde su origen calcáreo ha estado propensa a que sus rocas se diluyan y formen un verdadero e interminable laberinto de cuevas, cañones, sótanos, ríos subterráneos etc. dejándola prácticamente hueca, suceso que permite convertirla en una verdadera esponja que capta las lluvias en las partes altas de las cuencas para posteriormente dejarlas salir en forma de manantiales y ojos de agua en las partes bajas.

    Es tanta la influencia de estos relieves que una de las subprovincias de la Sierra Madre Oriental es la del Carso Huasteco precisamente por su origen geológico y la influencia cultural de la Zona.
    Es por ello también que muchas de las zonas de la huasteca potosina, queretana, tamaulipeca e hidalguense sufran los rezagos de la falta de escorrentías superficiales, pues todas las aguas que caen son captadas por las grietas de la roca y no hay otra manera de obtenerla más que colectándola en tanques  y piletas o trayéndola de los manantiales más cercanos. Otra característica más que hace insustituible el papel de la Sierra Madre Oriental en nuestras vidas.

    Divisiones fitogeográficas de México

    Esta es una de las divisiones fitogeográficas de México,  son las Regiones Florísticas
    propuestas por Rzedowski y actualmente la más usada.
    La Flora actual puede considerarse como la resultante de una larga evolución histórica que ha podido tolerar variaciónes ecológicas en el transcurso de las eras geológicas. La variación agrupa las especies que resultad de dicha evolución, en función de las condiciones ecológicas.
    Varios autores han tratado de definir las divisiones fitogeográficas de México; algunos se han basado en la distribución de los diferentes géneros de una misma familia, como Bravo (1937), para las cactáceas, o Hernández X. (1959), para las gramíneas y no carecen de interés tales estudios, pero los resultados son demasiado fragmentarios para que puedan generalizarse las divisiones así definidas, respecto al conjunto de la flora mexicana.
    A partir de Hemsley (1888), esta admitida la doble pertenencia de la flora mexicana a los imperios florales holártico y neotropical. Para este autor el norte de México es floristicamente menos rico que el sur. Divide pues, el país en dos regiones florales distintas, considera el norte como el centro del orígen de una flora xerófila autóctona, que se extiende posteriormente. El sur está caracterizado por una mezcla de elementos holárticos y neotropicales, habiendo podido evolucionar, unos y otros, para dar especies endémicas. El ejemplo más claro de esto es el de los bosques de encinos que tienen Bromeliáceas y Orquidáceas epífitas. 
    Engler, (1909) distingue:
    • La Región Xerofítica Mesoamericana, con la provincia de Sonora y de las Mesetas Altas.
    • La Región de América Tropical, con la provincia de América Central y la de California Meridional, que tiene tres distritos: el sur californiano, el mexicano y el yucateco.
    Trealase (1924), en su revisión de las especies americanas del género Quercus, distingue las siguientes áreas de distribución:
    • Chihuahua y el norte
    • California
    • La Sierra Madre Oriental
    • La Sierra Madre Occidental
    • Las Mesetas Altas y el Eje Volcánico Transversal
    • La cordillera de la Sierra Madre del Sur
    • América Central
    Hayek (1926) divide México en tres regiones y siete distritos:
    • Región Florística Norteamericana del Pacífico, comprendiendo: 1.- La Sierra Madre y la 2.- La Cordillera Neovolcánica.
    • Región xerofítica centroamericana, con: 3.- Las altas cimas de la cordillera, 4.-Las estepas desérticas y 5.- los desiertos mexicanos.
    • Región Americana Tropical, comprendiendo: 6.- La Costa del Golfo y 7.- La costa oeste.
    Standley (1936) reconoce la existencia de varias regiones botánicas bien delimitadas, las más importantes de las cuales son:
    • Los desiertos de cactáceas de Sonora, de San Luis Potosí y de Puebla.
    • La Península de Baja California, que posee una flora sui generis, análoga con la de los desiertos costeros de América del Sur.
    • La Sierra Madre Occidental, cuya flora es distinta de las de las Montañas Rocallosas, el límite entre las dos se sitúa al sur de los Estados de Arizona y de Nuevo Mexico.
    • Los bosques tropicales de tierra caliente, que se extienden hasta Sinaloa y Tamaulipas, alcanzando su máximo desarrollo en los estados de Veracruz, Oaxaca, Chiapas y Tabasco. No son más que la prolongación del bosque Amazónico, aunque tengan también especies endémicas.
    • La Península de Yucatán, región particular a causa de sus afinidades con las Antillas y el número considerable de taxones de distribución local.
    • Las zonas de las altas montañas, caracterizadas por sus especies endémicas, vinculadas con la flora de las Rocallosas y de los andes suramericanos.
    Rzedowski (1972) distingue para todo México, tres elementos florísticos principales: neotropical, endémico y holártico, enumerados en orden de importancia decreciente. 
    El elemento meridional o neotropical comprende tres variantes ecológicas:
    •  Las plantas de clima cálido y húmedo a semihúmedo, con distribución continua de América del Sur a México.
    • Las plantas de clima seco o semiseco, de distribución bicéntrica, uno en América del Sur, el otro en el norte de México y el sur de los Estados Unidos.
    • Las plantas de clima templado o fresco, húmedo a semihúmedo, distribuidas en las cadenas montañosas de América Latina.

    El elemento boreal u holártico, cuyos géneros o especies son comunes con la flora de los Estados Unidos, Canadá o Eurasia. El autor distingue dos divisiones:

    • Grupos comunes con la flora del oeste norteamericano.
    • Grupos comunes con la flora del este norteamericano y del este de Asia.

    El elemento endémico comprende tres familias y multitud de géneros cuya área está restringida a México o a sus regiones limítrofes.

    El impacto negativo de los escaladores irresponsables en la vegetación

    Esto ya es un tema viejo. La irresponsabilidad de la mayoría de los montañistas que acuden a los parajes de la Sierra Madre Oriental no aciertan a respetar la vegetación que crece en las montañas, ya no se diga en los relices del paraje La Huasteca, ecosistemas frágiles con flora de hábitos rupícolas que son usados erroneamente para “rapelear” y donde habitan especies nativas y bajo conservación como la noa (Agave victoriae reginae) o el recientemente descrito Agave albopilosa.



    Esta es la nota:


    Los escaladores de montañas están teniendo un impacto negativo en las plantas que crecen en los acantilados, asegura la BBC.

    En áreas donde existe una intensa actividad de montañismo se deben poner en práctica planes de conservación de modo que algunos acantilados estén protegidos de escaladores, afirma la investigación publicada en la Revista de Ecología Aplicada del Reino Unido.
    Las sierras de Jura de Suabia y Jura Francón son pequeñas cadenas montañosas en el este de Alemania y dos de las más importantes zonas de escalada del país. Pero también estas sierras son el último reducto europeo de la Draba azoides (conocida popularmente como draba o hierba panadiza), una rara y pequeña planta de flores amarillas o blancas que crece en los acantilados de piedra caliza, donde forma rosetas como amortiguador.
    Para saber cómo la escalada en la zona estaba afectando a la planta, los investigadores Frank Vogler y Reisch Christoph de la Universidad de Ratisbona, Alemania, compararon el número y la distribución de la draba en ocho acantilados que se han sido muy visitados durante los últimos 50 años, y en otros ocho acantilados “vírgenes”, de similar tamaño y aspecto.
    Los investigadores también evaluaron el ADN de las plantas para saber si los escaladores habían afectado a su variación genética.
    Cambios genéticos
    Según la Sociedad Ecológica Británica, los investigadores encontraron que en los acantilados con activa presencia de escaladores, las plantas eran más pequeñas y menos numerosas en la pared del acantilado pero más frecuentes en el pedregal, que son los fragmentos de roca quebrada en la base.
    “La escalada afecta negativamente a estas plantas de manera directa. La erosión por el uso de cuerdas de escalada, repisas, así como tomas de pies y manos, obviamente lleva a una disminución en la abundancia de la especie”, afirma el doctor Reisch.
    Las pruebas genéticas también mostraron las huellas de los escaladores. En los acantilados que han sido escalados existen mayores diferencias genéticas entre las plantas que viven a diferentes alturas que en los acantilados vírgenes, lo que significa que los escaladores no solo desplazan las plantas, sino que también se están moviendo sus genes por la roca.
    Estos cambios genéticos podrían, a largo plazo, afectar la aptitud de las plantas para sobrevivir en un entorno al que se han ido adaptando por miles de años, asegura el estudio.
    Montañistas ambientalistas
    Básicamente este estudio propone que, para proteger la vegetación autóctona de los acantilados, algunos deben quedar fuera del alcance de los montañistas.
    En países como el Reino Unido ya se toman medidas para minimizar el impacto de los escaladores sobre áreas protegidas.
    El Consejo Británico de Montañismo (BMC, por sus siglas en inglés) explicó que ellos se aseguran de que sus miembros no ocasionen un impacto perjudicial en las áreas de escalada.
    “Hay restricciones, como por ejemplo en áreas donde la vegetación es sensible a la escalada o en ciertas zonas donde anidan aves migratorias, entonces el acceso puede quedar prohibido”, aseguró a BBC Mundo Tina Gardner, vocera de la organización.
    “Además, los escaladores suelen ser muy conscientes de los problemas y bien informados sobre lo que pueden hacer para minimizar su impacto. De hecho muchos escaladores son expertos en conservación y vida silvestre”, agregó la organización británica.
    Debido a su inaccesibilidad, los acantilados se encuentran entre los pocos ecosistemas relativamente poco afectados por los seres humanos durante los últimos siglos.
    Albergan una multitud de especies de plantas raras y en peligro de extinción y hacen una contribución importante a la biodiversidad regional.
    Fuente: BBC Mundo
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    Sé muy bien que los llamados “deportes extremos” son parte de una economía pujante que apenas comienza, pero si se comienza llevándola a cabo de una manera responsable no tiene porque afectar a la vegetación. 
    Lo que yo propondría es:
    • Excluír totalemente las paredes con poblaciones de especies importantes como parte de las rutas de escalada por parte de las Autoridades Ambientales Locales.
    • Regular las actividades de este tipo de deportes, pues es muy común que existan un sin numero de empresas de ecoturismo no fundamentadas bajo la ley o en su defecto, no capacitadas para prestar este tipo de servicios, por lo que demás de poner en riesgo la integridad biológica de nuestras sierras, ponen en peligro las vidas de los paseantes.
    • Que Biólogos expertos en el tema capaciten a las empresas prestadoras de servicios ecoturísticos acerca de la importancia ecológica de los relices para las especies rupícolas.
    • Fomentar la importancia de los ecosistemas rupícolas para la conservación de sus especies a través de la educación ambiental.
    • Vigilancia por parte de las autoridades en las zonas de escalada.
    Estas son algunas de las recomendaciónes que considero cruciales para asegurar la integridad de las paredes de nuestras sierras sin impedir el esparcimiento de la población  a través de los deportes extremos como la escalada y el rappel. Pero si vamos a hacer ecoturismo, que sea de la manera que menos impacte nuestra presencia.