Regionalización Fisiográfica de la Sierra Madre Oriental



Durango
Con dos subprovincias, Sierra de la Paila en el extremo noreste y Sierras Transversales al oriente del estado; al sur de éstas últimas, en el lado oriental de la entidad.

Coahuila
Representada en la entidad por las Subprovincias de las Sierras Transversales, de la Gran Sierra Plegada, de los Pliegues Saltillo-Parras, de la Sierra de la Paila, de las Sierras y Llanuras Coahuilenses y la de la Serranía del Burro.
Subprovincia de las Sierras Transversales
Vista desde “El Picachito” en el ANP Sierra de Jimulco, Coahuila (Fotografía del Biol. Josué Raymundo Estrada)
Esta Subprovincia es de sierras que corren paralelas a los cuerpos centrales de la Sierra Madre Oriental, separadas unas de otras por llanuras más o menos amplias. Es la parte norte de la Subprovincia la que queda en Coahuila.
Suelos:
Dominan los Litosoles, Regosoles, Xerosoles háplicos, Fluvisoles calcáricos. También se encuentran Rendzinas., Xerosoles clásicos, Solonchak órticos, Vertisoles crómicos, Castañozem cálcicos y Fluvisoles calcáricos y eútricos.

Subprovincia la Gran Sierra Plegada

Sierra del anticlinorio de Arteaga (Foto del Biol. Rene Valdés)


La región flexionada al este de Saltillo y sur de Monterrey se conoce como Anticlinorio de Arteaga, un anticlinorio es la sucesión estructural de pliegues, que juntos integran un anticlinal general. La parte oeste del Anticlinorio de Arteaga es lo que de esta Subprovincia corresponde a Coahuila, y está constituida por los sistemas de topoformas designados sierra pliegue flexionada, bajada, bajada con sierras y valle intermontano. Esta porción cubre 2,178.18 km2 de la superficie total estatal, y abarca partes importantes del municipio de Arteaga (95%) y una fracción muy reducida del de Saltillo.
Suelos:
En la Subprovincia dominan los Litosoles, los cuales se presentan asociados a Rendzinas y Regosoles calcáricos. También se encuentran Xerosoles háplicos y cálcicos.

Subprovincia de los Pliegues Saltillo-Parras

Cañón San Lorenzo, área recreativa de la ANP Sierra de Zapalinamé, cerca de Saltillo Coahuila.

Los 9,195.35 km2 de la mitad sur de esta Subprovincia se encuentran incluidos dentro del territorio del estado de Coahuila, incluye partes de los municipios de Parras, General Cepeda, Saltillo, Arteaga, Ramos Arizpe, Castaños, Candela y Monclova.
Suelos:
Los tipos de suelo presentes en esta región son Litosoles, Regosoles calcáricos, Luvisoles crómicos, Xerosoles háplicos y cálcicos, Fluvisoles, Rendzinas, Feozems calcáricos, Castañozems y Solonchak órticos.
Subprovincia de la Sierra de la Paila 
Sierra de San Marcos y Pinos vista desde el Valle de Cuatrociénegas, Coahuila.
 
Consta de un conjunto de sierras y bolsones amplios, de drenaje interno, con bajadas y abarca dentro del estado de Coahuila 19,229.68 km2, que representan el 12.68% de la superficie total estatal. En su parte occidental se tiene el bolsón conocido como Valle Buenavista, limitado al oeste por la sierra de Tlahualilo y al este con las elevaciones llamadas de Albardienta, que alcanza 1 800 m s.n.m. En el oriente se tiene la sierra de la Paila propiamente, de estructura dómica y flancos suaves, excepto en el noroeste, donde es afectado por un afallamiento. Tres bolsones, con pisos a menos de 1 000 m s.n.m., llamados valles de El Sobaco, El Hundido y el de San Marcos y Los Pinos ocupen el norte de la subprovincia. La dominancia de las calizas es casi completa en la sierra, excepto en el valle de San Marcos y Los Pinos, donde afloran rocas volcánicas basálticas sobre un área de consideración.

Suelos:
En esta región abundan los Litosoles y Regosoles calcáricos, también se encuentran Rendzinas, Xerosoles cálcicos y háplicos, Castañozems, Feozems y Yermosoles háplicos y cálcicos.
Subprovincia de las Sierras y Llanuras Coahuilenses
Farallones de roca caliza desde la carretera Monclova- Cuatrociénegas.
Comprende los municipios de Abasolo, Frontera, Lamadrid, Nadadores, Sacramento y San Buenaventura; partes de los de Acuña, Candela, Castaños, Cuatrociénegas, Escobedo, Monclova, Múzquiz, Ocampo, Progreso y Ramos Arizpe; así como porciones muy pequeñas de los municipios de San Juan de Sabinas y Zaragoza. Esto equivale a decir, en términos de superficie, que la subprovincia ocupa, dentro del estado de Coahuila, 43,937.56 km2.
Suelos:
En esta región dominan los Litosoles, Rendzinas. También se encuentran Regosoles calcáricos, Xerosoles lúvicos, háplicos y cálcicos, Planosol mólico, Feozem háplico, Castañozem háplicos, Solonchak órtico, así como Vertisol crómico.
Subprovincia  de la Serranía del Burro 
Sierras bajas cercanas a la Presa Internacional “La amistad” en Acuña, Coahuila.
 
Ocupa 13,233.09 km2 del área total de la entidad e incluye parte de los municipios de Acuña, Guerrero, Múzquiz, Sabinas, Villa Unión y Zaragoza; así como secciones muy pequeñas de los de Juárez, Morelos y San Juan de Sabinas.

Suelos:
Dominan los Litosoles, también están presentes Rendzinas con frecuencia asociadas con Regosol calcárico o con Xerosoles háplico, cálcico y lúvico.
Zacatecas
La Sierra Madre Oriental es, en lo fundamental, un conjunto de sierras menores de estratos plegados. Estos estratos son de antiguas rocas sedimentarias marinas (cretácicas y del jurásico superior) entre las que predominan las calizas, areniscas y arcillosas, éstas últimas en forma menos abundante.

Subprovincia Sierras Transversales

Matorrales rosetófilos. Vista de la sierra de Zuloaga en Melchor Ocampo, Zacatecas.
Dentro del estado de Zacatecas la subprovincia Sierras Transversales tiene una extensión de 11,386.09 km2 lo que significa el 14.71% de la superficie total de la entidad y abarca los municipios de Concepción del oro, Melchor Ocampo, El Salvador y parte de Mazapil.
Suelo: Los suelos en esta subprovincia son en su mayoría de origen residual y en menor proporción colurio aluvial, se caracterizan porque en la mayoría de los casos presentan fases salinas, por lo que su fertilidad es baja y su uso se ve muy limitado.
Nuevo León

La Sierra Madre Oriental es, fundamentalmente, un conjunto de sierras menores de estratos plegados. Estos estratos son de antiguas rocas sedimentarias marinas (Del Cretácico y del Jurásico Superior), entre los que predominan las calizas y, en segundo término, las areniscas y las arcillosas. En estas sierras, el plegamiento se manifiesta de múltiples maneras, pero su forma más notable es la que produce una topografía de fuertes ondulados paralelos, semejantes a la superficie de un techo de lámina corrugada. Las crestas reciben el nombre de anticlinales y los senos de sinclinales. El flexionamiento de las rocas en las crestas, las estira y las fractura, haciéndolas más susceptibles a los procesos erosivos. Es por ello que en su estado actual de desarrollo, son comunes en esta gran sierra las estructuras constituidas por dos flancos residuales de un anticlinal, con un valle al centro. Tales estructuras reciben en la zona regiomontana el nombre local de “potreros”, ya que son comunes en la región y se les aprovecha para el pastoreo.

Subprovincia de las Sierras Transversales
Izotales y al fondo la Sierra Las Mazmorras entre Coahuila y Nuevo León.
Esta subprovincia corre casi perpendicularmente a los ejes principales de la Sierra Madre Oriental. Sólo una pequeñísima extensión de llanura desértica, en el extremo oriente de la subprovincia, penetra en el estado de Nuevo León, y abarca parte del municipio de Galeana, lo que representa el 0.82% de la superficie del estado. En los sistemas de topoformas genéricamente identificados como sierras, entre las que se encuentran la de las Mazmorras, predominan los litosoles, suelos de menos de 10 cm de profundidad. En los sistemas de lomeríos, bajada y llanura, dominan los xerosoles háplicos y cálcicos poco profundos.
Subprovincia de las Sierras y Llanuras Occidentales 
Colonia de perritos llaneros (Cynomys mexicanus) en los pastizales del “Llano de la Soledad”
y al fondo la sierra madre en Galeana, N. L.
El territorio de la subprovincia se distribuye entre Nuevo León, San Luis Potosí y un rincón de Tamaulipas. Abarca una región al oeste de la Gran Sierra Plegada. Las sierras que la componen son predominantemente de calizas. En la parte austral de la unidad afloran rocas ígneas intrusivas.
En esta subprovincia, que ocupa casi toda la zona del sur del estado, predominan suelos con una capa superficial de color claro, que en muchas ocasiones presentan a profundidad manchas, polvo o aglomeraciones de cal, los cuales son denominados xerosoles cálcicos. 
Subprovincia de la Gran Sierra Plegada 
Bosque de pinos cerca de La Camotera, Santiago, N. L.
Se inicia al este de Saltillo, Coah., se flexiona con la integración de un gran arco al sur de Monterrey, N.L. y se prolonga hacia el sur hasta la altura de Ciudad Valles, S.L.P. En ella dominan las capas plegadas de calizas, con prominentes ejes estructurales de anticlinales y sinclinales. La región flexionada que se encuentra al este de Saltillo y al sur de Monterrey se conoce como Anticlinatorio de Arteaga. Una gran falla inversa corre sobre los bordes orientales de la sierra. También hay afloramientos yesíferos paralelos en el mismo sentido, particularmente del lado occidental de la sierra, y fosforitas. El área cubierta por la subprovincia dentro del estado de Nuevo León cubre una superficie total de 8 808.45 km2. A lo largo de toda la subprovincia se presenta un claro predominio de suelos someros pertenecientes a los tipos denominados litosol y rendzina. Sin embargo, también se les encuentra formando asociaciones diversas con otros tipos de suelo, y éstas asociaciones varían de un sistema de topoformas a otro.

Subprovincia de los Pliegues Saltillo-Parras

Matorrales rosetófilos en el ANP Estatal “Corral de Bandidos” en García N. L.

Esta subprovincia forma parte de la región conocida como Mesa del Norte y está constituida por dos tipos de terrenos: los llanos, donde dominan las lutitas y las areniscas, que bajan al sur de Monclova y tuercen al oeste a la altura de Saltillo. La subprovincia ocupa dentro del estado una pequeña porción del noroeste. Abarca 3 003.90 km2 de la superficie estatal y comprende partes de los municipios de García y Mina. En las sierras y lomeríos de las subprovincia se presentan los suelos denominados litosoles, que son de origen residual y tienen un desarrollo incipiente. Asociados a ellos se encuentran los regosoles calcáricos, sobre todo en las sierras, en donde estos suelos se han derivado de las lutitas-areniscas que las conforman.
Subprovincia de las Sierras y Llanuras Coahuilenses
 
El más largo de los brazos de esta subprovincia, ubicado al oriente de la misma, penetra en Nuevo León. En esta entidad ocupa un área de 8 852.73 km2. La subprovincia está constituida por sierras de calizas plegadas, la mayoría orientadas de noroeste a sureste, escarpadas y más bien pequeñas. Sus ejes estructurales están bien definidos y, especialmente en el sur, se presentan anticlinales alargados con los lomos erosionados. Hay tres conjuntos estructurales de la subprovincia que forman parte del territorio neoleonés. La sierra de Sabinas Hidalgo, la alargada sierra El Potrero, anticlinal de lomo erosionado, que se extiende al norte de la ciudad de Monterrey; y la sierra Picacho que se levanta al noreste de la misma ciudad. Se observa en toda la subprovincia un claro predominio de los litosoles, que son suelos de origen residual, poco desarrollados y muy someros (no exceden los 10 cm de profundidad). Sin embargo, dependiendo del sistema de topoformas en que se encuentren, forman asociaciones diferentes.

Tamaulipas

Esta provincia es un conjunto de sierras menores de estratos plegados. Tales estratos son de antiguas rocas sedimentarias marinas (Cretácicas y del Jurásico Superior) entre las que predominan las calizas, de modo que en segundo término se quedan las lutitas -rocas arcillosas- y las areniscas. El plegamiento se manifiesta de múltiples maneras, pero su forma más notoria en estas sierras es la que produce una topografía de fuertes ondulados paralelos y alargados, semejantes a la superficie de un techo de lámina corrugada. 
Subprovincia de la Gran Sierra Plegada
Sierras con bosques tropicales y mesófilos de montaña en la RB de “El Cielo”,
Gómez Farías, Tamaulipas.
Esta subprovincia tiene sistemas de topoformas que se designan como sierra pliegue y sierra compleja, pero también se encuentran bajadas, lomeríos, mesetas, llanuras y valles. En esta subprovincia existe gran diversidad de vegetación, que depende en gran medida de las variaciones climáticas que imperan en esta sierra.
Subprovincia Sierras y Llanuras Occidentales
 
Se localiza al oeste de la Gran Sierra Plegada y en ella predominan las sierras particularmente calizas, con orientación norte-sur, y enlazadas entre sí por brazos cerriles que siguen ese mismo sentido o le son oblicuos.
Los sistemas de topoformas que se encuentran en la porción tamaulipeca de esta subprovincia son: en el norte, las sierras complejas, y las bajadas -aunque hay pequeñas llanuras y valles-; en el sur, las llanuras de diferentes tipos.

Discontinuidades fisiográficas de las Sierras de San Carlos y de Tamaulipas
Vista de la Sierra de Tamaulipas desde el ejido Felipe Ángeles (Foto del Ing. Héctor M. Bonilla)
La Sierra de Tamaulipas, más extensa, está formada de calizas afectadas por cinco cuerpos de roca intrusiva ácida. Tiene un profundo cañón por donde fluye con dirección sur-norte el río Soto la Marina. En el núcleo de la sierra se levantan los picos Sierra Azul y cerro Picacho, con altitudes de 1,400 y 1,200 m, respectivamente. La sierra de San Carlos está constituida por un conjunto de cuerpos intrusivos ígneos asociados a calizas.
San Luis Potosí

Esta provincia colinda al noroeste con la de las Sierras y Llanuras del Norte, al suroeste con la Mesa Central, en una pequeña franja al oeste con la Sierra Madre Occidental, al sur con la provincia del Eje Neovolcánico, al noreste con las Grandes Llanuras de Norteamérica y al este con la Llanura Costera del Golfo Norte.  Abarca parte de los estados de Durango, Coahuila, Zacatecas, Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí, Guanajuato, Querétaro, Veracruz, Hidalgo y Puebla.  La Sierra Madre Oriental es, principalmente, un conjunto de sierras menores de estratos plegados.  Tales estratos están constituidos por rocas sedimentarias marinas (cretácicas y del Jurásico Superior), entre las que destacan las calizas y en menor proporción las areniscas y lutitas (rocas arcillosas). En general, las altitudes de las cumbres de la Sierra Madre Oriental queden comprendidas entre los 2,000 y 3,000 m, pero su parte más elevada, entre Saltillo y Ciudad Victoria, alcanza alturas superiores a 3,000 msnm. 
Subprovincia del Carso Huasteco 
Potreros de antiguos bosques mesófilos de montaña cerca de Xilitla, al fondo el cerro
t´idhach (voz teenek) o La Silleta en la Huasteca Potosina.
 
Limita al norte con las subprovincias de Sierras y Llanuras Occidentales y Gran Sierra Plegada. Esta región cársica es una de las más extensas del país.  En ella dominan rocas calizas, que al ser disueltas por el agua originan rasgos de carso-pozos, dolinas y grutas. Esta subprovincia abarca 15.52% de la superficie total del estado de San Luis Potosí. Dentro de territorio potosino está constituida casi exclusiva mente por sierras, pues sólo se encuentran algunos cañones, valles y llanuras.
Suelos:
En las sierras y cañones dominan los litosoles, que ocupan  32.02% del total de los suelos de la subprovincia, son de origen residual, poco profundos ( menores de 10 cm ), de colores obscuros y rojizos; con abundantes afloramientos rocosos y  fase Lítica. En los valles y llanuras intermontanas se encuentran los suelos más profundos, fundamentalmente vertisoles pélicos, que abarcan una mayor área. 
Subprovincia de las Sierras Transversales 
Esta integrada por sierras perpendiculares a los cuerpos centrales de la Sierra Madre Oriental, separadas unas de otras por llanuras más o menos amplias. Una pequeña porción del extremo sureste de esta región penetra por el norte de San Luis Potosí,  que corresponde a parte del municipio de Venegas.  Consta prácticamente de dos pequeñas sierras orientadas norte-sur, una de ellas denominada Papagayos, así como los extremos de otras cercanas y las bajadas colindantes.
Suelos: 
La pequeña porción que cubre esta subprovincia en el norte del estado está constituida por rocas calizas  que, junto con los climas secos y semisecos, han dado origen a suelos poco desarrollados.
En las bajadas abundan los xerosoles háplicos y cálcicos, que cubren 51.35% de la región y son de origen residual y coluvial de colores claros, textura media y desarrollo moderado.
Subprovincia de las Sierras y Llanuras Occidentales 
ANP Sierra de Alvarez  S. L. P.

Está constituida por sierras dominantemente de rocas calizas, orientadas norte-sur y generalmente unidas entre si por conjuntos de cerros menores, que tienen esa misma orientación o les son oblicuos. La Sierra de Catorce, al pie de la cual esta ubicada la ciudad de Matehuala, San Luis Potosí, define el límite occidental de la subprovincia y es la de mayor importancia y magnitud. Esta subprovincia comprende parte de los estados de Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí. En la porción Potosina de esta región dominan las sierras y llanuras, pero también hay algunos lomeríos, bajadas y valles.
Suelos: 
En esta subprovincia lo mismo que en las ubicadas al oeste de ella, las condiciones climáticas son muy similares, por lo que aquí también abundan los xerosoles, sobre todo gypsicos, aunque hay cálcicos y háplicos. Cubren  41.60% de la región y se localizan fundamentalmente en las llanuras, donde son de origen aluvial y están asociados con yermosoles gypsicos.
Subprovincia de la Gran Sierra Plegada 
Se localiza al este de Saltillo, Coahuila y en las proximidades de Monterrey, N.L. cambia su dirección hacia el sur y describe un gran arco que llega hasta la altura de Ciudad Valles, San Luis Potosí. Domina la morfología de estratos plegados de calizas, con prominentes ejes estructura les de anticlinales y sinclinales. Se presenta una gran falla inversa sobre los bordes orientales de la sierra, y paralela a ella y a los ejes estructurales, todo un sistema de fallas normales que van desde Ciudad Victoria hasta Ciudad Valles. Dentro del Estado de San Luis Potosí la subprovincia abarca 6.39%. En territorio Potosino destacan grandes fallas normales orientadas norte-sur en concordancia con los ejes estructurales, que definen también los rumbos de los valles.
Suelos:
 En esta subprovincia integrada principalmente por sierras, los suelos que dominan son los litosoles, derivados en su mayor parte de calizas y lutitas del Cretácico Inferior y Superior, su desarrollo es incipiente, son poco profundos (menos de l0 cm) y se les encuentra limitados por un contacto lítico continuo y coherente; están asociados con otros de colores pardo oscuro o pardo rojizo que sobreyacen a roca caliza o a material enriquecido con cal en más de 40% (Rendzinas).

Guanajuato
Representada en la entidad por la Subprovincia de la Sierra Gorda de Guanajuato.

Subprovincia de la Sierra Gorda de Guanajuato

Esta subprovincia abarca  5.37 % de la entidad, presenta dos sistemas de topoformas, el primero de valles ramificados profundos alternados con sierras de la misma subprovincia; el segundo formado por una sierra alta con cumbres de laderas rectas. Sobre este panorama se encuentran zonas de suelos: rendzinas asociados a litosoles, feozems háplicos, regosoles cálcaricos y luvisoles orticos.
Querétaro

Presente en la entidad mediante la Subprovincia del Carso Huasteco. 
Subprovincia del Carso Huasteco 
Sierra Gorda Queretana, al centro del macizo se observa el Sótano del Barro, hábitat de la
guacamaya verde (Ara militaris)
 
El área que abarca esta subprovincia dentro del estado es de 5 001.6 km2 , lo que representa  44.38% de la superficie estatal. Esta zona, con altitudes de más de 2 600 m, queda limitada al norte por el cañón del río Santa María y al sur por el del río Moctezuma que, respectivamente, marcan parte del lindero de la entidad con San Luis Potosí e Hidalgo. Los suelos que cubren la mayor parte de la subprovincia son los Litosoles, en algunas ocasiones asociados a Rendzinas y Regosoles. En segundo lugar se encuentran los Luvisoles, existe también una buena proporción de Regosoles y Feozems, asociados a otros tipos de suelos.

Hidalgo

Representada en la entidad solamente por la subprovincia:

Subprovincia del Carso Huasteco

Bosques de niebla  o bosques mesófilos de montaña en Molango, Hidalgo.

Limita al norte con las subprovincias Sierras y Llanuras Occidentales y Gran Sierra Plegada; se denomina así por poseer rasgos de un carso mayor en toda su extensión y presenta un fuerte grado de disección, por la acción de los importantes ríos que afluyen en ella. Sus cumbres más elevadas se localizan al norte de Zimapán, Hidalgo y exceden los 2000 m sobre el nivel del mar. Esta región cársica es una de las mas extensas del país,en ella dominan rocas calizas, que al ser disueltas por el agua origina rasgos de carso (pozos, dolinas y grutas) como las dolinas ubicadas al sur de Jacala, o la de Cuesta Colorada, que tiene unos 4 kms de largo, alrededor de 1 km de ancho y aproximadamente 150 mts. de profundidad. En el extremo sureste de la subprovincia dominan rocas sedimentarias antiguas de tipo continental, en las que no se manifiestan estos rasgos. Atraviesa un profundo y espectacular cañon entre la sierra, cuyo piso esta a 200 m sobre el nivel del mar mientras que las cumbres se elevan a 1,800 m. Gran parte de esta subprovincia queda dentro del estado de Hidalgo, donde cubre 9,712.93 km2. En esta porción del Carso Huasteco dominan las sierras. Sus áreas más bajas se localizan en el norte y noreste de la entidad y constituyen la región conocida como Huasteca Hidalguense, donde se localizan la mayoría de los sistemas de topoformas clasificado como Valle de Laderas Tendidas. Los diferentes tipos de suelos presentes en esta zona tienen alto contenido de carbonatos, derivados de calizas por la acción de la precipitación y la temperatura, son de origen residual.
Encontramos por orden de abundancia: rendzinas, litosoles, feozems y luvisoles.

Puebla
Esta provincia consiste fundamentalmente en un conjunto de sierras formadas por estratos plegados. Dichos estratos están constituidos de rocas sedimentarias calcáreas y arcillosas de edad mesozoica, predominantemente de origen marino. Las rocas ígneas son poco abundantes; éstas cubren a algunas de las estructuras plegadas situadas en las proximidades del Eje Neovolcánico, así como a otras zonas de poca extensión ubicadas a lo largo de la sierra. En general, las altitudes de las cumbres de la Sierra Madre Oriental varían entre 2 000 y 3 000 m; en el borde suroccidental de la misma, a lo largo de una faja que se extiende desde la altura de Zacatlán hasta Xonacatlán, Puebla, las mayores elevaciones tienen entre 2 500 y 3 000 m.
La Sierra Madre Oriental está representada dentro de territorio poblano por la subprovincia Carso Huasteco, que constituye la región más meridional de esa gran provincia.

Subprovincia Carso Huasteco

Cascada Las Brisas, cerca de Cuetzalan en la Sierra Norte de Puebla.

El área que comprende el Carso Huasteco dentro de territorio poblano pertenece a la región conocida como Sierra Norte de Puebla. Se ubica en la porción septentrional del estado. Limita al norte y noreste con la subprovincia Llanuras y Lomeríos, de la Llanura Costera del Golfo Norte; al este, con la subprovincia Chiconquiaco, del Eje Neovolcánico; al sureste, sur y oeste, con la subprovincia Lagos y Volcanes de Anáhuac, también del Eje Neovolcánico; hacia el noroeste se interna en territorios veracruzano e hidalguense. Se extiende desde las poblaciones de Pantepec y Pahuatlán del Valle hasta la altura de las localidades de Cuyoaco, Zaragoza y Hueyapan. Ocupa 11.58% de la superficie estatal; abarca 33 municipios completos, entre ellos Tlacuilotepec, Pahuatlán, Naupan, Olintla, Huehuetla, Jonotla, Cuetzalan del Progreso, Xochiapulco y Tetela de Ocampo; así como parte de los de Pantepec, Jalpan, Xicotepec, Zihuateutla, Jopala, Tuzamapan de Galeana, Hueyapan, Yaonáhuac, Tlatlauquitepec, Zacapoaxtla, Zautla, Cuyoaco, Ixtacamaxtitlán, Aquixtla, Zacatlán, Huauchinango y Honey. En esta zona se encuentran materiales sedimentarios calcáreos y no calcáreos, que han sido sepultados parcialmente por rocas volcánicas. Varias de las cumbres de las sierras tienen altitudes superiores a los 1 000 m, pero la mayor, cerro Tenisteyo, llega a los 3 200 m. Los principales ríos que surcan esta parte de la entidad son: Necaxa, San Marcos y Apulco.
Veracruz

Es fundamentalmente un conjunto de sierras menores de estratos plegados. En esta región, los climas varían en una amplia gama de temperatura y precipitación, desde los secos cálidos en el norte, hasta los semicálidos y templados subhúmedos del sur. La porción que se encuentra en Veracruz pertenece a la subprovincia Carso Huasteco.
Subprovincia del Carso Huasteco

Es una zona de sierras plegadas constituidas predominantemente por rocas calizas. La superficie que abarca esta región en la entidad es de 2 676.08 km cuadrados. Regionalmente, la zona es conocida como Huasteca Veracruzana, en ella prevalecen los climas semicálido húmedo y cálido subhúmedo. Su territorio es surcado por algunos de los afluentes del río Tempoal, tributario del Pánico.
Anuncios

Provincia Fisiográfica según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía

Provincia fisiográfica.- Unidades morfológicas superficiales de características distintivas; de origen y morfología propios. Una región se considera provincia fisiográfica cuando cumple las siguientes condiciones:

  • Origen geológico unitario sobre la mayor parte de su área
  • Morfología propia y distintiva

 

Litología distintiva por:

Subprovincia Fisiográfica. Resulta de la primera subdivisión que puede hacerse de una provincia fisiográfica cuando se cumplen las siguientes condiciones:

Como parte integral de la provincia fisiográfica, cumple las condiciones arriba fijadas para provincia
Las geoformas que la integran son las típicas de la provincia, pero su frecuencia, magnitud o variación morfológica son apreciablemente diferentes a las dadas en el resto de la provincia, o bien
Presenta en forma predominante las geoformas típicas para la provincia en general, pero ahora asociadas con otras diferentes y que le son distintivas por no aparecer en forma importante en el resto de la misma provincia.

Discontinuidad Fisiográfica.- Es una área enclavada dentro de una provincia fisiográfica, cuyo origen y morfología no corresponden a la misma y que cumple los requisitos para construir en sí una provincia fisiográfica aparte, pero que no puede ser considerada como tal por no tener la extensión ni la diferenciación internas suficientes para poder ser dividida en subprovincias.

Aplicando estas definiciones a la información cartográfica, (topográfica y geológica) disponible en el país, se encuentra que el territorio de México puede ser dividido en 15 diferentes provincias fisiográficas.

I Península de Baja California
II Llanura Sonorense
III Sierra Madre Occidental
IV Sierras y Llanuras de Norteamérica
V Sierra Madre Oriental
VI Gran Llanura de Norteamérica
VII Llanura Costera del Pacífico
VIII Llanura Costera del Golfo Norte
IX Mesa del Centro
X Eje Neovolcánico
XI Península de Yucatán
XII Sierra Madre del Sur
XIII Llanura Costera del Golfo Sur
XIV Sierras de Chiapas y Guatemala
XV Cordillera Centroamericana.

La subdivisión de estas provincias arroja un total de 73 subprovincias 13 discontinuidades fisiográficas.

La Provincia de la Sierra Madre Oriental se divide a su vez en las siguientes subprovincias fisiográficas:

I Serranía del Burro
II Sierra de La Paila
III Sierras y llanuras Coahuilenses
IV Pliegues Saltillo- Parras
V Sierras transversales
VI Gran sierra plegada
VII Sierras y llanuras occidentales
VIII Carso Huasteco

Fuente: http://mapserver.inegi.gob.mx/geografia/espanol/datosgeogra/fisigeo/fisiogra.cfm

Bosques y sierras de Río Verde S. L. P. Viaje II

Después de un par de meses a partir del viaje anterior, nos dimos a la tarea de volver a los bosques de los Ejidos San Diego y El Nacimiento, con la finalidad de inventariar la flora y fauna pero ahora a inicios de primavera, durante los últimos días del mes de marzo del 2010, finales de la estación seca.

Es muy interesante visitar los mismos bosques en las diferentes estaciones del año, en México son solo dos: la  húmeda y seca que se funden en diferentes matices y disponibilidad de recursos a lo largo del año, por lo tanto resulta erróneo concebir cuatro estaciones marcadas como en los países más nórdicos pues la realidad de los bosques de la sierra madre se limita a la disponibilidad de agua más que al clima, además, contrario a lo que la mayoría de las personas suelen pensar, los bosques que están en la sierra no son entidades estáticas pues experimentan un tránsito constante de elementos y recursos orgánicos e inorgánicos, el agua de lluvias que se acumula durante la época húmeda irriga los manantiales subterráneos y hace fluir los ríos y arroyos arrastrando sedimentos, las plantas presentan su crecimiento más conspicuo al término de las lluvias y por ende hay mas disponibilidad de alimento vegetal y la fauna, los descomponedores, hongos etc. hacen uso de ella eficientemente sin desperdiciarse biomasa.
En marzo, el trayecto fue el mismo, solo que esta vez nos fue posible acampar sierra adentro lejos del ejido, en un lugar entre la ranchería de Los Montesumas y Paso del Agua, justo al lado de un encino imponente que apenas y estaba mudando sus hojas, en espera de los nuevos brotes. 
Sitio de acampado al lado de un imponente encino (Quercus rugosa), nótese
el color del follaje, caracteristico de la estación seca.
 Aquel día se fue rápido, llegamos a media tarde y se nos pasó el tiempo preparando la comida, la cual consistió en unos huevos con chile, tomate, cebolla y un poco de jamón, tortillas de maíz y agua natural. Ese día nos dispusimos a recorrer el área cercana. Fotografiando algunas especies:
Lupinus sp. una leguminosa herbácea y terrestre bastante carismática, con sus flores color azul violeta.
Conopholis alpina una planta parásita de la familia de las Orobanchaceae muy fácil de encontrar creciendo en el sotobosque, le agrada alimentarse de los nutrientes que le provee su relación parásita con las raíces de los encinos.
Lagartija rayada del género Sceloporus.
El día siguiente amaneció radiante de sol, por lo que nos dirigimos a las partes altas de la sierra en busca de los bosques de pino. En cierta parte de la brecha que va al Cerro de La Cruz, el camino se corta y se desprende una  vereda mas o menos angosta en torno a una loma vecina por el mismo perfil del cerro, rumbo al suroeste. Poco a poco conforme uno se adentra más en la misma, se escucha mejor el rumor del agua corriente que baja, y en breve nos encontramos con una particular caída de agua, demostrando que hay sitios en la sierra en los que el agua posiblemente corra de manera permanente, o posiblemente no.
Pequeña caída de agua oculta al final de la vereda.

Poco más abajo corre el arroyo, dentro del cual vimos ajolotes y cercano a él nos fue posible ver una especie de rana la cual no recuerdo el nombre científico, pues como Juan es el que se dedica a la fauna, suelo aprenderme mas facilmente los nombre botánicos y olvidar los de fauna, pero aquí les dejo la fotografía de todas maneras:

Ranita descansando sobre la corteza de un encino, cercana al cauce del arroyo.
Arroyuelo de poco cauce, pero interesante fauna acuática, se pueden ver creciendo a un lado los alisios  (Alnus sp.) de troncos rectos y con tonalidades grisáceas.

De bajada al campamento, el dosel arbóreo nos ofreció una interesante y colorida vista de sus mejores galas anuales, pues es después de las lluvias cuando sus ramas cambian de hojas y al ir desprendiéndose  y muriendo cambian su composición química de la clorofila verde a los carotenos amarillos, naranjas y rojos, para finalmente tornarse color café al caer y formar parte de la densa hojarasca, protectora de las semillas durante las épocas frías y secas del año.

Dosel multicolor debido a lo caducifolio del follaje de los encinos que componen estos bosques.
Al ir avanzando la edad de las hojas, éstas cambian su clorofila por carotenos lo cual les brinda ese característico color entre amarillo y rojo tan contrastante con el límpido azul de los cielos en días despejados.

Llegando al campamento preparamos una comida rápida y a media tarde nos dispusimos a buscar agua, pues habíamos visto al subir un par de arroyos intermitentes, pero no sabíamos con exactitud su ubicación. Al poco rato de caminar un poco en busca del rumor del agua, efectivamente descubrimos que cerca del campamento aún corrían varios escurrimientos y arroyuelos de lluvia que aparentemente desaparecen en algunos puntos rocosos y refluyen en otros salidos casi mágicamente de entre las piedras bola del cauce. Es importante siempre hallar agua cerca a donde se acampa, y esa vez no tuvimos problemas, pues a unos 20 m del campamento nos hallamos con un estrecho cañón, creciendo es sus flancos magueyes (Agave sp.) y palmitos (Brahea sp.):

Uno de los arroyos se internaba en dicho cañón de piedra caliza, visto desde arriba un tanto profundo
de unos 8 m de altura y en su parte interna mas estrecha de unos 4 m de ancho. Visto hacia el oeste.
  Aquí pudimos abastecernos de agua suficiente. Cañón visto hacia el este. En las imágenes
de abajo mostramos el trabajo que la lenta disolución del agua sobre el carbonato del calcio de la roca
caliza de origen marino (conchas de invertebrados sedimentadas en capas de millones de años) provocan
en la formación de estalactitas y estalagmitas que al final se unen, pues con cada gota que cae, se añade
una capa microscópica de sedimento que va creciendo en miles y millones de años, por eso es un crimen
destruir tales obras magníficas.

Al volver aquella tarde una vez mas a la brecha que conduce al campamento, nos internamos en otra cañada, aquí encontramos otro escurridero intermitente desde lo alto de una pared caliza. Pero lo más interesante fue encontrar la especie de nogal Carya ovata, que a simple vista es una especie más del bosque, no obstante es una especie que suele vivir en conjunto en las comunidades vegetales de bosque mesófilo de montaña, por lo tanto es una pista más de que los bosques de Río Verde ofrecen relictos botánicos de este bosque tan amenazado.
Escurridero intermitente. eEstos escurrideros son cruciales para las aves, pues éstas suelen abrevar aquí debido a que están a salvo de los depredadores y el agua escurre limpia entre las piedras.

Carya ovata, especie vegetal asociada al bosque mesófilo de montaña en la Sierra Madre Oriental.
Mientras investigábamos el área de la cañada oímos a lo lejos la tracalada de un par de perros. Decidimos acercarnos un poco más, pues desconocíamos que allá adelante hubiese poblado alguno. Pero caminando entre la hojarasca nos topamos con un señor, Don Vicente, quién nos pidió que fuéramos a la ranchería de más adelante a ayudarle a echar andar su “ford” para ir a Cd. Fernández a comprar mandado. Al llegar a un rebaje al fondo de un valle aluvial, un “potrero”, estaban un par de casitas de madera y techo de tejamanil y al fondo sobre la brecha, habíamos llegado a la ranchería: Paso del Agua.

Potrero en la ranchería Paso del Agua, un paraíso de silencio y soledad oculto entre las sierras de Río Verde.
Vista al nor- noreste.
La casita de Don Vicente, el adobe es el material de construcción
predilecto en la sierra y  muchas otras áreas rurales de México, siempre disponible,
barato, práctico, manejable, resistente y sobre todo aislante.
“Pasando corriente” La tarde se difunimó y Don Vicente pudo ir de vuelta
a Cd. Fernández, población vecina de Río Verde y parte del área urbanizada de la región.
El día que prosiguió lo teníamos todo completo para recorrer otro cañón aledaño que se abría paso al noroeste. Antes de internarnos en el cañón, entre la hojarasca algo batía sus alas con desesperanza, y en un instante de quietud ya no supimos bien de que se trataba, si ave o insecto, al acercarnos nos fue posible detectar el magnifico mimetismo de una hermosa polilla, tan fusionada al color de las hojas muertas que a simple vista parece formar parte de ellas:

Polilla oculta entre la hojarasca de encino.

 Entonces seguimos nuestro camino. Al principio se veía oscuro, con una tranquilidad muy extraña, pues no había ave alguna que cantase esa mañana, el cañón respiraba, se oía susurrar y solo los pasos pesados entre la alfombra de hojas repercutía en la quietud del paraje.

Un cañón bastante sombrío.

Al ir avanzando por fin nos llegó el sol a eso de las 10 de la mañana, apenas y los rayos penetraron la quietud y sentimos que el aire se respiraba mas cálido y perfumado en un potrero abandonado lleno de árboles de aguacate (Persea ap.).
Las áreas desmontadas con cercos de piedra y presencia de árboles o
plantas útiles al hombre suelen ser los vestigios del uso que los lugareños le brindan
a ciertos parajes serranos.
Seguimos subiendo cada vez mas, encontrando nuevamente un arroyo intermitente que con alevosía ocultaba la elegante efigie de las Coronas de San Pedro (Cornus disciflora) interesante árbol de la familia Cornaceae también gustosa de las cañadas umbrosas y húmedas y presente por su puesto en los bosques mesófilos de montaña.
Corona de San Pedro (Cornus disciflora) oculta en una cañada
por donde corre un arroyo intermitente.
Aún más arriba, dónde las sombras y los recovecos rocosos ya no tienen lugar, aparecieron intempestivas las especies rupícolas, pues se antoja extravagante encontrar una biznaga  (Mammillaria sp.) del tamaño de un melón floreciendo a todo fulgor en el despeñadero de una pared vertical al lado de la abandonada brecha, sin olvidar a una particular “siempre viva” (Echeveria sp.) de hojas angostas y carnosas creciendo entre los escollos pétreos.

Mammillaria magnimama (saxicola) en floración, pleno marzo
y bastante cargada de botones sin abrir.
Siempre vivas
 Al bajar de nuevo al campamento para pasar la última noche, pudimos hablar con un trío de muchachos de la ranchería Los Montesumas, quienes comentaron que la brecha que seguimos pero que no llegamos hasta la parte final, conduce a un paraje donde está la Gruta La Catedral, habilitada para recibir turistas que por lo general provienen de San Luis Potosí. Ya en la mañana y nuestro último día en la sierra, la suerte nos sonrió pues amanecimos con un cielo brumoso y nublado. 
Día nublado en una de las milpas del Sr. Miguel, comisariado ejidal de El Nacimiento.
Rascadero de venado.
Al llegar al ejido, nos comentaron que hacía un par de minutos habían visto unos venados en las milpas, por lo que fuimos a ver si aún andaban merodeando por ahí. Solo hallamos sus “pasadas”, algunas “excretas” y un visible “rascadero”, por lo que creemos que las hembras andaban muy bien acompañadas. 

Aquel día antes de partir desayunamos unos exquisitos tacos de nopalitos silvestres, flor de palma y queso fresco hecho en la región y asi acabó el viaje a las sierras de Río Verde, pero esperamos poder volver a ir este año que apenas comienza.

Nopalitos del monte guisados y en tacos, eso si es alimento para la vida.

Bosques mesófilos de montaña en las sierras de Río Verde, San Luis Potosí. Viaje I

A finales del año 2009, poco tiempo después de dejar mi antiguo hogar en Jalpan Querétaro, tuve oportunidad de trabajar en el inventariado florístico de un ejido al suroeste de la cabecera municipal de Río Verde, estado de San Luis Potosí.
Partiendo de Río Verde hacia el oeste está la carretera Federal México 70 San Luis Potosí- Tampico, actualmente en el desuso debido a que cruza el Área Natural Protegida Sierra de Álvarez, escenario de agrestes montañas, curvas sinuosas e innumerables accidentes, actualmente reemplazada por la “Super carretera de la Huasteca”  que conecta igualmente San Luis Potosí, Río Verde y Ciudad Valles, la cual pasa al norte de la sierra al lado de las comunidades de Cerritos y Villa Juárez. Sigo prefiriendo la carretera libre 70 por su puesto.
      Vista actual de la Hacienda de San Diego (foto tomada de la web México en Fotos).

A unos 10 km de distancia de Río Verde por dicha carretera está el entronque al ejido San Diego, pintoresca hacienda de antaño, en cuyos alrededores nació  un pequeño pueblo con una presa que tiene vista a la sierra.

A partir de dicha localidad se extiende una brecha hacia el oeste que conduce a los ejidos de San Miguel, La Loma, Los Arcos, Las guayabas y varios mas que no recuerdo su nombre en este momento, pero hasta el final, dónde topa la brecha con la sierra esta el ejido El Nacimiento, una ranchería que palpita entre el ronco cantar de los gallos, los corridos que emanan en la transmisión de radio casi perpetua desde las ventanas de las casas de  sus pobladores (muchos de ellos mojados que trabajan año con año en Estados Unidos), la humedad de la selva baja caducifolia que ahí se arremolina entre las lomas y el apacible rumor del arroyo que baja desde las partes altas de la sierra. Así es el ejido El Nacimiento.
Vista sur del Ejido El Nacimiento, Río Verde, S. L. P. en una prístina mañana de diciembre.
Aquel día pernoctamos en la casa del Comisariado Ejidal el Sr. Miguel, y su esposa la Sra. Fela y con todo y la pena no quisimos dar mas molestias que la de poner nuestra tienda de campaña en su patio, eligiendo como lugar idóneo una gigantesca fortaleza entre frondas de papaya, plátano y caña.

Nuestro campamento al amanecer.










Aquel día partimos rumbo al cerro de la cruz  para comenzar el inventario a eso de las 7 y media de la mañana El trayecto fue ascendiendo abruptamente por entre una cañada al lado del río, para después perderse entre bosques de encino y mas arriba los pinos. No fue sino hasta casi medio día cuando caímos en la sorpresa de estar en una cañada muy húmeda y umbrosa, tan estrecha que apenas y el sol rosaba el dosel quizá unas 5 o 6 horas diarias durante la tarde, fue aquí donde encontramos los famosos liquidámbares. Y como puede verse en la segunda imagen, los ejemplares llegaban a medir mas de 25 m de altura, tal porte implica un bosque mas o menos viejo que hasta la fecha el ejido ha respetado y lo mas sorprendente es que había un grupo de 7 individuos, todos ellos sobre la brecha principal hacía el cerro de la cruz, Paso del agua, Los montesumas y Torrecillas (localidades perdidas en diferentes puntos de la sierra de Río Verde).

Hojas de Liquidambar styraciflua

Árbol de Liquidámbar.

A medida que subimos más el paisaje fue tornándose mas de tipo templado, con infinidad de encinos de varias especies, e incluso el suelo cambio de textura a una mas arenosa, de color mas claro y en cuya hojarasca abundante nos percatamos de la presencia de unos ojillos rosados que al acercarnos resultaron ser un grupo de orquídeas de hábito terrestre.

Orquídeas de hábito terrestre creciendo entre la hojarasca del bosque de encino (Posible Bletia sp.)
Orquídeas terrestres.

Finalmente al cabo de unas 5 horas de intensa caminata de subida llegamos al cerro de la cruz, en dónde está una capilla dedicada precisamente a este ícono de la religión cristiana. Los guías con quienes fuimos nos platicaron que cada año se hace una larga procesión de feligreses que provenientes de las localidades cercanas a venerar a la santa cruz cada 3 de mayo, además es un altar a la Virgen de Guadalupe por lo que en menor medida este pequeño recinto en medio de las montañas se ve repleto de veladoras y flores para honrar la presencia de la Virgen.

Rústica capilla a la Santa Cruz en el cerro del mismo nombre.
La santa cruz. Atrás el buen burrito que cargó fielmente nuestra agua y comida.
Decoración de la capilla. Las flores de textura papirácea son hechas con las bases de
las bromelias que crecen epífitas sobre los encinos y otras especies arbóreas, en el área son
llamadas jarritos, pues guardan agua en su interior.

Después de admirar un poco la rústica capilla, esta es la vista panorámica que nos ofreció la cima del cerro la cruz hacia el sur, indagando posiblemente las inmediaciones fronterizas con la RB Sierra Gorda de Guanajuato.

Vista sur hacia la sierra gorda de Guanajuato.

Después de inventariar la zona y comer unos tacos de barbacoa ofrecidos por los guías, nosotros nos dispusimos a bajar, pues nuestro campamento estaba en el ejido, allá abajo y lo mas prudente era volver con luz para no arriesgar la marcha. A nuestro regreso nos topamos con una población bastante numerosa de pinguiculas, pero como era de esperarse estaban con su roseta de invierno, apenas y preparándose para florear, por lo que nos fue imposible identificar su especie.

Roseta de invierno de pinguicula, con sus hojas adhesivas a la espera
de pequeños insectos, otros más ya cayeron.

De vuelta a las zonas mas húmedas y protegidas encontramos un arroyo con alisos (Alnus sp.) que aunque por si solos no comprenden un bosque mesófilo de montaña, son un elemento conjunto e importante de su estructura arbórea.

Arroyito, se pueden ver los troncos veteados de la derecha, pertenecen a los alisos.

Desde una parte medianamente alta, pude ver la impresionante combinación de vegetación y orografía descendente hasta el valle de Río Verde.

Sierra de Río Verde con sus accidentados perfiles.

Los riscos también se hacen presentes y cuyas cumbres están coronadas de vegetación, sin contar que entre sus grietas y cizalles se agarran firmemente biznagas, zoyates, magueyes y palmitos.

Riscos.
Biznagas rupícolas (Posible Mamillaria sp.)

Antes de caer la tarde, tomé una foto panorámica de las cañadas donde celosamente se guardan los bosques de niebla y no es de extrañarse, pues la temperatura, la orografía, la humedad y el suelo es idóneo para que este tipo de vegetación tan amenazada encuentre un refugio más.

Cañada dónde se ubican los bosques mesófilos de montaña de Río Verde, S. L. P.
Y al volver a las cañadas umbrosas rebosantes de humedad, la tarde cayó lenta y aún se nos presentaron sorpresas, pues entre los helechos y troncos caídos nos fue posible hallar una especie peculiar de invertebrado que desconozco su nombre, pero aquí les muestro la foto.

Helechos (Posible Blechnum sp.)
Invertebrado entre la materia orgánica en descomposición.

Aún más abajo al pie de un cedro capturamos la fotografía de  un escorpión (Gerrhonotus infernalis). Cabe destacar que esta especie es temida en las localidades rurales debido a la creencia de que su mordida posee veneno y puede incluso llegar a causar la muerte, suceso que es totalmente falso, pero la creencia popular apoya mas el miedo que el respeto. Por lo general si este reptil es hallado por cualquier persona autóctona, terminara seguramente muerto a no ser que escape y corra con mejor suerte para la próxima.

Gerrhonotus infernalis, criatura hermosa pero temida por los pobladores
en base a la falsa creencia de que su mordida es venenosa y aunque así fuera,
son bastante tímidos y veloces, prefiriendo huir de la presencia humana.

Casi al término de la jornada de aquel día de diciembre, la tarde nos despidió con un espectáculo interesante, pues un pequeño enjambre de mariposas rayadas se arremolinaba en las ramas colgantes de un cedro seguramente dispuestas a descansar. La verdad, ya bastante repetitiva la imagen de las mariposas monarcas que colman las ramas de los oyameles en Michoacán, la escena de aquella tarde me resultó bastante diferente y grata. Además una imagen extra de una langosta con sus vívidos colores, la cual también ya iba en camino de algún refugio para pasar la noche, debido a sus hábitos diurnos.

Racimo de mariposas en una rama de cedro.
Langosta mostrando sus alas rojo intenso.

Aquella noche como imaginarán, dormimos rendidos aunque un poco adoloridos por la caminata y el suelo duro de la tienda de campaña…las recompensas implican esfuerzos.

A la mañana siguiente nos despertamos con un cielo nuevamente radiante de sol, con un cuarto menguante apuntando al sur por sobre las candelabriformes típicas del bosque caducifolio de la ranchería. Los mugidos alegres de un grupo de cebúes, bastante comunes en estas áreas agrestes y húmedas de San Luis Potosí por presentar pelillo corto y ser especialmente resistentes a las abundantes y molestas garrapatas, aunque reacias y de carácter desconfiado.

Mirada al bosque tropical caducifolio del Ejido El Nacimiento.

Ese día los niños, hijos del comisariado nos ofrecieron llevarnos a la cueva del nacimiento para buscar murciélagos, pues aseguraban que años atrás llegaron un grupo de médicos en busca de estos mamíferos con la finalidad de extraerles sangre y confirmar la presencia de la rabia en aquellas regiones. Al parecer no encontraron rastros de rabia en los murciélagos, no obstante nosotros al menos, tampoco hallamos ningún murciélago, pero les comparto una imagen de la boca  de la entrada desde donde se aprecia el exterior.

Entrada de la cueva de los murciélagos.

Y ya para despedir el viaje, los niños nos mostraron que la sierra te provee de todo lo necesario para vivir: agua, madera, leña, tierra fértil, refugio, piedras, alimentos de origen animal y vegetal, plantas medicinales y ornamentales, paixtle para las épocas decembrinas y hasta dulces tentaciones como las rojas pitahayas.

Y de recompensa unas dulces pitahayas…