Fósiles y cactáceas

Hace 2 sábados, uno de los primeros días de renovado calor en el estado de Nuevo León, le propuse a Juan llevarlo a conocer el municipio de Rayones y sus alrededores. Rayones es un municipio serrano en su totalidad, cuyo nombre se le concedió en honor de los hermanos Ramón, Ignacio y Francisco Rayón, personajes que lucharon por la independencia nacional, aunque anteriormente se llamaba San Miguel de Tasajal.
Se accede a Rayones por la Carretera Nacional 85 a la altura mas o menos de la Congregación Calles, coloquialmente llamada El Blanquillo en el municipio de Montemorelos, posteriormente se  entronca con una carretera estatal angosta y un poco dañada por el paso del Huracán Alex cuyo paso en julio del 2010 dejó pedazos de carretera carcomidos así como taludes del cerro derrumbados, eso si, uno que otro bache. La carretera atraviesa el Valle del Pilón, río que baja desde la sierra de Galeana y baña los naranjales de Montemorelos, durante el paso por el valle abundan las quintas y nuevos fraccionamientos “ecológicos” que de ecológicos solo tienen eso, el nombre. Y poco más de 25 minutos uno empieza a tomar ahora curvas que serpentean la montaña, hasta llegar a un mirador cercano a la torre de Microondas desde donde se pueden divisar los cañones que parten la sierra, así como las laderas con vegetación de matorral submontano un poco “tostada” un tanto por el invierno y otro tanto por la helada de enero.
Las laderas de matorral submontano se tornan de colores vivos al paso de la helada de enero,
al fondo se divisa un valle que encaja y parte a la sierra por un profundo cañón.
Desde el valle empiezas a adentrarte entre montañas agrestes que fueron recortadas para que pasara la carretera, y de estar a unos 400 msnm en los valles de Montemorelos, el municipio de Rayones te da la bienvenida a unos 1500 m, donde ahora los encinos y uno que otro pino reclaman las laderas, no obstante posterior al interesante acenso comienza el sinuoso descenso hasta posicionarnos de nuevo a unos 900 msnm a la vera del Río Casillas, cuyo puente dejó incomunicado a toda la cabecera durante los días del meteoro en julio del año pasado.

Puente pasando la localidad de La Nutria, aquí el Río Casillas que baja
desde las partes mas agrestes de la Sierra de Rayones.

Explorando el río, nos encontramos inmersos en una eternidad de cantos rodados por el incansable paso de las aguas cada época de lluvias, estas piedras son comúnmente llamadas piedra bola y las usan para adornar jardines, hacer bardas, fuentes, maceteras y hasta casas. No hay una igual a otra y además de blanquear las orillas de los ríos serranos con su mondo perfil son el hogar de muchos invertebrados que se ocultan debajo en busca de protección contra la insolación excesiva y los depredadores.

Alguna especie de araña lobo protegiendo sus huevos en un ovillo de particular
tonalidad azul que casi podría confundirse con una más de las piedras del río.

Catarina descansando en una hoja muerta cerca del río.

Los heelers no pudieron dejar pasar la oportunidad de nadar y retozar un rato,
figurando nutrias y haciéndole honor al paraje cercano.
El paso del agua y la acción del viento dejan tras de si numerosas impresiones en la arena silícea, tal montañas y paredes labradas en miniatura hechas con la arena que arrastran los ríos, y si las condiciones de humedad permanecen, estas impresiones también, derrumbándose irremediablemente conforme la arena se seca y pierde cohesión.

Escalinata labrada en la arena silícea del río.
Después de deambular unas horas en las orillas del río, nos dirigimos a la cabecera de Rayones, pero debido al movimiento de personas, niños y perros por ser un sábado después de medio día, decidimos pasar de largo para no interferir la actividad con nuestra presencia y por su puesto la de los perros de pueblo tomando la siesta de las 2 de la tarde en las banquetas altas de las callejuelas empedradas, quienes tan solo con oír el sonido del “motor” diferente a los habituales, brincaron como resortes de su profunda modorra para perseguirnos eufóricos por dos o tres cuadras en una algarabía  de ladridos dentro y fuera del carro, pues estas fieras de rancho no permiten la llegada de perros fuereños intrusos.
Entonces seguimos de lleno por el camino que va hasta Casillas y Santa Rosa, tornándose desértico el panorama de la sierra del medio día  y levantando polvareda  entre las nogaleras resecas de invierno, pasando por un vado, en cuyo flanco nos sorprendió el grato reflejo de un señalamiento que creía casi imposible de ver algún día en los ríos de Nuevo León:

Bendito señalamiento que prohíbe la entrada de cualquier moto, jeep, carro,
cuatrimoto etc. a  los ríos de la localidad. 
Entonces después de andar unas horas lo apreciamos, pudimos sentir la gratitud de estar en una zona privilegiada por su aislamiento geográfico y genético amurallado entre millones de años de evolución y formación geológica de las montañas de la sierra madre oriental en el estado.
Cañones hábitat de muchas especies de cactáceas saxícolas.

Rayones es un reservorio  natural y genético de cactáceas pues en sus múltiples cañones y paredes abundan cactáceas saxícolas que significa que crecen entre las grietas de las rocas, encontrando ahí su hábitat predilecto especies como Ariocarpus scpahirostris (en peligro de extinción y endémica de Rayones) también llamada patita de marrano y gallito, el famoso Aztekium ritteri, el Thelocactus tulensis ssp. bueckii (amenazadas), Mammillaria pilispina (sujeta a protección especial) y Echinocereus rayonensis (endémica del valle de rayones).

Thelocactus tulensis ssp. bueckii cuyas especies están amenazadas.

Echinocactus platyacanthus, biznaga burra usada para hacer el tradicional dulce de acritrón,
una de las razones por las cuales está bajo protección especial por la NOM- 059.

Neolloydia conoidea sp. creciendo sobre una piedra.

Mammillaria winterae  a punto de florear.

Colonia de Neolloydia conoidea.
Unas horas después de la caminata bajo el sol del medio día y sin nada de alimento en el estómago, decidimos retornar nuestro camino rumbo a la cabecera, y al voltear atrás las paredes bullían de vida, es gratificante ver que aún quedan poblaciones de cactáceas en el estado, pues la obsesión que muchos extranjeros alemanes, estadounidenses, japoneses etc. tienen por coleccionar cactáceas raras a menudo resulta insaciable. Afortunadamente los pobladores de Rayones ahora saben el tesoro que resguardan y ya no permiten tan facilmente que gente extranjera se lleve sus “biznagas” y sus “patitas de marrano”.
Las biznagas se aferran a crecer entre las piedras. 

Y como último recuerdo de este viaje nos llevamos la postal de un río sin agua y sus piedras como rompecabezas llenos de fósiles de moluscos con sus conchas delatoras, antiguos vestigios de mares inmemoriales de otros tiempos pero mismo espacio.


Las piedras cargadas de fósiles marinos se desprendieron del sedimento, 
el ahora invisible río las arrastró por miles o quizá millones de años en un juego interminable 
cada lluvia, las transformó a lo que ahora vemos como una obra de arte suerralista y natural.

Y así nos despidió el un arroyo seco en Rayones la tarde de un sábado de febrero.
Si les interesan las cactáceas de Nuevo León les recomiendo la pagina de la Sociedad de Cactáceas y Suculentas del Estado de Nuevo León.

http://www.scysnl.org/

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La cotorra serrana oriental

Pareja de cotorras serranas en las colonias de anidación de la Sierra Madre Oriental (Foto del Biol. René Valdes)

La cotorra serrana oriental es una especie de Psitácido endémica de México y del norte de la sierra madre oriental pues posee uno de los rangos de distribución mas restringidos de las especies de loros, pericos y guacamayas de México y el mundo . En la década de 1970, se estimó que esta especie se distribuía en un territorio de 18,000 km2. No obstante, se pensaba que el hábitat utilizado por ella dentro de ese territorio abarcaba sólo entre 3,500 y 7,000 km2.

Mapa de distribución aproximada de la cotorra serrana oriental durante el año.

Actualmente, el rango reproductivo de la cotorra serrana oriental, durante los meses de abril a noviembre, se encuentra limitado a una pequeña región de la Sierra Madre Oriental desde la Sierra de Zapalinamé, Coahuila  hasta la Reserva de la Biosfera del Cielo en Tamaulipas a lo largo de aproximadamente 300 km, pasando por el Parque Nacional Cumbres de Monterrey y parte del Municipio de Rayones en Nuevo León. El ancho de la franja se aproxima a los 60 km. Asimismo, recientemente se ha localizado la existencia de colonias aisladas en el límite entre Tamaulipas y San Luis Potosí e inclusive en la Reserva de la Biósfera de Sierra Gorda en Querétaro. Esta área comprende aproximadamente 150 km más hacia el sur del rango originalmente conocido y reportado en la literatura.

El rango de movimiento que presentan las cotorras serranas orientales en un día es de 23.7 km, con un territorio considerado como hogareño de 18,252 ha. Entre el 40% y el 45% de las parejas reproductivas se concentran en El Taray, en Coahuila. Éstas, sumadas a las parejas que habitan en las colonias de Condominios, Santa Cruz y San Antonio de la Osamenta en el Parque Nacional Cumbres de Monterrey, albergan el 80-84% de las parejas reproductivas para esta especie. En 1999 reportaron la existencia de 21 colonias de anidación para la cotorra serrana oriental, de las cuales, ocho no habían sido documentadas antes de 1994.

Reproducción

Las parejas de cotorra serranas son monóganas, eso significa que permanecen con la misma pareja toda su vida (Foto del Biol. René Valdes).
En estos sitios de anidación se ha observado la existencia de 1 a 100 parejas. Asimismo se encontró que las paredes con mayor población de aves en el PNCM, son las que alcanzan una altura promedio más alta. Además, la pared de Condominios, es el sitio que presenta mejor grado de conservación dentro de las áreas del PNCM en las que habita la cotorra oriental. El rango de distribución invernal (diciembre a marzo) de la especie, se reduce principalmente a la porción sureste de Nuevo León y suroeste del estado de Tamaulipas con avistamientos ocasionales incluso de 100 individuos en Sierra Gorda, Querétaro. Se ha reportado áreas de reproducción de la especies en sitios como El Tarillal, La Tosca y Aguajito en el municipio de Arteaga, Coahuila y en La Huasteca en Santa Catarina y Puerto La Manteca en Santiago N. L.

Nombre                                                                   Extensión                   Ubicación
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Monumento Natural Cerro de la Silla                        6,039                        Nuevo León
Parque Nacional Cumbres de Monterrey                  177,396                    Nuevo León
Reserva de la Biosfera El Cielo                                 144,530                    Tamaulipas
Santuario El Taray                                                    350                           Coahuila
Sierra de  Álvarez                                                     16,900                      San Luis Potosí
Parque Nacional El Potosí                                         2,000                        San Luis Potosí
Sierra Gorda de Guanajuato                                      236,882                    Guanajuato
Reserva de la Biósfera Sierra Gorda                          383,567                    Querétaro
Sierra de Arteaga Coahuila                                           —           

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En el caso de la cotorra serrana oriental, los individuos anidan en grietas de altos riscos de piedra caliza, formadas por disolución. La anidación de las dos especies es colonial y ocurre anualmente entre los meses de julio a noviembre, coincidiendo en el otoño con la máxima productividad de semillas de pino, el principal alimento para estas cotorras.En el Parque Nacional Cumbres de Monterrey, se registró que la cotorra serrana oriental produjo 1.09, 1.31, 1.9, 1.8 y 1.3 pollos en promedio por nido en 2003, 2004, 2005, 2006 y 2007 respectivamente.

Riscos de piedra caliza con oquedades donde las cotorras anidan (Foto del Biol. René Valdes).

Asimismo en el 2006 se registró en una colonia de dicho Parque, que el 86% de los nidos iniciados tienen éxito en la producción de al menos un pollo. Las cavidades en malas condiciones o que se mojan tienen menor productividad porque los pollos llegan a morir de frío o ahogados. Las parejas reproductoras de las cotorras descansan en las cavidades de anidación durante la temporada reproductiva.

Pollo que cayó del nido durante la temporada de anidación 2005 (Foto del Biol. René Valdes).

Se ha visto que en áreas con mejor estado de conservación, la concentración de nidos es mayor que en las áreas perturbadas. En el caso de la cotorra serrana oriental, se documentó que San Antonio de la Osamenta, El Taray, Condominios y Santa Cruz son considerados los sitios más importantes para la reproducción de la especie. Las cotorras serranas son de naturaleza gregaria, por lo que generalmente se les encuentra en parvadas incluso de más de 100 parejas.

Alimentación
Las cotorras serranas son especies consideradas como “especialistas” o de dieta restringida; se alimentan principalmente de semillas de varias especies de pinos como Pinus arizonica, P. gregii, P. teocote, P. montezumae, y P. cembroides.

Cotorra serrana alimentándose de las semillas de pino.

También consumen ocasionalmente semillas de pinabete (Abies spp.), de bellotas (Quercus spp.), de brotes de coníferas, y ocasionalmente de néctar de algunas flores de maguey. La producción de semillas de pinos y encinos tiende a variar regionalmente, generando una necesidad de movilidad de las cotorras en su búsqueda, que resulta en una variabilidad considerable en su distribución. L

Cotorras perchadas en  la inflorescencia o quiote de un maguey, se ha observado que cuando éstas especies dan flor, las cotorras pueden alimentarse de su néctar (Foto del Biol. René Valdes).

Las cotorras serranas orientales tienen el hábito de consumir tierra (geofagia) en bancos de arcilla como los que se han localizado en El Taray. En el área de Parque Nacional Cumbres de Monterrey se localizaron dos terreros o bancos de arcilla en donde las aves llegan diariamente a comer tierra: uno justo en la base del cañón de Santa Cruz, y frente a la colonia de este mismo nombre, y el otro en el límite sur del rango reproductivo, cerca del poblado de Santa Rosa.

Hábitat
Colonia de Anidación El Taray, con bosques de coníferas.
Las cotorras serranas habitan en terrenos de muy diversas geoformas con bosques de Pinus, Abies, Pseudotsuga y Quercus, que usualmente se encuentran entre los 2000 y los 3000 msnm. También hay reportes excepcionales que las localizan entre los 1300 y los 3700 msnm, además de localizarse en presencia de árboles de los géneros Arbutus, Fraxinus, Prunus, Juniperus, Populus y Pseudotsuga. La cotorra serrana oriental demuestra ser muy selectiva de hábitat, estando restringida a los bosques de coníferas, ya que nunca se le ha detectado en matorral, pastizal, zonas agrícolas, plantaciones y suelos desnudos. En el Parque Nacional Cumbres de Monterrey, por ejemplo, las cotorras serranas orientales anidan en sitios donde los bosques de pinos y encinos tienen mayor altura (de aproximadamente 20m) y por ende producen mayor cantidad de semillas. En este lugar, las cotorras se encuentran asociadas a plantas de los géneros:

  • Dodonea        Prunus          Abies,           Ageratina
  • Helietta          Galactea       Garrya           Mortonia
  • Dalia              Hectia          Pinus              Bacharis
  • Tecoma         Quercus       Decatropis       Fraxinus
  • Taxus            Agave

En este sentido, cabe mencionar particularmente en el PNCM, se reporta que los sitios de mejor calidad de hábitat parecen estar dominados por bosque de oyamel, bosque de pino y bosque de encino de igual manera que en regiones como en el municipio de Arteaga, Coahuila y La Huasteca en Santa Catarina, y Puerto La Manteca en Santiago, Nuevo León.

Bosques de coníferas cerca al Tejocote en Santiago, N. L.  (Foto del Diseñador Gráfico Alberto Castro ‘Rodak’).
La cotorra oriental, cohabita a su vez con especies que enfrentan la misma problemática como el gavilán azor (Accipiter gentilis), el aguililla cola roja (Buteo jamaicencis), el halcón peregrino (Falco peregrinus), el coatí (Nasua narica), el oso negro (Ursus americanus), el pecarí (Pecari tajacu), el ocelote (Leopardus pardalis), el jaguar (Panthera onca), el mapache (Procyon lotor), el tlacuache (Didelphis virginiana) y muchas más.
Asimismo, los rangos de temperatura en los sitios de anidación o “paredes” de la cotorra serrana oriental en el Parque Nacional Cumbres de Monterrey, fueron documentados en dos grupos: con una temperatura media anual de 18 a 20º C (Banco de Abajo, El Pajonal y Canoas) y las que se ubican en un rango de 16 a 18º C (Condominios, El Hondable y San Antonio de la Osamenta). Estos autores indican que la especie anida cerca de fuentes de agua (ríos) en un rango igual o menor a la distancia de recorrido diario promedio de 23.7 km.

Diagnóstico poblacional 

Parejas de cotorras serranas orientales (Foto del Biol. René Valdes).
En el caso de la cotorra serrana oriental, estimaron un tamaño poblacional de 2,000 a 3,000 individuos. En 1997,  indicaron que en El Taray, se encontraban cerca de 100 parejas de estas aves, lo que representaba aproximadamente la cuarta parte del total de las parejas andantes conocidas en ese momento y el centro reproductivo para esta especie. La segunda colonia más grande se encontró en Los Condominios, aproximadamente a 16 km de distancia de El Taray, albergando cerca de 60 parejas. Dos años después, en los censos de esta especie en los sitios de anidación, se estimó una población mínima de 2,500 aves, con posibilidades de llegar hasta 3,000 individuos. Asimismo, en 2008, Valdés-Peña y colaboradores calcularon una población de alrededor de 3,500 individuos a partir de la observación de grandes parvadas en su rango invernal.
Destrucción de su hábitat, la principal amenaza
La mayoría de los valles desmontados en la Sierra Madre Oriental, se han utilizado para el cultivo, principalmente de manzanas, a pesar de que el potencial para la expansión de éstos está limitado. Los incendios forestales son parte de la dinámica natural y sucesional de los bosques.

Sierra del Muerto después del fatídico incendio del 2006, se pueden notar al fondo las áreas quemadas de un color grisáceo (Foto del Biol. Carlos Velazco)

No obstante, los incendios catastróficos propician la perdida de sitios de anidación o recursos alimenticios para las cotorras serranas. En 2006, incendios forestales devastaron cerca de 2,000 ha de bosque de pino en la Sierra Madre Oriental que provee recursos alimenticios para la cotorra serrana  impactando directamente en la productividad de la anidación de la especie. A diferencia de los bosques de pino de otras regiones, los bosques que se encuentran en las zonas de ocurrencia de la cotorra oriental, han mostrado una regeneración muy pobre, después de tales presiones; esto se debe probablemente a la muy delgada capa de suelo rocoso y a las relativamente escasas lluvias en la región. De igual manera, los incendios forestales en la Sierra Madre Occidental han devastado bosques muy importantes para la cotorra serrana occidental destruyendo un total de 3947 ha tan sólo de 2004 a 2008.

Tamaño poblacional
En observaciones hechas sobre Rhynchopsitta terrisi se ha estimado que menos del 25 % de las parejas activas en la población intentan anidar. Otros problemas que se han mencionado para estas especies son la baja tasa de reclutamiento y el tamaño pequeño de las poblaciones. Esto ocasiona que sean pocos los nuevos individuos que reemplacen a los que mueren o son robados, agravando el problema del poco incremento en el tamaño poblacional. El pequeño tamaño poblacional causa susceptibilidad hacia eventos catastróficos, como incendios que pueden acabar súbitamente con el grupo de individuos entero. 

Especialización en el alimento 

Cono de pino piñonero (Pinus cembroides), uno de los alimentos de la cotorra serrana.

Los incendios y la tala de bosques de pinos tienen un impacto fuerte sobre las poblaciones de cotorras serranas debido a su alta especialización en el alimento, limitando los insumos alimentarios que requieren estas aves. Por ello, la distribución restringida a las zonas de alimentación , es también un factor que se suma a los riesgos que enfrentan estas especies. Cabe mencionar que las cotorras pueden ser consideradas especies clave o indicadoras del nivel de calidad de los ecosistemas que habitan pues muestran una dependencia por los árboles viejos que les proporcionan su alimento.

Fuente: Programa de Acción para la Conservación de las Especies. Cotorras Serranas. SEMARNAT- CONANP

En conclusión, las cotorras serranas orientales son sin duda la especie emblemática de la Gran Sierra Plegada, es por ello que se plasma en la imagen que da vida a este proyecto. Es la cotorra habitante único, endémico, ineludible,  la sierra se engalana con su presencia y ella no puede vivir sin la sierra. 

Ella vio su existencia entera en estos cañones y cumbres, entre pinos y oyameles,  entre abundancia de semillas y la voracidad de los incendios renovadores de vida,  vio huracanes abriendo surcos  entre los cantos mondos de los profundos arroyos intermontanos, vio la piel serrana desgajándose abatida por el agua del cielo, ella vio millones de generaciones reflejadas en la sombra que las parvadas dibujaron sobre los  arrugados confines de sus sierras, vio y escuchó resonar la canción de su gutural melodía entre las murallas del laberinto pétreo, pero un día vio con asombro la llegada humana a estos confines, los vio crecer y transformarse, los vio venir, subir y multiplicarse, los vio arañando las faldas de su territorio, los vio avanzar como un cáncer transformando lo vivo a muerto todo lo que tocase, lo vio arrasando con la única cosa que durante millones de años atesoró…y ahora?

Biogeografía sistemática

La clasificación biogeográfica
El primer problema al que se enfrento la biogeografía moderna fue la necesidad de poner orden en los conocimientos sobre la distribución geográfica de los seres vivos, tratando de organizarlos en un sistema  que se basare en el reconocimiento de regularidades y similitudes. En otras palabras un sistema que tratara de clasificar la superficie de la Tierra no a partir de rasgos geográficos o geológicos sino características biológicas. Desde el punto de vista conceptual esta operación  no difiere mucho de la de clasificar los seres vivos en grupos organizados jerarquicamente, evaluando sus características en términos de semejanzas y diferencias. Mediante un proceso de ánalisis comparativo de áreas de distribución, la biogeografía ha producido distintos sistemas de clasificación de la superficie terrestre. A lo largo de la historia, el primero fue la regionalización, que es un verdadero sistema, en el sentido taxonómico de la palabra , articulado en categorías y ordenado en forma jerárquica. Las categorías corológicas o corotipos, así como los patrones de distribución y los trazos generalizados (general tracks), si bien son todos resultado de generalizaciones basadas en las distribuciónes que coinciden de alguna forma, no se utilizan para intentar clasificar la superficie terrestre; más bien representan otras herramientas del análisis biogeográfico. Otro sistema de uso corriente, de gran interés en biogeografía aunque lo usen sobre todo botánicos y ecólogos, se basa en las llamadas unidades bióticas.
En el marco de los diferentes sistemas aquí mencionados, se definen las siguientes categorías:
  • Unidad Biogeográfica regional: queda definida como la acumulación estadisticamente significativa de lineas de fronteras de áreas de distribución. Por ejemplo los límites de la Region Oriental hacia el sureste están marcados por las fronteras de áreas de distribución que se acumulan en correspondencia con la línea de Wallace.
  • Categoría corológica o corotipo: se define como la cumulación significativa de áreas de distribución coincidentes. Por ejemplo, la categoría corológica bético – magrebina resulta de la superposcición de áreas que abarcan el sur de la Península Ibérica (=Bética) y el noroeste de África (=Magreb).
  • Trazo generalizado: queda definido como la superposcición estadisticamente significativa de lineas que conectan las áreas de distribución de elementos subordinados, integrando grupos monofiléticos distintos (single tracks). Por ejemplo, el trazo generalizado noratlántico resulta de la superposición de single tracks que unen áreas de grupos hermanos vicariantes a ambos lados de la parte septentrional del Océano Atlántico.
  • Unidad biótica regional: corresponde a la distribución geográfica de una formación biótica coherente. Por ejemplo, el distrito biótico  sonorense queda definido por los límites espaciales que abarca esta particular formación xerófila, que ocupa una parte del noroeste de México y territorios colindantes.
  • Patrón de distribución: corresponde a la distribución de un conjunto de organismos presentes — como especies o como ancestros— en el área involucrada a partir de una misma época. Por ejemplo el patrón de distribución mesoamericano de montaña queda definido como la distribución de elementos evolucionados a partir de la mitad del Plioceno en el núcleo centroamericano y asociados a la selva tropical de montaña y al bosque mesófilo de montaña, correspondientes a la zona ubicada entre el Itsmo de Tehuantepec y la depresión del Lago Nicaragua.
Fuente: Zunino, M. y A. Zullini. 2003. Biogeografía, la dimensión espacial de la evolución. Primera Edición en español. Fondo de Cultura Económica, México, D. F.

Las montañas en la zona de transición mexicana

Principales sistemas orográficos de México y norte de América Central. I.- Sierra Madre Occidental, II.- Sierra Madre Oriental, III.- Altiplano Mexicano, IV.- Faja Volcánica Transmexicana, V.- Depresión del Balsas, VI.-Sierra Madre del Sur, VII.- Sierra Madre de Chiapas, VIII.- Macizo central de  Chiapas, IX y X Núcleo Centroamericano.

La distribución de la fauna de montaña depende tanto de la estructura actual, como de la historia de su base geográfica. Para muchas especies las montañas han determinado y determinan las posibilidades de dispersión a través de las condiciones ecológicas desfavorables  de las tierras bajas. Sus cambios, su propia estructura espacial discontinua, son factores de aislamiento y especiación.
La zona de transición, el 70% del territorio se encuentra en altitudes superiores a los 1000 m. Este simple porcentaje nos da una idea de la importancia que tienen las montañas en la Zona.
A fines del cretáceo (maestrichtiano) se inicia la orogenia laramídica que determina los principales rasgos fisiográficos de las montañas de México y Norte de América Central, con excepción de la Faja Volcánica Transmexicana. La elevación de la Sierra de Chiapas, la Sierra Madre del Sur, la Sierra Madre Oriental, la elevación principal del Altiplano y la de América Central Septentrional dan una idea de la magnitud de esta revolución.
Probablemente para el mioceno medio el Altiplano había alcanzado su elevación completa. La topografía del moderno Altiplano es un proceso mio, pliocénico. Durante plioceno y pleistoceno se depositaron rellenos con espesores de hasta 2000 m, sobresaliendo los restos de los grandes pliegues en forma de sierras.

El caso de la SMOR

La Sierra Madre Oriental es una cadena  montañosa que consiste en una serie de plegamientos alargados dispuestos en una dirección general NNW- SSE. Empieza por el norte en la plataforma de Texas. Por el SW es interrumpida por los derrames ígneos de la faja volcánica transmexicana, continuando después hacia el sureste con el nombre de Sierra de Juárez y terminando en el Itsmo de Tehuantepec. Su longitud es de aproximadamente 600 km, con una anchura promedio de 80 km.
Si bien la vertiente interna es seca, la externa que da al Golfo de México es húmeda. Esto con la existencia de valles alargados que corresponden a sinclinales o bien están asociados con bloques de hundimientos, verdaderas vías de penetración profunda facilita que muchos elementos tropicales suban hasta altitudes elevadas y también que elementos montanos bajen hacia la planicie costera.

Fuente: Halfter, G. Biogeografía de la entomofauna de montaña de México y América Central.

Cycadas, matorrales espinosos y erosión

Hola compañeros.
El día de antier Juan y yo decidimos salir a conocer un poco más los alrededores serranos de Linares y viajando nuevamente por la carretera a Iturbide a la altura del ejido El Troncón, tomamos una carretera comunal rumbo a los ejidos de San Rafael, Caja Pinta, La Carrera, El Mosquito, El Fresno, San Francisco Tenamaxtle, Los Alamos y otros más que se hallan cercanos.
Nos sorprendió ver lo verde de aquella carretera angosta, pues aunque los matorrales espinosos tamaulipecos son típicos en Linares, en este sitio con la sierra enmarcando el fondo, los árboles de aguacate, la claridad turqueza del río que baja desde la sierra y algunas palmas coronando los límpidos cielos de invierno, el paisaje se nos tornó por momentos un tanto más tropical, mas exuberante aunque estemos en pleno invierno y acabamos de pasar uno de los frentes fríos mas severos de los últimos 10 años.
Aún así, llegamos al ejido Los Alamos, ya casi en el faldeo de la sierra con sus casitas de adobe y sus majadas de cabras ramoneando todo a su paso.
Debido a las condiciones secas del invierno en el matorral espinoso tamaulipeco, la cría de ganado 
caprino se vuelve una opción de ingreso para las familias del lugar. Las cabras son mucho 
mas adaptables que el ganado bovino, comen todo tipo de forraje y son una fuente de leche y carne.
 
Sin saber bien el rumbo de nuestra visita nos internamos en una brecha de las muchas que hay en esos parajes, unas llevan a los ranchos, las labores, las pastas, los corrales…Y de pronto, el paisaje se tornó bizarro con su vertebradura desmoronada en lodo y arcilla, con el matorral y la sierra madre oriental al fondo en el suroriente.
La remoción de la vegetación que cubre el suelo provoca que al abandonarle
esté propenso a la acción erosiva del agua y el viento, que con su incesante paso arrastra
partículas y sedimentos provocando estas impresionantes cárcavas que año con año se hacen
mas profundas, pero no imposibles de remediar.
Cárcavas provocadas seguramente por un mal manejo del suelo, donde la remoción
de la vegetación deja al suelo sin protección propenso al agua, el viento, la insolación etc.
Anduvimos vagando un poco en este paraje desolador pero llamativo, pues las cárcavas figuran como pequeñas edificaciones que invitan a imaginarse montañas, cavernas y cañones en miniatura, por dónde transitan roedores, insectos y las plantas se aferran para no ser arrastradas en las próximas lluvias.
Como profundos cañones, las cárcavas se abren paso cada que la lluvia arrastra
mas sedimentos, erosionando el suelo incapaz de recuperarse por si solo.
No obstante algunos intentan con sus raíces aferrar un poco de suelo para crecer.
Al borde.

Cuando nuevas áreas del matorral fueron desmontadas para dar paso a la creación de tierras de labor o praderas para el pastoreo de ganado principalmente bovino, también se dio paso a la erosión. Sin saberlo, los pobladores de las regiones semiáridas de México, van agrandando un problema de magnitudes a menudo insospechadas, que provoca la temida condición de suelos infértiles y degradados, incapaces de volver a sostener vida, por ende incapaces de volver a recuperar la vegetación original que alguna vez tuvieron. 
El paisaje es desolador, pero resulta más desolador que el problema
se agrave y los propietarios de la tierra no se ocupen en remediarlo.
La erosión es un proceso natural, pero las actividades antropogénicas agudizan la condición del suelo, y en un área como Linares donde llueve menos de 650 mm de lluvia al año, la recuperación de la vegetación es lenta y muchas veces el agua de las tormentas termina arrastrando la poca capa vegetal que logra germinar en estos yermos paisajes. Es necesario poner en práctica un manejo integral de las tierras ejidales. 
Vista NE del área.
De vuelta al matorral es agradable ver que no todo es pérdida de suelo y cárcavas, también hay organismos como los líquenes y las plantas epífitas cuyo singular arraigo crean pintorescos tapices sobre las cortezas de los árboles propios de este tipo de vegetación.
Dos “gallitos” de la familia de las Bromelias, misma familia de la piña y
el paixtle usado para adornar los nacimientos en navidad, creciendo al lado de líquenes
en la rama de un huaje.
Mas al suroeste, por la brecha que sigue a las rancherías que están en el faldeo de la sierra, encontramos una maravillosa sorpresa, pues justo al lado del camino se hallaba creciendo una singular forma de vida en peligro de extinción y con una historia natural bastante antigua, nos referimos a una cycada, ubicada en la esquina inferior derecha de la fotografía siguiente. Sorprende en verdad ver este tipo de vegetal creciendo en condiciones que podrían resultarle un poco adversas, sin mencionar que la erosión es un enemigo constante también, pero nos alegró ver que aparentemente hay una población saludable creciendo en la zona del ejido Los Alamos,y por ser una especie protegida por la ley federal, así como bastante carismática en las plazas y jardines del área metropolitana de Monterrey, bien vale la pena realizar un estudio enfocado a determinar  su densidad, pero sobre todo para ver la percepción de los pobladores en busca de las posibles amenazas a sus poblaciones y las mejores estrategias para conservarlas.
La brecha en el matorral y la cycada.
Poblaciones de cycadas crecen en la transición del matorral espinoso
al matorral submontano de la Sierra Madre Oriental.
En conclusión a esta salida vislumbramos que mientras la frontera agropecuaria se expanda, seguramente lo hará la erosión y mientras no se le enseñe al ejido a remediar aquellas áreas ya degradadas como ésta en el ejido Los Alamos, terriblemente caeremos en un problema mucho mayor el cual ya no podrá ser contenido con técnicas preventivas tan sencillas como las presas de piedra acomodada, las trincheras, las presas de llantas, las presas con gaviones etc. El suelo es el principal recurso a proteger, sin el no hay alimento, ni cobertura, ni mucho menos agua.