Pasado, presente y futuro de los estudios florísticos por la Dra. Sandra Knapp

La Dra. Sandra Knapp es una botánica inglesa que estudia la familia Solanaceae, la misma familia del tabaco, las papas y los chiles, especialmente los de Mesoamérica,  actualmente trabaja en el Natural History Museum de Londres y nos dio una conferencia magistral en el marco del XX Congreso Mexicano de Botánica en la Ciudad de México el día jueves 8 de septiembre del 2016 sobre porqué los estudios florísticos siempre estarán vigentes entre los estudios de la botánica.

Resulta que inventariar las plantas ha dejado de tener importancia en el gremio de la botánica, debido a que solemos pensar que ya no hay nada qué descubrir o ningún mérito experimental tiene hacer un listado de las plantas en determinada región, incluso hay revistas o journals botánicos que ya no están aceptando estudios florísticos para publicar y esto se ha vuelto una desventaja para quienes estudiamos la florística.

Sin embargo, el estudio de la florística siempre será importante porque las comunidades de plantas no son estáticas, están constantemente en cambio, y más con los factores del antropoceno, saber cuántas, cúales y dónde están las plantas que nos rodean jamás pasará de moda.

Les dejo entonces un video que grabé sobre la conferencia de la Dra. Knapp, gracias al Ing. Gabriel Rubio Méndez por prestarme su tableta para poder transmitirles este video.

 

Mapa de la vegetación primaria, secundaria y usos de suelo de México

México no siempre fue como lo vemos: ¿Te has peguntado si los paisajes que ves cuando transitas por las carreteras de México siempre han sido iguales?, la respuesta es no. Las actividades humanas han transformado profundamente el paisaje, el siguiente mapa nos muestra hasta el 2013 en color verde las áreas con vegetación primaria u original, en naranja las áreas con vegetación original transformada, en rojo las áreas sin vegetación original y donde se desarrollan actividades agropecuarias y en negro los asentamientos humanos y las zonas urbanas e industriales donde la tierra ha sido reemplazada por concreto. ¿Hay zonas de vegetación primaria en el lugar donde habitas?, ¿Qué pasaría si pudiéramos recuperar más extensión de vegetación primaria y regular nuestro crecimiento humano?, ¿Qué pasará cuando ya no haya áreas de vegetación primaria?, estados como Veracruz, Tlaxcala, Aguascalientes, Guanajuato, Puebla y Morelos son los que menos vegetación primaria tienen, mientras que la península de Baja California, Sonora, Chihuahua y Coahuila son los que conservan más vegetación primaria. Observar y cuestionarnos es el primer paso para la acción.

Las selvas del norte de Veracruz, sur de Tamaulipas y oriente de San Luis Potosí

En algún punto de Ozuluama de Mascareñas, Veracruz.

Las selvas que otrora cubrieron la llanura costera del Golfo son ahora un mosaico de potreros, inimaginable que antes este mosaico fue un corredor ininterrumpido de selvas medianas y selvas altas que ahora quedaron rezagadas con mucho esfuerzo en la región de Los Tuxtlas y escondidas entre las cañadas de algunos municipios de la Huasteca como Zontecomatlán en Veracruz, Huazalingo en Hidalgo, Xilitla y Tamasopo en San Luis  y Gómez Farías en Tamaulipas…quizás también algunos otros manchones casi inexistentes en cañadas protegidas.

Entonces, ¿Cómo quejarnos del aumento de la temperatura, de las lluvias tempestuosas que duran minutos y se van, de la sequía, de los cultivos sedientos de agroquímicos, de las cabezas de ganado flacas, de la falta de abejas, de las enfermedades, de los huracanes, de la falta de oportunidades si hemos talado el 99% de las selvas de la llanura costera?

Caña, ganado y petróleo son pilares del arraigo de la llanura huasteca, son sinónimo de orgullo, de identidad y de cultura, sin embargo, en donde casi todos ven vastos cañaverales con su capomo, manadas de vacas gordas que andan en los potreros y sendos pozos petroleros con sus llamas iluminándolo todo día y noche, yo veo monocultivos de agroquímicos causantes de cáncer, pérdida de la biodiversidad de manera irreversible, paisajes fragmentados, contaminación de aire, tierra y suelo por efectos de la extracción de hidrocarburos y por su puesto una simulación de una realidad que no es sostenible. Simplemente para mi las piezas no encajan y me encantaría poder cambiar eso o al menos hacer ver a más personas que la pérdida de los ecosistemas originales es un suicidio.

Sin embargo, siendo una zona tropical, es mucho más sencillo volver a tener ecosistemas muy parecidos a los originales a través de procesos de restauración, solo faltaría la voluntad de las personas en transformar sus ranchos, parcelas, predios de monocultivos y potreros a ecosistemas originales, pero nadie lo haría de ésta forma, a menos que quisieran dedicarse exclusivamente a la conservación, cosa que es muy improbable el día de hoy, pero, siempre existen alternativas, en este caso la agroforestería y la permacultura que con sus técnicas podrían devolverle conectvidad a las selvas de la llanura con las del sureste de México en Campeche , Yucatan y Quintana Roo y ser motor de vida para la biodiversidad, protección contra huracanes, generadoras de agua y tierra fértil. Pero no siguiendo las mismas técnicas que dictan los agrónomos de antaño, sino, adaptándonos a los procesos de la naturaleza, no contrarrestándolos u omitiéndolos.

Si seguimos haciendo las cosas como las hacían nuestros abuelos en el sentido de creer que todo durará para siempre, pronto México será un país de refugiados ambientales.

Ya hay manuales de permacultura tropical, poco a poco iré subiendo información sobre sistemas agroforestales y me sentiré satisfecha si al menos alguien más se atreve a imaginas la llanura Huasteca de nuevo cubierta de selvas, ya es un paso hacia otra visión.

Buscan la creación de un corredor biológico en la Sierra Gorda. Por Esmeralda Trueba

Respecto a las poblaciones de Guacamayas verdes en la Sierra Madre Oriental del estado de Querétaro, les transcribo el siguiente reportaje que me ha parecido excelente. La nota original la puedes leer aquí.

Querétaro cuenta con muchos atractivos turísticos, pero existe uno que poca gente conoce y se trata del Santuario de la Guacamaya Verde, en Arroyo Seco./foto: M.Mallet

La entidad cuenta con muchos atractivos turísticos, pero existe uno que poca gente conoce y se trata del Santuario de la Guacamaya Verde.

Entre las ‘especies bandera’, concretamente en la Reserva de Biosfera de la Sierra Gorda de Querétaro, habita en el llamado ‘Sótano del Barro’, municipio de Arroyo Seco, la guacamaya verde; cuyo nombre científico es: Ara militaris .

Se le denomina “especie bandera” a animales o plantas que son elegidos como símbolos, y que son usados para proteger y preservar su hábitat.

Gracias a esta especie, los habitantes de la comunidad de Santa María de Cocos han logrado un beneficio económico, y con ello una razón para proteger la biodiversidad que habita en la zona; que apoyados por investigadores extranjeros y nacionales, han promovido la conservación de este sitio y con ello buscan la creación de un corredor biológico.

Cabe precisar que el estado de Querétaro cuenta con muchos atractivos turísticos, pero existe uno que poca gente conoce y se trata del Santuario de la Guacamaya Verde que se ubica en esta comunidad, en donde también se tiene el ‘Sótano del Barro’, que es el segundo más grande del mundo con 450 metros de profundidad y 300 metros de diámetro.

Una de las peculiaridades de las guacamayas verdes es que tras el paso de los años, su población no ha incrementado pese a que año con año se registra que tienen crías, sin embargo, desde el 2013 al 2016 el número de aves se ha mantenido entre los 79 y 80 ejemplares.

Esta situación ha intrigado a los científicos y propiciado la investigación para identificar las razones por las cuales no se da un incremento considerable de población.

A través de la asociación United Corridors A.C., dirigida por la bióloga, Jennifer S. Lowry, en 2013 se creó el programa ‘Monitoreo comunitario de la Guacamaya Verde’, que se ha implementado en dos comunidades de la sierra gorda queretana, una de ellas es en Santa María de Cocos y la otra, en Sauz de Guadalupe, municipio de Pinal de Amoles.

Este proyecto, a decir de la directora de United Corridors A.C., consiste en la enseñanza en ciencia y educación ambiental, ecología; el cuidado de la especie y como tomar los datos en sesgos; dirigido directamente a los habitantes de la comunidad.

“Tenemos dos monitores de las comunidades que están tomando datos para checar la calidad de los datos, con esto puedo revisar y darles retroalimentación y como pueden mejorar. Tenemos un método que usamos que se llama “El Doble” alrededor, entonces en cada punto hay dos monitores y con esto vamos midiendo y ver si hay cosas a controlar; tienen cámaras también entonces toman muchas fotos y videos y con esto podemos contar las guacamayas. Es un proyecto de ciencia ciudadana, es un proceso en general y entonces necesitamos aprender de ellos y ellos de nosotros”, indicó.

También se brindan talleres para especificar aspectos que se captan en la experiencia en campo y con ello se especializa a los monitores comunitarios.

Jennifer S. Lowry explicó que aunado a este proyecto base, desde hace un año se implementaron tecnologías de punta en la investigación de esta especie, que consistió en la liberación de una guacamaya en cautiverio -que con permiso de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y con todos los estudios de salud genética-, se le colocó un collar con GPS, para su monitoreo.

“No sabemos realmente como se mueven las guacamayas durante migración, que usualmente es entre dos a tres meses cada año. Esta guacamaya se llama Petra Herrera que liberamos el 15 de septiembre del año pasado y arrojó datos muy interesantes; parece que las guacamayas gastan mucho tiempo durante migración en Guanajuato, el año pasado fue año de piñón e investigando en estas comunidades nos confirmaron que llegaban ahí guacamayas. Esto es uno de los beneficios de ciencia ciudadana”, indicó.

Una de las consecuencias de esta investigación es que con ello, se está iniciando el corredor de conservación, por medio de la caracterización del hábitat, es decir, la identificación de las distintas especies que hay.

La bióloga explicó que el Sótano del Barro es fuente de población para la guacamaya queretana, aunque busca otros sitios (hasta 150 kilómetros) para alimentarse, que son las zonas, donde también se está buscando su conservación.

Afirmó que la tecnología que se aplicó en Petra fue muy efectiva para el estudio de esta especie, ya que baja los datos por medio del satélite y siguen al ave en todo su recorrido de migración.

Algunos otros de los resultados que ha arrojado esta investigación es que parece ser que existen tres parvadas que migran a distintos sitios, sin embargo, es necesario seguir explorando a la especie.

La especialista detalló que tan solo un collar tiene un costo de 4 mil dólares, sumando el costo que representa bajar los datos, que oscila entre 20 y 50 dólares cada mes, y depende la programación del collar.

Las miras de esta investigación siguen con rumbo a identificar qué pasa con la población, y por qué no están aumentando.

“En 2013 tuvimos un conteo de 81, el año pasado fue de 79 y este año 79. Parece estable y es muy interesante porque fue de un estudio publicado en el 99 y fue lo mismo como de 80, y esa es otra cuestión, porque si cada año tenemos como 13 hoyos activos (nidos) ¿Por qué la población no está aumentando? se están dispersando a otras poblaciones, no hay comida suficiente, impactos humanos. Esta es de las preguntas que estamos investigando”, afirmó.

Hasta el momento, Jennifer S. Lowry indicó que solo se tienen especulaciones de lo que puede generar esta situación, que puede ser por depredadores naturales como el halcón cola roja, los coatis o tejones. También pudiera hablarse de fragmentación de bosque y su hábitat, ya que migran para conseguir alimento. E incluso dijo es también atribuible a la tala clandestina, o bien a la caza furtiva, que aseguró se ha detectado.

Si bien los trabajos de conservación se están realizando en conjunto con el Consejo Nacional del Ambiente (CONAM), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), SEMARNAT, las comunidades y los municipios; es indispensable la aportación económica de las distintas instancias, así como de particulares o bien empresas que promuevan el rescate de estas especies que con la evolución, requieren de mayor monitoreo, a sabiendas que la implementación de estas tecnologías son altamente costosas; por ello, dijo, es muy importante la colaboración de las empresas.

Se ha detectado que existen -en mínima cantidad- mutaciones de guacamaya verde, sin embargo, es indispensable continuar con las investigaciones para identificar la raíz de estas modificaciones genéticas, que pudieran atribuirse a minerales que hay en la zona, aunque de momento no existe la certeza, hasta que no se continúe con estos estudios.

En este tenor, Ricardo Benito, colaborador en el proyecto, aseguró que estas investigaciones son tan caras que no están subsidiadas como se requiere; por ello refirió, que mientras la sociedad se involucre en esta conservación, el estado de Querétaro pudiera tener grandes alcances en la preservación de esta y muchas otras especies endémicas.

También afirmó que una de las grandes bondades de esta conservación es que beneficia no solo a las especies, sino a toda una comunidad que en esfuerzo conjunto protegen la zona, que bajo un empoderamiento y sus propios reglas dan acceso al turismo; generando así, una fuente de ingresos y con ello un sistema de conservación bien establecido.

“Cuando la gente del ejido se da cuenta que a través de las guacamayas pueden tener un ingreso, se controla esa gente (turistas), o sea, que no venga la gente a hacer lo que quiera, sino lo que ellos quieren; es un sistema bien establecido. Les genera un ingreso, una actividad, entre otras cosas… es muy interesante para ellos, y entonces viene la conservación, para que haya guacamayas que nos dan de comer, pues hay que cuidar el bosque, sino se van a ir”, narró.

Y es que indicó que los visitantes llegan queriendo hacer lo que les dé “la gana”, se encuentran con tanta naturaleza que no les importa dañar un poco, sin embargo, esta ideología la traen miles de personas al año y genera un gran impacto de gravedad al ambiente.

Esta zona fue decretada como un Área Natural Protegida el 19 de Mayo de 1997, año desde el que se cuida y conserva la biodiversidad y los recursos naturales de la zona y que hoy también es protegida por sus propios pobladores, que ya ven en este atractivo natural una forma más de vida.

Claro ejemplo es Santa María de Cocos, donde se conformó un comité de rescate y protección de la guacamaya verde, presidido por el señor, Ángel Suarez González e integrado por 27 socios.

“El trabajo que tenemos nosotros con las guacamayas es protegerlas, en el comité somos 27 socios y de ahí estamos formando equipos de 5 y cada semana trabaja un equipo, si en esa semana no vienen personas, pues no ganan nada, pero si viene el otro equipo y con ellos si viene gente pues ellos si ganan todo”, afirmó.

Pese a que se trata de una cuestión de suerte dijo, todos tienen responsabilidades, que es hacer la limpieza del albergue; mismo que se creó con la intención de dar hospedaje a los visitantes y que hoy ya cuenta con 18 habitaciones para albergar a cerca de 60 personas.

Para comenzar con la aventura al Sótano del Barro, Santuario de la Guacamaya Verde, indicó, primero se les informa a los visitantes sobre el recorrido que se emprende, ya que el terreno es pedregoso y solo hay dos formas de subirlo: caminando o en mula, aunado a que el recorrido al sitio es de un tiempo aproximado de 2 horas.

En punto de las 4 de la mañana, los turistas deben estar listos para comenzar el viaje, para llegar al despertar de la Guacamaya y vislumbrar su vuelo en la búsqueda de alimento.

“Nosotros les advertimos porque ya yendo a mitad de cerro o antes ya dicen: “¡Ay! me hubiera traído una mulita” pero ya no se puede (…). El recorrido es a las 4 de la mañana para llegar ahí a las 6: 10, descansar un ratito y ver la hora en que salen todas las guacamayas, porque si pueden ir después, pero no les aseguramos que haya hartas guacamayas como en la mañana; pero sí se les asegura que verán un verdadero espectáculo natural, una chulada”, indicó.

El santuario se enaltece con el vuelo de estas aves, que brindan una vista sorprendente al visitante, que a 300 metros de distancia logra ver esta especie que con su colorido plumaje, ofreciendo así, un espectáculo natural.

En la permanencia del sitio solo se percibe el sonido de la guacamaya que junto a otras especies de aves como el colibrí, el halcón, venados, pumas, tigrillos… dan vida a este espacio natural.

En lo que respecta a la afluencia turística, el señor Ángel indicó que en Semana Santa y en el mes de diciembre es la temporada en que más gente visita este santuario y que de acuerdo a su libreta de registro son visitantes del estado de Querétaro, México y de países como Canadá, Estados Unidos, Colombia, Brasil, y hasta de Europa.

El presidente del comité, informó que parte de las acciones que se realizan para la protección de la especie, es permitir que investigadores cuiden de la especie.

“Acá tenemos dos biólogas Jennifer y Karina y ellas consiguen algunos proyectos para monitorear el sótano y aquí hay equipo de muchachas que monitorean, se van hasta dos o tres días”, indicó.

Aunado a ello dijo, se está trabajando con instancias para el apoyo para el crecimiento del albergue y con ello la detonación del turismo. Aunque también hay zona de acampar y renta de cabañas.

A pesar de que se tiene este acceso libre, refirió que la regla que todo turista debe acatar a su llegada es no subir solo al sótano, no introducir drones, no hacer uso de flash y -sobre todo- no tirar piedras al sótano.

El señor Sotero Hernández Montoya, guía turístico, durante el ascenso al sótano relata las experiencias que como comité han transitado, en donde explica que si bien esta representación estaba unida al “Grupo Ecológico Sierra Gorda”, decidieron tomar por su propia cuenta la administración y conservación del sitio y emprender trabajo en conjunto con las instancias federales.

Es por ello que desde hace treinta años se detona y protege este sitio, aunque arrepentido aseguró, antes no valoraban lo que tienen sus tierras:

“Más antes no sabíamos lo que teníamos, la diversión era al contrario, veníamos acá en forma de disfrutar nosotros, bajábamos piedras al abismo, porque se oían como caían y entonces salía mucha guacamaya; estoy hablando de unos treinta y tantos años, hasta que un día el gobierno puso un grupo de voluntariado quienes mandaron a capacitar a la gente y de ahí para adelante supimos valorar lo que tenemos y ahora al contrario es llegar ahí con las manos vacías y guardar respeto”, indicó.

Incluso informa al turista sobre el alimento del ave que puede variar desde chamali, ave del paraíso, mojoque, oshite, capón, la semilla de chaca y frutas.

Invita también a los turistas a regresar en el mes de mayo, que dijo, es cuando en esta zona de Querétaro se festeja el “Día de la Guacamaya Verde”.

Explicó que el pertenecer a este comité representa un trabajo muy arduo de gestión y de amor por la tierra ya que dijo, hay que estar haciendo constantes gestiones para lograr recursos de las diferentes instancias, poder dignificar la zona, los espacios para los turistas. Además de respetar los acuerdos que hay en las tierras, puesto que a diferencia de otros países, en México las áreas naturales y protegidas tienen pequeños propietarios o ejidatarios.

Vivimos entre dos grandes Reinos

Anque en nuestro imaginario nos congregamos respecto a líneas invisibles que separan los “países, estados, municipios, comunidades…”, existen líneas totalmente visibles que separan de manera natural los territorios continentales, llamados Reinos Biogeográficos, que a su vez se dividen en provincias biogeográficas. 

Éstas líneas se acomodan de acuerdo factores abióticos como la latitud planetaria, las corrientes oceánicas, la forma de los continentes, la fisiografia (relieve), la edafología (suelo), la insolación, la altitud y demás factores que determinan el clima y a su vez originan el arreglo de los factores bióticos como la flora y la fauna. 

A lo largo de la historia, diversos autores han dividido a México con éstas líneas visibles como las Regiones Botánicas de Humboldt (Caliente, Templada, Fría), Martens y Galeotti (Caliente de la Costa y de las Barrancas, Templada de la zona caliente, de los helechos arborescentes, de los pinos y de los cactus, región fría inferior, media y superior); Grisebach (Caliente, Fría del Altiplano, Templada Atlántica y Templada Pacífica); Hemsley (Norte y Sur), Smith (Región Neártica y Región Neotropical), Goldman y Moore (18 regiones), Stuart (17 regiones), Rzedowski y Reyna (Florísticas), Casas y Reyna (Herpetofaunísticas), Ramírez y Castro (Mastofaunísticas) y Ferrusquía (Morfotectónico-Bióticas). 

Aunado a la anterior partición natural del territorio continental, los grupos humanos han desarrollado su cultura de acuerdo a los atributos naturales que les rodean en la provincia biogeográfica donde se establecen, conformando así las regiones bioculturales, por ejemplo, grupos humanos de las llanuras desarrollan estrategias de adaptación a su entorno distintas a grupos humanos que se desarrollan en islas o en barrancas, desde su alimentación, vestimenta, vivienda hasta su lenguaje y cosmogonía, todo el conocimiento de los pueblos es reservorio vivo de las regiones bioculturales. 

 

Niños nadando en el río en una comunidad con vegetación de selva alta perennifolia.

La simulación de las líneas de los países ha delimitado y disgregado de manera forzada a las líneas naturales en las que se divide nuestro territrio, al grado de ser casi desconocidas para la mayoría de nosotros, por ende, se nos ha enseñado a conocer la biodiversidad de otras zonas antes que la propia, porque se nos incita a que ciertos modos de adaptación al entorno son mejores que otros, se nos ha adoctrinado subconscientemente que es más deseable por ejemplo, comer spaghetti antes que un plato de frijoles, o es mejor la simbología de un león que de un coyote. 

Parte fundamental de la crisis ambiental que vivimos se debe a que no valoramos la biorregión donde vivimos y mientras no entendamos que somos parte de biorregiones más que de países, la crisis ambiental no podrá ser confrontada. 

Si quieres conocer la biorregión donde habitas, localízala en el siguiente mapa, investiga si en ella hay regiones bioculturales y trata de adaptarte lo más posible a ella, es única e irrepetible en el mundo aunque se nos enseñe a replicar la cotidianidad de otras culturas. 

Cañaverales por sistemas agro-forestales

Acabo de leer hace un rato que para fabricar una botella de pet con capacidad de un litro para contener agua se necesitan 4 litros de agua. Creo firmemente que hemos perdido la lógica de la existencia…

 

¿Cómo es posible que para hacer una botella de agua de un litro gastemos otros 4?, ¿en qué momento nuestros flamantes ingenieron industriales perdieron la razón y comenzaron a dejarse seducir por los economistas y comenzaron a diseñar basura?, tanta tanta basura, ¿no sentirán en las noches remordiemiento por fabricar tantas tonterías inservibles?, ¿sabrán siquiera las consecuencias de sus diseños inútiles?, ¿tan ciegos somos?, ¿No podemos diseñar filtros y programas de captación ciudadana de agua, fraccionamientos con ecotecnias, botellas irrompibles para llenar de agua en fuentes oficiales de agua potables instaladas por toda la ciudad y la red carretera?, ¿no sería eso más sencillo?. Tal parece ser que no.

Me preguntaba entonces porque valoramos tanto algunos alimentos sobre otros, vaya que la burra no era arisca como decimos en México, la han hecho arisca y si el campo donde ahora vivo es un mar de caña entre sierras tropicales no es más que por la demanda de una población sedienta de azúcar.

 

Es que las soluciones yo las veo tan obvias que me doy de topes, o quizás este muy equivocada, pero definitivamente no concibo la idea de tumbar la vegetación para poner un cañaveral que año con año requerirá toneladas de agua y agroquímicos y que al final del ciclo desprenderá dióxido de carbono cuando se queme.

Pocas son las plantas a las que somos verdaderamente adictos: trigo, máiz, arróz, soya, avena, azúcar, café, cebada, tabaco…Un día sin ninguna de estas plantas sería un caos para muchas personas, pero ¿porqué?, ¿porqué hemos cambiado tanto nuestra dieta hasta ponernos enfermos y obesos?. en México solamente existen más de 4000 plantas con potencial alimenticio y medicinal, entre quelites, hierbas, frutas, semillas y raíces, si bien el maíz es la base, tampoco tenemos que alimentarnos todos los días de maíz, ni tomar todos los días café o chocolate.

Cañaverales en zonas planas y selva en zonas accidentadas.

El caso de la caña me suena terrible porque es un cultivo depredador, requiere cambiar totalmente el ecosistema, sin contar que requiere muchísima agua y agroquímicos, un cañaveral sin asistencia de riego y orgánica dará buenos rendimientos a lo sumo cuatro años antes de tener que cambiar la vocación de la tierra, un cañaveral con agroquímicos y sistemas de riego dará hasta 10 años de buenas cosechas.

Me imagino que en podríamos transformar sendas hectáreas de cañaverales de los valles huastecos del sur de Tamaulipas, norte de Veracruz e Hidalgo y oriente de San Luis Potosí por sistemas agro-forestales, por ejemplo frutales como papayas, guayabas, mangos, cocos, guamuchiles, palmas de coyol y palmito, tamarindos, mameyes, zapotes, chicozapotes, liches, ciruelo criollo y demás plantas adaptadas a la región, en donde el suelo estuviera protegido por ellos y además se pudiera pastorear ganado, en donde no hubiera necesidad de tener agroquímicos y las mismas heces del ganado abonaran la tierra, con muchísimos nichos ecológicos en la copa, el tronco y las raíces de los árboles, algo imposible en los monótonos mares de caña, serían inmensos bosques comestibles acompañados también de productos maderables, que si bien no son ecosistemas naturales,  sí serían sistemas agro forestales diversificados que ofrecen una mayor diversidad al paisaje huasteco.

 

La primera gran ventaja sería la tranformación radical de ecosistema a algo más diversificado. Tendríamos protección del suelo, diversificación de nichos para la biodiversidad, diversificación de productos y energía, por ejemplo si un día una plaga atacara la caña, no habría grandes pérdidas por la variedad de plantas, por el amplio mosaico de productos, ya sean alimenticios como fruta, forrajes como ciertos árboles, medicinales como muchísimas herbáceas, maderables, textiles, para ebanistería y construcción, como todavía podemos encontrar casas hechas con troncos de palma apachite (Sabal mexicana).

 

Comunidad de Buenavista, Tamasopo, SLP, con variedad de especies que hacen un mosaico.

La segunda gran ventaja está la reducción del uso de agroquímicos y la exigencia de agua que en casos extremos ha llegado a secar cascadas como la de Tamul en San Luis Potosí, además que también reduciría enormemente las emisiones de gases de efecto invernadero por la quema de la caña en la llamada “zafra” y por los procesos que se llevan a cabo en los ingenios, ayudando así a combatir el calentamiento global. No es casualidad que ahora llueva menos que antes en la Huasteca, pues la selva ha sido cambiada por caña.

Riego tecnificado de caña con aguas del Río Gallinas, cerca de la comunidad de El Chino, Tamasopo, SLP.

La tercera gran ventaja sería la repartición del trabajo. La caña es un trabajo muy árduo; sembrarla, cortarla, quemarla, transportarla, procesarla… no así el trabajo en los sistemas agro-forestales como la ganadería, la recolección de plantas medicinales, el cuidado de especies menores, la recolección de leña, la obtención de madera y otros saberes que mujeres, niños y personas de edad realizan a pequeña escala en sus solares, además mucho de éste producto se puede transformar, como la madera en muebles, en artesanías, en enseres y utensilios, los productos animales también como quesos, mantequilla, huevo fresco, carne orgánica, carne salada o cecina, la fruta también a mermeladas, deshidratada, en bebidas, incluyendo así a más personas de más edades que las que pueden trabajar en el ingenio.

Árboles aislados y cordones de vegetación entre cañaverales en la comunidad de El Aguacate, Tamasopo, SLP.

Finalmente la cuarta gran inversión de cambiar el cañaveral por los sistemas agro-forestales sería en nuestra salud, si hay tantos cañaverales es porque la población promedio consume monstruosas cantidades de azúcar cada día y si nos ponemos a reflexionar, todos, absolutamente todos conocemos a alguna persona con diabetes, hasta niños, ¿es realmente necesario comer tanta azúcar?

Éstas razones poderosas son por las que yo veo tan inconcebibles estos océanos de caña en la Huasteca, afortunadamente, todo se puede cambiar a sistemas agro-forestales y estamos a tiempo.

Mapa de los ejidos de México para Google Earth y ArcGis

Muchos de nosotros quienes trabajamos con la biodiversidad, los ecosistemas, la protección del territorio, los cultivos en fin, los que trabajamos en el campo, nos será de muchísima ayuda tener el shapefile o el kmz de los ejidos de México, un tipo de archivo que se usa en programas cartográficos como Google Earth, ArcGis o Qgis.

¡Espero les sea de mucha ayuda! Les dejo el link de descarga.


Descargar Mapa de los Ejidos de México.

La Región Biocultural de la Huasteca (Parte 2)

BIODIVERSIDAD DE LA HUASTECA

 

Las áreas de riqueza biológica fueron definidas por primera vez como hotspots por Myers (1988) debido a concentraciones excepcionales de especies y altos grados de amenaza antropogénica, en donde los endemismos juegan el papel primordial para su delimitación. En dicho trabajo, se tomó en cuenta al ecosistema del bosque tropical y sus plantas vasculares endémicas, proponiendo 10 hotspots con 34,000 especies (27% de todas las especies vegetales en los bosques tropicales o el 13% de todas las plantas del planeta). Myers y colaboradores (2000), retomaron el tema y propusieron un nuevo mapa con 25 hotspots e incluso expandieron los alcances del termino hacia su capacidad de concentrar al menos el 0.5% de las especies de plantas del planeta.

En 2004 se realizó una nueva revisión de los hotspots, alcanzando 34 (Mittermeier et al., 2004) y más recientemente (Williams et al., 2011) se llegó a 36 hotspots que cubren 17.3% de la superficie continental y mantienen 77% de todas las especies endémicas de plantas y 43% de etodos los vertebrados terrestres. Aunque el concepto de hotspot no ha sido del todo aceptado (Marchese, 2014), sigue siendo la herramienta más eficaz para delimitar las áreas que imperativamente ncesitan ser conservadas.

México es considerado un país megadiverso que alberga alrededor del 10% de la biodiversidad planetaria (Mittermeier y Goetsch, 1997), situado en una zona de transición entre el reino Neártico y Neotropical (Halffter, 1976, 1978; Ortega y Arita, 1998; Escalante et al., 2005).

Myers (2000) incluyó a los bosques tropicales de México y Centroamérica como el hotspot de Mesoamérica, uno de los 9 “más calientes” del mundo y posteriormente Mittermeier y colaboradores (2004), anexaron el hotspot denominado bosques madrenses de pino-encino ubicado en las dos principales cadenas montañosas del norte del territorio: la Sierra Madre Occidental y la Sierra Madre Oriental. El hotspot de bosques madrenses de pino-encino presenta alrededor de 5,300 especies de plantas de las cuales 3,975 (75%) son endémicas, aunque debido a la falta de inventarios el porcentaje probablemente pueda ser mucho menor, no obstante, la característica primordial es su alta endemicidad de pinos (Pinus) (Contreras, 2004) y encinos (Quercus).

La región biocultural de la Huasteca queda incluida en un 90% dentro del Hotspot de Mesoamérica, un 5% dentro del hotspot de bosques madrenses de pino y encino y otro 5% quedan fuera (Fig. 10).

 

Hotspot Huasteca.jpg

Figura 10. Hotspots de Conservación Internacional (2011).

 

La región de la Huasteca es de las zonas con más agua de México y esto permite el mantenimiento de ecosistemas acuáticos que son especialmente primordiales para especies acuáticas como las algas, peces, anfibios e insectos.

Debido a la conformación orográfica de la Huasteca, en donde las montañas al oeste son la barrera entre la llanura y el mar, toda la lluvia proveniente del este choca con ellas y propicia que en la llanura haya múltiples ríos y manantiales en la Huasteca destacan los ecosistemas lóticos que se refiere a los ríos y arroyos o a los cauces con agua corriente, aunque también lénticos como lagunas y presas. El principal motor de estos ecosistemas es el Río Pánuco, que desde sus múltiples afluentes en la sierra va formando ecosistemas con características únicas de corriente, temperatura, ph, minerales presentes en el agua, umbría, sedimentación etc.

 

Libélulas

 

Así mismo, los ecosistemas lóticos de la Huasteca Potosina son reconocidos mundialmente entre los investigadores entomólogos como el segundo “hotspot” más importante de México para las libélulas (González et al. 2011), en donde se han registrado alrededor de 104 especies, pero el número se irá incrementando con más investigaciones en los estados aledaños, de éstas especies de libélulas, la especie Progomphus amarillus es endémica, fue descrita en el año 2009 y solo se conoce de dos localidades: Taninul al este de Ciudad Valles y el Nacimiento de Huichihuayán. La especie Gomphus gonzalezii solo se conoce del nacimiento del río Coy en la localidad de Tambaque y del Río Bravo, y una especie del género Pallaemnema sp. aún no descrita solo se conoce de una localidad en el municipio de Xilitla.

 

Mariposas

 

Otro grupo que de destacada biodiversidad en la Huasteca son las mariposas, éstas son muy sensibles a los cambios de temperatura, humedad, vientos y luminosidad, por eso los ambientes selváticos conservados de la Huasteca es donde más especies de mariposas hay en el noreste de México, tan solo en la Huasteca se han registrado aproximadamente 665 especies de mariposas (Glassberg, 2007) diurnas asociadas especialmente a ambientes cálido-húmedos. Se estima que si se llevan a cabo investigaciones sobre mariposas en la Huasteca, sobre todo de mariposas nocturnas, los números podrían rebasar varios miles, lamentablemente es un grupo poco estudiado en la zona y en México.

Peces

 

Los ambientes acuáticos de la Huasteca albergan 85 especies de peces dulceacuícolas, 25 primarias, 36 secundarias y 24 costeras que penetran desde el mar, de estas 85 especies, 32 son exclusivas o endémicas de la Huasteca, 10 de afinidad norteña y 22 de afinidad sureña (Miller , 2009).

 

Herpetofauna

Igualmente debido a la disponibilidad de agua y la predominancia de ecosistemas tropicales, la Huasteca alberga alrededor de 35 especies de anfibios y 90 de reptiles (Lemos y Dixon, 2013), entre ellos el cocodrilo (Cocodrilus moreletti) y diversas especies de serpientes y tortugas que están protegidas por la ley NOM 059. Además la Huasteca destaca la importancia como hotspot para los anfibios por ser un grupo muy vulnerable al calentamiento global, por ende se debe promover la conservación de los ambientes lóticos a las márgenes de ríos y arroyos que alimentan al río Pánuco.

 

Aves

En la Huasteca hay alrededor de 474 especies de aves ya sean residentes ocasionales, residentes permanentes o migratorias. La CONABIO definió Áreas de Importancia para la Conservación de las Aves en México, en la Huasteca hay 13 (Fig. 11), pero destaca el AICA “Humedales del sur de Tamaulipas y Norte de Veracruz” debido a que las zonas costeras se mezclan con agua dulce en la desembocadura del Pánuco y es un foco muy atractivo para aves marinas, terrestres, acuáticas y migratorias, varias de ellas protegidas por leyes internacionales. Debemos destacar que las zonas inundables son particularmente importantes para las aves migratorias invernales debido a que la zona del Golfo de México forma parte de uno de los más importantes corredores migratorios del mundo, el llamado “Río de Rapaces” y todas están asociadas a llegar a zonas con agua debido a que hay una mayor cantidad de alimento.

 

Figura 11. Áreas de Importancia para la Conservación de las Aves en la Región Huasteca.

Mamíferos

En la Huasteca hay alrededor de 120 especies de mamíferos (Ceballos, 2014), de los cuales hay dos tuzas microendémicas (una en Tampico, Tamaulipas y otra en Súchil, Veracruz), una rata endémica del Cielo, Tamaulipas, un ratón endémico del mismo sitio, así como un mamífero extirpado: el mono araña, también habitan 12 especies protegidas por la Norma 059 SEMARNAT 2015 (Tabla. 1).

Tabla 1.Cantidad de especies de mamíferos de la Huasteca.

Especies Número de especies Número de especies en la NOM059 Número de especies endémicas
Tlacuaches 2
Manatíes 1
Armadillos 1
Osos hormigueros 1
Primates 1 (extirpado)
Conejos y liebres 3
Ratones de abazones 2
Tuzas 2 2
Ratones y ratas comunes 21 2
Puercoespines 1 1
Tepezcuintles 1
Musarañas 5
Felinos 5 4
Cánidos 2
Comadrejas, viejos de monte, nutrias y grisones 4 3
Zorrillos 2
Mapaches y Cacomixtles, Tejónes y Martuchas 4 1
Jabalíes 1
Venados cola blanca y temazates 2 1
Murciélagos de saco 1
Murciélagos de hoja nasal 22 2
Murciélagos bigotudos y de lomo pelón 4
Murciélagos de orejas de embudo 1
Murciélagos de cola libre 8
Murciélagos crepusculares 17

Algas

Esto ha permitido que la Huasteca se destaque por poseer una gran cantidad de algas. Según estudios de Montejano (2004), en la región de la Huasteca hay alrededor de 233 taxa de algas de agua dulce propiciadas por las altas concentraciones de carbonato de calcio de los ríos y las condiciones climáticas cálido-húmedas de la región.

 

Plantas vasculares

La magna obra del Francés Henry Puig (1991) “Vegetación de la Huasteca México” hace un recuento aproximado de 1875 taxas de plantas vasculares, pero hasta la actualidad no se ha vuelto a proponer otra cifra que indique la cantidad de especies de plantas que habitan la Huasteca, así como de sus endemismos, especies en riesgo o especies extintas. Hay muchos vacíos de información. La mayor cantidad de especies microendémicas se ubican en zonas montañosas de la Huasteca, pues debido a la intensa transformación de las llanuras.

Remanentes de selva alta en el municipio de Xilitla, San Luis Potosí

Agrobiodiversidad

Enfocándonos en el maíz, México y Guatemala son el centro de origen del maíz en el mundo, aunque México es el principal por la gran cantidad de razas que las civilizaciones anteriores han domesticado en toda la geografía mexicana y en muchos eosistemas y la Huasteca no ha sido la excepción. Mesoamérica es considerada como una zona potencial para poder llevar a cabo acciones que fomenten su conservación a futuro, por ende forma parte primordial para un plan de soberanía alimentaria (CONABIO).

La Huasteca es una zona importante en la domesticación del maíz, en ella hay núcleos donde se cultivan hasta 7 razas diferentes de maíces nativos, como es el caso de la zona de Huejutla de Reyes en Hidalgo y Tantoyuca en Veracruz, así como en la Sierra Otomí-Tepehua en los municipios de Tenango de Doria, Hidalgo y Zacualpan, Veracruz. Son también importantes la Sierra Gorda de Querétaro, zona Nahua de Hidalgo, Veracruz y San Luis Potosí, así como la Huasteca de Tamaulipas en la Región conocida como El Cielo y el municipio de Ocampo, (Castro et al. 2013) (Fig. 12).

 

Figura 12. Razas de maíces nativos cultivados en la Huasteca.

Entre las razas de maíces más comunes en la Huasteca podemos mencionar: Tuxpeño, Vandeño, Ratón, Tuxpeño norteño, Dzib-Bacal y Nal-Tel.

 

Sitios prioritarios terrestres para la conservación según la CONABIO

 

“En las últimas décadas, la planeación sistemática surgió como una de las ramas de la biología de la conservación para brindar una guía clara y completa en el proceso de creación de sistemas representativos de áreas para la conservación. El uso de este enfoque en los análisis de vacíos y omisiones de conservación de la biodiversidad terrestre y acuática epicontinental permitió integrar diversos criterios biológicos e incorporar información acerca de las principales amenazas. Los sitios terrestres prioritarios para la conservación detectados en el análisis de optimización cubren 594,894 km2 (30.36% de la superficie), 12.9% de esta superficie se localiza en algún área protegida (que equivale a 3.9 % de la superficie continental del país). Las prioridades de conservación para los diversos ecosistemas y grupos de especies deben utilizarse para optimizar los recursos dedicados a las acciones de conservación; es imperativo mantener los hábitats conservados, restaurar los que requieren acciones más urgentes y albergan elementos únicos de la diversidad biológica, fortalecer las áreas protegidas, ampliar el abanico de instrumentos que contribuyen a la conservación y promover y apoyar a quienes han innovado en el manejo sostenible de los recursos. Diversos actores deben sumarse a de manera coordinada a la magna tarea de conservar y usar sustentablemente el patrimonio natural de México.” (CONABIO).

De acuerdo a lo anterior, la CONABIO propuso una red de polígonos denominados sitios prioritarios terrestres para la conservación, con categorías de prioridad dependiendo las amenazas a la integridad de cada polígono.

La Huasteca toca 111 polígonos que abarcan alrededor de 2,184,652.5 hectáreas dentro de alguna categoría, de las cuales 9 son de categoría de conservación extrema, 49 alta, 47 media y 6 baja (Fig. 13).

 

Figura 13.  Sitios prioritarios terrestres para la conservación.

Los polígonos se ubican mayormente en las sierras y los de categoría extrema están repartidos en la zona del Cielo en Tamaulipas, en la sierra Teenek de San Luis Potosí, en la Sierra Gorda de Querétaro y en zonas semiáridas de la sierra alta de Hidalgo, principalmente abarcando remanentes de bosques tropicales y bosques mesófilos de montaña.

 

Sitios Hidrológicos Prioritarios

La CONABIO también ha definido Sitios Hidrológicos prioritarios en México con la finalidad de delimitar aquellas áreas de interés para conservar ecosistemas relacionados al agua. Como ya se describió antes, la Huasteca se ve influenciada primordialmente por la región hirológica del Río Pánuco al centro con desembocadura en el Puerto de Tampico, y la CONABIO ha llamado a este sitio hidrológico prioritario como la Confluencia de las Huastecas junto con el Río Tamesi que abarcan alrededor del 75% del área y su caudal es imprescindible para la flora como las algas, la fauna acuática como peces, libélulas, invertebrados y también muchísimas especies de aves que están asociadas a los cauces y que muchas de ellas son residentes invernales o migrantes, así mismo y para las actividades económicas, mientras que en la cuenca del Río Soto la Marina al norte hay un área cárstica con cenotes denominada Cenotes de Aldama y donde también se desarrollan procesos hidrológicos complejos, de ahí su importancia (Fig. 14).

 

Figura 14. Regiones Hidrológicas Prioritarias de la Huasteca.

El Corredor Ecológico de la Sierra Madre Oriental

A partir del año 2012, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas junto con la Agencia Alemana de Cooperación pusieron en marcha un proyecto de Conservación en la Sierra Madre Oriental, con la finalidad de crear un corredor de conservación desde San Luis Potosí hasta Veracruz, por lo que una parte de la Huasteca ha quedado incluída dentro del polígono de conservación llamado Corredor Ecológico de la Sierra Madre Oriental o CESMO que en la Huasteca abarca alrededor de 1,766,955 hectáreas lo que equivale al 27.6% (Fig. 15).

 

Figura 15. Corredor Ecológico de la Sierra Madre Oriental en la Huasteca.

Cada estado comprendido en dentro del CESMO ha venido realizando actividades de educación ambiental, monitoreo biológico, diagnósticos participativos y la delimitación de algunas áreas exclusivas de conservación como La Mesa de Huazalingo en Hidalgo donde se encuentran uno de los últimos relictos de selva alta de la Huasteca.

 

Problemas

El problema de la degradación ecológica que ha sufrido el territorio biocultural de la huasteca a través de malas prácticas de manejo de sus recursos, sumado al cambio en el clima que ha traído consigo la variación en la estacionalidad de la lluvia así como la inutilidad de los programas de gobierno en su intento fallido por promover el desarrollo de los pueblos indígenas y mestizos que habitan esta región, forman un raudal de malestares que han promovido la pérdida de los ecosistemas en una región tan diversa y heterogénea.

A éstos problemas se suma la Reforma Energética con la posibilidad de re activar la vocación petrolera de la llanura de la Huasteca en el proyecto denominado: Aceites Terciarios del Golfo que pretende llevar a cabo la extracción de gas con el método de Fractura Hidráulica o Fracking que desde el 2010 amenaza con terminar de devastar los ya mermados ecosistemas que aún perduran en la llanura de la Huasteca y algunas zonas aledañas a la Sierra Madre Oriental.

El Maestro Oscar Espinoza Vázques de la Universidad Veracruzana Intercultural sede Huasteca menciona para la Jornada: “Aceites Terciarios del Golfo es un proyecto que depredada la vida social, comunitaria, el medio ambiente, los sistemas de las Cuencas Hidrológicas en la región y está dejando empobrecida a la gente; esta devastación incluye un clima de inseguridad y grave prostitución de mujeres en la zona chica de la sierra del Totonacapan, en la Huasteca, víctimas de trata y feminicidio en la región”.

La técnica de Fraking necesita millones de litros de agua para poder inyectarla al subsuelo mezclada con cientos de compuestos químicos con la finalidad de precisamente fracturar las rocas y liberar el gas, por lo que además de contaminar los mantos freáticos y ser fuente de toxicidad en zonas limítrofes a cada pozo, la amenaza de desabasto de agua es más amenazador para los ecosistemas y las actividades de los Huastecos.

 

Debido a que el Fracking también será llevado a cabo en estados con condiciones de semiaridéz como Nuevo León y Tamaulipas en la llamada Cuenca de Burgos, el agua para realizarla será expropiada al Río Pánuco (Tramo Tampaon) a la altura del municipio de Ébano en San Luis Potosí con el Proyecto Monterrey VI, por lo que los ecosistemas acuáticos que dependen del caudal se verán afectados, mermando consigo las poblaciones de especies relacionadas al agua y protegidas por la ley como cocodrilos, nutrias y varias especies de distribución restringida y/o endémicas como peces, libélulas, mariposas y anfibios, así como las actividades de agricultura y pesca de subsistencia de las comunidades río abajo.

Soluciones

Los problemas que ambientalmente enfrenta la Huasteca tienen solución, debido a la ganadería intensiva y la mono agricultura especialmente de caña y naranja, las antiguas selvas altas perennifolias que cubrieron gran parte del norte de Veracruz y la llanura de San Luis Potosí, así como las laderas de la Huasteca Hidalguense y Veracruzana desaparecieron casi en su totalidad, la solución es darle valor de nuevo a la vocación agroecológica y forestal de las parcelas que fomenten el aprovechamiento de recursos maderables y no maderables.

Sistema de pastoreo tradicional.
Sistema silvo pastoril.

Una solución será transformar los monocultivos de caña por cultivos agroecológicos de frutales, nopal verdura, especies forestales nativas como el palo de rosa (Tabebuia rosea), el cedro rojo (Cedrela odorata), el volantín (Zuelania guidonia) y zonas ganaderas estabuladas que acompañen los cañaverales.

Monocultivo de caña.
Productos de huerto agroecológico.

Además de crear nuevas áreas naturales protegidas especialmente en zonas inundables cercanas a Tampico o los manglares de Tuxpan, acompañando a lo anterior se deberán promover la creación de corredores ecológicos como el del CESMO pero en la llanura con especies propias de pequeña pero funcional empezando por promover Viveros de Biodiversidad con especies 100% nativas y multipropósito como ya los hay en Veracruz (Pronatura Veracruz.

Vivero de especies nativas.

Otra solución sería crear centros de educación ambiental en los principales centros poblacionales debido a la gran ignorancia y desinformación que existe entre muchos pobladores de la Huasteca respecto a la crisis ambiental que se vive.

Centro Interpretativo Ecológico.

Finalmente agregaría que otra solución entre muchas sería promover el ecoturismo con rutas gastronómicas para conocer el proceso de la elaboración del azúcar, la cosecha de naranja en Álamo, la vainilla del Totonacapan, la cecina de Matlapa, el zapupe de Tantoyuca, el barro de Huejutla, los licores de Huichihuayán, los quesos de Cerro Azul y Ozuluama, los mariscos de Tamiahua etc. por mencionar algunos ejemplos de productos que tienen su sello único en la Huasteca.

Sin embargo, la devastación por fracking es hasta cierto punto irreversible, porque contamina lo más valioso: las fuentes de agua. Ya se está llevando a cabo el Fracking desde hace años y hasta la fecha no hay soluciones posibles a las zonas devastadas en y alrededor de los pozos, así como se ve degradado el entramado de los procesos ecológicos, evolutivos y biogeoquímicos, también lo hace de manera alarmante el tejido social, entre despojos, corrupción, violación de los derechos humanos, trata de personas, enfermedades por contaminación, migración y pérdida de la identidad a ésta rica región biocultural vulnerada desde hace cientos de años y que todavía resiste.

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La Región Biocultural de la Huasteca (Parte 1)

El territorio biocultural de la huasteca comprende seis estados y alrededor de 110 municipios, es una región geológica, biológica y culturalmente heterogénea que se localiza en el noreste de México y cuyos límites territoriales son variables, pero que comparte la singularidad de representar el límite norte de la zona cálido-húmeda en el continente americano y con ello el extremo boreal del área de distribución geográfica del bosque tropical perennifolio. Esta se ubica en los estados de Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz, Hidalgo, Querétaro y Puebla (Fig. 1).

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Figura 1. Localización de la Huasteca, (por municipios considerados dentro de ésta región biocultural).

Su historia cultural se remonta a más de 3,500 años, cuando grupos de Mayas provenientes de la península de Yucatán colonizaron los fértiles valles costeros al pie de la Sierra Madre Oriental, desde el Río Soto La Marina, hasta el Río Cazones, al norte de la llanura del Golfo de México.

Estos grupos mayenses quedaron aislados de la península y desarrollaron su propia cultura en los valles fértiles que antaño estuvieron cubiertos por selvas altas perennifolias, las más septentrionales del continente, al sur del estado de Tamaulipas, el oriente de San Luis Potosí y el norte de Veracruz bañados por las aguas de los Ríos Guayalejo, Tampaon y Pánuco respectivamente. El vestigio más espectacular de su cultura, son las ruinas de la ciudad de Tamtok en el actual municipio de Tamuin en San Luis Potosí.

Geología 

Durante eras geológicas antiguas la Huasteca fue parte de un mar interior y no fue sino hasta la era Cretácica cuando a través de procesos orogénicos hubo un levantamiento de las placas marinas de rocas sedimentarias (formadas de los exoesqueletos de carbonato de calcio de invertebrados marinos fosilizados depositados en los mares antiguos), emergiendo así la sierra y las llanuras que bajan suavemente a la llanura costera y debido al proceso cárstico de disolución del carbonato de calcio de la roca de intemperización se dio origen a sierras huecas con simas, grutas, cuevas, cavernas oquedades, ríos subterráneos, resumideros, mogotes y fuentes vauclusianas o manantiales.

Debido a su origen cárstico, es decir de rocas calizas o carbonatadas provenientes de las profundidades marinas, la región Huasteca presenta variados tipos de rocas que se originaron en diferentes edades planetarias. Las más antiguas provienen del Jurásico y se ubican en la Huasteca Hidalguense, mientras que las más recientes son del Pleistoceno y están distribuidas en franjas en Tula y la desembocadura del Río Soto La Marina en Tamaulipas, así como la sierra de la Colmena en San Luis Potosí y la franja del Río Pánuco, Pantepec y Tecolutla así como sus desembocaduras en la zona costera de Veracruz (Fig. 2).

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Figura 2. Geología de la Huasteca.

Topoformas

Igualmente debido a su origen cárstico la Huasteca es una zona de alta geodiversidad debido a la labranza que las lluvias y los vientos le han dado a las rocas carbonatadas a través del proceso de disolución, en ella podemos encontrar geoformas como playas, llanuras, valles, bajadas, lomeríos, cañones, sierras y mesetas (Fig. 3).

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Figura 3. Topoformas de la Huasteca.

Geodiversidad y conservación

Así como existen regiones de alta biodiversidad, existen también regiones de alta geodiversidad (relacionadas íntimamente a las áreas montañosas), este término hace referencia al número y a la variación de las formas o elementos geológicos que existen dentro de un paisaje ya sean estos los patrones del relieve tipos de suelo, las rocas, recursos energéticos, acuíferos, recursos hídricos, sedimentos, estructura, minerales, fósiles, geometría y los procesos que dan originado cada una de las anteriores características y que son el resultado de la evolución terrestre (Jonasson et al., 2001; Gray, 2004; Santucci, 2005).

La Huasteca es una región de alta Geodiversidad, que incluso la UASLP a través de su campus en Ciudad Valles ha promovido la Huasteca Potosina como parte de la Red Global de Geoparques a nivel mundial y de aprobarse, sería el primer Geoparque en Latinoamérica.

“Un Geoparque es una zona protegida que cuenta con un patrimonio geológico de importancia internacional, en términos de su valor científico, rareza, o valor estético o educativo, que cumple con criterios de unidad y estética, además de otros elementos patrimoniales naturales y culturales; y es precisamente que dichos recursos, deben ser puestos en valor para promover el desarrollo de las comunidades locales, a través de una estrategia de gestión basada en la geo conservación y la sustentabilidad y este año, la Red Global de Geoparques está conformada por 111 denominaciones otorgadas a 31 países y de obtenerse esta denominación, brindaría a los habitantes de la región beneficios sociales, culturales, económicos y ambientales, enmarcados en actividades complementarias, proporcionadas por el turismo a través de su patrimonio geológico.” (Alfredo Lara Álvarez).


Diversidad Edafológica (INEGI, 2013)

En México hay alrededor de 21 tipos de suelos, de los cuales 19 están presentes en la Huasteca, es decir el 90% de los tipos de suelo de México están en la Huasteca, destacando en extensión los Vertisoles que están por casi toda la llanura costera de Tamaulipas, San Luis Potosí y Veracruz y los Leptosoles que están en las zonas montañosas de Tamaulipas, San Luis Potosí, Querétaro e Hidalgo, así como en menor medida los Phaeozems en la Sierra de Tamaulipas, la región de lomeríos de la Huasteca Baja de San Luis Potosí, Hidalgo y Veracruz, pegado a los litosoles de la sierra madre oriental.

Vertisoles

Del latín vertere, voltear. Literalmente, suelo que se revuelve o que se voltea. Suelos de climas templados y cálidos, especialmente de zonas con una marcada estación seca y otra lluviosa. La vegetación natural va de selvas bajas a pastizales y matorrales. Se caracterizan por su estructura masiva y su alto contenido de arcilla, la cual es expandible en húmedo formando superficies de deslizamiento llamadas facetas, y que al ser colapsables en seco pueden formar grietas en la superficie o a determinada profundidad. Su color más común es el negro o gris oscuro en la zona centro a oriente de México y de color café rojizo hacia el norte del país. Su uso agrícola es muy extenso, variado y productivo. Ocupan los distritos de riego. Son muy fértiles pero su dureza dificulta la labranza. En estos suelos se produce la mayor parte de caña, cereales, hortalizas y algodón. Tienen baja susceptibilidad a la erosión y alto riesgo de salinización. Su símbolo es (V).

Leptosoles

También llamados Litosoles, del griego lithos: piedra. Literalmente, suelo de piedra. Son los suelos más abundantes del país pues ocupan 22 de cada 100 hectáreas de suelo. Se encuentran en todos los climas y con muy diversos tipos de vegetación, en todas las sierras de México, barrancas, lomeríos y en algunos terrenos planos. Se caracterizan por su profundidad menor de 10 centímetros, limitada por la presencia de roca, tepetate o caliche endurecido. Su fertilidad natural y la susceptibilidad a la erosión es muy variable dependiendo de otros factores ambienta­les. El uso de estos suelos depende principalmente de la vegetación que los cubre. En bosques y selvas su uso es forestal; cuando hay matorrales o pastizales se puede llevar a cabo un pastoreo más o menos limitado y en algunos casos se destinan a la agricultura, en especial al cultivo de maíz o el nopal, condicionado a la presencia de suficiente agua. No tiene subunidades y su símbolo es (I).

Phaeozems

Del griego phaeo: pardo; y del ruso zemljá: tierra. Literalmente, tierra parda. Suelos que se pueden presentar en cualquier tipo de relieve y clima, excepto en regiones tropicales lluviosas o zonas muy desérticas. Es el cuarto tipo de suelo más abundante en el país. Se caracteriza por tener una capa superficial oscura, suave, rica en materia orgánica y en nutrientes, semejante a las capas superficiales de los Chernozems y los Castañozems, pero sin presentar las capas ricas en cal con las que cuentan estos dos tipos de suelos. Los Feozems son de profundidad muy variable. Cuando son profundos se encuentran generalmente en terrenos planos y se utilizan para la agricultura de riego o temporal, de granos, legumbres u hortalizas, con rendimientos altos. Los Feozems menos profundos, situados en laderas o pen­dientes, presentan como principal limitante la roca o alguna cementación muy fuerte en el suelo, tienen rendimientos más bajos y se erosionan con más facilidad, sin embargo, pueden utilizarse para el pastoreo o la ganadería con resultados aceptables. El uso óptimo de estos suelos depende en muchas ocasiones de otras características del terreno y sobretodo de la disponibilidad de agua para riego. Su símbolo en la carta edafológica es (H).

Edafología

Figura 4. Edafología de la Huasteca.

Diversidad Climática

La Huasteca se ver surcada por la línea del Trópico de Cáncer en el grado 23° 27’ respecto al ecuador, y ésta línea se ha relacionado a la transición climática latitudinal del planeta, encintando la llamada “zona intertropical”, en donde mientras del lado norte predominan climas más fríos y a menudo con variaciones diarias extremas, al sur del trópico comienzan los climas cálido-húmedos y por ende dan comienzo a los ecosistemas de origen neotropical, sin embargo, las sierras al oeste forman un gradiente altitudinal de corta distancia, generando así un variado matiz de climas que van desde los cálido húmedos en la llanura hasta los templados y fríos en las cumbres (Fig. 5).

 

Además la Huasteca tiene una yuxtaposición estratégica entre las montañas y el océano Atlántico, que hace que las masas de vientos alisios oceánicos del Golfo se carguen de vapor de agua y produzcan copiosas precipitaciones en verano en los llamados huracanes, mientras que en invierno se conjuguen con los vientos fríos de los polos y generen lluvias invernales localmente llamadas “nortes” que se asocian también a fuertes descensos de la temperatura y nevadas en las partes altas de la sierra.

Según la clasificación climática de Enriqueta García (1981) y modificada por el INEGI, en México hay alrededor de 61 unidades climáticas, de las cuales 19 están presentes en la región de la Huasteca, y de éstas 19, 6 son climas del tipo cálidos y abarcan un 90% de la región, siendo los climas cálidos-subhúmedos los predominantes en la llanura, mientras que nos vamos adentrando en las serranías y el gradiente altitudinal asciende, los climas se vuelven templados, y el otro lado de las sierras en la región de sotavente se vuelven climas áridos y fríos en las cumbres de las montañas de Hidalgo y Veracruz.

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Figura 5. Climas de la Huasteca.

Diversidad Ecosistémica

Originalmente la Huasteca tuvo una cubierta vegetal exuberante de selvas en las llanuras de Veracruz y San Luis Potosí y las zonas bajas de Hidalgo, así como matorrales espinosos en las llanuras de Tamaulipas, mientras las llanuras iban dando paso a los lomeríos y las serranías al oeste, íbamos encontrando selvas caducifolias en las sierras bajas de Tamaulipas, San Luis Potosí y norte de Querétaro, para posteriormente encontrar bosques de niebla o mesófilos de montaña y bosques templados de encinos y coníferas en las sierras escarpadas, ya del otro lado, debido al fenómeno de sombra orográfica, la humedad atrapada del otro lado ha propiciado el desarrollo de comunidades vegetales de zonas áridas, apareciendo así los ecosistemas de matorrales xerófilos ya sea micrófilos y rosetófilos en Tamaulipas, Querétaro y algunas zonas escasas de la Huasteca de Hidalgo y matorrales submontanos en Tamaulipas y Querétaro (Fig. 6).

Sin embargo, actualmente la Huasteca ha sufrido una intensa transformación y aunque todavía podemos encontrar remanentes de la vegetación original, en su mayoría ya ha sido extirpada por actividades ganaderas, agrícolas y petroleras.

 Ecosistemas
Figura 6. Ecosistemas originales que había en la Huasteca.

Tipos de vegetación y uso del suelo

Según la clasificación del INEGI Serie V (2011), en la Huasteca predominan los usos de suelo agropecuarios (58%) y la vegetación secundaria (18%) por sobre la vegetación original o primaria (24%), en primer lugar aquellas áreas de uso antropogénico presentan un aproximado de 4,159, 271.66 hectáreas, las zonas de vegetación secundaria o transformada tienen un aproximado de 1,233,685.93 hectáreas y finalmente la vegetación primaria o conservada tan solo ocupa 1,703,791.02 hectáreas, apenas un poco más arriba de la vegetación secundaria. Es una situación lamentable, pero reversible en la mayoría de los casos (Fig. 7).

Las zonas mayormente transformadas se ubican en la llanura de Tamaulipas, Veracruz, San Luis Potosí y lomeríos de Hidalgo, debido a un intenso manejo desde la época de la colonia cuando se asentaron las haciendas españolas, mientras que las zonas montañosas de Tamaulipas, San Luis Potosí, Querétaro, Hidalgo, Veracruz y Puebla son donde se ubica la mayor parte de la vegetación secundaria y primara debido a su inaccesibilidad y en varios casos la baja densidad poblacional.

Las zonas mejor conservadas están la región montañosa de Tamaulipas, el norte de la región montañosa de San Luis Potosí y algunos fragmentos de Querétaro e Hidalgo. La zona mayormente transformada es la región de la Ciudad de Tampico y toda la llanura de Veracruz, la cual originalmente tuvo selvas altas perenifolias y ahora solo son potreros y zonas petroleras.

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Figura 7. Tipos de vegetación y usos de suelo actuales de la Huasteca (hasta el 2011).

Hidrografía

La región de la Huasteca la divide la cuenca de San Fernando-Soto la Marina al norte, la Tuxpan-Nautla al sur y al centro abarcando la mayor parte, la cuenca del Pánuco (Fig. 8), éste último recibe agua del Río Tamesí en Tamaulipas, Tampaón en San Luis Potosí y Moctezuma en Hidalgo.

Debido a su estructura orográfica, la parte alta de las cuencas se ubican en las montañas de la sierra madre oriental, es aquí donde se precipita la mayor cantidad de lluvia y como la estructura de la sierras es muy porosa debido al origen cárstico, las montañas almacenan el agua que después aflorará en forma de veneros o manantiales en la parte baja, alimentando a los principales ríos que desembocan en el mar, de ahí la importancia de las montañas en la dinámica del flujo de agua que baña las llanuras y donde se han desarrollado más intensamente las actividades humanas aprovechando que los ríos suelen llevar agua la mayor parte del año.

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Figura 8. Hidrografía de la Huasteca.

Diversidad cultural

En la Huasteca viven 1,092,965 personas que pertenecen a alguna etnia (Nahuas, Teeneks, Otomíes, Tepehuas, Totonacos y Xi´oi), de los cuales las tres etnias más abundantes son Nahuas (674,464 hablantes), Teeneks (224,950 hablantes) y Otomíes (64,484 hablantes) (Barrientos, 2013). Además hay 5896 comunidades donde se habla alguna lengua diferente al español (Fig. 9).

En un sitio multiétnico y biodiverso, también encontramos variedad de ecosistemas como los últimos relictos de selva alta perennifolia, además de selvas medianas perennifolias, subperenifolias, subcaducifolias y caducifolias, también bosques de encino, bosques de pino, bosques mixtos, bosques mesófilos de montaña, matorrales submontanos, encinares tropicales, encinares arbustivos y bosques de galería (Miranda y Hernández, 1963; Rzedowski, 1978 y Puig, 1991).

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Figura 9. Etnias y sus lenguas en la Huasteca.

El paisaje biocultural

A lo largo de la historia prehispánica, colonial y contemporánea, la Huasteca ha sido escenario de intercambio cultural entre sus pobladores, convirtiéndola en una rica región que a su vez ha sufrido intensas transformaciones en su paisaje natural.

El paisaje biocultural Huasteco podría caracterizarse por dos zonas: la llanura costera y la sierra madre oriental. Según Puig, (1991), en la llanura costera podemos distinguir los dos siguientes grupos de paisajes:

Paisajes cultivados 

Pastizal cultivado.
Cultivos de caña.
Potreros delimitados con cercas vivas.

 Paisajes forestales 

Remanentes de selva mediana perennifolia o bosque tropical perennifolio.

 

Mientras que en la Sierra Huasteca podemos distinguir cinco grandes grupos de paisajes:

Selvo-pasoriles  

Forestales  

Forestales transformados

Cultivos 

 
Piedemonte oriental 

Debido a que la orografía y la geomorfología derivada del carso o roca caliza le han conferido un paisaje agreste denominado “sierra escarpada” (Carta Topoformas, INEGI), la huella del hombre ha sido menos manifiesta que en la llanura costera debido a que la han hecho menos accesible y difícilmente cultivable, por lo que es aquí donde se han conservado mejor los bosques.

Sin embargo, la sierra no ha sido una barrera infranqueable, pues desde tiempos prehispánicos ha sido un puente de intercambio cultural entre las civilizaciones de las mesetas altas del centro de México y las zonas bajas de la costa del Golfo.

Aunque el paisaje en la región de la Huasteca ha desempeñado un papel importante en cuanto al establecimiento y mantenimiento de una gran diversidad de especies vegetales y ecosistemas, por desgracia, como suele suceder en todas las zonas tropicales del mundo, han existido también muchos procesos sociales y económicos que han transformado y empobrecido los ecosistemas a través de modificaciones como la deforestación, la erosión y la apertura de centros poblacionales.

 

 

 

 

A finales de la colonia, la Huasteca comenzó a sufrir profundas transformaciones, pues los españoles trajeron arado con bueyes, se desmantelaron terrazas para que el arado pudiera acceder a ellas, la ganadería perturbó la naturaleza circundante debido a que muchos hatos y rebaños se volvieron cimarrones y miles de cabezas pastoreaban libremente en la vegetación natural, sin contar que de las selvas y bosques se extrajo madera y se tumbaron para sembrar caña de azúcar (Urquijo, 2008).

Sin embargo, la Huasteca no se ha salvado al tipo de manejo forestal- comercial anteriormente mencionado, y pese a ser un área sumamente biodiversa, en ella se han realizado plantaciones forestales mixtas que se limitan principalmente a cuatro especies exóticas: Tabebuia rosea, Swietenia macrophylla, Acrocarpus fraxinifolius y Gmelina arborea, combinadas con cultivos de maíz, palma camedor o café en sistemas agroforestales (Cruz, 2006).

Como podemos ver, a lo largo de la historia prehispánica, colonial y contemporánea, la Huasteca ha sido escenario de intercambio cultural entre sus pobladores originales pertenecientes a diferentes etnias, que situadas de norte a sur comprenden: Xi´oi (Pames), Teeneks (Huastecos), Nahuas, Otomíes de la sierra, Tepehuas y Totonacos, convirtiéndola en región multiétnica que además ha sufrido intensas transformaciones en su paisaje natural.  

Etnobotánica

Entre las diferentes étnias se ha venido forjando desde su concepción, una amplia cosmogonía acerca del mundo que les rodea incluyendo con ella el conocimiento de los seres vivos que tienen una relevancia en su existencia. Ya sea desde las necesidades básicas de alimento, vestido, techo y medicina, hasta la esencia misma de los organismos de la naturaleza que forman parte de su espiritualidad y comunión con el cosmos.

Los nahuas son sin duda la etnia más ampliamente distribuida en nuestro país y en la región biocultural de la Huasteca, abarcando principalmente el norte del estado de Hidalgo, compartiendo estrechamente el territorio serrano desde épocas prehispánicas con Teeneks, Otomíes, Totonacos y Tepehuas, tanto que sus variantes lingüísticas y arraigo cultural se han compenetrado hasta el punto de ser considerados como Nahuas de la Huasteca, compartiendo a menudo multitud de elementos con los Teenek al norte, mientras que a veces se confunden al sur con Otomíes y Tepehuas, especialmente en el municipio veracruzano de Ixhuatlán de Madero.

Los nahuas han sabido aprovechar al máximo los recursos naturales que hay en su entorno natural e impresiona la cantidad de plantas medicinales que conocen y utilizan para combatir las enfermedades más comunes a falta de la fe en el sistema de salud alópata y en la mayoría de las veces a la ausencia del mismo sistema en las comunidades más remotas de la sierra.

Las plantas leñosas son muy valoradas, pues ofrecen alimento de valor comercial como es el caso de los diferentes tipos de zapotes, mantes y mameyes (Pouteria sapota, Pouteria campechiana, Manilkara sapota, Casimiroa edulis) que aquí se cultivan, se consumen y se comercian, sin olvidar su vocación ancestral hacia los chiles que han domesticado y ahora cultivan, secan, tuestan y ahúman de manera prehispánica para producir el codiciado chilpoctli o chile chipotle.

En los mercados de Xilitla (San Luis Potosí), Chicontepec de Tejeda (Veracruz) y Huejutla de Reyes (Hidalgo) es común ver a los nahuas ofreciendo sus múltiples productos obtenidos de los cultivos de traspatio o de las colectas periódicas que hacen a los fragmentos del bosque tropical.

En el caso de los Teeneks, nombran más de 100 especies de árboles tropicales que tienen valor en su cotidianidad y denominan el te´lom literalmente como grupos de árboles, que en realidad son parcelas forestales y áreas donde realizan la recolección de recursos naturales para su sustento (Barrientos, 2013) compuestos por lo general de 2 hectáreas.

Además sus casas se componen de estructuras circulares hechas con horcones de chijol (Piscidia piscipula), jonote (Heliocarpus donnell-smithii) o icté (Cedrela odorata), que sostienen un techo cónico cubierto de palma (Sabal mexicana) y paredes de carrizo recubiertas de arcilla.

Todas las casas disponen de un solar donde cultivan plantas medicinales, comestibles, forrajeras, ornamentales y de otros usos que alguna vez obtuvieron del monte y han aprendido a domesticar y se han intercambiado enriqueciendo la diversidad vegetal de las comunidades. Utilizan también las especies leñosas que les proveen fibras y textiles para la elaboración de muchos de los productos que forman parte de su cotidianidad como sillas, sopladores, máscaras, mecapales, estropajos, redecillas, sogas, petates, bolsas, tortilleras y abanicos.

En la cosmogonía Teenek el oriente confiere a través del océano la música, las lluvias y el renacimiento, mientras que la sierra al poniente es tierra sagrada relacionada a la fertilidad, lo agrícola y la boca al inframundo a través de las cavernas, para ellos la vida está en las selvas y los montes y tienen sus viviendas en un contexto integrador con la naturaleza a la cual le brindan ofrendas a lo largo de los ciclos a cambio de seguir aprovechando sus recursos.

Los otomíes y Tepehuas de las sierras de Veracruz, Hidalgo y un pequeña fracción de Puebla, tienen una estrecha relación con las plantas, saben reconocerlas, también sus interacciones con la fauna, los ciclos de vida, la fenología y además sus propiedades positivas o en su caso, negativas (Villavicencio y Pérez, 2005). Es fácil observar que en su vida diaria suelen plasmar flores y plantas, ya sea en sus enseres y objetos de culto pero principalmente en los atuendos tradicionales femeninos. En la zona de San Pablito Pahuatlán en el estado de Puebla se impone el uso del papel amate como esencia viva de sus cosmogonía, esta fibra extraída de la especie Ficus glabrata se pinta a mano y con ella se recortan figuras zoomorfas y humanas que representan sus deidades, además en Tenango de Doria, San Bartolo Tutotepec y Huehuetla en el estado de Hidalgo se elaboran los tradicionales tenangos, prendas bordadas con motivos florales y animales. Erradamente en esta zona se ha impulsado una forma de progreso que promueve los monocultivos de especies frutales como la papaya y los cítricos de semilla mejorada (Toledo, 2005), además de zonas donde se siembra el cedro rojo (Cedrela odorata), que si bien es un especie nativa, el paisaje ha cambiado y ha ido disminuyendo la biodiversidad.

Registros recientes de jaguar en la sierra madre oriental

Hago una breve recopilación de los registros que he tenido noticias sobre jaguares en la sierra madre oriental, no es un estudio exhaustivo, solo una breve reseña y un mapa informativo al final.

 

Registros en Nuevo León 

 

1996- El biólogo Octavio Rosas Rosas termina su tesis de licenciatura en la Facultad de Ciencias Biológicas de la UANL denominada: Distribución y aspectos cológicos del jaguar Panthera onca veraecrucis (Nelson y Goldman, 1933) en Nuevo León, México.

2007- El primer registro de los más recientes, lo realizaron un grupo de biólogos junto con Pronatura Noreste A. C. y el Tecnológico de Monterrey en la sierra de Zaragoza Nuevo León en el año 2007.

2013- Posteriormente, un grupo de personas de Allende y Montemorelos, Nuevo León nos contactó para mostrarnos unas fotografías de jaguar captadas en una de sus propiedades cinegéticas ante el temor de que pudiera dañar sus venados, esto fue en el año del 2013, es decir, 6 años después del primer registro formal y conocido.

Fotografía: Hermilo G. Rodríguez.

2013- Posteriormente, en el mes de diciembre del 2013 acudimos con el especialista de la UNAM, el Dr. Juan Luis Peña Mondragón para proponer un taller sobre el Seguro contra depredadores en caso de que algún carnívoro ataque animales domésticos en condiciones estabuladas en la comunidad de La Cáscara, Montemorelos, Nuevo León.

Habitantes de la comunidad de La Cáscara viendo cráneo de jaguar.
Observando el cráneo de jaguar.
Impresión de huellas de jaguar en yeso.
El Dr. Juan Luis Peña Mondragón dando la explicación del seguro contra depredadores a los asistentes.
Cráneo de jaguar.
Vista frontal de cráneo de jaguar.

2014- Desafortunadamente no todos los registros se hacen bajo esquemas de investgación, muchos son de jaguares muertos como fue el caso lamentable de Linares Nuevo León en donde el ciudadano hondureño Elmer Sigaran junto con un grupo de jóvenes Linarenses de familias influyentes asesinaron un cachorro para preparar un platillo regional con su carne llamadi discada.

El ciudadano Elmer Sigaran no fue sancionado y sigue viviendo impunemente en Linares, Nuevo León.

 

2015- Los últimos registros que se tienen los ha obtenido el Laboratorio de Fauna Silvestre de la Facultad de Veterinaria de la UANL, en la Sierra Madre Orinental de Nuevo León a los largo del año 2015 (nota: los videos del Laboriatorio de Fauna Silvestre tienen pohibida la inserción de su vínculo, para verlos más grandes es necesario entrar directamente a youtube):

2016- Un artículo sobre los registros de jaguar en el PNCM.

 Registros en Tamaulipas

2010- Los primeros registros recientes se obtuvieron en 2010 aproximadamente cuando se encontró un cahcorro de jaguar en la comunidad de Gómez Farías, Tamaulipas, justo en la reserva de las Biosfera de El Cielo, el cachorro fue posteriormente llevado al zoologico Tamatán en Ciudad Victoria, Tamaulipas.

2010-2015- En la cabecera municipal de Gómez Farías se siguieron reportando avistamientos de jaguar, especialmente por la desaparición de perros, marranos y el ataque a una mula.  El Gobierno del Estado de Tamaulipas creó el proyecto Manejo y Conservación de Jaguar en la Reserva de la Biósfera El Cielo, a través de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, la Comisión Estatal de Vida Silvestre y al Zoológico de Tamatán.

Cabe mencionar que se colocaron jaulas trampas las cuales generaron molestia por parte del dueño del predio donde las colocaron, aparentemente sin permiso, y además pusieron de cebo un perro vivo que también provocó molestias en las redes sociales. Creemos que fue una forma totalmente inexperta de proceder debido a que cebar al jaguar con perros fomenta que siga viendo a los perros como posible presa.

Huella de jaguar del 2013 en Gómez Farías, Tamaulipas.

2014-2015- Se tienen dos registros de Naturalista. Un registo por parte del Biólogo Juan Cruzado Cortés en el municipio de Llera, Tamaulipas; se trató de una huella en un arroyo que atraviesa la carretera nacional 85 y otro de Ivan Cumpian en la sierra madre oriental cercana a Ciudad Victoria en lo que parece ser un rancho privado donde el jaguar fue perseguido por perros y atacó a uno de ellos en su defensa.

2015- Así mismo el Laboratorio de Vida Silvestre de la UANL con la Universidad Autónoma de Tamaulipas ha hecho también trabajo en la reserva de la Biosfera El Cielo Tamaulipas:

2016- Y la UAT seguirá las investigaciones con jaguares durante los próximos años.

Registros en San Luis Potosí

2008-2015 Quien desde un principio ha tomado la batuta del estudio de los jaguares en el estado de San Luis Potosí, parece ser COLPOS, pues desde el 2008 ha mantenido investigaciones en la franja serrana del estado, especialmente con trabajo de investigación en San Nicolás de los Montes, municipio de Tamasopo, de donde derivaron varias tesis:

Méndez-Salinas, Emiliano. 2009. Riqueza y aspectos ecológicos de los carnívoros del Ejido San Nicolas de los Montes, Tamasopo, San Luis Potosi. Tesis Biólogo, FCB, UANL. 92 pp. Director Dr. Juan Homero López-Soto. Asesor Externo Dr. Octavio César Rosas-Rosas.

Ávila, D. 2009. Abundancia del jaguar (Panthera onca) y sus presas en el municipio de Tamasopo, San Luis Potosí.Tesis (Maestría en Ciencias, especialista en Ganadería).- Colegio de Postgraduados, 2009 y del cual también derivó el siguiente artículo: Conocimiento, uso y valor cultural de seis presas del jaguar(Pantheraonca)y surelación con éste, en San Nicolás de los Montes, San Luis Potosí, Mexico.

Rueda, P. 2010. Determinación de la dieta del jaguar y puma en el municipio de Tamasopo, San Luis Potosí. Tesis (Maestría en Ciencias, Especialista en Ganadería).- Colegio de Postgraduados, 2010.

Villordo, A. 2009. Distribución y estado de conservación del Jaguar (Panthera onca) en San Luis Potosí, México. Tesis Maestría en Ciencias, especialista en Ganadería).- Colegio de Postgraduados, 2009 y el artículo del mismo autor: The Jaguar (Panthera onca) in San Luis Potosí, Mexico.

Jaguar hembra en Abra Tanchipa.

Incluso en 2015 se hablaba de la creación de un corredor para jaguares entre San Luis Potosí y Puebla especialmente para las poblaciones que Villordo encontró en la Reserva Forestal Xilitla-Aquismón como ya lo había mencionado en otro post.

Se ha creado un proyecto sobre EL JAGUAR POTOSINO por la organización civil Urdimbres A. C.

Aunque lamentablemente también en 2015, las redes sociales acusaron a Omar Sánchez un Tamuinense de haber matado un jaguar en la Reserva de la Biosfera de Abra Tanchipa.

 

Querétaro 


2008- Se obtienen imagenes de cámaras trampa en la Sierra Gorda de Querétaro, entre los municipios de Jalpan de Serra y Landa de Matamoros.

 2014-Nuevamente otra imagen de cámara trampa obtenida en la misma zona.

Sobre información de Querétaro, el Dr. Carlos López Gonzáles tiene una investigación sobre la densidad de jaguares en el estado, mencionando que es baja comparación con otras áreas de México.

Mapa de registros 2016